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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 33. Hoy: el butre

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 33. Hoy: el butre

Difícil tarea resulta definir qué es el butre, una palabra de suyo rara pero muy nuestra, sobre todo en lo relativo al mundo de los niños, pero intentaremos aclararlo aunque sólo sea poniendo algún ejemplo.

El butre sería algo así como un estilo en la forma de jugar a ciertos juegos, como el bolinche, el torero, el trompo, y ya de mayores, por ejemplo, el billar. Observaremos que en todos estos juegos, al menos en el último porque los anteriores han pasado desgracidamente a mejor vida gracias a la play, que hay jugadores que manejan el taco según les conviene por su resultado, hay quienes meten el taco por el hueco que dejan los dedos índice y pulgar encorvando el primero, hay quien deja deslizara el taco por entre esos dos dedos pero juntos y estirados, hay que toma el taco por el centro, a otros les gusta y  les va mejor manejarlo desde atrás de todo; en fin, todo un mundo. Con los juegos infantiles pasaba lo mismo, cada uno lanzaba el bolinche con su butre preferido, disparando con el dedo pular o el medio; se cogía la mocha de toreros de una determinada manera, o se lanzaba el trompo también según la maña de cada uno.

A esa forma de manerar los utensilios del juego es a la que en Ayamonte siempre llamamos como butre. Hay otro butre que ya existía con la oprobiosa pero que con la demo se ha puesto de moda desde hace años, y es el de llevar los dedos de una mano o de las dos en un abaniqueo desde el meñique al pulgar, es un butre que sirve para ramplar con todo lo que haya, si nó que le pregunten a Felipe González como lo dejaron en cueros sus más allegados. Claro que el pobre no sabía nada, simplemente se enteraba por la prensa.

AYAMONTINOS DE PRO. 7. José Nieves Jiménez, "El Litri"

AYAMONTINOS DE PRO. 7. José Nieves Jiménez, "El Litri"

Que me perdone mi buen  amigo el Sonaja, pero en esta página tratamos el tema de forma individualizada, no podemos ir con el dicho popular "el Litri y el Sonaja". Ya sé que tú mereces muchos halagos, y es posible que un día te llegue la hora, pero la cosa va con tu primo e inseparable socio y amigo: el Litri.

La foto que va a ilustrar esta página merece que algún  buen poeta le dedique un poema. Es la imagen de la serenidad, del reposo después de una larguísima jornada de trabajo, es el "descanso del guerrero". José permanece en el bar Soledad disfrutando de un vaso de vino o de una cerveza en amena charla con otro amigo que no sale en la foto. Antes que ésto, cuando todavía el sol se está pensando si despertarse o no, el Litri va con su primo el Sonaja en busca de las mulas para comenzar esa larguísima jornada de trabajo, de reparto de leña, de cal, de lo que haga falta. Una de esas bestias estuvo a punto de matarlo destrozándole el hígado, pero la carne del Litri no es fácilmente vencible y en poco tiempo para la gravedad de la lesión vuelta al tajo.

Parece que en Ayamonte se ha terminado la fiebre de la erección de munumentos, pero si algún día el Ayuntamiento decide erigir uno al trabajo, que no se preocupe en encontrar un modelo, basta con buscar al Litri, porque él simboliza el trabajo con todas las de la ley.

Si grande es en el trabajo, más grande aun es en la sociedad, en su trato con las gentes, en su bondad y amabilidad. Y todavía le quedan fuerzas para aguantar la madrugada del Viernes Santo para llevar a cabo su labor de capataz de Padre Jesús, posiblemente su logro más querido, el que le llena de orgullo. A nosotros también nos llena de orgullo tener un amigo, un paisano, de la categoría de José Nieves Jiménez, "el Litri".

Un auténtico ayamontino de pro.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 26. La cueva de señó Canasta

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 26. La cueva de señó Canasta

Miren bien la fotografía  que será publicada para ilustrar este artículo, observenla con todo detalle, examinen el entorno en general. Les aseguro que todavía existe, intacto, el lugar, ya les diré donde para quienes no lo sepan. Bueno, ahora vamos a lo más importante. En ese hueco que se ve en la foto, al que yo he denominado cueva pero que no llega a esa categoría por el escaso fondo que tiene; en ese hueco sin ventanas, ni puertas, si sillas, ni camas, ni luz, ni agua, vivió mucho tiempo un ayamontino al que conocíamos por el Canasta. Ignoro su nombre y apelo a los blogueros más viejos -la taberna del amor, por ejemplo- a que lo aporten si lo saben.

No sé a que se dedicaba señó Canasta, al fin y al cabo yo era un niño cuando pasaban estas cosas, eso sí, siempre se le veía con unas canastas. Como era pobre de solemnidad debemos pensar que se dedicara a recoger cosas tipo chatarra para luego venderlas o para traerse a la cueva algo de alimento que le diera la gente.

Lo que si les puedo asegurar que señó Canasta era hombre de mal genio, con toda seguridad porque los chiquillos de la época le sacábamos de quicio metiéndonos con él. No se trataba de nada violento, simplemente cuando pasábamos a la altura de la pedrera donde está la cueva camino del campito Fortuna o a la vuelta, le gritábamos su apodo, y él ya tenía preparado junto a la cueva un buen número de pìedras que nos lanzaba, eso era todo.

Como lo prometido es deuda, les indico el lugar de la cueva. Vayan al final de la calle Huelva y cojan el Callejón del Gringo o calle Rosa y desembocarán justo en la pedrera donde está situada la cueva. Si lo quieren hacer de otra forma, suban al Peñón y bajen camino del Banderín, así pasarán a todo lo largo de la pedrera y la cueva les quedará de frente.

Esa oscuridad que aun conserva la cueva se debe a las múltiples candelas que se hacía señó Canasta para cocinar y calentarse, el renegrío del humo de la leña aun se conserva. Y es que mendigos los ha habido siempre. Mendigos o gentes que deciden llevar una vida a su manera, quien sabe.

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 12. La esquina el Huervano

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 12. La esquina el Huervano

Una de las situaciones más chocantes en la que se puede encontrar uno es cuando se situa en una zona de sombras tratando de encontrar el lugar, la línea exacta en que termina la sombra y empieza la luz o al revés. De la misma manera, situarse en una línea divisoria y escrudiñar donde empieza un lado u otro, es agobiante. Porque, vamos a ver qué ayamontino me contesta a esto: ¿De verdad crees que una persona que viva en la esquina elhuervano es villorro?. Pues mire usted, legalmente sí, porque precisamente la calle San Roque es la que delimita los barrios de la Ribera y la Villa, y  en la esquina elhuervano, de cara a Lerdo de Tejada y de lateral a San Roque está la primera casa "de la Villa". Aclaremos otra cosa que dejaremos para otra entrega: esa calle San Roque fue siempre conocida por el Callejón del Matadero.

Se le llama esquina elhuervano porque precisamente en esa casa que hace esquina vivía un señor al parecer oriundo de Huelva aunque era una familia ayamontina como otra cualquiera. De todos era conocido Manolo el Huelvano, el funcionario del Instituto Social de la Marina, yerno de Cañita, el que fuera patrón de pesca del "España", y tío de nuestro amigo Antonio Gamero Ribera, el de las "gameradas" de la desaparecida Gaceta de Ayamonte.

Por un acontecimiento anual es famosa la esquina elhuervano, por la subida a la carrera de Padre Jesús y la Virgen del Socorro pues como hace esquina con San Roque sirve de salida al aluvión de gentes que se nos viene encima, y porque después de la subida se produce la gran espantada, a Padre Jesús y a la Virgen les dejan casi solos hasta la próxima "gran subida", y para no ir detrás de los pasos, la gente corta por San Roque y bajando por la plaza de toros vienen a salir a las Monjas, camino ya del paseo en busca de los churros.

 

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 25. La Casa del Niño

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 25. La Casa del Niño

Hace ya muchos años hubo en Ayamoante un cura que cogió el Evangelio por las solapas, lo sacudió y se quedó en las manos con una sola página, aquella en la que se podía leer: lo que hagáis con uno de estos pequeños, conmigo lo hacéis.

Sotana arremangada, pico y pala en ristre, se puso a la tarea de levantar, desde la más absoluta insuficiencia económica una casa grande donde acoger a los niños hambrientos. Y como no podía ser de otra manera, bautizó aquel enorme caserón de la única manera posible: la Casa del Niño.

Acompañado de un ejemplar equipo de mujeres desinteresadas, encendió cerillas y puso a calentar unas enormes ollas y en ellas echó garbanzos, lentejas, arroz. Y la Casa del Niño empezó a oler a comida caliente, transformándose en un enorme comedor para niños pobres. Y, al par de los garbanzos, el queso americano y la leche en polvo completaban aquel menú tan necesario que rozaba lo imprescindible. En cada hogar pobre, es decir, en la mayoría, emnpezó a sentirse la tranquilidad de que al menos los niños estaban alimentados.

Aquel cura, cuentan las crónicas orales urbanas, fue desfenestrado por aquellos que, de misa diaria, ejercicios espirituales y demás monsergas prestablecidas como condición sine quanon para ser buenos cristianos, se sentían incómodos con su presencia, con aquel ejercicio de caridad que ponía en entredicho su hipocresía de cristianos de doble vida, aquella del a Dios rezando y con el mazo dando. No es la primera vez, ni será la última, que un sacerdote auténtico sufra el exilio con el beneplácito de la Autoridad eclesíastica, que por supuesto todo lo hace en beneficio de la comunidad.

Hoy Ayamonte recuerda al padre Gutiérrez con un busto en la placita del Baluarte y que ilustra este artículo. Por cierto, pido a alguno de los jóvenes que frecuentan el lugar respeten ese busto que tanto representa para la historia reciente de Ayamonte, ellos saben por qué lo digo.

ANECDOTARIO AYAMONTINO. 17. De cuando Matías Ojeda salvó casualmente la vida de su hermano Paco

ANECDOTARIO AYAMONTINO. 17. De cuando Matías Ojeda salvó casualmente la vida de su hermano Paco

Las fiestas de las Angustias ya empezaban a dar sus últimos coletazos en el viejo recinto de la Ribera, había crecido mucho, las casetas llegaban hasta el filo de la dársena, donde los ayamontinos nos damos los barrigazos -ya hablaremos de ésto- y estas se orillaban a lo largo de la doca, de tal manera que sus traseras daban a la misma, al borde mismo de la dársena, que por ello se convertía en esas noches en puro y duro meaero, No hacían falta servicios de urinarios, bastaba con salir por detrás de la caseta y a mear.

Así quiso hacerlo una noche de fiesta mi buen amigo Matías Ojeda, el Mati del bar Soledad. Le entró la meaera, salió por detrás y miren por donde, cuando se disponía a sacar la "escopeta nacional" para evacuar la pólvora acumulada en la vejiga, oyó una voz pidiendo socorro, auxilio. El Mati se sobresaltó, lógicamente, y se dispuso a ver de donde venían aquellos gritos sin importarle en aquel momento quien los profería.

Cual no sería su sorpresa cuando pudo comprobar que el desafortunado aspirante a "náufrago" era su hermano Paco, nuestro querido amigo Pacomati como cariñosamente le conocemos, que había resbalado y caído al agua. Las causas del suceso son fácilmente imaginables tratándose de noche festiva. Lo cierto es que gracias a la oportunidad, a la necesidad imperiosda de mear, el Mati pudo evitar que su hermano muriera ahogado. Nos alegramos todos.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 32. Hoy: guasnío

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 32. Hoy: guasnío

Habíamos quedado en que tres eran los estados del cansancio general: escarfao, que viene a ser un poco más que cansao; esbochao, que es más que escarfao, y guasnío que es el colmo.

Del estado de escarfao se puede salir facilmente, basta con un poco de descanso, en su caso tomar una cervecita fresca con una tapa en condiciones, desperezarse un poco y  a volver a empezar, con menos fuerza pero listos para reanudar la tarea; del estado de esbochao ya es más difícil salir a corto plazo, ese estado nos pide ya una buena ducha y un yantar que vaya más allá que el simple tapeo; pero, ¿cómo salimos del estado de guasnío?.

Tengamos en cuenta que el que está guasnío es como una pila descargada, que hay que volverla a cargar y del todo para que vuelva a funcionar, no es fácil porque hemos agotado todas nuestras fuerzas incluso abusando de ellas. El estado de guasnío es de una dejadez total, desmadejao que se encuentra uno, sin ganas de nada, incluso de dormir, sólo se apetece estar quietos, estiraos si es posible y respirando suavemente. Como diría un castizo, estar guasnío es estar hecho un trapo. Estoy hecha un trapo hija mía, no tengo ganas más que de esta acostá, diría una señora con cinco hijos y un marido que ayuda poco o nada, al final del día, después de haber puesto y tendido cinco lavadoras.

Pero no es algo definitivo, del estado de guasnío se vuelve, despacito pero se vuelve.

MOJARREANDO. 20. Los omnipresentes Hermanos Mayores

MOJARREANDO. 20. Los omnipresentes Hermanos Mayores

Acabo de asistir a una misa celebrada en el templo de San Francisco, misa de toma de posesión de la nueva Junta de Gobierno de la hermandad de la Sagrada Lanzada. Mucho ha avanzado esta mi querida hermandad, extraordinaria organización en todo lo que hacen últimamente, y como consecuencia de ello, mucha gente en la misa.

En un momento de la celebración, el padre José hace uso de su consabido saludo nominal -ahora me entero que el alcalde se llama Antonio Javier- y dentro de ese saludo, que lleva escrito en su mente, lo hace a los "hermanos mayores de las distintas hermandades de nuestra Semana Santa".

Fue un momento emotivo, más que emotivo, alucinante, ver como desde atrás de la iglesia avanzaban hacia el altar mayor los ocho hermanos mayores -el noveno estaba en su lugar como anfitrión-  perfectamente vestidos y engalanados para el evento y saludaban al sacerdote y a los miembros de la nueva Junta de Gobierno de la Lanzada. Si en la eterna Sevilla vieran momentos como estos de Ayamonte se morirían de envidia. Al padre José se le notaba feliz y los nuevos miembros de la Junta de Gobierno de la Lanzada sonreían entre satisfechos y orgullosos al ver como las máximas autoridades de nuestra Semana Santa, como una piña, daban una vez más una lección de unión sacral, vamos, de auténtica hermandad. Yo, la verdad, no sé de donde saca tiempo esta gente para estas demostraciones de ubicuidad de que hacen gala.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 24. El barco de las boyas

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 24. El barco de las boyas

Decíamos en otro lugar de este blog que la abundancia de sardinas en  nuestras costas había sido en su tiempo generadora de riqueza, eso sí, mal repartida. La pesca y subsiguiente elaboración de conservas requería una serie de servicios auxiliares. En un puerto de tanta actividad como el de Ayamonte no era de extrañar la existencia de un servicio de vigilancia y conservación del servicio de boyas para facilitar la navegación de nuestros barcos.

En Ayamonte contábamos con este servicio, simbolizado en un barco que por ello fue conocido como el barco de las boyas. Al frente de este servicio estaba don Clemente, que también era profesor del Instituto en los talleres; como patrón o timoner creo recordar a Narciso Sánchez, padre de nuestro amigo Chico, pregonero de nuestra Semana Santa; de maquinista, Prudencio, que era popularmente conocido como Prudencio el de las boyas, y completaba la tripulación Pepe el "Cacholo". Su centro de coordinación estaba situado en la calle de las Flores.

Aprovechando que don Clemente era profesor del Instituto Laboral, un día que se soltó una boya y hubo que ir con el barco hasta Tavira a recogerla, se aprovechó la ocasión para que los alumnos participásemos en una clase práctica de navegación, trabajando con el sextante, el timón, tomando nota de profundidades, etc.

La foto que ilustra este artículo recuerda ese día y en ella aparece un determinado número de alumnos con dos profesores. Para los curiosos les aclaro que dichos alumnos eran: en primer término, Pablo Domínguez, "Perlacias"; en la primera fila y de izquierda a derecha, Pepe Concepción Ribeiro, Jesús Andray, los profesores don Manuel Gago y don Clemente, cerrando la hilera Feliciano Fernández Sousa y detrás de él, Julio Barroso Piris; y en la segunda fila, en el mismo sentido, Paco Palmero, Victoriano Aguilera, Pepe de la Cruz Fernández, Sulpicio Gutiérrez y Trinidad Flores Cruz.

Además de la experiencia del navegar y las prácticas realizadas, hubo otra que vivimos casi todos: marearse en alta mar y soltar por la borda como suele decirse, hasta los higadillos.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 32. Hoy: todavía no se han lavado las canastas

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 32. Hoy: todavía no se han lavado las canastas

Procede la larga frase que hoy comentamos del ámbito de la actividad de la pesca de la sardina, y más concretamente del momento de su alijo. Durante tal faena muchos observadores iban calculando la cantidad de botas y cajas que traía el barco, cálculo que por lo demás solía coincidir con el resultado final dada la experiencia de aquellos. Sin embargo, el armador, más interesado en el asunto y, por ende, más precavido, no las tenía todas consigo y por ello decía aquello de "todavía no se han lavado las canastas", dando así a entender que la cosa no había terminado.

De la actividad pesquera pasó la frase a otros menesteres, como por ejemplo, cuando falta poco para que finalice un partido de fútbol y alguien canta victoria de antemano. En ese momento otro lo corregirá diciéndole: espera a que el árbitro pite el final, que todavía no se han lavado las canastas.

Ocurre muchas veces en la vida que cantamos victoria por anticipado o damos por hechas las cosas sin pensar que existen multitud de circunstancias que hacen que estas tomen un giro inesperado en el momento menos pensando, que por cierto, suele ocurrir  con el menos oportuno.

El "todavía no se han lavado las canastas" es para mí una de esas expresiones de la peculiar forma de hablar de los ayamontinos con más sentido, con más contenido filosófico.

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 11. El Callejón Largo

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 11. El Callejón Largo

Siempre he sido partidario que el callejero de una población responda a conceptos de su propia cultura que a citas personales. Por ello, hemos de entender que los topónimos y adjetivos son el faro que mejor alumbraría esta cuestión y a la vez nos alejaría de los peligros de la oscuridad, entendiendo por ella los intereses políticos, sociales, económicos, etc. Si nos damos una vuelta por Ayamonte veremos muestras interminables de lo que digo: desde calle rotuladas con ciertos nombres personales que nada o poco dicen en nuestra  historia, al contraste con esos topónimos y adjetivos que son todo una expresión de cultura. ¿Estuvieron o no acertados los que determinaron que la calle que vá desde el Arrecife hasta la Avenida, cruzándose con Oriente, Piedra, Felipe Hidalgo, Olivo y Huelva, se lamara Buenavista?. Tanto acertaron como erraron los que posteriormente le llamaron General Yagüe.

Antes de que en las grandes ciudades se crearan esas vías de circunvalación para evitar los atascos, rondar toda la población y salir de esa circunvalación sólo en el punto justo, y a las que se han llamado 30 con la abreviatura del nombre delante, SE-30, M-30, etc., Ayamonte ya las tenía. Entonces no existía como tal la carretera del parador, hoy Avenida de la Constitución, y nuestro extrarradio pasaba por el C-20 y el C-30, o sea, el Callejón Corto y el Callejón Largo.

Al Callejón Largo, del que hoy tratamos, han venido en ponerle el nombre de Camino de la Noria, que dicho sea de paso, suene pero que muy bien, me gusta, aunque mis gustos no tengan por qué vincular a nadie. Sin embargo, sigo llamándolo Callejón Largo. No creo que a nadie se le ocurra decir el Domingo de Señas que para ir a la Villa a ver a Padre Jesús es mejor cortar por el Camino de la Noria, los ayamontinos seguiremos cortando camino por el Callejón Largo.

Era un camino de tierra, con magueleras y chumberas a ambos lados. Justo a su mitad, se bifurcaba otro camino que enlazaba con la Plazoleta, a la altura en que terminaba el otro callejón, el Corto. Por ahí debió jugar y mucho mi amiga "Locar", pues vivía muy cerquita.

Como decía antes, era el camino de ir a Padre Jesús y de ir a la Villa sin tener que atravesar todo el pueblo. Desde el mismísimo Banderín de tomaba el Callejón del Gringo hasta el cementerio y enseguida el citado callejón hasta la altura de la ermita de San Sebastián, hasta que nos topábamos con aquellas tres casitas que hizo el padre Gutiérrez y en la que durante muchísimos años vivió el gran saetero Gaspar. Mucha nostalgia nos trae este Callejón Largo, así que dejemos algo para el Corto, que también se las trae.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 23. Las Migas

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 23. Las Migas

En cuanto abra el blog el Godovi empezará a creer que vamos a hablar de comida, pero está equivocado, no se trata de ese plato que nos llena tanto y que no debemos ni oler los diabéticos, que además es baratísimo porque se hace con el pan sobrante, estas migas van por otros derroteros.

Aunque hoy proliferan las guarderías infantiles, que por cierto, si son bien llevadas y controladas son muy beneficiosas para las familias, no se trata de un invento reciente, ni mucho menos, lo que ocurre es que antes, ni estaban registradas oficialmente, ni se llamaban así, pero cumplían la misma misión: socializar a los niños y sobre todo tenerlos al cuidado mientras el padre iba a la mar y la madre a la fábrica. A esas antiguas "guarderías", en Ayamonte les dimos el nombre de Migas.

Las Migas normalmente estaban regidas por mujeres ya muy mayores, casi siempre viudas y desde luego y en todo caso, con escaso poder adquisitivo. Se quedaban todo el día con los niños mientras los padres trabajaban, hacían que jugaran unos con otros, y les contaban cuentos de hadas y de espadachines. Los niños solían ir a estas Migas con babis y como eran tiempos difíciles económicamente en ocasiones los bancos donde se sentaban eran de corcho.

No puedo recordar todas las migas, así que les hablaré de aquella en la que estuve hasta entrar en la escuela de los Marinos. Se trataba de la Miga de doña Segunda, que era una señora viuda, muy educada y muy dulce en sus maneras, nos embobaba con los cuentos que nos narraba. Yo le conocí dos ubicaciones, la primera en la calle Hermana Amparo, entonces Calvo Sotelo, haciendo esquina con Lusitania, otrora Capitán Cortés; la segunda, en la calle Felipe Hidalgo a la altura de le embocadura de la calle Cabalga, y ya la tercera en la calle Cruz, en el tramo que queda detrás de las Hermanas de la Cruz. La que más recuerdo es la de la calle Felipe Hidalgo, sobe todo a la hora de los cuentos y cuando iba con Paco el Puchín a comprar los pirulís de caramelo a la Barranca, en casa de una señora que le decían La Viudita. Luego doña Segunda los vendía y así tenía otro pequeño ingreso. Paco el Puchín era un demonio, el más travieso de todos, pero como ahora, ya mayorcito, sabe ganarse a la gente y era el niño preferido de doña Segunda.

¡Qué tiempos aquellos!. Por cierto, me gustaría saber en que Miga estuvieron, si es que estuvieron en alguna, mis amigas Sarima, Locar o el romántico propietario de la "taberna del amor". Ya lo dirán.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 22. Los mastros

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 22. Los mastros

Ya os decía en el artículo sobre el Peñón, que en la calle Tarpeya había dos corrales de vecinos, y que en el primero vivía la familia de Juan Rasco Cacega, o sea, Ofito, padre del Ofito el de los colchones y de Mari Bella, la mujer de Clemente Calderón. A la casa se entraba por la calle Buenavista pero tenía salido al corral en cuestión en el que además vivían dos familias numerosas, la de Valenzuela y la de Pepa la Rubia.

Llegada la época estival, cuando la mayor apetencia de la gente era la de disfrutar del fresquito de la noche, existía en Ayamonte la costumbre de organizar una especie de verbena en esos corrales, debidamente adornados, evento que no sé por qué, recibió en nuestro pueblo el nombre de Mastro.

La cosa era muy sencilla. Se adornaba el corral con flores, además de las ya existentes, se colgaban adornos, papelillos de colores y algún que otro farolillo que se había guardado de las Angustias o del Salvador, se montaba una cantina para servir bebidas de todas clases y despacho de chucherías, y  lo más importante, se contrataba a Ortiz el de la acordeón y a Telesforo, y con alguien más que no recuerdo se montaba una orquesta que tocaba y tocaba hasta la madrugada bien avanzada.

Eran veladas cuasifamiliares, a las que asistían las gentes del corral y de las casas de los alrededores, y también de otros curiosos que iban recorriendo los mastros, y naturalmente los que nunca tenían prisas para acostarse y tenían la oportunidad de seguir copeando.

Noches muy agradables, como digo, casi familiares. Pero con el tiempo llegó la televisión, y se acabaron los mastros y el tomar el fresco...y el cine de verano en la plaza de toros, del que hablaremos dentro de poco.

ANECDOTARIO AYAMONTINO. 16. De cuando Paco Palmero amenazó con arrojar al aljibe del Instituto Laboral a un profesor.

ANECDOTARIO AYAMONTINO. 16. De cuando Paco Palmero amenazó con arrojar al aljibe del Instituto Laboral a un profesor.

Aquel don Manuel, el calvo profesor de electricidad del Instituto Laboral tenía las manitas largas. En una ocasión dió una bofetá a Victoriano Aguilera porque éste -dicho sea de paso, mal hecho- hacía burlas a doña Carmen Sigler por la espalda. Resonó con fuerza en todo el taller y hasta la misma profesora de llamó la atención.

En una ocasión, cuando Paco Palmero, el cristalero, cruzaba el patio del Instituto, observó como su hermano Pepe lloraba desconsoladamente. Hemos de aclarar que Paco tiene dos hermanos, el más pequeño es Antonio, maestroescuela en Jerez de la Frontera, y de los tres, el de enmedio, Pepe, que es, por decirlo de alguna manera, la escenificación humana de la bondad, no hace falta añadir más nada. Paco le preguntó a su hermano por la causa de su llanto y este no contestaba en principio, hasta que por fin le dijo: es que don Manuel, el profesor de electricidad, me ha pegado una guantá. Era para Paco y para todos nosotros imposible digerir que Pepe Palmero hubiera dado motivo alguno para recibir, ni aquel castigo ni ninguno.

A esto, pasa por el lugar el dicho profesor. Paco Palmero le preguntó: ¿por qué le has pegado a mi hermano?. El profesor le contestó algo así como que se lo merecía y que si se terciaba le volvía a pegar. Entonces le dijo Paco: si tú vuelves a pegar a mi hermano, te cojo en un puñao y te tiro al  aljibe. El profesor le dijo: no serás capaz tú de eso, a lo que Paco le respondió: si te atreves, lo intenta, y dicho esto se dirigió al aljibe que hay todavía en el lugar, quitó la pesada tapa de hierro que cubre el brocal como elemento de seguridad, la dejó caer al suelo y le dijo: cuando tú quieras.

En ese momento una potente voz se oyó desde el piso de arriba: Palmerooooooo. Era don Ignacio, el jefe de estudios. Y ahí acabó todo porque don Ignacio era un gran amigo de todos nosotros pero sin decaer ni una pizca su autoridad.

Francamente, no sé que hubiera ocurrido si aquel profesor vuelve a agredir a Pepe, pero conociendo al Palmero y el amor desmedido que tiene hacia su hermano...

MOJARREANDO. 19. ¿Dónde está mi río?

MOJARREANDO. 19. ¿Dónde está mi río?

Hace muchos años, cuando el poder adquisitivo de los pobres era prácticamente nulo, había hombres que ni se les ocurría bajar al centro, y se conformaban con irse hasta la puerta del cementerio y sentarse en sus largos poyetes a tomar el sol. Allí se pasaban casi todo el día, sobre todo los mayores, en amenas tertulias. Todavía hoy los hay que practican ese ejercicio de relajación y de paz. Hay dos diferencias fundamentales entre unos y otros: los de antes lo hacían por pura necesidad, era lo que había; los de hoy lo hacen por pura elección. Pero una diferencia más viene a distinguir el disfrute de las dos generaciones. La primera gozaba de una paradisíaca vista, la del río Guadiana con los montiños y caseríos portugueses al fondo; la segunda, la de nuestros días, puede disfrutar de unos magníficos setos naturales frente a los cuales, con todo el cinismo del mundo se han instalado unos bancos a sabiendas de que los citados setos les servirá de muro; y como no, de unas magníficas edificaciones, un soberbio conjunto de ocho soberbios pisos. Entre una cosa y otra, del Guadiana queda por ver ese pequeñísimo trozo que he captado con mi cámara, nada más. Ya ni siquiera desde los sitios más altos se puede ver nuestro río. Que pena.

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 10. La curva del astillero

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 10. La curva del astillero

Hubo un veterinario que vivió muchos años con nosotros que cuando se terciaba la conversación de la belleza del centro de Ayamonte, siempre decía lo mismo: es que aquí tenemos la ventaja de que al pueblo prácticamente se entra por el centro. Y es verdad, Ayamonte nunca tuvo destrases porque nada más entrar ya veíamos el entonces moderno edificio del cuartel de la Guardia Civil y el imponente Estadio Municipal, además de la estación de ferrocarril, cuando todas estas edificaciones lo normal es que estuviesen ubicadas a las afuera, pero a las afueras afueras, lejos.

Pero Ayamonte cobraba la admiración de los visitantes una vez tomada la Curva del Astillero, en ese momento, de un tirón, el visitante se encontraba con los barcos amarrados al estero, la perfecta alineación de las casas de la avenida y la majestuosidad del paseo con el río y Portugal al fondo.

Se llamaba o le decíamos la Curva del Astillero, porque a la derecha según se mira hacia la salida de Ayamonte quedaba un astillero, el de Zamudio. Era un lugar emblemático porque aparte del astillero, había algunas fraguas, entre ellas la de Curro, el abuelo de Juanito Guinga, y a la izquierda la famosa y desaparecida Casa Colorá, que era una especie de pensión oficial para los empleados de Renfe.

Hoy la nombrada curva es conocida por otro nombre: la rotonda de los Miguelitos, cosa de los nuevos tiempos, pero nosotros, los mayores siempre nos referiremos a ella como la Curva del Astillero.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Los viejos astilleros

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Los viejos astilleros

Dado el gran número de embarcaciones con que contaba nuestra ciudad a mediados del pasado siglo, resultaba necesaria la existencia de varios astilleros para la reparación de las mismas e incluso para la construcción de alguna nueva.

En un reducido espacio podíamos contar nada menos que tres astilleros. El de Miguel Zamudio, en la curva del estero de la Ribera hoy nombrado ese lugar como la rotonda de los Miguelitos; el de Irene, que era más pequeño y se dedicaba a la reparación de embarcaciones menores como canúas, botes y pateras, situado a la mitad del estero, frente por frente a la calle Buenavista, y el Juan del Río, padre de nuesto flamante Arzobispo castrense, situado a orillas del Guadiana, a la altura de la llamada Casa del Salón. Y el cuarto, posiblemente el de mayores prestaciones, venía ubicado a orillas del Guadiana pero ya en San Francisco, era propiedad de los señores Do Carmo -desde aquí un saludo cariñoso para mi compadre Luis do Carmo- y aun perdura. La foto de este artículo corresponde al mismo, como se verá se atendían embarcaciones mayores y el paisaje urbano era infinitamente más hermoso, se podían contemplar desde la gran distancia, sin ningún estorbo que lo impidiera, el viejo Castillo, toda la iglesia del Salvador e igualmente la totalidad de la ermita de San Sebastián.

Con la desaparición de las sardinas de nuestras costas se perdieron no sólo los viejos galeones y las fábricas de conservas, sino también todos los servicios colaterales, entre ellos aquellos viejos y recordados artilleros artesanales. Entonces, era frecuente oir frases como ésta: vamos a llevar el barco al el carro que hace un poco de agua y hay que meterle estopa. Es decir, calafatearlo. Ya eso terminó, los barcos ya no son siquiera de madera y con los nuevos materiales ya no se ven aquel tipo de astilleros, pero ahí están, ahí quedan en el recuerdo de los ayamontinos.

MOJARREANDO. Profesor de EGB por Maestro de Escuela

MOJARREANDO. Profesor de EGB por Maestro de Escuela

Madre mía, yo no sé como meterle mano a semejante disparate. Me atrevo a decir que es la mayor atrocidad que en materia gramatical, semántica, literaria, lingüística, se ha cometido en España en toda su historia. Desprenderse del término más genuíno, entrañable, histórico, comprensible del mundo de la enseñanza y sustituirlo por un acrónimo que además no sirve para nada pues puede cambiar en cualquier momento, es la madre de los disparates.

¿Qué quiere decir profesor de EGB?. Porque, cualquier día viene el que inventó la ESO y a la EGB le dá por llamarla AQUELLO y encima lo ascienden. El término general básica no tiene por qué referirse a la primera enseñanza, puede ser la enseñanza general básica previa a estudios medios o superiores, o al estudio de una especialidad, etc. Lo dicho, el acrónimo que conlleva un gasto millonario en papel, sobres, estampillas, archivos, tarjetas, en fin, todo un mundo Y al final, esa enseñanza la imparten los Maestro de Escuela de toda la vida.

Sin embargo, veamos lo que quiere decir Maestro de Escuela:

Referido a Escuela, es el establecimiento donde se da la instrucción primaria, y esa sí es insustituible porque antes que la primera no hay nada, pues las guardería no son establecimientos de enseñanza, sino de adaptación. Escuela es a la vez el conjunto de maestros y alumnos de una misma enseñanza. Escuela es el legado que dejan los maestros de cualquier actividad y en el que beberán las ganeraciones futuras: Escuela de Montañés, Escuela de Sorolla, etc.

El acrónimo EGB no nos dice nada del lugar en que se imparte dicha enseñanza, claro que como ahora todo es tan cambiante lo mismo se termina impartiendo en la jaula del aguila americana que han traído para espantar a las palomas.

Por su parte, el término Maestro, responde, entre muchas otras, a las siguientes cuestiones: en su aspecto originario y genuino, decir Maestro es referirse a la persona que imparte la enseñanaza primaria. Es como cuando alguien dice "Real Academia Española de la Lengua", pues no señor, con decir Real Academia Española es suficiente, la aclaración hay que ponerla cuando nos refiramos a las otras academias. El Maestro, per se, es el de Escuela, el que enseña la Primaria. Por extensión, también llamamos maestro a todo aquel que transmite su experiencia enseñando a los demás: maestro barbero, carpintero, etc.

Estoy seguro que casi todos los Maestros de Escuela estarán conformes con este comentario, claro que siempre cabe esperar la opinión contraria propia de aquel esperpéntico Veterinario de Minas, del que ya hablamos en otro lugar de este blog.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: esbochao

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: esbochao

La palabra esbochao, junto a escarfao y guasnío, vienen a formar una trilogía de lo más ayamontino, de ahí que , para aprovecharla bien, aquí en el blog la tratemos por separado. Hizo la trilogía fortuna en aquel programa de Canal Sur "Los pueblos" al que tuve el honor de asistir para hablar de mi libro "La peculiar forma de hablar de los ayamontinos", que por cierto, en vista de que la Hermandad de la Lanzada, a pesar de haber transcurrido más de diez años de su publicación aun no se ha decidido a sacar la segunda edición a pesar de la demanda popular, estoy preparando esa segunda edición, que será corregida y ampliada respecto de la primera, y así podré complacer a todos aquellos que día a día me demandan el libro, que por cierto se agotó a los pocos días de ponerse a la venta.

Bueno, a lo que vamos, la palabra esbochao que hoy a traemos a colación viene a situarnos en una determinada fase del cansancio físico, aquella que va del de escarfao al de guasnío. ¿Por qué lo de esbochao?. Muy sencillo, porque aquí, en Ayamonte, solemos utilizar términos marineros o marinos para casi todo. Así, decimos que un pescado está desbochao cuando trae las tripas por fuera, cuando por cualquier razón le ha reventado el buche, que es precisamente la sensación que sentimos cuando estamos excesivamente cansados, cuando hemos pasado la fase de escarfao.

En Ayamonte vivimos todos los años un acontecimiento pintoresco, el de montaje de las casetas de las hermandades en el real de la feria de las Angustias, y digo pintoresco porque con el afán de recaudar lo más posible las hermandades no recurren a profesionales, sino que son los propios hermanos los que realizan la árdua tarea. ¿Qué ocurre entonces?. Que al no dominarse los distintos oficios que se requieren para el montaje, el esfuerzo es considerablemente mayor, y así vemos en la foto que ilustrará este artículo, a un señor con mono azul, que es de esos currantes de verdad de toda la vida, en apariencia cansado, y el señor que está sentado, que es verdad que trabaja lo suyo, lo ha hecho toda la vida por su hermandad, no es menos cierto que también adorna bastante la cosa (de casta le viene al galgo, dice el refrán), y ni corto ni perezoso se sienta en un palé en actitud de quien está esbochao. La figura de Juan es genuinamente la del esbochao, otra cosa es que lo esté, aunque yo creo que si nó esbochao, por lo menos escarfao si estaba cuando le quité la foto.

LA PALABRA HERIDA. A.T.S. por Practicante

LA PALABRA HERIDA. A.T.S. por Practicante

Y al andoba no le pasó nada, ni le subió la tensión, ni le bajó el azúcar, nada de nada. Se levantó, se fue para el Ministerio, llamó a la secretaría y le dijo: escriba usted ahí -como cuando Juan Cortada le decía a Pepito el camarero de la Goleta, puntaí, cursión a Rasena- desde hoy los Practicantes se llamarán ATS. Y la secretaria le preguntó. ¿y qué significa ATS?. Pues fácil, señorita, Ayudante Técnico Sanitario. Entonces, contestó la secre, también son  ATS los empleados de las farmacias, porque ayudan técnicamente al farmacéutico que también es un sanitario. No diga usted tonterías y saque cien  mil copias con cargo al presupuesto de asuntos varios. Y así se quedó, tan tranquilo.

Y es que lo de ATS manda camama. Fijaros bien en el follón en que metieron a los Practicantes al compararlos con toda clase de empleados de las escuderías de Formula 1, como por ejemplo el ATS alemán que es un empleado de "Auto Technisches Spezialzubehör", el italiano, que lo es de "Automobiliti Turismo e Sport". O también con un trabajador de la Cruz Roja, es decir, un Auxiliar de Transporte Sanitario. Aquel individuo pretendió descubrir la pólvora con ese confuso acrónimo y la lió.

Por contraste, veamos lo que nos dicen los libros del saber sobre la especialidad de Practicante; persona que en los hospitales hace las curas o administra los medicamentos a los enfermos según lo ordenado por el médico. Y es a la vez persona con título para el ejercicio de la cirujía menor. ¿Recuerdan los blogueros más antiguos aquel anuncio de Antoñito el Practicante?. "Antonio Romero Muniz. Cirujano Callista".

Desde luego, tendría que ver que a una tonto de capirucho de la política se le hubiera ocurrido rotular la plaza de Currito el Practicante con la denominación de Currito el ATS. Manos mal que no fue así. Por menos hay gente con traje de rayas.