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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

MOJARREANDO. El Papa desmonta el belén.

MOJARREANDO. El Papa desmonta el belén.

Anda el mundo algo revolucionado con la salida del Papa eliminando del portal de Belén a los míticos animales, el buey y la mula. Yo creo que es la primera vez en la historia de la Iglesia que nadie, absolutamente nadie da la razón a un Papa.

¿Qué nos quiere hacer ver el pontífice, que todo lo que diga o no diga el Evangelio s cuestión de prueba?.

Por ejemplo, Santidad, ¿consta por alguna parte la existencia de los panes y los peces?. ¿Acaso los contó el evangelista de turno que ni siquiera andaba por allí?. Mire usted, Santidad, la existencia de las  cosas o de los hechos pueden llegar de forma implícita, no es necesario explicitarlas. Si el medio de transporte de la época eran las acémilas; si María parió en el establo de una posada, ¿no es lógico pensar que en ese lugar existiesen esos animales sobre todo en unos momentos de bajísima temperatura?. ¿Ha pensado Su Santidad que ha quebrado la ilusión, la sensibilidad de millones de cristianos, especialmente  niños?.

Por otro lado, su lección científico-astronómica acerca del cometa y la supernova me parece, con todo respeto que me merece su edad, ridícula. Porque si vamos a eliminar toda la simbología de las Escrituras podía Su Santidad empezar por la dichosa palomita que representa al Espíritu Santo y sus facultades procreadoras. Por cierto, Santidad, ¿estaba la paloma en el tabernáculo?, cuántas lenguas empezaron a hablar los apóstoles?, y en su caso, si la palomita sigue existiendo, ¿por que en los seminarios se estudian idiomas?.

Feliz Navidad, Santidad, de mi parte, del cometa que guió a los Reyes Magos, del buey y de la mula.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Pepe el de los cuadros.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Pepe el de los cuadros.

Como le prometí al amigo Pepe González  “Luzla”, ahí va un modesto artículo sobre una moda del pasado siglo, allá mediados del mismo, la de colorear fotos en blanco y negro.

Por aquellos tiempos, un personaje querido y tenido por ayamontino porque aun siendo forastero su vida profesional pasaba con mucha frecuencia por Ayamonte, llamado Pepe y conocido popularmente “Pepe el de los cuadros”, montaba frente a la vieja plaza de abastos, entre la puerta del bar de Manolito y el escaparate del “Afilaó”, una curiosa exposición, que a la vez representaba un uso corriente en aquellos tiempos. Pepe exponía una serie de cuadros que contenían fotografías antes en blanco y  negro y que en virtud de cierta técnica terminaban siendo coloreados. Cuadros con fotos de personas, de santos, de vírgenes, de paisajes… Desde luego la cosa resultaba bastante cutre, bastante pobre, pero para aquellos tiempos daba el parche. La gente le entregaba una foto de un familiar y él la traía enmarcada y…. coloreada.

Personalmente no me gusta esa técnica, que claro, ya no se lleva, no tendría sentido después de la irrupción de la  del color.

Se ha llegado a colorear películas con el consiguiente fracaso. El día que yo quisiera castigar a mi amigo Santana, lo encerrada en un cuarto y le pasaba varias veces “Casablanca” coloreada.

Que sepan ustedes que el menda sabe colorear fotos en blanco y negro, pero de momento no revelo el secreto porque en el feisbu hay mucho copión. Se trata de una técnica muy difícil, muy jodida, pero yo lo lograba hace ya muchos años. Quede ahí el secreto, aunque a lo mejor un día me levanto con el pie cambiado y lo relevo.Ya veremos.

¿Se imaginan ustedes coloreada la foto que encabeza este artículo?. Yo no lo quiero ni pensar.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Manuel Santana, "Manolito el de los cupones".

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Manuel Santana, "Manolito el de los cupones".

No quiero que se me pase de largo el mes de difuntos, este mes de noviembre siempre triste por los recuerdos que evocamos, sin traer a colación en esta página a un ayamontino, buena persona, buena gente, como es mi amigo Manolo Santana, Manolito el de los cupones, como cariñosamente lo nombramos por el tiempo en que trabajó en la ONCE.

Manolo tiene ante sí una tarea en sí misma contradictoria: por un lado, como todo bicho viviente, necesita trabajar la vivir; y por otra, como sentimiento común, no desea la muerte de nadie.

Ese es el gran dilema que preside la vida de Manolito el de los cupones, un dilema harto más difícil que cuando tenía que decidir si pitaba o no pitada penalti en aquellos azarosos tiempos de árbitro. Pero él se las pinta bien para llevar consuelo a los familiares de los difuntos a fuer de saber que ello suele resultar inútil. Como se diría en román paladino, no le arriesgo las ganancias. Monaguillo de curas y monjas, árbitro de fútbol, delegado de campo y de club, lazarillo, funerario. ¿Hay quien de más?. Parecería que no, pero yo me permito añadir algo a este dilatado curriculum: buena gente. Así que bienvenido al club de la buena gente de Ayamonte, Manolo.

MOJARREANDO. De San Corte Inglés a San Diego.

MOJARREANDO. De San Corte Inglés a San Diego.

Durante más de treinta años mi vida laboral o funcionarial discurrió por la ciudad de Sevilla. Por las mañanas en Tablada, Capitanía General y Delegación de Defensa, y por las tardes en una notaría y en un bufete. Esto quiere decir que mi deambular por el centro de Sevilla era de lo más normal.

Pero un día en el año, ese deambular vespertino lo empezaba más temprano. Era el día 13 de noviembre, festividad en Ayamonte de nuestro patrón San Diego de Alcalá, fiesta oficial local. Pero el pobre San Diego no tenía muchos adeptos que se dijera, y muchísimos ayamontinos llegaban a Sevilla ese día para visitar la capital andaluza, y especialmente pasar horas en El Corte Inglés. El ingenio ayamontino no tardó en definir tal situación:  era el día de San Corte Iglés. De modo que nuestro santo se quedaba con su misa y poco más.

Por razones tibias y cobardes, en un principio se trató de paliar el desaguisado que significaba dar la espalda al patrón con tanto descaro, y se trasladó al domingo siguiente la festividad. Así que ya teníamos un día de San Diego postizo.

Pero con el tiempo, aquella tibieza, aquella cobaría, fue transformada, no en valentía, que tampoco se trataba de eso, sino en lógica, en coherencia. Y desde entonces el día de San Diego ha venido siendo eso, el día de San Diego, patrón de Ayamonte, sea cual sea el día de la semana en que caiga.

La Eucaristía de ayer y la procesión resultaron multitudinarias. La iglesia parecía que acogía una novena a la Virgen e incluso la misa mayor. Bancos llenos y gentes en los laterales. Ha triunfado la cordura, el sentido común.

Un último detalle: no hubo rosquillas. El dinero se ha destinado a aliviar las grandes necesidades de los más necesitados. Así lo hubiera querido nuestro San Diego. Lo otro no está mal, pero entre el folflore y la caridad la elección es obvia.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Prudencio Frigolet González.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Prudencio Frigolet González.

Antier –ante here- Ayamonte dijo adiós a un buen hijo suyo: Prudencio Frigolet González. Con su fallecimiento desparece el último de los tres hermanos, primero fue Ramiro y después Carlos, a cual mejor persona.

Prudencio era el parsimonioso.Y no porque ya en su avanzada edad le pesaran las piernas o su corazón no admitiera más esfuerzos, él era parsimonioso per se, o como diríamos los ayamontinos: lo llevaba “en la masa de la sangre”.

Cuando llegaba el día de la bajada de la Virgen de las Angustias de su camarín, siempre era el primer en subir al presbiterio para recogerla a pie de escalinatas. Pero ni por eso se daba prisas o corría, calculaba el tiempo perfectamente y siempre estaba en el lugar oportuno en el tiempo oportuno. Portar a su Patrona era para él una obsesión.

Prudencio era lo que se dice una buenísima persona, no se le concía doblez alguna, que yo sepa no se le conocían enemigos, más al contrario, era amigo de todos. Respetuoso en suma, cuando con algo no estaba conforme lo decía en voz baja, como para no molestar.

Su último acto en la tierra lo llevó a cabo ante la otra gran devoción de su vida: La Virgen de la Soledad.

Dice el refrán que a quien Dios no da hijos el demonio da sobrinos. En este caso el refrán se tuerce, porque a Prudencio Dios le dio unos estupendos sobrinos. En todo caso, de este ayamontino que ya será inolvidable, por su amor a Ayamonte y a sus cosas, podrá decirse como de aquel rey español cuyo epitafio reza que “murió sin hijos, pero con numerosa prole de virtudes patrias”.

AGRADECIMIENTO.

AGRADECIMIENTO.

QUIERO EXPRESAR MI MÁS PROFUNDO AGRADECIMIENTO A CUANTOS ME ACOMPAÑARON Y ARROPARON DURANTE LA PRESENTACION DE "CALLEJERO AYAMONTINO (PAZGUATO Y FINO), SIN CUYO APOYO DE NADA HUBIERA SERVIDO EL ESFUERZO REALIZADO. 

Y TAMBIÉN A TODOS AQUELLOS QUE POR RAZONES DIVERSAS, EN EL CUMPLIMIENTO DE OTRAS TANTAS OBLIGACIONES O COMPROMISOS,NO PUDIERON ASISTIR AL ACTO.

CALLEJERO AYAMONTINO (PAZGUATO Y FINO)

CALLEJERO AYAMONTINO (PAZGUATO Y FINO)

Se pone en conocimiento de los asistentes al acto de la presentación del libro, que con el mismo se incluirá una separata en la que de una vez para siempre el autor aclara el origen de la expresión PAZGUATO Y FINO.

Se trata de una bella leyenda -y no es por lo que yo lo diga, que no tengo abuela- sino porque siendo una leyenda ayamontina que habla de nuestros orígenes, no admite alternativa posible.

AVISO A NAVEGANTES. El más pesao.

AVISO A NAVEGANTES. El más pesao.

Sí, soy el más pesao, pero quiero recordaros a

 

todos mis blogueros, que el próximo

 

viernes día 9, a las 7 de la tarde,

 

tendrá lugar en la Casa Grande

 

la presentación de mi nuevo libro,

 

CALLEJERO AYAMONTINO

 

                            (PAZGUATO Y FINO)

 

OS ESPERO A TODOS. GRACIAS.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Los Fieles Difuntos.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Los Fieles Difuntos.

Ayer fue el día de todos, sin distinción de género, clase, edad, nacionalidad, posición económica, ideología. Algunos han calificado ese mundo esotérico y a la vez real, como el mundo de la verdad. Y es cierto. En ese mundo, en el de los difuntos, de más está mentir ni tratar de colarse en una fila, ya todo está cumplido y sólo nos queda aguardar el juicio. Yo creo que ese juicio será un paripé, porque Dios, en su infinita misericordia, nos va a perdonar a todos. Posiblemente en lo único que se distingan las sentencias será en la calidad del premio, pero al final de todo, todos seremos abrazados por esa misericordia.

Ayer fue el día de los Fieles Difuntos. El día anterior había sido el de los Santos. Qué duda cabe que entre los difuntos hay una gran cantidad de santos, lo que ocurre es que sus vidas no han sido relevantes en la sociedad que escrudiña, no han pasado por los papeles de la Iglesia, no han hecho milagros aparentes. A mí me choca enormemente tener que admitir que para que una persona sea considerada santa por la Iglesia tenga que acreditar milagros. ¿Es que la Iglesia ha olvidado la epístola más contundente de San Pablo?: si no tengo amor, nada soy. O sea, ni siquiera santo del papeleo. Porque el amor es el verdadero milagro, el que salva, el que redime. Y en los cementerios hay mucha gente que ha amado mucho, incluso ha muerto por amor. ¿Acaso no es eso un milagro?.

Ayer fue un día especial porque Dios quiso que de la manifestación de su misericordia fuese testigo quien más sabe de ella: la Virgen. Creo que fue un acierto el acuerdo de la hermandad de la Soledad llevarla al cementerio. Fue una misa distinta a la de otros años. Ella añadió al acto, siempre de recogimiento, una serenidad especial, la que brota de su incomparable rostro, al que Castillo Lastrucci impregnó la templanza, el recuerdo contenido, la misericordia que todos necesitamos y que nuestros Fieles Difuntos ya han alcanzado.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Alonso Reyes Garrido.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Alonso Reyes Garrido.

Morir en plena jubilación viene a ser algo parecido a morir en plena niñez. En uno y otro caso no puedes disfrutar de la vida, ni la que empieza ni la que acaba. Al niño le falta la vida entera, al jubilado la que se ha ganado con todo merecimiento después de un largo peregrinar por el mundo del trabajo.

Esta mañana me entero del fallecimiento de un ayamontino ejemplar:  Alonso Reyes Garrido. Lo supe cuando, viéndola tan enlutada, le pregunté a Anita, su esposa y hoy su viuda. No sabía nada, cuando falleció yo estaba en San Juan de Aznalfarache, en mi casa, y desde allí es difícil enterarse a no ser que alguien expresamente te lo comunique.

Me unía con Alonso una buena y sincera amistad, desde la Escuela de los Marinos pasando por el Instituto Laboral, amén de haber formado familia con otra a la que me une lazos profundos de cariño: la del inolvidable y por mí muy querido Manolo Chatarra. Calle Olivo, calle Tarpeya: todo una vida. La madre de Anita me amamantó porque a mi madre le faltó la leche y ella la tenía en abundancia cuando criaba a mi “hermano de leche”, Manolo.

A Alonso y a mí nos unió también la mar a través de nuestros padres. Alonso Reyes Garrido, hombre de manos sucias de grasas de motores marinos y fluviales las tenía blancas de bondad y honradez. Esposo y padre ejemplar, amabilidad andante, y buena persona donde las hubiere.

Hoy nos queda el consuelo de que siempre será para todos los que le conocimos y tratamos, un ayamontino inolvidable.

MOJARREANDO. De nuevo la Casa Cuna.

MOJARREANDO. De nuevo la Casa Cuna.

Anda el personal revolucionado con el asunto de la Casa Cuna, lo comprendo. Pero vayamos por parte:

La Casa Cuna es la materialización de la Fundación Galdames, pensada en niños huérfanos y que en esa Casa serían criados y educados hasta conseguir la emancipación, cuestión esta que llegaba mediante la adquisición de un oficio o de unos estudios que les dieran  a los internos  estabilidad.  No tiene nada que ver con lo de ahora. Las casas que al parecer la Diputación quiere cerrar no es la Casa Cuna. Hace ya muchos años que el sistema se transformó sustancialmente y hoy esas viviendas son de acogida a niños procedentes de familias desestructuradas, con gravísimos problemas: alcoholismo, toxicomanía, violencia de género. Se trata de acogidas temporales a la espera de que esos pobres internos sean recibidos en acogimiento y adopación posterior.

En todo caso, los problemas hay que examinarlos muy bien antes de meternos en el berenjenal de pedir peras al olmo. Yo me pregunto: ¿qué queda del patrimonio legado a la Fundación por la familia Galdames para que los ayamontinos tengamos como nuestras las casas de acogida?.

El problema que se presenta es serio para las familias que trabajan en las casas, pero no para los niños, que igual estarán en un lugar que en otro.

Cuando corrió peligro el Asilo Lerdo de Tejada de ser desmantelado  nos levantamos para impedirlo, y se consiguió. Pero el asunto es bien distinto: la Residencia genera pingües ingresos procedentes de los propios internos. Habrá que preguntarse cuánto genera procedente de los donativos de los ayamontinos.

Y así podemos seguir. Resulta muy popular reivindicar derechos asentados en la comunidad, pero ojo, que a quien algo quiere algo le cuesta.

No quiero con esto poner en entredicho la iniciativa del Partido Popular, que aplaudo y a la que me uno, y seguro que muchas firmas se recogerán de militantes de los otros partidos, incluso los más antagónicos.

Me gustaría que alguno de nuestros historiadores: Enrique Arroyo, María Antonia Moreno, por ejemplo, nos ilustraran sobre el tema, que mucho me temo es mucho más complejo que la simple movida de una recogida de firmas que generalmente terminan, por desgracia, donde ustedes se imaginan. O que nos informen  los propios convocantes.

Mojarrafina está abierta a recibir esa información. No tienen más que entrar y hacerlo.

MOJARREANDO. Los sufridos funcionarios.

MOJARREANDO. Los sufridos funcionarios.

A pesar de los malos tiempos que estamos pasando, siempre debe haber lugar para el buen humor. La calle está encendida por los sindicatos, o mejor, por los barandas de los sindicatos que, como Sánchez Gordillo, tiran la piedra y esconden la mano. El mismo Artur Más, ese cabronazo que se dedica a humillar a los ciudadanos de otras autonomías, ya ha dicho que una vez que consiga hacer el referendum independentista él se marchará. Dejando la pringá a los catalanes, a los ilusos que piensan que van a ir mejor con la independencia, y a los de sentido común que como el señor Lara que ya ha dicho que no va a seguir con una de las tres mejores editoriales del mundo en un estado tercemundista que tardará más de treinta años en formar parte de la Unión Europea. Allá ellos. Por mí, ojalá que eso fuera realidad mañana mismo, para, asomado a la ventana, esperar el regreso como en la parábola del hijo pródigo.

Ha habido elecciones en las Provincias Vascongadas y en Galicia. En el Norte, sin sorpresas, ya se conoce la calaña de cada cual, y eso que los muy simples creían que los del terrorismo eran una simple minoría. En fin, pilarín.

En Galicia a visto -como diría un ayamontino- una relativa sorpresa. Muchos esperaban un castigo al PP por los recortes de don Mariano el Prudente. Se equivocaron. El pueblo gallego es inteligente y sabe que con don Mariano el Prudente todo se arreglará.

A pesar de todo, los funcionarios están que arden, y con razón, por aquello de la paga navideña, vamos, que están como el pavo del chiste, que le dicen eso de feliz Navidad y suelta lo que suelta, antes era porque lo llevarían a la olla; ahora porque, además, no le han dado la paga.

Ya yo le he dicho a Franquito –que en este caso está representado por el pavo del chiste- que ya le devolveremos la paga, y con intereses. Por eso, me atrevo a decirle: Feliz Navidad.

A todo esto, el Gago y el Villablanquero no se quedarán sin paga porque no son funcionarios. El Gago anda ahora pintando el cementerio, bueno, lo que se ve más. Algo es algo.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Ortiz el de "lacordeón".

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Ortiz el de "lacordeón".

Afortunadamente los tiempos pasados no siempre fueron mejores, y hoy podemos decir con absoluta seguridad que el accceso a la Música es infinitamente mejor que antaño.

Cierto que Ayamonte siempre fue tierra de artistas musicales en sus distintas variedades: buenos vocalistas, buenos guitarristas, buenos cantantes corales, buenas coplistas, etc.

Y miren por donde, en momentos de tanta escasez, contábamos con dos maestros del acordeón: Horacio –que en realidad se llamaba Manuel- y Ortiz: Ortiz el de “lacordeón”. Era el bueno de Ortiz un personaje irregular, buenísima persona, excelente profesional. Pero ya sabemos de qué pie cojeaba. Tierno y trolista encantador, nos cautivaba con sus habituales embustes ausentes de maldad, de mala intención. Tenía una gracia natural que nunca le abandonó.

Pero toda su vida, toda su imagen, no sería nada separadas de su acordeón. El acordeón de Ortiz era sumamente recurrente: cuando no tenía trabajo se pertrechaba y allá que se iba a un bar a tocarla a cambio de unas propinas o una degustación gratuita. Su hijo Antonio, tan buena persona como su padre y buen amigo, heredó el gusto de su padre por la música, pero se inclinó más por la guitarra.

Como artista que era tenía que dejar huella, y ahí tenemos al Dani Franco dando por saco con sus pinceles, a mí me gusta como pinta este medio ayamontino-coriano que lo mismo huele a sardinas asás que a arbures en adobo de las orillas del Guadalquivir.

Ortiz el de “lacordeón” queda en en nuestro recuerdo, como todos, con sus virtudes y sus defectos, y con su fatal destino. No sé si fue así realmente, pero me contaron que un día, como tenía por costumbre, pidió un cupón de fiado. Le tocó, pero no pudo disfrutar mucho de su suerte pues falleció al poco tiempo.

Manolo Horacio fue el acordeonista de la corte. Ortiz lo fue de la plebe, tanto que se negó a vivir de rico.

MOJARREANDO. ¿Las piedras son las culpables?.

MOJARREANDO. ¿Las piedras son las culpables?.

Decía un pensador que pasar la goma de borrar por la Historia no deja de ser una maquinación perversa que lo único que persigue es ocultar los propios hechos históricos a las generaciones venideras.

Como la novedosa Memoria Histórica no para, ahora un demócrata empedernido, el vicepresidente de la Junta Diego Valderas, bajo amenazas –él, que es tan liberal, tan progresista, tan lanzado- “invita” a los Ayuntamientos a quitar de enmedio todos los símbolos franquistas si siquieren recibir subvenciones. Toma del frasco, carrasco.

Ya mi amigo Antonio Rodríguez Castillo, nuestro alcalde, ha salido al paso con su reconocida habilidad política: no se puede por parte del Consistorio atacar bienes privados o de otras instituciones, como ocurre con la Cruz de los Caídos. Pero claro, como IU lo tiene cogido y bien cogido, ya se sabe...

En otras localidades se han reconvertido el rótulo de la famosa cruz, sin hacerse alusión a ningún bando. Además, de la nuestra se retiraron todos los símbolos y queda la cruz pelada, que por cierto, a las puertas de una iglesia cristiana no desentona.

Y digo yo, ¿por qué no derribamos todos los símbolos romanos, góticos y musulmanes: los puentes, las mezquitas, las catedrales que erigieran pueblos salvajes, invasores de nuestra patria -perdón por lo de patria, que suena a fascista- y que costaron tantas vidas por la cantidad ingente de esclavos utilizados?.

Desde luego, si la Izquierda más radical pretende que los españoles archivemos para siempre la contienda civil, lo menos que debe hacer es no resucitarla a diario. No tienen bastante con los muertos, ahora quieren pagarlo con las piedras. ¿Cuál será el siguiente paso?.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. José Pérez Barroso, "Pegapalos"

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. José Pérez Barroso, "Pegapalos"

No sabía latín, ni mucho ni poco: nada. Pero nadie como él sabía responder con tanta rotundidad al sacerdote durante las misas celebradas en nuestra Lengua madre.

Su deficiencia le impedía hablar correctamente. Pero todos lo entendíamos, sabíamos perfectamenque qué preguntaba; claro que, como casi siempre preguntaba o decía lo mismo, ello facilitaba la cosa.

Disfrutraba de excelente salud. Pero siempre estaba a la espera de ir a Huelva o a Sevilla a operarse, nadie sabe de qué, porque él no sabía explicarlo.

Llevaba la “manga” en los entierros como nadie, quizás el único que pudo en alguna ocasión hacerle sombra fuera el recordado Frigolet el electricista, el abuelo del Chiqui, que vivía en el patio de vecinos del Junquero en la calle Ainé Carbonell.

Todo amabilidad, puntual en su quehacer de eterno sacristán, y efectivo a pesar de los pesares.

Hace unos años nos dejó y yo lo recordé en el blog, pero creo que ya va siendo más que hora de incluirlo en el libro de los ayamontinos inolvidables.

Ayamonte parió a dos José Pérez Barroso. Uno, el industrial conservero cuya calle discurre allá por el bar Margallo y el Alcaraván. Este era "Pepe Pinto".

Y a José Pérez Barroso, el eterno sacristán, el muy curioso, simpático y extraordinariamente querido "Pegapalos".

Ya estás aquí, amigo Pepe, el “tio Tine” te ha llevado a las páginas de los ayamontinos que siempre permanecerán en nuestros recuerdos.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Maqueando.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Maqueando.

Reza un conocido refrán que “cuando el demonio se aburre mata moscas con el rabo”. Cosas del refranero o de las frases hechas que han trascendido, aunque yo no sé de dónde se sacó aquello de que el demonio tenga rabo. En fin, pilarín.

A lo que vamos. La frase en sí nos viene a poner de manifiesto que las personas, en ausencia de otros menesteres por no estar a nuestro alcance, recurrimos a estrategias a fin de no aburrirnos. En mis tiempos jóvenes, como el de los grandes amigos de la foto, una obsesión muy extendida era la de maquear. El diccionario oficial se refiere al adorno de muebles y otros utensilios con pinturas, barnices, etc., y no se refiere a las personas. Pero doña María Moliner sí lo hizo y en su diccionario del uso del español nos habla de la tarea de arreglarnos, principalmente para lucir en una fiesta.

En los tiempos de la foto bien podíamos darnos por contentos con tener un traje  para los domingos y “fiestas de guardar”. Además de para bien vestir el traje nos servía esencialmente para maquear, para lucir tipo, de ahí que fotos como la presente  abunden. Quitarse una foto en reunión andando, maqueando, era de lo más corriente.

Un día me decía el amigo Antonio Grao –uno de los que más maqueaban en aquellos tiempos- que a él no le importaba no tener dinero, que se conformaba con vestir bien para maquear a las puertas del Círculo Mercantil.

Hoy no se maquea tanto. Quizás porque, como tenemos abundancia de ropero, no le demos al maquear la importancia de antaño.

Un cordial y cariñoso saludo a los amigos de la foto, especialmente al muy querido y recordado Luciano Moreno Aguilera.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES.Manuel Aguilera Correa, Manolín Aguilera.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES.Manuel Aguilera Correa, Manolín Aguilera.

 

 

Hoy traemos al imborrable recuerdo de nuestra memoria a uno de esos ayamontinos que acaparó con su actividad a varias generaciones de paisanos. Cualquiera de los que estén leyendo este artículo, incluido quien lo escribe, recordará con facilidad como ha corrido delante del Pinchapapas de la mano de su padre y cómo, pasados los años, lo hiciera llevando de la mano a su hijo y posteriormente a su nieto.

Era su actividad profesional, pero al mismo tiempo esta actividad se convertía en una invitación a la alegría desenfrenada propia de la niñez, de la inocencia.

Después, en lo más serio, heredó de su recordado padre, Rafalito Aguilera, la misión de facilitarnos el deleite que siempre ha significado para los ayamontinos ver pasar nuestras procesiones por la Tribuna Oficial cada primavera.

Aparte de algún que otro sofocón puntual, circunstancial, Manuel Aguilera Correa, Manolín Aguilera, nunca perdió el talante, la sonrisa, la simpatía.

Fue hombre hiperactivo, pasaba con gran facilidad de una actividad a otra, hasta la más desagradable de facilitar las sillas para los duelos cuando estos tenían lugar en las casas.

Pero Manolín Aguilera será recordado siempre como “el de los gigantes y cabezudos”. Aunque sólo fuera por ello, mucho me temo que siempre será lo que hoy ya es: un ayamontino inolvidable.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Domingo María Cabalga Trinidad, Domingo el Bacalao.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Domingo María Cabalga Trinidad, Domingo el Bacalao.

Con toda seguridad, podemos afirmar que estamos ante una de las personas más desgraciadas de nuestra historia reciente. Persona que además alcanza la cualidad de personaje. Persona: Domingo María Cabalga Trinidad. Personaje: Domingo el Bacalao.

Desapareció de nuestro entorno a edad temprana, posiblemente víctima de su tiempo, de su enfermedad, de la conducta desaprensiva de muchos de nosotros, todo al mismo tiempo. Enfermo mental, hijo de enfermo mental, un coctel explosivo que sólo podía ser paliado a través de la caridad, de la fraternidad. Pero, salvo en contadas ocasiones, esas virtudes brillaron por su ausencia.

Arrastrando borracheras inducidas o con motivo de su inconsciencia –como “bebedor de escurriajas desde un amanecer que para él comenzaba a ser ocaso” lo describí cuando pronuncié mi pregón del Descendimiento en 1991 en la capilla del Socorro-, fue visto muchas noches deambulando sobre los resbaladizos adoquines del Muelle arrastrando pesadamente una de ellas, y cuentan que en una ocasión fue sorprendido por el dueño del “Chochito”, desnudo, tiritando, sentado a las antiguas escalerillas del muelle de la Campsa cuando se disponía a salar los altramuces en aquel lugar.

Quemarle los fondillos con un cigarro, untarle chililla en el bocadillo, y otras, fueron crueles bromas que lo crucificaban cada día.

Yo tuve la osadía de novelar su vida :”El regreso de Domingo el Bacalao”. Muchos no comprendieron el título, aunque cuando leyeron el final llegaron a entenderlo. Fue una novela dedicada a los deficientes mentales que fueron víctimas de nuestras fechorías, a veces disfrazadas de un falso paternalismo.

Domingo María Cabalga Trinidad, Domingo el Bacalao, desapareció misteriosamente hace muchos años. Todo tipo de especulaciones rodearon el caso. Yo siempre he mantenido que su cuerpo descansa en la paz de lo más profundo de nuestro Guadiana, enredado entre viejos cables, como triste parodia de lo que fue su triste vida: un enredo del que nunca supo ni pudo salir. 

MOJARREANDO. Paracuellos puede esperar.

MOJARREANDO. Paracuellos puede esperar.

 

 

Ha fallecido Santiago Carrillo, por si no lo sabíais. Santiago Carrillo, el de Paracuellos, el de la peluca, el de la Transición, el comunista “entregado a la causa”, que vivió en París a cuerpo de rey, lo que no deja de ser una paradoja para un comunista, mientras sus correligionarios en España, o eran fusilados, o morían en el campo de batalla o se podrían en las cárceles. (Quien no recuerda la histórica imagen de Marcelino Camacho –comunista de los de verdad- con su chaleco de collareta fotografiado en la celda).

Pero la Historia se escribe así, bueno, así hasta cierto momento. Algún día, cuando nadie tenga ya interés directo, ni mucho menos visceral en el asunto, se sabrá la verdad sobre Paracuellos, aunque intereses políticos hayan tratado sistemáticamente impedir su verdadera investigación. Resulta que el que fuera responsable de Orden Público en .Madrid no sabía nada de las famosas “sacas de las cárceles”. Incluso llegó a decir en una entrevista, con cinismo de peluca, que él ni siquiera sabía que existiera un lugar llamado Paracuellos.

Y algún día se sabrá las verdaderas condiciones que exigió por su participación en la famosa Transición (parece que le estoy oyendo: lo de Paracuellos, ni tocarlo), que por lo visto sin él hubiera sido imposible, cosa que nadie con sentido común puede entender.

A Santiago Carrillo, en un momento determinado, le quedó Paris, que no es poco. A nosotros lo único que nos queda es la peluca. Menos mal que a Paracuellos se ha ido a vivir la Princesa del Pueblo, Belén Esteban, lo cual hará que el nombre del pueblo de los crímenes no caiga en el olvido. Algo es algo.

La Historia, la de verdad, algún día lo aclarará todo. En  todo caso, descanse en paz.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. José Landero Morales, Pepe el Mudo.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. José Landero Morales, Pepe el Mudo.

Fue uno de los personajes más famosos y  populares de nuestro pueblo durante buena parte del pasado siglo. Mayoritariamente querido y respetado, fue, empero, víctima de muchos desaprensivos que, con falso paternalismo lo vejaron hasta límites que no vamos a describir en este artículo por respeto a su memoria.

Huérfano de madre, su padre, Pedro Landero, más conocido por Pedro el Zambo, no se ocupó mucho de él; de suyo, fue en muchas ocasiones testigo de las desagradables bromas que soportaba el muchacho por parte de los desaprensivos que le rodeaban.

Casado en segundas nupcias Pedro, su nueva esposa, quiero recordar que se llamaba María, cambió por completo la vida de José Landero Morales, Pepe el Mudo. Lo abrigó bajo un manto de cariño y protección, lo llevó a todas partes, se enorgullecía llevándole del brazo. Pepe el Mudo dejó de frecuentar las tabernas, no bebió alcohol nunca más, y la limpieza y la higiene general eran un estandarte que enarbolaba gracias a la dedicación y al cariño de aquella extraordinaria mujer.

En sus tiempos de abandono, cuando sufría las vejaciones de los desaprensivos, sólo le quedaba un recurso de defensa, en el torpe hablar que le permitía su mudez, acuñó dos insultos dirigidos a aquella gentuza: “putanmá” (tu puta madre, aunque dudo que conociera el significado), e “icón” (maricón).

Como todos los enfermos mentales en sus horas buenas, era tierno, entrañable, como en la foto. Quedémosno con esta imagen de un ayamontino que vivió la desgracia de una terrible enfermedad y al final de sus años el amor incomensurable de una extraordinaria mujer.