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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 59. Un correquetecaga y una levita

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  59. Un correquetecaga y una levita

Ya han pasado los Reyes, la época de regalos por antonomasia, pero la verdad es que durante todo el año hacemos regalos: cumpleaños, santos, aniversarios, cuadrillas de costaleros recibiendo diplomas por los tres años, cuatro meses y quince días de su creación, en fin pilarín.

Pero siempre hay quien no recibe ningún regalo. Por eso, cuando se le pregunta a ese tal o a esa tal -no se vaya a enfadar conmigo la miembra del gobierno- qué le han regalado el día de su santo o que le han echado por Reyes, si es ayamontino clásico responderá: ¿a mí?, un correquetecaga y una levita.

Yo le he dado mil vueltas a esta frase a fin de encontrarle un sentido, pero me ha sido imposible conseguirlo, entre otras cosas porque no sé que relación puede haber entre una prenda llamada levita y un salir corriendo con motivo de un apretón, a no ser que al ser la levita una prenda larga se quiera decir que te la puedes cagar si lo haces al tiempo que corres.

De todas formas, no me negarán que se trata de un regalo muy particular, incluso se convirtió en una advertencia de los padres cuando los niños no se portaban bien: a ti no te van a traer los reyes carbón, ten van a traer un correquetecaga y una levita.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 6. El maestro Celedonio el Barbero

AYAMONTINOS INOLVIDABLES.  6. El maestro Celedonio el Barbero

Podía haber cedido durante los domingos su barbería como casa de socorro o botiquín de urgencias y no hubiera hecho falta hacer nada. Así campaba la higiene, la limpieza, la pulcritud, la sanidad en definitiva, en la barbería de más clase que conoció Ayamonte el pasado siglo.

Pero resulta que la clase, el caché, no lo dan las cosas, lo dan las personas. Y una persona como Celedonio el barbero, que desde que abría la barbería hasta que atendía al primer cliente tardaba más de media hora limpiando los instrumentos que ya había dejado limpios la noche anterior; barriendo lo ya barrido; cambiándose de ropa y calzado para no empezar a trabajar con el poco sudor que podìa haber generado su cuerpo camino de la barbería, resulta a todas luces irrepetible.

Los que no le conocían pensaban que era la barbería de los ricos porque en ella se pelaban los banqueros y los curas. Yo mismo así lo pensaba, hasta que abrió sus puertas el Instituto Laboral y todos los amigos del Cele, su hijo y hermano mío, nos convertimos en clientes siendo todos o casi todos hijos de pobres.

Desesperante en la realización de su trabajo, el último repaso te lo daba ya en plena calle porque decía que de lejos se veían un pelillo más largo y te hacía volver a la barbería para remediar aquel para él "desastre". Si el maestro Celedonio hubiera pelado como pelan hoy -no más de diez minutos en un servicio- habría dejado una gran herencia, pero su profesionalidad se lo impedía. Yo le pedía número a las siete y media de la tarde cuando salía de la oficina y me decía: tienes tres por delante pero no te vayas muy lejos. Con tres por delante era obvio que saldría pelado allá a las once de la noche.

Hoy estaría sufriendo mucho con este Real Madrid desconocido, puro desastre de equipo y de entidad. Tuvo que dejar la barbería porque sus pies ya no aguantaban más y terminó de quiosquero en San Francisco haciendo gala de la misma educación, amabilidad y pulcritud que en la barbería. De su primer matrimonio nos dejó a mi hermano Celedonio y del segundo a una mujer extraordinaria llamada Tere, y nunca decayó el recuerdo de su querida Angustias Rios Rasco, su primera esposa, para todos Angustita Rasco.

Su personalidad dio nombre supuesto a un tramo de la calle Felipe Hidalgo, al primero, como ya comenté hace unos dias en el apartado del peculiar callejero ayamontino: la calleja de Celedonio el barbero.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 58. Hoy: El Flato

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  58. Hoy: El Flato

El flato, técnicamente hablando, es una dolencia relacionada con el estómago a causa principalmente de una incidencia negativa del comer, se acumulan gases, se produce dolor, náuseas, etc., y en muchas ocasiones se da salida a peos, guascos, gufos y toda la familia de las ventosidades.

Por otro lado, la lipotimia o el desmayo hay que ponerlos en relación con la circulación sanguínea, de ahí que los médicos aconsejen como primeros auxilios que a una persona desmayada se le tienda boca arriba con la cabeza colgando hacia atrás a fin de facilitar el riesgo sanguíneo al cerebro, cuya falta ha producido la lipotimia o el desmayo.

Sin embargo, tradicionalmente los ayamontinos hemos venido en llamar flato a los desmayos, a los mareos, a los decaimientos en general. Entonces vienen los "sanitarios" de siempre y empiezan a echar aire al desmayao como si con eso se solucionara el asunto, y para más inri, la cantidad de mirones alrededor del pobre mareado. Ah, y el consejo que no falla nunca: lo que hay que hacer es darle un vaso de agua fresquita, dice siempre alguien.

Mi querido y recordado Pocke, que estuvo un tiempo de vigilante de la playa, cuando yo le preguntaba cómo se las arreglaba con su cojera para acudir rápidamente a axuliar a alguien, me decía: es que yo sólo hago el boca boca.

En fin, que aunque el flato no tenga nada que ver con los mareos ni las lipotimias, nosotros los ayamontinos vamos a seguir llamando flato al desmayo, al desvanecimiento. ¿Qué le ha pasado a Juan el Costalero que estaba tendido en el suelo?. Na, que le ha dado un flato.

Flato el que le va a dar al que haga el macrocartel que estamos preparando, que según me informa un asíduo bloguero va a ser obra del inefable "Piopam". Ojalá, porque ya se va mereciendo que le encarguen el otro, a ver si rompe la racha.

TONTOS DE CAPIRUCHO. 4. Cartel para Fitur con bandera arriba el palo

TONTOS DE CAPIRUCHO.  4. Cartel para Fitur con bandera arriba el palo

El domingo 25 mis tontos de capiruchos, los buenos, presentaron el cartel de Semana Santa, como de eso ya escribimos el correspondiente artículo, no vamos a volver. Lo de hoy va por otros derroteros. A saber:

Es tradicional, tristemente tradicional, la pugna, siempre absurda, entre carnavaleros y semanasenteros, cuando al final todos somos lo mismo: comparsistas que son costaleros, costaleros que son letristas, en fin, pilarín. Y digo yo, para que no nos veamos enredaos en estas tonterías podíamos hacer lo siguiente: elaborar un cartel, al estilo del de Semana Santa de Sevilla de este año, al que el maestro Antonio Burgos calificó como el cartel de la bulla, e imitando al maestro, que siempre es bueno imitar a los maestros, podíamos los ayamontinos componer nuestra propia bulla. ¿Cómo?. Muy sencillo:

Durante el presente año vamos elaborando un gran cartel para Fitur, pero no de Semana Santa sólo, sino de todas las festividades, acontencimientos, eventos, que queramos propocionar como turísticos. Así: las Angustias, el Salvador, el Carmen, San Antoñico, la romería de la Cruz, el Corpus, San Diego, el Carnaval, y matamos de un solo tiro todos los pájaros del gusto de los guiris.

Como tenemos mucho tiempo, podemos ir diseñando el cartel poquito a poco, aportando cada cual su idea. Yo lo que propongo es que en él quepan todas esas festividades, y todo el cartel orleado con motivos ayamontinos, personales, simbólicos, históricos, al estilo del que proponía el maestro Burgos.

Y como aqui hay que pringarse, empiezo yo. Aparte de una representación de cada evento, podemos también propocionar como turístico nuestras peculiaridades, y meter en el cartel una buena bulla. Por ejemplo, en el gran cartel podrían figurar personajes legendarios como el Paye con la pipa; el Serio con el canasto rifando un bogavante; el Maclau con su cuadrilla; y otros actuales y de todo género, como las mujeres de la Caracola Esuri; el Cigala presentado todos los actos; el Catarro inaugurando monumentos con la policía local abucheándole; el Papi y su hijo en la representación de Padre Jesús con la chaqueta desabrochá por causa de la bocha; el Litri y el Sonaja comienzo habas enzapatá en el bar Soledad; Mariquita Villegas y Joaquina Vázquez dando vivas a la Virgen del Carmen una y la otra recitándole poesías en el puente de Canela; Joaquín Casiñas y Angel Cavet repartiendo rosquillas de San Diego; Pepito Márquez andando de espaldas con el guión en la procesión del Corpus; el Monchi cantando una saeta; Florencio Aguilera entrando en Tribuna cuando ya ha empezado el desfile; los Niños de la Farmacia de tertulia en el costalero escuchando al Tejero; el Trini el Largo cruzando la calle sin respetar el orden de las procesiones....... En fin, todo esto y mucho más podía caber en ese magno cartel, por eso espero de mis queridos blogueros que no se achanten y se animen a ofrecer ideas. Para el año que vienen los visitantes de Fitur van a alucinar en colores con nuestro cartel. Si nó, al tiempo. Venga, blogueros, animaos que un año pasa enseguida y hay que empezar ya.

Fotografía: AyamonteCofrade.com

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 53. Histórica victoria del Ayamonte C.F. sobre el Recreativo de Huelva

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 53. Histórica victoria del Ayamonte C.F. sobre el Recreativo de Huelva

En estos momentos no recuerdo el año, pero seguro que algún aficionado lo aportará. Nuestro Ayamonte C.F., ese al que los indocumentados en vez de llamarle equipo ayamontino le llaman "equipo fronterizo" e incluso equipo "onubense", cuando no somos onubenses sino en todo caso, huelvanos, siempre fue un clásico de la tercera división, equipo tradicionalmente de media tabla, difícil de vencer en casa pero tampoco muy resolutivo fuera. Eran tiempos en que los futbolistas vivían en Ayamonte, en pensiones, y entrenaban a diario en el estadio municipal, no como ahora que parece esto la diáspora.

Bueno, a lo que íbamos. El Ayamonte se enfrentaba en nuestro estadio muncipal, entones de terreno de juego de tierra, a un invencible Recreativo de Huelva cuajado de figuras: Tiravit, Quirro, Guerra, Santamaría, Crispi, Oviedo, Moro, en fin, todo un elenco para la categoría pues todos los críticos aseguraban que era plantilla de segunda división (entonces no existía la segunda B). Se paseaba por la tercera como  cada cual por su casa, ni siquiera empataba, ganaba todos los partidos y por goleada. Aquí vinieron haciendo gala de esa superioridad, en el campo había muchos más aficionados de Huelva que de Ayamonte, y el primer tiempo fue una auténtica pachanguita. Recuerdo que Oviedo, que estaba majara perdido,  pero un gran pelotero que terminó siendo titular en aquel Elche de la primera división que jugó una final de Copa,  incluso se volvía del área del Ayamonte como diciendo "ya volveré y marcaré cuando me parezca".

Pero en la segunda parte, del Ayamonte, que había aguantado estóicamente la avalancha del super Recreativo, surgieron cuatro hombres que dieron un vuelco al partido y marcaron un hito en la historia del fútbol provincial. A saber: el portero, que ahora tengo dudas si fue Morales o Domingo -o la Dominga como era cariñosamente conocido-, que lo paraba todo cuando ya el Huelva quería marcar; Félix, el central, todo un valladar infranqueable; Juaniquito, que avisó marcando un gol anulado por supuesto fuera de juego, y Cañada, autor del gol de la victoria. Toda la prensa nacional deportiva se hizo eco de aquella victoria, la gente de la capital se marchó humillada y en la secretaría del Ayamonte en calle Capitán Cortés, colgaron durante años las memorables fotos de aquella no menos memorable victoria.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 54. La horma de Sotito

AYAMONTE EN EL RECUERDO.  54. La horma de Sotito

Como ocurre con todas las actividades, las formas y maneras de solucionar los problemas cambian considerablemente a medida que avanzan los años. Por ejemplo, hoy casi nadie lleva a arreglar un televisor con una avería importante porque a la larga  sale mejor comprar uno nuevo en una oferta. Con los zapatos pasa algo parecido, te compras un par en el mercadillo y cuando la rozadura te va llegando al hueso en vez de llevarlo al zapatero te compras otro par y punto.

Uno de los problemas que siempre han ocasionado los zapatos nuevos son eso, las rozaduras por la estrechez de los mismos. Nos los probamos en la tienda y de momento van muy bien, pero a la vuelta de acompañar a la Amargura por todo el recorrido ya no nos parece tan bien el encaje de los dichos zapatos, así que hay que procurar, aparte de las tiritas, encontrar otro remedio. Se dice que metiéndolos en alcohol estira la piel y ancha el zapato, pero desde luego es mejor, si la apretura no es excesiva, utilizar un método más técnico.

En nuestro pasado Ayamonte contábamos con una zapatería de prestigo, la de Sotito, diminutivo de Soto. Sotito tenía la zapatería en la calle San Diego y ya a la vejez el hombre se llevaba casi todo el día sentado a la puerta y así charlaba con el maestro Curro el barbero que tenía la barbería enfrente. En tal zapatería se ofrecía un servicio para el remedio de que hablamos: meter el zapato en la horma. Así que si el zapato te apretaba ibas a la zapatería de Sotito y decías: muy buenas Pepe, que era el yerno, vengo a que me metas el zapato en la horma. Allí se llevaba el zapato unos días y lógicamente anchaba y se podía seguir utilizando.

La horma de Sotito creo que duró hasta el final de la vida de la zapatería y no sé si Jaime Pereira Soto , nieto del fundador del negocio, la conserva, le preguntaré cuando le vea.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 56. Hoy: Los poceros

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  56. Hoy: Los poceros

Ni el dicionario Rae ni el Muñeco Diabólico nos ofrecen mas definiciones del sustantivo pocero que las relativas a las personas que construyen pozos, los mantienen y los limpian. Por si acaso con "s" venía algo más, sólo nos dice que posero es persona poco clara, que obra con poca naturalidad, y por último, con "z", nada de nada.

Así que lo de pocero para designar a la persona que se encarga de cuidar los barcos cuando permanecen atracados al muelle de salida en salida, durante los vendavales o incluso durante los paros biológicos o intertemporadas, nada sabemos de manera oficial, por lo que tenemos que concluir que tal vocable pertenece a nuestra peculiar forma de hablar.

Parece fácil la labor de un pocero, dado que el barco no está navegando, pero no lo es por la gran responsabilidad que conlleva la profesión dado, por ejemplo, que los barcos pueden deteriorarse mucho estando atracados al colisionar con el muelle, y de ahí que haya que estar muy pendientes de que eso no ocurra; tampoco resulta cómodo dormir en un barco, y acarrear todo el avituallamiento que se necesita para un tuno en la mar.

Es un trabajo penoso, muchas noches de grandes vientos, de vendavales, esperan a los poceros en el muelle. Yo siempre he sido amigo y he sentido admiración por estos profesionales, en particular por dos de ellos a los que desde aquí mando un fuerte abrazo, ya andan los dos jubilados, pero fueron grandes profesionales y queridos por todos los del gremio marinero. Me estoy refiriendo a Manolo Arenas y a Juan el Pancho. Un abrazo a ambos.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 55. Hoy: Llegá y topá

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  55. Hoy: Llegá y topá

Hay diversos refranes que pueden ponernos en contacto con esta expresión tan ayamontina de llegá y topá. Por ejemplo, más vale tarde que nunca, llegar y besar el santo.

Llegá y topá es una expresión que podemos ponerla en contacto asimismo con los criterios de oportunidad, oportunismo, cálculo, incluso con la que citábamos anteriormente en este mismo blog, con aquel aprovechar el aguaje. Si observan bien la fotografía, verá a un presunto pasajero de un tren sentado en un banco de la estación con unos paquetes a su lado. Todo nos da a entender que  no quiere perder el tren y se va a la estación con mucho tiempo de antelación. Bueno, pues hay quien lo hace de forma bien distinta, los que nunca tienen prisas, los tranquilos, los cojonatos, que además tienen la suerte de no poder ningún tren ni nada de nada, porque lo suyo es eso, llegá y topá. Seguro que cuando la persona de la foto suba al tren y sienta el silbido o la señal de marcha verá desde la ventanilla como llega alguien que con el tren ya moviéndose, echa mano a un estribo y arriba se dijo. Eso es llegá y topá.

Los hay también que se enteran que la hermandad del Descendimiento ha organizado una sardiná en la Casa del Niño para los costaleros, y haciéndose el longui se llega por allí. ¿Qué haces por aquí?, le pregunta alguien. Nada, contesta, echar un vistazo a este paño del Baluarte que se ha recuperado. Pues mira, le dice el otro, si quieres, pasa, que estamos dando una sardiná. El tio entra cuando ya los que han asado las sardinas están azollamaos y todo el mundo se dispone al yantar. Entonces se arrima, se sienta y a comer. Alguien dirá entonces: este tío, no sé como se las arregla, pero ha sido llegá y topá.

TONTOS DE CAPIRUCHO. 3. La presentación del cartel

TONTOS DE CAPIRUCHO.  3. La presentación del cartel

Esta mañana, bueno ya a mediodía, en la muy noble y muy leal ciudad de Ayamonte, en su emblemático teatro Cardenio ha tenido lugar la presentación del cartel anunciador de nuestra Semana Santa. El presentador de autor y cartel, mi siempre admirado Rafael Montagut nos decía, "¿no oléis a nardo, a cera, a primavera?". Como metáfora, bien, Rafalito, pero como tu comprenderás, un cartel de Fitur no puede oler a Cuaresma por mucho que queramos, y es que eso del interés turístico tiene camama, ¿no sería mejor que a nuestra Semana Santa se la hubiera declarado de interés religioso-cultural?, así nos evitaríamos tener que oler a cera y a nardo en enero, como tu con buena voluntad pretendías.

El moderador, bien, breve, preciso, sin abusar como han hecho otros tontos de capirucho para lucimiento personal. Lo malo es que anunció para marzo la presentación de la "Revista", o sea, que ha enterrado definitivamente el Album. De todas formas, ya le dedicaré yo un obituario en Cuaresma.

El artista, espléndido en su alocución, es de los pocos artistas que se han atevido con el micrófono con serenidad, sin ayuda de cuartilla ni nada por el estilo.

El alcalde y el cura, como siempre. El presidente perpétuo igualmente en su misión casi imposible de no decir exactamente lo mismo de siempre. Ahora bien, tuvo suerte, porque no le faltó su gran aliada: la lluvia.

La exposición,el pase fotográfico, lo siento, pero es mejor olvidarlo cuanto antes. Poco original y defectuoso enfoque, imágenes estiradas. Algo ha debido pasar, obra de esos demonios de la informática, de las máquinas que nos juegan a veces malas pasadas. Tanto Seba como Toño tienen talento, les sobra, como ya lo tienen más que demostrado, para haber hecho algo mejor, mucho mejor.

Del cartel, pues miren, no hablo, entre otras cosas porque ni soy pintor ni crítico. Felicito a Benito por el empeño y la buena voluntad que ha puesto en su confección. Yo prefiero que el cartel lo haga un cartelista porque a los pintores se les va la mano más al cuadro que al cartel, y eso se nota.

En fin, un acto sin mucho olor, sin mucho color, poco ambiente semanasentero, mucho Cardenio, mucha reserva de butacas para que al final queden vacías, y lo peor de todo: el cartel no se puede exponer hasta el primer día de Cuaresma, pero se le dá a todo el mundo para que lo peguen donde quieran. Me lo expliquen.

 

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 57. Hoy: ¿Vaconvidá?. No, voy con Furnié

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  57. Hoy: ¿Vaconvidá?. No, voy con Furnié

Traemos hoy un diálogo graciosísimo que hizo fortuna en su época, pero la cosa, para la gente joven, necesita una explicación.

Verán: en tiempos de la oprobiosa lógicamente no existían los sindicatos, o mejor dicho, había uno sólo, el llamado sindicato vertical, era paradójicamente un sindicato del propio gobierno, un paripé. En Ayamonte, en la calle Lepe, esquina a Jovellanos, estaba ubicada la oficina de la CNS (Central Nacional Sindical), y en ella trabajaban buenos y recordados ayamontinos, a pesar del régimen, y aun nos viven por fortuna Manolo Rosa, Manolo Guerrero, Isidro y no recuerdo si alguno más. Al frente de aquella antigua oficina dos paisanos ya desaparecidos: Antonio Fournier (en el vulgo "Furnié") y el Sr. Vidal, de cuyo nombre no tengo certeza pero que seguro su hijo Antonio me lo aclarará hoy mismo. El ingenio del pueblo construyó el diálogo gracioso que hoy traemos a colación dentro de lo que es nuestra peculiar foma de hablar.

Cuando alguien pide a otro, a un amigo se entiende, tomar un vaso de vino juntos, lo normal es que le diga: "¿vas a convidar?", y si el otro no está muy dispuesto dará alguna disculpa. Pues bien, en Ayamonte, allá mediados el pasado siglo, cuando alguien pedía a otro que lo convidara y lo decía de forma muy andaluza sonaba así: ¿"vaconvidá",? lo que nos lleva a pensar que se está diciendo ¿"vas con Vidal"?. Y aprovechando la fonética, el parecido entre las frases, el que no quería convidar contestaba:"con Vidá no, voy con Furnié", que eran los apellidos de aquellos dos inolvidables funcionarios. No me digan que no resulta ingeniosa y graciosa la ocurrencia.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 56. Los puestos de desavío de la calle Lepe

AYAMONTE EN EL RECUERDO.  56. Los puestos de desavío de la calle Lepe

Debo aclarar desde el primer momento que me estoy refiriendo a la calle Huelva, pero que para los viejos ayamontinos siempre será la calle Lepe, dicen que por ella pasaban antiguamente los leperos cuando venían a trabajar a los galeones antes de que existiera la avenida, y con este apelativo la hemos conocido siempre.

En los tiempos actuales, las grandes superficies son los comercios más visitados, antes lo eran los supermercados y antes las añoradas tiendas de comestibles conocidas como tiendas de "ultramarinos", porque en principio en ellas se vendían los productos venidos de ultramar, de América y demáas colonias españolas. En los tiempos actuales, a estas tiendas se les viene en llamar de "desavío", sobre todo porque avían las necesidades de personas mayores y de gentes que en general no pueden desplazarse más allá de su casa o de su barrio. Pero en los tiempos de que hablamos esas tiendas eran las principales y había otras, mas bien puestos, que eran los de desavío. Solían estar ubicados en una casa particular y sus titulares solían ser viudas o gente sin ingresos que así se ganaban la vida. Los productos a la venta estaban situados en una pequeña mesa a la entrada de la vivienda, y no se compraban en cantidades importantes, sólo lo preciso: media docena de mixtos, un puñao de bicarbonato, una aguja, un par de cigarros, una cafiaspirina o un okal, etc., en definitiva, para un desavío.

En Ayamonte hubo un lugar destacado por la proliferación de estas tiendecitas o puestos de desavío. La foto que verán ilustra el lugar aunque lógicamente muy transformado, casi sin rastro de lo que era, pero nos servirá de referencia. Ese lugar era y es la antigua calle Lepe en su cruce con calle Lepanto. Situados como entrando en Ayamonte les describo como era la cosa:

A la derecha, en la esquina, una tienda de comestibles, la de Jerónimo Duarte, padre de Fali y suegro de Pedrito Pérez, pero era una tienda de ultramarinos o comestibles; siguiendo la acera pasado el cruce, nos encontrábamos con la primera de desavío, la de la señora Justa, se trataba de una sola pieza que ella, para guardar su intimidad, dividía a base de unas sábanas tendidas en un cordel y al otro lado quedaba su dormitorio; más adelante, había dos casas de mucha profundidad y estrechas en las que vivía una señora llamada Bárbara, conocida como Barbarita, y otra a la que se le llamaba la Lepera;, vendía especialmente patatas y tomates; más adelante, otra tienda también de comestibles, la de la familia Roja. Volviendo al lugar del que partimos, en la acera izquierda haciendo esquina con Lepanto, la más emblemática y conocida, quizás por el sobrenombre de su dueña, que por cierto que se cabreaba de lo lindo por ello, se trataba de la tiendecita de Manuela la Pichilica, esta era mása que un puesto porque también vendía carbón y cisco y tierra para la copa; y ya mucho más adelante, casi llegando al cruce con Buenavista, la famosa de mi recordada y querida Joaquina la del Comedor, no sé si se le llamaba así porque la mesa de venta la tenía en el propio comedor de la casa. Desde luego era la más ordenada y limpia de todas.

Los alumnos de la primera promoción del Instituto Laboral, entre los que me encontraba, cantábamos una coplilla, con la música de "Campanera", en referencia a estos puestecillos, que le costaba grandes sofocones a la Pichilica. El autor de la letra quiero recordar que fue un tal Trini el Largo, y decía así:

"Hay campanera, aunque la Justa no quiera, por la bendición de Barbarita, porque quiso Dios, la Pichilica". Y nada más, supongo que alguien podrá aportar algo nuevo, como siempre y además es deseable.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 55. La Procesión Magna

AYAMONTE EN EL RECUERDO.  55. La Procesión Magna

Hoy vamos poner contento al talentoso técnico del blog, el gran Comandante Xavier con un tema de Semana Santa de los de categoría, aunque primero habría que preguntarse, ¿qué edad tenía el comandante Xavier cuando la Procesión Magna?.

Ayamonte, su Semana Santa, que ya venía de siglos y organizada formal y estatutariamente desde el año 1941 cuando se creó Agrupación de Cofradías, necesitaba celebrar el cincuentenario de aquel evento con un acontecimiento que pasara a la Historia, y ese no fue otro que la Procesión Magna, siendo presidente nuestro amigo Juan Concepción. No era fácil, no debemos olvidar que la iglesia de las Angustias se encontraba en obras, aquellas obras interminables que terminaron al año siguiente coincidiendo con la coronación de la Patrona.

Poner de acuerdo a todas las hermandes, conseguir un itinerario ideal de encuentros y puntualidad, conseguir que todo marchara armoniosamente, todo ello además en silencio, sin la siempre alentadora compañía musical, no era, repito, tarea fácil. Pero entre todos los buenos tontos de capirucho lo consiguieron, y la procesión magna fue un acontencimiento realmente paradigmático, para los anales, includida aquella imagen del perro que se echó a dormir en pleno Paseo y no había quien lo despertara,así lo tengo recogido en un vídeo que conservo con celo.

Supongo que lo que menos trabajo costó sería la elección de las imágenes, para eso Ayamonte tiene el Viacrucis prácticamente completo. Así desfilaron nuestros pasos: Señor de la Mulita, Oración en el Huerto, Jesús Cautivo, Pasión, Jesús Caído, Padre Jesús -que por cierto, a mi gusto, sus cargadores hicieron la mejor pegaíta de toda su historia y aun no la han superado-, Veracruz, La Lanzada,  Descendimiento, Santo Entierro de San Francisco y cerrando el cortejo la Virgen de las Angustias, que a mi entender fue una decisión endeble y algo cobarde por miedo a un absurdo enfrentamiento. La Patrona es una Dolorosa pero no procesiona en Semana Santa, el cortejo lo debió cerrar una dolorosa de Semana Santa y para evitar  discusiones absurdas, tendría que haber recaído en la Virgen de la Soledad por pertenecer a la hermandad más antigua. Pero en fin, es sólo una opinión mía, nada más.

Otra cosa, seguramente me habré equivocado en algún detalle, pero con tantos buenos tontos de capirucho ya me rectificará alguno y yo, como siempre, aceptaré la rectificación con sumo gusto.

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 22. Las Callejitas de Celedonio el barbero y Almacenes Arcos

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR.  22. Las Callejitas de Celedonio el barbero y Almacenes Arcos

Estoy seguro de que muchos, muchísimos ayamontinos, mayores y jóvenes, creen que la calle Felipe Hidalgo, aquella por donde mi buen amigo Ignacio Carnacea con la ronquera bien acentuada subía el palio de la Virgen del Rosario rozando balcones, empieza en la calle Huelva y termina en la calle Buenavista. Pues no, queridos mios, la calle Felipe Hidalgo termina en calle Buenavista, sí, pero no empieza en Huelva sino en Cervantes, como lo oyen, en la esquina de la tienda de mi amigo Tani Ojeda y de la antigua tienda de Feliciana, hoy un comercio llamado Impacto, se corta con la calle Real y se reanuda por el latera de la botica de José Antonio, el suegro de Casimirito, se vuelve a cortar en calle Huelva y ya sigue de contínuo hasta Buenavista, recibiendo como "afluentes" las calles Cabalga, Jovellanos, Realidad, San Pedro (la Callejita del Loco) y San Antonio.

Esos dos pequeños tramos de que les hablaba fueron siempre conocidos por otros nombres. El primero, por la calleja de Celedonio el barbero, aquel inolvidable maestro del peine y las tijeras, que estaba establecido en lo que hoy es la zapatería de Sotito hijo, por cierto, pariente de aquel legendario Sotito el de la horma, y también hoy vemos la boutique del inefable Neneique. En el otro tramo, el lateral derecho de la botica y en el izquierdo tenía puerta de acceso Almacenes Arcos y hoy tiendas nuevas.

Esos dos tramos también se llaman Felipe Hidalgo, pero lo de las callejas, mientras vivamos los de mi generación y mientras las nuevas quieran conservar estas esencias, que espero que sí, no perderán nunca su caché.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 5. Pepe González Feria

AYAMONTINOS INOLVIDABLES.  5. Pepe González Feria

En este blog utilizamos con frecuencia la expresión "tontos de capirucho". Ya aclaramos en su momento que existen dos tipos de tontos de capirucho, a saber: los tontorculo, esos que andan diciendo por ahí todo lo que "han" hecho, esos que con tal de que se sepa que forman parte de una junta llegan a contar todo lo que se habla en la reunión de la misma, en fín pilarín; y los otros, los capillitas auténticos, los tontos de capirucho tipo pata negra.

Nuestro inolvidable de hoy, Pepe González Feria, fue un tonto de capirucho de los auténticos, tan auténtico, que mucha gente ni siquiera sabía que lo era. Y digo ésto, porque su labor siempre fue tan callada, tan íntima, que nada de lo que hacía trascendía. Cuando murió tuve el honor de dedicarle un sentido obituario en Gaceta de Ayamonte titulado precisamente "los silencios de Pepe González Feria".

Fue uno de los fundadores de Agrupación de Cofradías y durante toda su vida cofrade la columna fuerte, segura, fiel, en que siempre se apoyó su pariente, otro inolvidable llamado Jesús Castellano. Su labor callada era su bandera, y sólo los que le conocimos de cerca sabíamos de sus esfuerzos, de sus desvelos, de su constancia.

Fue también el alma mater de una de las fábricas de conservas de más entidad de Ayamonte, Conservas Feria, precisamente propiedad de unos primos suyos que ni siquiera se ocupaban de la misma, ellos estaban creo que en Tarifa y aquí no hacían falta sencillamente porque estaba Pepe González Feria con un inmejorable equipo: Manolo Fernández, su hijo Carmelo, creo recordar que también su hija Marisa, y un encargado para enmarcarlo, el señor Cecilia, padre de nuestro amigo Pepe Godovi.

Pepe González Feria nos dejó hace años, pero nos legó su impronta, su honradez, su humildad, sus silencios elocuentes. Es por ello, sin duda alguna, un ayamontino inolvidable.

MOJARRA FINA. Felicidades a todos los blogueros: hemos sobrepasado las 30.000 visitas

MOJARRA FINA. Felicidades a todos los blogueros: hemos sobrepasado las 30.000 visitas

Este tipo de articulillo lo repetiremos siempre que ustedes se empeñen en visitarnos a diario. Para eso nació el blog, para que fuese de todos, para que todos disfrutásemos de él, para enriquecernos unos a otros en el conocimiento y amor a nuestro Ayamonte.

Mi eficiente ayudante Javi Martín os brindará una ilustración acorde con la celebración, como él sabe hacerlo, o sea, mejor o tan bien como el que más.

Gracias a todos y feliz cumpleaños, digo, cumplevisitas.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 53. Hoy: El aguaje

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  53. Hoy: El aguaje

De vez en cuando los buenos amigos y seguidores de este blog me recuerdan palabras, acontecimientos y naturalmente yo los tengo siempre en cuenta. En este caso es mi amigo de toda la vida y que para colmo hoy compartimos esa segunda paternidad de ser abuelos de la misma nieta, Antonio Boza, quien me recuerda la palabra que hoy comentamos.

Vamos a ver, en muchas ocasiones he dicho que nuestra peculiar forma de hablar está unida en multitud de ocasiones a lo que es la vida esencial de Ayamonte: el mar, la pesca. Existen varias formas de referirse al fenómeno de las mareas: bajamar, pleamar, reverso, repunte, marea alta, marea baja. Y en Ayamonte...el aguaje.

Recuerdo a un señor de la familia de los Peseta que era muy aficionado a pescar con aperejos en el río, seguramente junto al también desaparecido Pepe el Moro, eran los mejores, por varias razones, porque sabían manejar bien los aparejos, porque sabían que carná poner en cada momento, etc., pero sobre todo porque...aprovechaban todos los aguajes. Al Peseta se le decía que tenía mucha suerte y él contestaba siempre: sí, pero para pescar esto he tenido que echar un día entero, noche y día, aguantando cuatro aguajes, que eran las dos pleamares y las dos bajamares, pues dicen que el repunte de las mareas, es decir, cuando rompen a subir o a bajar, es el momento ideal para pescar.

Y como siempre, los ayamontinos extrapolamos los términos marineros a otras ocasiones. Voy a quitar un número para el médico, pero como no tengo prisa porque es una revisión, aprovecho el aguaje de final de la mañana, que ya no hay nadie. Así que aprovechar el aguaje es aprovechar una ocasión propicia para hacer algo, lo mismo que se evita el aguaje según nos suponga inconvenientes.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 4. Manuel Trinidad Sánchez Valdés, "Trini el Cojo"

AYAMONTINOS INOLVIDABLES.  4. Manuel Trinidad Sánchez Valdés, "Trini el Cojo"

Sí, lo he escrito bien, lo de Tito cojo vino después, de forma muy tardía. Mi toyaco siempre fue Trini el Cojo, aunque tal apelativo resultaba a todas luces erróneo porque en realidad, Trini nunca fue cojo, era inválido, parapléjico, sufría atrofia de las extrememidades inferiores, así que de cojo nada, aunque siempre le conocimos y nombramos así.

Recuerdo su niñez como si estuviera ocurriendo ahora, ya desde la escuela de los Marinos hicimos amistad, que duraría toda la vida. Recuerdo aquellos años de atrasos en todos los órdenes, en los que para ver una silla de ruedas había que irse poco menos que a Madrid. ¿Que cómo se las arreglaba mi tocayo?. Muy sencillo. A un cajón de madera le colocó cuatro ruedas de aquellas llamadas de bolas para que el cajón rodara; él se montaba en el cajón, se sentaba, y atados a las manos dos corchos, uno en cada una que les servía para apalancar en el suelo e impulsar aquel improvisado pero eficaz carro de inválido. Así anduvo muchos años, hasta que llegaron las sillas de ruedas, primero manuales y después mecánicas. Para entonces él había desarrollado una musculatura de medio cuerpo hacia arriba digna de mil posados.

Zapatero remendón, pescaero, vendedor de cupones, un poco culo de mal asiento mi tocayo. Imitador de voces y gestos, cantante de coro y coral, carnavalero hasta la médula, y siempre alegre, el último chiste siempre nos lo servía él junto a Pepe el Gorito, que era el único que le podía hacer competencia.

No tuvo buen final, pudo haber vivido una jubilación de lujo, es decir, cómoda, feliz, pero a veces el destino nos tiende una trampa que no acertamos a eludir. Qué le vamos a hacer. De todas formas, de Trini el Cojo nos quedará siempre el recuerdo de su bondad y su sentido del humor, y resultará por siempre un ayamontino inolvidable.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 52. Los marineros que no volvieron

AYAMONTE EN EL RECUERDO.  52. Los marineros que no volvieron

Tradicionalmente se citan al minero y al marinero como los trabajadores de más riesgos, ambos van al trabajo llevando consigo la incertidumbre del regreso, son  tantas las probabilidades de que este no se produzca que la desaparición de uno de estos trabajadores en la sima de una mina derrumbada o en las profundidades del mar nos llegan a parecer lógicas, así como cotidianas.

Pero nosotros vamos a tratar en este breve artículo de los marineros, que es lo nuestro. La desaparición de un marinero en el mar, fruto de un naufragio, de un golpe de mar, de un accidente a bordo conlleva tanto impacto que llena de luto, de pena, no sólo a la familia,  también a la comunidad marinera del lugar, y a todos sus habitantes.

Muchos marineros ayamontinos nos dejaron contando como único nicho la inmensidad del mar, aunque sus esposas, muchas de ellas, no se cansan de esperar y albergan la esperanza, que dicen es lo último que se pierde, se rescatar un día el cuerpo sin vida de su esposo. Y rezan a diario por ello.

Pero una tristeza más les acompaña de por vida: no poder siquiera rezar ante una lápida en el cementerio, no poder depositar en ella un ramo de flores, porque la única lápida posible es el mar, y ¿quién coloca una lápida en el mar?, ¿quién pone en el mar una jardinera para colocar flores?.

En este apartado del blog hablamos de las cosas del Ayamonte que se nos fue, de sus recuerdos, de su paisaje urbano, de sus gentes. Era hora de que un día hablásemos de ellos, de todos esos ayamontinos que perdieron sus vidas en la mar, aunque ese recuerdo reavive una pena húmeda y una gran desazón. Si acaso, para los creyentes queda el refugio de la esperanza en ese reencuentro  que creemos se producirá un día, y esa esperanza en Ayamonte está en San Francisco: la Esperanza del Mar.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 51. La Misión

AYAMONTE EN EL RECUERDO.  51. La Misión

A principios de 1960 corrió por Ayamonte una noticia insólita, curiosa, asombrosa: iban a venir unos misioneros, nos iban a dar una misión. A nosotros, los ayamontinos nos iban a dar una misión, a nosotros, católicos hasta la médula, que podíamos presumir de un amplísimo elenco religioso: Padre Jesús, la Virgen de las Angustias, la Virgen del Carmen, Pasión, el queridísimo Señor "sintripas";  cursillistas de cristiandad, Corpus de jundia y romero con la custodia bajo palio y la esparanza de que un día nos visitara el "Enviado" que vivía en El Pardo para sacarlo igual que al Santísimo; iglesias parroquiales, ermitas, templos, dos comunidades de monjas, una casa para dar de comer a los niños pobres; señores de comunión diaria, aunque luego tuviesen muertos de hambre a sus jornaleros; curas llevando la comunión a los enfermos antes que decidieran que lo hiciera mi buena amiga Aurelia, o dando la comunión en las misas antes que decidieran que la diera mi también amigo Neneique; que teníamos también un patrón, algo olvidado, es decir, anterior a Joaquín Casiñas; y un monje beato al que le ganó la carrera hasta la santidad un tal Sanjosemaría; el Señor de la Guadaña, la Cruz del Calvario, la Virgen del Carmen procesionando por el río, Colijo pidiendo los votitos de Padre Jesús, los huevos de Padre Jesús, aquellos de color morado por la anilina que se le echaba al agua de cocción; entierros de uno, dos o tres curas, según el difunto. En fin, pilarín.

Y a nosotros, precisamente a nosotros, nos iban a dar una misión, como si fuésemos negritos de Africa o chinitos del Japón -¿recuerdan aquello de chinito japón te pican los mosquitos?, pues eso-, pero nos la dieron, y el resultado fue sencillamente apoteósico, memorial, inolvidable. Claro, es que los Paules de aquel tiempo fueron muy listos, por lo demás, virtud propia de los curas de todos los tiempos.

A ellos eso de las procesiones, sobre todo las de Semana Santa, les sonaba a idolatría, de modo que Padre Jesús y compañía eran sencillamente "santos de palos". ¿Sí?. Pues ala, los santos de palos a la calle, verán como se pone el ambiente. Y el ambiente se puso como se tenía que poner, embuti. ¿Que no vamos nunca por el Arrecife?, pues ahora les vamos a construir una iglesia de madera; ¿que no vamos nunca por el Banderín?, pues les habilitamos el garaje de Damas como templo. ¿Que el Rosario de la Aurora es muy temprano y la gente no va a madrugar?. Nada, llevamos de templo en templo a la Patrona y problema solucionado.

Y funcionó la cosa, vaya que si funcionó. Yo diría que desde el punto de vista religioso los ayamontinos podemos hablar del antes y del después de la Misión; ni siquiera el Vaticano II marcó tanto la religiosidad en Ayamonte.

La foto que ilustrará este artículo lo dice todo. Muchos paisanos en ella ya desaparecidos y los jóvenes de primer plano que ya somos abuelos. Podemos decir que los tres acontecimientos más multitudinarios de la historia reciente de Ayamonte fueron: la primera venida de la Virgen de Fátima, el entierro de don Antonio Massoni, y la Misión.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 51. La charanga

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  51. La charanga

Según nos informa el dicionario de la Rae, el término charanga responde al de una banda de música formada por instrumentos de viento y percusión. También son conocidas así las bandas de música, sea cual fuere su composición sin son de carácter jocoso.

Por mucho que he buscado, no he encontradonada, ni en la Rae ni en el Muñeco Diabólico, que ni siquiera por aproximación refiera la palabra charanga en relación con una fábrica de salazón y de exportación de pescado. Por eso creo que esta palabra es eminentemente ayamontina, porque así denominamos desde siempre los ayamontinos, a las múltiples fábricas de salazón de sardinas, las riquísimas sardinas estivás que son generalmente conocidas por sardinas en arenque. Estas fábricas, no todas, pero sí algunas, se dedicaban también a la preparación de pescado fresco para su exportación.

Contamos el pasado siglo con catorce fábricas de consevas de pescado y un gran número de charangas. Quiero recordar las siguientes en la seguridad de que me dejaré algunas atrás, pero espero que los blogueros se ocupen de llenar el vacío. Empecemos por la hoy conocida por calle "de la Moda": la de Antonio Jesús, Manolo el Petenero y paco Silgado. En calle Padre Avarez: Gerundina, Lázaro, Pimpin, que daba al muelle; calle Luis Braille: Amorós y Antonio Alí; en el Muelle de Poniente: Trini González y Paco Ortega y Silgado; en el Muelle Norte: Pacto el Práctico, Manolito Lorenzo y Cristóbal Chalé; y ya las más "urbanas", en la calle Lusitania la de Félix Cruz, y en la calle San Atonio la de Pepito Mora.  Me salen quince, pero ya verán como alguien apunta alguna olvidada.

En cuanto a la otra charanga,  la del Lunes Santo, hago una llamada para que en su día tengan en cuenta a la charanguista que saldrá en la foto, que no me negerán que tiene estilo. Se lo he dicho al "Mojama", pero me dice que ya está retirado, que hable con Juan "el del hotel", así que esta tarde se lo diré en el campo de fútbol.