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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

TONDOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 16: Los pamplinas del incienso

TONDOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 16: Los pamplinas del incienso

Ya habíamos dicho que pamplinas los hay y en abundancia. Pero dentro de esta especie cofrade hay que buscar bien entre la morralla, porque a fuer de sinceros hay que admitir la existencia de algún pamplina con exquisito sentido del humor, es decir, de esos que no tienen inconveniente para meterse hasta con su sombra. Son pamplinas especiales, hasta el punto de que precisamente uno de ellos me filtra el siguiente mojarreo:

Resulta que las cuadrillas de costaleros, con tal de hacer amenos los ensayos, recurren a mil trucos, entre ellos meter el equipo de música en un carrito de la compra como llevaba el Cali en los ensayos del Mayor Dolor, por ejemplo.

Pues bien, como a todo hay quien gane, ahora resulta que los del Jueves, la del Comandante Xavier, ha inventado una cosita linda para amenizar los duros ensayos por las calles de la Villa. Y han montado en lo alto de la mesa del paso un artilugio donde colocan un incensario, y así van llenando los aires villorros con el apetecible aroma de la hierba seca penitencial ante la amable y agradecida acogida de sus vecinos.

Por cierto, ¿es verdad que van a cambiar otra vez de posición al romano y al sayón?. No lo creo, porque como han ido los últimos años es mejor y más lógico.

Otra cosa y es la enésima vez que lo pregunto: ¿alguien me puede decir cuando puñetas se presenta el cartel de la Tertulia Cofrade Esquina La Peña?.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 15: Los enseres de las hermandades según Rafalito Montagú

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 15: Los enseres de las hermandades según Rafalito Montagú

Están pasando por  Guadiana televisión un recordatorio filmado y grabado acerca de los actos cuaresmales. Un reportaje acertado, no sé si obra del inefable Toño Méndez, pero en todo caso, muy bien enfocado. La voz de fondo o en off, por decir algo en inglés y nadie me ponga de chuvinista, que en verdad lo soy, es de mi buen amigo Rafalito Montagú.

Este ayamontino polifacético y polivalente a la vez, nos ofrece un notición, de resonancia histórica y jurídica además. Veamos:

Nos dice: el día tal, tendrá lugar una misa en honor del Cristo del Amor, y a continuación se procederá a la bendición de enseres de la hermandad. Y añade: se bendecirá la nueva imagen de San Juan evangelista y la nueva túnica del Señor de la Mulita. Vamos, que según Rafalito, San Juan evangelista formaba parte de los enseres de Jesús, junto a su túnica.

Vamos a ver, querido Rafa, para que San Juan fuera una cosa, un enser, tendría que haber sido un esclavo, pues en el Derecho Romano, que era el imperante en aquella época, los esclavos tenían consideración jurídica de cosa, ni siquiera de animal.

Dicho lo cual, no deja de ser un lapsus, como dice Norberto Rivero. Pecata minuta. Cagá de pato. Chuminá. Para reirnos un rato entre amigos y nada más. Un abrazo, Cigalita.

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Quinta parte: La Resurrección. 1. Jesús Resucitado.

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Quinta parte: La Resurrección. 1. Jesús Resucitado.

 

Y la Semana Santa ayamontina vio consumado el ciclo, se hizo realidad la trilogía Pasión, Muerte y Resurrección. El adiós penoso de madrugada en la Plazoleta se vuelve ahora en adiós gozoso en las Angustias. Ayamonte  no despide a Jesús muerto, lo despide ya resucitado.

Muy nueva es la incorporación de la hermandad de Jesús Resucitado a nuestra  Semana Santa. La primera procesión data de 1993 con el Señor solo, y ya en 1997 acompañado por la bellísima talla de la Virgen de la Victoria.

A pesar de haberlo anunciado, ni los más allegados a Jesús creían verdaderamente en la resurrección. Las mujeres, las más fieles, iban al sepulcro a ungirlo, y es lo cierto que sólo se unge a los muertos:

“Pero él les decía: dejad ya vuestro espanto. Buscáis a Jesús de Nazaret, el crucificado. Ha resucitado, no está aquí. Marcos, 16, 6-7”.

El Domingo de Resurrección vuelve a vestir de blanco las calles de Ayamonte. Es una mañana de nuevo gozo en la que participamos todos, adultos y niños. Primero fue entronizado de manera esfímera. Ahora se entroniza Él solo para proclamar por todos los siglos el reino de justicia, amor y paz.

Una vez más el empeño, el coraje de un grupo de jóvenes ayamontinos, hizo posible este broche de oro para nuestra Semana Santa, que gracias a esta Hermandad recorre, de trono a trono, la trilogía pasional.

Fotografía: AyamonteCofrade.com

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 13: Los del Jueves Santo preparan la Cuaresma... a su manera

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 13: Los del Jueves Santo preparan la Cuaresma... a su manera

En uno de estos mojarreos amenos ya criticamos aquella decisión de Agrupación de programar en 2009 los actos cuaresmales de 2008.

Pero ahí no queda la cosa. A todo hay quien gane, y si nó se lo creen, vayan a la página 6 del famoso callejero que edita el Consejo General de Hermandades y Cofradías de la muy noble ciudad de Ayamonte.

En dicha página se puede leer: “VIERNES, 27 DE MARZO. 20 horas. Parroquia de Nuestro Señor y Salvador, Eucaristía de preparación de Cuaresma, organizada por la Hermandad de la Oración en el Huerto, Padre Jesús Caído y Ntra. Señora de la Amargura”.

Han pasado justo un mes y dos días desde que aquel ya lejano 25 de febrero comenzara la Cuaresma. Pues bien, ahora, cuando esta apunta ya a su tramo final, los amigos del Jueves Santo organizan una misa precisamente para preparar la Cuaresma. Y digo yo, ¿un poquitín tarde, no?.

Claro,  que si tenemos en cuenta el tiempo que llevan limpiando plata en la casa hermandad, todo puede tener su explicación, aunque desde la hermandad alguien me ha dicho que ese error es cosa de Agrupación. Si claro, y Agrupación dirá lo de siempre, que es un error de imprenta, o como dice el inefable Norberto Rivero, un lapsus, que suene más académico. En fin, pilarín.

 

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Cuarta parte. 1: Muerto y sepultado

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Cuarta parte. 1: Muerto y sepultado

 

Posiblemente sea la de Ayamonte la única Semana Santa de España en que procesionan dos Cristos Yacentes. El pregonero Rodríguez Buzón lo dejó fijado para siempre en un largo y emotivo poema que acababa así: “que sólo Ayamonte supo, ver a Dios dos veces muerto”.

Nos cuenta el obispo Fulton J. Sheen que en la historia del mundo se ha dado una sola vez el caso de que delante de la entrada de una tumba se colocara una gran piedra y se apostara una guardia para evitar que un hombre muerto resucitara de ella: fue la tumba de Cristo en la tarde del Viernes Santo.

Una vez más, el insigne León Ortega viene a ofrecernos una incomparable noche cofradiera. Autor en su integridad del Cristo Yacente de las Angustias y reconstructor del de San Francisco a partir de la cabeza del Señor atribuida a Ocampo, Ayamonte vive esa muerte duplicada que cantara el poeta.

El Cristo Yacente de San Francisco representa el momento exacto en que Jesús es puesto en el sepulcro, ensangrentado y maltrecho antes de que los sacerdotes sanedritas emprendieran la delicada tarea de lavar sus heridas y ungirlo. El de las Angustias, una vez realizados los ritos funerarios, descansa ya, sereno, aguardando el amanecer del domingo. Y si distintas y enriquecedoras son las imágenes, no menos resultan sus artísticas urnas: neobarroco y gótico florido respectivamente.

Aproximadamente a las cuatro de la madrugada del sábado santo ya no decimos adiós como antaño en la Plazoleta. Ahora nos espera, después de una vigilia pascual en cada parroquia, el broche de oro de un acontecimiento, la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, que Ayamonte vive y siente cada año como si fuera la primera vez.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 8: Juan Domínguez Giráldez (Juan el barbero)

AYAMONTINOS INOLVIDABLES.  8: Juan Domínguez Giráldez (Juan  el barbero)

Una mañana cualquiera del pasado siglo, mediados los cincuenta, un niño sale del número 9 de la calle Olivo (el Peñón), camino de la escuela de Los Marinos; un poco por delante, apoyándose en un bastón, va un joven llamado Juan Domínguez Giráldez, camino de la calle Real para girar a la izquierda en su mitad y entrar a la barbería del maestro Celedonio. En aquella ilustre barbería, Juan aprendió el oficio, se hizo oficial, para establecerse después por su cuenta, primero en la entonces calle Capitán Cortés, frente a la farmacia, y después en calle Calvo Sotelo, hoy Hermana Amparo.

Muchos años después, aquel niño, hoy ya en la llamada  tercera edad, escribe la semblanza de un hombre extraordinariamente popular, grandísimo profesional, enorme padre de familia, de un ayamontino inolvidable: el que terminara siendo maestro Juan el barbero.

Junto a él se desarrolló mi infancia en aquella calle Olivo de familias unidas; su padre, Antonio Domínguez Saldaña, carpintero de Ribera; su madre, María Giráldez, María la Portuguesa, costurera, y sus hermanas Ana y Angustias, y mi tocayo Trini, eran como de mi familia, como así nos considerábamos todos en el barrio.

Padre de familia numerosa, la barbería fue su sistema de sustento. Y las rifas, la venta de mantecados, la reventa de lotería de Navidad, todo para ayudar a sacar adelante a aquella numerosa prole del brasil de los Vázquez en la calle Lepe. Sus amigos, Chanoca, Adelino, el Popi, Horacio y otros muchos, decían con buen sentido del humor que hacía más participaciones de la cuenta sólo para irritarlo, y que encendía velas a todos los santos para que no cayera el premio. Bromista de primera fila, las soportó de todo tipo y algunas muy pesadas.

Juan tenía un juego de espejos en la barbería de tal manera situados, que controlaba a todo el que deambulada por las calles adyacentes, la de la propia barbería y calle Zamora. Terminó sus días en un piso en la plaza de San Francisco, y tuve la satisfacción, ya en sus últimos días, siendo ya abogado, de arreglarle un asuntillo referido al local donde tenía la barbería y que se veía forzado a dejar al jubilarse. Aquellas perras le vinieron muy bien y la minuta fue un abrazo de agradecimiento del que me sentí muy satisfecho.

Juan Domínguez Giráldez, Juan el barbero, nos dejó hace mucho tiempo, pero por todas las razones expuestas y por mucho más, sigue estando en la memoria de todos los que le conocimos y tratamos. Es y será siempre, un ayamontino inolvidable.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 12: Los cruceros

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama.  12: Los cruceros

Hoy vamos a tratar de uno de esos asuntos que cada Semana Santa se pone de actualidad: la costumbre, la mala costumbre que tenemos muchos ayamontinos de no respetar el orden de las procesiones y cruzar repetidas veces la calle rompiendo así el ritmo normal del cortejo.

Desde luego, resulta fastidioso y muy molesto tener que dar una larguísima vuelta para ir a ese sitio que tenemos tan cerca que casi lo alcanzamos alargando el brazo, pero es cuestión de mentalizarse, de autodisciplinarse y hacer las cosas como es debido.

Pero si malo es eso de cruzar la calle por nuestra comodidad, peor es ir en busca del paso por medio de la calle, eso colma ya la paciencia de los sufridos diputados de tramo.

Corregir estos defectos es una cuestión sobre todo de educación, de ahí que dependa de nosotros el que nuestros hijos pequeños o nuestros nietos opten por estas costumbres nada deseables, es cuestión de educarles desde pequeños en un comportamiento adecuado y seguro que dentro de una o dos generaciones todo habrá cambiado.

Que nadie se dé por aludido, precisamente este que escribe es un mete pata de primera fila, es un vicioso en eso de romper el orden cruzando la calle y deambulando por el centro de la calzada. Si esta Semana Santa lo ven ustedes hacerlo, no tengan reparos en llamarle la atención, se ponga como se ponga.

 

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Tercera parte: en la cruz enclavado. 5: Descendimiento de la Cruz

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Tercera parte: en la cruz enclavado.  5: Descendimiento de la Cruz

En la Semana Santa ayamontina, tan diversa, tan peculiar incluso, no podía faltar un paso monumental, tanto por su continente como por su contenido. En la tarde del Viernes Santo, la impresionante silueta del grupo escultórico del Descendimiento de la Cruz se interpone entre nuestras pupilas y el crepúsculo, fijando en el horizonte una imagen visual asombrosa.

Un  grupo escultórico que vino de alguna manera a romper el estilo clásico propio de la imaginería de la tierra, pero que desde el principio encajó perfectamente en el conjunto de la representación pasional ayamontina.

Representa este gran paso de misterio el momento en que José de Arimatea y Nicodemo –popularmente conocidos como los Santos Varones- bajan el cuerpo de Jesús de la cruz una vez obtenido el permiso del procurador Poncio Pilato.

Era necesario rescatar el cuerpo del Señor a fin de que pudiera ser sepultado en una tumba privada y evitar así que quedara abandonado a merced de las alimañas. “Llegada ya la tarde, por ser la parasceve, o sea, víspera del sábado, José de Arimatea, hombre ilustre del Sanedrín, se fue resueltamente ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Marcos, 15, 42-44”.

Todo el grupo está tratado con celo hasta el último detalle: la relajación muscular que se observa en todo el cuerpo del crucificado y especialmente en su brazo izquierdo que cae ya inerte; las posturas de los sacerdotes judíos perfectamente acordes con el momento y el esfuerzo; y sobre todo, la cabeza del Señor apoyada en la cara de uno de los sacerdotes sanedritas.

El discurrir de este paso por las calles y plazas de Ayamonte, dadas sus enormes dimensiones resulta siempre espectacular. Este misterio hizo posible la universalidad de una saeta que cada año se repite sin cesar: “quien me presta una escalera para subir al madero…”

En su capilla de la iglesia de las Angustias, el Cristo del Descendimiento espera todos los días del año que esa famosa saeta no sea sólo un canto, sino una realidad.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 11: Coincidencia de actos cuaresmales

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 11: Coincidencia de actos cuaresmales

Un íntimo y gran amigo, al que por supuesto no voy a nombrar, entre otras cosas porque le he prometido respetar la privacidad, me pregunta si sé algo acerca de la coincidencia de horarios entre los cultos de la hermandad de la Soledad y los actos de Agrupación de Cofradías.

Le he contestado que no tengo ni idea del por qué se ha producido esa coincidencia, pero que conociendo como conozco el terreno, el resbaladizo terreno cofradiero y particularmente en orden a la citada hermandad, nada es de extrañar.

Para que sepáis mi parecer, os pongo primero un ejemplo. ¿Os acordáis de aquel asunto que estuvo mucho tiempo de actualidad en relación con la conducta del sacerdote negro que estuvo aquí destinado y el párroco?. Pues bien, cuando se me preguntó sobre el particular no tuve el menor problema de ponerme al lado del párroco, y no porque lo que hiciera el otro cura no fuera bueno, sino porque rompía las reglas del orden y la obediencia dentro de la feligresía, yendo por su cuenta, al margen de las instrucciones de su superior, aunque estas fueran erróneas o poco acertadas.

Pues lo mismo digo ahora sobre la cuestión planteada en este serio mojarreo: creo que todas las hermandades deben adaptar el horario de sus actos al de Agrupación. Ya está mal visto que en un pueblo coincidan actos cofrades de distintas hermandades, como si se fuera a acabar el mundo, pero que se hagan coincidir con los actos de la organización a la que pertenecen me parece un disparate.

Como a buen entendedor pocas palabras bastan, les cuento una historia graciosa. Yo estuve trabajando en el aeródromo militar  de Tablada durante diecisiete años, es decir, con gentes del Ejército del Aire. A veces las cosas que sucedían eran raras, especiales en comparación con lo que sucedía con Tierra y la Armada. Para explicarlo, se hizo popular un dicho: “hay tres formas de hacer las cosas: mejor, peor… y como en el Ejército del Aire”. Pues eso, ahí queó.

 

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Tercera parte: en la cruz enclavado. 4: Cristo de las Aguas (La Lanzada)

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Tercera parte: en la cruz enclavado.  4: Cristo de las Aguas (La Lanzada)

Cuando se celebró el pasado año el centenario del nacimiento de nuestro imaginero  Antonio León Ortega, oí de su propio hijo estas palabras: “ahí abajo-hablada desde la sede de Agrupación y se refería al templo de las Mercedes- verán ustedes las obras de mi padre, hay entre ellas dos auténticas obras de arte, Pasión y el Cristo de las Aguas, las demás no desmerecen, pero es otra historia”. Sobran otros comentarios.

Sea como fuere, lo cierto es que difícilmente podremos encontrarnos con un crucificado que responda de una manera tan real a la propia realidad histórica que representa.

Es el Cristo de las Aguas –Cristo de la Lanzada- un paso de misterio de autoría local, tanto a las imágenes sagradas como a las no sagradas. Y al insigne León Ortega le debemos, aunque la verdad es que nos fijamos poco en ello, esa auténtica maravilla de Dolorosa que es la Virgen del Buen Fin, merecedora incluso de un trono individual.

Representa el misterio de la Lanzada ese momento tan controvertido de la muerte de Jesús: “pero al llegar a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua. Juan, 19, 33-35”.

Bien entrada la madrugada del miércoles Santo, la imponente imagen del Cristo de las Aguas, tras haber remontado en ambas direcciones la emblemática Barranca, entrará en San Francisco dejando la impronta de una obra rayana en la perfección y que por sí sola prestigia, no sólo a su autor, sino a la más que prestigiosa Semana Santa ayamontina.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 10: Las Hermanas de la Cruz y los capataces

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 10: Las Hermanas de la Cruz y los capataces

Uno de los momentos más emotivos de la Semana Santa de Ayamonte es aquel en que nuestros pasos desfilan por delante del convento de las Hermandades de la Cruz. Ayamonte siempre se vuelca con sus monjas porque ellas durante todo el año vienen a ser el paño de lágrimas de los más necesitados.

Los capataces ayamontinos nos podían ser menos, y por ello, cuando el paso llega a la plaza de Santa Angela de la Cruz, enfilan el paso hasta la fachada lateral del convento, a cuyos ventanales se asoman las monjas, y lo arrían para que puedan contemplarlo y rezar.

Pero a veces la buena, buenísima voluntad de los capataces, hace que se pasen en el afán de complacer a las monjas, y resulta que le arriman tanto el paso que al final se tienen que conformar con ver el llamador.

Es una cuestión de perspectiva, de medida, que trae a la memoria aquel axioma que dice que los árboles no nos dejan ver el bosque, porque claro, si uno se acerca a un bosque –en este caso a un paso-, lo natural es que lo primero que tiene demasiado delante le sirva a la vez de tapadera u obstáculo para  ver el resto.

Bueno, amigos capataces, podéis hacer lo que queráis, naturalmente, yo no soy nadie para enmendaros la plana, pero aunque sea por una vez, a ver si hay un poquito de humildad y hacéis caso de una crítica que es positiva, un mojarreo bueno, vamos.

 

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Tercera parte: en la cruz enclavado. 3: Cristo de la Vera Cruz

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Tercera parte: en la cruz enclavado. 3: Cristo de la Vera Cruz

La noche del Viernes Santo de antaño, guardando aun la resaca penitencial de la madrugada, enmudecía las calles y plazas de Ayamonte al paso de la hermandad del Santo Entierro de San Francisco, conocido por ello como la Hermandad del Silencio. Así era y así se conocía. Silencio sobrecogedor encabezado por el Cristo de la Vera Cruz. Todo era luto, muerte: un Cristo crucificado, una cruz con la calavera al pie como señal del triunfo sobre la muerte, un  nicho neobarroco para un Cristo ensangrentado y muerto, y una pena enlutada bajo palio componían el cortejo.

El Cristo de la Vera Cruz es la representación más genuina de ese momento en que ya no restan fuerzas. Unos ojos entrecerrados; una mirada perdida a su derecha para proclamar su testamento, el testamento que haría de su Madre como la de todos los hombres: “Cuando Jesús vio a su madre, y de pie junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dice al discípulo: ahí tienes a tu madre. Juan, 19,26”.

Mucho se ha especulado acerca de las razones por las que Jesús de Nazaret fue condenado a muerte. Al final, sólo existe una explicación posible: predicar la verdad, una verdad que como ya había propuesto una vez a los suyos, estaba en él mismo, verdad que proclamó hasta el último momento, el momento de la cruz, la Vera Cruz, la Verdad de la Cruz.

El Cristo de la Vera Cruz, en noche de Viernes Santo ayamontino, deja repartidas por las calles de Ayamonte la verdad que lo llevó hasta la muerte en la cruz. Pero ya recogido en su templo de San Francisco, la seguirá proclamando todos los días del año.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 9: Retroactividad de los actos cuaresmales

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 9: Retroactividad de los actos cuaresmales

Desde el principio de este artículo quiero aclarar, aunque a él no le hace falta que lo haga, que tengo a Nicolás Jesús Rodríguez como un buen amigo, él sabe que lo admiro por muchas cosas y que siempre tendrá mi apoyo y mi colaboración. Y por qué no, que me aprovecho de su buen sentido del humor y capacidad de aguante para darle una broma a todas luces inocente. Vamos con ello, Presidente Perpétuo, que esta es de las buenas:

El domingo de la presentación de la publicación que anuncia nuestra Semana Santa, que con autorización ex cátedra podemos llamar Album o Revista, nos entregaron un librito, el llamado callejero.

Nada más abrirlo me quedo  tieso. Vamos a ver, Nicolás de Dios, si andas agobiado y a pesar de que cuentas con un excelente y casi inmejorable equipo –y lo digo de todo corazón me crean o no- ¿cómo es posible que andéis tan atrasados?. Si os veis apurados pedid ayuda, pero no me andes con tanto retraso.

Claro que a lo mejor no es lo que digo, sino que se te ha pegado el lenguaje jurídico después de tantos años como funcionario de la Justicia, y así aplicas el principio de retroactividad a las cosas de la Semana Santa.

¿Y por qué me quedo tieso nada más abrir el callejero?. Muy sencillo, presi, porque en la primera hoja o página leo: “actos y cultos cuaresmales 2008”. Y abajo del todo se lee: “Semana Santa. Ayamonte 2009”.

Qué pasa, ¿que estáis ahora programando todo lo del año pasado?. A eso se llama retroactividad, a aplicar al pasado las cosas del hoy. Espero que sólo se trate de los actos cuaresmales, que terminan el sábado de Pasión porque el Domingo de Ramos comienza el ciclo concreto de la Semana Santa, si nó habría que pensar que quieres repetir la Semana Santa para que les llueva otra vez a los de Excombatientes. Y no olvides, querido amigo, que en eso de la lluvia sólo te queda El Resucitado.

Un fuerte abrazo, ánimo y aquí estamos para lo que haga falta, como siempre.

 

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Tercera parte: en la cruz enclavado. 2. Cristo de la Buena Muerte

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Tercera parte: en la cruz enclavado. 2. Cristo de la Buena Muerte

Hay ocasiones en que una imagen de Cristo, bien por circunstancias históricas, coyunturales o de otra índole, se nos mete un poco más por los adentros, es como si estuviese revestida de un carisma especial, como el caso del Cristo de la Buena Muerte.

Pequeño, roto y solitario, durante años pregonó su muerte por las calles de Ayamonte en noches de lunes y Jueves Santo. Era una muerte solitaria, itinerante, sin más acompañamiento que la de un profundo silencio, pues ni siquiera el chirriar de los cirios lo interrumpía: las velas era de cristal rizado y funcionaba a batería. Su bandera fue la soledad.

Al salir, todavía desde el interior del templo, un grupo de jóvenes le cantábamos el Perdón. Y a partir de 1972 y gracias a la osadía cofrade de un grupo de jóvenes ayamontinos y a la una vez más generosidad de la Hermandad del Descendimiento, que cedió la imagen, el Cristo de la Buena Muerte empieza a realizar su estación de penitencia con hermandad distinta, acompañado primero de la Dolorosa del Rosario y posteriormente de Jesús Cautivo.

La misma advocación del pequeño crucificado deviene ya en contradictoria, pues sólo a la luz de la fe y de la cristología se puede entender que lo que fuera la muerte más terrible viniera a denominarse como buena, la Buena Muerte. “Y a la hora nona clamó Jesús con voz potente: Eloi, Eloi, lamá sabajzami. Marcos, 15,34”.

Quedaron atrás los años de soledad. Ahora, y ya para siempre, el Cristo de la Buena Muerte ha superado el cuarto de siglo procesionando en el seno de su nueva hermandad.

Voy a terminar este artículo de la misma manera que terminé el pregón oficial que tuve el honor de pronunciar en la Cuaresma de 2002:

“Y gracias te doy, Señor, porque este manifiesto, lo diga en este día, que aun me parece un sueño, sueño que gracias a Ti hoy lo vivo bien despierto: el de haber sido por fin un modesto pregonero, de esta mi Semana Santa, de este mi querido pueblo”.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Curesma avanti claro. 8: La presentación del Album, 2ª parte

TONTOS DE CAPIRUCHO. Curesma avanti claro. 8: La presentación del Album, 2ª parte

La Antropología es una ciencia integradora que estudia al hombre en el marco de la sociedad y la cultura a la que pertenece y al mismo tiempo, como producto de la misma.

Por su parte, la Cultura es el conjunto de las formas y expresiones de una sociedad determinada. Como tal, incluye costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias.

Estamos ante dos términos cuyo entendimiento sólo le es dable a la gente culta, que generalmente es gente no ilustrada pero llena de vivencias, de convicciones. Por eso no saben explicar las cosas de forma académica –diccionario en ristre- sino a su manera. Sale usted a la calle y le pregunta a miles de ayamontinos no ilustrados académicamente, gente de a pie, que ni siquiera serían capaces de manejar un diccionario, qué les parece mejor que se diga álbum o revista, y te responderán que álbum, y cuando le preguntas el por qué te espetan de zopetón: porque así se ha dicho de toda la vida de Dios, lo decían mis padres y mis abuelos, si nó, pregúntale a los más viejos del pueblo.

Ea, pues ya tienen ustedes una buena muestra de un estudio antropológico y cultural del término, sin necesidad de mamoneos academicistas.

Que los que mandan ahora en la Semana Santa y en el Ayuntamiento quieren llamar revista a las publicaciones respectivas, que lo hagan, pero que sepan que van en contra del acervo antropológico y cultural de Ayamonte, así de claro. Y que como apuntan los blogueros llamados Villorro y El Otro Emigrante, lo menos que deben hacer es poner sobre la mesa el legado histórico y cultural de nuestros antepasados y valorar serenamente lo que nos legaron y no destruir términos lingüísticos y modos culturales que a ellos les pueden parecer catetos pero que no lo son.

 

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Tercera parte. En la cruz enclavado. 1: Cristo del Amor

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Tercera parte. En la cruz enclavado. 1: Cristo del Amor

No sabemos durante cuánto tiempo, pero es lo cierto que adosado a una pared de la iglesia de las Angustias, justo la que se encuentra entre las capillas del Bautismo y del Sagrario, hoy sedes de las hermandades de la Mulita y el Resucitado, permaneció prácticamente desapercibido un Cristo crucificado. Todos pasábamos por su lado, pero no le veíamos. El permanecía allí, en silencio, demandando una mínima atención. Hasta los hermanos de la Mulita, tan cerca no sentían esa llamada, hasta que en día se apercibieron de ella y decidieron agregarlo a la hermandad ya existente, desdoblando esta en dos estaciones.

El Cristo del Amor pertenecía a la hermandad del Descendimiento, y antes había procesionado como yacente. De su autoría no se sabe nada pero se ha establecido como procedente del siglo XVIII.

La advocación del Cristo del Amor nos pone en relación con dos momentos del monte Calvario, entre la crucifixión y la muerte de Jesús, que justifica sobradamente la misma y resulta que la doctrina del Nazareno resulte la más asombrosa de todas las doctrinas. Jesús decía: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Lucas, 23, 34”.

Más tarde, y para demostrar que su amor no tiene límites, proclamaría otro perdón, este con connotaciones más profundas, pues no solo perdona, sino que además, asegura la salvación. Y añadía: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino. El le contestó: yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso. Lucas, 23, 42-44”.

Es el Cristo del Amor como un resucitado a medio camino, porque habiendo sido un Cristo yacente, resucita brevemente para proclamar por segunda vez su amor desde la cruz.

El Domingo de Ramos ayamontino, gracias al Cristo del Amor, hizo posible, en un acertado desdoblamiento procesional, que la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo se hiciera en nosotros efemérides temprana, tan temprana como el entusiasmo cofrade  que la propició.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 7: La presentación del álbum

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 7: La presentación del álbum

Ayer domingo se presentó en el teatro Cardenio la publicación que anuncia nuestra  Semana Santa, esa publicación a la que miles y miles de ayamontinos desde el año 1918 –no 1941 como dijo el presentador- vienen en llamar Album. Ya es ignorancia, ignorancia supina, mantener tal denominación acuñada por aquella gente que “inventaron” nuestra Semana Santa, cofrades vulgares, del montón, medio analfabetos, y de un pueblo cerril, borreguil, que sigue durante casi un siglo manteniendo el error lingüístico. Han tenido que llegar los ilustrados del siglo XXI para poner las cosas en su sitio y cambiar radicalmente la denominación con la única base de un diccionario, dejando atrás casi un siglo de cultura, costumbres, modos, maneras de vivir. Todo al traste en orden a la modernidad. Sevilla publica revistas y el Ayamonte cofrade, los que mandan, no el pueblo, se avergüenza por mor de que nos llamen catetos, y con una cita breve, insuficiente, interesada, de dos vocablos que reúnen en sí mismos muchas más definiciones, se permiten corregir una forma de hablar ancestral.

Olvida el presentador –por cierto, vaya desde aquí mi más sincera felicitación por su espléndida presentación, preñada de notas cofrades y cristianas, mesurada, magnífica, en definitiva- que los arcaísmos lo son precisamente en virtud de su antigüedad, no de su invalidez. Pero en fin, no vamos a hacer de esto un debate interminable. Y mucho menos después de que el señor vicepresidente de Agrupación de Cofradías nos ha permitido, a la vista de las dos definiciones traídas a colación, escoger la denominación que queramos en un acto de generosidad que le honra. Así que ya saben, a partir de ahora, cualquier ayamontino puede decir Album o Revista, ello fue autorizado ex cátedra.

Y digo yo, por qué seguimos diciendo Agrupación de Hermandades y Cofradías si en Sevilla a este tipo de organización cofrade le llaman Consejo de Hermandades?. Andan que no están atrasados estos de Agrupación con este término tan antiguo. Agrupación, Agrupación, con lo bien  y moderno que suena Consejo.

Por cierto, y hablando de actos cofrades: ¿me puede decir alguien cuándo se presenta el cartel de la tertulia cofrade Esquina La Peña?. Es que en el librito que nos han dado no pone nada.

 

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. 2ª parte: Con la cruz a cuesta. 3: Padre Jesús Nazareno

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. 2ª parte: Con la cruz a cuesta. 3: Padre Jesús Nazareno

Conocemos como diáspora a la dispersión de los judíos por el mundo, especialmente desde el siglo III d.C.

Por extensión, también se llama diáspora a la dispersión de individuos humanos que anteriormente vivían juntos. Esta segunda suele ser punto de referencia y situación común a todos los pueblos por aquello de que la gente trata de buscar una vida más próspera en las grandes ciudades y en otros países. Pero toda diáspora conlleva una necesidad implícita: volver en alguna ocasión a la tierra de origen, sobre todo aprovechando algún acontecimiento especial.

A lo largo de todo el año, la imagen de nuestro Padre Jesús Nazareno –Padre Jesús a secas para nosotros- es visitada por los residentes cada viernes. Pero llegada la madrugada del Viernes Santo esa visita se ha multiplicado considerablemente. Son los ayamontinos de la diáspora, los emigrantes, que eligen esa fecha para volver a Ayamonte para estar con su Señor de la Villa.

Con Padre Jesús todo es distinto en Ayamonte, todo se transforma, no existe comparación alguna con ningún otro atractivo sea del género que fuere. La madrugada junto a Padre Jesús es un momento único e incomparable. Sale el Señor por las puertas de la capilla del Socorro haciendo visible y palpable el relato del evangelista: “al salir, encontraron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón, a quien obligaron a llevarle la cruz. Mateo, 27, 32-33”.

La calle San Mateo, denominada por los ayamontinos como de la Amargura es santo y seña de todas las calles semanasanteras de Ayamonte, y en ella la saeta se hace plegaria al son del movimiento al aire de la cabellera del Nazareno.

Tanto la imagen como su inicio procesional, siguen siendo misterios sin desvelar. Ningún documento, ningún dato facilitan ni una ni otra cuestión. Pero los que hemos nacido a su lado, incluso los que vienen de la diáspora, tenemos la certeza de que la devoción del pueblo de Ayamonte a Padre Jesús, puede ser tan antigua como la que más.

Recogido Padre Jesús, todo vuelve a ser como antes. El viene a ser en nuestra Semana Santa como el paréntesis en un escrito, que fija, enriquece y aclara, pero no lo modifica.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. El pOgrama. Cuaresma avanti claro. 6: Lágrimas cofrades femeninas

TONTOS DE CAPIRUCHO. El pOgrama. Cuaresma avanti claro.  6: Lágrimas cofrades femeninas

Unos me piden que el blog sea “blandito” en esto de la Semana Santa, otros que leña al mono. En fin, pilarín, trataré de complacer a todos, aunque creo que con buena voluntad no ha de llegar la sangre al río, al fin y al cabo, sin necesidad del blog, que por cierto, este es su primer año, los dimes y diretes, el mojarreo, el cotilleo en general ha existido desde siempre. Esta misma mañana entro en el Costalero y ya estaban mojarreando porque hay quienes al costal le empiezan a decir ropa –como en Sevilla-, al racheo de zapatillas, el pie pegado al suelo –como en Sevilla-, en fin, pilarín. Y hoy se presenta La Revista.

Vamos a ser blanditos y vamos a echarle un piropo amistoso y cariñoso a mis queridas mujeres cofrades, y en particular a su facilidad para el llanto, el lagrimeo, la emoción húmeda que diría un pija.

Verán ustedes, si la cofradía ha hecho una gran estación de penitencia, a la recogida, ya en el templo, lágrimas cofrades femeninas; si ha ocurrido algún percance serio, lágrimas cofrades femeninas; y si no se sale porque llueve, para qué les voy a contar.

Yo me fijo especialmente en mi hermandad y en mi “segunda hermandad”, el Mayor Dolor y la Lanzada. Ver llorar a una señora con peineta levanta el corazón de cualquiera y más si son lágrimas de pena, no de alegría. Ay ese rime tiñendo de luto las hermosas mejillas.  Pero creo que nadie les echa el pie encima a mis admiradas mujeres de la Lanzada. Como llora mi Elo no llora nadie, bueno sí, la maestra sí. ¿Y quién es la maestra?. Pues quien va a ser. Esa gran ayamontina, esposa, madre, cofrade, carnavalera, servicial, que tanto me quiere a mí y a mi familia, que adoraba a su gran maestra Rosa la del Corte, mi suegra, decidme si os atrevéis osados blogueros, quien llora como mi Lola Flores. Nadie. Y es que mi Lola es mucha Lola. Te queremos todos, Lola, y tú lo sabes mejor que nadie, porque los amores suelen ser recíprocos, y tú quieres a todo el mundo.

Benditas sean las lágrimas de las mujeres cofrades de mi pueblo. He dicho, y ahí queó.

Por cierto, ¿cuando se presenta el cartel de la Tertulia Cofrade "Esquina La Peña"?.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 7. Jesús Castellano González (Jesús el de los Caminos)

AYAMONTINOS INOLVIDABLES.  7. Jesús Castellano González (Jesús el de los Caminos)

A la vista de esta fotografía del inolvidable cofrade ayamontino Jesús Castellano González, uno  no tiene más remedio que romper las reglas de la fonética y caer en la más absoluta redundancia además de en la más simple vulgaridad, pero no queda otro remedio. Miro la foto y me sale: Su pasión fue Pasión.

Jesús Castellano González, en el vulgo Jesús el de los Caminos, ocupa un lugar de privilegio en el mundo cofrade ayamontino. Fundador de la hermandad de Excombatientes y de Agrupación de Cofradías, su pasión cofradiera la vivió hasta límites extremos. Para él, todo el año era Semana Santa. Cuantas veces me paró cuando pasaba por la puerta de la tienda para enseñarme un  apunte para el diseño de un respiradero, de una candelería, de un varal.

Sólo la ONCE hacía más sorteos que él, que siempre tenía uno pendiente para arrimar fondos a su hermandad. Muchos creen que la hermandad recibía mucho dinero de sus hermanos pudientes, que eran muchos. En la más estricta intimidad –y jamás he revelado el dato- me enseñó una lista de donaciones y me quedé de una pieza, incluso llegué a sentir vergüenza ajena.

Jesús supo insuflar su pasión cofradiera a sus hijas y a sus yernos, a los empleados de los Caminos y todo los de su entorno. El se acercaba a su Señor de Pasión, lo absorbía, se hinchaba de El y después lo soplaba a su alrededor.

Yo no quiero entrar en el terreno de lo competitivo, pero cualquier buen cofrade sabe de sobra que la de Excombatientes ha sido siempre la cofradía más destacada, incluso durante la gran crisis de cargadores nunca le faltó cuadrillas de costaleros. Le criticaron que trajera a Ayamonte el estilo sevillano de cargar, pero como suele ocurrir en estos casos, después todos lo hicieron.

Yo aprendí muchas cosas cofrades de él y le aprecié siempre, como él a mí, y ese cariño hoy lo comparto con su esposa, con sus hijas Mari Carmen y Angustias y con sus yernos Manolo y Jacinto.

Podríamos llenar este blog escribiendo sobre cofrades ejemplares, que han abundado siempre en Ayamonte por contrario que ello parezca cuando hablamos de los pamplinas y otras especies. Pero para mí, y ello no deja de ser una personalísima opinión, la historia de la Semana Santa ayamontina desde los años cuarenta del pasado siglo, se escribirá siempre con la letra J, de Jesús Castellano, el de los Caminos.