ANECDOTARIO AYAMONTINO. 20. Pepe el Gorito y el andamio que le encargó un lepero
No vayan a pensar ustedes que el gran Pepe el Gorito, el amigo de todos, el que siempre nos alegró la vida con su extaordinario sentido del humor y que sorprendentemente nos abandonó van a hacer ahora dos años, además de barbero era albañil, ni mucho menos. Lo del andamio pertenece al mundo de las anécdotas, y lo cuento tal y como el Gorito me lo contó a mí.
Era difícil que el maestro barbero estuviese parado, aunque en alguna ocasión, entre cliente y cliente pasasen unos minutos. Entonces, se apoyaba en un brazo del sillón y se echaba su cigarrito mirando a la calle. En esa tesitura estaba un día cuando se acercó a la barbería un lepero, que si no llegaba a los dos metros de altura poco debía de faltarle, de tal manera que para hablar con Pepe dirigió su mirada bien hacia abajo.
Una vez cruzadas las miradas en una diagonal parecida a esas señalizaciones de subida y bajada de la bolsa, por ejemplo, el lepero se dirige al Gorito y le pregunta:
Maestro, ¿tengo a alguien por delante?. El Gorito entonces miró hacia arriba, como si lo hiciese al cielo, y le contestó:
Pues mire usted, ahora mismo no espero a nadie, así que cuando usted quiera se sienta y empezamos. Entonces el gigantesto lepero lo miró una vez más de arriba abajo y sin la menor intención de hacer un chiste, le dijo:
Bueno, maestro, pues vaya usted montando el andamio mientras yo voy a tomar café.
4 comentarios
puerta de España -
jmrguezma -
Que en paz descanse mi amigo Pepe.
Calixto -
También tube relación con él a través de la hermandad. Siempre lo recordaré el Viernes Santo, cuando estaba en el almacén pequeño de la hermandad, esperando a la salida o una vez terminada la procesión sentado en una silla descansando.
Una mágnifica persona, era bueno en el buen sentido de la palabra.
Jose Manuel -