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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. La costumbre de girar los pasos hacia la mar

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. La costumbre de girar los pasos hacia la mar

Cuando Tejero asaltó el Congreso de los Diputados se armó la marimorena, y en cada efemérides del triste suceso siempre oímos a los periodistas decir lo mismo: “yo estaba allí cuando…”, hasta que alguien les hizo ver que eso no era posible por la sencilla razón de que no hay sitio para todos.

Lo mismo me pasa a mí cuando refiriéndome al discurrir de los pasos por la Tribuna Oficial y criticar que se está perdiendo la costumbre de virar los pasos hacia la mar, que de todas las hermandades alguien me dice: “pues nosotros si los giramos…”. Imposible, digo yo, porque no estoy ciego y veo que algunas sí lo hacen, otras no y alguna nos obsequian con una hipócrita guiñaíta.

Y es así, pilarín, aunque más de un pamplina no quiera reconocerlo. Ayamonte es un pueblo marinero por antonomasia, y de antaño las hermandades acordaron girar los pasos hacia la mar a su paso por la Tribuna Oficial a fin de pedir a Dios su bendición y protección para los marineros.

Que ahora los nuevos capataces –algunos- hayan pensado que eso no hace falta, quizás porque aunque parezca paradójico, hay más de un agnóstico en este mundillo cofrade, es otra cosa, mariposa, pero de girar los pasos todas las hermandades nada de nada; repito, unas sí, otras no y las más una imitación a la que yo llamo guiñaíta.

Recuerdo un tiempo en que la entonces llamada “Hermandad de Concepción”, hoy El Jueves, giraba los pasos hacia el mar, todos al mismo tiempo perfectamente sincronizados.

Y digo yo, después de perder tanto tiempo en múltiples recreaciones –valga por todas la famosa Esquina La Peña- ¿tanto trabajo cuesta mantener una tradición tan propia de un pueblo como Ayamonte?.

 

 

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Segunda parte. Con la cruz a cuesta. 2: Jesús Caído

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Segunda parte. Con la cruz a cuesta. 2: Jesús Caído

 

Hace años, mientras duraron las obras en la parroquia del Salvador, las imágenes de la hermandad del Jueves Santo permanecieron en fraternal acogida en la capilla del Socorro. Un viernes, de visita a Padre Jesús, tuve la ocasión de situarme muy cerca de la imagen de Jesús Caído y pude comprobar el efecto de su mirada inigualable, penetrante y sentí que no podía desprenderme de ella.

Así es Jesús Caído, cautivador de los corazones que se acercan a El, a la vez que implora sin cesar que alguien  le ayude a llevar la cruz. El mismo sayón ha levantado el brazo izquierdo en señal de parada, al par que el derecho, que porta el látigo, cae irremisiblemente rendido ante tan implorante gesto de infinita angustia. El soldado romano, por su parte, mira al Señor como queriendo decir aquella frase que después pronunciaría en el Calvario: realmente, este era el Hijo de Dios.

Y el Caído, mientras, apoya su mano izquierda en el empedrado de la vía dolorosa: “entonces Jesús dijo a sus discípulos: el que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y sígame. Mateo 16, 24-25”.

Como ocurriera con otras imágenes, las atrocidades cometidas durante la Guerra Civil dejaron su huella en la hermandad. De la  imagen de Jesús Caído, destrozada por los desaprensivos iconoclastas, apareció su rostro, y pudo ser restaurado por nuestro insigne imaginero Antonio León Ortega.

Sorprendentemente, nada nos dicen los Evangelios acerca de las caídas sufridas por Jesús en cuanto a su número, pero sin duda y a pesar de lo que se diga en el Vía Crucis, debieron de ser muchas más de tres.

Pasada la Tribuna Oficial, en la que comparece en hora temprana, Jesús Caído se despide de la Ribera dejando una indeleble huella de mansedumbre, y se lleva tras de sí a la multitud que ya en la madrugada del Viernes Santo lo volverá a ver, esta vez aliviada su carga por el Cirineo.

Antes había implorado lo imposible en Getsemaní. Ahora, agobiado por la cruz, implora otra ayuda, que desde 1918 ha venido recibiendo de la devoción y fidelidad de un pueblo cofrade que siempre estuvo a su lado arropándolo en su largo y penoso caminar.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. 4: Los pamplinas

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. 4: Los pamplinas

Se entiende por pamplina el dicho o cosa de poca entidad, fundamento o utilidad, de ahí la conocida frase “con buenas pamplinas te vienes”. El adjetivo siempre lo hemos dicho como pamplinoso, aunque el diccionario nos dice que es pamplinero. Pero en fin pilarín, nosotros a lo nuestro y a los que practican la pamplina les seguiremos llamando pamplinosos. También solemos confundir el sustantivo con el adjetivo y al que practica la pamplina a la vez le decimos pamplina.

El pamplina o pamplinoso es una especie que no necesita protección alguna, al igual que el pija, no es especie a extinguir, como el poleo, que te trinca la Guardia Civil cogiendo una mata en el campo y te pesa no haber optado por robar en una joyería. Pija y pamplina van muchas veces de la mano, se puede incluso decir que el pamplina es un pija maduro o algo así.

Pero, ¿cómo nace un pamplina?. De  muchas maneras, incluso dicen los expertos en mojarreo cofrade que puede llegar a ser hereditario. Y que nadie se de por aludido, sobre todo algún que otro capataz joven que yo me conozco, entre otras cosas porque su antecesor no ha sido nunca un pamplinoso.  La forma más habitual del nacimiento de un pamplina a mi entender es la siguiente:

Se encuentra reunida la junta de gobierno y dice el presidente: debemos ahorrar gastos, y creo que lo mejor es meter en la junta como colaboradores a un par de profesionales, en estos momentos necesitamos un carpintero y un albañil. Se tienta el terreno y enseguida se encuentran a los dos deseados y a las primeras de cambio se les dice con cierta mala leche: os toca fastidiaros, tenéis que ir en representación con una vara por la Pasarela Ribera. Ellos se lo creen –que es un fastidio cuando en realidad lo están deseando y forma parte de la estrategia de la hermandad- y ya, de ahí en adelante, tenemos servido un pamplina, que enseguida viene con sus pamplinerías: anoche tuvimos reunión y “hemos” acordado; “vamos” a tomar medidas para la reforma de tal; ayer me tiré dos turnos seguidos en la caseta pero la “he” dejado mejor que nunca.

El pamplina hereditario es una especie distinta, este se cree que también ha heredado la hermandad, pero entre unos y otros van componiendo ese cuerpo cofradiero sin el cual la Semana Santa no sería lo que es.

Para que nadie piense que sólo veo lo negativo, algún día dedicaremos un artículo a esos cofrades ante los que hay que quitarse el sombrero que, afortunadamente, abundan en nuestras hermandades. Lo prometido es deuda.

 

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 60. La antigua Caseta Municipal

AYAMONTE EN EL RECUERDO.  60. La antigua Caseta Municipal

Durante el pasado siglo, existió en Ayamonte un lugar que sin que se ordenara así expresamente, servía de expansión para los más pudientes durante las fiestas patronales: la Caseta Municipal.

En realidad, no era más que un solar con una especie de pista de baile, que en esos días se adornaba y engalanaba para dar bailes y servir comidas. Naturalmente los pobres no tenían acceso a la caseta, no porque se lo prohibieran, sino porque económicamente no podían, aunque los había que se sacrificaban al máximo para sacar el abono aun a costa de pasar penuarias el resto del año. Pero maqueaba mucho bailar donde lo hacían los güilis, que era como entonces llamábamos a los de clase acomodada. Estaba situada donde hoy hyan construido esa mole que los tapa el rio frente al alpende de Médico Rey García.

Los demás, como diría mi inolvidable amigo Manolo González Alfonso, Lolo el de Saturnino, al zapá, y el zapá era el Paseo, donde el Ayuntamiento organizaba bailes populares llamados aquí verbenas.

Más tarde, y paradógicamente bajo el mandato de un alcalde del franquismo tardío, pero que estaba más cerca de la transición que de la dictadura, Antonio Concepción Jiménez, se construyó la nueva Caseta Municipal en el Salón de Santa Gadea, y esa sí que ha sido siempre la de todos.

Muchos recuerdan aquella viaje caseta con nostalgia, seguramente porque pudieron disfrutarla. Yo la recuerdo con rabia porque me tenía que conformar con asomarme a la tapia. Cosas de la vida.

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Segunda parte: Con la cruz a cuesta. 1: Jesús de la Pasión

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Segunda parte: Con la cruz a cuesta. 1: Jesús de la Pasión

 

Cuentan las crónicas que cuando el imaginero ayamontino Antonio León Ortega recibió el encargo de realizar la imagen de Jesús de la Pasión para la recién fundada hermandad de Excombatientes, solía pasarse largas horas en la iglesia del Salvador, en Sevilla, ante la imagen homónima de Martínez Montañés.

Es posible que nunca sepamos qué buscaba León Ortega, pero a la vista de la perfección de su obra, es obvio que no fueron visitas baldías, porque en realidad todavía hoy nos resulta imposible comprender cómo un ser humano puede ofrecernos una representación tan perfecta del Hijo del Hombre.

La señera imagen de Jesús de la Pasión, en su procesionar en la noche del Miércoles Santo colma de admiración a todos los que la presencian y da cumplida respuesta a las más exigentes pretensiones de perfección.

Cuando Jesús de Nazaret sale de la Fortaleza Antonia cargando con la cruz, vienen totalmente destrozado por la flagelación sufrida y pronto necesitará, tras caer repetidas veces, la ayuda de Simón de Cirene.

Hay veces en que puestos en relación el suceso histórico y el cofradiero, la historia aparece invertida; otras vienen a coincidir. Jesús de la Pasión viene a representar esos primeros momentos en que el nazareno, cargado con el madero, comienza su penoso caminar hacia el Calvario. “Tomaron, pues, a Jesús, y él, cargándose la cruz, salió hacia el lugar llamado “de la calavera”, que en hebreo se dice Gólgota. Juan, 19, 16-18”.

Haciendo de una larga chicotá un suspiro, cruza Jesús de la Pasión la Tribuna Oficial dejando como huella un profundo silencio a la vez que un no menos considerable dolor en el cuerpo de sus costaleros, cirineos anónimos de una noche incomparable y que es puerta del meridiano de la Semana Santa, una Semana Santa que desde 1942 vienen ofreciéndonos el milagro de la presencia divina hecha figura humana de Jesús de la Pasión.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. 2: Las misas de la hermandad de la Lanzada

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. 2: Las misas de la hermandad de la Lanzada

Uno de los grandes defectos de nuestra Semana Santa fue siempre la ausencia de hermanos, incluso de miembros de las juntas de gobierno, a los cultos. Afortunadamente, la gente viene tomando conciencia de ello y en los últimos años el panorama ha cambiado para bien y de manera importante. Al menos, mi “segunda hermandad”, la de la Lanzada, ha conseguido, a base de disciplina interna y organización externa, que se ocupen prácticamente todos los bancos del templo, la última vez cuando la misa de Acción de Gracias por la toma de posesión de la  nueva junta de gobierno.

Claro que, como somos así, o no llegamos o nos pasamos. Y mis buenos amigos de la Lanzada se dijeron un día : ¿no quieres sopa, pues plato lleno?. Y amigos míos, misas a porrillo:

Misa del Cristo de las Aguas, misa de la Esperanza del Mar, misa de la Virgen del Buen Fin, misa de San Juan Evangelista y…. misa de Santa María Magdalena.

Y digo yo, ¿para cuándo Longinos?.  Al fin y al cabo la leyenda nos lo muestra como obispo y mártir y que la sangre del costado de Cristo, a ser atravesada con la lanza, salpicó sus maltrechos ojos, cercano a la ceguera, devolviéndole la vista. Misa a Longinos, me pido. Claro que a lo mejor mi vieja memoria me está jugando una mala pasada y ya se le dice, en ese caso rectifico.

Y ahora, un  mojarrón que tengo pegado a mi costado, me dice: falta la del caballo. Me indigno y le contesto: no me confunda usted la Medicina con la Veterinaria, aunque las dos son ciencias que tratan de las enfermedades de los animales como usted y como yo,  las misas son para personas, no para animales. Pero como estos mojarras son tan listos, me replica: bueno, pues entonces que le digan una a San Francisco de Asís, el santo amigo de los animales, y así, al menos indirectamente, tiene su misa el caballo.

No, si vamos a terminar diciendo una misa a los “cuatro jinetes del Apocalipsis de la Lanzada”: Manolito Cruz, el Lolo el de la botica, Rafael Aguilera y Enrique González, eso sí, siempre que ese día lleven todas las placas y diplomas con las que han sido homenajeados.

Mojarreíto blando el de hoy, no me digáis que no.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. 3: Los pijas

TONTOS  DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. 3: Los pijas

En mis tiempos de joven, que ya ha llovido, a los chavales a los que gustaban maquear presumiendo de pertenecer a una clase social económicamente acomodada, les llamábamos, y no me pregunten por qué porque no lo sé, como “niños güilis”.

Con el paso del tiempo la expresión se fue perdiendo –aunque yo la recordaré en este blog en el apartado de la  peculiar forma de hablar de los ayamontinos- y dio paso a la que resulta general por venir en el diccionario: pijo.

Aunque pija es el femenino de pijo, cuando nos referimos a este personaje en vez de decir los niños pijos decimos los pijas. Se trata de un personaje que ni mucho menos corre peligro de extinción y menos aun en el mundo cofrade.

Da gloria acercarse a la puerta de un templo durante la Cuaresma y ver a los niños pijas con sus trajes negros, su pelos engominados, sus zapatos rabiosamente brillantes, su medalla al cuello. Salen y entran para ser bien vistos y a veces hacen lo contrario: permanecen quietos, erguidos, cual guardias de seguridad.

Así y todo, hay que pedir a Dios que no decaiga la especie, porque al final resultan ser el futuro de la Semana Santa. Y aunque se diga eso de genio y figura hasta la sepultura, lo cierto es que a medida que maduran se van asentando y aunque siguen trajeándose ya no es lo mismo.

Estos pijitas da gloria verlos. Los hay en todas las hermandades, no faltaba más, forman parte del patrimonio. Pero en la mía, la del Mayor Dolor, madre mía, cómo lucen sobre todo en Viernes Santo, ellos y ellas, que aunque nos hayamos apropiado del femenino para los pijos también hay pijitas, y cómo lucen esas preciosas mantillas. Vivan los pijos y las pijas.

 

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Primera parte: de entronizado a condenado. 3: Jesús Cautivo.

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Primera parte: de entronizado a condenado. 3: Jesús Cautivo.

A pesar de que con el paso de la Oración en el Huerto la Semana Santa ayamontina ampliaba el íter  pasional, aun quedó durante cinco años un gran vacío, el que va desde el prendimiento en Getsemaní hasta la salida de la Torre Antonia cargando la cruz camino del Calvario, espacio que abarca todo el proceso y consiguiente enjuiciamiento.

Corre el año 1973 y Ayamonte, gracias a la iniciativa de los entonces jovencísimos hermanos del Lunes Santo, puede ya contemplar, a través de la imagen de Jesús Cautivo, la escena con la que se inicia el proceso más controvertido y estudiado de la Historia: Jesús de Nazaret, atado de manos, dispuesto a comparecer ante sus verdugos para ser juzgado.

El viejo templo mercedario abre sus puertas a la caída de la tarde del Lunes Santo, como se abrieron las puertas de la noche a la luz de las antorchas en el Huerto de los Olivos, y la imagen de Jesús Cautivo aparece ante los suyos. Viene impregnado de ese expresión serena que sólo León Ortega sabía conseguir con su maestría.

Cuando Jesús salió de Getsemaní conducido, dejaba tras de sí un gran vacío, un vacío que no por esperado dejaba de ser para él doloroso, el de la dispersión y abandono de los suyos: “todos los discípulos, abandonándole, huyeron (Mateo 26,56)”.

Pero ahora, veinte siglos después, cuando Jesús Cautivo abandona el templo de las Mercedes, lo que trae tras de sí es un ingente reguero de promesas, de hombres y mujeres que no sienten temor alguno. Su figura majestuosa va pregonando a los cuatro vientos su inocencia, a la vez que sus labios entreabiertos susurran una vez más a sus verdugos: “esta es la hora vuestra y el poder de las tinieblas. (Lucas, 22,53)”.

Entrada ya la madrugada del Martes Santo, el pueblo ayamontino vuelve a invertir la Historia, y aquel Jesús atado y humillado de quien Pilato proclamó su inocencia para después entregarlo a la muerte, y muerte de cruz, entrará en su templo mercedario en medio de un encendido y fervoroso aplauso que lo proclama definitivamente inocente.

 

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Primera parte. De entronizado a condenado. 2: La Oración en el Huerto

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Primera parte. De entronizado a condenado. 2: La Oración en el Huerto

  Al atardecer del Jueves Santo, haciéndose coincidir con el día y la hora en que históricamente tiene lugar el suceso -teniendo en cuenta la diferente interpretación del tiempo en la medición horaria-,  el barrio de la Villa se convierte en Monte de los Olivos para ofrecer al Señor la oportunidad de dirigirse al Padre implorando lo que ya resulta imposible, dejando así al descubierto, para consuelo de todos, la fragilidad humana, su humanidad más palpable, que Mauriac describe así: “su alma está triste mortalmente; tiene miedo, y es preciso que haya conocido el miedo. El olor de sangre le hace estremecer; experimenta ese terror de la carne, ese enrizamiento ante la tortura física”.

El escultor ayamontino Antonio León Ortega, ya en las postrimerías de su vida es el autor de la imagen del Señor de la Oración en el Huerto. Bien pudo recrearse en el trágico momento de Getsemaní, pero el gran artista prefirió ofrecernos un rostro de Jesús, dulce, resignado a su destino.

A la vista de la imagen del Señor orante, uno no termina de concluir si pronuncia el “si es posible pase de mí este cáliz”, o el “hágase tu voluntad y no la mía”. Según nos centremos en cualquiera de los dos momentos, al final llegaremos a la conclusión de que el artista tuvo el suficiente talento como para reunirlos en uno solo.

Creo que lo que más transmite este misterio es que el hecho de  identificarnos con el Jesús que sufre en su debilidad humana, no deja de ser un gran consuelo para nuestra frágil naturaleza. Así lo hizo saber a sus apóstoles: “mirad, llega la hora en que seréis dispersados cada uno por un lado y me dejaréis solo…os he dicho esto para que en mí tengáis paz”.

Había sido entronizado cuatro días antes y ahora era un rey aterrado y sudoroso, el sueño había vencido a sus más fieles, pero no al inquietante hombre de Keriot, el Iscariote, que se aproxima ya a Getsemaní a la cabeza de la cohorte romana para prenderle.

La oración de Jesús había sido larga, y larga y dificultosa tenía que ser su representación cofradiera. Así, la incomparable configuración urbana ayamontina propicia la actualización del suceso, pues durante siete horas, desde que el sol se pone hasta bien entrada la madrugada del Viernes Santo, hace posible que el largo procesionar coincida con la agotadora e interminable Oración en el Huerto.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. 1: Los felones

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. 1: Los felones

El personaje del felón o traidor es tan antiguo como la sociedad. El felón genera a la vez otros vicios o conductas nada deseables, v.g. la animadversión o conjunto de enemistad, rencor y mala voluntad, mala, muy mala compañía.

En el mundo cofrade abundan los felones. La figura del felón que trato es la de aquellos cofrades o capillitas que por las razones que sean salen de su hermandad y buscan refugio en otra. Desde ese momento todos sus amores los pone, no en la nueva hermandad de recibo, sino en hablar pestes de aquella a la que pertenecía, revelar secretos vividos en reuniones de juntas de gobierno -esta gente normalmente han sido de los de la mesa- y otras lindezas. Y en su nueva hermandad sigue con los mismos modos y objetivos que en la otra: escalar cargos hasta conseguir sus objetivos. Los hay hasta el punto que hoy critican proyectos de su antigua hermandad que ellos mismos aprobaron, en fin pilarín.

La verdad es que no siempre es así. También los hay verdaderos caballeros que no solamente no han hecho uso de la felonía sino que siguen siendo fieles cofrades de su hermandad a pesar de todo. Ahí tienen ustedes los ejemplos de Enrique Arroyo, Paco Flores o José Manuel Martín Frigolet, de antiguo gente importantísima en la hermandad del Descendimiento, salieron de ella por motivos que desconozco aunque desde luego nada agradables serían y jamás nadie habrá podido oir de sus labios un mal comentario, nada que huela a animadversión, odio, enemistad. Pero desgraciadamente son excepciones.

Quiero aclarar que cuando hablo de salir de una hermandad no me refiero a que dejan de ser hermanos, que es posible que lo sigan siendo, sino que dejan de estar en puestos destacados: miembros de la mesa, capataz, etc.

Algunos de ellos han aparecido esporádicamente en este blog para desahogarse hablando lindezas de su anterior hermandad, aunque yo creo que la mejor medicina para estos felones es aplicarles un antídoto, en este caso de actuación pasiva: la indiferencia.

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Primera parte. De entronizado a condenado. 1: El Señor de la Mulita

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Primera parte. De entronizado a condenado. 1: El Señor de la Mulita

El Domingo de Ramos ayamontino, nos trae al recuerdo aquel otro Domingo de Ramos de hace veinte siglos, cuando Jesús de Nazaret, acompañado de unos pocos galileos hasta ese momento fieles y de unas mujeres que le han asistido a lo largo del escabroso camino recorrido desde la lejana Galilea, irrumpe en la ciudad santa de Jerusalén para ser proclamado por los suyos Rey de los Judíos, proclamación que a la postre iba a tener como consecuencia inmediata el plan planeado por los sacerdotes sanedritas en complicidad con Judas Iscariote para llevarle hasta la muerte en la cruz.

Aquel Domingo de Ramos vino a quedar ya para siempre fijado y conservado en la tradición cristiana en general y cofradiera en particular, que cada año recuerda y rememora aquella penosa entrada para convertirla en entrada triunfal.

Desde 1918, Ayamonte conmemora el acontecimiento con el procesionar del Señor Triunfante, que con el tiempo y ya para siempre, se ancló en los corazones ayamontinos con una denominación tan entrañable como inamovible: el Señor de la Mulita. “Le llevaron un borrico. Montó sobre el animal y avanzó en medio de los gritos de niños y mujeres”.

F. Mauriac, que ha estudiado profundamente la vida de Jesús, así describe aquella entrada aparentemente triunfal. Ya no habla de galileos ni de la multitud del pueblo, sino de niños y mujeres. Y así lo entendieron siempre los ayamontinos al convertir la procesión de palmas en una procesión primordialmente infantil.

Rompe el Domingo de Ramos y hasta la iglesia de las Angustias van llegando, desde una especial diáspora cargada de ilusión, los pequeños “galileos” revestidos de túnicas blancas y capirucho rojo portando las palmas con las que saludarán a su Señor de la Mulita.

Y la talla de Salvador Castillejos presidirá el recorrido con esa expresión agridulce propia del momento histórico que representa: la mirada dulce, pero perdida en la distancia, presagiando lo que le espera.

Ni la barbarie de la contienda civil pudo acabar con la tradición, y aunque fueron siete largos años de espera, ya en 1943 vuelve a procesionar el Señor de la Mulita, por lo que resulta ya impensable pensar en una Semana Santa ayamontina sin este procesionar. A pesar de todos los adversos acontecimientos, de las penurias económicas, de todas las adversidades, el Señor de la Mulita fue siempre y sigue siendo santo y seña de nuestra Semana Santa, y a su lado, desde la más tierna infancia, se fue gestando, generación tras generación, esa realidad cofrade que nos llena de orgullo a todos los ayamontinos.

 

MOJARREANDO. 38. Año bisiesto según el farmacéutico Angel Rodríguez Revuelta

MOJARREANDO.  38. Año bisiesto según el farmacéutico Angel Rodríguez Revuelta

Cuentan los libros de Historia que el rey francés Luis XV dedicaba su tiempo de ocio a los relojes y que llegó a ser un experto relojero; el que fuera presidente del Gobierno, Felipe González, además de un buen presidente se especializó en bonsáis, y por terminar con los ejemplos, nuestro más reciente ministro de Justicia se dedicaba en sus ratos libres a la poco ejemplarizante labor de cazador furtivo.

Ayamonte no podía quedarse atrás, y ahora he descubierto que mi buen amigo, gran profesional y mejor persona, el farmacéutico del Salón –el del Liachimpó pallá- Angel Rodríguez Revuelta, además de su dedicación a su especialidad sanitaria era un experto en Astronomía.

Y digo esto porque acabo de pasar por la puerta de su farmacia para ver cuál es la que está de guardia hoy, domingo 1 de marzo, y me quedo de una pieza cuando leo: “FARMACIA DE GUARDIA. SÁBADO Y DOMINGO 28-29 DE FEBRERO. LDO. MARIO GLEZ. RAMÍREZ. c/ Galdames, 17”.

Ustedes mismos pueden comprobarlo viendo la foto. Pero digo yo, ¿no fue el pasado año cuando no pudo salir Excombatientes por la lluvia y era año bisiesto?. ¿No es cierto que el año bisiesto es un fenómeno que salvo algunas excepciones se produce cada cuatro años?. Entonces, ¿cómo puede estar de guardia una farmacia  el 29 de febrero de este año si nó es año bisiesto porque  ya lo fue el pasado?.

Hay Angelito de mi alma, así andas escaso de pelo en cuero cabelludo, del desgastes por esos estudios de Astronomía. Si sigues así vas a envejecer muy pronto al adelantar tanto los años. No te queda ná, los tontos de capirucho empezarán a preguntarte si este año llueve tal o cual día de Semana Santa.

 

MOJARREANDO. 37. ¿Fiestas del Salvador en febrero?

MOJARREANDO. 37. ¿Fiestas del Salvador en febrero?

Estoy tan tranquilo navegando por el Muñeco Diabólico y de zopetón me envían la foto que están ustedes viendo. Como se trata de un envío con seudónimo no puedo saber de quién se trata, pero la pregunta, a la vista de tal fotografía me la planteo sin dudar: ¿por qué me mandan esta foto de las fiestas del Salvador en el mes de febrero?.

Se conoce que mi misterioso remitente adivinó mi pensamiento y enseguida me envió un correo en el que decía: no se trata de las fiestas del Salvador, es el Día de Andalucía y en el balcón del Ayuntamiento están con las autoridades algunos representantes de la peña el Burrito, mantenedores de la cultura tradicional del burro, de lo que siempre ha representado en nuestra sociedad. Y están en el balcón porque han organizado una entrañable fiesta para los niños de Ayamonte dándoles un paseo en burro en la Laguna.

Menos mal, ahora sí comprendo por qué en el balcón de la Casa Consistorial se encuentran mis buenos amigos Salvador el de Tintín, el combativo Bombita y el entrañable y admirado Curro el de la Villa. Y me parece muy bien que estén ahí y como abuelo les agradezco que organicen este evento que hace tan felices sobre todo a los niños ayamontinos y a los de las familias que estén aquí ese día.

Mi enhorabuena por la excelente organización, por el detalle y por el cariño que ponen.

Pero como estamos en el apartado del Mojarreo Fino, no puedo por menos que darle un poquito a la mojarra aunque sea de forma leve: observen ustedes la foto con detenimiento y díganme con sinceridad, ¿no les recuerda la escena del balcón de la película Bienvenido Mister Marshall?. Y es que este balcón municipal nuestro da para tanto…Enhorabuena a todos.

 

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 7. Prudencio Gutiérrez Pallares

AYAMONTINOS INOLVIDABLES.  7. Prudencio Gutiérrez Pallares

Allá por los años sesenta del siglo pasado se me ocurrió escribir un artículo en el álbum de las Angustias solicitando del Ayuntamiento la rotulación de una calle en honor de Prudencio Gutiérrez Pallares. Dos años después, reiteré la solicitud. En ambas ocasiones, el Ayuntamiento n.p.c.

Pero he aquí que años después, un grupo de ayamontinos recogió firmas con la misma finalidad, incluso tuvieron el descaro de explicarme la necesidad de que nuestro más acreditado cronista tuviese una calle con su nombre, en fin pilarín.

Lo cierto es que se acordó rotular la entonces denominada 29 de julio con el dicho nombre y además de salirme con la mía tuve el honor de vivir en esa calle muchos años, vamos, la calleja del cine. Cosas de la vida.

Entre mis solicitudes y la concesión, al pasar una mañana por el antiguo bazar de su sobrino Manolo Cruz me llamó y me dijo: mira que bien, amigo Trini, a ti el Ayuntamiento no te hace ni puto caso,  y a mí me pone mi sobrino a vigilarle las cestas estas que tiene aquí colgadas para que no le roben los portugueses. Tenía el hombre un fino sentido del humor.

Prudencio Gutiérrez Pallares, ya en adelante escribiremos de la forma más cariñosa con que lo nombrábamos sus paisanos –don Pruden-, conoció el siglo XIX, nació en 1.896 y falleció arañando los 90.

Licenciado en Derecho a medio camino, dejó los estudios para dedicarse al negocio de conservas familiar y a algo que para él resultó fundamental a lo largo de toda su vida: a soñar futuros para Ayamonte. Algunos los vio convertidos en realidad, ahí está la barriada del Arrecife, acabando así con aquella corona de espinas que eran las chozas del Peñón. La “Hermandad del Ladrillo” fue el programa radiofónico que dirigido por él facilitó su gran logro.

Pero su gran sueño fue sin duda aquel Ayamonte del futuro que él siempre situó en las marismas de Santa Gadea. Y ahí está la que hoy es sin duda la barriada más populosa de Ayamonte.

Defensor a ultranza de nuestra cultura, fue siempre un enamorado de las virtudes de la cal de nuestras canteras. Y como quiera que era hombre que predicaba con el ejemplo, no se le ocurrió otra cosa que pintar su vieja bicicleta de blanco, pero blanco de cal blanca de uno de los hornos entonces existentes.

Pareja inseparable de quien seguramente fue su mejor amigo, Manolo Feria el Tejaito, ya recordado, nos legó un buen manojo de artículos que a diario oíamos a través de las ondas de Radio Juventud de Ayamonte, sus famosísimos “Comentarios del día”. Pero sobre todo nos legó su loco ayamontinismo, su desmesurado amor por su tierra, su bondad y su inteligencia. Fue el gran cronista, junto el amigo citado, del siglo XX ayamontino.

Por todo ello, y por mucho más, don Pruden es y será por siempre un ayamontino inolvidable.

  

 

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 64. Hoy: A coca

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  64. Hoy: A coca

Era costumbre muy antigua en España, al menos en nuestra Andalucía, que al salir de la iglesia la comitiva de un bautizo, el padrino lanzara al aire monedas de poco valor, céntimos, y caramelos, en beneficio de la chiquillería. Los niños se lanzaban desaforados a coger el regalo del padrino.

A esa forma de repartir cosas, es decir, lanzándolas al aire y después caún caún la peculiar forma de hablar de los ayamontinos vino en denominar con la expresión  de “a coca”.

Aparte de lo de los bautizos y posiblemente a raíz de esa costumbre, los niños ayamontinos crearon un juego bastante bruto, yo diría que demasiado bruto, cual era el juego del “a jalapelo”. Consistía en lo siguiente: uno de los niños tiraba a coca, por ejemplo, un mantecado, en todo caso debería ser cosa consumible. El que lograba cogerlo tenía que consumirlo rápidamente pues mientras el producto estuviese en su poder sin terminar de comérselo los demás podían jalarle los pelos hasta que, claro está, soltaba la cosa en cuestión. O bien tenía la posibilidad, si era rápido, de correr mucho más que los demás y alejarse lo suficiente para comerse la golosina a lo lejos con tranquilidad.

Yo creo que si tirásemos hoy a coca varas de procesiones semanasanteras con la obligación de soltarlas en el Paseo o aguantar el jalapelo durante el recorrido por Tribuna, así y todo, habría muchos que aguantarían  estoicamente el martirio. Y es que la Pasarela Ribera es mucha pasarela.

 

AYAMONTINOS DE PRO. 11. Pedro Pérez Massoni (Pedrito Pérez)

AYAMONTINOS DE PRO.  11. Pedro Pérez Massoni (Pedrito Pérez)

Habrá mucha gente, muchos ayamontinos que se refieran a él como Pedro Pérez Massoni, al fin y al cabo se trata de su nombre completo; otros le llamarán como don Pedro, no en balde ha ocupado cargos que merecen ese tratamiento y por sus estudios, aunque en verdad nadie sabe cuando corresponde su uso –antiguamente se decía que el don lo daba el Bachillerato-.

Y muchos, por no decir todos los de su generación y los más próximos a ella como el que suscribe, lo llamaremos siempre como Pedrito Pérez, el renombrado Pedrito Pérez el de la Cofradía de Pescadores.

Yo entraba en la Cofradía y preguntaba por Pedrito Pérez –años 55-60- y cuando se acercaba al mostrador le decía: don fulano, refiriéndome a un profesor del Instituto Laboral, dice que tenemos que llevar el libro de Geografía “Ebro”. Y Pedrito Pérez me entregaba un vale que luego yo se lo daba al recordado Antonio Serrano en la vieja tienda de Almacenes Arcos, quien a la vez me entregaba el libro en cuestión. Era un tipo de beca sui generis, una ayuda más que una beca que la Cofradía de Pescadores daba a los marineros para los estudios de sus hijos. Así conocí a Pedrito Pérez, el de la Cofradía de Pescadores.

Pero cuando ya entré en pleno contacto con él, en el buen sentido de la palabra se entiende, fue en el mundo de la Semana Santa. Sabiendo que yo nunca me quedaría en Sevilla y que el Viernes de Dolores ya estaba en Ayamonte, me estaba esperando, álbum en mano, en la iglesia de las Angustias para entregarme el ejemplar que me correspondía como colaborador literario.

Seguramente es la persona que haya presentado a más pregoneros de Semana Santa, de tantas veces como fue Secretario de Agrupación. Se trata de una de las personas que más se ha entregado por este mundo cofrade. Capataz con cargadores, con ruedas y con costaleros, pero sobre todo, ese espíritu inquebrantable de servicio a los demás, a su pueblo. Ha dejado el patio bien sembrado y ahí están los frutos, Pedro y Javi, que le suceden en sus vocaciones cofradieras.

Pedrito Pérez viene a esta página sobre todo por las mismas razones por las que han venido los ayamontinos anteriores: por su indiscutible ayamontinismo, por su espíritu de servicio, de entrega desinteresada y fiel a todo lo que le sea demandado. En definitiva, mi amigo Pedrito Pérez viene a este blog y a este concreto apartado, por ser un ayamontino de pro.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. CUARESMA AVANTI CLARO. LA PASIÓN SEGÚN AYAMONTE.

TONTOS DE CAPIRUCHO. CUARESMA AVANTI CLARO. LA PASIÓN SEGÚN AYAMONTE.

Cada pueblo festeja el tiempo de Semana Santa a su manera, especialmente siguiendo patrones históricos, ancestrales, familiares.

Aunque hay datos que justifican celebraciones procesionales muy antiguas, incluso podríamos llegar hasta la Edad Media, es lo cierto que la Semana Santa ayamontina tal como hoy la conocemos y disfrutamos aparece en los albores del siglo XX.

Desde entonces, nuestra Semana de Pasión ha sufrido innumerables vicisitudes, incluidas las que podríamos establecer en el contexto de la Guerra Civil y tiempos anteriores. El odio iconoclasta con que la República quiso celebrar su más que discutida subida al poder, nos dejó en cruz y en cuadro. Hubo que  restaurar imágenes, recomponer casi milagrosamente otras. Pero nada pudo parar la tradición semanasantera  ayamontina.

Poco a poco las aguas se amansaron aunque fuese a base de un régimen dictatorial y año tras años nuestra Semana Santa en su aspecto cofradiero se fue superando. Es lo cierto que todo o casi todo quedaba en manos de los más pudientes económicamente, pues ni el Ayuntamiento estaba en condiciones de ayudar ni los curas tenían la menor voluntad de apoyar a las cofradías, más bien las denostaban cuando tenían ocasión hasta el punto de, irreverentemente, llamar a nuestras imágenes como los “santos de palo”,  los que, eso sí, cuando convenía eran iconos sagrados como cuando la famosa misión de 1960.

De nuestra propia tierra fueron surgiendo insignes artistas: León Ortega, Pepe Vázquez, Francisco Domínguez, Pepe Garcés…que se encargaron de convertir en grandísimo lo que ya de por sí era grande.

Pasó la crisis de los cargadores, llegó la eclosión de las cuadrillas de hermanos costaleros, de capataces propios, incluso la música tiene un papel importante en los eventos cofrades.

Podrían arreglarse muchas cosas, pero es cuestión de educación –como me decía siempre mi madre cuando me corregía: “el arbolito desde quiquitito”-, como dejar de cruzar la calle durante los desfiles, pecado en que caigo reiteradamente, evitar que los niños pidan cera de la forma indiscriminada con que lo hacen, educándolos a que lo hagan de forma más ordenada y no sumirlos en el mundo de la competición a ver quien logra la bola de cera más grande, pensar que si se va dejando la cangrejada el paso lucirá más y andará mejor, etc.

De todas formas, la Pasión según Ayamonte también es hoy por  hoy imitable en otros lugares y es sabido que cuando una hermandad cambia de mesa de paso, de respiraderos, de candelería, le es fácilmente colocarlos en esos otros lugares, en los que se podrá oir aquello de “vamos a estrenar algo procedente nada menos que de Ayamonte”.

Pues hala, a disfrutar, a festejar la Semana Santa a la manera ayamontina, según Ayamonte, como la hemos querido desde hace poquito menos de un siglo.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. CUARESMA AVANTI CLARO. 1. OBITUARIO POR UN GRAN COFRADE: VICENTE CABRERA

TONTOS DE CAPIRUCHO. CUARESMA AVANTI CLARO. 1. OBITUARIO POR UN GRAN COFRADE: VICENTE CABRERA

Es Miércoles de Ceniza. Comienza la Cuaresma, pero un gran cofrade, una inmejorable persona, un gran amigo y ayamontino, no podrá vivirla entre nosotros: Vicente Cabrera.  Ya lo hace sabe Dios donde, pero si es a tenor de sus méritos, seguro que en lugar de felicidad.

No sabemos si es mejor que la muerte avise o que no. Si avisa, el sufrimiento avista; si no, el gran mazazo que nos aturde. Esto último ha sido el caso de Vicente. Todos los domingos nos veíamos en el cementerio; con parsimonioso andar terminaba su visita subiendo la calle Virgen del Socorro, en la que está enterrada mi hija Loreto, y junto a mí se paraba siempre un ratito, hablábamos de algo, y con ese estilo inconfundible, exquisito de educación y hasta de estética en el andar, con sus manos siempre detrás, se alejaba poco a poco.

Todo lo que hizo en su vida, al menos lo que yo pude observar, lo hizo en silencio, sin presunción por nada de lo hecho. Desde su  trabajo en la desaparecida y añorada fábrica de gaseosas familiar, pasando por sus años largos de dependiente de comercio, su vida fue siempre un ejemplo a seguir. Eficiente colaborador de Florencio Aguilera cuando organizaba los festivales de música, y un peón de brega indispensable en su hermandad de la Soledad, de esos que en el menester cofrade seguía la máxima evangélica de la ignorancia de una mano respecto de lo que hacía la otra. Siempre cumpliendo órdenes de otros, su hacer silencioso sólo se hacía evidente desde la conciencia, desde lo interior, porque Vicente no fue hombre de faroles, de presunciones, de exteriores, vamos.

He dicho en otras ocasiones dos cosas: una, que el mojarreo no tiene por qué ser malo, sino que es y debe ser también bueno; y que los tontos de capirucho son de dos clases: los pamplinas y los cofrades serios, ejemplares, paradigmáticos, como lo fue el amigo Vicente.

Por todo lo dicho, comienzo esta etapa cuaresmal del blog con este sentido obituario, con este mojarreo positivo, bueno, referido a un tonto de capirucho ejemplar, un cofrade como la copa de un pino. Yo voy a hacer una cosa, aunque sólo sea de forma simbólica, e invito a todos los blogueros que me sigan, voy a despedirme de Vicente de forma elegante, como siempre fue él: quitándome el sombrero ante su imborrable recuerdo.

MOJARREANDO. 36. ¿Desfiles callejeros?. Por la puerta de emergencia, por favor

MOJARREANDO.  36. ¿Desfiles callejeros?. Por la puerta de emergencia, por favor

A tenor de lo que se anunciaba en el programa del Carnaval, el lunes 23 tendría lugar los "Desfiles callejeros de disfraces". Una interpretación, tanto literal como teleológica de la frase entrecomillada, vienen a ser coincidentes, cosa rara pues la literalidad de los términos raramente coincide con el factor teleológico o finalista de los mismos.

Atención a la pregunta del millón: ¿qué entiende usted por callejero?. Obviamente, desde los dos enfoques aludidos tenemos que pensar en el concepto de calles. Es decir, un desfile callejero quiere decir que las personas disfrazadas -las máscaras las llamábamos cuando la oprobiosa- van por las calles, que las comparsas y chirigotas vayan por las calles y entren en los locales públicos a cantar. Ni mucho menos el término callejero puede hacer alusión a encerrarse en una enorme carpa y allí lucir los disfraces. Es mi opinión, sólo eso. Y digo esto también en defensa de los bares y restaurantes que durante el año pagan sus impuestos y que esa noche se ven privados de sus ventas y todos los beneficios vayan a parar a los bares de la llamada calle de La Moda y a los chiringuitos de las hermandades de Semana Santa, "los enemigos naturales del carnaval", en fin pilarín.

Claro que si tenemos en cuenta  un detalle, el que pone de manifiesto la foto que ilustrará este artículo, la cosa puede tener su explicación. Fíjense bien en esa salida con bombillitas e imagínense esta escena: un disfrazado pregunta al concejal de cultura, ¿oiga, señor concejal, los desfiles de disfraces no eran callejeros?. Y el concejal le contestará: sin duda alguna, señor, salga usted a la calle por la puerta de emergencia.

Es todo, a partir de ahora le toca el turno a la complicada y siempre polémica etapa cofradiera. Que Dios nos coja confesados. A todos..

AYAMONTE: UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 24. El Señor de la Guadaña

AYAMONTE: UN CALLEJERO MUY PARTICULAR.  24. El Señor de la Guadaña

"El Señor de la Guadaña, pequeñito y enrejado, que me asomaba por verlo entre sus flores de trapo". De esta manera tan magistral se refería el inolvidable poeta ayamontino Paco Herrera, a esa pequeñita capilla de la calle Huelva. Se trata de un fragmento de su poema quizás más emblemático: "Mi calle", dentro de su obra "Ayer".

No tengo datos ni del origen ni de la autoría de este icono ayamontino que nos sirve tanto de referencia: si hombre, una tienda que hay al lado del Señor de la Guadaña; pues si quieres nos vemos en la acera junto al Señor de la Guadaña y así vemos como el palio gira al coronar Hermana Amparo"; o, me gusta ver pasar el Descendimiento por la curva del Señor de la Guadaña por su estrechez. Y así podríamos seguir.

Así y todo, y lo sé porque me he quedado muchas tardes observando la cosa, no se para mucha gente a mirar, y estoy seguro de que la mayoría de los ayamontinos ni siquiera ha tenido la curiosidad de empinarse para ver que hay dentro de esa pequeña capilla, y la verad es que para ver algo hay que situarse en la acera de enfrente. Quitarle una foto no nos sirve de mucho, como comprobarán cuando vean la que ilustrará este artículo, porque el enjerado es muy espeso y deja ver poco.

Pero ahí está, ayamontino hasta el tuétano, el Señor de la Guadaña para servirnos de referencia para muchas cosas, para muchos momentos de nuestro pasado, de nuestro presente y quiera Dios de nuestro futuro, pues no me extrañaría que un día llegara alguien diciendo que "no tiene valor histórico-artístico", y fuera con él.

Si eso llegara a ocurrir algún día, espero, deseo y desde ya demando, la actuación de los cruzados de "Ostium Fluminis Anae".