LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 80: EL BURTO
Siempre me ha extrañado que hayamos utilizado al pobre burro, al pobre asno, como ser comparativo de nuestras torpezas. Eres un burro, qué burro eres, son expresiones al uso desde tiempo inmemorial. Pero a mi entender, no hay razón para ello, y así vamos a ver lo que es en realidad un burro y después reflexionemos.
El burro o asno es un animal domesticado de la familia de los équidos. Los ancestros salvajes del burro son africanos. El hombre lo ha utilizado como animal de carga y como cabalgadura desde tiempo inmemorial. Etimológicamente, la palabra burro es un derivado regresivo del latín tardío “burricus”, que significa caballo pequeño.
A la vista de ello habrá que preguntarse: ¿por qué cuando queremos hacer ver a alguien que es torpe le decimos que es un burro?, ¿en qué consiste la torpeza del burro?.
Bueno, pues en vista de ello, nuestros antepasados, aquellos ayamontinos que nos legaron su peculiar forma de hablar, optaron por otro calificativo a fin de dejar en paz al pobre burro. Y cuando querían poner a alguien de torpe, en vez de burro le decian que es un burto, o sea, aun bulto con “r”.
Va saliendo el Descendimiento por la puerta de las Angustias, mira que la puerta es ancha, y por una torpeza de un contraguía da un costalazo. Rápidamente el capataz se le acerca y le espeta: ¿qué haces?, desde luego no aprenderás nunca, eres un burto.
Hay muchas fotografías de burros por todas partes, pero para ilustrar este artículo he preferido este estupendo óleo de un asiduo bloguero y amigo mío, Manuel Jesús Franco, “Franquito”.