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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

TONTOS DE CAPIRUCHO. Domingo de Ramos: valentía, prudencia, inteligencia.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Domingo de Ramos: valentía, prudencia, inteligencia.

La valentía, para que no termine en fracaso, debe ir acompañada siempre de la prudencia y si es menester, de la inteligencia. Para mí, la osadía no suele ser buena consejera, sería como una regla de plástico muy gastada que nos impide medir bien las cosas, las distancias, la perspectiva.

En el mundo cofrade la osadía suele ser siempre mala consejera. Así que se impone, en momentos como el de ayer, Domingo de Ramos, una buena dosis de valentía, sí, pero adobándola con inteligencia y con prudencia.

Los cofrades de la Mulita hicieron uso de los tres conceptos o virtudes, condición sine qua nom para que las cosas salgan bien, como así ocurrió.

Valentía para desafiar la inseguridad meteoerológica; prudencia para saber esperar el momento oportuno informándose debidamente; inteligencia para, renunciando a buena parte de un merecido lucimiento, acortar el itinerario. Así se hizo y el resultado fue el deseado.

El amigo Pepe Cecilia, el querido Godovi, nos dio, empero, un buen susto. A pesar de su larga experiencia ante los micrófonos de la Ser, confundió el pronombre “nos” con el adverbio “no”. Y así, en vez de decir “nos vamos a la calle”, dijo “no vamos...”. Me dijo posteriormente que estaba emocionado, y me lo creo pues me consta su amor y entrega a la hermandad del Domingo de Ramos. Así que disculpado, querido Pepe.

La inseguridad del tiempo sirvió para que los capataces hicieran algo que yo creo que la mayoría del personal espectador estaba demandando: acortar el tiempo de las “revirás”, que suelen hacerlas interminables. Algo habrá que decir en contra, ¿no?, porque de no ser así este blog dejaría de llamarse Mojarrafina.

Enhorabuena a todos por la valentía, prudencia e integilencia demostradas.

MOJARREANDO. La vuelta del vuduismo iconoclasta.

MOJARREANDO. La vuelta del vuduismo iconoclasta.

Tengo a medio pergeñar una nueva novela que llevará por título: “Sembrando vientos. Ayamonte, 22 de julio de 1936”. Al inicio se ella se relatan los sucesos acaecidos a lo largo de aquel nefasto día en que “algunos republicanos de izquierda, algunos comunistas”, no todos, en connivencia con exaltados procedentes de las cuencas mineras de Huelva, asaltaron  nuestros templos imbuidos por un vuduismo iconoclasta que dejó seriamente dañado nuestro riquísimo patrimonio religioso, cultural e histórico. Mientras el militar más indeseable de nuestra historia llevaba a los españoles a enfrentarse entre ellos a la guerra civil más cruenta de todas las vividas con anterioridad, algunos militantes de los partidos de izquierda pensaron que hiriendo los sentimientos de quienes no tenían ni arte ni parte en el conflicto contrarrestarían el impulso de la guerra. El vudú o vudaismo iconoclasta fue el arma, la estrategia escogida.

Se sembraron aquellos vientos que terminaron acarreando una tempestad de venganzas que duró muchos años. Las mujeres de aquellos iconoclastas, sin comerlo ni beberlo, fueron humilladas, paseadas en vergonzosas procesiones tras raparlas y hacerlas ingerir pùrgantes, mientras que sus maridos eran montados en camiones y fusilados en las tapìas del cementerio en la mayor impunidad.

Parecía que con la transición política, con la democracia, con la Constitución, ya nada de eso sería posible. Pero desgraciadamente no es del todo así. Y mientras militantes socialistas y sindicalistas llevan a cabo una lucha a todas luces democrática en defensa de los intereses de los trabajadores, algunos componentes de esas instituciones, posiblemente una insignificante minoría, se empeñan en volver a la táctica del vuduismo. Y así, han covertido a la imagen de la Inmaculada de la Laguna en portavoz de la lucha sindical, hiriendo así los sentimientos religiosos  incluso de muchos, quizás la mayoría de los afiliados y simpatizantes de PSOE y UGT.

Creo que en estos casos se impone un camino a seguir a fin de poner a cada uno en su sitio, y ese camino no es otro que el de la depuración de responsabilidades individuales, de tal manera que los que, a su libre albedrío han practicado ese inútil vudú, reciban el castigo que merecen, dejando así incólumes a quienes, ejerciendo las libertades constitucionales, defienden libremente sus derechos. Si ello no se produce, mucho me temo que tendríamos que empezar a hablar de responsabilidades institucionales, y ello no sería deseable. En las manos de los responsables políticos y sindicales está tomar una decisión al respecto.

En estos casos es muy peligroso y nada aconsejable el uso de artículos determinados, es preferible los indeterminados a fin de poner a cada uno en su sitio. Y en estos momentos me trae a la memoria el comportamiento de un comunista ejemplar, y por consiguiente agnóstico o ateo, que nos dejó hace tiempo, el siempre querido y admirado Domingo Ramírez López, Domingo el de los Caballitos. Él, desde su convencimiento comunista, desde su agnosticismo, incluso desde su ateísmo, si es que fue ateo, pero también desde su convencimiento democrático, desde el gran respeto que siempre pregonó, hubiera condenado esos hechos. Lo conocí lo suficientemente bien como para estar seguro de lo que digo. Y ello me consuela.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Sr. Presidente, a su disposición.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Sr. Presidente, a su disposición.

Sé que de momento es sólo un rumor de los muchos que deambulan por este mundillo tan especial de nuestra querida Semana Santa, y que la verdad sólo la conoce él y su familia además de algún íntimo, pero la verdad es que desde hace mucho tiempo se viene leyendo en el blog que Alberto Vázquez Fournier va a presentar candidatura a presidente de Agrupación de Cofradías.

Seguramente no lo habrá hecho antes por respeto a la decisión que tomara Nicolás, el actual presidente, pero dado que este ya comunicó en el almuerzo del Pregón que se marchaba -aunque muchísimos incrédulos no terminen creyéndoselo-, no hay ya, creo yo, ningún motivo para que, si el rumor fue antesala de la noticia, esta ya se produzca y veamos pronto al amigo Alberto en la Presidencia de Agrupación.

Nadie puede dudar de su condición de cofrade entregado y sobre todo pragmático, y a la labor desarrollada en la hermandad de la Sagrada Lanzada me remito, labor que dicho sea en honor de la verdad han venido manteniendo sus sucesores.

Personalmente me gustaría que Alberto Vázquez Fournier fuera el nuevo presidente de Agrupación. y me gustaría mucho también que su primo Raul Fournier Pulido formara parte de su Junta de Gobierno, como Vicepresidente, por ejemplo.

Lo dicho. Sr. Presidente, a su disposición.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Escaparates cofrades.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Escaparates cofrades.

De momento, y ojalá sea por mucho tiempo, no tenemos por menos que felicitar a la Tertulia Cofrade Esquina la Peña por el acierto que han tenido en promocionar un concurso muy semanasantero: el de escaparates cofrades.

Ayamonte necesita de estas iniciativas, que terminan engrandeciendo más si cabe el ambiente cofradiero durante la Cuaresma, y máxime cuando es sabido del esquisito gusto que desde antaño han tenido los escaparatistas ayamontinos, en especial el ingenioso Juan Manuel Ríos cuando trabajaba en Casa Rogado.

Adornar un escaparate con motivos cofrades resulta muy agradable a la vista y como decía al principio, lo que es menester es que siga la costumbre y terminemos convirtiendo en clásico algo que ahora es incipiente.

He traido a colación el escaparate montando por mi primo Manolo Cruz en su bazar, su Todocasa de la calle Trajano. Como es lógico, muy de la Lanzada, pero todo repartido con buen gusto y orden, incluida la palangana donde el malvado Pilatos se lavó las manos, y esa foto de un antiguo paje de la hermandad del Santintierro de las Angustias, creo que ahijado del recordado Laureano Garcés.

Enhorabuena a todos los escaparatistas, y por supuesto a la Tertulia Esquina la Peña. Y que se repita.

TONTOS DE CAPIRUCHO. El Pregón.

TONTOS DE CAPIRUCHO. El Pregón.

Llegó la mañana de Señas, la de la liturgia del momento más esperado de la Cuaresma, la del Pregón con mayúsculas. Y vaya si llegó y vaya cómo llegó y cómo se asentó.

Ha sido el pregón de la serenidad, del convencimiento cofrade, de la más pura congruencia entre lo que se ha dicho y lo que se ha vivido a lo largo de los años. José Antonio Barroso ha sido, en el Cardenio, José Antonio Barroso, es decir, el pregonero que esperábamos, lleno de autenticidad. Ha sido él mismo, por eso su pregón ha sido tan nuestro, porque José Antonio se nos ha dado siempre generosamente.

Me ha sorpendido muy gratamente las excelencias de un pregón rayano en la perfección literaria, con un manejo de los adjetivos, de los tiempos verbales, asombroso. Ni una salida de tono, ni un aspaviento, todo, como se diría, estilo de la casa. Una clase oral de excelencias sintácticas y una humildad al declamar que produce un pellizco.

Anteriormente, su primo Quico hizo una presentación “de sangre”, como no podía ser de otra manera, bien estudiada, armononiosa y en su justa medida de decir y de tiempo.

Ambiente de lujo en el Cardenio, como es menester y costumbre arraigada. Y las anécdotas de cada año, de las que me quedo con la del Párroco de las Angustias, que se dedicó a criticar a los que repetían corbata sin reparar en que él, precisamente, repetía alzacuello.

Enhorabuena, José Antonio. Mi viejo y recordado amigo Pepín Barroso, Pepín el Queveo, se habrá sentido orgulloso de ti. No es para menos.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Autenticidad cofrade.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Autenticidad cofrade.

Una vez más mi amigo Jesús González Santana se convierte en protagonista de este blog en tiempos y temas semanasanteros, y ello gracias a esta espléndida foto que me ha facilitado don Manuel Jesús Landero, uno de los componentes de ese grupo de artistas de los paseos fotográficos.

La foto es una muestra de todo lo bueno que tiene este mundo cofrade tan traído y llevado, de uno a otro lado, de intereses personales, de dimes y diretes, de enfrentamientos, de “inventores de todo y hacedores de nada”... y también de fidelidades, de piedad, de entrega desinteresada.

Jesusito, mi amigo el Pistolero, representa todo lo bueno del mundo capillita: fidelidad –aunque le tiremos de la lengua diciéndo que va a fichar por los “Morgan”- entrega, ilusión sin límites.

La hermandad de la Lanzada ha hecho muy bien imitando a aquellos grandes juristas romanos, creadores de la “fictio legi”, la ficción de la ley. Y lo tienen incluído en la nómina de los directivos, en la Junta de Gobierno, a pesar de su más que acreditada deficiencia. Hacen bien, y les honra la cosa.

Ahora lo veremos en la feria de la tapa cofrade en la Merced ayudando a su manera y empujándome para que no le quite fotos.

Un abrazo, querido Pistolero. Eres todo un ejemplo a seguir. A ver si un año te llevan los sevillanitos a Sevilla, pero que no sea el martes.

Y dicho ésto, sólo me queda añadir que lo de la tapa cofrade será lo que todos queramos que sea, y como creo que todos deseamos lo mejor, sólo hay un camino para conseguirlo: subir la Cuesta la Merced, entrar en el patio mercedario y ponerse como el quico de raya en pimentón, pellejito de atún y atún aliñao. He dicho.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Andrés Cal Porral,

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Andrés Cal Porral,

Será por sus encantos, será por sus gentes, será por ese embrujo que le ha dado fama, lo cierto es que nuestro Ayamonte ha supuesto siempre un atractivo inevitable para muchos de los que circunstancialmente han estado una temporada con nosotros y han terminado quedándose para toda la vida, haciéndose ayamontinos en toda su condición, es decir, ayamontino pazguato y fino.

A través de un antiguo sistema de relaciones personales –el epistolar- nuestra querida paisana Ana Rodríguez Guerrero conoció al que terminaría siendo su esposo, un gallego de Betanzos llamado Andrés Cal Porral. Es sabido que los gallegos son maestros en integración dada su condición histórica de emigrantes, y ello a pesar de su insaparable morriña.

Desde el primer momento mi buen y recordado amigo Andrés, popularizado en nuestra ciudad, que fue la suya de acción y de corazón, como Andrés “el del Museo”, o “Andrés, el yerno de Enrique el Locero”, se integró en la sociedad ayamontina de una forma admirable. Y en aquella tabernita que fundó su suegro en la entonces calle Calvo Sotelo, hoy Hermana Amparo, denominada “el Museo”, sentó cátedra de ayamontinismo, de amabilidad, de educación, de eficiencia y, sobre todo, de simpatía. Gallego de cuna, ayamontino de adopción, paisano ejemplar.

Hasta que el infortunio lo dejó sin voz, participó con Ana en la coral polifónica. Y su tarea más importante a lo largo del día, además de las inherentes a su condición de esposo y padre, era la de saludar constantemente a todos los que con él se cruzaban, con la amabilidad, educación y sonrisa franca que le eran inherentes.

Hace unos días nos ha abandonado un gallego ejemplar, que sin dejar de serlo, vino a convertirse en un gran ayamontino, un ayamontino de los de verdad, pazguato y fino. Y que por ello se ha convertido en inolvidable. Un abrazo, amigo Andrés.

TONTOS DE CAPIRUCHO. La música no es lo principal.

TONTOS DE CAPIRUCHO. La música no es lo principal.

Aunque parezca mentira, contradictorio, paradójico, es lo cierto que en muchas ocasiones los momentos de más felicidad de los seres humanos suelen coincidir con momentos de penuria económica, de estrecheces. Es así, y todos los que peinamos canas solemos recordar esos momentos cuando rememoramos nuestra existencia.

Es sabido que la tan traída y llevada crisis económica está ocasionando estragos en todos los estamentos sociales, y no digamos nada en los más modestos, en esos que sobreviven a duras penas incluso en momentos normales.

Ignoro cómo andarán nuestras cofradías este año, supongo que nada boyantes, pero sí me llega un dato nada agradable: la cofradía del Resucitado no llevará este año bandas de música.

Y yo me pregunto: ¿y qué?. Recuerdo aquel lejano año en que mi hermandad del Descendimiento, junto con la de la Soledad, tuvieron que reanudar la estación de penitencia el sábado, naturalmente sin música, porque el Viernes Santo les cayó el diluvio. Yo iba vestido de penitente detrás del primer paso, en el que cargaba, creo que como patero, mi amigo Paco Cecilia, el Cani, que en un momento de la estación alentó a sus compañeros diciéndoles: “ánimo, que la mejor música es el sonido del racheo de las zapatillas”.

Este año, la querida cofradía de la Resurrección tendrá la ocasión de demostrarnos que el oropel es eso, sólo oropel, que la música ambienta y le da lustre a un desfile, pero que la verdadera música va en el corazón de los costaleros, en la ilusión de los cofrades. Y contra eso no hay crisis que valga.

Desde Mojarrafina, nuestros mejores deseos a todos los que desde los apuros económicos seguirán haciendo más grande si cabe nuestra Semana Santa.

TONTOS DE CAPIRUCHO. La hora de la verdad costalera.

TONTOS DE CAPIRUCHO. La hora de la verdad costalera.

En muchas ocasiones pensamos que la llamada hora de la verdad radica en el momento álgido de un acontecimiento, o en el central, o en el final, pero pocas veces nos paramos a pensar que es precisamente al principio donde esa hora verdadera se sitúa.

Pensemos en esa primera noche de convocatoria para los ensayos de los costaleros, en la inquietud, en la angustias de ese capataz que ve como llega la hora y sus hombres, además de con retraso, van llegando por el sistema de cuenta gotas. Casi siempre pasa así, y eso descorazona, aunque la experiencia demuestre que al final todo se arreglará.

Entre tanto los agoreros, que tanto abundan en el mundo cofrade, especulan sobre el más que probable fracaso de la cuadrilla.

Llegarán esos momentos álgidos: salida, Esquina la Peña, Hermana Amparo, Plaza del Rosario, Tribuna Oficial, y todo quedará en el olvido, las cuadrillas harán su trabajo primorosamente y el cuerpo del capataz entrará en caja.

Por todo ello, yo, que entiendo poco de ese admirable mundo, me atrevo a decir que la hora de la verdad costalera, la que determina todo lo demás, no es otra que la hora de los ensayos, de la superación, se ir recobrando ánimo, moral y la certeza de que un año más todo saldrá como Dios manda.

Ánimo a todos los costaleros y capataces de nuestra Semana Santa,

TONTOS DE CAPIRUCHO. El cartel de la Tertulia Cofrade Esquina la Peña.

TONTOS DE CAPIRUCHO. El cartel de la Tertulia Cofrade Esquina la Peña.

Siempre he creído que el principal contenido de un cartel es el de su simbología, un cartel debe contener los símbolos propios del acontecimiento que anuncia. Así pues confundir un cartel con un  cuadro no deja de ser siempre un error. Y lo mismo ocurre cuando el cartel es una fotografía; el autor debe olvidarse de esas fotos que realiza en su estudio para centrarse en transmitir con ella lo que se quiere anunciar, sobre todo a las personas ajenas al evento.

Parece que este año hemos tirado por el buen camino. El cartel de Pepe Garcés es una muestra inequívoca de simbología. Y el cartel de la Tertulia Cofrade Esquina la Peña, de Sebastián Rodríguez Rico ha ido por el mismo camino: paso de palio, penitente, dama de mantilla y peineta propio de un Viernes Santo, todo ello formando un conjunto armonioso y bello.

Supongo que el cartel de la Tertulia habrá sido muy aplaudido y muy bien acogido, yo sólo puedo analizarlo a través de la fotografía que publica Ayamonte cofrade.com y la que me envía el tertuliano Jacinto Díaz, por eso no me atrevo a ampliar este comentario.

En todo caso, mi sincera felicitación a la Tertulia Cofrade Esquina la Peña..

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Manuel Ríos Ramos, Cajirón.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Manuel Ríos Ramos, Cajirón.

Un día me pidió que escribiera su epitafio, pero con una particularidad propia de la casa: por adelantado. No me pareció bien y así se lo hice constar. No se enfadó, simplemente se lo encargó a otro. Así era el amigo Manuel Ríos Ramos, nuestro querido Cajirón, que nos ha dejado estos días pasados.

 

Muchos han creído que Cajirón era un bicho raro, un friki, pero en realidad era una persona totalmente cuerda y además tenía las cosas, las ideas, muy claras. Para muchos, su oferta impresa en su viejo Land Rover era un disparate, muy lejos de la realidad. ¿Creen ustedes que era así?. Yo afirmo que no. Porque, ¿cuántos divorciados, separados, divorciadas, separadas, celebran el evento?.Más, muchos más de los que creemos. ¿Y las defunciones no se celebran?. Que se lo pregunten a los ansiosos herederos del viejete millonario que no termina de morirse.

 

Todos cometemos errores en la vida. A veces se dice que un alcohólico muere cuando deja de beber radicalmente. Yo creo que mi amigo Cajirón no debió desprenderse nunca de sus Land Rover, esos viejos todoterreno le daban vida, eran su tarjeta de presentación, su más genuino carné de identidad.

 

La primera vez que hablé con él me dio una alegría: era un fiel lector de mis libros, que leía en los largos ratos de ocio cuando estaba embarcado. Pocos sabrán que Cajirón era ilustrado, y lamentablemente lo que más se va a recordar de él será su estrafalario aspecto. Aunque muchos también tendrán ocasión de recordar su bondad, su generosidad para con los más necesitados.

 

Ayamonte, además de un hijo, ha perdido un auténtico icono de nuestro paisaje urbano. Y ahora que ya no está, quiero atender su antiguo encargo y me atrevo  a escribir en su memoria el siguiente epitafio:

 

Aquí yace Manuel Ríos Ramos, Cajirón, que de tanto ir al carajo, un día se despistó y terminó en el cielo.

 

Descanse en paz este singular ayamontino que será sin duda inolvidable.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Siempre quedará París.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Siempre quedará París.

 

 

Siempre nos quedará París. Es una de las frases más trascendentes de la historia del cine. Es fácil descifrarla: por muy mal que vayan las cosas, por muchos fracasos, por muchos contratiempos, siempre nos queda un rescoldo donde calentarnos.

 

Mucho se ha escrito y debatido en este blog acerca e nuestra Semana Santa, para bien y para mal. Yo me mantengo en mis treces de atacar aquellas medidas que creo dictatoriales, sin tener en cuenta el sentir general, el gusto tradicional de las gentes que la han  hecho posible, que la han echo grande.

 

Prohibir que el personal vea salir las cofradías desde el interior del templo me parece un disparate: de toda la vida de Dios se ha hecho así y se han podido organizar las salidas. Gastar un dineral en gorilas siempre me ha parecido un disparate.

 

Decidir entre diez personas –nueve hermanos mayores y un presidente de Agrupación- que de Vía crucis en la calle, nada de nada, sencillamente porque es más cómodo hacerlo en el interior del templo, más de lo mismo.

 

Pero ocurre que en nuestra ciudad hay tantas ganas de Semana Santa, que el general de los vecinos pasa de estas cosas, lo que es aprovechado por los que mandan. Aquí desaparecen costumbres arraigadas, como el uso de las bocinas de Padre Jesús, cuya cofradía es la única que sale sin insignias, y al pueblo parece que le da igual.

 

Pero ojo, tanto va el cántaro a la fuente, que ya se sabe. Menos mal que para gloria y honra de los que mandan, siempre quedará ese parís de la fidelidad. Ellos, mis admirados amigos de la foto aguardan el paso de una cofradía apoyados en una baranda en la Avenida. Para los barones mayores ellos no cuenta. Y a ellos  les importa un rábano.

 

Pero, ¿qué pasará cuando  se cansen?. Sin ti no soy nada. Es otra frase al uso. Ojito.

AVISO A NAVEGANTES. Tertulia cofrade

AVISO A NAVEGANTES. Tertulia cofrade

Acabo de recibir una invitación que cursa el Sr. Presidente Perpétuo de la Tertulia Cofrade ”Esquina la Peña” invitándome al acto cofrade de presentación del cartel que edita dicha tertulia y que anuncia nuestra Semana Santa.

Dicho acto tendrá lugar, D.m., el próximo día 11 de marzo, domingo, a las 13,30 hotas en el auditorio de la Casa de Cultura, “Casa Grande”.

El cartel es obra del buen fotógrafo ayamontino Sebastián Rodríguez Rico, y el encargado de la presentación del autor y del cartel será el acreditado cofrade ayamontino Manuel Fernández Díaz.

Se trata de un acto cofrade que con el tiempo ha devenido en tradicional y necesario dentro de la programación cuaresmal.

Desde Mojarrafina nos apresuramos en interesar de todos los buenos cofrades ayamontinos la asistencia a tal acto. Es bueno que los componentes de la tertulia se sientan arropados y vean que su labor encuentra respaldo, lo que insuflará ánimos para continuar con la labor.

P/D. Adelantándome a la más que probable mojarra de más de uno, aclaro que no asistiré al acto por encontrarme ese día en mi casa de Hins al Faray.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Imprenta Papelería Ibérica.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Imprenta Papelería Ibérica.

Siempre que acudimos a la frase “se juntan el hambre con las ganas de comer”, lo hacemos en sentido negativo: en una época de rabiosa sequía –hambre- se presenta una tormenta que inunda los campos y termina con la poca siembra que quedaba –ganas de comer-.

Pero en esta ocasión el hambre y las ganas de comer se juntaron para bien. Y me explico. Dos ayamontinos, uno experto en gestión de empresa, y otro, técnico en el oficio de impresor, unieron esfuerzos, ganas, ilusiones, y en un Ayamonte de mediados el siglo XX, carente de muchos servicios, abrieron en la calle Médico Rey García –siempre la nombraremos así los ayamontinos a pesar del expolio de que fue objeto el buen médico ayamontino en beneficio de un carnavalero experto en trincar- abrieron un negocio a todas luces necesario para el común de los vecinos y especialmente para los empresarios. Y le pusieron un nombre meticulosamente estudiado y con gran acierto: Imprenta-Papelería Ibérica.

Manuel Pérez Bautista, o Manolo Bautista, o Bautista a secas, era aquel gestor empresarial, no en balde era la mano derecha de las empresas de los hermanos Botello Suárez. Por su parte, Fernando Domínguez era el maestro impresor de la desaparecida Casa Cuna. El tandem era ideal, y prueba de ello es la longevidad de la empresa, aunque ahora se nos aparezca vetusta, o mejor, clásica.

Por mor del indomable afán cofradiero de Manolo Bautista, su despacho existente detrás del tabique que separaba la entrada a la papelería y mostrador con los talleres, y que aun perdura y en el que podemos ver a su hijo Paco Pérez Domínguez, fue siempre una especie de “sacristía cofrade”, al igual que la de Jesús Castellanos en “Los Caminos” y “Noemi”. Aunque entraras al negocio para hacer un encargo de imprenta, terminabas siempre hablando de Semana Santa. Y si no entrabas a la oficina, tampoco te librabas, porque Manolo tenía ubicado un gran espejo a través del cual veía a la gente que entraba a la tienda de papelería. “Hombre, Trini, no te hacía en Ayamonte, pasa un momento”, Yo miraba a un lado y a otro temiendo una cámara indiscreta. No era eso, era el espejo.

Hace un par de tardes pasé por la puerta de Imprenta-Papelería Ibérica y con tristeza ví colocado un cartel que decía “se traspasa”, y enseguida me di cuenta de lo que pasaría: un icono empresarial ayamontino iba a desaparecer, salvo que quien sea el futuro traspasado mantenga el nombre y el negocio. El amigo Paco me explicó detalladamente las razones de tal decisión, pero eso queda en la intimidad. En todo caso, son perfectamente comprensibles. Yo, en su caso, haría lo mismo.

¿Se nos va Imprenta-Papelería Ibérica?. Puede que materialmente sí, pero nunca en el corazón, en el recuerdo de los ayamontinos que la vimos nacer y crecer, y permanecerá eternamente unido a su calle de siempre : Médico Rey García.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Cayetana García Aguilera, la "Catana"

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Cayetana García Aguilera, la "Catana"

Antes, mucho antes de que los novedosos movimientos feministas –error craso pues todo lo que termina en ista es radical-, que en realidad debieran denominarse movimientos femeninos, de entre aquella espesura machista que caracterizó nuestra Patria durante gran parte del siglo pasado, siempre hubo alguna que otra mujer que plantó cara al feo asunto y enarboló la bandera, no del feminismo, sino de la femineidad, e invadiendo descaradamente los cotos exclusivos en manos del machismo recalcitrante camparon por sus respetos y sus reivindicaciones. Quizás el ejemplo más al uso se refiera a María Moliner, que se quedó a las puertas de la Real Academia precisamente por ser mujer, pero que nos legó el que sin duda es el mejor diccionario de nuestra Lengua, el Diccionario de uso del Español.

En nuestra ciudad, una mujer valiente, trabajadora, luchadora, gran persona y, encima, pobre de pobreza extrema, invadió los terrenos del machismo, y sin hacerse hombre, siempre desde su condición de mujer, desempeñó tareas duras, sólo reservada a los llamados machos ibéricos. Ella, con su ímpetu, con su enorme capacidad de trabajo y sacrificio, ganó a todos la partida: posiblemente en las tareas estibadoras del puerto ayamontino no haya existido nadie tan eficaz y constante como Cayetana García Aguilera, nuestra siempre querida y admirada “Catana”.

No había trabajo, por duro que fuese, que la “Catana” rechazara, verla agarrada a las varas de los antiguos “carros de la Castela” acarreando fardos de sal, garlitos de mechillones, bidones de aceite y toda clase de mercancías, era quizás su estampa, su figura más genuina.

Le tocó vivir una época dura, difícil, de escasez de oportunidades, y no pudo triunfar en algo que hacía maravillosamente: cantar. Sí, por para quienes no la conocieron y la ven ahora anciana y parsimoniosa, Cayetana era una gran cantante de flamenco. Yo la concí desde niño, cuando sentado a la puerta de mi antigua casa del Peñón, la veía subir, descalza, después de un día duro y penoso de trabajo, silbando de tal guisa que hasta los pájaros guardaban silencio para oirla.

Hoy hemos de reconocer que nuestra querida “Catana”, además de luchadora, trabajadora, sacrificada, cantaora frustrada por falta de oportunidades, y que silbaba como cantan los ruiseñores, ha sido siempre y sigue siendo, una buena persona. Es la primera mujer que entra en este especial club de la buena gente de Ayamonte. Bienvenida, Cayetana, estás en tu casa.

MOJARREANDO. Las diez razones para visitar Ayamonte según Canal Sur.

MOJARREANDO. Las diez razones para visitar Ayamonte según Canal Sur.

Confieso que no suelo conectar con Canal Sur televisión. Desde hace mucho tiempo trato de curarme de los síndromes que produce la cadena del pesoe, v.g.: el de Juan Imedio y sus niños; el de Arrayán; del de la enésima edición de la copla, el de los viejetes bailones buscando pareja, etc.

Pero mira por donde ayer, una de mis hijas me avisó de que iban a poner algo sobre Ayamonte. Menos mal que lo hizo con tiempo, así pude tomarme un antídoto.

La cosa iba por enaltecer aquellas ofertas ayamontinas en virtud de las cuales merece la pena venir a Ayamonte. Así, los extremeños, los castellano-manchegos, y por supuesto en toda España y toda Andalucía, ya pueden ir organizando excursiones para venir a nuestra ciudad y admirar:

Cómo se prepara la mojama en una fábrica de Isla Cristina sita en el polígono industrial de Ayamonte donde está el puticlub.

Cómo el Lipiu y los suyos ensañan para el Carnaval en un documental deprimente, en vez de pasar el desfile de carrozas y disfraces, que por cierto, este año se ha pasado de esplendor. Aprovecho para felicitar a sus organizadores y a los participantes.

Cómo dos viejos y entrañables caleros se resisten a abandonar el secular oficio enseñándonos el único horno de cal que queda de los cien que llegaron a haber. El bueno del Sonaja confesó que seguía con lo de la cal porque en casa “no se halla”. Faltó la presencia del Litri, que aunque jubilado resulta imprescindible.

Cómo un hijo del Papi arrea a los burros subiendo la calle Galdames con coches aparcados y más solos que la una, porque total, para qué van a venir a grabar por el Salvador.

Cómo para comprar en la tienda de Orta hay que guardar grandes colas por tratarse de la tienda más antigua de Andalucía en su género. Es cierto que dicha tienda guarda todas sus esencias, y yo me alegro mucho de ello, pero de ahí a tenerla como un atractivo que justifique una visita a Ayamonte...

O cómo –y fue la razón número uno- mis amigos Julito Carro, hijo de mi siempre recordado Julián Carro, y Jesús Reyes,  nieto del inolvidable Fernandito, aprietan el botón del mando a distancia en la Lota.

Al final, como Canal Sur ha seguido exahustivamente los carnavales gaditanos, porque otros no hay en toda Andalucía, ha practicado el famoso cajonazo consistente en dejar fuera de concurso como atractivos de la ciudad que merecen ser visitados:

Las iglesias del Salvador y las Angustias.

Las playas Isla Canela y Punta del Moral.

El molino del Pintado.

En centro (Paseo de la Ribera, la Laguna, el comercio).

Las fiestas de las Angustias.

El barrio de la Villa.

Y el cajonazo de los cajonazos: la Semana Santa.

Además, por supuesto, de los que quieran añadir los blogueros, como por ejemplo, la bufanda blanca del Franquito.

Bueno, amigos blogueros, os dejo que sigo con mis pastillas para desintoxicarme del síndrome de Canal Sur. Pero no puedo por menos de formular una pregunta antes de terminar: ¿estas cosas quien las organiza,  cómo se informan, qué grado de participación tiene el Ayuntamiento?. Si alguien lo sabe, que lo diga, por favor.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Los sevillanitos.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Los sevillanitos.

La Cuaresma la tenemos ya a tiro de piedra: empieza justo el día que termina el  carnaval, el día de las cenizas, en definitiva, el día de los carnacapis ayamontinos, ese día en que el Mayo, el Niño del Perito, el Niño del Nieves, y otros tantos, entre los que creo que no se encuentra mi pija preferido, Alvarito Arenas, se quitan un disfraz para preparar el siguiente, la túnica de penitente, que dicho sea de paso, aunque a muchos no les guste, no deja de ser un disfraz.

 

Este año no oleremos a incienso en la calle el día del Vía Crucis oficial, porque ya saben ustedes que los barones mayores y el presidente cuasiperpétuo lo han enlatado.

 

Y es fecha de alegría y de planes para los sevillanitos ayamontinos, esos que se van a Sevilla a ver los pasos a medio montar y también a ver procesiones. Aluego –como diría el Lipiu- vienen presumiendo de haber visto esta o aquella hermandad, como si fueran los únicos. Así que el Franquito, el Gago y el Villablanquero, acompañados de sus respectivas esposas, ya están casi, casi, preparando los viajes. Yo les he dicho que aparquen el coche en mi puerta porque a cien metros tienen un ascensor que les lleva gratis a la estación del metro de San Juan de Aznalfarache, pero no sé lo que harán.

 

Siempre ha visto sevillanitos, de toda la vida, sevillanitos fueron Jesús Castellanos, Calixto Pérez, Manolo Pérez Bautista, antiguos cofrades que iban a aprender, como es lógico. Pero en estos tiempos, con la facilidad que supone tener un buen coche y contar con una buena autovía, se puede ser sevillanito y volver para ver la procesión en Ayamonte, como hacen mis queridos pijitas antes citados.

 

Por mí, como si se la pelan. Yo, que llevo en esta tierra sevillana la friolera de cuarenta años, siempre he sido ayamontinito, así que el viernes de Dolores, como muy tarde, ya estoy en mi Puerta de España. Así que buen viaje, sevillanitos, que lo paséis bien. Y lo mismo que a Bogart siempre le quedaba París, a vosotros siempre os quedará las escalinatas de las Angustias.

AYAMONTE EN EL RECUERDO: El sueño de don Pruden.

AYAMONTE EN EL RECUERDO: El sueño de don Pruden.

Si no me equivoco, la foto ilustrativa del artículo debe ser de principios de los años sesenta del siglo pasado. Y digo ello porque se ve la dársena recién construida, sin apenas barcos todavía en su interior; el Salón aun sin edificaciónes, aunque ya de vislumbra la tierra removida en la construcción de nuestro emblemático parque Prudencio Navarro; el estero sin cerrar por la Curva del Astillero, todo muy incipiente en relación con el gran cambio que sufrió Ayamonte a lo largo de dicha década. Cierto es que se ganó mucho, principalmente con el nacimiento de la barriada de Santa Gadea, el gran pulmón de la ciudad hacia el Sur, y se perdió también bastante, sobre todo la estampa irrepetible del estero de la Ribera con los barcos atracados en época de vendavales.

 

La estampa en cuestión nos trae al recuerdo a los viejos ayamontinos el sueño inquebrantable de un ayamontino inolvidable, Prudencio Gutiérrez Pallares, don Pruden, sueño de ver las viejas marismas del Salón de Santa Gadea convertidas en populosa y próspera barriada.

 

Ya se habían construido el cuartel de la Guardia Civil y el todavía denominado nuevo Instituto Laboral, con lo que Ayamonte comenzaba también a extenderse hacia el Este. Lo peor de ello fue la desaparición del siempre recordado y añorado Etadio Municipal, el campo de fútbol de todos los ayamontinos de todo un siglo.

 

Con la transformación descrita se vio cumplido el gran deseo de don Pruden, que junto a la desaparición de las chozas del Peñón y la construcción de las casas del Arrecife, fueron los dos grandes sueños de su vida.

TONTOS DE CAPIRUCHO. R.I.P. por el Vía Crucis al aire libre.

TONTOS DE CAPIRUCHO. R.I.P. por el Vía Crucis al aire libre.

 

 

Una de las críticas más repetidas al mundo cofrade ayamontino ha sido desde siempre tachar a sus componentes de falta de auténtica religiosidad, en contraste con un celo excesivo de exhibicionismo procesional. Es cierto que ver los templos casi vacíos en días de triduos es una imagen  muy repetida. Creo que debido a eso es que se acuñó aquella odiosa definición de “santos de palo” referida a las imágenes sagradas y dio pie a los antiguos curas a no comulgar, nunca mejor dicho, con el mundo cofradiero.

 

Una excepción, empero, vino a romper ese  molde: el Vía Crucis de Agrupación por calles y plazas de Ayamonte. Un acto verdaderamente testimonial, alejado del oropel de las  noches procesionales. La imagen de turno austeramente vestida y con una modesta parihuela como trono. Rezos, participación considerable, en definitiva, testimonio genuino de fe.

 

Pero he aquí que los sabios barones mayores, con la aquiescencia del presidente de Agrupación, acuerdan, sin contar para nada con  los cuerpos de hermanos y ni que decir tiene del pueblo, hacer el Vía Crucis más cómodo, más al estilo de las sociedades secretas que todo lo hacen en lugares recónditos. Dejaremos este año de ver a Pasión en su presencia más austera, más bella, junto a la Inmaculada de la Laguna, como dejaremos de ver a Jesús Caído, Vera Cruz o Lanzada por las calles de su barrio. Ellos son los que mandan, a los demás, repito, incluidos los cuerpos de hermanos y pueblo llano, no nos queda más que hacer lo que ellos quieren: rendirles pleitesía y agradecimiento por sacar a las calles los lujosos pasos que hemos costeado entre todos. Para lo demás, se puede quedar usted en casa, que no le necesitan para nada.

 

Una cosita se me ocurre pensar. Si a pesar de esta tropelía las gentes responden y abarrotan los  templos la noche del Vía Crucis, ¿qué van a hacer los barones mayores y el presidente, establecer un númerus clausus a la asistencia colocando gorilas a las puertas?. Con estos personajes, a mí no me extrañaría.

 

En fin, pilarín.

TONTOS DE CAPIRUCHO. La Virgen del Mayor Dolor estrena vestidores.

TONTOS DE CAPIRUCHO. La Virgen del Mayor Dolor estrena vestidores.

Un miembro de la nueva Junta de Gobierno de la hermandad del Santintierro de las Angustias, mi amigo Calixto Pérez Fité, me facilita varias fotografías de la Virgen del Mayor Dolor ataviada por sus nuevos vestidores, que son dos por falta de uno.

 

Recuerdo una tarde en la Casa el Niño, en que Mari Carmen Sánchez Ruda restauraba la imagen de dicha Virgen, cómo informó al entonces hermano mayor, Luís Enrique Rodríguez Márquez, del grave perjuicio que se le causan a las tallas por un exceso celo en vestirlas y desvestirlas tanto, vicio éste que, entre grandísimas virtudes, paraban en el siempre recordado Enrique Muniz. Al criterio de la citada artista, los insignificantes alfileres que se usan causan un grave daño en las tallas.

 

Retirado del menester Enrique, la tarea de vestir a la Virgen cayó en manos de Manoli, esposa de Isaías Saldaña. Pero parece que a la nueva junta no le agradaba mucho el estilo y ha optado por el camino de la rancia sevillanía, y ahora la Virgen no tiene una vestidora, sino dos vestidores, sevillanos, por cierto, con extenso y acreditado curriculum.

 

No entro a analizar el resultado de esta nueva vestida, ya lo harán los blogueros, y espero se haga con respeto, pero me atrevo a decir que particularmente no soy muy amigo de tanto vestir y desvestir, y mucho menos vestir en exceso de ropaje, como está ocurriendo últimamente con la Patrona, que no es una talla para vestir por la sencilla razón que ya está vestida. Así y todo hace ya tiempo que no paran de echarle ropa porcima, lo que hace que haya perdido todo su estilo el mismo camarín.

 

La Virgen del Mayor Dolor es lo suficientemente bella como para demandar el mínimo de adornos, y eso parece que no se ha hecho, de momento. Será que yo no entiendo. En fin, pilarín. Es de esperar que los nuevos vestidores dejen de pensar en las Vírgenes que ya visten en Sevilla y se paren exactamente en la Virgen del Mayor Dolor. Tendrían mucho ganado.