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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Manuel Celedonio Martín Ríos, amigo Cele.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Manuel Celedonio Martín Ríos, amigo Cele.

Dicen que los dedos de una mano sirven, entre otras cosas, para contar los amigos de verdad y a veces sobran. No me extraña porque la amistad es un sentimiento de tal contenido y exigencia que nos puede llevar a esa conclusión, aunque la verdad es que la palabra amigo la empleamos a diario con demasiada frivolidad.

 

Nuestro personaje de hoy, Manuel Celedonio Martín Ríos ocupa, sin lugar a duda, uno de los dedos de una de mis manos con los que enumero a mis amigos de verdad.

 

Hijo de un inolvidable barbero, el maestro Celedonio, y nieto de un acreditado maestro albañil y ya en su ancianidad carbonero en la calle Huelva, Celedonio entró en mi vida allende 1955 cuando se produjo la apertura del viejo Instituto Laboral de la Cuesta la Merced. Y desde entonces nuestra relación de amistad no ha decaído un ápice, yendo en paralelo con  la que une a nuestras respectivas mujeres.

 

Ha dejado huella de bien hacer en todos sus menesteres, profesionales y aficionados: director de banco de vida itinerante, hermano de la Soledad de toda la vida, presidente del Rocío y pregonero de dicha hermandad, presidente de la Hermandad de las Angustias, y en su día, aunque fue flor de un momento, presidente de Agrupación, aunque aquello, gracias a Dios, no cuajó, y me alegro por él, porque conociendo su sentido de la responsabilidad lo hubiera pasado muy mal lidiando en semejante plaza.

 

De joven cursamos juntos el bachillerato en el Laboral y compartimos cargos en La Milagrosa, primero él de presidente y yo de vice, y cuando lo dejó pasé yo a ocupar su cargo.

 

Pero todo este currículum no serviría para nada, no diría nada, si en todos esos momentos de su vida mi amigo Cele no hubiese mostrado su verdadera condición: la de ser una buena, buenísima persona. Celedonio es sentimental y tierno, fiel y trabajador. Buen amigo y buen ayamontino. Y, además, buena gente, por eso me permito incluirlo en este club de ayamontinos selectos. Bienvenido, amigo Cele.

TONTOS DE CAPIRUCHO ¿El Kun presidente de Agrupación?.

TONTOS DE CAPIRUCHO ¿El Kun presidente de Agrupación?.

Quiero aclarar desde el primer momento, que este artículo lo publicamos desde el más sincero desenfado, con sentido del humor acompañado de un fino y delicado mojarreo, que no todo va a ser seriedad y “esencias cofrades”.

 

Vamos a ver, últimamente, a raiz de lo recientemente publicado acerca el “carfitur” ha salido a colación el tema del posible, y digo posible, que no probable, relevo en la presidencia de Agrupación, proponiéndose por los blogueros cachondos una serie de candidatos que ni por asomo alguno de los cuales habrán pensado nunca meterse en semejante berenjenal: Fran Muñoz, el Mati, Enrique Alí, Jacinto Díaz, Paco Cecilia, Curro el de la Villa, y otros.

 

Dentro de la seriedad parece que cobra fuerza la candidatura o posible candidatura de Alberto Vázquez Fournier. Me alegraría que cuajara, es una cuestión personal por el afecto mútuo.

 

Pero han propuesto algunos blogueros una curiosa candidatura: la del inefable, incomparable, ejemplar, Jesús Barroso, el Kun. Y yo digo una cosa: ¿alguien se imagina al Kun de etiqueta en el Cardenio presidiendo el pregón o la presentación del “carfitur”?. Por mi gusto mi amigo Jesús debería seguir sirviendo a su Soledad de su alma y a su Vera-Cruz de sus entrañas, preparando cuando se tercie un buen arroz para deleite de don Manuel y compañía. Así que vamos a dejarnos de monsergas y pamplinas, y al Kun, tranquilo con su manguera, dicho esto en el buen sentido de la palabra.

 

A él siempre le ha gustado colaborar, si no, fíjense en el niño qua va junto al estandarte en la incomparable foto que ilustra este artículo y observen lo bien que desfilaba Jesusito Barroso en sus tiempos infantiles.

SEMANA SANTA, TIEMPO ORDINARIO. De la endogamia a la megalomanía, pasando por el esoterismo cofrade.

SEMANA SANTA, TIEMPO ORDINARIO. De la endogamia a la megalomanía, pasando por el esoterismo cofrade.

En muchas ocasiones, en la inmensa mayoría de ellas, se suelen invertir los términos en las relaciones humanas de dependencia. Yo no sé si en alguna ocasión Messi y Cristiano Ronaldo han pensado que todo, absolutamente todo lo que son y tienen se lo deben a ese espectador anónimo que calienta ese asiento de plástico, a veces sucio, húmedo, descascarillado, de los estadios; que por muchas que sean sus habilidades no ganarían un céntimo si cuando salen a jugar el estadio estuviera vacío. Es un ejemplo, sólo un ejemplo para poner de manifiesto que somos los ciudadanos de a pie, los anónimos, los que con nuestra presencia damos lustre, valor y entidad a cualquier manifestación y por supuesto, damos lustre, prestigio y hasta fama a sus protagonistas.

 

Pero ocurre que cuando alguien llega a la cima del poder, de la fama, de la popularidad, empieza a creerse el ombligo del mundo, que sus movimientos, sus quehaceres, son inescrutables, y que los de a pie nos tenemos que conformar con acatar sus actos, sus decisiones, y por supuesto no sienten obligación alguna de ofrecer ningún tipo de explicación, ni siquiera a aquellos que han motivado su estatu, con sus votos. Se creen en posesión de lo siguiente a la patente de corso, que consistía en repartirse el botín el corsario y el monarca, porque ni parten, ni reparten, ni comparten. Son especialistas en secretismos. Ocurren cosas raras que alarman al común de los vecinos y ni siquiera dan una explicación medio entendible.

 

Concretamente, en  nuestro mundo cofrade, acuerdan, por ejemplo, restaurar una imagen sagrada de incalculable valor económico y sobre todo artístico, y creen que basta  que se apruebe en una junta de gobierno, sin anunciarlo siquiera al cuerpo de hermanos, ni mucho menos a esos ciudadanos anónimos que gastan suelas en una esquina, en una acera, para ver pasar esas imágenes y sin cuya presencia ellos no serían nadie, si es que se puede ser menos en muchas ocasiones de sobra conocidas.

 

En el caso ahora debatimos, un acuerdo que ni Dios sabe quienes lo tomaron, pero mucho me temo que la Política tiene mucho que ver, pero sin duda a espaldas de todos los que no pertenecen a la élite, hace que el cartel de Semana Santa se presente cuando todavía más de uno está atragantado con un polvorón. ¿Y ello para qué?. Y si por más inri resulta que cuando el cartel se presenta en el Cardenio “para  se llevarlo a Fitur” ese mismo día se clausura la feria turística, una de dos, o no se lleva porque no da tiempo, o se ha llevado antes, lo que hace ociosa esa esperpéntica presentación fuera de Cuaresma. Pero lo peor no es eso, lo peor es que nadie da explicaciones, y no trates de `preguntar, amigo globero, que te juegas te miren con desdén, incluso con “misericordia” por tu atrevimiento, y te salgan con esa odiosa frase de “el que quiera hacerlo mejor, que lo haga él”, aunque no te dan opción porque no se van ni con agua caliente. Ni se van, ni dejan espacio para que otros lleguen, todo un mundo endogámico. Eso sí, cuando desfilan al frente de los pasos y las calles están abarrotadas, sí que te miran, pero es para que les mires tú a ellos y así hinchan el pecho. No esperes más. De ese mundo esotérico, megalómano, incluso endogámico a lo Juan Palomo, no se puede esperar otra cosa.

 

En su momento, cuando las cenizas sean esparcidas anunciando la Cuaresma, ya tendremos tiempo que analizar el cartel de Pepe Garcés. Ahora no, ahora estamos en tiempos inventados en esta Semana Santa nuestra tan querida que muchas tratan de inmortalizar personalizándola y politizándola.

AVISO A NAVEGANTES

AVISO A NAVEGANTES

ATENDIENDO LA PETICIÓN Y LA INQUIETUD DE NUMEROS BLOGUEROS , AGRADECEREMOS A LA AGRUPACIÓN DE COFRADÍAS Y A LAS HERMANDADES EN GENERAL, INFORMEN SOBRE LA OPORTUNIDAD DE PESENTAR EL CARTEL DE SEMANA SANTA CON LA FINALIDAD DE EXPONERLO EN FITUR, PRESENTACIÓN QUE TENDRÁ LUGAR EL PRÓXIMO DOMINGO DÍA 22, PRECISAMENTE EL MISMO DÍA EN QUE SE CLAUSURA FITUR. AL MISMO TIEMPO, DESERÍAMOS SABER SI EL CARTEL HA SIDO ENVIADO CON ANTERIORIDAD Y EN ESE CASO QUÉ JUSTIFICA SU PRESENTACIÓN EN PÚBLICO ANTES DE CUARESMA.

 

DESDE MOJARAFINA CREEMOS QUE LOS COFRADES AYAMONTINOS EN GENERAL MERECEN UNA EXPLICACIÓN CLARA.

 

NOSOTROS NO NOS PRONUNCIAMOS HASTA CONOCER LAS RAZONES QUE INTERESAMOS, SÓLO ATENDEMOS AQUELLAS PETICIONES E INQUIETUDES.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Manuel Correa Narváez,

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Manuel Correa Narváez,

La sola contemplación de la fotografía que ilustra este artículo nos pone en relación con la más genuina expresión de serenidad, elegancia,  compostura y otras virtudes que confluían en el personaje en cuestión.

 

Muchas veces en este blog se han citado aquellos inolvidables carrillos de las chucherías: Carmelo, Antonia, Chipirripi, Luís Reyes y Luís el de la Peiná…y Paciencia.

 

Nuestro personaje de hoy, nuestro ayamontino inolvidable no es ni más ni menos que Manuel Correa Narváez en el siglo, y para sus paisanos, sencillamente Paciencia. Era el carrillero más ordenado, educado, aseado y sobre todo, haciendo gala de su apodo, paciente.

 

Solía situarse en una esquina, la del Paseo de la Ribera con San Diego, su carrillo presentaba un orden increíble para los usos de aquellos tiempos. Una serie de cajitas ordenadas, de distintos tamaños para los distintos productos y para el dinero. Nunca fue posible ver dos cajas destapadas a la vez, el orden de Paciencia se lo impedía: antes de destapar una había que cerrar la anteriormente abierta. ¿Educación?, a raudales. Y no sé si estoy en lo cierto, pero siempre se oyó decir que era un buen matemático.

 

En todo caso, ayamontino inolvidable, ejemplo de civismo. Y no crean ustedes que vendía cualquier cosa: su producto estrella quizás fuesen los famosísimo caramelos “San José”. Termino dando las gracias a su nieto por haberme facilitado esta irrepetible foto, es una de esas fotos que en sí misma supone un relato histórico.

SEMANA SANTA, TIEMPO ORDINARIO. Presentación del "Carfitur".

SEMANA SANTA, TIEMPO ORDINARIO. Presentación del "Carfitur".

Vivimos tiempos de promiscuidades, de querer mezclarlo todo, de confundirlo todo. Si los republicanos del 31 levantaran la cabeza y vieran a sus nietos no como socialdemócratas, sino como socialmonárquicos; o si los capillitas de antaño, cuando el carnaval era pecado y delito, vieran como sus descendientes son hoy carnacapis (carnavaleros-capillitas, término creado por Mojarrafina); o si los luchadores de izquierdas vieran ahora como sus sucesores son de centro-izquierda, todos ellos volverían al estado anterior.

 

La penúltima promiscuidad originada en el mundo cofrade ayamontino viene a ser la que desde Mojarrafina denominamos como “carfitur”, es decir, el cartel de Semana Santa para Fitur. Tela marinera.

 

Vamos a ver, ¿es que  el miércoles de ceniza, comienzo de la Cuaresma ya no significa nada?, porque ese sería el día ideal para la presentación del cartel. Pero no, hay que hacerlo antes para mandarlo a Fitur, donde según me han dicho, lo ponen en un mostrador sin más. (A mí me gustaría saber, en estos tiempos en que se elaboran estadísticas para todo, cuántos turistas nos visitan en Semana Santa “por haber visto el cartel en Fitur.

 

Después de la presentación, momento en que a través del Muñeco Diabólico, denominación mojarrera de Internet, ya todo el mundo mundial puede verlo, tirar de impresora, mandarlo por email a todo el mundo… el cartel, cual mocita de años pasados, se reserva. Las mocitas se reservaban para el matrimonio y el cartel para pegarlo por las esquinas a partir del día de las cenizas. Pero ya medio mundo y parte del extranjero lo han visto en Fitur y han hecho las oportunas reservas para estar en Ayamonte por Semana Santa.

 

Sé que me van a caer piedras por este artículo. No me importa. Me interesa más saber lo siguiente: ¿cuánto cuesta y a quien esta movida?.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Los higos chumbos coloraos del Callejón Largo.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Los higos chumbos coloraos del Callejón Largo.

Había que recorrerse, desde el Arrecife hasta San Sebastián, el desaparecido Callejón Largo, hoy transformado en un Camino de la Noria que seguimos sin saber a qué noria lleva, lo cual que, dicho honradamente, ha facilitado muchísimo la comunicación entre la Villa y la Ribera.


Durante ese recorrido, cuchara sopera en ristre para evitar los pichazos de las estuneras, cogíamos caracoles y caracolas, que en general son denominadas cabrillas, pero los ayamontinos preferimos dejar para las cabrillas las quemaduras sufridas por las mujeres en las piernas con la copa de cisco y de tierra.


En el mismo lugar cogíamos malvas, no para hacer infusiones precisamente, sino para jamparnos el pezoncillo dentral, cosas del hambre que diría uno.


Pero el bocado más apetecible del Callejón Largo eran los higos chumbos coloraos. Con una navaja que también serviría para abrir piñones, los pelábamos y comíamos en abundancia. Lo más divertido de todo resultaba cuando cagábamos en el mismo campo...y colorao. Se solía decir que no eran buenos para la salud, pero salvo alguna diarrea no conocí nunca enfermedad alguna derivada de su degustación.


Las generaciones nuevas cuando leen o escuchan estas historias pensarán que son batallitas de los carrozas. Serán porque no sufrieron el hambre que sufrimos nosotros, hambre que se mitigaba con aquellos higos chumbos coloraos, o robando en el campo los otros hijos, los de las higueras comunes, o yendo al rebusco de habas. Tal era el hambre que en la vieja Jurisprudencia se acuñó un término como eximente o atenuante de la responsabilidad criminal: el hurto famélico.


En el Callejón Largo ya no hay higos coloraos ni gañafotes. El único gañafote de aquellos alrededores ya sabemos quien es: cañafote es y trabaja en la Ser. Un saludo, Godovi.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. José María Soto Sánchez, Pepe el Caya.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. José María Soto Sánchez, Pepe el Caya.

Su padre era marinero, pero él `prefirió los fogones, las perolas, las sartenes, y se convirtió en un competente cocinero, tanto en Ayamonte como durante su periodo como emigrante.

Si José María Soto Sánchez, Pepe el Caya para los amigos, quisiera presumir, lo podría hacer por muchas cosas, pero su modestia se lo impide. Pepe el Caya es para mí como un gran boceto a partir del cual podemos confeccionar el cuadro que queramos. Es sencillo, educado, elegante, silencioso, afable y servicial. Pero sobre todo es buena gente, buena persona, jamás he oído a nadie decir nada en su contra, todo lo contrario.

Pepe el Caya es hombre extraordinariamente religioso, pero no de bullas y novelerías. Suele peregrinar a Fátima y siempre que le veo en misa observo como se acerca a comulgar. Si alguna vez ha roto el molde de la moderación es para coger un sitio y cargar con la Virgen de las Angustias cuando la bajan del camarín en el mes de agosto. Por lo demás, todo en él es silencio, prudencia y humildad.

Entrando en un terreno más prosaico, me permito hacerle una pregunta a mi amigo Caya: ¿qué haces para, teniendo la edad que tienes, no presentar ni una sola arruga?. Su rostro es terso, joven, y si a ello añadimos un semblante risueño y amable, el retrato es perfecto.

Bienvenido, Pepe, bienvenido al club de la buena gente de Ayamonte, creo que aquí te sentirás a gusto.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. La caza del caballete.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. La caza del caballete.

El Núñez ha dejado atrás la calle Marte y enfila el Arrecife para bajar por el Callejón Corto buscando el Muelle de los Bloques y después el de Portugal, hasta llegar al patio de la fábrica de los Pérez, el que da acceso a las escaleras para subir a las oficinas. Ya en ellas espera a que salga de su despacho su cuñado, Emilio Barroso, quien le trae unos cordeles ya con los lazos hechos y que le ha facilitado el maestro redero Pepe el Sordo.

Con los cordeles en los bolsillos, vuelve a cruzar el patio y de camino coge un puñado de cristalina de una vieja caldera de un galeón y lo mete en un cartucho de papel estrasa previamente preparado. Llegado un momento cogerá descuidados al Pihiito, al Pargana y al Franquito y les echará la cristalina por el cuello. El picor y el posterior escozor son de campeonato, pero no hay protesta ni revancha, se trata de una broma, bruta, pero broma al fin y al cabo.

La patrulea sube a la patera de Paco el Lanchero para, a lo largo del Muro de Canela, llegar hasta la playita del Salón. Lo hacen durante la bajamar, único momento posible para la tarea que se disponen llevar a cabo: la caza del caballete.

Alrededor de la cueva del cangrejo caballete, conocido también como cangrejo violín, hunden el lazo hecho en el cordel, con el nudo orientado a tierra, donde se sitúa el cazador cogiendo el tiro. Cuando el caballete aparece, se tira del cordel, que aprieta la gran boca del cangrejo, se jala y cuando lo tiene en su poder le arranca la boca y lo deja libre. Misteriosamente la boca se reproduce, por lo que podrá ser nuevamente cazado con el lazo. Después, a cocer las bocas y a comérselas acompañadas de un vasito de vino en la tasca de Verísimo (llamado también como Brísimo) el portugués, en la entonces calle Capitán Cortés.

En otro momento hablaremos de la degustación de los ricos higos chumbos coloraos de las estuneras del Callejón Largo. Menos mal que en aquellos tiempos no vivía por allí el Godovi, que seguro acabaría con todos aunque luego se llevara una semana seguida cagando colorao.

Qué tiempos.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Juan Antonio Fernández Redondo, Juanito el tendero.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Juan Antonio Fernández Redondo, Juanito el tendero.

A mí, al ayamontino Juan Antonio Fernández Redondo me gusta llamarlo por Juanito simplemente, o si acaso, por Juanito el de la tienda.

Nos conocemos desde hace muchísimos años, quizás desde aquellos tiempos en que siendo los dos un poco más de niños coincidíamos en el Peñón, donde yo vivía, y en la calle Benavista, donde vivía su pariente Juan Rasco ”Ofito”, que regentaba en su propia casa una modesta tienda de comestibles. En esa tienda empezó Juanito su andadura, su errante andadura por diversas tiendas de comestibles o ultramarinos: Pancho, Carmelo Báñez, Manolita, Diego Paulete, que terminó siendo  finalmente  la suya propia, en la Cuesta de San Diego.

También coincidimos alguna vez en el viejo y recordado campo de fútbol del Banderín, el nuestro de siempre, y lo admiré viéndole jugar al fútbol: todo coraje, velocidad, clase. Pasaron muchos años y alguna vez  le vi practicando ese deporte que lleva en las venas y siempre con la misma entrega. Creo que con Juanito nació la figura del carrilero.

Me dice mi amigo Tapi que ya está jubilado, pero estoy seguro que aun a su edad pegaría una chachita con un balón y volvería a correr la banda izquierda.

Su carácter errático como tendero le hizo conocer a muchas gentes. Si hoy preguntamos a todas ellas por él, seguro que nos dirán que Juanito es una buena persona, que es el mejor título que un ser humano puede recibir. Por eso me permito incluirlo en este especial club en el que habita la buena gente de Ayamonte. Bienvenido, Juanito.

MOJARREANDO. Entre los tres mosqueteros y los siete magníficos.

MOJARREANDO. Entre los tres mosqueteros y los siete magníficos.

A lo largo y ancho de la Literatura y del Cine se han acuñado términos al socaire de los números, y la cosa ha trascendido, y de qué manera: los siete enanitos, los tres mosqueteros, los siete magníficos...

Los de la foto no son ni tres ni siete, los números más emblemáticos, pero son cinco, y por supuesto que a esos cinco, por propios méritos, hay que asignarles un adjetivo acorde con lo que representan. El cinco es dígito de premio, de tómbola, pero ahora no estamos en eso. Así que si os parece les llamaremos “Los cinco admirables”. Porque admirable resulta, a la vista de lo vivido y comprobado, la tarea de cada uno de ellos y de todos en su conjunto, en el devenir de la hermandad de nuestra Patrona a lo largo de los últimos años.

A alguien se le ocurrirá decir, utilizando un término de moda, que son los presidentes de la democracia. Puede que sea así, porque antaño ni había elecciones ni quintearbió. Muchos nombramientos a dedo hasta que en los albores de los setenta, habiendo presentado su dimisión el incombustible presidente Trinidad Navarro Nieto, fuimos elegidos en la colecturía de la parroquia poco menos que los que estábamos a alli. Aunque no en plenitud, fueron unas elecciones. Después vinieron los años de soledad de mi querido y admirado Antonio Moreno Díaz cuando yo marché a Sevilla y otros abandonaron.

Desde la elección de Enrique Arroyo Berrones, todo ha sido ya democrático, y así accedieron también a la Presidencia mis buenos amigos Enrique Rodríguez Guerrero, Manuel Celedonio Martín Rios, Sebastián Rodríguez Rico y por último mi perito preferido, José Manuel Martín Frigolet. Todos ellos componen la foto que ilustra este artículo y a todos les profeso una gran admiración y respeto por todo lo mucho y bueno que hicieron y hacen por nuestra hermandad patronal, porque aunque cuatro de ellos ya no estén en el cargo todos siguen arrimando el hombro, no se han ido, ni mucho menos.

Desde Mojarrafina aprovechamos la Navidad para felicitar a “los cinco admirables” por todo lo dicho y por todo lo que nos depararán en el futuro.

MOJARREANDO. Hilo musical navideño: para mear y no echar gota.

MOJARREANDO. Hilo musical navideño: para mear y no echar gota.

Siempre he dicho que lo peor que puede sucederle a una comunidad, en el caso que nos ocupa a un pueblo, es renunciar a sus raices al socaire de un pretendido prurito, de aparentar lo que no se es, de acomplejarse de manera estúpida por el uso de las propias costumbres, de los propios modos del vivir de siglos.

Hace un par de tardes, charlando en la puerta de su establecimiento con mi amiga Mari Carmen Jiménez, la de los helados, sentí la impresión de que por la esquina de Sanchito iban a aparecer los famosos del Rat Pack norteamericano, aquellos espléndidos cantantes, uno de ellos, Sinatra, posiblemente la mejor voz de la Historia: el mismo Sinatra, Sammy Davi y Dean Martin, porque resulta que a nuestro  querido  Ayuntamiento, supongo que a través del Área de Cultura, no se le ha ocurrido otra cosa que la de regalarnos un hilo musical tipo americano, de los del Norte, porque si fueran de los del Sur serían al fin y al cabo de los nuestros.

Y dice la Mojarrafina ayamontina que a qué viene semejante pamplina cuando vivimos en un bello pueblo español y para más fortuna andaluz. ¿Es que acaso han desaparecido los villancicos tradicionales-populares, los de toda la vida?. ¿Han dejado de beber los peces en el río?, me extraña porque con lo que ha llovido este pasado otoño los ríos no van a estar secos. ¿Ha muerto la vieja que venía cargada de caramelos  para el Niño?. ¿No nos contesta ya el señor de la casa cuando le decimos aquello de “a esta puerta hemos llegao, señores cantar queremos”?, a lo mejor es que ha caducado la licencia del Niño que traíamos en la mano. ¿Vamos a tener que dejar de hacer candela porque ya nadie nos da los higos y las brevas?. ¿Y qué me dicen de las campanas sobre campanas?, pues nada,como ahora las hace tocar el Lepero dando a una tecla en la sacristía, ni eso.

En fin, pilarín.

Mojarrafina aprovecha la ocasión para felicitar a sus blogueros y en especial a los ausentes, preñados de nostalgias: Rafael Losada, Juan Manuel Núñez, Antonio Vidal, Antonio Frigolet, Narciso Sánchez, Pedro Moreno, Fernando Pargana en la antigua y señorial Lisboa, Pablo Domínguez en la lejanísima Canadá y a los que, somo siempre ocurre, hayan quedado en el involuntario olvido. En fin, a todos los ayamontinos en la lejanía, aunque algunos de ellos terminarán arribando al pueblo de sus amores, a este Ayamonte que por mor de nuestros munícipes se ha convertido en una pretendida Quinta Avenida.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. José González Aguaded, Pepe el Luzla.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. José González Aguaded, Pepe el Luzla.

Vive su jubilación en paz, con la conciencia tranquila fruto del deber cumplido, de una larga vida dedicada al trabajo, a la familia, a los amigos. Incluso compartiendo tertulia con ese brazo alargado del Asilo que es la tertulia de “La Goleta”, con Domiciano, Luis do Carmo, su hermano Lolo, con Cándido Flores y su hermano Joaquín, con los hermanos Fernández Flores, los Pocholo, y con alguno más, que la memoria a estas edades fallan más de la cuenta.

Su azarosa vida discurrió entre peligros de alta y baja tensión, de escaleras inseguras para llevar a los hogares la luz, la corriente que faltó en un momento por causas diversas, en un viejo taller de la calle Huelva junto a su padre –el inolvidable Pepe el electricista-, su hermano Ramón y Manolo, el eterno empleado del taller. No eran momentos de especialidades y lo mismo se reparaba una instalación casera o industrial, que se arreglaba una plancha o un secador de pelo.

Puede decirse que los tres hermanos son un buen ejemplo de trabajo y comportamiento ciudadano, pero mi amigo Pepe el Luzla se sale de calle. Yo suelo decir que cuando voy a Villarreal y no le veo con su bolsa en la mano es como si no hubiera ido. El Luzla forma parte inseparable del paisaje urbano de la ciudad portuguesa, y no verle por allí sólo es compensable viendo al Franquito, aunque no es lo mismo. Por algo le suelo llamar “el alcalde de Villarreal”.

Pepe el Luzla, el hijo de Pepe el de la luz, derrocha amabilidad, sonrisas francas y amistad. Es un buen ejemplo para todos los que le tratamos. Yo le doy la bienvenida a esta club especial que me he inventado donde habitan los buenos ayamontinos, la buena gente de Ayamonte. Por cierto, ¿alguien sabe por qué le llaman el Luzla?, yo creo que en verdad ni él mismo lo sabe, su hijo me ofreció un día una explicación muy asumible pero en todo caso hipotética.

Por último, un ruego: que alguien me diga si el segundo apellido está bien o mal escrito, tengo mis dudas y prefiero recurrir a mis blogueros que a la guia de teléfono.

MOJARREANDO. Ningún niño pobre sin juguete.

MOJARREANDO. Ningún niño pobre sin juguete.

Seguramente no habrá nada más triste en este mundo que la tristeza de un niño. En verdad, el mundo de los niños nos impacta siempre, para bien o para mal, pero la imagen, la presencia de un niño triste, de un niño pobre, de un niño sin sonrisa, nos estremece.

Cierto es que la Navidad podemos considerarla como la fiesta de la alegría. Pero en el fondo, y creo que es una reflexión que todos hemos hecho alguna vez, suele estar impregnada de un halo de tristeza. Quizás por eso, porque nuestra alegría nos lleva hasta la tristeza de quienes menos o nada tienen, y si son niños...

Una de las actividades que en Ayamonte se viene practicando desde hace años, con éxito, ha sido la de recoger juguetes para hacérselos llegar a los niños cuyos padres están en situación económicamente crítica. Así, estas criaturas inocentes, que no tienen culpa de nada, ven cumplida su ilusión de que los Reyes Magos les traiga un juguete. Cierto es que casi no pueden recibir el que desean, pero tampoco se quedan sin nada, sin ilusión, sin alegría.

Ayer tarde –aunque ya nos parece de madrugada con el horario “europeo”- tuvo lugar en el templo de San Francisco, organizado por la Hermandad de la Sagrada Lanzada, y aprovechando la festividad de Nuestra Señora la Esperanza del Mar, una misa solemne, con gran asistencia de fieles, y la ya tradicional recogida de juguetes para niños pobres. La Hermandad de la Lanzada, que sigue creciendo en orden, seriedad y efectividad, ha conseguido que tal acto acreciente cada año y a todos nos llene de satisfacción. Con lo poco que a nosotros nos cuesta dejar al pie del altar un juguete, conseguimos que al rostro de un niño triste por su pobreza aflore la alegría en el día para ellos más importante del año. Que se repita, y enhorabuena a la Hermandad de la Lanzada, y a la Asociación de Festejos del Carmen, y a todas las que persiguiendo el mismo fin logran suavizar la tristeza infantil fruto de la pobreza por la alegría que germina desde la generosidad de las gentes de bien, de las gentes de bien de mi pueblo, de las buenas gentes de Ayamonte.

MOJARREANDO. Las ruinas del Castillo.

MOJARREANDO. Las ruinas del Castillo.

He visitado la exposición de fotografías antiguas en la Casa Grande y me he inflado de nostalgias. Todas ellas magníficas, quizás no tanto por su calidad como por el mensaje que contienen de una época que como todas tuvo sus cosas buenas y sus cosas malas.

Pero hay algo que me ha llamado la atención y no favorablemente. En las fotos correspondientes al Castillo se dice a modo de título: “Retirada de los restos del castillo”. Pues nos es así queridos amigos de Cultura, no es exactamente así. En el lugar no había restos, sino ruinas de un castillo medieval de época romana que hablaba de nuestra mejor Historia. Y que en aquella época se disfrazara el lenguaje tiene un pase, pero ahora no es dable disfrazar nada. Lo del Castillo fue un auténtico expolio, un miserable expolio llevado a cabo en una época en que se pensaba que tener un parador de turismo –al final se construyó una especia de gallinero según se veía desde lejos- vestía mucho y hablaba de progreso. Y no digamos nada contar con un “rascacielos”.

Algún profesor de la Complutense cuyo nombre no recuerdo dijo en alguna ocasión que pasar la goma de borrar por la Historia es una infame manipulación que trata de ocultar a las generaciones venideras la verdad del pasado. Y eso fue lo que ocurrió. Los camiones no retiraron restos, sino ruinas, y la diferencia no es ni mucho menos baladí. Si no hubiera sido por la aportación de la familia Baéz hoy no tendríamos ni ese nostálgico recuerdo.

Por lo demás, me queda felicitar a los promotores de la exposición fotográfica. Es bueno cuidar estas cosas que nos traen recuerdos aunque no sean todos buenos. Y felicitar también a mi amigo Ignacio Rodríguez por el buen gusto en el montaje del Belén. Aunque no se le dé tanta importancia como a otros belenistas famosos y que además cobran.

MOJARREANDO: Barriada de Canela: de la luz del pabilo a la del árbol de Navidad.

MOJARREANDO: Barriada de Canela: de la luz del pabilo a la del árbol de Navidad.

Hace unos días, de la mano de esa asociación canelera, la de Festejos del Carmen, que no para, los alrededores de la ermita de Canela se vio iluminado mediante un sencillo, nada presuntuoso y acorde con la modestia de su entorno, árbol de navidad. Todo ello fue acompañado de unja gratísima convivencia, a la que no pude asistir por razones que ellos conocen, pero que de manera magistral, como siempre, nos presentó en Guadiana TV una canelera ejemplar: mi entrañable amiga Encarna Sayago.

Todo el que me conoce sabe de mi nostalgia de aquel Ayamonte en blanco y negro del psado. Nostalgia doble: por lo bueno que se perdió y por los recuerdos imborrables que nos legó.

De aquella barriada de Canela lamentablemente pobre, sin luz ni agua corriente, de difícil acceso, hemos pasado a esta nueva, revestida de la misma dignidad, pues es un atributo que está en sus gentes, no en los tiempos, pero moderna, emprendedora, capaz de asombrarnos.

Hemos pasado, afortunadamente, de la luz de pabilos de mariposas en aceite, a la refulgente de un árbol de Navidad en un entorno nuevo, en ese traje que se le hizo a la vieja ermita en forma de plaza y avenida preciosa, cómoda, atractiva, ya de por siempre, supongo, el lugar de encuentro de todos los caneleros, de todos los ayamontinos. Siempre hemos dicho que nuestro Paseo de la Ribera ha servido para todos los acontecimientos y celebraciones ayamontinas. Algo así está pasando ya con la explanada de la ermita de Canela. La Virgen del Carmen estará a gusto, feliz de ver a sus hijos viviendo una nueva vida, la que siempre merecieron y a la que han llegado con sudor, trabajo, lágrimas y fidelidad.

Enhorabuena a la Asociación del Carmen y a todos los caneleros.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Manuel González Martos, el Bomba de la Villa.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Manuel González Martos, el Bomba de la Villa.

Las mininas, las ricas mininas, pueden ser del campo de la Villa, del campo de Canela o de Portugal. Todas están muy ricas, pero creo que a los ayamontinos las que más nos van son las de Canela.

Algo así me pasa a mi con los Bomba,  los Bomba ayamontinos, que los hay de todas partes y a cual mejor persona: el Bomba de Excombatientes; el Bomba del Arrecife, a cuyo bar iba mi tocayo Tito Cojo “cuando no bebía”... y mi preferido: el Bomba de la Villa. Ese que se planta a las puertas de su casa en Real de los Galdames dando la bievenida a todo el que se acerca al Barrio, porque subir a la Villa y no ver al Bomba en la puerta de su casa o en el Socorro montando el paso de Padre Jesús o montando farolillos para el Salvador o en primera fila durante las carreras de burros, en fin,  si en el paisaje villorro no está el Bomba, ni es paisaje ni es na. Sería como llegar al Solá y no ver la farola.

Manuel González Martos, así llamado en el siglo, es el Bomba de la Villa, una grandísima persona que hoy ocupa un lugar en esta página del blog reservada a “La buena gente de Ayamonte”. Siempre me ha caído bien el Bomba de la Villa, sobre todo aquel año en que se esforzó en prepararnos la masa para hacer cocas con verdadera maestría. Se lo agradecí y me dijo que la próxima la tenía que hacer yo y así aprendía, pero cuando me enteré del esfuerzo que requería la tarea, del constante juego de brazos y muñecas, opté por seguir comprándolas en la Flor de la Canela.

Creo que ha sido hombre de suerte, tanto él como mi amigo Curro el de la Villa la tuvieron emparejándose con las hijas del inolvidable Domingo Tintín, lo que no es poca cosa. Pero como todo no puede ser favorable, al Bomba de la Villa le salió un niño concejal del Psoe. Qué le vamos a hacer, Bomba, no se puede pretender que todo nos sea favorable.

Aparte la broma, termino en nombre propio y creo que en la inmensa mayoría de mis blogueros, dándote la bienvenida a esta página donde se encuentra la buena gente de Ayamonte. Como tú.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Voy anca, estoy anca...

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Voy anca, estoy anca...

Para ilustrar este artículo podría servir cualquier foto, pero he elegido esta de mi amigo Cajirón porque me consta que es un defensor de la forma de hablar andaluza., y por consiguiente ayamontina. Un día me contó que en sus tiempos de marinero solía leer en alta mar mis artículos de Gaceta de Ayamonte.

Los andaluces, y por supuesto los ayamontinos, con nuestra peculiar forma de manejar el Castellano acudimos a veces a las contracciones, a abreviar las palabras. Y así, lo de “a casa de” o “en casa de”, lo dejamos siempre en el “anca” de que hoy tratamos. Tradicionalmente se tuvo por analfabetos a los que así hablaban, pero como la moda no tiene límites, y menos aun la novelería, basta que escritores afamados como el gran Antonio Burgos utilice estas expresiones para que ahora las tengamos por cultas. Los anca de este artículo pertenecen a la época del blanco y negro, la de los analfabetos que al final impusimos la verdadera cultura, la de los pueblos y sus maneras de sentir la vida.

¿A dónde vas?, pregunta el Bole, que se quiere enterar de todo. Anca el Cajirón a comprar cisco para la copa que hace un frío que pela. (Por cierto, espero que estés ya mejor después de tu paso por el hospital, me enteré ayer por medio de Pepito el del Lápiz).

En el recordado Ayamonte en blanco y negro solíamos ir: anca Sarita a comprar cien gramos de tocino de jamón para comerlo acompañado con un pelotazo anca Elías; anca José el del Zampuzo, a tomarnos un beti con aquellas aceitunas incomparables; anca Rogado, para comprar una ropa de agua, sueste incluido; anca José Salvador, a comprar higos secos y pasas; anca Feliciana, a comprar un cuarto de café “Formidavel” y un paquete de tabaco “Tiptop”; anca Rafalito Aguilera, a comprar cromos de santos; anca Salvador Morlera, a que nos enseñara su colección de sellos; anca Antoñito el practicante, para que nos raspe el dichoso callo que nos trae a mal traer; anca Santiago el del volquete, a encargarle unos ladrillos y cemento para un avío que queremos hacer en el corral; anca Horacio, para tomarnos a pie de mostrador de su tienda un vasito de mistela; anca los padres del Er Pihiito, para que nos enseñe la foto de su niño mayor vestido de paje, y así, anca hasta donde quieran escribir mis blogueros, porque nuestro Ayamonte en blanco y negro da para eso y mucho más.

AVISO A NAVEGANTES

AVISO A NAVEGANTES

Mi buen amigo Antonio García Rodríguez, sevillano de pro, escritor acreditado y cofrade ejemplar, Secretario de la hermandad de la Esperanza Macarena, con cuya amistad me honro, me pide difunde a través del blog la siguiente noticia-convocatoria, y lógicamente lo hago con sumo gusto:

 

“El próximo día 9 del presente mes, en la Basílica de la Macarena, el acreditado periodista, escritor y pregonero de la Semana Santa de Sevilla, Antonio García Barbeito, leerá su cuento de navidad “El día en que Jesús no quiso nacer”.

 

El libro podrá adquirirse al finalizar el acto y lo que se recaude será en beneficio de la comunidad de Religiosas “Jesús y María”, que se encargan de la atención de 160 niños en la humilde y pobre barriada de “Las Tres Mil Viviendas”.

 

Cumplido con sumo gusto el encargo, sólo nos queda desea el mayor de los éxitos, que sin duda llegarán.