MOJARREANDO. Muchas fiestas para tanta crisis.
Dicen que cuando el diablo se aburre mata moscas con el rabo. Es una tontería como otra cualquiera, pues ya sabemos que el diablo no tiene rabo, sino cola, o no, porque cola, cola, es la del perro de San Roque. Que lío. Y todo ello para justificar la pasada que al final va a resultar este artículo, que creo no gustará a casi nadie, pero como las cosas hay que decirlas, allá va.
Si repasamos el calendario festivo ayamontino, tenemos:
Enero, Reyes y los preludios del carnaval.
Febrero-marzo, carnaval.
Marzo-abril, Semana Santa.
Mayo-junio, Romería de la Cruz y el Rocío.
Junio, San Antoñito en la Punta.
Julio, el Carmen en Canela.
Agosto, el Salvador.
Septiembre, las Angustias (cinco o seis días, que la convierte en una de las más largas de España, a la altura de los San Fermines o la feria de abril).
Noviembre, San Diego y el Jalogüín de los cojones.
Diciembre, Navidad y el Puentazo.
Nos queda en blanco octubre, aunque siempre se puede recurrir a la feria de Villarreal.
Ello sin contar las velás de barriadas, y asociaciones varias.
La pregunta que se hace Mojarrafina es: ¿no son muchas fiestas para tanta crisis?.
Lo más llamativo de todo es que en todas ellas se participa de manera masiva y el dinero corre con facilidad.
Menos mal que la Virgen de los Recortes y su niño nos salvarán con los recortes anuciados y los que vendrán.
Y menos mal que el Bole y yo nos jubilamos a tiempo, porque lo que le espera al Franquito no te digo na. En fin, pilarín.