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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

Tontos de Capirucho

SEMANA SANTA. CUARESMA A RELENTÍ. LA MEMORIA QUE NOS ATRAPA.

SEMANA SANTA. CUARESMA A RELENTÍ. LA MEMORIA QUE NOS ATRAPA.

El tiempo es así, va y viene con sus recuerdos, buenos y malos, mezclando en una batidora de sentimientos y de curiosidades la historia y la leyenda, esa memoria que ahora algunos quieren hacer suya sin darse cuenta de que ella vence todas las intentonas de poseerla como la sombra o el horizonte juega con nosotros cuando pretendemos fijar sus límites.

 

Y en estos días cuaresmales vuelve ese tiempo, si es que alguna vez se fue, y vuelve con sus recuerdos bajo el brazo, como los ríos olvidados vuelven con sus escrituras arrasando todo lo que les fue expropiado.

 

No ha pasado mucho tiempo, al fin y al cabo sesenta años no es nada en el inconmensurable mar de la memoria, es un suspiro, un suspiro cargado de nostalgias, de fidelidades, de ausencia de novelerías al uso, de ruidos de sables, de murmullos ahogados en cera derretida.

 

Las puertas del templo mercedario, el viejo templo de la calle Jovellanos, se abren de par en par, sin vigilantes, sin controladores de devociones a fin de que prevalezca el espectáculo sobre la ardiente realidad de una fe sencilla y a la vez austera. Al cabo, van entrando algunos jóvenes, otros menos, y como ruames en anzuelo de aparejo, algún que otro infante con ansias de debutar y aprender. Va a salir el pequeño crucificado de la Merced, con la cruz tendida, en silencio, un silencio que ni siquiera quiebra el chisporrotear de la cera al portar sus penitentes lamparillas eléctricas en los cirios mudos. Y pasará bajo el viejo coro, que a esa hora ya se encuentra ocupado por aquellos que iban entrando y se dirigían parsimoniosamente hacia las viejas escaleras que conducen al mismo.

 

El caminar del pequeño crucificado dentro del templo es contemplado por los cantores, y todos dirigen sus miradas a un lugar de su cuerpo roto, maltratado, vejado, ofendido con sarna y odio inútil: el costado doblemente roto, por la lanza, como todos los demás crucificados, y por el hacha infame portada en tarde de vudú de odios. Es un aspecto más de ese contenido tan dual de nuestra Semana Santa: la Villa y la Ribera, las dos urnas, el costado de Dios doblemente traspasado.

 

Poco podían pensar los infames del vudú lo que con el tiempo y por muchos años los ayamontinos cantarían recogiendo en sus gargantas el mensaje del doblemente traspasado: el perdón que convierte el hacha en abrazo.

 

Hoy no se le canta ya al Cristo doblemente atravesado, hoy suena una estridente música de viento que retumba por entre las naves del templo. Antes el Cristo salía dormido en su carne mortal, hoy, despertado de forma sobrecogedora en esperpéntica y espectacular levantá, parece como si bailara. Las cosas de la novelería, que pretende ahogar la memoria. Misión imposible, por lo menos por ahora.

SEMANA SANTA. CUARESMA A RELENTÍ: EL LAICISMO Y LOS SANTOS DE PALO.

SEMANA SANTA. CUARESMA A RELENTÍ: EL LAICISMO Y LOS SANTOS DE PALO.

Vamos por parte para procurar entendernos. Vamos a empezar distinguiendo dos conceptos: laico y laicismo. Laico equivale a no eclesiástico ni religioso, o sea, civil. Es el caso de los seglares en la Iglesia, que colaboran con ella, en los cultos, programas, etc. Es lo que se diría un status.

 

Por su parte el concepto laicismo ya nos pone en relación con una especie de doctrina, de contenido político esencialmente, doctrina que defiende la independencia del hombre, de la sociedad y del Estado de toda influencia eclesiástica o religiosa. A bote pronto da la impresión de que tal doctrina es obra del inefable Zapatero, el hombre del talante. Pero no, hace ya mas de veinte siglos que un vulgar carpintero de la vieja Galilea inventó el concepto vía aforismo: al César lo que es del César, a Dios lo que es de Dios. Punto.

 

En mis tiempos, allá mediados el siglo XX, los curas que ejercían su magisterio en Ayamonte, todos ellos enemigos declarados de las procesiones de Semana Santa, bautizaron a nuestras sagradas imágenes como “los santos de palo”, pero no se rasgaron las vestiduras cuando, para ambientar la llegada de los misioneros en 1960 sacaron a la calle a todos los arbóreos santos. Cosas de la vida.

 

Si eso hicieron los curas, no es cuestión de extrañarse por la promiscua obsesión laicista del Gobierno de Zapatero. Mas coinciden en algo: que los santos de palo han sido y siguen siendo una mina, y en nuestros días son unos impulsores del PIB en su especialidad turística, y además vinculan con su presencia en las calles las listas del paro, bajando el número de parados por la cantidad de puestos de trabajo que se originan en toda España durante la Semana Santa, y por qué no decirlo, propician una pasarela sui generis por la que desfilan los líderes del laicismo. No sería de extrañar ver esta próxima Semana Santa a la “miembra” del aborto, de los condones y de la excitación del clítoris, vestida de mujer piadosa.

 

No sé qué tienen los santos de palo que lo mismo sirven, como en tiempos pasados, para hacer leña de ellos, que en la actualidad para que se aprovechen los líderes laicistas. Cómo viste desfilar delante de un palio incluso con medalla al cuello para al otro día firmar un decreto ordenando retirar los crucifijos de los colegios.

 

Así son los tiempos que nos toca vivir. En aquellos tiempos a que me refería se puso de actualidad un libro, “la hora de los laicos”, referido a la misión de los católicos seglares en el seno de la Iglesia. Hoy, el laicismo excluyente nos invita a pensar que hemos pasado de la hora de los laicos a la hora de los promiscuos, cuestión bastante peligrosa, porque como dijera el sabio popular, se puede estar juntos pero no revueltos.

SEMANA SANTA. CUARESMA A RELENTÍ. SABOR AGRIDULCE.

SEMANA SANTA. CUARESMA A RELENTÍ. SABOR AGRIDULCE.

Ha comenzado la Quadragésima –aclaro para muchos barandas de las cofradías, en especial a aquellos que se creen que lo han inventado todo, que todo se debe a ellos-, que cuadragésima quiere  decir Cuaresma, los cuarenta días que van desde el Miércoles de Ceniza a la tarde el Jueves Santo coincidiendo con la Eucaristía de las eucaristías.

 

Es una larga, larguísima época en la que, a pesar de los plúmbeos programas, no sucede nada o casi nada. Es época de fríos triduos; de ensayos lacrimógenos –siempre lloran los capataces poniendo el parche antes que el grano aludiendo a la falta de costaleros-; de números espectaculares, quasi circenses, de entronización de imágenes, con carruchas, rampas, parihuelas de lienzo; de pregones en decadencia que piden a gritos la más que merecida jubilación; de salones de actos huérfanos de gentes dispuestos a oír una más que autorizada charla –me duele en el alma el esfuerzo de Nicolás por mejorar este aspecto de nuestros fastos cuaresmales-; de un ir y venir de gente trajeada para ocupar los sitios destacados en una iglesia que luego obvian el resto del año; de múltiples conversaciones en voz baja, de cariz furtivo, de mojarreo del duro…

 

Pero la Quadragésima también nos trae la siempre agradable, esperada y deseada eclosión de los naranjos con su azahar embriagador que no entiende de disputas, de jerarquías cutres, de ocaso de dioses menores que no se dan cuenta de que cuando pase un tiempo pasarán desapercibidos, aunque les quede y la usen, la maldad acumulada para vituperar aquello que les dio algún, o mejor, mucho más prestigio del merecido, los felones que no duermen , que van de colmena en colmena en busca de la miel  con que endulzar sus insípidas vidas.

 

La Quadragésima nos traerá, cómo no, la ilusión de los modestos; de los padres que esperan con ansias upar a sus hijos pequeños a cabichocho para ver pasar al Cristo y a la Virgen que se tercie, la del día, qué más da; la de los infantes que vestirán por primera vez la túnica “de los mayores”; la de las madres que esperan el regreso de sus hijos emigrantes para disfrutar de ellos durante unos días; nos traerá el inigualable ambiente de noches de Tribuna Oficial en que el Paseo refulge como nunca, -al fin y al cabo, queramos o no, el Paseo fue construido precisamente para la Semana Santa, y al final resultó que servía para todo-; nos meterá por los nazarenos  postigos del alma una mañana de Pasión, que Ayamonte bautizó como de “Señas”, una mañana de minorías, de fidelidades, para desvirtuarse algo por la tarde, ya más espectacular; nos ofrecerá los olores inigualables a torrijas, a cocas, a hierbabuena de las habas enzapatás, y los presumibles a huevos cocidos, vestidos de morados, a atún salado y aliñado…

 

Y llegará la Semana Santa, mitad compartida con la Cuaresma, mitad a solas, pero santa toda ella. Y los ayamontinos abarrotarán las calles, las plazas, el Paseo –los templos ya no, eso era antes, ahora lo impiden los gorilas de turno-, y ellos, los viejos, los adultos, los niños, los hombres y las mujeres, serán en su conjunto, con el azahar, las “señas”, las sillas húmedas de la Tribuna, el frío viento del Norte, el celaje que pasa rápido y amenazante, la luna que es insignia de la Pascua, la saeta ayamontina en peligro de extinción, la cera vertida en un papel de plata, en una pelota engordada de año en año, el cansancio, los jeringos, y muchas cosas más, el leitmotiv, el auténtico leitmotiv de todo los acontecimientos.

 

Por mucho que quieran ellos, los que se legitiman a sí mismos para justificarlo todo, los que creen que una vara es como un báculo, los que pretenden amordazarnos para que no opinemos, los que se creen los usufructuarios de devociones y de historias que no saben ni como escribirlas, la Semana Santa no es de ellos, es de todo lo demás que ha quedado dicho.

 

Sí, ha llegado la Quadragésima, antesala de la Semana Santa, antesala de todo lo grande y también de todas las miserias, que al fin y al cabo, y nunca más indicado el refrán, de todo hay en la viña del Señor.

SEMANA SANTA. CUARESMA A RELENTÍ. Cofradía de Padre Jesús: esencias perdidas.

SEMANA SANTA. CUARESMA A RELENTÍ. Cofradía de Padre Jesús: esencias perdidas.

Durante toda la pasada centuria la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno estuvo rodeada de simbología, riquísima y añorada simbología: las bocinas que iban anunciando el caminar del Nazareno hasta el Calvario; aquella entrañable visita del bueno de “Colijo” demandando los populares “votitos de Padre Jesús”; los huevos cocidos y teñidos de morado que se vendían a lo largo de la procesión de la Madrugada, especialmente por las calles de la Villa recién salida la cofradía; las viejas insignias que precedían la procesión, y durante todo el año el ya casi desaparecido hábito de Padre Jesús, un vestido de una sola pieza recogido con cíngulo amarillo en la mujer, y camisa sin corbata en el hombre, naturalmente ambas prendas de color morado.


Dada la procedencia americana, indiana, de Padre Jesús, no es de extrañar que el color morado de la túnica y por traslación del hábito, tenga asimismo la misma procedencia. En Perú fue creado un beaterio de nazarenas por parte de una gran mujer, Madre Antonia Lucía del Espíritu Santo, que tomó el color morado para el hábito de la comunidad en honor de la santa efigie del Señor de los Milagros. En Perú está tan arraigado este color, que al mes de octubre, en que se venera al santo, se le conoce como el “mes morado”.


Aquí nos queda de morado la túnica del Señor y la de los cargadores. Y pare usted de contar. Ni bocinas, ni huevos, ni insignias, ni votitos…eso sí, tenemos carreras, muchas carreras; espectáculo, mucho espectáculo. Mucha tarea le queda a mi amigo Antonio  Manteca a fin de recuperar las viejas esencias. Démosle tiempo y confianza.

TONTOS DE CAPIRUCHO. La Semana Santa que se fue. LA ÚLTIMA CHICOTÁ

TONTOS DE CAPIRUCHO. La Semana Santa que se fue. LA ÚLTIMA CHICOTÁ

Ya hay agoniítas del llamador y del costal, y no digamos nada de los de pasarela Ribera, que están contando los días que faltan para la Semana Santa. Es costumbre en algunos bares poner una tablilla a la vista del público en la que se nos anuncian los días que faltan para “la próxima”.

Pero antes de que llegue, el blog mojarrafina quiere realizar un breve resumen de la que acabamos de despedir, y decimos breve porque el administrador y redactor del blog ya no es el de antes –salida, recorrido, tribuna y entrada-, los años no pasan en balde ni las enfermedades te permiten “alegrías”. Hay que ser prudentes si queremos aprovechar como es debido los días que nos quedan. Hay quienes se empeñan en acortarlos con situaciones de violencia, de amenazas aprovechando la mayor fuerza y menor edad, con retos, etc., pero en fin, resistiremos como podamos.

El Domingo de Ramos nos trajo la novedad del reformado paso de La Mulita. Me gustó mucho el nuevo paso, muchísimo, lo único que les pido a los de la hermandad es que su mayor tamaño no requiera un mayor recorrido, ni en el tiempo ni en el espacio porque no hay que olvidar la tierna edad de los penitentes. La estación de penitencia, tan espectacular como siempre, se nota que es una hermandad en la que se trabaja duro y cada vez tiene más adeptos, y además sin destacados “ilustrados”, gente sencilla con una gran dosis de entrega y espíritu de servicio.

El Lunes Santo, como siempre, grandioso. Algún día decidirán un recorrido más o menos fijo, pero creo que al final todos nos estamos acostumbrando a lo novedoso de cada año y eso empieza, paradójicamente, a resultar positivo, porque pone de manifiesto una capacidad creativa propia de esta querida hermandad, que se empieza a renovar en sus cargos aunque creo que con buen criterio sus veteranos siguen alerta, vamos, creo yo, y eso es bueno porque como ya sabemos la experiencia la definió Cervantes como la madre de las ciencias todas, y me da la impresión que los más jóvenes requerirán de vez en cuando el criterio ponderado de aquellos que de casi la nada forjaron este “imperio” cofrade digno de toda alabanza. No es nueva esta observación mía, ya lo hacía en los años setenta, cuando empezaban.

 Martes Santo. Qué vamos a decir de la hermandad de la Plazoleta que no resulte evidente, que no salte a la vista. Su progreso en los últimos años ha sido extraordinario, ya ha dejado de ser la hermandad de relleno y de la guasa, ahora es la hermandad de la estación de penitencia ejemplar, ordenada, seria. La aportación humana de la barriada de Punta del Moral ha venido a resultar importantísima en el reciente devenir de la cofradía, sin desmerecer la labor de las mujeres cofrades que igualmente han venido realizando a lo largo de estos años una labor ejemplar y ejemplarizante.

El Miércoles Santo, para mí la cofradía por antonomasia, la que siempre estuvo en la brecha, la que nunca dio un paso atrás, sigue ofreciéndonos esa estación de penitencia siempre atractiva, espectacular. Pero este año, por lo que yo he podido ver, la he encontrado un poquito precipitada, ya ven, tanto criticarla por su lentitud ahora nos parece rápida, a lo mejor es que sus capataces o la mayordomía lo han considerado oportuno, al fin y al cabo son como los entrenadores, los que conocen de verdad a sus hombres y el terreno. De todas formas, Excombatientes sigue siendo Excombatientes, y eso no deja de ser un consuelo.

Lo del Jueves Santo es harina de otro costal, y me explico. Que esta hermandad, con semejante recorrido y premura por el horario, mantenga como mantiene tres excelentes cuadrillas de costaleros que además lleguen airosos hasta el final, suena ya a epopeya. Siempre nos ofrece una excelente Tribuna, llena de encanto, seriedad y bien hacer, y ese regreso preñado de ansiedad pero al mismo tiempo de serenidad, ellos calculan muy bien el tiempo. Después vendrá el gran tourmalet o anglilu de Galdames, en que las agallas se salen de la boca para vencer la orografía que se resiste al éxito humano. La llegada al Solá, empero, compensará todos los esfuerzos y un año más, epopeya cumplida.

La Madrugá, más de lo mismo. Un incidente desafortunado a la salida de la Virgen que afortunadamente no llegó a más. Pero seguimos erre que erre con el innecesario espectáculo de las carreras, de los retos, de los jeringos y de la soledad de los pasos en muchos momentos. Y seguimos con el deprimente espectáculo de dejar las sagradas imágenes a las puertas de la capilla durante la rifa a expensas de algún que otro borracho, algún que otro irreverente. Una cosa son las tradiciones y otra los esperpentos y esto lo es. Yo me quedo admirado cuando los cargadores de los pasos, revestidos de seriedad, buen hacer y buen gusto nos ofrecen esas pegaítas armoniosas, llenas de estética, perfectas. Dios mío, ¿por qué no lo harán siempre así?.

Llegamos al día grande del conjunto de la Semana Santa, día grande en todas partes, simplemente porque es Viernes Santo. Y Ayamonte vive una noche duplicada: dos crucificados en distintos momentos; dos yacentes igualmente reflejando momentos distintos como tuve la ocasión de explicar en mi libro “Ayamonte en Semana Santa”, es decir, uno recién puesto en el sepulcro, ensangrentado, y otro después de haber sido lavadas las heridas y ungido el cuerpo. Y dos Dolorosas para el más grande de los dolores, el de la pérdida de un hijo.

Afortunadamente la hermandad del Mayor Dolor ha vuelto por sus fueros de antaño y cada año se supera con una estación de penitencia en que la sobriedad, el buen gusto, la seriedad campan por sus respetos. Con todos los respetos y cariño que me merecen los anteriores capataces, creo que Javi está sentando cátedra de buen hacer.

El paso del Descendimiento ha andado este año bajo la batuta de Jaime Vázquez como pocas veces, claro que teniendo esa cuadrilla, cualquiera. Ha llegado con ganas el nuevo capataz y con ganas deseamos que siga.

Por su parte, la hermandad de la Soledad un año más, y van todos los que al menos yo recuerde, que puede estimarse en más de cincuenta años por aquello de que la percepción de las cosas empieza más o menos en la pubertad, nos ha dado una auténtica lección de saber estar, de elegancia en sus modos y en sus formas, de fidelidad a un estilo que ha permanecido inquebrantable a lo largo de casi un siglo. Es todo un regalo del cielo ver desfilar a esta cofradía que hasta en su itinerario ha permanecido fiel. Me quedé en la puerta del convento para verla pasar, aguanté viento y frío, pero mereció la pena. Ver llegar a la Virgen de la Soledad más triste que nunca, azotada por el viento, la candelería apagada casi en tu totalidad, y verla andar a ese estremecedor paso de tambor que la acompaña es sencillamente  para quitarse el sombrero cofrade y desear que nunca, por nada ni por nadie quiebre un ápice este exquisito estilo.

Por lo demás, es bueno y necesario que ambas hermandades continúen con costaleros para las dos urnas, y aunque parezca una utopía, si son propias, mejor.

Y llegó el Domingo de Resurrección, como siempre, luminoso, esplendoroso, como luminosa y esplendorosa fue su estación, ese agradable híbrido que nace del binomio penitencia-gloria.

Sumamente acertada resultó la estampa de esa mezcolanza, el color del recién estrenado antifaz, muy agradable a la vista, un verde esperanza que creo habrá gustado a casi todos, y el hábito que permanece en los más jóvenes. Como muy define su hermano mayor, penitencia para los mayores y gloria para los pequeños a cara descubierta. Y los pasos, andando como se debe andar un día de gloria, con aires de triunfo al ritmo de sus costaleros y la voz de sus eficientes capataces.

Y así se nos fue la Semana Santa, con más gloria que pena, porque, digamos lo que digamos, critiquemos lo que critiquemos, a veces acertadamente, otras de forma errónea, la nuestra es sencillamente una Gran Semana Santa.

He dicho. Ahí queó.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 3: Gorilas en los templos

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 3: Gorilas en los templos

 

La doctora Dian Fossey llegó un día a Africa a fin de confeccionar un censo sobre gorilas de montaña en peligro de extinción. En su afán por proteger la especie, tendrá serios problemas con los cazadores furtivos que venden las crías a los zoológicos y matan a los adultos para la fabricación de souvenirs.

Pero hay una cosa que la buena doctora Fossey ignoraba: además de a los zoológicos, también se cazaban gorilas para colocarlos en las puertas de las discotecas y bares de copa, para la movida, vamos.

Mas, ni la doctora Fossey ni nadie podía imaginar es que a alguien se le ocurriera colocarlos a las puertas de las iglesias durante la salida de las procesiones de Semana Santa, y mucho menos que eso pudiera suceder en una pequeña ciudad llamada Ayamonte que desde hace cerca de un siglo dejó siempre las puertas abiertas a disposición de aquellos ayamontinos a los que les gustaba ver la salida “desde dentro”.

Jamás sucedió por esa costumbre altercado alguno, porque además, la mayoría prefiere ver la salida desde la calle. Ahora te acercas a la puerta de una iglesia y ni se te ocurra explicarle al…guardián contratado –por cierto, después dicen que cuesta mucho mantener una hermandad, claro, con estos gastos inútiles ya me dirán- por qué quieres entrar, porque te sacan el pecho como hacen en las discotecas, te desprecian, te mal contestan, te amenazan, en definitiva. Bonita y constructiva estampa para que suceda a las puertas de un templo del que por cierto va a salir martirizado y muerto el gran defensor  de la paz, en fin, pilarín. No basta poner en la puerta a un par de cofrades hermanos que amablemente te inviten a permanecer fuera por el bien de la organización, como sobra el dinero, adelante con los faroles.

¡Si la doctora Fossey levantara la cabeza y viera en qué ha quedado su sacrificado trabajo!.

Pero al final, como estos…guardianes son matones pero torpes, tengo la satisfacción de decirles que en la iglesia del Salvador, el Jueves Santo, con la inestimable ayuda de mi amigo Jacinto Díaz, me colé.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 6: El antipamplina

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 6: El antipamplina

 

Muchos piensan que mojarrear equivale a hablar mal de las cosas, de las gentes, critiqueo puro y duro, criticar por criticar. Y no es así. También existe el mojarreo del bueno, el constructivo, y el de hoy es uno de ellos.

Verán ustedes, que la Semana Santa está repleta de pamplinas es obvio, de pijas, de “acoplaos”, de acomodados, de gente que vive del espectáculo porque saben que este trasciende. Si hombre, dice uno para identificar al alguien, es un muchacho que “es mucho de la Semana Santa”.

Para ser mucho de la Semana Santa se puede ser de dos formas, o vía pamplina o vía seriedad, entrega absoluta, silencio, discreción, trabajo, de espaldas a la galería.

Todos conocemos el pasaje bíblico de Sodoma y Gomorra: Señor, ¿y si hubiera un solo justo?.  Si hubiera un solo justo no las destruiría, oráculo del Señor. Si un día el Señor tratara de destruir la Semana Santa –la cofradiera se entiende-  por estar profanada por pamplinas, vividores, interesados, pícaros de monipodio y otras especies, y alguien le dijera aquello de “Señor, y si hubiera un solo cofrade de los de verdad…”, el oráculo sería: “pues no la destruiría”.

El prefijo “anti” hay que citarlo, tratarlo, con mucho cuidado, porque aunque sólo quiere decir contrario, a veces invita a un enfrentamiento visceral: para ser bético, por ejemplo, es condición sine qua nom ser antisevillista o al revés.

Para ser antipamplina no es menester ser violento ni buscar el enfrentamiento, simplemente hay que revestirse se naturalidad, se autenticidad, como el costalero de la foto, que sale del paso, permanece junto a él sin darse garbeos para el lucimiento, e incluso se cubre el “morrillo” para que no se vea la huella del esfuerzo.

La sodoma y gomorra semanasantera no corre peligro. Al menos nos queda un justo. Enhorabuena, joven amigo, enhorabuena, Ernesto. Creciste como cofrade en buena tierra.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 5: los cuerpos de acólitos

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 5: los cuerpos de acólitos

Es cierto que en Semana Santa no todo es pijerío y pamplineo, aunque ello abunde, también hay seriedad y mucha. La nuestra no podía ser menos y este año hemos visto una estampa realmente agradable: la de los acólitos adultos poniendo orden, estética y responsabilidad delante de los pasos, precisamente todo lo contrario de lo que hacen los cangrejeros.

El de acólito es un ministerio de la Iglesia Católica y también de la Anglicana, cuyo oficio es ayudar al diácono cuidando del servicio del altar y ayudando al sacerdote durante las celebraciones litúrgicas, especialmente la Misa. Son llamados también “ministros extraordinarios de la comunión” por la facultad que les compete de distribuir la sagrada forma entre los fieles y guardar la Eucaristía en el sagrario.

Es reconocido este ministerio por parte del Obispo, aunque en la práctica sólo se realiza por los llamados acólitos “extraoficiales” (v.g. Agüillas, padre e hijo, Amorós, Mayo, Pepe Márquez, Landero, Margallo (padre Juan), Ramón y otros). Y contrasta o se diferencia del monaguillo en la edad y consiguientemente en las competencias o atribuciones.

Con los cuerpos de acólitos “extraordinarios”, y lo digo así porque ignoro si han sido instituidos por el obispo, nuestras procesiones ganan en seriedad. Pero personalmente me gusta ver también a los acólitos pequeños, es decir, a los monaguillos, y me pregunto: ¿sería mucho pedir que, sobre todo para hacer escuela y cantera, se mezclaran y así esos niños aprenderían de los mayores a guardar el orden?.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 4: El inoportuno macuto.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 4: El inoportuno macuto.

El comentario de hoy se puede calificar como de pura anécdota, son de esas cosas que se descubren de pura casualidad, así que no me atribuyan mérito alguno.

Andaba el menda quitando fotos de Semana Santa, concretamente el Domingo de Ramos por la tarde y he aquí que al quitar una al muy fotogénico Cristo del Amor, que hasta yo obtengo buenas fotos de esa querida imagen, y verla después en el ordenador una vez guardada me llevo las manos a la cabeza porque, como verán por la foto, junto a la tablilla que Pilatos mandó escribir y colgar de la cruz, el famoso inri, destaca sobremanera un inoportuno macuto colegial de color verde chillón o amarillo verdoso.

A partir de aquí, y siempre de manera desenfadada, podemos comentar lo que queramos. Hemos eliminado  a las dos personas que aparecen en ella en la original a fin de no herir sensibilidades pero sin que nada nos obligara a ello por tratarse de una fotografía obtenida en la vía pública y durante un acontecimiento público. Pero es mejor así, y además podemos entrar en el juego de las adivinanzas. Personalmente me gusta mucho el entorno, el lugar en que se encuentra colgado el dichoso macuto, un cierro con buen gusto en uno de los lugares más atractivos de Ayamonte. Y gente de buen gusto y saber estar sus propietarios.

Pero la vida es así, y a veces ocurren estas cosas que al final no tienen más importancia que la que pueda darse a una simple y simpática anécdota.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 2: El Gancho

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 2: El Gancho

 

El pasado martes santo tuvo lugar un acontecimiento dentro del templo de San Francisco altamente llamativo. Les explico.

Verán, entre las muchas cosas que el Ayamonte cofrade hace “según Sevilla”, se encuentran algunos traslados de imágenes a los pasos: Excombatientes imita al Señor de Pasión, de Sevilla, y la hermandad franciscana, para no ser menos, al Cristo del Calvario, de Sevilla.  Para colocar en el paso la bendita imagen del Cristo de la Vera Cruz, se utiliza una soga finalizada en un enorme gancho. Hasta aquí todo normal.

Lo que no resulta, empero, tan normal, es que una hermandad, la austera franciscana, tan ordenada ella, deje el dichoso gancho colgando del coro sabiendo que el martes santo saldrá del templo la hermandad de la Lanzada. A la vista de la fotografía. No me digan que no da la impresión de que el gancho, de un momento a otro se va a llevar a Longinos para arriba.

Fue una tarde aciaga, aunque compensada altamente con la espléndida estación de penitencia de la citada hermandad. Y digo aciaga porque para colmo, alguien pensó que los componentes del coro de la Esperanza del Mar, eran unos vulgares okupas que habían invadido sin más las dependencias franciscanas sin autorización, cuando en verdad la tenían nada menos que de tres miembros destacados de la hermandad titular de las mismas, entre ellos, nada más y nada menos que Santiago Puga, que junto a Antonio Egea y Paco Palma, soportaron una espectacular bronca y una humillación que difícilmente podrán olvidar.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario del desenfado. 1: El infortunio del Cartel.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario del desenfado. 1: El infortunio del Cartel.

En este breve repaso a la Semana Santa pasada, vamos a comenzar casi como lo hicimos al iniciarse la Cuaresma, es decir, por el Cartel, el que va a terminar resultando el más inolvidable de los carteles de nuestra Semana Mayor.

No creo que al bueno de Benito se le olvide esta Semana Santa para el resto de su vida. El infortunio del cartel hará que lo tenga presente sin remedio.

El cartel habrá podido gustar más o menos, como siempre, a unos sí y a otros no. Desde luego, y aunque no soy entendido, los ha habido peores, mucho peores, y provenientes de pinceles ilustres.

Pero a infortunio sin duda que se lleva la palma. Todo empezó cuando, sin duda con la mejor voluntad  –yo eso nunca lo dudaré de Nicolás, que es hombre íntegro e incapaz de hacer daño a nadie-, se quitó de la portada del Album, y es que como dice el refrán, la mujer del César, además de ser honrada, debe parecerlo. Y aunque de la honradez de Nicolás, repito, no dudaré nunca, la decisión de prestaba a toda clase de especulaciones, como así ha sido.

La segunda parte del infortunio se produce el día del Pregón. Me colocan el cartel detrás del pregonero, y como el Mayito anda bien metido en carnes, pues casi no se vio por parte de los asistentes, vamos, que el pregonero lo tapaba.

Y finalmente, los de Televisión Guadiana. Parece que se quiere rizar el rizo del infortunio, y como se puede observar por la fotografía, el cartel ocupaba lugar preferente en el estudio, tan preferente que estaba situado en el mismísimo centro. Si no fuera porque luego nos colocan a la presentadora mismito delante del mismo… Total, que el cartel, por h o por b, sigue sin verse.

¿Confabulación o casualidad?.  Ustedes tienen la palabra.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 30: Los costaleros de nuestra seguridad

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 30: Los costaleros de nuestra seguridad

 

Desde hace unos días un buen amigo, un buen agente de nuestra seguridad local, un buen ayamontino, ha dicho adiós a la actividad profesional: el hermano Correa, hijo del inolvidable hermano Correa, el fundador de la “Orden Hospitalaria”.

Los compañeros le han rendido cumplido y merecido homenaje, y como se ve en la fotografía, ese homenaje se simboliza, como es propio de estos actos, en una placa para el recuerdo.

Creo que en estos días de Cuaresma y Semana Santa todos deberíamos entregar a los colegas del hermano Correa una placa que los nombre como costaleros de nuestra seguridad, porque un espectáculo grandioso y multitudinario como nuestra Semana Santa sólo es posible disfrutarlo desde la paz, el orden, la seguridad, y todo esto nos lo ofrecen ellos casi sin darnos cuenta.

Correa se va de la Policía, pero se queda como guardián y guardador de nuestras buenas costumbres, de nuestra cultura, es un bloguero excepcional y un internauta de lujo. Domina al muñeco diabólico con la misma facilidad con que el muñeco diabólico me domina a mí.

Benito Ramírez seguro que estará triste porque han sido muchos años de trabajo juntos, y el Caste y todos ellos, principalmente los veteranos que ya ven cercano ese momento de la comida y la placa, símbolo del deber cumplido. Una generación, esta del hermano Correa, que el pasado día 5 de febrero cumplió la friolera de 29 años al servicio de la Administración, y lo que es más importante, al servicio de todos.

Ellos son costaleros, costaleros de nuestra seguridad, por eso, cuando les necesitemos no lo dudemos, vamos “a llamarlos” y seguro que vendrán en nuestra ayuda.

Que lo pases bien en tu jubilación, hermano Correa, y ya sabes que me debes una cosita: poner en su portal del muñeco diabólico una frase que me prometiste. Ah, y no dejes de visitar de vez en cuando al pobre Benito que sin ti se queda triste, y a todos los demás, y así de camino me das una voz y me invitas a café. He dicho.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 29: El pregón gastronómico de José María Mayo

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 29: El pregón gastronómico de José María Mayo

Me gustó mucho el pregón del Mayo, el hijo del motorista, sobrino del del  parador, y sobrino político, como suele decirse en el vulgo y por afinidad en Derecho, de mi gran amigo Antonio Frigolet Jover, felizmente casado con una tía del pregonero y que hace muchos años emigraron a los madriles dejándonos plantados.

Me gustó por muchas razones, sobre todo por su calidad literaria, por su declamación y por su convencimiento. Pero también me gustó porque, aunque a algunos no les gustara, y me consta, por sus citas gastronómicas.

Yo no sé por qué a algunos no les gustan estas citas, cuando en realidad no son tan profanas como entienden, sino históricas, antropológicas, culturales, en definitiva.

Por eso también me gustó, porque me recordó mi pregón, cuando en su introducción, en aquella cita de la amistad con Rafael Pérez Castillo, aludía al “pescaíto frito de un día pa otro y al pan con manteca amarilla de la época”.

No creo que hablar de jeringos, de habas enzapatás, de raya en pimentón, de atún salao y aliñáo, de arroz con leche, de “huevos de Padre Jesús”, resulte ni mucho menos profano a secas, como independiente de todo lo demás.

Miren, les digo una cosa a fuer de que se me tache de blasfemo: Jesucristo sació el hambre de la multitud de los que le seguían con panes y peces, que era lo que tenía a mano, pero si cerca hubiera encontrado un puesto de jeringos como el de Esperanza los hubiera puesto como el Kiko, hasta la bola. He dicho.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 27: La soledad de Padre Jesús.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 27: La soledad de Padre Jesús.

El entorno de Padre Jesús ha dejado acuñados una serie de tópicos que en nada coinciden con la realidad a la hora de la verdad. Por ejemplo, se dice que es la hermandad de todo el pueblo, pero a la vez tiene una nómina de hermanos que a la hora de la verdad gozan de privilegios de los que no pueden hacer uso los demás. Y otros muchos, de los que iremos hablando a su debido tiempo.

Pero hoy toca hablar de la famosa madrugá, de esa que el tópico llama multitudinaria alrededor del Señor de de la Villa, del Señor de Ayamonte. Pues miren, eso no es del todo así.

Verán. Primero, calle Flamencos. Cortacaminos para dejar detrás al Señor de la Villa y correr a todo correr hasta la Barranca para ver la carrerita de turno. Segundo, calle San Roque, en el vulgo Callejón del Matadero. Segundo cortacaminos, esta vez para correr en busca de la calle Jovellanos para la segunda “escalada” previo a tomar café con jeringos. Tercero. Calle San Juan antes, hoy Domingo Ramírez el de los Caballitos, corre que te pego en busca del café o de la copita para hacer tiempo, que luego hay que encontrar sitio en las Angustias para la tercera carrera.

¿Y qué ocurre entre tanto con el Señor de Ayamonte?. Ustedes mismos se lo pueden imaginar si es que no lo han vivido: entre la parte baja de Galdames hasta la Barranca, entre esta y Jovellanos, y entre Jovellanos y las Angustias, bastante desasistido. Yo he llegado a contar treinta personas con el Señor y una docena con la Virgen entre la baja de Jovellanos y la calleja de don Celedonio, incluso la Avenida.

Pero en nuestro afán chuvinista seguiremos erre que erre con el tópico de lo multitudinario. En fin, pilarín.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 27: ¿Hay quien dé más?

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 27: ¿Hay quien dé más?

 

Aun no he tenido ocasión de ver al descubierto el nuevo paso de la Mulita, que según me informa el Encargado del Registro es espectacular, enorme, vamos, como dicen en Sevilla y se terminará diciendo aquí, “un barco”. Aunque ya nosotros habíamos dado el nombre de un tipo de embarcación a otro paso no importa, terminará llamándose como en Sevilla, si nó, al tiempo.

Con independencia del impacto que pueda causar en el personal en general, me permito un levísimo mojarreo a la espera que desde la hermandad lo comprendan y no se enfaden mucho conmigo, aunque me consta que algún miembro de la misma acuña un enfado ancestral.

Vamos a ver, queridos hermanos, y querido sobrino Jesús Nazareno Arenas –la gente no lo sabe, pero lo de sobrino es cierto, su padre y yo somos primos y a mucha honra por ambas partes- ¿no quedamos en que la de la Mulita es una procesión para niños?, entonces ¿a qué viene un paso tan grande, más difícil de manejar y por tanto de recorrido más lento?. Porque espero lo metáis por la esquina de la Peña, y si ya los niños de cansaban con el paso pequeño es de esperar que con este abandonen antes. (En estos momentos un malvado mojarrón se arrima a mí por la espalda y me dice: en Sevilla es así de grande o más).

Lo bueno que tiene el nuevo paso es que no vais a tener problemas de espacios para ocuparlo: mujer hebrea que por fin ha podido levantarse, no sé si pondréis al niño “Abreu”, San Juan, en fin pilarín. Me han dicho, sobrino Jesús, que vais a organizar un casting en Tierra Santa para completarlo. Lo podéis organizar aquí en Ayamonte, basta con que le facilitéis a Enrique Muniz cuatro trapos y te trae judíos, nazarenos y otras especies a mogollón.

Os deseo suerte en la primera estación de gloria. Al fin y al cabo, esto sólo ha sido un desenfadado mojarreo.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 26: Capilla ardiente para el pregón

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 26: Capilla ardiente para el pregón

 

En la mañana del Domingo de Señas, allá sobre las doce y algo, un matrimonio forastero preguntó qué pasaba en el teatro Cardenio que había tanta gente en la puerta. Es que se va a pronunciar el pregón de la Semana Santa, le informó uno. El matrimonio entró, había todavía poquita gente en el patio de butacas pues era temprano y ya se sabe que para estas cosas los españoles llegamos a última hora incluso con los actos empezados. Nada más entrar le dice la mujer al marido: vámonos, que el gracioso de la puerta nos ha engañado, aquí no se va a dar ningún pregón, aquí han instalado una capilla ardiente y estarán a punto de traer al difunto.

Y es que, mi querido amigo San Nicolás de las Aguas, ¿a quien encargaste el montaje del escenario del Cardenio?, porque vaya tela marinera. Cierras los ojos, te imaginas un ataud delante de la cruz y los ciriales, y cuando los abres sigues viendo el ataud. Y los dolientes, en la esquina, enjutos y compungidos. O, como le decía ayer al pregonero, recuerdas la famosa canción del pirata: “con diez cañones por banda, viento en popa toda vela, no surca el mar sino vuela, un velero bergantín”.

Cuántas vueltas se le ha dado al dicho escenario para la cuestión del pregón, desde llenarlo de autoridades y hermanos mayores como en 2002 cuando yo lo pronuncié, hasta dejarlo en una mínima representación con el pregonero aislado, al otro lado, más solo que la una. Menos mal que cuando uno menos lo piensa el pregonero se encuentra con la casi esperada visita del bueno, querido, entrañable “Luí”, el Chaves, que alegra la vida a todos con su inocente y franca presencia.

La escena es para recordar o para olvidar, como quieran. En el centro, la capilla ardiente sin difunto; a la derecha, los dolientes, y a la izquierda, el pregonero con el cartel detrás de él, ¿para que no se vea?. El cartel, no el pregonero. Ustedes mismos.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 25: El Pregón

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama.  25: El Pregón

 

Un soneto me manda hacer Violante,

que en mi vida me he visto en tal aprieto;

çatorce versos dicen que es soneto:

burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante

y estoy a la mitad de otro cuarteto;

más si me veo en el primer tercero

no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando

y parece que entré con pie derecho,

pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho

que voy los trece versos acabando;

contad sin son catorce, y está hecho.

Uno de nuestros escritores clásicos, unos dicen que Quevedo, otros que Lope, que más da, nos explica qué es un soneto al tiempo que de forma magistral lo va componiendo.

Algo así  ha sucedido esta mañana de Señas en el teatro Cardenio cuando mi amigo, colega y admirado José María Mayo ha pronunciado el pregón, o mejor, como él dejó sentado, un pregón de nuestra Semana Santa.

Mientras nos explicaba lo que es un pregón, lo ha ido construyendo de forma magistral, como Quevedo con el soneto. Ya era hora de que alguien fuera congruente y llevara la compatibilidad semántica y a la vez práctica, entre lo que llamamos teoría y lo que llamamos práctica.

Y es que un pregón es lo que es, no lo que uno quiere, se empeñe, que sea. En la vida hay muchas cosas que nacen ya regladas, y un pregón es una de ellas, así que no podemos andarnos por las ramas de la originalidad mal entendida con la irrisoria pretensión de sentar cátedra o pasar a los anales.

Un pregón, en este caso de Semana Santa, tiene que contar necesariamente de tres ingredientes: exaltación del acontecimiento que se pregona, invitación a los que lo oyen a participar en ese acontecimiento, y todo ello dicho desde un profundo conocimiento y convencimiento de lo que se dice, un convencimiento que en todo caso ha de ser testimonial.

José María Mayo ha cumplido fielmente con el guion. No pasará a la historia por su originalidad, pero lo hará por su ortodoxia, que es lo importante, y sobre todo cuando la ortodoxia, convertida en cátedra cofrade lo hace desde la mejor de las perspectivas posible: la visión, la vivencia incomparable del alma de un niño.

Enhorabuena, amigo Mayo. Pero como eres un cachondo como yo, no vamos a terminar esta pretendida crónica así de serios, así de tiesos. Así que voy a decirte una cosa: lo que no me ha gustado del pregón, en este caso, de su entorno, es esa especie de capilla ardiente que colocaron a tu izquierda, esos dos ciriales por banda que recordaban la famosa canción del pirata y que seguramente tú te sabes de memoria: con diez cañones por barba, viento en popa toda vela…

Un abrazo a tus padres, que habrán  pasado uno de los días más felices de su vida. Se lo merecen, que para eso son padres, que coño.  

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 20: Las levantás

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 20: Las levantás

No es de hoy el fenómeno, yo recuerdo que hace mucho tiempo, cuando el Viernes de Dolores llegaba a Ayamonte para pasar las vacaciones de Semana Santa, lo hacía con tiempo suficiente como para poder asistir a la primera levantá de la hermandad del Descendimiento.

Dice un refrán que lo poco agrada y lo mucho harta. Y la verdad es que eso ha venido ocurriendo a lo largo de los años con las dichosas levantás, que han venid0 a convertirse en actos multitudinarios y sin sentido.

Un día, en una tertulia cofrade en televisión local, me recriminaba amistosamente Pepe Garcés cuando yo decía que la Semana Santa era mayoritariamente una cuestión espectacular, pues él apreciaba que había mucha fe y mucha devoción.

Con las levantás queda aclarado todo. Acérquese usted como observador a las puertas de las Angustias, por ejemplo, cuando levantan los pasos de la Mulita. Parece como en los entierros, que los “dolientes” permanecen a las puertas en amigable y multitudinario charloteo mientras se celebra la misa. La hermandad celebra una Eucaristía previa a la levantá, y el personal, henchido de fe y devoción, aguarda en la puerta del templo a que termine para luego entrar a ver la levantá. Fe pura y dura, digo yo. De la levantá del Lunes Santo ni hablo, llevo muchos años escribiendo pero me considero incapaz de describirla.

Y no digamos nada de la levantá del Jueves Santo. Esta hermandad tiene la costumbre de ofrecer una especie de panegírico que normalmente protagonizan mis amigos Ignacio de Jesús y Rafael Montagú y hace muchos años Pedrito Pérez,  al que nadie echa cuenta porque la gente no ha ido a eso, ha ido simplemente, a la levantá.

Y habrá que preguntarse, ¿para qué sirve una levantá?. Porque si es para comprobar la firmeza de la candelería, de las imágenes, etc., se podía hacer sin convocatoria pública. Pero, en fin, pilarín, el que manda, manda, y cartucho al cañón.

Por cierto, ¿cómo es que los adelantados, los avanzados cofrades ayamontinos siguen llamando levantá a ese momento, cuando en Sevilla le llaman retranqueo?. Ay, ay, que nos estamos quedando atrás, y luego nos pondrán de catetos.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 23: Los costalazos en la esquina de la Peña

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 23: Los costalazos en la esquina de la Peña

Por tres cosas es sobradamente conocida la semanasantera Esquina de la Peña. Por una parte, por las vueltas de los pasos, sobre todo los de palio y el clásico del Descendimiento, aunque creo que con buen criterio este año ya no la van a dar no sea que se carguen otro candelabro de cola como cuando el Nieves iba de capataz y que todavía no ha devuelto el Landero que se lo llevó para arreglarlo, y sobre todo porque de costalero va el pijita del niño del Nieves con otros colegas de mucho cuidado como el comandante Xavier, en fin, pilarín.

Por otra parte, porque sirvió para dar nombre a una acreditadísima tertulia cofrade, la denominada precisamente Esquina la Peña, que por cierto este año se están retrasando demasiado en la presentación del cartel, yo casi tengo perdidas las esperanzas.

Y finalmente, por los en Ayamonte llamados “costalazos”, es decir, los leñazos que han dado más de un paso. Recuerdo un año en que iba la Lanzada con ruedas y de capataz Guillermito el del Gran Plaza, recordado y querido cofrade de la hermandad. Al tomar vuelta el paso dio un costalazo contra una esquina y al bueno de Guillermo, que era el que dirigía, no se le ocurrió más que decir: “ya se lo cargaron”.

Hace muchísimos años, cuando el recientemente desaparecido Pedro Jesús Flores era un muchacho, llevaba la vara de un paso, y en ese lugar pegó un costalazo. De debajo del paso salió nada menos que Cayetano el “Beso de Judas”, y le dijo: Pedrito ten cuidado, a lo que el padre le respondió: mi hijo no es Pedrito, es don Pedro, y Cayetano le contestó: usted perdone don Pedro, pero su hijo es para mí un bidón de morca.

Quiero aprovechar esta ocasión, como hermano del Descendimiento, para pedirles al Nieves y al Landero se pongan de acuerdo y devuelvan debidamente arreglado el candelabro, y al José Mari y al Comandante que no se enfaden por ponerlos de pijas.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 23: La Agrupación de Cofradías y el aborto

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 23: La Agrupación de Cofradías y el aborto

Soy consciente que voy a entrar en terreno resbaladizo, pero no me importa, soy de los que se mojan, no suelo ser tibio en mis manifestaciones, de ahí que pueda tener algunos detractores, nunca he creído en eso de que la virtud está en el término medio, en el término medio está la tibieza, la cobardía, el no dar más por el riesgo que se corre perdiéndolo todo, pero en la materia que voy a tratar en este mojarreo todos tenemos que hacer un esfuerzo, llegado el caso, para estar en misa y repicando, cueste lo que cueste.

Quiero también aclarar que las noticias que tengo, si es que puede llamarse así, son por omisión, es decir, no tengo noticias, lo que en este caso, es noticia. Me explico.

La Semana Santa de Sevilla, esa en la que tanto se miran algunos, especialmente la Agrupación de Cofradía de “revista”, “nazareno”, “capirote”, etc., sus hermandades una por una y el Consejo, se han pronunciado abiertamente y congruentemente en contra de las modificaciones o novedades introducidas en la ley del aborto, y ello en consonancia con la doctrina de la Iglesia a la que pertenecen.

Me extraña no haber oído nada al respecto procedente de nuestra Agrupación de Hermandades y Cofradías, no sé si se va a pronunciar acorde con lo que están haciendo otras asociaciones similares en todas partes o aquí existe algún inconveniente para que así sea, si es así, mala cosa, y si nó, ¿por qué no se ha sacado ya un manifiesto, un acuerdo global sobre el particular?.

Me gustaría que alguien autorizado contestara a esta pregunta o aclarara la cuestión. Eso espero.