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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

LA PALABRA HERIDA. 18. Presuntamente

LA PALABRA HERIDA. 18. Presuntamente

Nos encontramos sin duda ante el adverbio de modo más utilizado. Y es que cuando a los locutores, presentadores, comentaristas, colaboradores y otras especies de la tele le dan por algo, como dicen los gaditanos, son jartibles.

Aclaremos primero una cosa. Cuando el artículo 24 de la Constitución Española, en su último inciso se refiere a la presunción de inocencia, está aludiendo a una cuestión de derecho, y se traduce así: nadie puede ser considerado culpable hasta que no sea así expresamente declarado en una sentencia firme y ejecutoria. Es decir, aunque una multutud de personas vean como un animal impresentable apuñala en plena calle a su pareja, ese indeseable goza de la presunción se inocencia, y podremos decir que es culpable del asesinato cuando recaiga sentencia firme. Pero eso es una cosa, y otra las puñaladas, y decir que asestó a su pareja presuntamente varias puñaladas me parece una estupidez. Es rizar el rizo de la cursilería cuando manejamos el lenguaje técnico dándonos por entendido.

Hace unos días, María Teresa Campos, que por cierto, no sé a qué ha vuelto salvo a tratar de salvar los papeles del Pesoe en sus programas de debate, nos decía lo siguiente: la policía ha tenido presuntamente a los acosadores sexuales del colegio tal. O sea, que según la dilecta e inefable periodista, los cuatro delincuentes que iban esposados en el furgón policial, no iban detenidos, sino presuntamente detenidos.Vivir para ver... y para oir.

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 15. El Chispito

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 15. El Chispito

Sí, ya sé lo que me vais a decir, que el Chispito no es una calle, pero es que resulta que la finalidad de este apartado no está sólo en citar las calles y plazas, sino los lugares en general, y no cabe duda de que el Chispito merece mención especial.

He tratado de encontrar la razón de su naturaleza,  porque una boya no es, y la definición que encuentro de faro se refiere a elementos muy altos y situados precisamente en lugares altos. Entonces, ¿qué es nuestro chispito en realidad?. Yo diría que un pequeño faro o boya fija cuya misión es indudable: evitar que los barcos naveguen de él hacia el muelle, pues si observamos el lugar en bajamar veremos la cantidad de escollos, de piedras acumuladas que harían que el barco embarrancara.

¿Y por qué el nombre de Chispito?. No se me ocurre otra cosa que relacionarlo con la pequeña luz que dispara, es como un simple chispazo. Situado frente a otro lugar emblemático, la "gasolinera de Ricardito", de la que ya hablaremos, dio nombre a un bar situado en la plaza del Baluarte que se ha recuperado y que regentaba mi amigo y tocayo Trini Luca, y por mucho tiempo que pasa y van desapareciendo otros elementos que le acompañaban, como fábricas de conservas, charangas, el propio baluarte de las Angustias, etc., ahí sigue nuestro Chispito impertérrito, formando parte de nuestro paisaje urbano, hasta que a algún tonto de capirucho se le ocurra que ya no sirve y lo quiten. Esperemos que esto no suceda.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 35. La tienda de Feliciana

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 35. La tienda de Feliciana

Antes de nada, y aunque lo tratemos más ampliamente en el apartado del callejero particular, he de aclarar para quienes no han caído en la cuenta, que la calle Felipe Hidalgo no comienza en la calle Huelva, sino en la calle Cervantes, cuenta con dos pequeños tramos antes de empezar la cuesta. Pues bien, en la esquina del primer tramo de la calle Felipe Hidalgo, haciendo esquina con calle Cervantes, existió el pasado siglo una más que curiosa mercería. Y digo esto porque, aunque es cierto que la tendera vendía y exhibía artículos propios de esta modalidad comercial, lanas, hilos, agujas para hacer punto, sujetadores, etc., lo cierto es que la verdadera tienda estaba en la trastienda. ¿Y por qué digo ésto?.

Muy sencillo. Era la época florida para muchas familias ayamontinas, de la Carrera de Villarreal, y los reyes de esa peculiar carrera eran el café y el tabaco portugués, de precios considerablemente inferiores a los españoles. Y así, aquella mercería fue conocida siempre como la Tienda de Feliciana "la del café". Porque café portugés y tabaco portugés era lo que realmente vendía la buena de Feliciana. "Formidavel", "La Rosa", "Portugés Suave", "París", "Tip Top", eran las marcas del café y del tabaco que vendía Feliciana.

Todo el mundo lo sabía, en especial los rondines de la Guardia Civil, pero hacían la vista gorda, menos un par de veces en el año, que para cumplir el expediente le daban a Feliciana un par de "palos" en forma de sanción. Y digo que lo sabía todo el mundo porque la calle Cervantes y alrededores era un puro olor a café imposible de ocultar.

Feliciana, además, destacaba como devota de la Virgen de la Salud, a la que continuamente hacía regalos, y tenía una hija que se llamaba o se llama Salud, casada con mi amigo Joaquin, que no se si era maestro de escuela o sustituía, o no se qué era, pero terminaron en Sevilla, yo me los encontraba con cierta frecuencia en Triana.

Hoy la tienda de Feliciana, después de muchos avatares, entre ellos el famoso bazar del recordado "Conde Pete", lo ocupa una recoleta tienda, como indica la fotografía que aparecerá en este artículo cuando vuelva el gran Javi Martín.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 40. Hoy: la restrallera

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 40. Hoy: la restrallera

Gracias a la inestimable colaboración de  mi buen amigo Pepe Morales Reyes, el mecánico del Callejón del Gringo, ha aparecido en mi colección de palabras ayamontinas esta de la restrallera, que a decir verdad, la tenía olvidada. Hoy es muy difícil, por no decir imposible, encontrar este producto en los quioscos, hoy se venden petardos estruendosos que parecen más propios de los tiempos actuales. En una limpieza general, mi mujer encontró en la casa una pequeña muestra de restrallera, así que cuando regrese el gran Javi Martín, meteremos la foto en este artículo.

La restrallera debemos situarla en el ámbito de los petardos, aunque genuinamente no lo sea. Se trata de unas gotas mezcla de azufre y pólvora que se pegan a una tira de cartón y al restregarlas sobre un sólido, estalla en múltiples chispas como si se tratase de fuegos artificiales en miniatura, y a medida que va ardiendo se le atiza con la mano para que no pierda fuerza.

En mis tiempos de niño jugábamos mucho con las restralleras que podíamos adquirir en los carrillos de seña Antonia o de Carmelo y a pesar de lo espectacular del juego este resultaba practicamente inofensivo.

Lo dicho, hoy en vez de restralleras tenemos petardos, que dice la Autoridad competente que está prohibida su venta, pero lo cierto es que llegadas estas fechas próximas a la Navidad proliferan de lo lindo.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 34. El lobizome

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 34. El lobizome

Dentro de lo que es el oscurantismo propio de épocas pasadas en que el analfabetismo campaba por sus respetos, proliferaron una serie de leyendas y personajes que si bien hoy nos pueden causar risa, en aquellos tiempos nos hacían templar.

Uno de estos porsonajes fue el lobizome -que no es mas que un derivado del hombre lobo, y que en Méjico y posiblemente en otros paises del área latina denominan como el lobizón-  uno de los más populares.

Desde luego, el aspecto externo del lobizome ayamontino, aunque al final resultase tenebroso, no podía ser más ridículo: capa negra, cara pintada y dientes de ajos. O sea, una especie de fantoche más propio del carnaval. Pero funcionaba.

El lobizome no era mas que un señor que pretendía entrar a la casa de su amante sin ser visto por el general de los vecinos, por ello, se vestía de tal guisa, se situaba debajo de una luz de la calle y llamaba la atención para ser visto, consiguiendo así que la gente huyera y él pudiera salirse con la suya.

Hoy tal personaje no tendría sentido alguno, y ello por dos razones. Una, porque ya no somos analfabetos y hemos dejado de creer en ese tipo de personajes, como el morito del Callejón Corto, el Cortapalma, el Marimanta, etc.; y otra porque para que una pareja se deleite "haciendo el amor", que es el eufemismo de los aufemismos en materia sexual, tiene a su disposición parques y jardines, paseos y glorietas, y todo ello  con luz natural.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 39. Hoy: una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 39. Hoy: una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa

Hoy tratamos una frase muy ayamontina, propia de la más alta escuela filosófica de la Antigüedad, vamos que ni a Platón ni a Aristóteles se les hubiera ocurrido algo semejante.

Hace unos días, me encontré con un pariente y para matar la curiosidad le pregunté si su hermano se había separado de la mujer o esta había muerto, porque lo veía salir con otra señora. Mi pariente me dijo que había enviudado y que ella también era viuda. Para tirarle de la lengua le dije: yo a tu hermano lo veo ahora muy salingón y muy bailón, cuando con su anterior mujer no iba a ninguna parte. Y me contestó: es que ella es muy bailona.

Es verdad, desde la creación de los Centros de Días para Personas Mayores muchas viudas han salido pero que muy bailonas, no sabemos si porque sus anteriores maridos las tenían metidas en la casa y lo del bailongueo lo llevaban en la masa de la sangre o por qué otra razón, lo cierto es que los anuncio de bailes proliferan,  incluso tengo entendido que hacen excursiones a Portugal. Yo me alegro por ellas, que sean felices, aunque también es cuestión de indagar el motivo de tal radical cambio en sus nuevas parejas masculinas, que antes no bailaban ni "Paquito el chocolatero" en la diana y ahora no se pierden un baile.

Siguiendo con la conversación con mi pariente le dije: mira, yo comprendo que tu hermano haya buscado y encontrado otra mujer para no encontrarse solo, pero... y sin dejarme contestar, me espetó: mira, primo, te voy a decir mi opinión. Que se busque una compañera me parece bien, que salga y se pasee también, incluso que baile. Pero to los días, to los días de meneo no me parece bien. ¿Por qué?, le pregunté,  y sin dudarlo un momento  me dijo: porque una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa.

Y ahí quedó la filosófica frase, para nos anales.

AYAMONTINOS DE PRO. 9. Manolo y Pepa

AYAMONTINOS DE PRO. 9. Manolo y Pepa

Para ir haciendo boca, les aclaro: Manolo es el Cepa, y Pepa, la mujer del Cepa. A mayor abundamiento, son primos míos, Manolo es sobrino de mi madre.

Ya sabéis cual es mi criterio para calificar a un ayamontino como de pro: decencia, vergüenza, bondad, espíritu de servicio, en definitiva: ser buena gente y querer a Ayamonte con locura.

Padres de una considerable prole, al frente de un negocio que empezaba su andadura antes del amanecer cuando el Cepa iba con su famoso ciclomotor con la caja en el transportín camino de Isla Cristina a comprar pescado, y terminaba allá sobre la una o las dos de la madrugada, cuando mi querido primo llevaba ya encima una buena acopejá; con Pepa en la cocina y en la casa a la vez, friendo pescaíto y cosiendo, a esta pareja ayamontina les sobró siempre tiempo para alegrarnos la vida; primero, con su trato en "La Cepa", era una delicia frecuentar el bar, y sobre todo llegado el Carnaval. Yo creo que la historia del carnaval de Ayamonte no puede escribirse sin incluir los nombres del Cepa y de Pepa. El entierro de la sardina terminó siendo como una especie de patente de la pareja. En "La Cepa" precisamente se fraguó el nuevo Carnaval ayamontino, cuando aquella reunión de amigos (Santi, Tito Cojo, Juanito Santos, Trini el Largo, Ortiz, etc.) cantaba las coplas del carnaval antiguo mientras uno se asomaba a la puerta a ver si venía el "puli" de servicio. Como siempre, hoy algunos piensan que el carnaval de Ayamonte lo inventaron ellos.

Ya en la llamada tercera edad se les ve felices, rodeados de sus hijas y de sus nietos, y por qué no decirlo, de sus buenos yernos, y esa felicidad la transmiten a los demás. Son un encanto de pareja, un ejemplo a seguir, modelos de unión, de trabajo, de armonía... Unos auténticos ayamontinos de pro. Os quiero, y lo sabéis. Muchos besos.

LA PALABRA HERIDA. 17. Salvarse "del" milagro

LA PALABRA HERIDA. 17. Salvarse "del" milagro

No vayáis a creer, queridos blogueros, que durante esta semana de ausencia he estado de turismo, a no ser que visitar clínicas, laboratorios, etc., se tenga por turismo. Como decía mi padre, los barcos viejos tienen que entrar de vez en cuando en el carro para someterse a reparaciones.

Precisamente estando en Sevilla, casi presencio in situ el hundimiento del quiosco de la calle Almirante Lobo al parecer por motivo de las obras del Metro, y digo esto porque un par de horas antes del hundimiento yo había pasado con mi mujer junto al mismo a bordo del autobús de la línea 42. Ya en casa me enteré de la noticia.

Afortunadamente, la familia propietaria del quiosco pudo librarse de la tragedia. Pero la tele es la tele, y el Pisa es el Pisa. Yo no sé donde contratan a esas personas que, tras un ordenador, ponen los rótulos que leemos al pie de la tele, pero lo cierto es que los disparates que leemos son de campeonato.

Cuando alguien se libra de una tragedia solemos decir que se ha librado de milagro. Pero el rótulo en cuestión, que por cierto, no fue rectificado como en otras ocasiones, decía que la familia propietaria del quiosco se había librado "del" milagro, o sea, que se había hundido con el quiosco.

Así que ya sabéis, cuando os encontréis aburridos, dedicaos a leer los rotulitos que nos ponen en la tele, os aseguro que lo pasaréis en grande.

AVISO A NAVEGANTES. Breve descanso en el blog

AVISO A NAVEGANTES. Breve descanso en el blog

Queremos comunicar a nuestros queridos blogueros, que entre el viernes 21 y el sábado 29 el blog permanecerá en estado de merecido descanso. Y no es que estemos cansados, lo que ocurre que otras cuestiones nos impiden atenderlo durante esa semana.

El redactor tiene que desplazarse a su domicilio de San Juan de Aznalfarache, donde "no tiene Internet", y el técnico diseñador estará de viaje por tierras granadinas. De todas formas, quedan todavía editados más de 150 artículos para que el personal no se aburra.

No se preocupen, que en cuanto volvamos estaremos otra vez en el tajo, como es debido. Ustedes se lo merecen por su fidelidad y nosotros nos encontraremos encantados de hacerlo.

Asi que estos dos tontos de capirucho se despiden hasta el sábado 29. Volveremos entonces con renovadas energías, con las pilas bien cargadas.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 38. Hoy: la cosa tiene cacaruca

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 38. Hoy: la cosa tiene cacaruca

En mi libro "La peculiar forma de hablar de los ayamontinos", que por cierto, estoy preparando una nueva edición ampliada a más de 50 nuevas expresiones, definía la cacaruca como "extrema dificultad que encontramos en la resolución de un conflicto".

Los que ya somos mayores encontramos grandes dificultades para el manejo de las nuevas tecnologías, no se pueden ustedes hacer una idea de las veces que el técnico diseñador del blog, el inefable Javi Martín, me tiene que sacar de culera por mis torpezas.

Recuerdo aquellas tarjetas piratas que proliferaban cuando salió en antena por primera vez el Canal plus. Estaban por todas partes, de tal forma que la cadena tenía que proceder a realizar contínuos barridos para inutilizarlas. Yo pensaba entonces que era cosa de informáticos, pero no era así, se trataba. en los casos que yo conocí, de alumnos de FP, que las hacían con una facilidad pasmosa.

Con los relojes que venden los moros pasa lo mismo, con dos botones tienes que generar muchos servicios, así que el remedio para conseguirlo consiste en esperar a que el niño venga de la escuela y asunto terminado, en un plis plas reloj en marcha con todas sus prestaciones.

Pero la cosa de precocidaz está alcanzando límites insospechados. Cuando vean ustedes la foto que ilustrará este artículo, pensarán que a la niña la hemos puesto ante el ordenador para hacerle la foto. Pues no, ha sido ella la que se ha subido a la silla, y tratando de hacer lo que antes estaba haciendo el abuelo, le da al teclado y al ratón con el dedo índice perfectamente colocado en la ruedecilla, en fin, para asustarse, pues sólo tiene diecinueve meses.

Ante esta situación, y no pudiendo encontrar una explicación medianamente razonable, sólo nos queda decir: la cosa manda cacaruca.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 33. El teatro Ibérico.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 33. El teatro Ibérico.

Allá a primeros del pasado siglo, nuestra ciudad contaba ya con varios recintos para espectáculos. Frente al paseo de la Ribera, entonces de Tetuán, venía ubicado el llamado "Cinema Ayamonte", que yo no llegué a conocer, al menos no tengo recuerdos concretos. En la calle José Pérez Barroso, donde existen hoy varias puertas para garajes, pasado "el Chochito", contábamos con otro cine, el "Creoli". De este sí recuerdo algo porque en muchas ocasiones fui a ver películas infantiles los domingos, todas del Oeste y en blanco y negro; era de madera y tenía su anfiteatro. Y ya en la Avenida, muy cerca de la curva del astillero o lo que hoy es la rotonda de los Miguelitos, estaba situado el Teatro Ibérico.

No entiendo de arquitectura ni de diseño de edificios, pero a mí el Teatro Ibérico es que me chifla, aunque sólo sea ahora viendo su antigua foto. Ciertos aires árabes en los arcos de sus puertas y ventanas, los arabescos de su herrería, y la crestería nos trae al recuerdo un pasado rico en manifestaciones artísticas.

El Teatro Ibérico acogió en su escenario a muchas figuras del folclore sobre todo andaluz. No sé cuando terminó su actividad, pero sólo la oficial, porque desde el punto de vista aficionado siguió prestándola. En el Teatro Ibérico tuvo su domicilio durante años la familia Vela -un recuerdo especial y cariñoso para Diego, el ejemplar chófer de Damas- y dado que la más joven de sus miembros, Mariquita, no le daba mal al cante, organizaba espectáculos de aficionados con gente del pueblo, como su mismo hermano Manolo, el camarero, una hermana de Jesús el del Butano, una hija de María la Gitanilla, que no recuerdo si era la Joqui o Jeroma, y en fin, todas las que se querían apuntar. Se pagaba una pequeña cantidad y allí se pasaba las tardes del fin de semana.

El Teatro Ibérico fue derribado en una época que poco se respetaba el pasado y no se conservó ni siquiera su preciosa fachada, y no digamos de su interior, con su escenario, su escalera de acceso a lo que serían los camerinos, en fin, lo de siempre.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 37. Hoy: el motor de Villarreal

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 37. Hoy: el motor de Villarreal

En uno de los muchísimos viajes desde Sevilla a Ayamonte que realicé durante mi larga estancia laboral en la capital andaluza, al llegar por la carretera antigua hasta el cruce o desvío del puente internacional, pude leer el siguiente letrero: A Portugal por Ferry. Junto a éste, había otro para olvidar: Ayamonte, Barrio Alto. Manda cojones.

Pero vamos con el primero: a Portugal por ferry. Hombre, yo comprendo que las autoridades nacionales, autonómicas, provinciales, no van a tener en cuenta lo vernáculo para anunciar una actividad general, no es que me parezca mal el auncio -el otro sí, el otro, horrendo, cuando ese Barrio Alto tiene nombre propio- lo que ocurre es que choca con nuestra más ascentral cultura, porque de antaño, al menos yo de niño ya lo oía decir, a ese barco que nos lleva y nos trae a Portugal, siempre lo llamamos "el motor de Villarreal". Y es que esos barcos en aquellos tiempos eran tan pequeños que quizás por eso no merecían otra definición que la de mero motor, porque eran eso, pequeños motores que movían pequeños barcos. Así y todo, en mi memoria no existe registro alguno de percance en nuestra navegación fluvial.

En la memoria, paisanos ya desaparecidos como Diego "Rada", Rasco, Rafael Montagut, y otros muchos. Hoy la gente suele utilizar mayoritariamente el coche para ir a Villarreal, pero el personal no le ha dado la espalda al transbordador y muchos días, a determinadas horas, viene bien ocupado. Particularmente, aunque no soy muy amante de ir a Villarreal, cuando voy siempre pongo una condición en mi casa: yo voy, pero nada de coche, en el motor de Villarreal.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 32. La Puerta Ancha

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 32. La Puerta Ancha

Quiero ante todo aclarar que los datos contenidos en este artículo me los facilita una familia de ayamontinos de clara y envidiable memoria, entre los que se encuentra mi gran amigo y colega en materia de pregones, Narciso Sánchez Romero, a quien mando desde aquí un fuerte abrazo. A ver si te jubilas de una vez y te vienes al paraiso.

La Puerta Ancha, ese bar situado en la calle Isla Cristina, en la plaza de la Laguna, recibe su nombre, obviamente, por la anchura de su puerta. Pero, ¿cuál es el origen de la denominación?. Veámoslo:

Aun no se conocía en nuestra tierra el vehículo de motor y el transporte ordinario era a base de carros y bestias, así se realizaba el transporte de personas y mercaderías entre Ayamonte y Huelva. A principios de siglo, no existía la calle Isla Cristina y el río llegaba prácticamente a la plaza de la Laguna. Al finalizar la jornada, los caballos eran refrescados y alimentados, y después eran alojados en un local, junto con los carros. Naturalmente que ese local tenía que reunir condiciones de capacidad suficientes no sólo para alojar vehículos y animales, sino para que cupiesen por su puerta. Y ahí radica el origen del nombre del bar, que como la puerta en cuestión tenía que ser muy ancha y alta, se le quedó la Puerta Ancha para siempre.

Debemnos decir que aquella actividad empresarial tenía como protagonistas principales a dos hermanos, Celedonio y Laureano Márquez, padre y tío, respectivamente, de nuestro querido y recordado cofrade Angel Márquez Feu. Cuando la  actividad del transporte se modernizó, el local fue utilizado como bar para la atención principal de los trabajadores del muelle. Y una curiosidad: dentro del bar vivía, así como suena, una cigüeña que se movía por él con toda libertad. Los clientes le llevaban pescado y parece ser que fue encontrada herida y allí curada. El negocio pasó a ser un almacén y posteriormente volvió a la actividad de bar, que dura hasta nuestros días.

ANECDOTARIO AYAMONTINO. 20. Pepe el Gorito y el andamio que le encargó un lepero

ANECDOTARIO AYAMONTINO. 20. Pepe el Gorito y el andamio que le encargó un lepero

No vayan a pensar ustedes que el gran Pepe el Gorito, el amigo de todos, el que siempre nos alegró la vida con su extaordinario sentido del humor y que sorprendentemente nos abandonó van a  hacer ahora dos años, además de barbero era albañil, ni mucho menos. Lo del andamio pertenece al mundo de las anécdotas, y lo cuento tal y como el Gorito me lo contó a mí.

Era difícil que el maestro barbero estuviese parado, aunque en alguna ocasión, entre cliente y cliente pasasen unos minutos. Entonces, se apoyaba en un brazo del sillón y se echaba su cigarrito mirando a la calle. En esa tesitura estaba un día cuando se acercó a la barbería un lepero, que si no llegaba a los dos metros de altura poco debía de faltarle, de tal manera que para hablar con Pepe dirigió su mirada bien hacia abajo.

Una vez cruzadas las miradas en una diagonal parecida a esas señalizaciones de subida y bajada de la bolsa, por ejemplo, el lepero se dirige al Gorito y le pregunta:

Maestro, ¿tengo a alguien por delante?. El Gorito entonces miró hacia arriba, como si lo hiciese al cielo, y le contestó:

Pues mire usted, ahora mismo no espero a nadie, así que cuando usted quiera se sienta y empezamos. Entonces el gigantesto lepero lo miró una vez más de arriba abajo y sin la menor intención de hacer un chiste, le dijo:

Bueno, maestro, pues vaya usted montando el andamio mientras yo voy a tomar café.

HISTORIAS IMPOSIBLES. 3. Pepito el de la Goleta y su memoria para la comanda

HISTORIAS IMPOSIBLES. 3. Pepito el de la Goleta y su memoria para la comanda

Yo no sé cuantos años lleva Pepito en la Goleta, pero no por ello hay que restarle méritos a su excelente memoria para saber lo que tiene que servir en cada momento a cada cliente sin necesidad de pedido previo. El personaliza el deseo de cada uno. Parece que se ha criado en el antiguo Bar Jerez, en el que los camareros pedían a cocina las tapas nombrando a la persona que la había pedido, o sin pedirla: una de chocos fritos para don Cipriano Carrasco, una de riñones al jerez para don Joaquin Gutiérrez.

Algo así le pasa a Pepito el de la Goleta. Ve entrar a un cliente a las 6 de la tarde y enseguida pide: café con leche con media para mantequilla para fulano. Creo que todavía está por llegar la primera vez en que alguien tiene que rectificarle.

Pero según me cuentan, hace unos días falló la cosa, y pidió cosa distinta a la que el cliente estaba acostumbrado, y no es que no tomara aquello que le pidió, sino que no era la hora adecuada. Cuando me lo contaron enseguida le encontré una explicación a tal extraordinario suceso. Y es que yo había estado unos momentos antes en la cafetería y le había hecho entrega de una composición fotográfica obra de mi más que eficiente ayudante Javi Martín-el niño del perito- en la que Pepito aparece nada menos que acompañodo del "Chopo", José Angel Iríbar, el inolvidable portero del Bilbao y de la selección española, aquella que le ganó a los rojos la final de la Eurocopa con Franco en el palco, casi ná.

Yo le había quitado la foto a ambos por separado en el Blas Infante este verano pasado y Javi ha hecho el resto. Yo creo que todavía no se lo cree, de ahí que por primera vez en su vida se equivocara en la comanda.

MOJARREANDO. 24. ¿Ha merecido la pena?. ¿Y para quien?

MOJARREANDO. 24. ¿Ha merecido la pena?. ¿Y para quien?

Es sábado 15 de noviembre, son las 12 del mediodía, acabo de pasar por las inmediaciones del conocido por aparcamiento "del Reina", y la ocupación del mismo no llega, ni siendo generoso, a la cuarta parte. Repito, sábado a las 12, hora punta de un día punta para el comercio, el mercado de abastos, etc.

Pero no es una casualidad. El miércoles pasado pasé por el filo de la dársena, donde los ayamontinos vamos a pegarnos un barrigazo, y quité una foto, la que va a ilustrar este artículo. Ya observarán ustedes lo desolado del lugar, sin coches aparcados en la zona azul, ni a derecha ni a izquierda.

Reflexión: si en una tarea de imaginación quitamos de los aparcamientos de la zona azul todos los coches de empleados municipales o de empresas muncipales que llevan ya de antemano la etiqueta de "usted no sabe con quien está hablando", es decir, señor vigilante, a mí no me multe que yo soy de la casa, llegaremos a la conclusión de que lo de la zona azul ha sido un fracaso. Pero se mantiene porque al fin y al cabo, de racaudarse siempre se recauda. Pronto vendrá la reducción de plantilla. Tiempo al tiempo, o como decía aquel fandando: no preguntes por saber, que el tiempo te lo dirá.

Por cierto, hablando de las reservas anteriores, ¿me quiere explicar alguien qué diferencia hay entre un empleado, por ejemplo, de Guadiana tv, empresa municipal, y un camarero del Costalero o de Cortada?. Porque una cosa es el servicio público de gran necesidad -policía, bomberos, protección civil, sanidad- y otro es que por el mero hecho de trabajar en el ayuntamiento o en una de sus empresas ya se tenga derecho a reserva para aparcar.

En los tiempos en que yo trabajaba en Tablada, cuando se daba una situación como esta o parecida, siempre decía alguien: no, si aquí los tontos hacen aviones de madera, y encima, vuelan. Será eso, digo yo.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 36. Hoy: pegarse un barrigazo en el filo la dársena

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 36. Hoy: pegarse un barrigazo en el filo la dársena

Procure usted, amigo bloguero, que ningún ayamontino le imponga el castigo que comentamos, sobre todo en estos tiempos de frio que pela, porque ir hasta el filo de la dársena, echarse la ropa parriba y pegarse un barrigazo en las piedras que forman el filo de la doca tiene aquello que dijimos.

Ya aclaramos en otro artículo que antiguamente lo del barrigazo era en la esquina del convento, por aquella chapa metálica que la protegía y que recordaba aquel fandango alosnero:"calle Real del Alosno, con sus esquinas de acero..."

La frase en cuestión nace para frenar los ímpetus de un trolero, de un chafarmejas, de un purmunía. Anda ya y te pegas un barrigazo en el filo la dársena. Eso es lo que se merecen esos faroleros de tres cuartos que todo lo saben, todo lo arreglan, en todo son expertos, y al final, nada de nada.

Es muy propio de algunos tontos de capirucho andar por ahí tirándose faroles del tipo de "hermos acordado, hemos decidido...", cuando en realidad el tal tiene menos influencia en la hermandad que un gitano en un juzgado, por eso, cuando ha terminado con los faroles lo más lógico es que alguien le diga aquello de: vete ya paí y pégate un barrigazo en el filo la dársena.

Por cierto, que anoche, en la procesión de San Diego los hermanos mayores hicieron casi pleno. Lo que yo les diga, aunque muchos piensen que tengo mala mojarra.

AYAMONTINOS DE PRO. 8. Manolo Caballero

AYAMONTINOS DE PRO. 8. Manolo Caballero

Corrían los años de mediados el pasado siglo. La dictadura del general Franco presentaba su cara más dura, su más propia desfachatez. Usted no sabe con quien está hablando era la frase al uso pronunciada por los personajillos de turno adoradores del régimen, o de sus propios intereses, pues muchos de ellos, a los que todos conocemos, hoy son demócratas de toda la vida, incluso militan en partidos de izquierdas. Cosas de la vida.

En aquellos momentos históricos, ostentar un cargo público, por pequeño que fuese, te dotaba de una especie de patente de corso, casi de impunidad. Llegar, por ejemplo, al ayuntamiento, y toparte con un puli o un funcionario despreciativo, ineducado, déspota, era lo normal. Bueno, lo normal hasta que llegabas a la oficina donde prestaba servicios nuestro personaje, Manolo Caballero, y entonces todo cambiaba, porque Manolo siempre fue la amabilidad personificada, la buena educación viviente, el ser humano que estaba apor encima de prejuicios y encasillamientos. Fue un tiempo en que se podía ejercer facilmente la prepotencia, la desfachatez, pero todos esos atributos de la dictadura Manolo supo encerrarlos en un cajón de la mesa y nunca hizo uso de ellos.

Junto con Manolo Fernández, formaron matrimonio con dos hermanas, y todo era indisoluble, los matrimonios y la hermandad, hasta el punto de que muchos pensaban que Caballero y Fernández también eran hermanos.

Manolo reune en sí una virtud que yo siempre he alabado y a la vez envidiado, la de tener la facultad de llevar serenidad, paz, a los que le rodean. Vas por la calle agobiado de problemas y de pronto ves a Manolo Caballero sentado en una cafetería y entonces te dices: me voy a sentar un ratito con Caballero a ver si me tranquilizo un poco. Y así resulta, no puede fallar.

Hoy lo traigo a esta página precisamente por esas cosas apuntadas, por su amabilidad, por su bondad, por su simpatía, por su generosidad, y porque, cojones, todo eso es lo que se necesita, y nada más, para ser un ayamontino de pro.

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 14. Las Casas Nuevas o las Casas Baratas

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 14. Las Casas Nuevas o las Casas Baratas

Verdaderamente, no haya mejor forma que llamar a las cosas que bajo el prisma de la naturalidad, y el callejero no iba a estar ausente del sistema, por eso hemos abierto esta sesión dentro del blog.

Allá por los años 50 del pasado siglo, Ayamonte, su casco urbano, tenía su límite por el Este, en el lugar conocido por el Cantocasa, del que hablaremos en otro artículo. De ahí para levante, todo despoblado. Pero le llegó la hora a nuestra ciudad en la gran promoción de viviendas sociales que propició un ingeniero de minas, constructor del Canal de Isabel II y director estatal de la Vivienda entre 1940 y 1954 de nombre Federico Mayo Gayarre, navarro de nacimiento pero hijo de infinidad de pueblos de España donde existe una calle rotulada con su nombre, una calle o una barriada, como es nuestro caso.

Pero en el tiempo en que se construía la barriada nadie sabía nada de este ingeniero ni de su cargo, por eso a aquella construcción de viviendas se le denominaba "las Casas Nuevas", o "las Casas Baratas", porque iban destinadas a familias modestas que mediante el pago de una pequeña renta iban amortizando el pago final de la vivienda. Después vendrían dos barriadas más, la de las Angustias y la 18 de julio o 29 de julio, que no recuerdo exactamente como fue la denominación, pues 18 de julio era la calle principal del Banderín, hoy denominada Hermana Amparo.

Siempre me gustó mucho la Barriada Federico Mayo, casas de tejados al estilo nuestro, esos recintos interiores absolutamente peatonales, esos pozos que terminaron siendo piezas de decoración. Y sobre todo, el extraordinario cuido que siempre le han dado sus vecinos. Esta mañana he quitado la foto para el artículo y mirando al interior de la barriada da la impresión de que está de estreno.

ANECDOTARIO AYAMONTINO. 19. De como los ciegos de la delegación de Ayamonte castigaron a dos compañeros

ANECDOTARIO AYAMONTINO. 19. De como los ciegos de la delegación de Ayamonte castigaron a dos compañeros

Corría el año de 1943, gran año por cierto por la calidad de  las personas nacidades durante el mismo, y en nuestra ciudad fallecía don Rafael Olivencia González, un señor que en esa fecha era el delegado de los ciegos.

Los afiliados a la delegación decidieron rendir un póstumo homenaje a su fallecideo delegado, y de ahí que organizaron una colecta a fin de reunir fondos para una lápida. Ignoramos las razones, pero lo cierto es que dos afiliados se quedaron fuera. Y los demás, lejos de olvidarlo, decidieron dejarlos dentro...de la lápida en cuestión.

En nuestro cementerio existe una lápida que en su día descubrió el "Duende de la ciudad" de Gaceta de Ayamonte, cuya inscripción es del siguiente tenor literal:

RAFAEL OLIVENCIA GONZÁLEZ

FALLECIÓ EL 24 DE SEPTIEMBRE DE 1.943, DE 59 AÑOS

D.E.P.A.

LOS CIEGOS AFILIADOS A ESTE DELEGACIÓN HASTA EL DÍA DE HOY, A EXCEPCIÓN DE

DIONISIO SEGLAR Y REFAEL REAL

DEDICAN A SU DELEGADO QUE FUE ESTE POSTUMO RECUERDO

Soy consciente que estas cosas hay que verlas para creerlas, pues bien, ustedes mismos. Quiero aclarar que por pura lógica he hablado de una colecta, pero las razones pudieron ser otras, no lo sabemos. De todas formas, sean cuales fueren, la referida lápida no tiene desperdicios.