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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

TONTOS DE CAPIRUCHO. 2. La cuadrilla de costaleros del "Sardiná"

TONTOS DE CAPIRUCHO.  2. La cuadrilla de costaleros del "Sardiná"

Me informa uno de mis enanos infiltrados -mojarrita fina de verdad- que el próximo viernes comienzan los ensayos la cuadrilla de costaleros del "Sardiná".

Vamos por parte. Para los que no lo sepan -entre ellos el enano infiltrado no lo sabía- el "Sardiná", contracción de sardinal, se refiere a un arte de pesca de cerco para la pesca de la sardina, lo que ocurre es que en Ayamonte llamábamos a los barcos con el nombre de las artes de pesca respectiva: tarrafa, que es palabra portuguesa, para llamar a los galeones, cuando la tarrafa en realidad es el arte; y sardinal al barco que pescaba con el arte del mismo nombre. Sea como fuere, lo cierto es que un barco -el sardinal- era considerablemente mayor que el otro, de ahí que necesitase más personal. Y lo aclaro para lo que luego veremos.

Otra cosa, que yo sepa la Cuaresma comienza el 25 de febrero, queda más de un mes, y salvo necesidad imperante, como es el caso del cartel que hay que llevarlo a Fitur, no debería tener lugar ningún acto cofrade antes de ese día. Pero mi buen amigo Jaime Vázquez Fournier ha decidido comenzar los ensayos antes de la Cuaresma. Sus cuentas se llevará pues tengo entendido que se trata de una persona que piensa bien las cosas, pero no deja de llamar la atención la decisión tomada.

De modo que, con el buen sentido del humor que preside esta página de mojarreo y con la venia de mis hermanos del Descendimiento, os anuncio que la cuadrilla del "Sardiná" comienza los ensayos el próximo viernes. Seguramente a la misma hora que ensayan las chirigotas en los cuartos de ensayo. Total: una fangá.

Miren por donde se me olvidaba lo principal: por qué al paso del Descendimiento le llamamos los antiguos de esa manera. Muy sencillo, los demás pasos tiene de 6 a 7 trabajaderas a 5 costaleros por cada una, y el Descendimiento tiene  8 trabajaderas a 6 costaleros por cada una, es decir, necesita 48 costaleros por los 30 o 35 de los otros pasos.

En definitiva, que como el sardinal era más grande que la tarrafa o galeón, necesitaba más marineros, de ahí que aquellos cargadores antiguos, que casi todos eran marineros o cargadores del muelle pusieran al paso del Descendimiento el sobrenombre de "el Sardiná".

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 22. La Plazoleta

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 22. La Plazoleta

Hablar de la Plazoleta (plaza de San Francisco), es hablar del centro neurálgico de Ayamonte, distinto del comercial. Y digo esto, porque la Plazoleta al mismo tiempo nos divide y nos une a los ayamontinos. Bien es cierto que el límite oficial de los dos principales barrios de la ciudad, la Villa y la Ribera, se ubica en la perpendicular que va de calle San Roque a Lerdo de Tejada, vamos lo que para nosotros sería la Esquina el Huervano; sin embargo, el ayamontino no tiene la sensación de encontrarse en la Villa cuando va bajando la Barranca en dirección del barrio, pero sí siente esa sensación cuando llega a la Plazoleta, a partir de ahí ya todo suena y es Villa,  aunque en verdad, hasta que no empezamos la cuesta de Galdames, todo tiene un sabor un tanto híbrido, como debe ser, porque ello significa más unión que separación.

En esta plaza de San Francisco, en esta Plazoleta, hizo sus pinitos de niño y nació la vocación de nuestro beato Vicente Ramírez, qué lástima que entonces no se hubiera fundado el Opus Dei y se hubiera adscrito a él, pues así, no sería beato sino santo, claro que tampoco hubiera sido un ejemplar misionero y mártir, que de estas especies produce pocas "la Obra". Así que es mejor dejar la cosa como está.

Junto al señero templo de San Francisco, que por cierto, va a ser remodelado, ya era hora, vemos la nueva fachada del emblemático brasil de los Pérez. Ya saben mis blogueros que soy crítico inmisericorde cuando es menester, pero también alabo sin medida lo que está bien hecho. Y lo que se ha hecho del brasil de la Plazoleta es digno de toda alabanza y de todos los puntos desde los que queramos analizarlos, pero fundamentalmente desde dos: la recuperación de un edificio propio de nuestra ciudad, aquella antigua casa vecinal de vida estrecha y difícil, a esta más funcional y moderna; y la acogida a familias necesitadas de una vivienda, sobre todo a jóvenes. No sé como estará por dentro, yo quiero apostar por que los nuevos vecinos lo tenga bien cuidado, no lo dudo, aunque me equivoque así lo afirmo.

Del brasil, además de las viviendas, es de contemplar el bar Soledad, de mi amigo Mati, que antaño regentara el inolvidable Carlos el Alemán, aquel que dejaba el mostrador en tiempos antiguos de cargadores para sacar los pasos de la hermandad del Santo Entierro.

Por lo demás, estoy seguro que el artículo de hoy habrá gustado mucho a una bloguera de lujo, mi amiga Locar, porque le traerá recuerdos inolvidables.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 50. La Villa que nos quitaron

AYAMONTE EN EL RECUERDO.  50. La Villa que nos quitaron

Tengo a la vista una vieja fotografía del barrio de la Villa tomada desde la esquina norte del Muelle de Poniente; al lado, otra que quité hace unos días para compararlas, y la impresión que se obtiene después de la comparación es bien clara: la Villa de verdad ha desaparecido casi en su totalidad. Sí, es cierto que si te adentras en el barrio ahí siguen estando la calle Cuna, Viriato, San Sebastián, San Mateo, Jesús, en fin, todas. Pero ahí permanecen como enlatadas, ahogadas por los armatostes que se han ido construyendo a su alrededor a lo largo y ancho de los últimos años.

No sólo se ha cambiado la cal por el plástico, por los azulejos de fachadas; también los tejados por azoteas, y a veces las piedras por el alquitrán. Pero vayan ustedes a decírselo a los arquitectos diseñadores del desmadre, verán como tratarán de convencerles que así está el barrio mejor. O a los que llenaron la buchaca a costa de nuestro más rancio patrimonio, esos que se quitan de enmedio cuando las ven venir moradas.

Cuando en una contienda deportiva, por ejemplo, un partido de fútbol, un equipo es considerablemente superior a otro, suele decirse: "no hay color". Algo parecido podemos decir asomándonos a esa esquina del puerto que antes indicaba al mirar hacia la Villa: "no es lo mismo". Y es que en realidad, la Villa, Villa, nos la quitaron hace tiempo. Una lástima y a la vez, una triste realidad.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 50. Hoy: Los toreros

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  50. Hoy: Los toreros

No teman los antitaurinos, que no vamos a hablar de la fiesta de los toros; ni tampoco los taurinos, porque tampoco vamos a hacerlo de forma negativa. Lo de los toreros ayamontinos, una expresión propia de nuestra peculiar forma de hablar, va por otros caminos.

Durante el pasado siglo, los niños ayamontinos nos teníamos poco menos que inventar nuestros juegos dada la penuria económica del tiempo. Todo era manual, todo invención, en fin, juguetes que nos servían, no como hoy que somos nosotros los que servimos a los juguetes, que nos dominan con sus automatismos.

Lo de los toreros era pués, un juego, que no tenía nada que ver con el arte de torear, aunque muchas cajas de cerillas venían decoradas o ilustradas con motivos taurinos, como las que verán en este artículo. Consitía el juego en aprovechar, previo recorte, las tapas de las cajas de cerillas, o de mixtos, o de fósforos, y con ellas hacíamos una mocha; una vez sorteados los turnos, nos colocábamos bien ante una balda de una fachada, bien ante la boca de desagüe de una azotea, esos caños de salidas de agua que ya casi no se ven. Los toreros que quedaban arriba de la balda o dentro del caño suponían la ganancia o pérdida del tirador.

Yo solía jugar en la calle Olivo, el Peñón, y junto a mi casa había dos caños muy propios para el juego, el de la fachada de Patrocinia y el de María Cruz, también conocida por María Piris, que era mi madrina. Durante el recreo en la escuela de los Marinos la barda predilecta era la del antiguo edificio de las contribuciones.

¿Han oído ustedes hablar de un juego más pacífico?. Seguramente no, pero no crean que todo era así, también los teníamos brutos y con denominación propia, pero lo dejaremos para otra ocasión.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 49. El volquete de Santiago

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 49. El volquete de Santiago

Antiguamente, cuando la actividad de la construcción era precaria, lógicamente escaseaban los medios de transporte encaminados a acarrear el material necesario para las obras.

En nuestra ciudad, a mediados del siglo pasado, todos los albañiles se valían de la misma persona para el trasiego del material, se llamaba Santiago y era comúnmente conocido como Santiago "el del Volquete". Tenía un carro o volquete tirado por una mula que formaban parte indispensable de nuestro paisaje urbano. Por entre las manos y piernas de la  mula  un pequeño perro era otro elemento inseparable de este recuerdo nostálgico.

Santiago iba con su volquete de pedrera en pedrera, de un horno de ladrillo a otro, así todo el día, al final del cual encerrada a los animales y el carro en un local en la calle Huelva esquina a Santa Lucía. El vivía enfrente con su esposa, la querida y popular Frasquita, hermana del imaginero León Ortega. Frasquita era famosa por su afición al fútbol, cosa impropia para mujeres de la época, pero junto a Antonia Espina, tía de nuestro amigo Antonio Gómez Espina, y de una hermana del amigo Luis Oliva a la que conocíamos por la Olivita, diminutivo de su apellido, eran incondicionales del Ayamonte y no faltaban un solo domingo de partido y la armaban de verdad, no paraban de animar al equipo y tampoco se privaban de mandar algún que otro recado al árbitro o al juez de línea. Como detalle curioso, apuntar que ninguna de las tres superaban el metro y medio de estatura, pequeñas de cuerpo pero grandes mujeres.

Después de la faena, Santiago iba al Bar el Túnez a tomarse unos vinos, como era debido, con su permanente tertulia: Leopoldo el de los cupones, Pepito el del carrillo, Paco el de la Morenita, mi padre y mis tíos el Cano y Dionisio, a los que también se unía Manolo Chatarra.

ANECDOTARIO AYAMONTINO. 27. De cuando le tocaron un corridiño al paso de la Lanzada

ANECDOTARIO AYAMONTINO.  27. De cuando le tocaron un corridiño al paso de la Lanzada

Eran otros tiempos, malos tiempos para las hermandades y cofradías ayamontinas. Años de crisis de costaleros, bueno, de costaleros no, que nunca existieron,  de cargadores. Las ruedas fueron el alivio, pero ya nada era igual. Recuerdo un Viernes Santo en que Manolo Bautista mandó tocar la marcha Campanilleros a las puertas de la botica de la calle Real para mecer a la Virgen. Resultó francamente patético a pesar de la buena voluntad del admirado Bautista.

Como patética pero graciosa al mismo tiempo es la anécdota que les cuento. Aquel año el paso de la Lanzada procesionaba solo y con ruedas, para más inri la banda de música era portuguesa, las más entendidas del mundo en temas musicales cofrades; pero no había dinero y a ello se recurrió.

Cuando el paso iniciaba su entrada en San Francisco, un miembro de la junta pidió al maestro de la banda tocase algo movido. Y el director, que no tenía ni puñetera idea, no se le ocurrió otra cosa que tocar un corridiño. Naturalmente fue interrumpido de inmediato, creo que por el Lolo el de la botica, que cuando encargó la marcha movidita se refería naturalmente a una de las cofrades que traían preparadas y ya habían  tocado durante la estación de penitencia.

Pasaron afortunadamente aquellos tiempos y hoy la hermandad y cofradía de la Lanzada está en todo a la altura de las mejores, en organización interna, externa, cuidados de las imágenes y de los pasos. Fíjense si nó, y con detalle, en la portentosa fotografía que nos ha facilitado el eficiente infrascrito secretario, señor de la Rosa.

Que quede claro, que la hermandad y cofradía de la Lanzada ha sido la única en toda la historia de nuestra Semana Santa, cuyo primer paso ha procesionado, aunque fuese durante un minuto, bajo el ritmo de un corridiño portugés.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 3. Manuel Feria Sousa, "El Tejaíto"

AYAMONTINOS INOLVIDABLES.  3. Manuel Feria Sousa, "El Tejaíto"

Son tantas las cosas que yo podría escribir de este inolvidable ayamontino que habría que recurrir a un libro, así que haremos uso de nuestra capacidad de síntesis.

Manuel Feria Sousa, conocido popularmente por Manolo el Tejaíto fue, junto a su "hermano siamés", Prudencio Gutiérrez Pallares, que por supuesto tendrá un lugar en este apartado, un esmerado y eficiente cronista del pasado siglo. Y digo cronista y no periodista porque aunque la diferencia es muy sútil al tratarse de sinónimos, creo que le viene mejor lo de cronista, que es el comunicador que va en busca de la noticia y la redacta sin aditamentos. El trabajo del cronista fue siempre altamente valorado por la capacidad de captación de lo más importante o novedoso en un suceso y de los detalles que resultan significativos o emocionalmente impactantes.

Su segunda faceta, con la que realmente se ganó la vida, pues lo de cronista eran habas contadas, fue la de funcionario del Instituto Laboral, que él mismo estrenó. Su exquisita educación y su más que acreditado sentido del humor presidían la oficina.

Pero para mí lo más importante del Tejaíto es el factor humano. Yo le quise como a un padre y a la vez como a un amigo. Su casa era la de todos, llamar a la puerta y pedir licencia para entrar era una tontería y nadie lo hacía. Si estaba la familia comiendo daba igual, tú ibas a lo tuyo, a contar el último mojarreo o a apuntar en la lista de  los motes el último que acababas de recordar. Creo que llegamos a superar la cifra de los seiscientos. No era hombre de calle, salvo para su profesión de cronista, a él le gustaba la casa, con su Carmela siempre a su lado y sus hijos. Ahí viene Juana -Juana era la madre del Santi- o ya viene el Santi bajando la escalera, o ese que se acerca es el Pirulo o el Trini el Largo, nos conocìa a todos sin vernos siquiera, por el olor, por la intuición.

Un día llegué a su casa y estaba escuchando en un tocadiscos de los de entonces a María Dolores Pradera. Me invitó por señas a sentarme. Cuando la Pradera terminó de cantar me miró y me dijo: Trini, o se canta así o se va uno con el Santi a las murgas. Así era su fino humor, su ocurrencia espontánea.

En otra ocasión me dio una lección de humildad. Le pregunté como había resultado un pregón de Semana Santa -que por cierto, había recibido críticas nada positivas- y me contestó: para mí, en principio, bueno, como todos. Le pregunté por qué me decía aquello y me respondió: porque por mal que lo haga el pregonero yo no debo echárselo en cara por la sencilla razón de que yo no sería capaz de hacerlo ni siquiera mal. Ahí queda para los que presumen de entender de todo.

Nos hizo la faena de morir lejos de Ayamonte, pero por su bondad, por su personalidad, por su sentido del humor, por habernos dejado una gran legado de crónicas y artículos escritos con fina y culta pluma, nunca se fue de nuestros corazones, y es por eso que a título personal pero seguro que muy compartido, le hago un pasillo de honor para que entre en este recuadro de ayamontinos inolvidables.

 

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 49. Hoy: El barui

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  49. Hoy: El barui

Ya dije al tratar la expresión "hay jureles", que el jurel es a los cupleidos lo que el barui es al jurel en su connotación de frio. Y digo esto porque lo de jureles se refiere al frio en general, y claro está que todo lo general deviene en estadios concretos al fijarse la expresión en un campo de actuación determinado. Así, del frio intento nace lo de hay jureles, y una vez que hay jureles se desmenuza la expresión en otras menores, concretas, como frieza y, en el caso que hoy tratamos, el barui.

¿Qué es el barui en la peculiar forma de hablar de los ayamontinos?. Muy sencillo, el barui es ese frio concreto que nos entra por el cuello y por las cervicales, más concretamente por la nunca que nos obliga a levantarnos el cuello de la zamarra o ajustar la bufanda.

Hemos traído a este artículo una preciosa foto de la fachada de la iglesia de las Angustias, de sabor antiguo, cuando todavía existía la puerta del coro que daba al exterior antes de instalarse las cristaleras de colores, porque precisamente la calle Ainé Carbonell, especialmente en el tramo que va desde la intersección con Angustias hasta arriba del todo, por aquello de recoger los vientos del norte y de poniente, sea al bajar, sea al subir, en los días de frio el barui hace acto de presencia. Observen ustedes cuando llegue Semana Santa, si la noche es fria, como casi todo el mundo, cuando están en ese lugar esperando que se recoja la cofradía mantienen una postura de hombros levantados, como si quisieran esconder la cabeza en los mismos y los cuellos arriba del todo.

Mucho barui que sufrimos los pobres que íbamos a la Casa del Niño a tomar el desayuno gratuito. Los otros que no fueron nunca, esos no sufrieron el barui, esos desayunaban en el Bar Jerez. ¿O sí fueron?. Vaya usted a saber.

TONTOS DE CAPIRUCHO. 1. Las obras en San Francisco y las imágenes

TONTOS DE CAPIRUCHO.  1. Las obras en San Francisco y las imágenes

Quiero antes de nada aclarar dos cosas: primera, que la expresión tontos de capirucho que hoy estrenamos como carpeta del blog tiene dos connotaciones, la del tonto del culo, que los hay y muchos, y la de los buenos capillitas, cofrades auténticos, que los hay y en abundancia. Unos y otros componen el factor humano de nuestra Semana Santa, los primeros son los frikis de siempre y los segundos los artífices de la grandeza de la misma.

Hoy vamos a meternos con los segundos, con los buenos cofrades, con los tontos de capirucho que lo son porque por su hermandad pierden los sentidos y andan abombaos. Y concretamente dedico este artículo a mis siempre queridos y admirados capillitas de la hermandad de la Lanzada.

Dicen las malas lenguas que van a comenzar las obras en San Francisco y van a dejar las imágenes dentro. A mí me parece una barbaridad habiendo como hay templos de sobra para acogerlas y con sumo gusto. No me lo creo, por eso anoche pasé a conciencia por la puerta de la tienda de Manolito Cruz y allí estaba el inefable secretario de la hermandad, mi amigo y admirado José Manuel de la Rosa. Entre uno y otro no me dejaron siquiera empezar a mojarrear pues me conocieron la intención y rápidamente me dijeron: ¿han empezado ya las obras?, pues hasta entonces no hables.

Tienen razón, mucha razón, pero la culpa no es mía sino de un joven mojarrón muy amigo del de la Rosa que anda por ahí afilando la blanda para la próxima Cuaresma tenerla a punto, y sólo digo el milagro, sin nombrar al santo, como es debido.

Ahora en serio, espero y deseo que mis amigos de la Lanzada trasladen las imágenes al templo que quieran, pero que las podamos visitar durante las obras. Seguro que harán lo mejor, y que no se llegue a una situación como la que representa la impresionante foto que colocará Javi Martín cuando pueda. Aquello sucedió durante la Guerra, cuando hubo que esconder a la Amargura, la de Sevilla, en una caja a resguardo de  ataques democráticos en defensa de las libertades.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 48. Hoy: Hay jureles

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  48. Hoy: Hay jureles

Vamos con esta expresión antes de que se vaya este intenso frio, si nó después no vale. Empecemos diciendo que el jurel o chicharro es un pescado azul, muy graso, por eso antes se desaconsejaba en la dieta hasta que se ha averiguado o descubierto que esas grasas lejos de ser perjudiciales para la salud son beneficiosas, para que luego digan aquello de las ciencias exactas o que las ciencias están sustentadas en el empirismo. Mira que si un día se presentan diciéndonos que el tabaco es bueno. En fin, Pilarín.

A lo que vamos, el dicho jurel, muy abundante en nuestras costas, es de la familia de los cupleidos, que viven en grandes bancos y de ahí que sus capturas sean muy abundantes. Aclaro esto porque hablando de frio diremos que los jureles son a los cupleidos lo que el barui es a los jureles. ¿Que qué es el barui?. Paciencia, dentro de unos días lo trataremos, pero ya les adelanto que es una especialidad de jureles.

Decimos los ayamontinos eso de que hay jureles cuando hace mucho frio, y lo primero que ustedes se preguntarán es qué tiene que ver una cosa con otra. Sinceramente, tampoco lo sé, aunque una pista me da el "Muñeco Diabólico" cuando aclara que el tiempo o temporada del jurel va desde principios del otoño hasta bien avanzado el invierno,  por lo que podemos llegar a la conclusión de que los antiguos ayamontinos denominaron jureles al frio precisamente porque tanto el frio como el jurel dan la cara en esas dos estaciones. No puede ser más lógica la cosa, como todo lo que hacían nuestros antepasados, que para eso eran ayamontinos, pazguatos y finos.

Por cierto, ¿recuerdan los viejos ayamontinos lo de los "jurelitos pios"?, porque los jóvenes creo que ni idea, así que pensando en ellos diremos que los jurelitos pios los llamábamos así porque eran muy pequeños, inmaduros que se diría hoy, fritos estaban de muerte y secados al aire para comerlos después acompañado de un buen lingotazo no digo ná.

LA PALABRA HERIDA. 23. Probablemente Dios no exista

LA PALABRA HERIDA.  23. Probablemente Dios no exista

Uno de los principales enemigos del escritor es el empleo, por una parte, de los gerundios, y por otra, de los adverbios de modo. Y no es que sea inadecuado su uso, lo que ocurre es que su reiteración en un escrito, aunque sea a distancia resulta redundante y poco agradable desde el punto de vista fonético.

Desde hace  un tiempo a esta parte -y ya fue objeto de comentario en este blog- el adverbio de modo "presuntamente" es muy utilizado en radio y televisión, (todos los presentes vieron como el presunto asesino asestó más de diez puñaladas presuntamente a la víctima). Para qué seguir, Pilarín.

Bueno, a lo que vamos hoy. Probablemente Dios no exista. Ole tus cojones ateo de pacotilla, como te cojan los tuyos en buena hora te van a dar la del Beri. ¿No habíamos quedado que el ateísto es la absoluta negación de Dios?. ¿Qué sois ahora, ateos, probablemente ateos o agnóstico?, pues la frase en sí se asemeja más al agnosticismo que al ateísmo.

Yo siempre oí hablar de tres posturas: creyentes, ateos y agnósticos, pero nunca pensé que hubiera una cuarta, la de los ateos probables. Yo no quiero ni pretendo entrar en discusiones teológicas, entre otras cosas porque soy prudente y me considero incapacitado para hacerlo, pero desde luego si toda la defensa que se va a hacer del ateísmo es la del estúpido anuncio de los autobuses, los agnósticos y los creyentes estamos de enhorabuena.

O como se diría con una frase muy utilizada y que ahora viene como anillo al dedo: que venga Dios y lo vea.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 3. Antonio el Poke

AYAMONTINOS INOLVIDABLES.  3. Antonio el Poke

Lo de Poke creo que le venía por ser un poco tarta y que se lo puso el padre Gutiérrez porque el inolvidable personaje que hoy recordamos le preguntaba el por qué de todas las cosas.

Una mañana cualquiera estás tan tranquilo en el Casino España y ves que entra un indivíduo cargado de chaquetones de cuero y piensas que es un moro vendedor ambulante. No era un moro, era el Poke. Porque Antonio hizo de todo en la vida con tal de ganarse los garbanzos, de pintor de brocha gorda a azafato de los conciertos que organizaba Florencio Aguilera  y, finalmente, cuando su limitación física no le permitía realizar otros trabajos, a eso, vendedor de cosas.

Entre el Poke y yo había una amistad a prueba de bombas, salíamos juntos de penitentes el Viernes Santo con la hermandad del Descendimiento. El era hermano de antiguo, yo ni siquiera lo era. El tenía ganado, por su antigüedad, puesto de preferencia; yo, del montón, pero se venía a formar pareja conmigo, así podíamos pegar toques a uno y otro lado de las respectivas aceras.

Coincidimos muchas veces en la Casa del Niño durante aquellos recordados desayunos de después de la misa de primera hora de la mañana. Su cuñado, Román, y yo, le recordamos muchas veces al coincidir en el cementerio al visitar a nuestros seres queridos, y hablamos de él, de sus virtudes, de su nobleza y su gran corazón. Y del gran sentido del humor que le precedía en todo lo que hacía.

También nos unió la Milagrosa, partidas de futbolín, y el Frente de Juventudes, en fin, todo lo que había, porque todo eso y mucho más encerraba una palabra hermosa, de las más hermosas que creó el hombre: amistad.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 47. La campanilla de la casa de la familia Feu

AYAMONTE EN EL RECUERDO.  47. La campanilla de la casa de la familia Feu

Ni las de las torres de las iglesias, de todas las iglesias y templos de Ayamonte sonaron tanto a lo largo de buena parte del siglo pasado como la campanilla que la familia Feu Pérez tenía instalada en su casa de la vieja calle Lepe haciendo esquina con la Callejita el Loco. Creo, sin temor a equivocarme, que no hubo niño ayamontino que no tirara alguna vez de la cadena haciendo sonar la campana instalada dentro de la casa. Entonces ocurría siempre igual: una de las sirvientas se asomaba al patio desde el corredor alto para ver quien llamaba, pero quien había llamado andaba ya en plena carrera a la altura del viejo edificio de Correos, lo que hoy es la Plaza del Rosario.

Así que nos situamos para los más jóvenes. La casa de la familia Feu Pérez, para mejor entendernos, la de Manolín Feu -un fuerte abrazo, maestro Barbedun- se encuentra en la calle Huelva -antigua y vieja calle Lepe, Comandante Haro, Iberia- haciendo esquina con calle San Pedro o Callejita el Loco. Ahora está cerrada, pero esa gran puerta que se ve desde la calle daba a una entrada que a la vez terminaba en una cancela. A la derecha de la cancela colgaba una cadena con argolla y al tirar de ella sonaba una campana o campanilla en el interior de la casa. Era toda una tentación para los niños tirar de la cadena y salir corriendo. Una diablura nada comparable a pegarle a un maestro o a los propios padres.

Tengo curiosidad si "Puerta de España", por vivir cerca, lo hizo alguna vez, pues sus hermanos seguro que lo harían. Por cierto, me gustaría que me recordara el nombre de aquella sirvienta que tuvo la familia y que ya era una más de la misma, que marchó a Sevilla a trabajar en la casa de Paquita y Matilde Feu Pérez. Era una mujer admirable y muy querida, y la que casi siempre se asomaba al sonar la famosa campanilla.

Y para terminar, quiero dejar claro que la campana que ilustra este artículo no es la famosa de la que hablamos, pero al no ser posible fotografiar la original...buenas son tortas.

MOJARREANDO. 31. Circulen, por favor

MOJARREANDO.  31. Circulen, por favor

Mucho está dando que hablar el comentario del buen bloguero, que lo es, jmrguezma, acerca del artículo sobre los escupitajos de Aznar.

Agradezco a los blogueros en general el apoyo que me han prestado, sé que siempre he demostrado mi independencia política y que en este blog he sido duro y crítico con militantes de otros partidos por frases pronunciadas y actitudes tomadas, y que no quiero repetir porque acabo de desayunar. Pero tampoco es para tanto, verán:

Yo creo, y ello es de agradecer, que lo que ha querido decir jmrguezma con su comentario es que no disvirtuemos el blog entrando en la mierda del debate político irrespetuoso, y en eso creo que tiene razón. Se trata de mojarrear -de ahí el título y portada del blog- pero con finura, no olvidemos nunca lo de "ayamontino, pazguato y fino".

Lo que ocurre es que para mí no es irrespetuoso llamar escorpión y piraña al escupidor del bigote, que pone los pies encima de la mesa y habla tejano, sencillamente porque él mismo se lo ha ganado.

Pero eso no quiere decir que vayamos a estar con esto toda la vida. Así que, amigos blogueros, y en esta ocasión empezando por jmrguezma, paz en la tierra y a seguir todos colaborando y participando como hasta ahora, de manera pacífica y amistosa.

Mojarra sí, pero fina. Es lo que nos conviene a todos.

Amigo jmrguma, amigos blogueros todos, os digo cariñosamente como el guardia de tráfico: circulen, por favor. Y concretamente añado: circulen por el blog como hasta ahora,en  paz y armonía, pero sin dejar de mojarrear.

MOJARREANDO. 30. Aznar el escupidor

MOJARREANDO.  30. Aznar el escupidor

Desde que perdió las elecciones, desde que se hizo la foto de las Azores, desde que el que sin duda pasará a ser el peor presidente de la historia de los Estados Unidos le dejara poner los pies encima de una mesa, desde entonces, el pobre hombre en que se ha convertido José María Aznar no hace más que lanzar escupitajos. Empezó proponiendo a los españoles no echaran cuenta a los consejos de la DGT en relación con la conducción bajo el efecto de bebidas alcohólicas, y siguió profiriendo disparates sin parar hasta el último, que yo sepa, dirigido al flamante presidente de los Estados Unidos.

Dice el escupidor que se trata de una elección exótica. Es decir, que los americanos han elegido a un individuo perteneciente a una especie, subespecie o taxón inferior, fornáneo, no nativo. Lo lógico es que el señor Obama haga lo que debe hacer, pasar olímpicamente del escupidor y tratarle, no con desprecio, sino peor aún, con indiferencia.

Yo creo que en la frase del escupidor, al que creo ya no quieren ni en el PP, en la frase de este nuevo borracho, hay más intención de ofensa, de desprecio que nunca. Porque el borracho escupidor sabe, le consta, porque eso sí, tonto  no es ni analfabeto tampoco, que el presidente de los EEUU nació en Honolulú, capital del estado de Hawai, aquel lugar que fue sorpresivamente bombardeado por una de las potencias del Eje, con el que el escupidor se sentiría plenamente identificado.

Que Obama es de procedencia africana lo sabemos todos, entre otras cosas porque todos venimos de Africa, ¿o es que ya se ha olvidado de lo de Corta del Rif y el inicio o transformación del simio en humano?. Otra cosa es que sea negro y eso le pone los pelos de punta al escupidor borracho. Obama procede del mono, es en orígen exótico y foráneo, pero otros proceden del escorpión, de la piraña o de otras especie parecida, aunque hablen de forma ridícula en tejano.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 46. El queso americano y la leche en polvo

AYAMONTE EN EL RECUERDO.  46. El queso americano y la leche en polvo

Siempre he tenido la sensación, a tenor de lo que oigo, que soy de los poquísimos ayamontinos que durante el cumplimiento del afortunadamente desaparecido Servicio Militar Obligatorio -paradojas de la vida, fue eliminado por un Gobierno del escupidor Aznar-, hizo guardia, pelo papas, fregó retretes, hizo imaginarias, etc.; los otros todos fueron asistentes de generales y almirantes, monaguillos o auxiliares de enfermería con sor Eloisa. También tengo la sensación de ser de los pocos ayamontinos que iba a desayunar a la Casa del Niño, al rebusco, a robar higos, porque al parecer Ayamonte es un pueblo afortunado donde, incluso terminada la Guerra, casi nadie pasó hambre. En fin, Pilarín.

Y digo todo esto porque más de uno de mi generación que lea este artículo preguntará en público: ¿qué era eso del queso americano y la leche en polvo?.

Pues mire usted, yo se lo aclaro aun convencido de que no necesita usted aclaración alguna, porque de queso americano y de leche en polvo se puso usted hasta cagarse, con perdón. El queso americano, que es una mala traducción del american cheese o queso estadounidense, es un queso procesado muy popular en EEUU; por su parte la leche en polvo fue producida por primera vez en 1802 por el doctor ruso Osip Krichevsky, y es ideal porque al ser imperecedera se puede almacenar y consumir cuando interese.

Ambos productos eran enviados a España desde Estados Unidos en aquellos terribles años de hambre posteriores a la contienda civil española, y se repartían en comedores de pobres, en orfanatos, etc. En Ayamonte concretamente nos lo daban a comer y beber en la Casa del Niño, y los internos de la entrañable Casa Cuna lo comían a diario. No eran, como muchos creen, productos de baja calidad, ni mucho menos, eran muy nutritivos. Y se puede asegurar que ese queso naranja tan sofisticado que compramos hoy en lonchas no es más que una burda imitación de aquel queso naranja americano, aunque nos parezca lo contrario.

Bueno, pues ya saben lo que es el queso americano y la leche en polvo, y que ningún tonto de capirucho se de por no enterado, que no pasa nada por reconocer que se pasó hambre.

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 21. La plaza del Tío Garrote

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR.  21. La plaza del Tío Garrote

Con lo de la plaza del Tío Garrote pasa algo así como con la Curva del  Astillero, que hoy se ha dado en llamar la rotonda de los Miguelitos. La plaza que  estudiamos es hoy, formalmente, la plaza de Santa Angela de la Cruz, aunque a mí me gusta decir sor, antes que beata o santa, porque como sor Angela la conocimos siempre.

Con el tiempo, pasó de llamarse del Tio Garrote al Chochito, por aquello de los altramuces que Pepe servía para acompañar la cerveza o el vino. Yo tuve la ocasión de administrar los inmuebles de la familia Feu y viví muy de cerca las grandes penurias económicas de los tiempos del Tío Garrote; el bueno de Pepe siempre con apuros para pagar el alquiler, y Pepe Feu,. comprensivo, me decía aquello de, "qué me vas a decir, si yo me asomo por la ventana de mi escritorio y veo el poco movimiento que tienen".

Pero llegaron mejores tiempos para Pepe y su familia. A la juventud le dio por el lugar, y lo del Tío Garrote pasó a mejor vida para llamarse el Chochito. Los jóvenes se apoderaron del lugar y aquel negocio paupérrimo se convirtió en otro boyante, de lo que todos nos alegramos. Los altramuces de Tío Garrote fueron siempre famosos por su exquisito punto; el secreto estaba en que Pepe dejaba los altramuces en un fardo de red dentro de las aguas del río toda la noche, así se ablandaban y el punto era el de las aguas del Guadiana.

No se si sigue regentando el negocio la misma familia; si es así, les mando un saludo afectuoso, sobre todo en el recuerdo de Pepe y del Tío Garrote, ya en su vejez, sentado a la puerta de la taberna.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 45. Los carros de Pedro el de los helaos y de Banego

AYAMONTE EN EL RECUERDO.  45. Los carros de Pedro el de los helaos y de Banego

Además de los carrillos de las chucherías de los que ya hablabámos en este blog, existían en Ayamonte dos carros más, aunque estos de carácter ambulante. No paraban en un sitio más o menos fijo para su venta como los carrilllos, sino que iban recorriendo todo el pueblo ofreciendo sus productos, aunque eso sí, con paradas en sitios más o menos habituales el tiempo justo de la venta.

Uno de esos carros era el famoso de Pedro Jiménez Antolín, más conocido como Pedro el de los helaos, porque además de fabricante de helados y vendedor en su tienda de la calle San Diego junto a su esposa Trini y a sus hijas Trini y Mari Carmen, que aun continúa con el negocio, vendía, como ustedes habrán deducido facilmente, helados por todo Ayamonte en un carro especialmente diseñado al efecto. Aquel carro creo que desapareció,  pero su hija Mari Carmen, buena amiga mía y colaboradora del blog con la aportación de fotografías, lo ha reproducido en miniatura y lo tiene expuesto en su tienda de la calle San Diego para deleite de todos los viandantes. Hoy lo traemos en fotografía a este blog.

Otro de los carros era el  del popular  Antonio Banego, que igualmente vendía helados que también fabricaba él mismo, pero sobre todo dulces, que era su especialidad, y lo hacía de una manera muy particular. Banego se paraba en los bares y entraba baraja en mano para rifar una docena de dulces. Su pregún para tal actividad era el de "al lindo corte", y así, con talento y simpatía, se ventilaba la carga y de camino se pega el hombre su lingotazo.

Los dos fallecieron hace tiempo, pero a todos los de la época nos queda el agradable recuerdo de aquella actividad tan singular pero al mismo tiempo tan necesaria para las personas que no podían salir a la calle y esperaban a que pasase Pedro o Banego para poder comprar un helado o un dulce.

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 20. La Rambla del Consorcio

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR.  20. La Rambla del Consorcio

Una vez más no encontramos con una expresión cuyo origen desconocemos. Lo normal sería decir rampa, pero ¿por qué los ayamontinos antiguos la denominaron rambla?. No lo sabemos.

Para acercarnos a alguna semejanza, hemos preguntado al Muñeco Diabólico y nos dice: por un lado, rambla equivale a cauce o caudal temporal u ocasional de fuerte pendiente y escasa longitud. Por ella discurre el agua cuando se dan fuertes lluvias, lo que significa que no se trata de un cauce permanente. Al arrasar las tierras por donde violentamente discurre el agua, dio lugar a la expresión arramblar o arramplar, muy usada como sinónimo para explicar cuando alguien acaba con todo (se arrimó a la mesa y arrampló con todas las gambas). Por otro lado, en Uruguay se entiende por rambla un paseo que bordea un cuerpo de agua, es lo que en España conocemos como paseo marítimo. Esta connotación es la que más se asemeja a nuestra famosa Rambla aunque sea por el hecho de introducirse en el Guadiana y hasta cierto punto bordearlo.

La Rambla del Consorcio sirvió en su tiempo para el alijo de los atunes procedentes de las almadrabas que se acarreaban hasta la fábrica en en Ayamonte existía del Consorcio Nacional Almadrabero, en lo que hoy es toda la acera derecha mirando desde la Rambla de la calle Luis Brailler.

Es punto de referencia, como si de una calle se tratase para indicar un lugar -aparcó por la zona de la Rambla, o Paco Márquez tiene la consulta en la calle que da a la Rambla, por ejemplo- de ahí que la tratemos en el espacio del callejro como ya hicimos con el Chispito y haremos en su momento con la Gasolinera de Ricardito.

Escribo con mayúsculas estas palabras, que de suyo son minúsculas, porque al citarlas e individualizarlas adquieren carácter de nombre propio, y así las destacamos más.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 44. Casa Estévez y Casa Dolores

AYAMONTE EN EL RECUERDO.  44. Casa Estévez y Casa Dolores

En este día, vísperas de Reyes, día de los niños por excelencia, vamos a tratar de recordar, en la medida de lo posible dos casas de juguetes, las dos únicas existentes a mediados del pasado siglo en nuestra ciudad: Casa Estévez y Casa Dolores.

Como observarán cuando aparezca la preciosa foto que ilustra este artículo, Casa Estévez se encontraba ubicada en aquella señorial y monumental calle Real de la época de que tratamos. Esa preciosa esquina hoy la ocupa una vulgar cristalera. No tengo especial recuerdo de la tienda aunque sé que era de venta de juguetes, quizás Magodi, que me sugirió la trajera al blog, pueda añadir un comentario ampliatorio, cosa que le agradeceremos porque merece la pena.

La otra tienda de juguetes de las dos existentes, estaba situada a la salida de la calle Real, ya en calle Capitán Cortés -hoy Lusitania- justo al lado de lo que fue la cafetería La Peña y hoy una tienda de tejidos del amigo Angel Guerrero,  ocupando concretamente lo que hoy es la tienda de mi tocayo Trini Castelo, el de los edredones. Al frente de la tienda estaba una señora llamada Dolores, acompañada siempre de una sobrina, tenía un pequeño escaparate y el mostrador de madera frente a la puerta de entrada.

Esta tienda, lo recuerdo perfectamente, permanecía abierta hasta pasadas las 12 de la noche del día 5 de enero, y a esa hora seguía la gente comprando juguetes. Hay que tener en cuenta que el comercio en general cerraba muy tarde y por entonces no teníamos en Ayamonte cabalgata de reyes, por lo que los niños teniamos que esperar al día siguiente por la mañana, que era el día de la gran ilusión. Afortunadamente, aun no había hecho acto de presencia el gordo barbudo vestido de colorao, medio griego,  medio noruego y nacionalizado americano.