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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

MOJARREANDO. El gachó que pretendió secar el río Darro

MOJARREANDO. El gachó que pretendió secar el río Darro

"Ay, mi Rosa de la Alhambra, Rosa de la morería, haré lo que tú me mandes con tal de que seas mía" Y ahora el muy inocente, sin saber cómo es la gachí, le ofrece una alternativa a todas luces incomprensible, y no porque la segunda sea una hipérbole, que es figura literaria muy usada en materia de amoríos, sino porque no hay lógica entre ambas opciones.

A saber: "mánda repicar campanas y yo las repicaré". Bueno, vale, chaval, eso no es difícil si tenemos en cuenta que hoy las campanas se pueden repicar pulsando un botón desde la sacristía, como hace Paco el Lepero. El meollo de la cuestión está en tu segundo ofrecimiento: "manda que se seque el Darro y no volverá a correr". En el lío que te has metido, joven enamorado, porque verás, si la gachí te quiere, mandará repicar campanas, pero si nó, y te manda secar el Darro, ¿qué hacemos?, porque secar un río no es tarea fácil, aunque sea un río pequeño como el Darro, que es afluente de un afluente, el Genil, que a la vez lo es del Guadalquivir, ¿tú sabes cual es la misión más importante del Darro, chaval?. Pues nada más y nada menos que abastecer de agua a la Alhambra, y a pesar de ser un río pequeño mantiene un nivel medio constante aun en épocas de sequía.

Así que, por un lado, dejas sin agua la Alhambra, y por otro, sin riego las huertas de los alrededores de Granada.Y todo por ser tan lanzao. La que ibas a armar no lo quiero ni pensar. Menos mal que todo quedó en el intento, porque como la Rosa era de la Alhambre no iba a ser para nadie más, que si nó...

LA PALABRA HERIDA. La artillería según los locutores deportivos

LA PALABRA HERIDA. La artillería según los locutores deportivos

Está uno tan tranquilo en casa viendo el partido de fútbol. Uno de los equipos va perdiendo 2-0 y sólo quedan 15 minutos de juego. Entonces, el entrenador del equipo que va perdiendo, en su afán de remontar el resultado -y remontar no es empatar sino superar los goles del contrario, aunque de eso ya hablaremos- saca del campo a dos defensas y un centrocampista y mete a tres delanteros.

Independientemente de que se trate de una táctica equivocada, pues los delanteros necesitan que los centrocampistas les sirvan balones y tres son muchos y se estorban, lo bueno viene ahora, cuando el ilustrado locutor de turno nos dice: "Ante esta situación de marcador adverso y dado el poco tiempo que queda, el entrenador se ha visto obligado a realizar tres cambios de una vez, sacando del campo a un centrocampista y dos defensas y metiendo "toda la artillería", los tres delanteros que le quedaban en el banquillo.

Vamos a ver, listo de turno, ¿tú has hecho la mili?. ¿Sí?, pues te enchufaría Sor Eloísa. ¿No?. Bueno pues yo te lo explico.

Mira, las armas del Ejèrcito son cuatro: Infantería, Caballería, Intendencia y Artillería. La Infantería va delante del todo, es decir, como los delanteros en el fútbol; la Caballería va delante o inmediatamente detrás de la Infantería; la Intendencia es la que lleva los chuscos a las trincheras, y la Artillería, listillo, es la que está atrás del todo, es decir, como los defensas en el fútbol. Su misión es, desde la retaguardia, desde la defensa, abrir fuego contra el enemigo lanzando sus obuses, facilitando así el camino a la Infantería.

O sea, si el entrenador mete toda la artillería es que mete centrocampistas y defensas que sirven balones desde lejos a los delanteros y mediopuntas. Si lo que mete es artillería, es que entran defensas. ¿Está claro?. Yo se que sí, pero tú, que eres tan listo, seguirás diciendo lo de la artillería referido a los delanteros. Y encima de ríes de cualquier desgraciao que mete la pata cuando entra por teléfono o manda un mensaje con una falta. Es que sois tan graciosos, sobre todo los domingos por la tarde...

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: corceando

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: corceando

Hoy nos referimos a:

CORCEANDO

He buscado en el diccionario de la Rae por si acaso existiese esta palabra, tanto con c como con s. Con c no existe, y con s nos ofrece el infinitivo del verbo corsear: ir al corso; y de corso nos dice que se trata de una campaña que hacían por el mar los buques mercantes con patente de su gobierno para perseguir a los piratas o a las embargaciones enemigas. De ahí la frase "tiene patente de corso" para referirnos a alguien que campa en su libre albedrío amparado en protección oficial. En el régimen anterior hizo fortuna aquella maldita frase:" tú no sabes con quien estás hablando".

Bueno, vamos a lo que vamos. Los ayamontinos hemos acuñado en nuestra peculiar forma de hablar el verbo corcear como indicativo de que alguien anda siempre de arriba abajo, que sólo entra en casa a comer y a dormir, y que todo el tiempo restante, pues eso, en la calle de un lado a otro dando lo que se suele decir mucho por culo. Es cierto que a veces los grandes corceantes nos alegran la vida con su ingenio, con su buen sentido del humor y con su leal amistad, como ocurre con el señor que ilustra este artículo, que por cierto, ahora ya corcea poco según me informa Cristo, su querida esposa y amiga de mi familia y sus grandes amigos Uchi y Antonio Naní, que son sus vecinos y todos me dicen que se lleva todo el día sentado al balcón.

Eso no es bueno, amigo Manolo, El Gordo del Queveo, tienes que hacer como tu amigo el Torerito, salir a la calle, compartir tu alegría de vivir y tu ingenio con tus amigos y dejarte de tanto balcón, hazme caso. El tiempo que te queda de vida, que espero sea mucho, no quiero verte tan parado, quiero verte... corceando.

ANECDOTARIO AYAMONTINO. De como un colegial confundió al fundador de Falange con un boticario ayamontino

ANECDOTARIO AYAMONTINO. De como un colegial  confundió al fundador de Falange con un boticario ayamontino

Aclaremos algunas cosas antes de entrar en el tema en cuestión. Esta anécdota bien pudiera parecer un chiste, no lo niego, pero así me lo contó, como anécdota, el inolvidable Manuel Feria Sousa, "el Tejaíto", y así lo cuento.

Por otro lado, identificamos a los personajes. Antes de mis amigos Manolo y Angel, antes incluso que Antonio Machado, la farmacia de la calle Real, entonces también botica, estuvo regentada por un tal José Antonio. Este señor tenía una hija bien entrada en soltería que ennovió con un ayamontino bien entrado en soltería también llamado Casimiro, pero conocido por Casimirito porque era hombre de poca chicha. Aquel noviazgo terminó en casorio y en matrimonio ejemplar.

Se cuenta que en una escuela ayamontina de mediados el pasado siglo, un maestro de escuela que impartía clase de Historia, una de esas asignaturas que la moderna progresía entiende que no sirve para nada, preguntó a sus alumnos acerca de la persona de José Antonio Primo de Rivera, el fundador de Falange Española:

A ver, niños, ¿quien puede decirme quien es José Antonio?. Sin solución de continuidad un niño levantó la mano. Entonces el profesor le dijo:

Bien, pues dile a tus compañeros quien es José Antonio. Y el alumno en cuestión, sin dudarlo un momento, contestó:

José Antonio es un señor que tiene una botica en la calle Real y su hija se ha casado con Casimirito.

Vamos a ilustrar este artículo con un estupendo grabado de una farmacia medieval, ya que de la farmacia en cuestión no tenemos foto alguna y la actual no viene a cuento con lo narrado.

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. Hoy: la Callejita Estrecha

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. Hoy: la Callejita Estrecha

No sólo en Ayamonte, yo diría que en todas las poblaciones, especialmente en los pueblos, los nombres de las calles son sustituídos por unas denominaciones que terminan arraigando y haciendo que la nomenclatura oficial pase a mejor sueño.

Ese será el tema de esta nueva página que acabamos de inaugurar, y la abrimos con una denominación yo diría que preciosa y cariñosa para con una de las calles más pequeñas, si no la más, de Ayamonte.

Hoy su nombre es, diríamos, geográfico-geométrico, o sea, se trata de una calle sin nombre: T. Huelva reza el azulejo. Es decir, geográfico porque se refiere a un lugar, y geométrico porque es una calle que une otras dos calles, en este caso una calle y una avenida, de ahí lo de transversal Huelva, que digo yo que también podría denominarse transversal Avenida de Andalucía porque la calle transversal siempre hace referencia a la calle donde desemboca y teniendo en cuenta que la avenida es más "joven" que la calle Huelva, viene de Huelva y va a la avenida, pero díganle ustedes esto a los técnicos municipales y verán la carcajá que le sueltan, y no quiero señalar a nadie, aunque uno ya se lo imagine.

Bueno, a lo que íbamos, esta calle fue nombrada en tiempos como de Sor Eloísa, en honor de una religiosa ayamontina que al parecer todo lo grande que hizo por Ayamonte fue enchufar a los que iban a San Fernando a hacer las mili por la Marina (si alguien conoce otros méritos, por favor, que me lo digan con un comentario). Como a pesar de todo resultaba ridículo rotular el nombre de una calle en favor de alguien relevante y la tal calle no tuviere ni una mísera puerta, sólo las ventanas del bar la Cepa, pues todas las demás se abrieron con posterioridad , se echó abajo el azulejo y se trasladó la denominación al Banderín, de modo que se pasó de una calle escurriaja a una populosa vía en un populoso barrio. Bueno está lo bueno.

Pero lo princpal es que nunca perdió su genuina denominación para los que ya peinamos cana y que me gustaría hicieran suya los jóvenes: la Callejita Estrecha. Aquella empezaba en la avenida y llegaba hasta la calle Lepe, también Comandante Haro e Iberia y ya definitivamente Huelva. dándose de cara con la casa de Manolo feria "el Tejaíto".

Para mi gusto, debería rotularse así, como Callejita Estrecha, pero si se le quiere poner nombre a la callejita, lo tienen blanco y en botella, o sea, la Callejita del Cepa. Allá va la idea, para la correspondiente papelera, supongo.

Bueno, espero mos haya gustado esta primera entrega. Gracias por asomaros a verla.

 

AYAMONTE EN EL RECUERDO. La vieja consulta de don Jesús Rasco Gamero

AYAMONTE EN EL RECUERDO. La vieja consulta de don Jesús Rasco Gamero

Ante todo aclarar que nos estamos refiriendo a la consulta que don Jesús Rasco pasaba en las viejas instalaciones del antiguo Hospital de la Caridad, sito en calle Ainé Carbonell, en su calidad de "médico del seguro", como se decía antes.

Don Jesús Rasco fue hasta el mismo momento de su jubilación el médico de cabecera de mi familia, así que de aquella vieja consulta guardo imágenes imborrables.

Se entraba a ella por una puerta distinta de la principal del hospital, un poco más arriba. Dicha puerta daba a una pequeña sala de espera. Ya dentro, a la izquierda, había otra puerta que comunicaba con una habitación sótano a la que se accedía bajando unos escalones y en la que se encontraba instalado un aparato de rayos X, que para la época era todo un lujo. Otra puerta más situada a la derecha de este sótano comunicaba con la que era propiamente la consulta de don Jesús.

Pero no crean que se ha acabado esto de las puertas. La habitación-consulta daba a un patio y el patio a una casa de vecinos que mostraba su fachada a la entonces calle Capitán Cortés.

Para acceder a la consulta de don Jesús no hacía falta sacar número, simplemente se pedía la vez, y el propio doctor, con voz potente, decía: "pase el siguiente". Pero a mitad de la mañana esa voz dejaba de oirse aunque nadie sabía por qué, sólo los que ya conocían el asunto. Don Jesús, sencillamente había salido a tomar el tentempié de media mañana; pero no lo hacía por la puerta principal, sino por el patio y la casa de vecinos.

No se si lo mandaban las normas o el gran sentido de responsabilidad que presidió siempre la vida profesional del doctor Rasco, pero es lo cierto que esta consulta la pasaba también por las tardes. Además, sacaba tiempo para las visitas domiciliarias. El viejo muro de Canela fue testigo silencioso de sus idas y venidas a la isla.

Profesional como la copa de un pino, hoy nos queda el recuerdo nostálgio de su personalidad, su intachable conducta, su hombría de bien, sus cansinos andares, su inseparable chaqueta blanca y su sombrero de paja y ....de sus famosos desayunos a mitad de la consulta.

Para terminar, decir que la ilustración de esta página será la de un dibujo a pluma de la artista local Virginia Saldaña, que me concedió el privilegio de ilustrar algunos de mis libros.

MOJARREANDO. Es igual, pero no es lo mismo

MOJARREANDO. Es igual, pero no es lo mismo

Eso decían en sus tiempos gloriosos los humoristas del duo "Martes y Trece", es igual, pero no es lo mismo.

Y digo esto porque cuando los barandas del Ayuntamiento mandaron instalar la caseta de "mi" hermandad -el mí es porque así nos expresamos cuando nos referimos a la hermandad a la que pertenecemos, es una rutina aunque algunos lo sientan en su literalidad- en el extremo más a poniente de la feria seguro que antes las objecciones de sus directivos les dirían: es igual. Pero visto lo visto en la foto que ilustrará este artículo, es igual ...pero no es lo mismo.

Y digo esto porque en ese lugar, que por cierto ocupaba Ex-combatientes, que ni siquiera regenta la caseta pues la alquila, es propicio para que se instalen los vendedores de "souvenires", la "gente de color" con su bisutería, sus gafas de sol y demás lindezas. Así queda el aspecto de la caseta de "mi" hermandad, que parece más un mercadillo que una caseta de feria.

Para que después digan que uno le da a la mojarra. Si no es pa menos.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Casa Reyes (la tienda de Jesusa)

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Casa Reyes (la tienda de Jesusa)

Traigo a colación los dos nombres con que era conocida esta desaparecida tienda ayamontina. Uno, Casa Reyes, responde sencillamente a nombre comercial, se trata del primer apellido de su propietario; el otro, la "la tienda de Jesusa", responde a su nombre real, a como era conocido el establecimiento,y era el nombre de la esposa del sr. Reyes. Normalmente nadie decía que iba a comprar un rosario a Casa Reyes, sino que decía, "voy a comprar un rosario anca Jesusa".

Ignoro si en alguna ocasión el sr. Reyes realizó obras en la tienda, al menos durante el tiempo que yo la conocí, es decir, desde mi niñez hasta que la tienda desapareció puedo decir que no. Yo al menos la recuerdo siempre igual, con su viejo mostrador de madera y tapas de cristal a través de los cuales podíamos ver la bisutería, los rosarios, los escapularios, las medallas, los crucifijos, los calabrotes y también alguna que otra cartera de piel, monederos y bolsos. Y su inolvidable y crujiente suelo de madera. Complementaba la oferta comercial una diversidad de artículos de regalo y la clásifica perfumería. Y una curiosidad: se anunciaba como vendedora exclusiva de vistas panorámicas, es decir, lo que popularmente era conocido por postales, que dicho de paso, ahora se ponen de moda y todos presumimos de tener postales antiguas de Ayamonte.

Al frente de la tienda, una mujer agradable y extremadamente educada: Jesusa, mujer muy religiosa, de ahí que la especialidad de la casa fuesen los artículos religiosos, como estampas de santos, incluso de los más desconocidos; libros de primera comunión, misales y hasta los velos con los que las mujeres venían obligadas a entrar en las iglesias.

Sentada siempre a la puerta de la tienda, cual si formara parte inseparable de su decorado, era de ver una señorita rubia, de tez blanca, sobrina de los dueños. Era la "eterna novia de Juan Luis Muñoz Estevez", aunque nunca llegaron al casorio.

Tiendas como la de Jesusa se recuerdan siempre porque un día cualquiera, ordenando un cajón de nuestra vieja mesita de noche, nos encontramos con algo que nunca quisimos tirar, como un viejo escapulario o una fina cadena de la que pende un crucifijo, todo metido en una pequeña cajita con una etiqueta pegada que reza así: Casa Reyes. Y entonces, nos parece oir de nuevo el crujir del viejo suelo de madera de aquella tienda de la calle Real.

ANECDOTARIO AYAMONTINO. De como el alcalde Narcisco Martín Navarro consiguió la construcción de la estación de Renfe

ANECDOTARIO AYAMONTINO. De como el alcalde Narcisco Martín Navarro consiguió la construcción de la estación de Renfe

Allá mediados el pasado siglo, la Renfe funcionaba de regular para mal, escacez de infraestructuras, monopolio con personal autoritario, déspotas, falta de sanidad en los vagones y en las estaciones, en fin, falta de recursos económicos.

Las estaciones españolas de los pueblos solían  ser todas iguales, de ladrillo rojo, feísimas y ajenas a toda funcionalidad. La Renfe, bien porque no podía, bien porque funcionaba como le daba la gana, que para eso era un monopolio, no se gastaba un duro en equipamientos.

Pero el que fuera alcalde de Ayamonte, Narcisco Martín Navarro, se empeñó en que la Renfe construyera una nueva estación para la ciudad, distinta a todas las demás, más moderna y funcional. Y lo consiguió. Para celebrarlo organizó una comida en el desaparecido Círculo Mercantil, era comida sólo para hombres. A ella asistían, como no podía ser de otra manera, las fuerzas vivas de la ciudad, entre ellas, el párroco de las Angustias, a la sazón el padre Fernando Larraínzar Celayeta. En un momento de la comida, el sacerdote preguntó al alcade cómo se las habías arreglado para conseguir la estación, y Narcisco Martin , con su conocido gracejo, contó esta historia que hoy pasa a formar parte de este anecdotario:

Fui a Madrid -empezó diciendo- para conseguir la estación, pero el director general no me recibía, era imposible. Hice mis averiguaciones para encontrar un punto débil y me enteré que la secretaria -un cardo borriquero, callo que no había por donde mirarla- era su ojito derecho. Así que, padre Fernando -concluyó el alcalde- como Ayamonte es siempre mi prioridad, haciendo tripas de corazón, me estuve acostando con aquel callo durante una semana. Y el resultado es evidente: ahí está la nueva estación.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: aquí, el que no está loco está podrío

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: aquí, el que no está loco está podrío

Hoy nos referimos a:

AQUÍ, EL QUE NO ESTÁ LOCO ESTÁ PODRÍO

Francamente, yo no se que tiene que ver la locura con lo podrido, pero es lo cierto que la peculiar forma de hablar de los ayamontinos tradicionalmente mezcló ambos conceptos cuando se trataba de analizar una situación extravagante. No era necesario que el protagonista estuviese loco, ni podrido, sólo que fuese extravagante.

Pongamos un ejemplo. Se televisa un partido de fútbol y entra en el bar de Cortada o en el Costalero -que tengo que nombrar los dos para que no se me enfaden- un individuo con más de sesenta años vestido con la camiseta del Madrid y un banderín en la mano; al rato entra otro de la misma edad en pantalones cortos con los colores del Barcelona. En ese momento, si entre los presentes hay alguien aproximadamente de mi edad, que es frecuente, dirá: no, si aquí, el que no está loco está podrío.

Con dicha expresión lo que queremos decir es que la chalaura, la extravagancia se expresa en sinónimos, aunque esa cualidad no la representen los dos vocablos, pero a nosotros nos vale.

A la vista de la fotografía que ilustrará este artículo, ¿creen ustedes que el indivíduo que aparece en ella está loco o está podrío?.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Viejas y perdidas estampas de nuestra Semana Santa

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Viejas y perdidas estampas de nuestra Semana Santa

Nuestra Semana Santa, en su aspecto cofradiero o procesional, como cualquier otra actividad cultural, ha sufrido a lo largo de los años innumerables transformaciones, que vamos a tratar de resumir en este artículo.

El paso del Descendimiento de la cruz era bien distinto del actual. Aquel viejo paso era conocido como el de "los santos varones", que aparecían inclinados sobre los brazos de la cruz. Al pie de ésta, las piadosas mujeres expectantes con el sudario preparado, precisamente una de estas imágenes procesiona hoy en el paso del Señor de la Mulita representado a una mujer del pueblo hebreo.

La hermandad de la Soledad contaba con un  cuarto paso que desfilaba detrás del crucificado de la Vera Cruz y antes del Santo Entierro. Este paso representaba el triunfo de la cruz sobre la muerte, llevaba una calavera y un gallo y sobre el travesaño de la cruz pendían las vestiduras del crucificado, por ello era popularmente conocido como "el paso de la rompa tendida".

El paso de Jesús Caído, que posteriormente sirvió para el Señor de la Mulita y hoy constituye el altar de culto de esta imagen en la capilla de la hermandad, destacaba por el gran número de espejos de su canastilla.

La hermandad de Ex-combatientes contaba con el tercer paso, que en realidad era el primero en el desfile y el que daba título a la cofradía: el Cristo de la Victoria, conocido popularmente por "el Beso de Judas". Por razones obvias, al ser de escayola y no reunir condiciones ni garantías, fue retirado del desfile procesional, pero aun en nuestros días se le echa de menos.

Una de las estampas más recordadas de aquella antigua Semana Santa, era el desfile en solitario del Cristo de la Buena Muerte -el siempre querido "Señor sin tripas"- desde el templo de la Merced, sin acompañamiento musical. Se le cantaba el perdón a medida que avanzaba por el interior del templo buscando la salida y el cortejo de penitentes portaba cirios con velas rizadas que alumbraban mediante una pila.

Padre Jesús es la cofradía que de más tradiciones se ha desprendido: la colecta que hacía el bueno de "Colijo", llamada "votitos de Padre Jesús"; los huevos cocidos y teñidos con una anilina morada; las bocinas; las insignias en general, bandera, estandarte, etc. y la matraca que últimamente se ha recuperado. Eso sí, las carreras espectaculares e innecesarias perduran desgraciadamente, lo demás se puede eliminar tranquilamente. Y eso que es la "cofradía del pueblo", que si fuera de unos pocos no quiero ni pensar qué pasaría.

En fin, fueron otros tiempos que permanecen en la nostalqgia de quienes los vivimos.

ME LO EXPLIQUEN. La olvidada canonización del beato Vicente Ramírez de San José

ME LO EXPLIQUEN. La olvidada canonización del beato Vicente Ramírez de San José

El día 10 de septiembre de 1622, encontrándose de misionero en Japón, nuestro paisano, el monje franciscano Vicente Ramírez de San  José, fue ejecutado en una hoguera y murió por afixia, una muerte que aceptó en defensa de la fe. Tuvieron que pasar dos siglos y medio para que el Vaticano se acordase de él y lo beatificara. Pero por lo visto, morir mártir de la fe sólo merece el galardón de beato. Y ahí lo dejaron, y así está desde el 7 de julio de 1867.

El día 26 de junio de 1975 falleción don Josemaría Escrivá de Balagar, fundador de una cosa rara llamada Opus Dei, que casi nadie sabe lo que es por el secretismo con que funciona, y que además fundó universidades para que estudien los pudientes. Sólo cuatro años después de su muerte, en un proceso históricamente cortísimo hasta el punto de ser denominado "turbosantidad". se inició el de beatificación, que culminó el 17 de mayo de 1992, continuándose sin solución de continuidad con el de canonización, que finalizó el 6 de octubre de 2002. O sea, en veintisiete años, beato y santo.

Ante este trato diferenciado y discriminatorio, y aunque sea en vano, sólo me queda pedir al Vaticano... me lo explique.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: quitarse una foto

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: quitarse una foto

Hoy nos referimos a:

QUITARSE UNA FOTO

Quiero aclarar desde el primer momento, que el indíviduo cuya fotografía ilustra este artículo, ni es fotógrafo ni quintearbió (ya hablaremos de esta expresión), simplemente es un buen  amigo al que el pasado domingo en el estadio Blas Infante le quité esta foto, así de sencillo.

He buscado en el diccionario de la RAE y  del verbo quitar nos ofrece nada  menos que trece acepciones  y, por supuesto, ninguna de ellas referidas al arte de la fotografía. Si fuere así, con las nuevas máquinas es normal que una persona se quite una foto usando el disparador automático. Pero cuando decimos "voy a quitarme una foto", es que vamos al fotógrafo, quien es el que nos la hace, no nos la quita, pero a los ayamontinos nos suena muy bien eso de quitarse una foto y por eso lo utilizamos sin complejos.

Hay una pega, pero no ocurre sólo con lo de la foto, también en otras materias sucede así, y es el mal uso del reflexivo, como por ejemplo, decimos "fulano se murió", nadie se muere, todos fallecen o mueren, aunque sí sería correcto decir "fulano se quitó la vida" porque es un acto de disposición, disponemos de la vida pero no de la muerte. Decir quitarse una foto cuando vamos al fotógrafo es una incorrección gramatical, aunque lo de quitar quede en pie, no faltaría más, cualquiera que pretenda cambiar nuestra forma de hablar va directo al fracaso, aunque en las alturas intelectuales lo pretendan (capirote, nazareno, carrera oficial, revista, libro de fiestas, etc.).

Así que el mismo día, por la tarde y por la noche, le quité sendas fotos a dos buenos amigos: el Cástulo y el Torerito, las cuales ilustran los dos últimos artículos publicados.

AYAMONTINOS DE PRO. Manuel Díaz Barroso, El Torerito

AYAMONTINOS DE PRO. Manuel Díaz Barroso, El Torerito

Cuando Jesús de Nazaret comenzó a elegir a sus apóstoles lo hizo a orillas del mar y escogió a unos hombres de manos encallecidas y cuerpos quemados por el sol y los aires salados; más tarde, cuando instauró la Eucaristía, a estos mismos hombres les encargó la misión de dar a comer su cuerpo en forma de pan consagrado. Mi amigo Manolo el Torerito hace años está en poder del privilegio de dar la comunión y por ello siento de él sana envidia. Comparte sus amores entre el Rocío y las Angustias sin olvidar otras devociones como la de la Virgen del Socorro, de la que fue cargador muchos años, y por supuesto, la Virgen del Carmen, su patrona como marinero, que fue su protectora durante los muchos años de su trabajo en la mar.

Apostol de las arenas y de la mar, el Torerito vive su avanzada madurez en paz consigo mismo y con todos los que le rodean, es un auténtico y leal servidor de la sociedad, de su querido Ayamonte.

Yo no se por qué le llaman el Torerito, seguro que por su indomable afición a los toros, de suyo me consta que tiene una gran colección de fotografías en las que aparece con famosos personajes de la tauromaquia, pero torear, lo que se dice torear, yo la verdad no le he visto nunca, y no te enfades conmigo querido Manolo, pero es así. Eso sí, en la plaza de toros, en la arena, muy cerquita de los burladeros te he visto muchas veces, quizás así matabas el gusanillo de tu eterna afición.

Bueno, a lo que íbamos, a lo más importante y así salimos de la broma. ¿Sabeís por qué el Torerito viene a esta página del blog?.Muy sencillo: porque es buena gente, servidor de su pueblo, amigo leal y sencillo en sus menesteres; y eso, y no los títulos ni los honores, son la condición para que para mí, algún ayamontino sea calificado de pro. Y él lo es, de arriba abajo.

ME LO EXPLIQUEN. Juanito Valderrama de polizón

ME LO EXPLIQUEN. Juanito Valderrama de polizón

Ustedes diréis (ya se que es dirán, pero hablamos en ayamontino,¿si o no?) que la tengo tomá con el bueno de Valderrama, pero es que sus letras se las traen. Yo pensé que con lo de la primera comunión y el emigrante habíamos acabado, pero qué va.

Llevaba nuestro recordado Juanito un emigrante dentro que vaya tela marinera. Fijarse bien, como dice Lopera.

..."con un dolor de agonía, EMBARQUÉ con rumbo a España". No, Juanito, no, de embarcar nada, te colaste, ¿o es que no ibas de polizón?. Se embarcarían los marineros, el patrón, en fin, la tripulación, y en su caso los pasajeros, pero tú te colaste, como me colaba yo de general a butaca cuando cogía distraído al Magro.

..."escondido en la bodega ENTRE LA MARINERÍA".Vamos a ver, Juanito de Dios, ¿cómo se te ocurre esconderte ENTRE LA MARINERÍA?; así te trincaron enseguida, si estabas entre ellos, ¿no hubiera sido mejor haberte escondido DE la marinería, detrás de unos sacos, de unos bidones, en fin, como se esconde todo el mundo. Ahora te llevan ante el capitán y el consiguiente ruego para enternecerlo:

..."que la quiero VER MORIR". Ver morir, pero tú tenías guardado un as en la manga que el capitán no vió, porque en realidad tú sabías que,

..."que un hijo la PONE BUENA CON UN BESO QUE LE DA". O sea, Juanito, que no la querías ver morir, sino curarla con un beso.

A mí me da la impresión de que el capitán era un poquito hijoputa, porque te dejó ir en el barco, pero "trabajando noche y día".

Bueno, lo importante es que tu madre se salvó. Si hay otra vida y lees esto seguro que te reirás.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: enzambronao

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: enzambronao

Hoy nos referimos a:

ENZAMBRONAO

Durante casi dos tercios del pasado siglo las ayamontinas barriadas de Isla Canela y Punta del Moral, estuvieron cuasi incomunicadas. Para ir hasta Canela había que cruzar dos esteros, el de la Ribera y el de Canela, tarea que se hacía en sendas pateras a remo. Para ir a la playa los domingos contábamos con una alternativa, o ir a la "Gola portuguesa", y lo escribo entre comillas porque con aquel trozo de arena pasa como con el condado de Treviño, que se encuentra en una comunidad autónoma y pertenece a otra. Tal gola estaba en aguas portuguesas pero era española. Ibamos en un transbordador y pasábamos todo el día en el lugar; había intercambios de visitas, pues dada la cercanía, íbamos andando a Montegordo y ellos, los portugueses, venía a dar con nosotros; o ir a San Bruno, que es el nombre que recibe la parte más occidental de nuestrra playa. Para ello teníamos que ir andando desde el pueblo hasta la costa, cargados con la sombrilla, la nevera, en fin, con todo lo necesario.

El finalizar el día, sobre todo los dos o tres primeros de la temporada, los que venían de San Bruno lo hacían con el rostro enrojecido por el sol y las consiguientes caminatas, así que se decía que venían "ensambrunaos". Más tarde la expresión fue evolucionando de forma extraña, pero sea como fuere, se quedó definitivamente como "enzambronao".

Se trata de una expresión ayamontina de las de más solera, sonora y altamente expresiva. Y existe una derivación del enzambronao para otra situación: cuando alguien viene jartovino y trae la cara colorá; entonces también se le suele decir que viene enzambronao.

Quiero advertir que el querido personaje de la foto que ilustra este artículo, si está enzambronao es por el sol, no por lo otro, a no ser que el yantar enzambronee y en ese caso no pongo manos en candela. Un abrazo, querido Godovi, y gracias por tener ese gran sentido del humor y esa mojarrita de oro.

MOJARREANDO. Las fiestas más largas según la banca

MOJARREANDO. Las fiestas más largas según la banca

Antiguamente, antes de que las fiestas se mercantilisasen, cuando eran fiestas con independencia de lo coyuntural, las de las Angustias se celebraban invariablemente del 7 al 10 de septiembre, sin importar en qué día caía la Virgen o en qué día terminaban. Empezaban el día 7 y terminaban el 10. Y punto.

Ahora vamos al compás del oportunismo turístico y económico. Así, el Carmen puede caer en 18 de julio -fechita linda ésta- el Savlador el 9 o el 10 según sea domingo, etc. Claro, como se suele decir que todos los santos tienen su octava, pues eso.

Las fiestas de las Angustias ahora se alargan según convenga, se ha pasado ya de los cuatro a los cinco días, sin contar la antevíspera con la apertura de las casetas y el comienzo del yantar. Yo pensaba que de ahí no se iba a pasar, pero miren por donde los banqueros y cajerosahorreros han decidido una ampliación.

Y así, en estos dias podemos leer a la puerta de los establecimientos financieros letreros como éste: horario de fiestas, de 10 a 13, caja hasta las 12, DURANTE LOS DÍAS 3 AL 9. ¿En qué quedamos, las fiestas empiezan según el Ayuntamiento o según la Banca?. A ver si me encuentro con mi amigo Lucho y me lo explique.

Que bien cae un poquito de mojarreo antes de almorzar.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Las Angustias, del hambre al buen yantar

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Las Angustias, del hambre al buen yantar

Siglo XX. Mediados de siglo. En España ha finalizado la peor de las desgracias que pueda recaer sobre un pueblo: una guerra civil. Las consecuencias de las guerras civiles siempre son las mismas: hambre, miseria, analfabetismo...

En esos tiempos las fiestas de las Agustias se celebraban en los aledaños del Paseo. Unos cuantos cacharritos, pocas y modestas casetas; la municipal para los pudientes; la verbena popular para los pobres... y los bolsillos casi vacíos. Vueltas y vueltas, y en un momento determinado una copa de vino y una tapa en "La Raspa" o en cualquier otro ventorrillo, y antes de volver a casa, café con jeringos. No había para más.

Siglo XXI. Principios del siglo. En España, gracias a Dios, ni hay guerras, ni hambre, ni analfabetismo en cantidades a tener en cuenta. Los bolsillos vienen presentables. Un gran recinto ferial, nuevo, ad hoc, para deleite de todos, sin distinciones. Menos vueltas, menos paseos por el real, más cacharritos, enormemente caros...y las casetas, todas abiertas, todas de todos, como debe ser. Y a comer, que a eso hemos venido.

Y no es que yo vea mal que a la feria se vaya a comer, lo que observo, desde la distancia, porque por las razones que ustedes conocen yo no voy, es que el yantar se ha convertido en el leimotiv de las fiestas, todo lo demás es accesorio, secundario. Hay bienestar y se nota. Y yo me alegro.

Atención a todos, pasaron a la historia las antiguas Angustias, las del hambre; ya tenemos aquí las nuevas, las del buen yantar. La corneta ha sido limpiada, brilla como el sol, pronto, muy pronto de ella saldrán unas notas que llaman a la mesa. Atención ayamontinos, van a tocar fajina.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS, Hoy: el riquitrún

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS, Hoy: el riquitrún

Hoy nos referimos a:

EL RIQUITRÚN

Riquitrún es palabra eminentemente ayamontina, ni la recoge la RAE ni el "Muñeco Diabólico", que ya es decir, por eso me siento orgulloso de escribir acerca de ella.

El riquitrún es una especie de pico de pan, de esos que utilizamos para no adelgazar y acompañamos con él una buena pringá, que con el pan engorda la pringá pero con los picos no, aunque no se lo crea ni mi amigo el Godovi, que dicho sea de paso se estará poniendo ya en la caseta del Rocío y de la Mulita, impertigao y opao, palabras de las que ya hablaremos.

No se quien bautizó como riquitrún a este rosco ayamontino, distinto a todos los demás, pues tenía forma de ocho. Sé que los vendía un ayamontino de mis tiempos de niño, es decir, de hace muchísimo tiempo, al que conocíamos como "el Molletero", quien se hizo famoso por la coplilla con la que ofrecía el producto, que llevaba en una cesta de mimbre colgada al brazo y decía así: "el riquitrún, que poquito me gustas tú". Nadie entendía como le gustaba poco lo que él vendía, aunque lo más seguro es que la coplilla llevara otra intención.

Nada, ahora pa las Angustias, a comer buenos bocadillos de jamón y cerveza fresca, que ya vendrán los días de abstinencia y tendrá lugar el personal de cambiar la seda por el percal, el pan por los picos, por el riquitrún.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. El retablo de la capilla del cementerio

AYAMONTE EN EL RECUERDO. El retablo de la capilla del cementerio

Para aquellos visitantes del blog que no lo conocieron, la fotografía que ilustra este artículo es la del retablo existente en la antigua capilla del cementerio.

Con ese afán de engrandecerlo todo, como si fuese cierto eso de caballo grande ande o no ande, la antigua y recoleta capilla del cementerio fue enviada al ostracismo y en su lugar se construyó otra, destartalada, con pasillo central transversal de correveidile incluído, muchos bancos y en el lugar que ocupaba el retablo, unas cortinas rojas a modo de teatro más que de cementerio, y el crucificado adosado a una hornacina entre las cortinas.

Según he sabido, el retablo quedó abandonado en uno de los almacenes municipales del polígono industrial, de esos de donde salen las carrozas del carnaval. Seguramente el sabio informador de turno, que al parecer siempre es el mismo, decidió que tal retablo carecía de valor artístico e histórico, y a modo de lo que hizo un párroco de las Angustias con los púlpitos, pensó que estaba mejor en un almacén para que no se diga que se tiró a un vacie.

Me van a perdonar la ironía, pero se me ocurre que el bonito retablo, después de la remodelación de la capilla, duerme el sueño eterno, no en el cementerio, que sería su sitio, sino en un almacén municipal junto a las carrozas del carnaval. Cosas de la vida... y de nuestro querido Ayamonte y sus iluminados hijos.