AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 31: LA GRAN VÍA
Normalmente la toponimia y la nomenclatura convencional no suelen hacer buen maridaje, todo lo contrario. A ver quien es el flamenco que es capaz de acercar aunque sólo sea por intentarlo, los nombres Buenavista y General Yagüe. Buenavista es un topónimo ayamontino; general Yagüe el nombre de un militar franquista, que a lo mejor tenía buena vista para la cuestión de fusilamientos pero nada más.
Pero como suele decirse que toda regla tiene su excepción, a veces sí es posible ese maridaje, y en Ayamonte tenemos un caso muy especial. Con motivo del establecimiento en nuestra ciudad de la comunidad religiosa de las Hermanas Clarisas en el viejo convento de Santa Clara, desde hace ya un siglo sede de las Hermanas de la Cruz, a la calle que da la fachada principal del convento se le denominó Santa Clara, nombre por cierto, no sólo adecuado, sino bonito donde los haya. La calle tiene en sí dos tramos bien definidos, uno va desde Colón hasta el cruce con calle Cruz, y de ahí para arriba hasta San Antonio cruzando Realidad.
Pero a ese segundo tramo, el de escalones de piedras perfectamente alineados, a ese tramo de Santa Clara que es seguramente el lugar más bello de Ayamonte, los ayamontinos lo bautizaron desde hace muchísimos años con el nombre de Gran Vía. Así que nos encontramos con una nomenclatura y un topónimo, que para nada se enfrentan. Lo mismo nos da decir Santa Clara que Gran Vía, como se decía en los antiguos libros escolares, “tanto monta, monta tanto”.
A ver si de esta forma, con la gran lección que da el pueblo, los políticos aprenden a hacer las cosas bien y a no sustituir nombres de calles por otros por mera novelería.