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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

AYAMONTINOS DE PRO. José Pérez Barroso, el "Pegapalo"

AYAMONTINOS DE PRO.  José Pérez Barroso, el "Pegapalo"

Algunos se preguntarán cómo viene a ésta página la persona de un deficiente mental cuando lo de pro hay que entenderlo en el terreno de la eficacia, de la inteligencia, de la voluntad guiada... gravísimo error comete quien tal reflexión plantee. El ya recordado para siempre José Pérez Barroso, que por supuesto será recordado por su sobrenombre de "Pegapalo", fue siempre, como después se explicará, un ayamontino de pro.

Para ser ayamontino de pro sólo hay que tener corazón, un corazón grande puesto al servicio de los demás, y ello es así aun en el caso, como el de "Pegapalo",  en que la inteligencia no termine enterándose del todo.

"Pegapalo" sirvió durante muchos años como sacristán de la parroquia de las Angustias con enorme efectividad; se ocupó siempre de preguntar por los enfermos, de mandarles recuerdos; en sus labios nunca aparecieron palabras de odio o resentimiento; fue un fiel servidor de la sociedad, que en este caso, y todo hay que decirlo, siempre le correspondió con el cariño que merecía, que yo sepa, nunca fue objeto de vejaciones, salvo algunas bromas livianas que él soportaba bien e incluso le sobraba ingenio para responder a ellas. Era, sencillamente, un ayamontino admirable, un ayamontino de pro.

En una parábola de los evangelios, Jesús dice: quien esté libre de pecado tire la primera piedra. Nadie tiró piedra alguna porque todos tenían pecados.

Yo, modestamente, me permito preguntar en esta página: quien no haya querido a "Pegapalo" levante la mano. Nadie la levantará, porque todos, sin excepción, le quisimos. Descanse en paz e interceda por todos nosotros.

 

ANECDOTARIO AYAMONTINO. De cuando Trini el Largo le deshizo a su padre un librito de papel de fumar

ANECDOTARIO AYAMONTINO. De cuando Trini el Largo le deshizo a su padre un librito de papel de fumar

Corrían años de necesidad, las familias se reunían alrededor de una camilla al calor de una copa de cisco o tierra en invierno y a tomar el fresco por las noches a las puertas de las casas en verano.  En muchas casas, como en la mía, ni siquiera un aparato de radio para distraerse, que lo tuvimos ya bien tarde.

En este contexto histórico y social,  una noche en mi casa de la calle Olivo, la del "Guaperas del Peñón", mis padres mantenían larga conversación alrededor de la mesa camilla, mientras yo, que a la sazón andaría por el año y medio andaba por allí distraído. Como era muy charlatán ya desde edad precoz mis padres no echaron a ver que yo repetía una y otra vez la palabra "oto", es decir, otro. Así continuamente ellos oían oto, oto, oto, oto.

Pasado el tiempo y terminada la conversación, uno de los dos dijo: ¿qué querrar decir el niño con tantas veces oto oto?. Lo pudieron comprobar bien pronto.

El dichoso niño, mientras sus padres hablaban, había cogido el librito de papel de fumar del padre que estaba encima de la camilla, y tirando sucesivamente de las hojitas de papel pués las iba contando, así lo de oto, oto, oto. Ni que decir tiene que cuando Manuel Rumardo vino a caer en la cuenta al librito no le quedaba ni una sola hoja.

Es verdad que hay muchas anécdotas que contar, pero joder, no quería dejar de contar una mía. Espero me comprendáis.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. La tienda de los Pallares

AYAMONTE EN EL RECUERDO. La tienda de los Pallares

Antes de nada, aclarar que el presente título no es más que una abstracción popular de las distintas denominaciones comerciales con que sucesivamente venía anunciándose esta popular tienda comestibles: Calixto Pérez Toresano, Viuda de Calixto Pérez Toresano, Hijo de Calixto Pérez Toresano, y el genérico más conocido de Antigua Casa Pallares.

Venía situada en la calle 29 de julio, después de Prudenio Gutiérrez Pallares. Su principal característica es que simultaneaba la venta al por mayor y menor, es decir, atendía compras de particulares y abastecía a otras tiendas de comestibles.

Su especialidad eran los cereales, harinas y legumbres, y se anunciaba como distribuidor exclusivo de las acreditadas tortas de aceite "Inés Rosales", un producto que perdura y parece vencer al tiempo.

Al frente de la tienda siempre conocí a los hermanos Pérez Pallares, Prudencio y Calixto, el primero siempre detrás de la vieja y artística caja registradora, y el segundo tras el mostrador en tareas de despacho. Prudencio era algo serio aunque con gran sentido del humor en ocasiones; Calixto era conversador y muy amable.

A veces ayudaban en la tienda los hijos de Prudenio, José María y Calixto Pérez Martín, uno de los grandes e inolvidable cofrade de nuestra Semana Santa, y en ocasiones también la buena de Matilde, hermana de ambos, echaba una mano. Dependientes fijos, de largos años de servicio, Manolo Martín y el popular Luis "el Junquero", cuñado de nuestro amigo Cortada.

Se trataba de unas dependencias algo estartaladas. La zona comercial estaba abajo y existía un primer piso que funcionaba a modo de almacén; detrás había un patio que daba acceso a otras dependencias, que se comunicaban con la entonces calle Capitán Cortés, hoy Lusitania.

La tienda de los Pallares, multiplicaba sus ventas llegadas las fechas navideñas, aunque en ventas pequeñas dado el escaso poder adquisitivo propio de la época. Recuerdo que mi madre solía comprar medio kilo de polvorones, medio litro de anís o aguardiente de garrafa, y un par de kilos de harina para hacer en casa los pestiños que se guardaban en un lebrillo de barro.

Hoy los descendientes de tan populares comerciantes del yantar nos ofrecen el buen talante y modos de sus antepasados, al menos yo con ellos me llevo de maravillas, y nos une mucho el mundillo semanasentero.

MOJARRA FINA. Gracias a todos

MOJARRA FINA. Gracias a todos

Cuando Javi Martín me transmitió la idea de crear este blog, acepté de inmediato; al fin y al cabo a mí me encanta escribir y a él lo de la ilustración y la informática en general le va de perillas, así que nos pusimos manos a la obra con una pretensión muy modesta: compartir nuestra ilusión con amigos y familiares.

Pero a medida que pasaban los días pudimos observar que el número de visitantes del blog aumentaba considerablemente, hasta el punto que el día 14 de agosto llegamos a las 170 visitas y ayer a las 216. Era hora pues de ser bien nacidos, es decir, agradecidos. Y de ahí este modesto artículo y esa magnífica ilustración que ha preparado Javi para el evento.

Celebramos con satisfacción haber superado con creces las 5000 visitas, de suyo a esta hora ya sobrepasan las 5500, y todo gracias a vosotros, queridos visitantes. No quiero dar nombres por no correr el riesgo de siempre: que se deje atrás a alguien, así que os dais todos por aludidos.

Este no será un descanso, la tarea del blog queremos que sea sin solución de continuidad, así que hoy mismo aparecerá otro u otros artículos, como todos los dias.

Una vez más, gracias a todos, y por qué no decirlo: felicidades también a todos, porque de todos es el mérito.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: ajuntando pa las Angustias

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: ajuntando pa las Angustias

Hoy nos referimos a:

AJUNTANDO PA LAS ANGUSTIAS

Le llegó la hora al amigo Delars. Hablamos de "ajuntando pa las Angustias".

Vamos a ver: ajuntar pa las Angustias era una práctica propia del pasado, cuando el poder adquisitivo era escasísimo y sobre todo los niños íbamos guardando perras gordas y perras chicas para cuando llegaran las fiestas patronales montarnos en los cacharritos. Hasta aquí, nada de particular, al fin y al cabo era una práctica generalizada. Hoy, como afortunadamente hay dinero para todo, no hay que ajuntar, los niños y jovencitos ponen la mano y piden "la paga".

Lo de ajuntar pa las Angustias iba por otros derroteros. Se trataba de referirnos en lenguaje figurado a un momento fisiológico que viven todas las mujeres sin excepción. Llegado un momento de sus vidas, las mujeres desarrollan las gládulas mamarias, vamos, los pechos, o sea, las tetas. Pués bién, cuando a una niña ya se le notaban las primeras pretuberancias, cuando las mamas empezaban a apuntar, cariñosamente se le decía: "qué. ajuntando pa las Angustias, ¿no?". Es decir, con el cariño propio con que muchas veces decimos las cosas nos referíamos al crecimiento de las citadas glándulas. Y la niña se reía, claro.

Para mí, es de las expresiones ayamontinas más bonita, hermosa, cariñosa que podamos traer a esta página y espero haya sido a satisfacción de todos.

LA PALABRA HERIDA. La insólita tomatina de Buñol

LA PALABRA HERIDA. La insólita tomatina de Buñol

En un telediario de ayer pasaron un  breve reportaje con imágenes de la fiesta de la tomatina, de Buñol.

Esta fiesta data de 1945 cuando unos jóvenes la emprendieron a tomatazo con las autoridades que pretendían echarlos de un determinado lugar. Lo reptieron en años sucesivos y en 1.983 la popularizó Javier Basilio en Informe Semanal  de TVE.

Participan en ella alrededor de 40.000 personas, se emplean 115 toneladas de tomates. Y lo dicho, su existencia data de 1.945 y su popularidad de 1.983.

Pues así y todo, la ilustrada locutora-presentadora, leyendo lo que le puso delante la redacción, que se supone está formada por ilustrados, nos dijo que tendríamos ocasión de ver un INSÓLITO BAÑO DE TOMATES. Ni más, ni menos.

¿Sabrán estos nuevos ilustrados, los precursores del Informe Pisa, que insólito equivale a raro, a poco frecuente, a desconocido?.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: tener morriña

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: tener morriña

Parece que estoy escuchando al listillo de turno diciendo: eso de la moriña es cosa de los gallegos, que están por todo el mundo y sienten nostalgia de su tierra natal. Efectivamente, así más o menos define el diccionario de la RAE el vocablo morriña, exctamente como "tristeza o melancolía, especialmente la nostalgia de la tierra natal".

Pero resulta que los ayamontinos tenemos nuestra peculiar forma de hablar y como en otras ocasiones, a la acepción o definición oficial hemos añadido otra para nuestro particular roman paladino, cual es la necesidad de dormir, especialmente en verano y concretamente después de almorzar; nos entra la morriña y nos metemos entre pecho y espalda una sustanciosa siesta, aunque la morriña puede entrarnos en cualquier otro momento.

Por poner algunos ejemplos, digamos la morriña que les entra a los megalómanos de ocasión cuando van a un concierto que ni entienden ni les gusta, pero que viste ante los demás; o a la que entra en ocasión de ciertas homilías interminables. Ultimamente se ha puesto de moda poner por televisión las morriñas del Rey Juan Carlos cuando el hombre tiene que aguantar interminables discursos en paraninfos y otros foros.

La morrilla es sana, pero cuidado porque las cervicales pueden resentirse ya que a veces se manifiesta a base de cabezadas, de ahí la frase: me está entrando una morriña...voy a darme una cabezaíta.

Bueno, para termninar les pido que no se asusten por la foto que ilustra este artículo. No es él, aunque lo parezca. El nos dejó tranquilos hace más de treinta años, aunque muchos se empeñen en ponerlo constamente de actualidad.

ANECDOTARIO AYAMONTINO. De cuando mi primo Manolo el Cepa, de forma inconsciente, mató a todos sus pájaros

ANECDOTARIO AYAMONTINO. De cuando mi primo Manolo el Cepa, de forma inconsciente, mató a todos sus pájaros

Corrían los años sesenta del pasado siglo cuando un nutrido grupo de amigos, después de "pelar la pava", nos veíamos en el bar la Cepa, regentado por mi primo Manolo, en el que permanecíamos hasta altas horas de la noche dándole al aguardiente. Teníamos la costumbre de dar bromas y bastante pesadas al Cepa, que aguantaba con estoicismo pues a la hora de la verdad lo que más contaba para él era "el cajón".

He dicho que le dábamos toda clase de bromas pesadas, menos una: con sus pájaros no aguataba ni mijita. "Pégame a mí, pero no me toques un pájaro", decìa repetitivamente. Aunque el Cepe las cojía bien cojías, aun con la gran tajá nunca se iba a casa sin  arreglar sus pájaros, los tenía alimentados y limpios como los chorros del oro.

Una de aquellas noches, sorpresivamente, vimos como el Cepa se daba de bofetadas con sus dos manos en ambas mejillas, fuertes, sonoras, al tiempo que gritaba diciendo: "yo, yo, yo, he sido yo, no ha sido nadie, he sido yo, yo, yo, criminal yo, criminal". Hubo que aguantarlo y poco menos que reducirlo. Pasados unos minutos y ya sereno, aunque dolorido, nos explicó lo que había ocurrido.

Resulta que los pájaros estaban en periodo de muda. No sé por qué, pero siempre he visto que cuando están en esa situación se cubre las jaulas con un paño oscuro para evitar que los pájaros reciban la luz. Aquel día el Cepa había observado que las cañas de las jaulas estaban llenas de pequeños insectos, como mosquitos diminutos, y ni corto ni perezoso, celoso por el bienestar de sus pájaros, fumigó intensamente todas las jaulas...y las tapó. Ya se pueden ustedes hacer una idea de lo que pasó. Aunque el insecticida en principio no era nocivo para los pájaros, se convirtió en veneno, pues al quedar las jaulas tapadas y no correr el aire ni entrar oxígeno de manera regular, terminaron afixiados o envenenados, o las dos cosas.

De vez en cuando se lo recuerdo y aun se siente dolido. Si ven a Santiago Puga pregúntenle de mi parte y verán que buena imitación hace del Cepa "castigándose por su delito".

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: el álbum

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: el álbum

Hoy nos referimos a:

EL ÁLBUM

Anoche asistí en el auditorio de la Casa Grande al acto de presentación del cartel anunciador de nuestras fiestas patronales y del LIBRO DE FIESTAS. Oiga, que no he bebido ni me he pinchado, que es verdad que así lo dijeron la presentadora y el concejal de cultura  (aunque éste, en una sóla ocasión dijo álbum) . LIBRO DE FIESTAS, ¿se entera usted?. Pues eso.

Ya desde hacía algunos años se venía intentando, tanto desde el Ayuntamiento como desde la Agrupación de Cofradías, eliminar la palabra Álbum de nuestro acervo vernáculo, porque al parecer suena a cateto y hay que estar al pairo de la modernidad diciendo revista, que es como se dice en Sevilla, por ejemplo. En vista de que a pesar de los intentos yo seguí con mi particular cruzada de defensa de nuestra peculiar forma de hablar y muchos me siguen, han ideado una nueva fórmula: llamar a la encuadernación ilustrada que nos anuncia las fiestas, LIBRO.

Pero veamos, como siempre, qué nos dice el diccionario:

Revista: publicación periódica por cuadernos,  con escritos sobre varias materias, o sobre una sola especialmente.

Por cuadernos quiere decir que la perioricidad será más corta que la anual, que sólo produce  un  número. Además, nada se dice de fotografías, de obras de arte, de grabados, etc.

Libro.  Nos ofrece tres acepciones, a saber:

1. Conjunto de muchas hojas que papel que, encuadernadas, forman un volumen.

Muchas hojas no quiere decir las aproximadamente  setenta que trae la presentación de este año. Aparte que, ni por contenido ni por aparencia puede calificarse como libro.

2. Obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen.

No estamos ante una obra científica, ni específicamente literaria ni de otro orden porque, en realidad, no se le puede atribuir el apelativo de obra dado lo disperso de su contenido.

3. Cada una de las ciertas partes principales en que suelen dividirse las obras científicas o literarias, y los códigos y leyes de gran extensión.

Ni por asomo hay parecido.

Y por fin, vemos lo que dice el diccionario sobre la palabra álbum.

Álbum. Libro en blanco, encuadernado con más o menos lujo, cuyas hojas se llenan con breves composiciones literarias, sentencias, firmas, retratos, etc.

¿Verdad que esta difnición cuadra más con lo presentado que las otras dos?.

Entonces, si técnicamente no es una revista ni mucho menos un libro, y ya lo veníamos llamando álbum desde tiempo inmemorial, ¿a qué viene esa manía persecutoria, esa pretendida modernidad, ese afán por cambiarlo todo en orden a un progresismo ridículo al par de huir de nuestra esencias?.

Hay Dios mio, mucho me temos que un año de estos, cualquier ilustrado de pacotilla venga diciéndonos que "las horquillas que portan los costaleros de Padre Jesús resuenan en la Vía Dolorosa".

No lo quiero ni pensar. Pero, al tiempo.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: arroz y gallos muertos

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: arroz y gallos muertos

Uno de los alimentos más utilizados en nuestros días, principalmente por su precio, es el pollo, hasta el punto de que en las casas hace tiempo que se oye: ¿otra vez pollo?.

Pero antes no era así, antes comer pollo era un auténtico lujo que lógicamente sólo se podían permitir los más pudientes. En todo caso, los pobres, con muchas suerte, podíamos degustar el pollo por Navidad y no todos los años.

La principal ley del mercado ha sido siempre , es y será la de la oferta y la demanda. Y digo esto porque al estado económico a que me refería antes había que añadir la escacez de oferta pues los pollos eran entonces del campo, nada de granjas ni crianzas masivas.

Tal era el lujo del yantar pollo, que los ayamontinos, con nuestra peculiar forma de hablar, acuñamos una frase que es la que encabeza este artículo. De modo que bien al llegar las Pascuas, bien con motivo de un acontecimiento destacado, se oía a alguien decir: hoy toca arroz y gallos muertos. Claro que eso de muertos no deja de ser un pleonasmo porque, digo yo, vivos no se iban a comer.

Hoy, como para todo hay viveros, piscifactorías, granjas, etc., frases como estas ya no se oyen de ahí que convenga conservarlas en nuestro acervo vernáculo.

ANECDOTARIO AYAMONTINO. El inusitado y curioso intento de suicidio de Pedro Corrientes

ANECDOTARIO AYAMONTINO. El inusitado y curioso intento de suicidio de Pedro Corrientes

En primer lugar, situemos al personaje. Pedro Corrientes era un camarero ayamontino que durante gran parte del pasado siglo prestó sus servicios, por cierto, con mucha eficacia, en el entonces famoso y muy visitado Bar La Peña, lugar hoy ocupado por el amigo Angel Guerrero con una tienda de tejidos.

Es abuelo de nuestro buen amigo Toni, el eficiente mancebo de la farmacia de Angel Rodríguez, de la calle Zufre, aunque a él le gusta más que se le diga auxiliar de farmacia o algo así, pero para mí la palabra mancebo es más gráfica, más expresiva y clásica.

Un dia en que el bueno de Pedro Corrientes circulaba en bicicleta camino de San Silvestre de Guzmán, lugar donde por aquel entonces ´vivía, y posiblemente, a tenor de lo sucedido, en posesión de una de sus famosas "tajás",  decidió, poco antes de llegar a Villablanca y a la altura del denominado Puente de Pedrazas, el viejo, que con buen criterio se ha conservado para el recuerdo, quitarse la vida, para lo cual escribió en una tablilla la escritura que luego diré, y aunque el río iba seco y el puente era de escasa altura, allá fue con su tajá y su tablilla al cuello de cabeza, de costado o de culo al seco rio.  Cuando lo encontraron estaba bien magullado, aunque vivo.

La dicha tablilla, y este detalle adorna aquel curioso intento de suicidio y sin lo cual no tendría gracia ni sería motivo de anécdota, ´llevaba escrita la siguiente inscripción: "ASÍ MUEREN LOS VALIENTES, COMO PEDRO CORRIENTES". Y más abajo también se podía leer: "LA BICICLETA DEVOLVÉRSELA AL CHICO QUE ES ALQUILÁ".

Espero y deseo que a mi buena amiga María Corrientes y a su hijo Antonio les haya gustado este relato en memoria del bueno de Pedro. Y también a mi amiga "Arajumago", fiel visitadora de este blog.

ANECDOTARIO AYAMONTINO. Nuevo apartado

ANECDOTARIO AYAMONTINO. Nuevo apartado

Creo que la anécdota, vocablo perteneciente a la familia de la leyenda o el romance, bien merece un apartado en nuestro blog. Podemos contar muchas anécdotas vividas por nuestros paisanos más conocidos, especialmente los desaparecidos que nos legaron sus excentricidades en forma de anécdotas que terminaron quedando en el recuerdo de muchos.

Como quiera que contar una anécdota es muy parecido a narrar una leyenda o un romance de gesta, hemos decidido ilustrar este nuevo apartado de forma genérica, con una bella estampa de un ciego de la Edad Media pregonando sus historias en la plaza de un pueblo cualquier.

Entendemos como leyenda la relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos; por su parte, el romance de gesta es el popular en que se referían hechos de personajes históricos, legendarios o tradicionales. Ambos, la leyenda y el romance de gesta, los podemos poner en sintonía con la anécdota, como relato breve de un hecho curioso que se hace como ilustración, ejemplo o entretenimiento.

Espero disfruten con las anécdotas que referiremos. La primera saldrá dentro de unas horas. Os espero a todos.

LA PALABRA HERIDA. El grupo humano

LA PALABRA HERIDA. El grupo humano

Televisión española acaba de estrenar a un ilustrado para las retransmisiones de los partidos de la selección, aunque ya había andado pasos con anterioridad, me refiero a Emilio Butragueño. A lo mejor la culpa no es toda de él, sino de los sabios de la Ser, el Lamita y cía. que vinieron a denominar como galácticos a las figuras del fútbol, a los jugadores superdotados. Claro, al ser éstos galácticos, los demás se tienen que conformar con ser simplemente humanos. Además, ya no tenemos selección, ahora, según el locutor del España-Dinamarca y el citado Butragueño, ahora tenemos un grupo de futbolista, grupo que, además es humano, toma castaña.

Contamos con un grupo humano muy joven de proyección futura, que es otro caramelo que hiere la palabra, porque si es un grupo humano muy joven, ¿de qué proyección se puede hablar si nó es la referida el futuro?.

Así que ya sabéis, el proxímo partido, que no sé contra quien será, no lo jugará la selección, sino el grupo humano joven con proyección de futuro que elija Vicente del Bosque. Ahí queó.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Más basto que el cardojaba

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Más basto que el cardojaba

Hoy nos referimos a:

MÁS BASTO QUE EL CARDOJABA

Antes de nada vamos a traducir al castellano académico la última palabra del enunciado: cardojaba. Desde el punto de vista academicista debería decirse "caldo de habas". Bien, pero en el román paladino ayamontino, nuestra peculiar forma de hablar queda como se dice en el título: cardojaba, sin más.

Yo creo que uno de los platos más ricos y sustanciosos que se puede degustar en un pueblo marinero es el guiso de chocos con habas y papas, pa chuparse los dedos, digo yo. Todo es aprovechable y el caldo se consume empapándose en el pan para finalmente degustarlo.

Es un caldo riquísimo. Entonces, ¿por qué los ayamontinos cuando alguien es rudo, grosero, le decimos aquello de "eres más basto que el cardojaba?. Francamente no sé de donde proviene la ocurrencia, ni en qué momento o tiempo nació, pero desde luego no se corresponde con la realidad, aunque es fonéticamente fuerte, lo que hace que sirva para el modesto insulto de poner a alguien de basto o poco fino.

Quede ahí la paradoja y una de nuestras más gráficas y ascentrales expresiones.

MOJARREANDO. La recuperación de la memoria histórica

MOJARREANDO. La recuperación de la memoria histórica

Esta mañana he estado en el centro de salud para quitar una foto al busto de don Antonio Massoni Jesús a fin de ilustrar el artículo que en su memoria he escrito en el apartado Ayamonte en el recuerdo.

En la fachada del referido centro se puede leer un antiguo azulejo que dice: AGENCIA LOCAL DEL INSTITUTO NACIONAL DE PREVISIÓN.

El INP desapareció de nuestro ordenamiento jurídico-administrativo hace muchos años para dar paso a un desdoblamiento burocrático: el INS, Instituto Nacional de la Salud, y el INSS, Instituto Nacional de Seguridad Social.

A mí me dá que los abanderados de la modernidad, de la progresía, de la democracia, que pretenden recuperar, no la memoria histórica, sino parte de ella, o no saben lo que fue el INP o ni siquiera se han fijado, de lo contrario ya hubieran interesado firmas para retirar el azulejo. Si nó, al tiempo. No olvidemos que se trataba de una institución de la oprobiosa, que por cierto no existía cuando la República.

¡Que bien sienta un poquito de mojarreo a estas horas de la tarde!.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. El inolvidable entierro de don Antonio Massoni Jesús

AYAMONTE EN EL RECUERDO. El inolvidable entierro de don Antonio Massoni Jesús

Nos encontramos de lleno en la Primavera de 1958, concretamente es el 9 de mayo. Como por ensueño, parece que la vida misma se hubiese parado. Nadie osa sintonizar una emisora de radio que emita música; la mayoría de los barcos han dejado de salir a la mar y permanecen amarrados a puerto; el Guadiana se ha quedado quieto sin que tal quietud coincida con la bajamar ni con la pleamar, es una quietud buscada para no quebrar el impresionante silencio reinante; los corazones de los ayamontinos laten má rápido de lo normal, es un latido de congoja, de desazón, de desconsuelo, el latido que pregona el gran trauma que origina una pédida irreparable. Todo resulta imposible para calmar el dolor de un pueblo que oye doblar a difuntos de una forma especial, como nunca había oído antes y como nunca volvería a oir.

Un ser humano puede ser querido por muchos, o por casi todos, pero no es normal que lo sea por todos. Aquel inolvidable día un ayamontino, a la manera del Cid, ganó con su muerte una batalla especial: conseguir que todos los que le conocieron y trataron le llorasen. Siempre la fraternidad presente en su vida, fraternidad que alcanzaba su cénit cuando se trataba de ayudar a los necesitados: "paga primero en la tienda y cuando puedas pasas por aquí, que a mí no me corre prisa", era quizás su frase más repetidas, que a veces iba acompañada del gesto de dejar debajo de la receta un billete de dos pesetas para que aquel pobre pudiese comprar algo para comer ese día.

Su entierro fue una apoteosis de lo plebeyo. Cuando el féretro alcanzaba la cota del Arrecife, y más aun, cuando los primeros dolientes regresaban del camposanto aun seguían subiendo gentes por la calle Felipe Hidalgo. Ni los más viejos del lugar recordaban semejante manifestación popular. Era una masa humana abigarrada, todos cabían en su hetereogéneo contenido: viejos y jóvenes; adocenados y atildados de pacotilla; hombres mayores con traje y corbata; marineros de azul marino de pañería Rogado, con gorras y boínas en las manos; campesinos vestidos de pana; pintores de brocha gorda; mecánicos y carpinteros; chóferes y ayudantes; bancarios y mendigos; niños güilis de pelo engominado con fijador de droguería el Canario; rondines y contrabandistas; herradores, barberos, camareros; ateos y creyentes; piñoneros y caleros; mordicantes silenciosos y mojarrillas reprimidos; prestamistas y diteros; rifadores sin rifar y loteros sin billetes; comerciantes de lo clásico y chamarilleros de ocasión; niños correteando arriba y abajo... y mujeres a las puertas, con delantales y rulos, y monjiles rosario en mano reflejando en sus rostros una pena húmeda y un hipo contenido en sus acelerados corazones.

Todo parecía una pesadilla hasta que el último responso volvió a la ingente masa a la realidad. Aquel 9 de mayo de 1958, Ayamonte entero acompañó en su último viaje a quien con toda seguridad ha sido el ayamontino más querido y recordado, el predilecto de sus hijos: el farmacéutico don Antonio Massoni Jesús.

IN MEMORIAN

 

La ciudad fronteriza ayamontina, pasa en estos momentos por el trance dolorosísimo de ver desaparecer para siempre a uno de sus hijos predilectos, al genuino representante de la caballerosidad, al ejemplo sublime del padre de familia, al fiel y querido esposo que anteponía su hogar a todo cuanto en la vida pudiera atraerle, al “paño” de lágrimas de todos, pues las benditas puertas de su Farmacia, jamás en la vida se cerraron para nadie; al consejero sensato, que en todo momento reflejaba sus vastos conocimientos de su digna profesión, extendiendo su campo de acción a la realización de análisis clínicos; al hombre que siempre y a todas horas estaba dispuesto al cumplimiento de su deber, fuera y dentro de su Farmacia y para el que la llamada telefónica a deshoras de la noche, no le incumbía ningún contratiempo; al deportista  a quien Ayamonte debe el reciente prestigio y auge del fútbol ayamontino, al que consagró muchas horas de intenso estudio y hasta gastos excesivos de su peculio particular; al hombre que todo era amabilidad, educación, corrección y simpatías.  En una palabra, Ayamonte ha perdido al hijo más querido en todo el ámbito social, al verdadero Hijo Predilecto de Ayamonte, al gran caballero DON ANTONIO MASSONI JESÚS, a quién Ayamonte entero llora en estos momentos, rindiendo fiel tributo de leal amistad, cariño y gratitud, con sus puras y sentidas lágrimas, al que todos le debemos mucho y bueno.  La gratitud perenne del pueblo que le vió nacer, quedaría bien reflejada y con suficientes méritos para ello, si una de sus calles se viese honrada con el nombre de tan bienhechor hijo.

 

        La muerte con su repugnante guadaña y sus temibles ataques de sorpresa, con la faz horripilante de su esfinge macabra, ayer sorprendió inesperadamente al buenísimo de DON ANTONIO y cuando las fatídicas manecillas del reloj marcaban las seis y veinte minutos de la tarde, segó esa preciosa vida del más modesto, más caballero, más querido y más caritativo de todos los ayamontinos.  La noticia  como la pólvora, corrió por todos los ámbitos de la ciudad, lanzándose el vecindario a la calle, comentando tan sensible e irreparable pérdida.

 

       Los hogares, la vía pública, el café, el bar, los lugares de trabajo, los hombres y mujeres, el joven y el anciano, fueron verdaderos focos de comentarios dolorosos por la pérdida de un ser tan querido, poniendo colofón emocionante a éste profundo pesar, los niños, esas almas angelicales que son los verdaderos heraldos que justifican la bondad de un ser.   A esas almas angelicales é infantiles, también habían llegado las fragancias dulcísimos de las excelentes cualidades y virtudes que adornaban al tan querido, popular y bendecido DON ANTONIO.

 

 

                      Yo en mi escuela, he comprobado en la mañana de hoy, ese sentido y verdadero dolor de los niños, y tanto me han emocionado, que las lágrimas han asomado a mis ojos, a impulsos de los que, al igual que Jesús, eran su predilección.

 

                      Cuantas y cuantas veces he sido testigo de ése cariño suyo hacia los pequeños, viendo como los cogia por el brazo y los entraba gratis en el campo de fútbol; cuantas y cuantas veces, en plena calle o en el extrarradio de la ciudad, há frenado sus acelerados pasos, para contemplarlos jugando al fútbol, cuantas y cuantas veces ha contenido a los porteros y servidores del club, para evitar la expulsión de algún chaval que ha “pagado gratis su entrada”, saltando las tapias del estadio….

 

                     Ha sido el pobre, el necesitado, el que ha acudido infinidad de veces bien  a la Farmacia o a su domicilio particular, con ansias locas y hasta desesperante, para que le solucionase sus problemas medicinales, amparándose en la bondad y la caridad extremas del santo DON ANTONIO; ha sido la madre o el padre del niño, quien ha acudido múltiples veces para solicitarle un consejo, un remedio, a la enfermedad del hijito…  há sido el empleado, el comerciante, el industrial, el rico, quienes en contables momentos también ha encaminado sus pasos a la FARMACIA DE MASSONI, ávidos de un remedio orientador del curso de una enfermedad o el resultado de un análisis.  Para él no había distinción de clases ni período de jornada de trabajo. Era afable con todos, y jamás la pereza y la desidia reinó en su corazón, ya que tenía un concepto elevadísimo del cumplimiento del deber, excediéndose en ellos, hasta el extremo de que repito  que todos le debemos gratitud.

 

                  El nicho, mi queridísimo amigo, recogerá tu cuerpo, cesando allí para siempre ese dinamismo que tanto te ha caracterizado. Pero tu alma, saturada de obras caritativas y de pureza de acción, estoy seguro de que en estos momentos estará gozando de la bienaventuranza eterna, pues la santidad tiene diversas manifestaciones y son también varios y diversos los senderos para alcanzarla.  El elegido por tí ha sido sublime y el que más embellece a un alma, cuando en ella anida, como águila imperial, ésa hermosa virtud de la caridad. Nuestras lágrimas, brotarán de los ojos, como tributo perenne al siempre llorado amigo, que un fatídico 8 de mayo arrancó para siempre de nuestro lado, aún cuando espiritualmente siempre viva en cuantos te trataron y conocieron.

 

                 Que los cinco sentidos besos que anoche deposité en tu ya fría frente, sean cinco ofrendas que en el holocausto momento de tu rápido fallecimiento he querido ofrendarte: oración, recuerdo perenne, gratitud reconocida, afecto entrañable y pesar de no haber poseído como tú, las ajemplarísimas y valiosas virtudes que en vida siempre te adornaron.

 

                      

                          Ayamonte, 9 de mayo de 1958 

 

                                                                       Arturo Puntas Vela

LA PALABRA HERIDA. Una liberación muy especial

LA PALABRA HERIDA. Una liberación muy especial

Anoche viendo un programa de la tele de esos que suelen poner los veranos cuando apenas tienen audiencia, es decir, reposiciones, recortes, etc., ví sendas entrevistas que el presentador hacía a dos personajes televisivos de fama y actualidad: Alfredo Urdaci, que fuera jefe de informativos de Televisión española al tiempo que  Leticia Ortiz era novia del príncipe Felipe; y Jorge Javier Vázquez, quien durante cinco años, acompañado de una señora de su misma calaña, hirió, maltrató, vejó, la dignidad, la intimidad, el buen nombre, de muchas personas, a las que acosó sin piedad y amargó la vida a través de aquel programa de triste recuerdo conocido por el tomate por mucho que fuera y siga siendo el líder de audiencia de los últimos años. (El Coliseo romano tiene el récord de audiencia de la Historia y a nadie se le ocurriría admitir que los espectáculos en él ofrecidos eran los mejores ni mucho menos).

Bueno, a lo que vamos. En un momento de la entrevista, cada uno de estos personajes dijo lo siguiente: me sentí liberado. Uno se refería a cuando lo echaron directamente después del suceso de la lectura de la sentencia en que refiriéndose a Comisiones Obreras leyó literalmente cece oo, y el otro a cuando también lo echaron, indirectamente, al retirar la cadena aquel nefasto programa que generaba mucha audiencia pero también muchas indemnizaciones a los ofendidos por resoluciones judiciales.

Y digo yo, liberado se siente quien ha sido privado de libertad, como recientemente y para alegaía de todos la señora Betancourt, o los que en España lo fueron tras sufrir cautiverio por parte de Eta, pero decir alguien que se siente liberado porque lo despidan de su trabajo, suena. al menos, a cachondeo. Claro que como Urdaci y el Vázquez -que ahora está muy contento porque se ha enamorado- son unos cachondos, a lo mejor lo dicen con segundas, pero les aseguro que en la tele se pusieron muy serios.

Ya saben, según estas dos figuras de lo audiovisual, un despido del trabajo es una liberación. Me lo expliquen.

HISTORIA DE LA PASIÓN. Capítulo V. La crucifixión, una muerte anunciada

HISTORIA DE LA PASIÓN. Capítulo V. La crucifixión, una muerte anunciada

Vamos primero a situarnos en el lugar de los hechos. El monte Calvario estaba situado extramuros de Jerusalén, hoy forma parte del interior de la ciudad. Era la parte más baja de la colina del Gareb; no era una colina uniforme pues a lo largo de ella existían altibajos; así,  como quince metros por encima del Gólgota, al noroeste y a una distincia que bien podía llegar a doscientos metros, se encontraba uno de los huertos que existían en dicha colina, propiedad de José de Arimatea, donde finalmente fue sepultado Jesús.

En esta ocasión, y no resulta nada extraño aunque aparentemente lo parezca, los evangelistas coinciden en la narración del suceso. Yo creo que se debe a que todos escriben de oídas, incluso Mateo, llamado testigo presencial, pues en aquellos momentos todos habían huído despavoridos a excepción del apóstol Juan.

Sin embargo, de la crucifixión en sí, como forma de ejecución de la pena de muerte, sí podemos hablar con propiedad, al tratarse de un hecho muy repetido en el tiempo de que se trata, de ahí que el experto en Historia de la Antigüedad,  Roberts Graves nos describa el fatídico momento de esta manera:"luego hicieron que cada reo, por turno, se echara de espaldas cerca de su travesaño horizontal. Este se ponía debajo de la cabeza, y se ataban con finas ramitas de mimbre  los brazos del hombre al madero. Las manos quedaban aseguradas mediante un largo clavo martillado a través de la palma, para que no fuera posible librarse; luego, con sogas y una polea de alzaban hombre y madero hasta que el travesaño encajaba en el rebajo preparado en el poste vertical, donde se ajustaba con pernas".

Dentro del largo proceso que vá desde la crucifixión hasta la lanzada de Longinos que trataremos en el siguiente capítulo, varias cosas son de destacar, prescindiendo aquí de las conocidas Siete Palabras para no cansar el lector y tratarse de un asunto de sobras conocido.

Reconozco que soy un crítico de los evangelistas en determinadas cuestiones, y una de ellas es insistir en que los dos que son cruficados con Jesús son delincuentes comunes (Lucas pone en boca de Dimas aquello de "nosotros estamos recibiendo lo merecido por nuestras fechorías"), cuando en realidad casi todos los estudiosos dan por sentado que se trataba de dos guerrilleros de Barrabás o de Judas el Celote, que pretendían la liberación de Judea del yugo romano. Con esas afirmaciones no hacen más que perjudicar la figura de Jesús, pues da la impresión de que se trata de otro delincuente, cuando en realidad también es condenado por razones políticas y no delictivas.

No tenemos más que recordar las palabras del otro crucificado, el llamado mal ladrón, Gestas: "¿no eres tú el Cristo?". Es evidente que este reproche no lo realiza Gestas como mero ladrón. Observemos que lo llama Cristo, el Hijo de Dios, al que todos esperaban como libertador del pueblo judío. Es decir, Gestas, que había luchado por liberar a su pueblo, reprocha la pasividad de quien a la vez es proclamado por los suyos como rey de los judíos e Hijo del Altísimo.

Nos queda una cuestión muy discutida, aunque poco relevante en relación con el hecho principal: tratar de determinar la hora exacta de la muerte; pero antes tenemos que comprobar en qué momento del sacrificio tiene lugar, ¿antes o después de la lanzada?. Lo veremos en el siguiente capítulo.

LA PALABRA HERIDA. Hoy hablamos de: la problemática

LA PALABRA HERIDA. Hoy hablamos de: la problemática

La palabra que vamos a tratar hoy bien merece la pena haberla dejado para más adelante pues qué duda cabe que es una de las prendas, de las lindezas más resonantes en el mundo del disparate del habla actual.

La palabra problemática, que viene recogida adecuadamente en nuestro diccionario, ha desplazao, sin ella quererlo, por supuesto, a su sinónima problema, pero la influencia de los medios de comunicación y de estos nuevos periodistas y políticos es tal que inmediatamente hacemos nuestros sus disparates, y así, las inadecuadas expresiones que ellos emplean terminan habitando entre nosotros, no como el verbo encarnado precisamente, sino como el verbo ocupa (otra lindeza es escribir ocupa con k).

Veamos lo que nos dice nuestra sabia RAE.

Problema: cuestión que se trata de aclarar; conjunto de hechos o circunstancias que dificultan la consecusión de un fin.

Problemática: conjunto de problemas pertenecientes a una ciencia o a una actividad que presenta dificultad determinadas o que causa problemas.

A ver, que venga un niño de primaria y me conteste a estas preguntas. Voy volando, contesta uno de ellos.

Vamos a ver, Pepito, si una problemática es un conjunto de problemas...el niño no me deja terminar y contesta raudo: es que un problema y una problemática no es lo mismo. Bien, chavalín, entonces, ¿si las problemática causa problemas....?, tampoco me deja seguir y contesta rápido: si causa problemas es que no es un problema, es que es un conjunto de problemas. Lo felicito y me contesta: no se esfuerce en felicitarme, es tan sencillo que no merece la pena.

Ahora me explico lo acertadísimo del título del programa de Antena 3: "no sé más que un niño de primaria".

Pero los listos no se enteran  y dale con dale con la problemática. Fulano anda preocupado porque tiene la problemática de la tensión alta. Mire usted, tener la tensión alta, ser hipertenso, es un problema; formaría parte de una problemática -el síndrome metabólico- si además tuviese problema de azúcar, de colesteros, de sobrepeso, etc., de tal modo que ese conjunto de problemas completarían el síndrome metabólico, que es una problemática y no sólo un problema.

La actual crisis económica que sufrimos todos los españoles, a excepción de Zapatero y los miembros y miembras de su gobierno, es una problemática porque en ella inciden problemas como el de la crisis de la construcción, la subida del petróleo, la hipoteca basura americana, etc., y a la vez esta problemática genera problemas, v.g. el paro, el incremento disparatado del ipecé, es decir, como si se tratase de aquello de la pescadilla que se muerde la cola.

Por último, vienen los listos de Carrusel deportivo, Manolito Lamas y Paquito González, y nos dice: el entrenador tiene una problemática, no sabe si dar entrada a un hombre del centro del campo o a un defensa. Eso es un problema, listillos. Sería una problemática si ese indecisión se debiera a que además tiene a tres jugadores lesionados, dos sancionados y no poder alinear a otro extranjero, por ejemplo.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Las fiestas de San Antonio

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Las fiestas de San Antonio

Las fiestas tradicionales que Ayamonte celebra cada año y con carácter secular son la de las Angustias y el Salvador, esta última más feria que fiesta en sus orígenes. A ellas hay que añadir la de las dos barriadas marineras, la del Carmen en Canela, en auge durante los últimos años, y la de San Antonio en Punta del Moral, siempre atractiva y multitudinaria. Hubo intentos que terminaron frustrados, como una velada en Santa Cruz y la recordada Fiesta del Merengue, que duró unos años pero terminó desapareciendo.

Cuando un ayamontino llamado José Mora Carnacea aunció su proyecto de organizar una fiesta en honor de San Antonio en la calle del propio nombre, a todos nos cogió de sorpresa. Pero Pepito Mora, el de las gambas, puso proa a su proyecto y con la ayuda de algunos fieles amigos, organizó el primer festejo. Pero cometió un grave error, aunque la verdad es que lo sucedido era totalmente imprevisible. Situó la fiesta en un tramo de la calle Felipe Hidalgo, el que va de San Antonio a Realidad, muy estrecho. El nunca pensó que aquel primer año su modesta fiesta viniera en multitudinaria, y un desagradable suceso hizo que no la volviera a ubicar en el mismo lugar, sino en todo lo alto de la calle San Antonio, cuando termina la cuesta, en el cruce con la calle Carmen, lo que le proporcionaba un espacio considerablemente ancho y grande, contanto además con toda la explanada del Arrecife, donde hoy figuran las calles el Telar y Betis para los cacharritos.

Farolillos, atracciones para los niños, alumbrado, fuegos artificiales, en fin, todos los ingredientes de una fiesta. Sin faltar por supuesto la eterna verbena popular para lo que instaló un amplio escenario en la calle del Carmen para la orquesta. Bebidas, todas, pero destacaba una en particular, muy ayamontina: el ponche que servía Chamorro y su esposa Josefa.

A altas horas de la madrugada, aprovechando un descanso de la orquesta, subía al escenario un personaje indescriptible. Le conocíamos por Laíño, que fue durante muchos años nuestro sepulturero. Laiño era un filósofo frustrado, aunque él no lo creía así, y allá que nos ofrecía sus disertaciones filosóficas en lo alto del escenario. El primer año no fue más que una anecdota aislada de un hombre con unas copas de más, pero pasaron los años y el número del bueno del Laiño se convirtió en un clásico. No recuerdo ahora si llegó a incluirse en el programa, se lo preguntaré a Franquito el pintor, pues el padre era el principal colaborador de Pepito Mora, que terminó su vida en la residencia Lerdo de Tejada, en paz y viendo cumplido su sueño de convertir su calle, la calle San Antonio, en un lugar festivo.