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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Sueño ayamontino.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Sueño ayamontino.

Anoche, en sueños, se me apareció Ayamonte. Y lo hizo en sus más puras esencias. Con una morfología de tiralíneas e inmaculada blancura, dejándose abrazar por su amor de siglos, el más fiel de todos, el de su río.

 

Hacía tiempo que había huido del modernismo a ultranza que la abocaba a una fisonomía de capital con desprecio a sus esencias de pueblo; de los tópicos al uso; de unos puertos deportivos con barcos atracados a modo de res derelictae como fotocol de señoritos venidos a menos; de carnavales de Cardenio que añora al ayamontino que arrebató una calle a otro paisano ejemplar y que sólo se acuerda de su tierra por las agostos de sus intereses de glorias y cobranzas; del progresismo a modo de cuchara que todo lo excava y nada rellena; de los horrores de unas moldes de ladrillos allá donde convivían retamas  blancas con camarones, arbiñocas y almejas, un lugar donde se sigue saludando, a pesar de todo, al sol de ponientes imposibles.

 

Soñé que volvía mi Ayamonte de la nostalgia, sin el “puertaespaña”, sin “costaesuri”, con estero y sin dársena de barcos de recreo anclados en la ruina de sus propietarios. Le vi como un perfecto plano que había que pasar a papel cebolla bajo la dirección magistral del recordado don Justo, con compás y tiralíneas cargados de tinta china; con su río manso y generoso, con su estero de siempre que le abrazan en la “esquina el huelvano” y alarga sus brazos hasta rozar con la yema de los dedos la curva del astillero y las planchas de madera de las viejas fábricas de la Plazoleta y Buscarruidos.

 

Anoche soñé que había vuelto Ayamonte, y le vi como en un hermoso, incomparable plano de perfección, en blanco y negro, en el blanco y negro de mi niñez. Y me habló de sales y de cales, de sardinas cocidas en “Indemar” y café recién echo anca “Manolito el del quiosco”, de jeringos de Rolegio, de camarones traídos a diario de sus esteros por Juan “el Mutilao”…

 

Anoche soñé con Ayamonte, y le vi en blanco y negro, rayando la perfección, como una patena blanca bajada del mismo cielo para posarse en la mansedumbre de su río de siempre.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Antonio el zapatero.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Antonio el zapatero.

Durante buena parte del pasado siglo los ayamontinos disfrutamos del incomparable ingenio de un paisano sin par: Cayetano Aguilera, conocido por el apodo de “el Beso de Judas”. En otro lugar de este blog ya escribimos de él. Por cierto, que para sorpresa de  muchos he de aclarar que su verdadero nombre era el de Arturo.

 

Hoy le toca el turno a uno de sus hijos, Antonio Aguilera, popularmente conocido por Antonio el zapatero, obviamente por el oficio que practicó a lo largo de gran parte de su vida. Entra con todos los honores en el apartado de “la buena gente de Ayamonte”.

 

Mis encuentros con él son frecuentes en ese lugar donde se puede hablar en paz siempre, en el cementerio. Muchas conversaciones con él que se me hacen cortas por loo amenas que resultan. Antonio Aguilera es hombre eminentemente pacífico, agradable, muy educado y sabio. Es, como a mí me gusta  calificar a los de su condición, un multiusos. Si no, que lo digan en su hermandad, la del Rocío, en la que lo mismo sirve para un roto que para un descosío, me lo imagino en el camino ayudando a todos, dando soluciones a todos los inconvenientes que van  surgiendo, siempre servicial, amable y devoto. Ya en el pueblo, siempre es visto con la incómoda bandera o estandarte, siempre al servicio de la hermandad sea cual sea el servicio que se le demande.

 

No ha perdido el ingenio de su padre, es menos extrovertido que él, pero de vez en cuando nos suelta un “golpe” de la fábrica Beso de Judas, con  gracia natural, sin aspavientos.

 

Antonio Aguilera, el zapatero, el Beso de Judas, es de las mejores personas con la que podemos encontrarnos a diario, por eso me he permitido el lujo de incluirlo en ese lugar de privilegio en el que reside “la buena gente de Ayamonte”.

MOJARREANDO. Traspaso de poderes en la hermandad del Santintierro de Aquí Abajo.

MOJARREANDO. Traspaso de poderes en la hermandad del Santintierro de Aquí Abajo.

Cuando escribo este artículo son las 19,55 horas del viernes día 25 de noviembre de 2011. Nada de particular si no fuera porque a esa hora o quizás un poco después tendrá lugar  el cabildo de elecciones en la que, haciendo mía la repetida expresión de mi querido amigo Pepito Márquez, es mi hermandad.

 

Mi hermandad -la primera en el tiempo pues la segunda es la “Santa” Lanzada-, es la del Santintierro de Aquí Abajo. Tengo entendido que comparece una sola candidatura, la del joven todavía Nico Reyes, uno de los hijos del guardia civil cofrade. Que nadie se queje después, que nadie me venga diciendo esa estupidez de “siempre los mismos” pues la solución pasa por un movimiento muy sencillo: dar un paso adelante y presentarse. Así de sencillo.

 

De Nico se pueden decir muchas cosas, como de cada uno de por sí, pero nadie puede dudar de su vocación cofrade, que junto a su hermana heredó de sus padres. Y por mi parte, como simple hermano, mis mejores deseos y mi ofrecimiento para lo que haga falta si está mi alcance.

 

Ahora vendrá lo del traspaso de poderes, como en Moncloa, pero en plan más modesto. Me han dicho que el Lucho y el Nico se van a ver en la tasca del Bomba en el Arrecife, lugar apartado, íntimo. No quieren publicidad, y que como no hay dinero la seguridad estará a cargo de cierto guardia civil retirado muy afín a la hermandad.

 

A todo esto, ¿qué será del Cani?. ¿Sufrirá algún síndrome, algún schok?. Tiempo al tiempo.

Enhorabuena a todos desde mi residencia de Hins Al Faray, en Oset Iulia Constantia.

MOJARREANDO. Duelo en Ferraz 70.

MOJARREANDO. Duelo en Ferraz 70.

Como diría el incombustible Felipe González, escribo este artículo “sin acritú”. Pero es que, una vez más, vale más una imagen que mil palabras, y que todas las estadística y recuentos que se quiera.

 

Anoche, histórico 20-N, cuando empezó a conocerse los resultados electorales hubo gentes que no quitaban la vista de encima al gráfico que nos presentada el porcentaje de votos escrutados y su consiguiente traducción en votos. Yo, como soy tan especial y me siento permanentemente perseguido por la mojarra fina, me fijé en otro dato, más gráfico, más informativo, más contundente: la fachada de calle Ferraz 70, sede el PSOE, y ello me trajo al recuerdo una estampa repetida casi a diario en todas partes: la fachada de las casas donde ha fallecido alguien.

 

Sales del cine Cardenio de ver una película en 3D,  y ya camino de tu casa, al pasar por el Salón por delante de los bloques de Cortina, ves una luz de una ventana encendida y a  un grupito reducido de gentes que hablan en voz baja, y preguntas: ¿qué ha pasado?. Y alguien  te contesta en tono triste: ha fallecido….. Y te dice el nombre. Y te alivias porque no es el Godovi, que se ha ido a vivir al Callejón de los Gañafotes. Menos mal, porque con los carnavales encima no es plan que ahora nos falle, es mejor que lo deje para después de Semana Santa.

 

Pero alguien ha muerto y los dolientes fieles se acercan, pocos eso sí, que no estamos de fiesta sino de duelo. Pues así era anoche el 70 de Ferraz, puro duelo, y lo que es peor, pocos dolientes. Claro, que según la última parida de Alfonso Guerra, se habrían quedado en casa y por eso ganó las elecciones el PP.

 

Desde luego, la estampa de Ferraz 70 no podía ser más deprimente, en contraste con  la de Génova, en la que se pudo ver hasta una bandera portuguesa.

 

Son las consecuencias de la desfachatez a la hora de gobernar, abanderando un progresismo que sólo sabe de feminismo radical (con la Bibiana y la Pajín había ración garantizada), aborto a la carta incluso para menores de edad, codeándose con la banca y cercenando los derechos económicos de funcionarios, trabajadores y pensionistas… Al duelo fueron pocos, al entierro, y como está el tempo, es de esperar menos gentes que cuando el Nené.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Manolo Carro Álvarez, el amigo sedante.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Manolo Carro Álvarez, el amigo sedante.

Cuando uno de cruza con él por la calle o lo ve tranquilamente sentado junto a Juanito Cortada degustando su café vespertino o sentado cómodamente en un sillón del Casino España, uno respira hondo porque sabe que junto a Manolo Carro va a encontrar ese momento de paz, ese momento sedante que tanto necesitamos tantas veces en la vida.

 

Y es que mi amigo Manolo Carro Álvarez es la expresión más genuina de la moderación. Resulta prácticamente imposible pelearse con Manolo, ni siquiera entrar en una discusión violenta o alterada. Sus expresiones son siempre modelo de moderación. Si sabe de algo te lo explica sin  necesidad de que se lo ruegues; si desconoce la materia de que se trata con toda humildad te lo hace saber.

 

Verlo pasear por su querido Ayamonte es contemplar la imagen de la mismísima moderación, de la tranquilidad, de la paz. Muchas tardes me cruzo con él cuando regreso a casa. ¿A dónde vas ahora Manolo?. Pues voy a la farmacia y a comprar pan, por ejemplo. Otras veces me siento a su lado en el bar de Cortada y charlamos amigablemente, como siempre.

 

Tiene en su haber muchas cosas. A saber: es el máximo goleador del Ayamonte con once o doce goles en un solo partido cuando jugaba como juvenil; fue uno de los escribientes más preparados del pasado siglo: tiene una familia extraordinaria en todos los sentidos; es ayamontino hasta la médula; tiene dos hijos admirables , y para colmo su Loli lo ha hecho abuelo de una nieta que está para comérsela...

 

Y para colmo, es una buena persona, que es el mejor título que podemos merecer.  Y es por eso que me he permitido traerlo a esta página en la que habita “la buena gente de Ayamonte”. Un abrazo.

MOJARREANDO. Las elecciones o el viejo papel para cazar moscas.

MOJARREANDO. Las elecciones o el viejo papel para cazar moscas.

Tuvo lugar el debate y pasó lo que tenía que pasar: para los de derechas ganó Rajoy y para los de izquierdas lo hizo Rubalcaba. Un dinero derrochado en estos momentos tan críticos porque hay que ser tonto para creer que los votantes son tontos y que se van a guiar por lo que ocurra en un momento puntual, cuando lo que está en cuestión es lo ocurrido en una más que frustrada Legislatura.

No está el horno para el bollo de las especulaciones, de los cálculos. Las cuentas están más que hechas desde hace mucho tiempo. Y lo que van a votar los ciudadanos españoles es simplemente un cambio más que necesario; es como cuando el médico te cambia el tratamiento y te cambia pastillas por cápsulas, lo que impera es dejar las pastillas porque como le dice el paciente, “no me hacen nada”.

El Psoe, aparte de hacer lo de casi siempre, es decir meter las manos por doquier, que hasta el lenguaraz Pepiño Blanco se va a despedir pringao, va a perder las elecciones él solito, sin la ayuda de nadie; y el PP no las va a ganar, las va a ganar las ansias que tiene el pueblo de que esto cambie y que sea para mejor.

Pero unos y otros, como si fuésemos tontos, han colgado delante de todos el viejo papel para cazar moscas, aquel que utilizábamos a mediados del pasado siglo, impregnado de no sé qué sustancia que mosca que llegaba mosca que se quedaba atrapada. Nos atraparán otra vez, nos volveremos a tragar sus mentiras y dentro de unos años lo mismo, volver a empezar.

En estos días vuelve a abrir la vieja droguería de Cayetano Ojeda Fernández en la calle Huelva, y su nieto, mi amigo Ramón golgará el papel de las moscas del PP; en otra cualquiera colgarán el del Psoe; mientras, mi buen amigo el bohemio tabernero pondrá en el Alkaraván velas olorosas a ver si alguien se anima y vota a IU Los Rojos, porque con lo de Los Verdes ya nadie traga. Es broma, Santa, tú lo sabes, y tu también Mamón, digo Ramón. Entre tanto el Pajarito está que trina, nunca mejor dicho, y el príncipe Carlos haciendo las cuentas de la lechera.

En esa  vetusta tira de papel pringao se producirá una pringá doble, la de la pringue y la de los que se pringan. Yo lo decidí hace años, desengañado de esta clase política que pretende gobernarnos mediante la mentira, el asalto a las cajas y la desfachatez, y cuando llega el día ¿saben lo que hago?: cojo y me monto en el coche de mi amigo Cajirón y me voy al lugar que en el mismo se indica. Allí no me engaña nadie y encima lo paso bien con las ocurrencias del Caji.

Redacción: Trinidad Flores Cruz.

Soporte técnico: Javier Martín Martín.

Documentación gráfica: Rosa A. Flores Pérez.

MOJARREANDO. Rubalcaba sí, Rajoy también.

MOJARREANDO. Rubalcaba sí, Rajoy también.

Hoy es un gran día en mi vida, lo confieso abiertamente. Hoy, no es que me vaya a duchar, también iré a la barbería e incluso por primera vez en mi vida me harán la pedicura. No faltaría más. La ocasión bien lo merece.

Habrá que apagar el móvil y poner en la puerta de la casa un cartel a modo del que se ponen en los hoteles: no molestar. Aunque no se dice el por qué de la molestia, se presume.

No sé si comer antes o después. Desde luego no “durante”, eso nunca, perder un solo segundo sería imperdonable. Ya les he dicho a mis hijas que no me llamen a la hora en cuestión y que me lo graben porque si a mí me falla la grabación no me lo perdonaría nunca.

Habrá que tenerlo todo previsto para no sufrir la más mínima distracción, incluso llamaré antes a Rafael Pérez Castillo para saber si me ha traido huevos del campo y si le tengo que devolver la huevera que me dejó estos días atrás –qué bonita frase, se la dices a un periodista de ahora y ni se entera- cuando me trajo la última remesa.

Luz tenue, copita de cisco o eléctrica para tener los pies calentitos, pero no mucho para que no se estropee la pedicura, y desde luego el mando a distancia secuetrado para que a nadie se le ocurra cambiar de canal.

Hay gente que parece que sólo trabaja una sola vez en el año, como Uribarri, y otros, como Campo Vidal, cada cuatro. Así que cuando en pantalla aparezca el bigotito de la tele, es que la cosa va a empezar.

Habrá que asomarse antes a la terraza y mirar a ver si el coche de los loqueros está abajo aparcado y dispuesto. Y es que a pesar de todas las advertencias, a pesar de todos los consejos de personas que me quieren de verdad, no sé por qué extraña razón a lo mejor me embarco en la aventura y veo el debate Rucalbaba sí, Rajoy también.

Un día escribiré sobre el fenómeno masoquista.

MOJARREANDO. Crisis económica municipal: el calvario del alcalde.

MOJARREANDO. Crisis económica municipal: el calvario del alcalde.

El día 23 de marzo de 1.369, cuando el rey de Castilla Pedro I el Cruel llegó al enfrentamiento personal con Enrique de Trastamara en la disputa por la Corona, un tal Beltran Dugesclín, vasallo francés enviado por la Corona de aquel país para ayudar en el litigio a la Casa de Trastamara, agarró por los pies al rey castellano mientras decía: ni quito ni pongo rey pero ayudo a mi señor.

Muchos años después, allá mediados el siglo XX, el alcalde de un pequeño pueblo castellano encarnado por el inolvidable José Isbert en la no menos inolvidable película “Bienvenido Mister Marshal”, decía aquello de: como alcalde vuestro que soy os debo una explicación, y esa explicación  que os debo os la voy a pagar”.

Hace sólo unos días, nuestro alcalde, mi buen amigo Antonio Rodríguez Castillo, emulando al mítico alcalde de “Villar del Río”, se ha asomado al balcón del salón de Plenos y gráfico en ristre, ha digerido el mal trago de tener que dar explicaciones, y lo que es más jodío, asumir responsabilidades y enfrentarse a soluciones impopulares, en este maremagnum, que no es patrimonio de Ayamonte, de la crisis económica.

No soy economista ni por asomo, es más, en mi dilatada vida de estudios siempre fui de un natural torpe en materia de números. Pero hay una cosa que sale de cajón y que comprendemos hasta los analfabetos: si gastas más que ingresas, ruina segura; y si no ahorras, mal futuro. Muchas veces pensamos que somos ombligo del mundo y que lo malo, o ya pasó en la Historia o les pasará a otros. Y lo cierto es que lo de las “vacas gordas y las vacas flacas”, ni ha pasado de moda ni pasará jamás.

Todos somos conscientes de que la horrible situación económica municipal no es ni mucho menos fruto de la labor de Antonio Rodríguez Castillo, que se estrena como alcalde ya en plena crisis. Que la cosa viene de lo dicho anteriormente, de no pensar en el futuro, de construir una casa con cinco plantas para terminar habitando sólo el bajo.

No quiero que nadie piense que soy contrario a las actividades deportivas, ni mucho menos. Pero honradamente creo que muchos pueblos de nuestro entorno querrían tener un presupuesto general similiar al de nuestro Patronato Municipal de Deportes. Y no lo digo porque lo conozca, sólo lo hago por la apariencia, por la multitud de gentes que se mueven a su alrededor. No creo que existan  muchos ayauntamientos en los que los empleados prácticamente no quepan en los despachos y que muchos de ellos pasen horas embobados en el ordenador no en tareas de trabajo precisamente. No creo que existan muchos ayuntamientos en los que a cualquiera se le ocurra fundar una asociación para lo que se tercie y le caigan de inmediato ayudas y subvenciones. Y así podríamos seguir.

Pero, repito, no es cosa de Antonio Rodríguez Castillo. La situación viene de lejos, de la locura despilfarradora, de la nula previsión.

Por eso, creo que es el momento de que todos, aunque algunos tengan que hacer de tripas corazón, arrimemos el hombro, y agarrando por los pies a la horrible situación económica municipal y mirando a la cara al amigo Antonio digamos como el vasallo francés: ni quito ni pongo rey pero ayudo a mi señor.

AYAMONTE EN EL RECUERDO: La Hoja del Lunes.

AYAMONTE EN EL RECUERDO: La Hoja del Lunes.

En los tiempos de “la Oprobiosa” los lunes no salían los periódicos. Bueno, uno sí, era del grupo de la Prensa del Movimiento y se llamaba “Hoja del Lunes”. Era como si hoy vas a la plaza de abastos un lunes y sólo te encuentras abierta la pescadería del Paiño. Una cosa así, más o menos.

Pero en Ayamonte la Hoja del Lunes era esperada con ansias por los aficionados al fútbol y especialmente por los seguidores del Ayamonte C.F., especialmente cuando el equipo había jugado fuera el domingo anterior. Así, era posible leer la crónica del partido, y las de todo el grupo de la señera Tercera División.

Sólo se podía adquirir en un sitio: la imprenta Hidalgo, la del matrimonio compuesto por mi tío Joaquín Flores y Esperancita Hidalgo. Llegaban justitas, es decir, que entregadas las suscritas quedaban muy pocas para la venta libre, de ahí que se formara cada lunes una importante cola. Yo trabajé con mis tíos una temporada y despaché muchas Hojas del Lunes, hasta que decía a las gentes: ya no hay más. Empezábamos a venderlas sobre las 4 de la tarde, pero a las 3 ya había gente haciendo cola, de suyo uno de los primeros en llegar a la cola era el Núñez, que se la compraba a su padre, el “Padre Juan”, que se llamaba José, para que la leyera en la mar.

La Hoja del Lunes tenía una particularidad. Me explico: lo mismo que en tiempos se reciclaba el aceite pasado de frito para hacer jabón, yo creo que los de la Prensa del Movimiento reciclaban todas las tintas gastadas de todas las imprentas para imprimir la Hoja del Lunes, pues de otra forma no se explicaba uno que después de leerla tuviésemos que echar mano de un estropajo y un poco de “trisodín” o jabón portugués para lavarnos las manos, que es lo que hacen el Gago y el Leviria para quitarse las manchas de pintura de los monos.

Qué duda cabe que la Hoja del Lunes supone un imborrable recuerdo de nuestro reciente pasado, y que a pesar de sus deficiencias, los mayores la recordamos con cierta nostalgia.

AYAMONTE EN EL RECUERDO: Antigua cuadrilla de cargadores de Semana Santa.

AYAMONTE EN EL RECUERDO: Antigua cuadrilla de cargadores de Semana Santa.

Es más que sabido que extrapolar situaciones de un momento histórico a otro resulta siempre tarea baldía: ¿Sería Julio César hoy tan buen general en un mundo de aviones invisibles, un quinto de Caballería mecánico y misiles teledirigidos?; ¿marcaría Zarra tanto goles con los sistemas defensivos de hoy?; ¿qué llegarían a conseguir con los medios de que hoy se dispone gente como Einstein o Leonardo da Vinci?. Imposible de saberlo, por eso, con este artículo no pretendo hacer comparación alguna, aunque a algunos amigos les he enviado la foto que ilustra este artículo y de broma les he formulado la siguiente pregunta: ¿qué harían  los capataces de ahora con una cuadrilla como ésta?.

Y es que nos encontramos con una de aquellas recordadas y entrañables cuadrillas de cargadores de nuestra remota Semana Santa. Casi seguro que se trata de la cuadrilla de mi tocayo Trini Rasco, pero aunque no fuera así, sería la de Joaquin el de la Morra, por ejemplo; en todo caso siempre eran los mismos, que por imperiosa necesidad cargaban todos los días.

Algunos llegaban a las puertas de los templos con la incertidumbre a bordo, porque a lo peor no había sitio para ellos. Como se ve, cargaban sin uniformidad alguna, con lo puesto, con la misma ropa con que venían de trabajar del muelle o de una fábrica o de coger arbiñocas o longuerones. Cuando pronuncié el pregón del 75 aniversario de la hermandad de la Sagrada Lanzada les dediqué un capítulo y los comparé con aquellos a que se refiere el Apocalipsis: “son los que vienen de la gran tribulación”.

A fuer de equivocarme y de quedar la cosa incompleta, voy a dar nombres y apodos de los presentes  con el deseo de que alguien me rectifique y llene mis lagunas:

Abajo de la foto vemos a Angel el Bizco del Banderín, al Picón, a Pepe el Estripaó, a Rafalichi Mena y a uno de los hermanos Besugo. Detrás identifico a un hermano de Pepito el de la Sevillana, a Esteban el hijo de Leopoldo el de los cupones, al hijo de un barbero ambulante conocido por el Guinga y a Antonio el Petaca. Ya de pie distingo al Villablanquero el pintor, a Pedro el latero, a uno de los hermanos Catufo de las chozas del Peñón, al Lena y al Farol, y muy a la derecha un señor mayor que creo que es el Chispa. Y detrás del todo, veo a mi buen amigo y recordado Jesús el Naní, a Redondo, que estuvo muchos años en el Norte, al inolvidable Carmelo el Clon,  y a Enrique el gitano con su inconfundible cabellera.

Fueron tiempos muy duros, durísimos para todos, pero especialmente para ellos, los más pobres. Han quedado en nuestro recuerdo y yo no me canso de volverlos a recordar.

Redacción: TRINIDAD FLORES CRUZ.

Asistencia técnica: JAVIER MARTÍN MARTÍN.

Documentación gráfica: JOSE MARÍA ESTÉVEZ ROMERO “TAPI”.

MOJARREANDO. Artistas de la fotografía

MOJARREANDO. Artistas de la fotografía

Hay quienes se reúnen para celebrar una botellona, convirtiendo en estercolero cualquier calle o plaza de una ciudad; a quienes se reúnen para fumarse unos porritos, total, ¿quien no se ha fumado un porrito alguna vez en su vida?; hay quienes van a un campo de fútbol cargados de bengalas, botellas, mecheros, y lo dejan todo destrozado, dejando de camino embarcado al club en una deuda considerable por causa de la correspondiente multa; hay quienes van a ver las procesiones para no verlas, sólo para estorbar al capataz y a los costaleros haciendo el cangrejo. En fin, pilarín.

 

Y hay quienes, máquina de retratar en ristre, se dan largos paseos –paseos fotográficos les llaman ellos y a mí modesto entender acertada denominación-, con el único objeto de matar el gusanillo de la afición al arte fotográfico, quitando fotos por doquier que luego nos las obsequian mediante email, feisbu, etc. (Yo tengo una buena colección gracias al Landero, al Tapi y al inmortal, al irrepetible Báez).

 

La última me la ofrecen de su último paseo, esta vez a la portuguesa ciudad de Tavira, y he dicho Tavira, no Olhao que  es “otro paseo” que practican otros. No me atrevo a nombrar a todos los presentes en la foto pues a algunos no sabría identificarlos, pero ahí quedan para que lo hagan mis blogueros, como siempre.

Sólo me queda felicitarles  por esa afición tan artística como sana, y por regalarnos a todos algo que siempre es de agradecer: la belleza. Enhorabuena y adelante, “chavales”.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Los artífices de la Barriada de Coema.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Los artífices de la Barriada de Coema.

Sabido es que en nuestra Provincia somos proclives a poner motes, a llamar a las cosas de manera distinta a la realidad. Desde que fue construida la vieja y desaparecida Residencia Sanitaria de Huelva, nunca fue citada ni nombrada así. La entidad sanitaria fue construida por la empresa “Agromán”, y por ese nombre fue siempre conocida. Era curioso, pero hasta los médicos lo hacían. Entrabas a la consulta de don Jesús Rasco, te auscultaba el pecho y basta con que sintiera algún ruidillo extraño, te decía: lo mejor es que te vea don José Gil –especialista de pulmón y corazón al que se le llevaba un kilo e café portugués- así que te voy a dar un volante para que vayas al “Agromán”.

 

Pasada la mitad del siglo pasado, entre la entonces avenida de 18 de julio y la cuesta de San Diego, se construyó una barriada, más bien un grupo de viviendas tipo adosadas también llamadas chalés. Como dicha construcción no iba a librarse de nuestro afán de “motear”, fue desde el principio nombrada como la empresa constructora, y así la conocimos siempre por la barriada de “Coema”.

 

 La cuadrilla de trabajadores albañiles artífices de dicha construcción fue eminentemente ayamontina, a excepción de su capataz o maestro de obras, que con  el tiempo, al quedarse definitivamente en nuestra ciudad se convirtió en un ayamontino de pro, el siempre recordado Fernando Romero. El amigo y colaborador de este blog José María Estévez Romero, el Tapi o Tapaera, me facilita la estupenda foto en que aparece la citada cuadrilla al completo.

 

No quiero hacer una reseña completa de todos, o mejor dicho, no puedo puesto que algunos se me escapan al conocimiento, pero sí voy a referirme a los que conozco: en la fila de abajo, arropando al gran capataz, vemos al Estripaor, a Antonio el criador de palomas del Peñón, a Mariano Chueca y a mi buen amigo Manolo Arenas, el pocero. Y detrás puedo reconocer a Rafael el Catufo, al padre del Tapi, a su tío Pepe el Zapatero de la calle Tarpeya, al famoso y recordado Callaito, y detrás del todo a un jovencísimo Antonio el zapatero, hijo del inolvidable Cayetano el Beso de Judas.

 

Como siempre, me habré equivocado en alguna identificación, pero no me importa porque cuento con mis buenos blogueros que me corregirán.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Los trabajadores del Despacho Central de la Renfe.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Los trabajadores del Despacho Central de la Renfe.

No quiero meter mano en candela, pero a la vista del personal que aparece en la foto, mucho me temo que se trata del equipo de fútbol aficionado de los trabajadores del desaparecido Despacho Central de la Renfe.

 

Los conozco a todos por haber trabajado en la oficina, ellos eran los trabajadores de los viejos camiones de toldos y del taller mecánico de la propia empresa: Manolo Morales, jefe mecánico del taller; la familia Villegas, del Banderín, que eran conductores y ayudantes; el Gildo, que fuera en su tiempo portero del Ayamonte; Panchito, inolvidable extremo derecho también del Ayamonte; el buen chófer que era Marcelino; Manolo el de Hilda; anda por ahí el Tari y su hermano Rafael, aunque creo que el Tari estaría como invitado; mi buen amigo Jesús Herrera. Y unos niños alrededor a los que no logro identificar. De paisano figura otro recordado ayudante de camión: Angelito Picón.

 

Llama poderosamente la atención la cantidad de aficionados concurrentes al partido, y es que el viejo Estadio Municipal nos dejó esa estampa de la gran afición al fútbol que siempre hubo en Ayamonte.

 

Empresa ejemplar aquel Despacho Central en el que tuve la satisfacción de trabajar durante un par de años junto a gente inolvidable como Pepe el Tranquilo, Celedonio Martín, Juan Rasco Ofito, Antonio Amorós y Manolito Cruz. Trabajábamos en muchas ocasiones hasta en domingo, tanta era la gran actividad en Ayamonte mediados el pasado siglo. Lo peor fue que de esa actividad se aprovecharon unos pocos, los de siempre. Para botón, una muestra: jamás cobramos una sola hora extra, y echábamos muchas.

 

A pesar de ello, siempre prevaleció la amistad y armonía entre los trabajadores que incluso llegaron a formar ese equipo de fútbol, incluso fumando y  pegándose un trago.

MOJARREANDO. Tiempo de elecciones: el regreso de las momias.

MOJARREANDO. Tiempo de elecciones: el regreso de las momias.

El diccionario de la Real Academia Española nos define el sustantivo momia como “cadáver que naturalmente o por preparación artificial se deseca con el transcurso del tiempo sin entrar en putrefacción”.

El cine ha explotado este fenómeno de forma reiterada, ofreciéndonos exlentes películas y también bodrios insoportables, como ocurre con muchas actividades humanas cuando hacen del arte un huerto sin vallar.

Sin embargo, con todo lo grave que ello pudiera parecer, el regreso de las momias más inquietante es el que se produce en tiempos preelectorales. La momia Felipe González ya ha aparecido; la momia Alfonso Guerra también, aunque de momento, y en eso lo aplaudo, para cantar las cuarentas al hp de Durán y Lérida, aunque mas suave de lo que es de esperar en él; la momia Aznar lo mismo; no sabemos si a pesar de su retiro, cuando se aproxime más la fecha de las elecciones aparecerán las momias Fraga, Anguita, Pujol y otras. Todas estas momias vuelven con su retórica de siempre creyendo que los electores son tontos.

De todas estas momias hay una que acaba de hacer aparición y es la que a mí y a muchos españoles preocupa de verdad. No se trata de una película mala en la que la momia de turno más que miedo da pena, esta momia es de las que dan miedo de verdad. No es una momia egipcia, que son las más imprensionantes. Se trata de la momia jesuita, compadre de la momia Setién y padrino de los "chicos de la gasolina", y eso sí que dá miedo.

La momia jesuita aparece para anunciar el fin de su banda, a la que tanto alentó y protegió cuando era alguien en la vida política, contando con el apoyo incondicional de la momia Setién, que no sabemos si aparecerá o no. Esta momia jesuita, que para más inri no es más que un clon del insoportable Sabino Arana, viene ahora con un calendario en la mano, con una hoja de rutas pensando que la gente lo va a creer. Y lo hace con el mismo cinismo de siempre, con la misma mala lecha de siempre.

Ojo con el mes de noviembre, porque además de los Tosantos, este año también regresan las momias malvadas. Es un peligro que tendremos que afrontar, aunque hay momias y momias. No es lo mismo oir a un Arzallus hablando de su banda y de sus "chicos de la gasolina" que a un Alfonso Guerra mostrando una cartilla de racionamiento para hacernos ver que con el PP regresa Franco y con él, el hambre, pero Guerra tiene gracia y Arzallus maldad. No es una diferencia sutil, ni mucho menos. Que Dios nos coja confesados, pero que no nos confiese Setién.

MOJARREANDO: La Feria de Villarreal.

MOJARREANDO:  La Feria de Villarreal.

Siempre he confesado mi poca afición a visitar Villarreal, y lo siento porque creo que allí nos atienden muy bien y nos aprecian, es cuestión quizás de pura molicie. Pero últimamente sí voy con alguna frecuencia, sobre todo cuando llegan las Navidades para que mi nieta vea el Belén; otras veces vamos a comer. Y hoy ha tocado la Feria de Villarreal.

Vamos por partes. De Feria de Villarreal queda lo mismo o casi lo mismo de lo que queda a nuestras Fiestas de las Angustias. Recuerdo aquellos años de largas colas de las gentes venidas de todas partes para sacar el permiso de la Policía, cómo en alguna ocasión soportaron grandes aguaceros, y cómo venían al caer la tarde, al sorpuesto, cargados con sacos de abonos y semillas, con jaulas de madera, con perchas, con capachos, con escobas, con paraguas, eso, paraguas, y sobre todo, con baules.

En la feria de este año, loza, mucha loza, y eso que el Franquito, el Gago y el Villablanquero han ido ya varias veces y han venido cargados, y no digamos nada del Luzla padre e hijo, que llegan hasta los topes. Por cierto, he estado más de dos horas en Villarreal y no he visto al Luzla padre, lo que me hace pensar que a lo mejor en realidad no he ido, que ha sido un sueño, es como si en los años 50 y 60 fueras a Villarreal y no anduvieran por allí Manolo Feria el Tejaíto y su inseparable don Pruden, escuchando a Sequera.

Bueno, a lo que íbamos. La Feria de Villarreal hoy se parece más a un macromercadillo, como el que ponen en Sevilla en el Charco de la Pava, que a una feria en sí. Si te fijas bien, entre calcetines a 5 euros diez pares, por cierto más caros que en nuestro mercadillo de los sábados, las lozas, las herramientas, las dichosas ranas que te miran constantemente, y las gafas de sol y pulseras de los negros, se completa el percal.

Yo no sé cuántos puestos de pulpo asado había antaño, quizás el Ayaba se acuerde, pero hoy he visto sólo dos, los hombres andaban más aburridos que Guerrerito en la puerta de la Goleta dando cuenta de un chupito. Y como es lógico, menos, muchísimas menos moscas, lo cual que es un alivio, pero claro, una Feria de Villarreal sin moscas ni es feria nai es ná.

Estuve un par de horas y me parecieron una eternidad. Y es que las mujeres se paran a ver lo mismo veinte veces, sobre todo en esos puestos de “todo a euro”, que te presentan un montón de ropa que ha recorrido ya medio mundo, y las “marías” cogiéndolas y soltándolas como si les diera asco para al final decir: como ésta compré cinco el año pasado y ni siquiera las he estrenado, pero como están tan baratas me voy a llevar otras cinco, al final, si no me las pongo pueden servir para hacer trapos para el polvo.

He dejado para el final los productos inmortales, estrellas: los capachos y las escobas de anea. Uno tiene en las manos una escoba de mango corto, una escoba de anea, de las que se metían en el cubo de zinc para sacarlas empapadas de cal blanca y darle a la fachada, y recupera media vida. No sé si será cierto, pero como en nuestro querido pueblo hay tanta mojarra dicen que este año el cementerio no lo van a pintar sino a blanquear, así que me veo al Gago y al Leviria dale que te dale con las escobas de anea. Y al Franquito quitando fotos para la historia.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. ¿Memoria o interés?.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. ¿Memoria o interés?.

Por muertas las dejaron, sabed, que non por vivas (del Poema de Mio Cid).

Durante mis frecuentes visitas al cementerio vengo observando últimamente como unos albañiles municipales andan levantando una especie de pedestal o monumento para algo. Mucho me temo que se trate del enésimo homenaje a unos ayamontinos que llevan enterrados en el lugar hace más de setenta años, allende los horribles tiempos de la Guerra Civil. Este rincón de nuestro cementerio ha sido traído y llevado siempre con miras políticas, especialmente llegado el mes de los fieles difuntos.

Ignoro quienes son esos ayamontinos, aunque supongo lo que hicieron para merecer una muerte tan injusta como violenta: nada, absolutamente nada. Bastaba con no comulgar con el nuevo régimen establecido para merecer un “paseo” y una posterior muerte por fusilamiento en las tapias del propio cementerio. Pero  no fueron los únicos, y digo yo que algún olvidado por la memoria habrá “del otro bando”, que también merecerían un recuerdo. Por ejemplo,aquellos que en manos de las columnas de milicianos del Frente Popular quedaron abandonados sin vida en las cunetas de las carreteras, o niños seminaristas abandonados en los patios de los seminarios, abatidos tras tratar de defenderse alzando un crucifijo.

Durante cerca de cuarenta años, el régimen franquista no paró de homenajear a sus caídos, a los que nombraba eufóricamente como “caídos por Dios y por España”. Ahora, los perdedores de la triste contienda civil llevan casi casi el mismo tiempo recordando a los suyos, que según nuestra progresista izquierda murieron “en defensa de las libertades y de la democracia”.

Pues miren ustedes, qué quieren que les diga. Ni lo uno, ni lo otro. Ni los primeros murieron evocando plegarias a Dios y vivas a la patria, ni los otros proclamando eslóganes a la libertad y a la democracia. Los unos y los otros, en muchas ocasiones, murieron sin saber por qué lo hacían, eran fusilados y sus cadáveres abandonados en las cunetas de las carreteras o en las tapias de los cementerios sin saber por qué, sin tan siquiera una acusación formal. Los unos y los otros murieron por culpa de unos indeseables políticos que no supieron gobernar y de unos militares ávidos de poder, y en el centro de unos y otros, unos miserables ansiosos de venganzas, de desquites personales. Ellos, los muertos de uno y otro lado, quedaron en medio, como víctimas propiciatorias de los desmanes de unos y de otros. Y durante más de setenta años, unos y otros han venido explotando la cultura de los homenajes. Y unos y otros lo que de verdad han perseguido y persiguen, es mantener viva la llama de una memoria que se alimenta de odios y resentimientos. Para los de antes, las únicas víctimas fueron las de su bando; para los de ahora, las únicas víctimas fueron las del suyo. Parece ser que España ha sido el único país en la Historia que vivió una guerra civil en la que, según desde donde se mire, sólo hubo víctimas en uno de los bandos. Cuestión ésta kafkiana pero muy recurrida. Tan recurrida que unos y otros son renuentes a  admitir la realidad.

Bien está que se homenajee a las víctimas de cualquier violencia, y más si esta es cainita, pero supongo que algún día habrá que poner punto y final y pensar abiertamente en el futuro. Mucho me temo que ello vendrá de la mano de las nuevas generaciones, a lo mejor si vivo mi nieta me da la satisfacción de hablarme de una España donde no quepan ya los odios del pasado, apagados todos los recoldos de una candela que muchos se empeñan en mantener viva. Así conseguiremos también que el bueno de don Antonio Machado, desde su tumba, deje ya de declamar aquellos sus inmortales versos: “Hay un español que quiere vivir y a vivir empieza, entre una España que muere y otra España que bosteza. Españolito que vienes al mundo te guarde Dios,  una de las dos Españas ha de helarte el corazón”. Pero todo depende de nosotros, y si nos empeñamos en seguir por los derroteros de la memoria interesada de cada uno, ellos, los que vienen detrás, pueden terminar jugando como los niños de la foto. Y sería una lástima.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. La llegada del agua.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. La llegada del agua.

Cuenta la Historia que cuando Rodrigo de Triana vislumbró lo que le pareció y luego fue, un trozo de costa, gritó freténicamente aquello de “tierra a la vista”.

En el año 1.957, siendo alcalde Narciso Martín Navarro, se culminó el larguísimo proceso de la llamada “traída de agua al pueblo”, tras una no menos larguísima y trabajada gestión que habían llevado a cabo los alcaldes anteriores, tengo entendido que principalmente Joaquín Gutiérrez Blanco, y con tal motivo, coincidiendo con lo que ya podía llamarse abastecimiento, se construyó una fuente junto al Paseíto Nuevo, frente a la estación, que posteriormente fue sustituída por la que muestra la imagen muchos años después, en 2008 siendo alcalde el inefable Rafael González González con motivo de las XIII Jornadas de Historia de Ayamonte.

Aquel 7 de septiembre de 1.957 los ayamontinos gritamos “Agua a la vista”. Sin embargo, quedaba una larga tarea por realizar. De momento el agua llegaba hasta el lugar de la fuente pero ni mucho menos a todo el pueblo, y entonces se dio una estampa repetida e inolvidable: las gentes llenando cubos de agua para llevarlos a sus casas; más de uno y alguna que otra damajuana acarreé yo con  mi madre hasta el mismísimo Peñón, y otros lo harían hasta más lejos, aunque no creo que ni el Ayaba lo hiciera hasta la calle Martes ni el Fa hasta la calle Del Río, y para enton ces el Pargana sería un imberbe no apto para esa dura tarea.

Fue un paso importantísimo para el desarrollo de Ayamonte, pero sobre todo para la higiene, pues hasta entonces había que lavarse en las antiguas palanganas y alguna ducha de plástico colgada con una cuerda a una viga que previamente se llenaba de agua no potable principalmente traídas de pozos. Abrir un grifo y llenar una bañera fue una realidad largamente soñada y deseada.

Quedaron atrás los recordados aguaores, el Piporro, Miguel Antúnez, Patalingue, y sus idas y venidas hasta la “Casita del Agua” para repostar. Estos aguaores quedaron inmotalizados en un monumento en el Paseíto Nuevo como parte importante de nuestra historia reciente.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Publicidad y pregones.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Publicidad y pregones.

Vamos con una de esas páginas que tanto gustan a mis blogueros, de nostalgias, de recuerdos, que invita a la colaboración, que son como un libro en blanco que acamabos escribiendo entre todos.

Hace ya muchos años, la publicidad era estática y artística. Había personas, hombres casi en exclusiva, que se encargaban der rotular las fachadas de los establecimientos con anuncios y denominaciones. En nuestro Ayamonte fue el maestro Visera el especialista más destacado, cuyo trabajo realizaba con una paciencia, con una flema, extraordinarias.

Entonces la publicidad venía también en plan versos, y existía una mezcla entre la publicidad y el pregón, entre la llamada al consumo estática, mediante letreros o impresas, y la que realizaban los pregoneros de los productos.

Para animar a mis blogueros, traigo aquí algunos de esos anuncios y pregones, en la seguridad que alumbrarán muchos más:

Pintores, muchos; González, uno solo. Se trataba del personaje que aparece en la foto, el maestro Visera.

Bodegas San Miguel, de elaboración en los Santos de Maimona; de criación en Ayamonte. Bodegas Miguel Carro Flores.

JOPEJA: vende, repara... garantiza.

La conserva “La Mejor”, la mejor de las conservas; y entre trago y trago, sardinas “Rago”. Conservas Refael Gómez Jesús.

Miguel Sánchez le anticipa gracias por su visita. La Giralda.

El riquitrún, que poquito me gustas tú. Pregón del Molletero.

Al lindo corte. Invitación de Banego a cortar la baraja para rifar dulces.

Equipos para megafonías y altavoces para bailes y fiestas, equipos de batería, propaganda móvil. Publicidad Patro.

Niña, el tabefe.

Niña, el latero.

Morás y verdes.

Cisco de jara.

Los iguales para hoy.

Cal blanca.

El piñonero.

Bueno, ahora vosotros tenéis la palabra.

MOJARREANDO. Arturo Más: un mojón pa tí.

MOJARREANDO. Arturo Más: un mojón pa tí.

Estos políticos nacionalistas es que no paran de decir estupideces, tonterías, pero tristementa cargadas de animadversión, odio, envidia. Ahora resulta que una lengua menor, el catalán, por mor de estos individuos, entra en disputa con la lengua más universal: nuestro Castellano.

Siempre tuve entendido que, aparte del mundo comercial y financiero, como ocurre con el inglés, una Lengua que se precie de importante se deduce por su Literatura, por la producción literaria del pais titular del idioma y sobre todo por su profusión a lo largo y ancho del mundo. ¿Me quiere decir el señor Arturo Mas, cuántos escritores catalanes que sean profesionales, es decir, que necesiten vender sus obras, escriben en catalán?. ¿Me quiere decir Arturo Mas en cuantas librerías de Estados Unidos, Japón, Suecia, Alemania, por nombrar paises muy cultos y desarrollados se venden libros escritos en catalán como no sea en el rincón de las “curiosidades”?.

El catalán, como lengua menor o dialecto muy desarrollado, está bien como representativa de un pueblo, que naturalmente tiene pleno derecho a usarla y recibir su enseñanza. Pero poner frente a frente el Castellano con el catalán es sólo fruto de mentes calenturientas. Las mismas que pretenden que el andaluz y el gallego sean ciudadanos que no saben hablar castellano. Claro que en un Estado como el nuestro, con vitola de “Estado de Derecho”, en el que un señor se atreve a decir que no piensa cumplir las sentencias de los Tribunales de Justicia, todo es de esperar. Por eso he escrito lo de vitola, porque la vitola no deja de ser un adorno que identifica un puro, pero que no se fuma y como mucho se guarda como objeto de colección, como hizo hace muchos años nuestro recordado y querido paisano el Sr. Barberi.

Arturo Mas, imitando una vez más al maestro Antonio Burgos, termino diciéndote: un mojón pa tí. Seguro que me entiendes, porque aunque gilipollas, no eres tonto.

MOJARREANDO. El bloguero fiel.

MOJARREANDO. El bloguero fiel.

Hace ya tres años que Javi Martín me propuso la creación de este blog con el objetivo principal de tratar de las “cosas de Ayamonte”, y que sirviera de especie de informativo a los ayamontinos ausentes. Desde Sevilla, Huelva, Madrid, Cataluña, y hasta de las lejanas Alemania y Canadá nos llegan correos y comentarios alentándonos a seguir.

Como administrador del blog –timonero en boca de un ayamontinoportugés apellidado Pargana- les aseguro que mientras pueda este blog les llevará a estos queridos emigrantes, en la cercanía y en la lejanía, noticias, recuerdos, nostalgias...

Hemos ilustrado este artículo con la fotografía de uno de los blogueros más fieles que hemos tenido y tenemos. El chiquillo ha cambiado bastante, la comparo con otra actual y así resulta, aunque la pinta es la pinta.

Desde esa Cataluña que tantos quebraderos de cabeza nos insufla al resto de españoles –ahora el señor Mas la toma de nuevo con andaluces y gallegos- este bloguero es fiel diariamente a la cita con el blog.

A lo mejor un día organizamos una excursión en el taxis del Pargana –entre todos pagaríamos el gasoil- y le hacemos una visita, pero eso sí, tenemos que vernos con él un día que no digan misa en la catedral, porque dicen las malas lenguas –me lo ha dicho el Pihitooo- que se ha convertido en monaguillo de monseñor  Sistach, que por cierto no sé cómo lo ha admitido, pues por muchos años que lleve en Barcelona, la “marca catalana” lo admite mezclas con otras culturas. Pero este bloguero es muy listo y le habrá dicho en el más puro catalán, que es natural del Valle de Arán.

Gracias por tu constante colaboración, bloguero fiel. Y que dure.