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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 31. Los carrillos de las chucherías

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 31. Los carrillos de las chucherías

Qué fácil resulta en nuestros días acercarse a uno de los quioscos del Paseo y pedir lo que quieras porque tienen de todo, desde la prensa diaria, a revistas, coleccionables, pilas, incluso artículos de regalos tipo billeteros, carteras, relojes, etc. Y claro está, chucherías en abundancia.

Antiguamente no era así y las chucherías las adquiríamos en puestos ambulantes que aquí denominamos carrillos, los carrillos de las chucherías. Existían varios que vamos a describir lo que mejor que podamos en atención a los blogueros jóvenes porque los otros ya sabemos como eran.

El más grande de todos los carrillos de chucherías era el de Carmelo, se situaba en la calle General Mola (Trajano) frente a un bar llamado Los Gabrieles pero que nunca se le nombró así, sino como Casa Cortada. A pie de Carrillo comía Carmelo y desde el amanecer hasta bien entrada la noche no se apartaba de su lado. Aparte de las chucherías, entre las que destacaban los pirulís, vendía gran cantidad de tabaco, levantaba la tapa del carrillo y parecía un almacén de Tabacalera. Pero Carmelo no se quedaba en sitio fijo sino que se trasladaba con su pesado carrillo hasta la plaza de toros o el campo de fútbol.

Por su parte, el carrillo de seña Antonia quizás fuese el más popular. Las pipas, los cigarros de matalauva, la algarroba molida, en fin, todo un surtido. Despachaba al puñao, entonces nada de bolsitas y nos llevábamos el puñao de pipas en las manos para irlas comiendo sobre la marcha.

El más ordenado de todos era el señor Paciencia, modelo de esteta, de educación, de orden. Todo lo tenía en cajitas con sus tapas y antes de abrir una cuidaba de cerrar la anterior. Su especialidad, el tabaco, y en cuanto a chucherías destacaban los famosos caramelos San José.

Destartalado, desordenado y atípico, el carrillo de Chipirripi, para decirles que vendía membrillos y granás. Le duraba poco el dinero de la venta pues sus viajes a casa de la viuda del alpende a tomarse un vaso de vino eran frecuentes.

Después de jubilarse, un policía local llamado Luis, suegro de mi amigo Juan Cortada, vendió también chucherías y tabaco en un pequeño carrillo frente al Cardenio. Había otro carrillo de esporádicas salidas, el de Luis el de la Peiná, y por supuestos los carros de Pedro el de los helaos y el de Banego, pero no eran de chucherías y ya los trataremos en capítulo aparte.

HISTORIAS IMPOSIBLES. 2. Democracia para minorías

HISTORIAS IMPOSIBLES. 2. Democracia para minorías

A la plaza de la Laguna iban arribando grandes coches oficiales y oficiosos, de autoridades y de líderes de la oposición, pero no a nivel meramente provincial, sino nacional. Por allí andaban Pepiño Blanco, Soraya Saenz de Santamaría, el inefable y moscardón impenitente Llamazares, el del "gobierno de las izquierdas", cuando con un concejal dá la mayoría aboluta al psoe.

El pueblo estaba expectante, ansiosos andaban los ayamontinos por acercarse a ver de cerca a sus líderes. Se sabía, además, que a la hora del pleno llegarían los principales, Zapatero y Rajoy. Desde Portugal se habían acercado las autoridades regionales y una infinidad de cámaras de televisión y micrófonos invadían  el entorno. No era para menos, pronto se corrió la voz de lo que había ocurrido en un pleno municipal de un Ayuntamiento de la Costa de Huelva.

Dentro de la casa consistorial, en el salón de Plenos, el portavoz de IU, el señor Santana, había hecho uso de la palabra.  Había intentado convencer al alcalde y a los concejales del grupo socialista para que retirasen una proposición encaminada a cambiar las figuras de los meones del paseo por otras con cagones.

Y funcionó la Democracia. El alcalde, y los concejales de su grupo, votaron a favor de la moción que defendió IU, y la propuesta del grupo de gobierno fue rechazada por sus propios miembros. Una lección de democracia inolvidable, tan inolvidable como el grito de sorpresa que se oyó en todo el entorno, grito que nada tuvo que envidiarle al mismísino de Munch.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 35. Hoy: el bejoruco

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 35. Hoy: el bejoruco

El bombus terrestri, es un género de himenópteros de la familia apidae que incluye especies conocidas por el nombre común de abejorro. Los abejorros son robustos, velludos, de color negro, algunos presentan bandas amarillas, blancas y en algunos casos naranja. El vello que cubre casi todo el cuerpo es sedoso, con setas ramificadas, plumosas.

Hasta aquí todo muy bien, al fin y al cabo eso lo sabíamos todos de sobra. Pero a los ayamontinos los abejorros -que por cierto, no debemos confundir con los moscardones, que son dípteros- nos importan tres cominos, por mucho que se utilicen en la agricultura por su gran capacidad de polinización. A nosotros lo que nos preocupan son los bejorucos, que son como los abejorros pero más pesados. Porque, vamos a ver, ¿qué pasa cuando un bejoruco se cuela en una casa?, pues nada, que no se va ni con la guardia. Son verdaderamente desagradables, sobre todo por el zumbido que producen y la mala nueve que parecen predecir.

Por eso, los ayamontinos, para desprendernos de los bejorucos, inventamos una fórmula infalible, es utilizarla y el bejoruco tira a carajo sacao por la ventana y no vuelve así. La fórmula va en forma de pareado y dice así: "bejoruco, bejoruco, buena noticia me traigas, y si nó, muerto te caigas". Y claro, como buena noticia nunca va a traer un bejoruco, pues eso, a juí.

ANECDOTARIO AYAMONTINO. 18. De cuando Manolo Frigolet confundió la capital francesa con una marca de tabaco

ANECDOTARIO AYAMONTINO. 18. De cuando Manolo Frigolet confundió la capital francesa con una marca de tabaco

Dicen que cuando nació mi antiguo amigo Manolo Frigolet, la comadrona le dijo a la madre: ha tenido usted un hijo interino de Correos. Porque esa fue la profesión de Manolo durante toda su vida, trabajar en Correos de forma interina. Era un buen oficial, se defendía perfectamente en la ventanilla, pero por razones que no son al caso, era bastante dejao y nunca se le ocurrió presentarse a exámenes internos para adquirir la plaza en propiedad.

Mas como todo llega, llegó el momento y se presentó a los exámenes. (Quiero aclarar de antemano a los ayamontinos más jóvenes que por aquel entonces en Ayamonte se fumaba mucho el tabaco portugués por ser rubio y más barato que el español. Las marcas más corrientes eran: el "Portugués Suave", el "Paris" y el "Tip Top". Existían también unos cigarros muy pequeños y delgados llamado "Provisorios", que eran malísimos y de escaso uso).

Pues bien, el amigo Manolo comparece ante el Tribunal examinador -en el que no estaban ni el Cigala ni el Patro, que son los que el Ayuntamiento utiliza para sus manejos de colar a alguien en particular- y responde a algunas preguntas, hasta que le hacen ésta: ¿cuál es la capital de Francia?. Manolo calla, y ante el silencio y la buena voluntad del tribunal de concederle de una vez por todas la plaza que durante tantos años ocupaba en interinidad, le dá la siguiente pista: vamos a ver, joven, en Ayamonte, de donde usted viene, se fuma un tabaco portugés que tiene el mismo nombre que la capital de Francia.

Y ni corto ni perezoso, el bueno de Manolo Frigolet responde: ah, sí, ya caigo, el nombre de la capital de Francia es Tip Top. Desde entonces se le quedó el apodo.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 30. El morito del Callejón Corto

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 30. El morito del Callejón Corto

Ayamonte, como cualquier otra ciudad fronteriza, vivió intensamente el mundo del contrabando antes de que se creara la Unión Europea y se estableciera el libre tráfico de mercancías. Nuestro río Guadiana era el artífice pasivo de esa actividad en su calidad de frontera natural con Portugal.

Los portugueses, que siempre han tenido un nivel de vida muy inferior a los españoles, que por cierto, ocultaban con su pertinaz orgullo, que aun hoy persiste, se llevaban a mansalva principalmente productos alimenticios: aceite, cohocolate, y no digamos nada de las medicinas al no contar con sistema de seguridad social; por nuestra parte, íbamos a por el café y por el tabaco, también de manera principal. Pero fue el café el rey del contrabando, el que hizo ricas a muchas familias ayamontinas, el que propició actividad, riqueza. A pesar de la estricta vigilancia de los rondines de la Guardia Civil, existían establecimientos dedicados a la venta de productos de contrabando. Todos los bares tenían encima de sus cafeteras un par de paquetes de café español, pero en la molienda ya estaba el portugués, que era muchísimo más barato, e incluso en la calle Cervantes existía una mercería que creo que casi nunca vendió una madeja de lana ni un ovillo de hilo porque los productos que vendía era el café y el tabaco portugués. Ya hablaremos de esta peculiar mercería.

Pero el café no entraba sólo en pequeñas cantidades a través de los transbordadores. Los alijos río abierto estaban a la orden del día, y los contrabandistas cargaban en la orilla los sacos de café para trasladarlos de madrugada. Uno de los caminos a recorrer porque se cortaba mucho trecho, era el Callejón Corto. Y la ignorancia, el analfabetismo de la época, propició que se creara una leyenda: en el Callejón Corto se aparecía un morito. Yo la verdad no sé que miedo puede dar un morito, todavía un moro, vaya. Lo cierto es que de noche nadie pasaba por el callejón, lo que propiciaba que los contrabandistas lo hicieran a sus anchas.

Así que el Morito del Callejón Corto sólo existe en la imaginación, en la leyenda. Pero a veces la leyenda es más fiel que la misma Historia y nos presenta una realidad indiscutible en sí misma.

MOJARREANDO. 23. La silla de Zapatero

MOJARREANDO. 23. La silla de Zapatero

Estos últimos días no se ha hablado de otra cosa. Que si Zapatero va a la cumbre del G-20, que si no va. En fin, pilarín, todo un disparate. Porque, vamos a ver, si España es el octavo pais más desarrollado, que llama insistentemente a las puertas del G-7, ¿cómo es posible que se cuestione su presencia en un G-20?.

Sólo encuentro una explicación posible. El anfitrión es el pais donde manda Busch, un pais que tiene una bandera, a la que sus habitantes quieren, respetan y adoran. Y a la que Zapatero despreció en un desfile militar en la Castellana. Como aquí la nuestra las queman y no pasa nada porque tenemos unos fiscales dóciles, nos creemos que en todas partes es igual, y no es así, la bandera, en cualquier pais del mundo, excepto en España, es sagrada. Aquí los que la queman luego apoyan los Presupuestos y todos en paz.

El presidente de la República francesa ha logrado que nuestro primer ministro sea aceptado, pero de una forma tan peculiar como anómala que podemos situar en la llamada cola del león. Zapatero se sentará en una silla que deja vacía o le han dicho que la deje un colaborador del presidente francés. Es algo así como si el Ayuntamiento organizara una conferencia en la Casa Grande invitando a todos los escritores de Ayamonte y a mí no me invitaran. Entonces viene mi amigo Santana, si, si, el de IU, y me dice: mira, Trini, no te preocupes porque yo tengo dos entradas pero el Gerardo me ha dicho que no va a ir, así que te sientas tú a mi lado en la butaca de él. Está bien, pero yo en la Casa Grande no me sentiría invitado.

Queda otra cosa por saber, y es la personalidad del invitado francés que le ha dejado la silla a Zapatero. ¿Se tratará de la mismísima Carla Bruni?. Otra cosa, nuestro presidente se ha llevado una silla plegable por si el francés renunciante va a última hora y tiene que decirle: échate pa yá, dejame un laíto.

LA PALABRA HERIDA. 16. La Rota de Cádiz

LA PALABRA HERIDA. 16. La Rota de Cádiz

Una vez más un reportero de televisión viene a alimentar esta sección de nuestro blog diciendo tonterías, y lo que es peor, en el terreno de la ignorancia.

Resulta que el ex-torero Jaime Ostos lleva pendiente desde hace años el divorcio con su primera esposa. Estos pleitos son muy largos, sobre todo si el interesado es renuente a la hora de soltar la pasta, que buenos son los curas para esto. Parece ser que ya se dictó sentencia en primera instancia y ahora se espera la de la apelación, es decir, la del Tribunal de la Rota.

Este Tribunal lo es de apelación y radica en el Vaticano. Pero por privilegios históricos que se remontan al reinado de Carlos V, y que despés de muchos vaivenes, quitar y poner, definitivamente en 1979 mediante los vigentes Acuerdos con la Santa Sede, radica en Madrid para los asuntos de los tribunales eclesíasticos españoles, se llama también de la Rota.

Bueno, pues este lindo reportero, hablando del particular, se deja caer con este comentario: el asunto de Jaime Ostos está a punto de salir, estamos a la espera de conocer la sentencia de la Rota en Cádiz.

Sin palabras. Para qué.

MOJARREANDO. 22. ¿Qué hacemos con ellos?

MOJARREANDO. 22. ¿Qué hacemos con ellos?

Ayer tarde en el cementerio afiné el oído y escuché una conversación referida a la crisis económica y concretamente a la del Ayuntamiento de Ayamonte.

Que si no hay dinero, que si todavía queda algo, que se había pedido un préstamo de más de cincuenta millones de euros, en fin, radio macuto en toda su esencia. Pero había algo que preocupaba en aquella improvisada tertulia: la situación del personal laboral no funcionario. ¿Qué iban a hacer con tanta gente?. Porque en realidad, esta es la gran consecuencia de la crisis, el empleo, pero se tenía que haber previsto esta situación o parecida cuando sin orden ni concierto, a saco, a camiones llenos, se abarrotaron las dependencias municipales a base de nepotismo, amigismo, con jurados de selección dóciles que ya tienen de antemano escrito el nombre de la persona que tiene que entrar.

A la vista de lo que veo por televisión Guadiana, yo me pregunto: ¿cuanta gente trabaja o lo que sea en el patronato de deportes?. ¿Cuántas dependencias en las que ni siquiera hay sitio para sentarse todo el mundo?. Y ahora viene la Cabalgata, aquí no se ha remendado nunca el viejo y todos los años a estrenar carrozas, lo mismo pasa con el Carnaval. Después la Semana Santa con los omnipresentes hermanos mayores poniendo la mano... pero lo que más preocupa es esa presumible regulación de empleo que se avecina. ¿Qué hacemos con tanta criatura acostumbrada a tener su trabajo y sus consiguientes ingresos?. Espero que, como suele decirse, la Política es el arte de lo imposible, haya solución para toda esta gente cuyo empleo pende de un hijo. Yo me alegraría muchísimo.

AVISO A MIS AMIGOS BLOGUEROS

POR RAZONES QUE DESCONOZCO, EL "MUÑECO DIABOLICO" ME HA DEJADO SIN EL ANTERIOR CORREO, ASI QUE HE TENIDO QUE ABRIR UNO NUEVO, PARA QUE NO PERDAMOS EL CONTACTO Y OS PUEDA MANDAR CORREOS Y YO RECIBIRLOS DE VOSOTROS, OS FACILITO EL NUEVO.

OS AGRADECERÉ ME ENVIEIS UN CORREO CON UN SIMPLE "HOLA", Y ASÍ YA LO AGREGO Y VOLVEMOS A EMPEZAR. GRACIAS A TODOS.

MI NUEVO CORREO ES EL SIGUIENTE:

veteyayveteya@hotmail.com

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 29. La empresa Damas, s.a. comenzó en Ayamonte en 1920

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 29. La empresa Damas, s.a. comenzó en Ayamonte en 1920

Lógicamente, yo esto no lo recuerdo, pero hay ayamontinos mayores, de excelente memoria, que sí lo recuerdan claramente. Uno de ellos me ha facilitado la historia, que me limito a transcribir y comentar.

Actualmente por nuestra ciudad circulan infinidad de vehículos, aunque ahora con la zona azul parece que han desaparecido del mapa pues dicha zona aparece desierta durante gran parte del día. Pero no se cansan los recaudadores: de forma furtiva aprovechan un rinoncito donde un ayamontino ha dejado el coche para encasillarlo pintando las rayas en azul a su alrededor. En fin, allá ellos.

En 1920, Arturo Damas y el señor Segura, un industrial pastelero que tenía establecimiento abierto en la calle Real, fueron los propietarios del primer vehículo que llegó a nuestra ciudad destinado al transporte de viajeros y que tenía su garaje en la plaza de la Laguna, donde hoy se encuentra el bar "el Pupas".

Posteriormente, el señor Segura se trasladó a Huelva, quedándose el señor Damas como único propietario del vehículo para su explotación como vehículo de viajeros. Tiempo después, el señor Damas, como hiciera su socio, se traslada a Huelva, donde desarrolló una gran empresa de ámbito internacional para el transporte de viajeros, la actual Empresa Damas, S.A.

Así, y como la propia empresa recoge en su página web, esa gran empresa de transporte tuvo su origen en Ayamonte.

La foto que ilustra este artículo es pequeña, pero tan atractiva por su antigüedad que bien merece la pena publicarla.

MOJARREANDO. 21. ¿Otra plaza de toros?

MOJARREANDO. 21. ¿Otra plaza de toros?

Durante muchos años, dado el gran descuído que presentaba el edificio de la calle Huelva que se situaba al desembocar la calle Hermana Amparo -por allí tuvo en tiempos su panadería Carrito- fue objeto de críticas llegada la Semana Santa, en ambos sentidos. Me explico: unos decían que era una vergüenza aquel descuido en tanto allí viraban los pasos que subían  por Hermana Amparo; y otros, más clásicos, afirmaban que era una estampa propia de la Semana Santa, la fachada deconchada, descuidada. A esto hay que añadir una dichosa señal de tráfico que ponía las cosas aun más crudas.

Pero aquel edificio fue derribado a fin de construir en su solar uno nuevo. Menos mal, decíamos todos. Y pasaron los años, y los pasos daban allí el giro a la derecha, ahora de cara a una tapia y a cables colgando. Y la construcción del edificio seguía adelante, pero de forma misteriosa, ni se hablaba de ella, ni se sabía en definitiva que se estaba construyendo, aunque al final nos anunciaban que era un brasil.

Hace unos días me encontré en la calle Hermana Amparo con Rafael Pérez Castillo, quien me advirtió de la curiosidad. Párate aquí, me dijo a la altura del Casino España, mira al frente y dime si no tienes la impresión de que estás llegando a la plaza de toros. Y así fue para mi sorpresa, pues lo que queda al descubierto del misterioso edificio parece parte de la fachada de la plaza de toros, sólo le falta el palo para la bandera. Curiosidades que nos ofrece la vida.

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 13. El Callejón Corto

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 13. El Callejón Corto

Habíamos visto como el Callejón Largo era aquella vía larguísima, camino rural entonces, hoy carretera, que cruzaba el pueblo y evitaba el gran rodeo para ir al barrio de la Villa o que los villorros viniesen a la Ribera.

Otro callejón, el Callejón Corto, obviamente denominado así comparando la longitud con el anterior, cumplía casi la misma misión, salvo que el corte de camino llegaba, no a la Villa tradicional, sino a la Plazoleta. Era un callejón de piedra, de piedra viva como se solía decir, difícil de transitar, iba desde el Arrecife hasta la trasera del convento de San Francisco; entonces se bifurcaba, a la derecha iba a parar al Callejón Largo, y a la izquierda a una calleja que desembocaba ya definitivamente en San Francisco.

A lo largo de todo el lateral izquierdo según se bajaba nos encontrábamos con la tapia de la antigua residencia de ancianos, que entonces la nombrámos simplemente como el asilo. Un personaje se hizo famoso durante mucho tiempo: el bueno de Barbilla el blanqueador que terminó sus días en dicho asilo. Se asomaba a la tapia y a todo el que pasaba le pedía una pesetita, no sé como se las arreglaba siendo tan mayor, pero se saltaba la balda y se iba a tomar un lingotazo, que en eso era especialista. Gran persona este Barbilla.

El Callejón Corto fue famoso por la leyenda del "Morito", de la que hablaremos en otro apartado, y hoy se llama así, Callejón del Morito, y su estructura, como se verá por la foto, no tiene nada que ver con la descrita.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 29. La tienda del Alosnero

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 29. La tienda del Alosnero

No hay que ser muy listo para deducir que la tienda de comestibles de la calle Lusitania que regentaron durante gran parte del pasado siglo los hermanos Orta García, Juan y Pedro, se le ha llamado siempre así porque el primer propietario, padre de ambos, fuera oriundo de El Alosno, supongo. Creo que la tienda llegó a denominarse como Vda. de Juan Orta Limón, pero yo la conocí siempre como Casa Orta y popularmente como la Tienda del Alosnero.

Situada como queda dicho en la calle Lusitania, antes Capitán Cortés, siempre destacó por la gran calidad de sus chacinas y la diversidad y calidad de las bebidas. Hoy la tienda parece un auténtico museo de bebidas, perfectamente ordenadas por fechas de crianza, con la cita a la denominación de origen, en fin, un primor.

Tiene un patio interior y al fondo uno más pequeñito que es una delicia, en verano debe dar gusto tomar allí el fresquito nocturno. Mas una cosa caracterizaba a la referida tienda: al mismo tiempo acogía una corresponsalía del Banco Hispano Americano, de tal manera que a ella se entraba lo mismo a comprar cien gramos de jamón que a pagar una letra. Dentro del recinto dedicado al banco se formaba todas las mañanas una tertulia con los hermanos Orta García, don Trinidad Navarro Nieto, don Celestino Rios Gutiérrez y alguno más que no recuerdo, pero ellos eran fijos.

Durante muchos años trabajó en ella mi buen amigo Paco Rodríguez  Castillo, hoy empleado de Ayapunt, cualquiera que no le conociera pensaría que era uno de los dueños de tantos años detrás del mostrador, casi desde que era un niño.

Afortunadamente los descendientes de Pedro Orta García, pués Juan no llegó a tenerla, han mantenido el chiclé añejo de la tienda, se ha reformado algo pero lo sucinto, por lo demás, y a pesar de los muchos años transcurridos desde que fallecieran Juan y Pedro, cuando uno entra en la tienda siente la impresión de entrar en la de siempre, la Tienda del Alosnero. Les felicito por ello.

LA PALABRA HERIDA. 15. Paola López se hace el lío

LA PALABRA HERIDA. 15. Paola López se hace el lío

Me encuentro en la consulta de Paco Márquez con motivo de sufrir un buen catarro gripal y esperando mi turno para ser atendido, enchufo el MP4 y pongo la Ser, porque me dicen que Paola López suele comentar alguno de estos artículos.

Como la noticia del día eran las elecciones norteamericanas, a ellas se refería mi buena y admirada amiga y locutora. De pronto, con cierta euforia, nos dice: a esta hora ya tenemos nuevo candidato a la Casa Blanca. Vamos a ver, querida Paola, el señor Obama fue candidato precisamente hasta ese momento, ya lo era desde las primarias de su partido, ahora, cuando tú comentas la noticia, no es candidato en la Casa Blanca, sino presidente, o nuevo presidente en la Casa Blanca.

Un poquitín más tarde aclara, como si nadie lo supiera: el nuevo presidente presenta una novedad, que es de color negro. Vaya tela. De modo que no dejamos de dar rodeos para decir de alguien que es negro, que es lo natural, le decimos de color, que es un eufemismo que sí resulta verdaderamente ofensivo, pero no le decimos negro, es más, en el presente caso, se riza el rizo: de color negro. Podía haber usado el eufemismo, de color, o lo natural, negro. Total, una fangá.

Mi querida Paola, te voy a decir dos cosas: una, que el Godovi se reirá de ésto, vaya por las veces que me meto con él y te ríes tú; y segundo, que los Estados Unidos cuentan desde hoy con un presidente negro.

HISTORIAS IMPOSIBLES. 1. El padre que no le pega al maestro.

HISTORIAS IMPOSIBLES. 1. El padre que no le pega al maestro.

Estrenamos una nueva página en el blog para narrar una serie de historias que deberían terminar como se cuenta, pero que no suele ser así, de ahí la cara de susto del personaje que hemos elegido, es una imitación caricaturesca de "el Grito", de Munch.

Cuentan que un día un niño llegó a su casa llorando amargamente porque el profesor lo había dejado sin recreo, era  lunes, y el castigo abarcaba hasta el jueves. El padre le pregúntó qué había hecho para merecer el castigo y el niño le contestó que nada, que eran cosas del maestro.

Ni corto ni perezoso el padre se dirigió a la escuela y llegó en el momento en que salían los maestros; estos pensaron que aquel hombre venía en plan de guerra, violento, y arroparon al maestro en cuestión. Entonces, el hombre dijo: no pasa nada, sólo quiero hablar con don Antonio. El maestro salió del grupo y atendiendo a aquel padre le explicó las razones del castigo: su hijo era violento y siempre estaba pegando a los más pequeños, así que optó por aquel castigo para tratar de corregirlo. El padre le dio la mano y las gracias, las dos cosas.

Cuando llegó a su casa el hijo esperaba ansioso escuchar la hazaña del padre, como le había cantado las cuarenta al maestro. Pero el padre se limitó a decir: don Antonio tiene razón, y además, ha sido benévolo, y por lo que a mi respecta, este fin de semana no sales de casa, no ves la televisión y no sales de tu habitación.

Se oyó un gran grito, era el señor Simpson, que no podía creérselo.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 28. Cayetano, "El Beso de Judas"

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 28. Cayetano, "El Beso de Judas"

He pedido permiso a su hijo Antonio Aguilera, el Zapatero, para escribir de este personaje absolutamente inevitable y totalmente imprescindible para entender nuestro reciente pasado, aunque se tratara de un hombre humilde, sin  más título conocido que el de su apodo: el Beso de Judas.

Empecemos diciendo que Cayetano en realidad no se llamaba Cayetano, sino Arturo. Era un trabajador incansable, un excelente padre de familia y un hombre querido por todos. Pero lo que era más de destacar en su personalidad era su genuina, su natural gracia. Cayetano no contaba chistes, no contaba historias, ni siquiera contaba cosas para hacernos reir, simplemente le salían aquellos "golpes" que nos hacían reventar de risa.

"Niño, súbete al ascensor del hospital de Jabugo y bájale a esta señora aquella sandía". Esto lo decía cuando, vendiendo sandías en la puerta de la plaza, a una buena señora se le antojaba la de arriba del todo.

Cayetano, ¿qué le pasó a aquel hombre cuando estuvistes en el hospital?. "Na, que entró como una anguilla cortá a pedazo y salió  nuevo", (se trataba de un señor que había sufrido múltiples lesiones con motivo de un accidente).

Durante un tiempo estuvo viviendo en Málaga con su hija. Un día que visitaba Ayamonte le preguntó el Palmero cómo era la vida en Málaga. Muchos coches, le contestó. El Palmero, para sonsacarlo le insistió, ¿tantos coches hay?. Y Cayetano a lo suyo: "mira, imagínate que estás en la calle Real, y de momento alguien suelta un jalabá de cangrejos".

Y así una y otra vez, un día y otro, toda una vida. Nosotros solíamos ir por las noches de verano al muelle a ver los alijos de los barcos del salao, pero íbamos para escuchar los golpes de Cayetano, y sólo con aquellos golpes tan graciosos hacía aquellas penosas noches de trabajo más cortas.

Un día en que no había manera de ganar una peseta por el mal tiempo, se puso las botas de aguas, se bajó al estero, y con las botas enfangadas entró en la tienda de comestibles de Fernández a pedir fiao, fingiendo así que estaba trabajando  con la bajamar.  Fernández sabía lo que había, pero ¿quien le negaba a Cayetano el fiao con aquella ocurrencia?.

Y así podíamos seguir, pero la cosa se haría interminable.

ANECDOTARIO AYAMONTINO. 17. La histórica nevada de 1954

ANECDOTARIO AYAMONTINO. 17. La histórica nevada de 1954

Hasta el último momento he dudado si meter este artículo en "Anecdotario" o en "Ayamonte en el recuerdo". Al fin me he decidido contarlo como anécdota, es más, yo diría que la nevada de 1954 es la gran anécdota de nuestra historia moderna, por lo imprevisto, por lo impropio, por la gran sorpresa que supuso para todos. No se ha vuelto a repetir ni creo que se repita, salvo que el anunciado cambio climático diga otra cosa, y para ese momento ya no estaremos aquí para contarlo.

No es Ayamonte lugar donde se den temperaturas bajo cero, que es la primera condición para que nieve, porque con cero grados, como diría un lepero, ni frio ni calor. Tampoco la cuesta de la Villa, que tanto nos cansa subirla, tiene altura suficiente para hablar de altitud propia para las nevadas. ¿Por qué nevó entonces en Ayamonte?. Ni idea, como diría Gila, eso son cosas del tiempo.

Yo voy a contar respecto a la nevada, mi anécdota personal, espero que vosotros contéis la vuestra y así compongamos esa gran anécdota histórica de la que hablaba.

Los galeones, como todos los inviernos, estaban desarmados y atracados en el estero de la Ribera. Y mi padre, como de costumbre, tomándose su vasito de vino en la Cepa. Llegaba a casa sobre las 9 de la noche, pero aquel día le escuchamos toser subiendo la calle Olivo -el Peñón- poco más de las 8. Nos extrañó. Mi madre, mi hermana y yo permanecíamos sentados a la camilla abrigaditos con la copa de tierra. Cuando mi padre entró vimos como la gorra negra que usaba, propia de los marineros, estaba completamente blanca; el reía y nosotros no sabíamos por qué, hasta que por fin explotó y nos dijo: venga,  a la calle, que está nevando.

Era como un sueño ver todo el Peñón blanco, la barda se había confundido con el resto del entorno, y a la mañana siguiente la pedrera aparecía como un gran manto. Las marismas de Santa Gadea - entonces no existía ninguna construcción, salvo las casetas de los astilleros de Irene y Juan del Río, la casa de Paco el Lanchero y la del Salón- era el gran manto blanco de Ayamonte, un manto blanco y enorme que llegaba hasta el rio, y continuando por los campos de Canela, hasta el mar.

Inolvidable, sencillamente. Hoy conservamos una gran fotografía del suceso, que nos presenta la Laguna nevada, lo que le hacia falta a nuestra emblemática plaza para ser más bella todavía.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 27. El cine de verano en la plaza de toros

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 27. El cine de verano en la plaza de toros

Yo no sé qué tiene la televisión que acaba con tantas cosas de antaño, como por ejemplo, aquella vieja costumbre de tomar el fresquito las noches de verano aprovechando el terreño, que era y es un patrimonio de Ayamonte de valor incalculable. Yo he vivido treinta y cinco años a la verita de Sevilla y sé como el que más de esas noches de julio y agosto que pasas en vela por la dichosa caló. En Ayamonte, sin embargo, si exceptuas tres o cuatro días como mucho en todo el verano, las demás noches tenemos incluso que encajar las ventanas cuando la madrugada avanza hasta el amanecer. Es un primor, como diría mi madre.

Precisamente aprovechando ese fresquito nocturno, existió en nuestra ciudad un cine de verano que no necesitaba mucho de montaje, pues ya estaba construído, bastaba montar el telón, las sillas y la cantina. Era el cine de verano de la plaza de toros. La película, -aunque a veces era buena- la mayoría de las ocasiones era un verdadero petardo, pero no importaba.

Se cenaba temprano, se amarraba uno el chaleco a la cintura o al cuello, en la puerta, además de comprar la entrada, nos hacíamos con las chucherías de los carrillos de seña Antonia y de Carmelo, y pa dentro, a charlar, a dar vueltas por las gradas de un lado a otro, y como no, acercarse a la cantina de Antonio Saldaña -por cierto, abuelo suegro de mi amigo Pepe el Godovi- que regentaba con  su yerno José Luis, aunque algunas veces echaran una mano sus hijos. En ella podíamos degustar las exquisitas gaseosas de los hermanos Cabrera y el buen aguardiente haciendo una palomita. Si a pesar de todo ello, de toda esa oferta, querías ver la película, pues no había pegas, te sentabas, la veías y punto, que para eso la echaban.

Y vino la tele, y tos pa dentro, de casa, quiero decir. Se intentó continuar las proyecciones en el Cardenio instalándose el aire acondicionado, pero no era lo mismo, y el cine de verano desapareció para siempre. Una lástima.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 34. Hoy: llevar el piano a la Villa

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 34. Hoy: llevar el piano a la Villa

Cuando traté esta expresión en la desaparecida Gaceta de Ayamonte, hubo quien dijo que no se trataba de una expresión ayamontina. Como respeto todas las opiniones no le dije nada, pero es lo cierto que sí forma parte de nuestro gracejo en el hablar.

A nadie se le oculta el enorme peso de un piano -desde hace mucho tiempo le ponen ruedas aunque creo que hay pianistas que no las quieren- hasta el punto de que los vendedores siempre disponen de varios hombres para entregarlos en los domicilios sobre todo si hay escaleras. Nosotros tenemos uno que nos regaló mi difunta suegra cuando mis hijas estudiaban en el conservatorio y para subirlo a un segundo piso en la calle Padre Alvarez íbamos tres personas y nos quedamos ahogados a mitad de subida, menos mal que pasaba por allí el hijo del recordado Mario, el portugués que era tapicero, y con lo canijo que está yo no he visto nunca a nadie con tanta fuerza. Gracias a él el piano llegó a arriba.

Al peso del piano añaden ustedes la caminata desde la Ribera a la Villa subiendo la calle Galdames, hasta el mismo Solá. Eso no hay quien lo haga, entre otras cosas porque se lleva en una furgoneta, claro. Pero ahí consiste la cosa de nuestro gracejo vernáculo, que cuando queremos escuchar a alguien que está muy cómodo o no destaca precisamente por su laboriosidad, le decimos: ¿tú tienes que hacer algo esta tarde?, él nos pregunta por qué y entonces es cuando le decimos: para llevar el piano a la Villa. Entonces, el tal nos contesta: que lo lleve tu.......... con el..........

Miren ustedes detenidamente la foto que ilustrará este artículo y díganme: ¿creen que alguno de los fotografiados está ya en condiciones de llevar el piano a la Villa?.

ME LO EXPLIQUE. 9. Las visiones del padre José

ME LO EXPLIQUE. 9. Las visiones del padre José

Desde hace algún tiempo, la parroquia del Salvador cuenta con un párroco ejemplar. El padre José es de esa clase de cura que todos queremos, o casi todos: amable, educado, cercano, muy cercano a las gentes, nada  dogmático a ultranza,  de tal forma que lo mismo nos invita a adorar al Santísimo Sacramento que a la imagen de madera del Cristo de las Aguas, respetando así las creencias populares que no tienen porqué contradecirse con los dogmas.

Hace esfuerzos diarios por integrarse en nuestra cultura, en nuestras costumbres, en nuestra idiosincrasia. No se excusa nunca y está presente siempre allí donde su ministerio es demandado.

Pero, ay querido padre José,  una cosa  me preocupa sobremanera, por usted y a fuer de sincero, por mí especialmente, y es su afán de ver cosas que yo no veo. No sé si los años no han afectado su visión y sí a la mía, lo cierto es que en sitios de espacio reducido usted ve permanentemente a nueve personas a las que yo no veo casi nunca, salvo en los momentos de alta solemnidad y transcedencia mediática. Esas personas son los hermanos mayores de nuestras cofradías y hermandades de Semana Santa. Los saludó usted, como si los viera, en la Eucaristía de acción de gracias por la toma de posesión de la junta de gobierno de la Hermandad de la Lanzada; y los ha vuelto usted a saludar, como si estuvieran, en la solemne misa celebrada por las almas de nuestros queridos difuntos esta misma mañana. Que dicho sea de paso, padre José, yo no sé que pintan los hermanos mayores, como tales, en una misa organizada por el Ayuntamiento en honor de los difuntos de todo el pueblo. Pero en fin, volvemos al principio, usted los ve y yo no. Sería algo así como enfrentar su palabra con la mía, que en ese caso, por su reconocido pretigio, saldría usted ganando; pero lo cierto es que la realidad trasciende y los vea usted o los quiera ver, nuestros hermanos mayores no están cuando los saluda.

Ese saludo tendría su razón de ser si lo dirigiera usted  a un lugar como el de la foto que ilustrará este artículo, porque ahí sí que se pueden ver. Otra cosa, para terminar: las autoridades militares tampoco estaban en ninguno de los dos sitios. Repase usted sus notas, padre José, que no cuesta trabajo. Porque si usted sigue viendo a los hermanos mayores en tríduos, misas, convivencias, etc., de otras hermandades que no sea la suya, le ruego me diga qué hace para verlos, o sea, me lo explique.