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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Juan José Santana: un comunista en la Plaza de Santa Angela.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Juan José Santana: un comunista en la Plaza de Santa Angela.

Un día oí a una señora muy metida en años hablar así de un vecino suyo: “es comunista de toda la vida, pero muy buena persona”. Así, como suena: los comunistas también pueden ser buenas personas. Yo conocí y guardé buena amistad con uno muy destacado en nuestro pueblo: Domingo el de los Caballitos, aquel concejal solitario al que Pepe el de la Punta, siendo concejal de cultura, le quitó el artículo “el” de su apodo y lo dejó en “de los Caballitos”. Y es que la Cultura muncipal tiene estas cosas.

Con el tiempo, no es que seamos amigos, y ello a mi pesar, ha surgido una relación empática considerable entre el destacado comunista ayamontino Juan José Santana y yo. (Guardo de él un gratísimo recuerdo cuando, metido a "cura laico", casó a una de mis hijas). Comunista o de IU, ese englomerado que nadie termina sabiendo lo que es, como ocurre con el Opus Dei. (Cuentan que Juan XXIII, en los últimas horas preguntó a su secretario: dime, hijo mío, que no me quiero morir en la ignorancia: ¿qué es el Opus Dei?). Y digo englomerado porque está compuesto por distintas clases de maderas; así, pueden hacer muebles con el Psoe, con el PP, con el PA, o con quien se tercie. Camino cierto para que al final no puedan hacer muebles propios.

No sé si el Santana ha practicado una huída hacia adelante o es que no quiere comulgar con ruedas de molino. Lo cierto es que de alcaldable ha pasado a ser únicamente tabernero bohemio y libertario en ese ateneo de Pepe Pinto-Plaza de Santa Angela.

Me gusta el Santana –bien entendido que como persona, no vayamos a creer otra cosa- me gusta su talante abierto, su capacidad de diálogo, su ausencia de fanatismo. Y me gusta más todavía que no haya entrado en ese revoluto municipal, en esa fangá que a ningún buen puerto nos ha de llevar. Al final, IU, ni fu ni fa, ni chicha ni limoná. Como el perro del hortelano, vamos.

Y el Santana en su ateneo. Ahí está mejor, detrás de su ordenador leyendo los artículos de Mojarrafina. Como debe ser. Desde hoy lo incluyo oficialmente en la lista de la buena gente de Ayamonte.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Herminia Gómez González, corazón de metadona.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Herminia Gómez González, corazón de  metadona.

Tradicionalmente, la diferencia entre un buen y un mal político siempre se ha establecido en torno al verbo servir. Buenos políticos, los que vienen a servir a la ciudadanía; malos políticos, los que vienen a servirse de los cargos importándoles un bledo la ciudadanía. Recurrir a estas horas a la estadística para saber cuántos hay en cada bando resultaría tarea baladí pues el resultado se sabe de antemano. Sería como en el orden del cristianismo comparar al obispo Martínez Camino con el padre Angel: los martínezcamino abundan, los padreángel escasean.

Y el verbo escasear lo podemos aplicar con toda seguridad a personas como la buena de Herminia Gómez González. Cuando Rafael González la incluyó en su lista de concejales  sabía lo que hacía –Rafael era más listo que culto-; sabía que había encontrado a una auténtica luchadora, y en luchas de las que no quiere casi nadie, en que las batallas son épicas y las victorias devienen en muchas ocasiones en pírricas:  el desgaste suele ser muy superior al logro. Pero ahí ha estado y está, en esa batalla casi imposible contra la drogadicción: “lo que hagáis con uno de estos conmigo lo hacéis”, es frase evangélica que resonará en sus oídos con notas placenteras, sedantes.

Siempre he sentido admiración por esta gran mujer, sacrificada y ejemplar. Quizás sea un poco o un mucho subjetivo por el gran cariño que profesaba a mi hija Loreto, a quien no dejaba de acariciar cariñosamente siempre que la veía, incluso rompiendo el protocolo de una procesión o un acto oficial.

En estos días de indignados, de manifestaciones en junio que huelen a mayo revolucionario, nadie hubiera ocupado la Puerta del Sol y otras españolas si nuestros políticos obraran con la decencia, con la entrega, con la abnegación y espíritu de servicio de Herminia. Pero claro, ello sería, como dijo el sabio, pedir peras al olmo.

Gracias por todo, amiga Herminia.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. De cuando el tiempo pasado sí fue mejor.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. De cuando el tiempo pasado sí fue mejor.

Las frases hechas, los tópicos literarios, casi nunca responden a la realidad, todo es relativo. Así, eso de que todo tiempo pasado fue mejor no deja de ser un pensamiento nostálgico, de rebelión por parte de quienes no renuncian a la exclusividad de sus vivencias emotivas. Pero hay excepciones, como en todas las reglas.

Ultimamente –y esa un criterio que vengo manteniendo desde la creación de este blog- las fiestas de Las Angustias han venido a anclarse (en cuanto al real), en una hilera de grandes comedores, de restaurantes montables, donde el personal se encierra durante horas. Los paseos por el real han quedado para la hora de los niños o para los mayores.

Me gustaría que mis blogueros se recrearan en la fotografía que ilustra este comentario. Eran tiempos de penuria económica: los Ayuntamientos no contaban apenas con ingresos, la UE no existía y por consiguiente no existían esos fondos para los municipios que dieran lugar a aquella frase de Rafael González, el anterior alcalde: “mi problema es que no sé dónde emplear tanto dinero como llega”. Todo era muy escueto, muy limitado. Menos las fiestas de las Angustias. Empezando por el escenario, inigualable, ningún lugar de Ayamonte podrá ni siquiera acercarse a la belleza del entorno del Paseo. Hoy, nuestras fiestas, como ocurre en muchos lugares, son de extrarradio, al igual que los cementerios, los tanatorios, los campos de fútbol...

Mucha gente se ve en la foto ocupando el Paseo. ¿Qué ocurre?. Muy sencillo: nada más y nada menos que la verbena popular. Ni tikes, ni entradas, ni abonos de clase alguna. Libre, abierta a todos, lejos del búnker social de la caseta municipal, donde bailan los ricos y los pobres tontos del culo que se han llevado todo el año privándose de todo con tal de, durante cuatro días, codearse con los pudientes.

Las verbenas del Paseo durante las Angustias y durante las festividades conmemorativas de la victoría franquista en la Guerra Civil –hay que ver cómo bailaban en ellas los comunistas y socialistas de pro- permanecen en el recuerdo de los ayamontinos viejos, nostálgicos. Y si encima el Paseo viene engalanado con aquellos extraordinarios alumbrados, lo que nos permite afirmar que algunas veces, sólo algunas veces, el tiempo pasado fue mejor.

MOJARREANDO: Bautismo rociero estilo ayamontino.

MOJARREANDO: Bautismo rociero estilo ayamontino.

Como decía el multipregonero rociero José Ignacio Artillo, el bautismo rociero es un acto lleno de simpatía y en algunos casos hasta de emotividad: sacerdote ficitio, padrino, madrina, etc.

Pero el mismo pregonero, rociero de autoridad y postín donde los haya, llegó a decir que al socaire de esa simpatía, de esa singularidad, a veces se llega a auténticas y estrafalarias estampas. Bueno, él decía algo más rotundo: putadas.

He visto en televisión Guadiana el bautismo rociero ayamontino, no sé si el de este año o uno anterior, lo que no obsta a este comentario. Y la verdad es que al prestigioso pregonero no le faltaba razón. Con independencia de las risotadas oídas y vistas cuando un romero “especial”- que cada cual interprete el término como prefiera- cayó al suelo durante su bautismo o fue empujado, la estampa del “singular sacerdote” con media sandía vaciada a modo de sombrero nos habla bien poco ni de seriedad, ni de singularidad, ni siquiera de simpatía. Esta estrafalaria ceremonia ni siquiera dio paso a la emotividad. Ningún romero, ninguna romera, se acercó al bautizante dando la impresión de que lo hacía con emoción, simplemente con jolgorio. La fotografía que ilustra este artículo es de otra hermandad, y refleja ese espíritu del que hablaba el prestigioso pregoneron rociero: singularidad, emotividad en el recogimiento, respeto de los asistentes de los asistentes, y la simpatía que se desprende del presunto diálogo entre bautizante y bautizando

Otras estampas pasadas por la televisión resultan, empero, admirables: rocieros esforzados por mantener las energías en el difícil camino de arenas, impulsando la carreta del Simpecado o ayudando a los que por razón de edad no pueden seguir el ritmo, hablan mucho y bien de la hermandad ayamontina.

Espero y deseo que las imágenes del esperpéntico bautismo rociero ayamontino no se propaguen excesivamente. Prefiero retener en mis pupilas otras imágenes, estas paradigmáticas, las de mis buenos y admirados amigos Paco Puchín y Manolo el Torerito aguantando el tipo a pesar de los muchos años que suman. Tipo y fidelidad. Seriedad y alegría. Estilo, diría yo.

Lo otro, ese esperpéntico bautismo, mejor olvidarlo.

MOJARREANDO. ¿Qué hacemos con los tickes de las casetas que no se han empleado?.

MOJARREANDO. ¿Qué hacemos con los tickes de las casetas que no se han empleado?.

Hay gentes que piensan que este blog es una caja de resonancia. Y piensan bien. Pero no todo vale, y me explico:

Ya hace tiempo que un cofrade, un hermano de la hermandad del Descendimiento, Santintierro y Mayor Dolor, me pregunta qué puede hacer con los tickes sobrantes de la caseta montada en las fiestas de las Angustias por no haberle dado tiempo a consumir por la cantidad que en ellos figura a fin de recuperar la “inversión”.

Aparte de que me parece patética esa pretensión, por mera educación le insinué que hablara con Lucho o Paco Cecilia, y enseguida me contestó que era inútil insistir pues no le hicieron puto caso; le dije que hablara con Martín y me dijo lo mismo. Lo invité a que los conservara como recuerdo y me contestó que de recuerdos tiene lleno el mueble-bar. Y así esta historia interminable.

Lo cierto es que los tickes no tienen fecha de caducidad, y al mismo tiempo resulta peregrino pensar que podemos manejarlos sine die cual si se tratasen de actas de concejales o diputados. Por ello, como yo soy abogado en estado de gracia de jubilación y se trata de una profesión muy “movida”, que lo que hoy vale mañana ya es tarde, requiero a los sabios letrados que visitan el blog: Pedro Pérez, José María Mayo, Alberto Fernández (que me consta es visitante furtivo), y algún otro que lo desee, a que aporten soluciones jurídicas al asunto de los dichos tickes.

Y por supuesto, espero soluciones de todos los blogueros. Por ejemplo, el amigo Ayaba,  que vive en una región donde la “pela” se cotiza como oro, qué haría un catalán con esos tickes. No sé si el Kun sabe algo de esto con los sobrantes en su hermandad franciscana. En fin, que cada uno opine lo que desee, que este blog siempre ha sido y será una página abierta a la libertad de expresión.

MOJARREANDO: Extraños maridajes políticos.

MOJARREANDO: Extraños maridajes políticos.

A  estas alturas, y después de muchos intentos para unificar el concepto, podemos llegar a la conclusión de que existen más definiciones del término política que pastillas contra la hipertensión.

Sin embargo, hablando de política o de politiqueo en el caso, lo que a nadie puede ya extrañar son los extraños maridajes que produce: pactos contra natura; comunistas presidiendo procesiones...Martínez Camino exhibiendo una sonrisa de mala lecha idéntica a la de Pepiño Blanco, en fin pilarín.

Los maridajes al uso suelen ser espontáneos y darse en fiestas diversas. En el feiusbú del Mayo he visto una foto en la que está Nicolás de las Aguas con una caterfa de fachones y pijitas. Y no quiero decirles nada de los que tuvieron lugar durante la fiesta de la tapa organizada por la hermandad de la Lanzada en el patio del viejo Instituto Laboral.

En la foto que ilustra este artículo podemos ver a dos pájaros bien distintos: uno vuela a la derecha y el otro a la iquierda, pero ambos coinciden en el abrazo, la sonrisa, el maridaje. A mí particularmente me gustan los dos, buenas personas, lo que no sé es cómo sabrá ese cótel, ese maridfaje fuera de un evento festivo. El Pajarito Fernández anda eufórico por los resultados electorales, y no es para menos, y el pájaro Franquitium anda cabreado por lo contrario. Normal. Pero así y todo el maridaje es posible. Por fortuna. Siempre es mejor un maridaje que un desencuentro.

El próximo sábado puede ser día de maridajes, aunque como la Política es, entre otras cosas, el arte de lo imposible, esos maridajes pueden quedar encubiertos en la verborrea propia de la especialidad. Al tiempo.

SEMANA SANTA, TIEMPO ORDINARIO. El ejemplo cofrade de la hermandad de La Mulita.

SEMANA SANTA, TIEMPO ORDINARIO. El ejemplo cofrade de la hermandad de La Mulita.

Hace unos días la hermandad de La Mulita nos ofreció un concierto de marchas cofrades y el estreno de una dedicada a la Virgen de la Salud.

En un ejercicio freudiano, me retrotaigo a mi juventud y contemplo a la misma hermandad. La conclusión es que hoy estoy soñando, que no es posible el cambio tan radical operado en lo positivo.

Pero lo verdaderamente milagroso no es que la hermandad haya crecido de esa forma realmente espectacular, asombrosa. Lo que llama más la atención, al menos a mí me lo parece, es que esa espectacular transformación haya sido la obra de gente hasta cierto punto desconocida en el mundo cofrade, sin peso hereditario, sin carteras llenas, sin tradición. Todo a base de entusiasmo, de trabajo constante, de excelente organización. Como muestra, un botón: el actual hermano mayor, mi querido sobrino Jesús Nazareno, es “nieto de la Jabonería”, no de la de Florencio Aguilera, de conciertos y turismo, sino de aquella extremadamente pobre en la que vivieron mis tías Pepa y Angustias y su padre, mi tocayo Trini. Así, como suena. Ya no es nuestra Semana Santa parcela excluyente, por fortuna, ahora todos caben en ella, y por eso se producen estos maravillosos fenómenos que nos ofrecen los cofrades de La Mulita.

Aunque, ojo, cuidado, queridos amigos. Debéis seguir en esa línea de organización, unidad, trabajo, ilusión, pensando que esos son vuestros valores, que no hace falta más, que las grandes maravillas de la Humanidad no la realizaron grandes arquitectos sino gentes de abajo, de sudores como vosotros, con la diferencia grata de que ellos eran esclavos y vosotros libres.

No os precipitéis, seguid así, por ese camino. Y no convirtais vuestro andar cofrade en un mero espectáculo, que así no se va a ningún lado. El camino se recorre poco a poco, con inteligencia, como lo estais haciendo. Las eclosiones al uso no conducen a nada. No olvidéis lo que Rocío Jurado nos decía en una de sus más recordadas canciones: jamás duró una flor dos primaveras. Enhorabuena.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Manolo Bueno (el Mona).

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Manolo Bueno (el Mona).

Cuando a diario, paseando por Ayamonte nos cruzamos con él, sentimos la sensación de una estela de amabilidad, de bondad, de ternura. Y es que Manolo Bueno, el Mona para los ayamontinos, es todo eso y mucho más: amabilidad, bondad, ternura...

Le conozco y aprecio desde hace muchos años, de aquellos viejos tiempos allende los sesenta del pasado siglo, de copas de aguardiente en el bar La Cepa regentada por mi primo Manolo, muy amigo de nuestro personaje. Quiero recordar que cuando Manolo Bueno se casó –al mismo tiempo que su inseparable amigo Carmelo, el último vendedor de cocas de la saga de Angustita Soto- el Cepa no tuvo otra idea que regalarle a ambos sendas cajas de condones, cuando encontrar condones era una epopeya. Al menos así lo anunció mi primo, no sé si al final lo hizo.

Manolo Bueno, al igual que tantos ayamontinos marineros, sabe bien de poner cara al viento en plena altamar; de sentir el chapuzón de ese golpe de mar que a veces arrastra y lleva consigo al marinero en cubierta; de olores a gasoil impregnados en ropas azules, en suestes, en la piel misma. Y de “crucero” de lujo, gratuíto, cuando, haciendo la mili en la Marina recorrió medio mundo.

Jubilado, desde la paz que supone el deber cumplido, arrimó el hombro en la cofradía de Padre Jesús y hoy dedica sus paseos a cobrar las cuotas de la hermandad de la Mulita, con parsimonia, sin prisas, que a estas alturas correr no es de cobardes sino de prudentes. Después, a la tarde, su merecido descanso en ese Casino España que a todos nos acoge en tertulias desenfadadas.

Manolo Bueno, el Mona, es prototipo de hombre pacífico, su presencia es relajante, se agradece.  A mí me gusta indagar como anda de ese empinar el codo que tanto daño nos ha hecho siempre a los dos. Me dice que la médica le ha dicho que un par de tintos al día. Y lo cumple. Pero en cada quiosco, aunque me lo niegue. En serio, ahora se le ve sereno, tranquilo, en paz con la vida y consigo mismo. Mejor para él y para todos: su bondad, su amabilidad, su ternura seguirán siendo nuestras. Que sea por muchos años.

MOJARREANDO. La hora de los pactos.

MOJARREANDO. La hora de los pactos.

Es momento de pactos, y por consiguiente, de mojarreo del bueno. Vamos por parte. Lo ideal es contar con un gobierno estable, que se encuentre cómodo durante la legislatura. Pero ello, en un pais como el nuestro, donde en cada pueblo sigue viva la triste llama de una guerra civil, resulta impensable. A lo sumo, los pactos, incluso los contranatura, más que para gobernar se firman para que no gobierne el otro, que en virtud de una rarísima Ley Electoral, ese otro puede ser el ganador de las elecciones por haber recibido más votos de los electores. Es una contradicción que los ciudadanos de a pie no comprendemos: quien gana las elecciones, quien es más votado, termina en la oposición. Lo más grave no es eso, lo más grave es que a ninguno de los dos grandes partidos les conviene reformar esa ley, señal inequívoca de que a los dos les conviene por aquello del “mamoneo” pactista. Hoy por ti, mañana por mí. En fin, pilarín.

Nadie sabe, al menos en este blog al que se asoman diariamente cientos de ayamontinos, qué va a ocurrir en nuestro Ayuntamiento. Que si debe gobernar la lista más votada –consecuencia final de un proceso democrático en virtud del manido slogan “un ciudadano un voto”-; que debe conseguir apoyo para gobernar con tranquilidad; que ese apoyo debe ser de “izquierdas”, como si IU y el PSOE compartieran espacios reales de izquierdas; que si se aplica estrictamente la Ley Electoral debe prevalecer la suma de votos, aunque resulte una fangá, es decir, un tripartito...

Y en medio de todo eso, un pueblo que quiere, desea, anhela, un gobierno municipal que tenga en cuenta, por encima de todo, el bienestar de todos los ciudadanos de Ayamonte; y que por supuesto demanda a sus políticos la suficiente generosidad como para olvidar intereses particulares en aras al interés general. Vamos, aquello que santo Tomás Moro definió como utopía.

Y así andamos. Yo sólo puedo anunciar a mis blogueros, desde el mojarreo propio de este blog,  que el único pacto existente es el que por lo visto en la foto han firmado ya mis buenos amigos –uno directamente, otro a través de su padre- Nicolás de las Aguas y Alberto el Pajarito, para fijar los términos de las subvenciones, ayudas, etc. al mundo cofrade. Lo demás, que en Ayamonte seguirá estando en segundo término, después de los asuntos de la Semana Santa, vendrá por añadidura, como mandan los evangelios, porque visto lo visto en las listas elegidas, los cristianos son mayoría, empezando por mi buen amigo y alcalde en funciones, Antonio Rodríguez Castillo. Pues nada, paisanos electos, como diría el recordado Joaquín Prats... a jugar, digo, a pactar. Tanto monta...

AYAMONTE EN EL RECUERDO: Torres y espadañas de otros tiempos.

AYAMONTE EN EL RECUERDO:  Torres y espadañas de otros tiempos.

La fotografía que ilustra el presente artículo es francamente de ensueño, nostalgia de un Ayamonte que con el paso del tiempo fue masacrado por la voracidad urbanística, constructora que nada respeta y que al final vino a desembocar en esta situación de extrema crisis económica que ahora sufrimos.

¿Es necesario destruir siempre para avanzar?. ¿Es necesario arrasar edificios históricos, tapar el paisaje urbano con edificios monstruosos que terminan privándonos de la vista de que antes disfrutábamos?. Asomarse hoy a contemplar el río desde el cementerio resulta casi una utopía, nos lo han tapado descaradamente. Eso sí, en una presunta estadística podríamos encabezar la lista de “adosados” y otras lindezas, que se elevan desde las propias elevaciones del terreno y matan el paisaje. Edificios como la nueva lota o la fábrica de nieve hacen que para ver el río tengamos que hacer grandes desplazamientos a uno u otro lado. Y así podríamos seguir.

Pero seguramente son nuestras torres y espadañas las grandes paganas de la atrocidad, las grandes damnificadas. Todo empezó con el infame edificio del muelle, ese puertaespaña que invadió los dominios paisajísticos de nuestra parroquia de las Angustias. Ver desde la distancia nuestras torres y espadañas como se ve la torre y todo el templo de las Mercedes de la foto, es ya imposible. Fotografías antiguas hay en que desde el muelle Norte se puede divisar toda la Villa, incluída la ermita de San Sebastián. Inténtelo ahora y comprabarán el desengaño.

En la foto publicada se puede observar cómo las palmeras del Paseo nos hablan de una construcción muy reciente; aun no ha reformado la familia Cortina el edificio que alabergaba la parada de Damas, y se pueden vislumbrar los románticos veladores de la Maricambá, y las viejas maletas de cartón y canastos que portan los viajeros de la camioneta apostados junto a la parada.

Y qué decir de la incomparable estampa del “transbordador” más recordado de nuestra reciente historia. Eran otros tiempos y no necesariamente mejores, pero sí más respetuosos con el entorno. Hoy nos encontramos un Ayamonte muy desarrollado, muy extendido, muy construído, muy moderno. Pero muy tapado. Qué pena.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Trini el del Chispito.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Trini el del Chispito.

Puedes llamarlo como Trini Lucas, Trini el del Chispito, Trini el de la Peña Pajaril, o simplemente... Trinón, para los amigos.

En todo caso, creo que el mejor apelatativo que podemos espetar a mi querido tocayo, es el de Trini Buenagente, de ahí que me permita traerlo a este lugar del blog, aun sin su conocimiento, no le he dicho nada y espero que la sorpresa le resulte agradable.

Su talante como buen ayamontino viene de viejo, yo diría que de niño. Siempre ha vivido cara al público, lo que no deja de ser un buen espejo donde se reflejan malos y buenos, agradables y desagradables, educados y maleducados... En el espejo en que a lo largo de su vida se miró mi tocayo Trini siempre se vio reflejada la bondad, la amistad, el espíritu de servicio, el padre de familia ejemplar.

Su siempre recordado bar de la calle Lusitania, el que por los anales será conocido como el del Chispito, nombre que recibió del pequeño faro que le quedaba justo al lado, en el río, fue derribado y ello dio lugar a que aflorara un paño de nuestro histórico Baluarte de las Angustias, que algunos quisieron volver a esconder en aras a la voracidad constructora, y que gracias al empeño y denuedo de Enrique Arroyo hoy podemos contemplar. Ello le llevó a la Peña Pajaril, en Capilla del Monte, donde se metió en el bolsillos a cazadores y no cazadores con su sentido del humor.

La foto que ven ustedes se la quité el pasado Domingo de Resurrección, junto a la puerta del bar Pupas, de su hijo. El no se dio cuenta, y ha sido mejor porque de forma espontánea se refleja en ella la serenidad del guerrero retirado en paz con los suyos y con todos. Mi tocayo Trini el del Chispito, al menos para mí y creo que para muchos, merece engrosar la nónima de este blog en su capitulado de “La buena gente de Ayamonte”. Que sea por muchos años. Eso sí, que llegado el momento lo despida yo y no él a mí. Un abrazo, tocayo.

MOJARREANDO: La pija de jolibú.

MOJARREANDO: La pija de jolibú.

Esta mañana de votaciones he visto en televisión un reportaje referido al prestigioso festival cinematográfico de Cannes. En él aparecía un actor italiano, que a las preguntas del reportero contestaba en italiano; también parecieron en esas entrevistas Pedro Almodóvar y Antonio Banderas, ambos contestando en español a sus respectivas preguntas. Y de pronto, aparece la pija de las pijas, la friki de jolibú, contestando a las preguntas que le formulaban, en inglés.

 

Esta pija y su impresentable esposo, el antisistema, el anarquista, el libertario Bardén, no han estado en la Puerta del Sol, ni en la Plaza de Cataluña, ni en la de la Encarnación, no. Eso es para los tontos, ellos están mejor en jolibú haciéndose pasar por estadounidenses, con un hijo americano, en la meca del sistema que ellos condenan para que se partan la cara los demás, como hacía Carrillo en Paris y la Pasionaria en Moscú. Son los de siempre, los que te hacen comulgar con ruedas de molinos, los héroes sin batallas; los investigadores sin laboratorio; los supermillonarios que proclaman el estado de igualdad.

 

Lo malo de todo esto no es que sean, piensen, actúan así. Lo malo, lo peor de todo, es que la prensa del corazón y los programas televisivos nos los presenten como unos españoles ejemplares que triunfan en la cuna del liberalismo capitalista y proclaman así el buen nombre de España, como si a ellos la Piel de toro les importara un bledo.

 

Por mí, como si se operan, como diría mi amigo Méndez, el Papao, Pero no lo puedo remediar: me producen repugnancia, asco. Es mi derecho.

MOJARREANDO. El momento de los indignados.

MOJARREANDO. El momento de los indignados.

Cuando el niño de la foto nació, Franco hacía cuatro años que se había apoderado alevosamente de la “Piel de toro”, que es una de las muchas metáforas que definen o tratan de definir a nuestra patria.

 

Hasta bien entrados los sesenta, ese niño no pudo votar porque entonces la mayoría de edad se adquiría a los 21 años, y cuando votó lo hizo de forma obligatoria, (no es que te detuvieran y te llevaran conducido al colegio electoral, no; pero si no ibas no te expedían el certificado de voto, y ello suponía una especie de cerrojazo a todas las puertas donde llamaras).

 

Aunque parecía eterno, no lo era, y en 1975 falleció al padre de la patria, el enviado de Dios, bajo cuyo mandato proliferaron doctrinas, cantatas políticas., unas ad hoc, otras plagiadas: que si España es una unidad de destino en lo universal; que los mares son rutas que unen, no abismos que separan; que tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando; que más vale honra sin barcos que barcos sin honra; que España era una, grande y libre.. Y frases autóctonas del Régimen: usted no sabe con quien está hablando; acuéstese, oiga; a callar, y otras lindezas. Por entonces, no era necesario anunciar un toque de queda en el BOE, bastaba con que lo decidiera un municipal, un poli de los de antes, que podía cerrar la Mericambá a las 11 de la noche y mandar a casa a los concurrentes.

 

Ese niño tuvo la fortuna de vivir el inicio  de la democracia. Iba con ilusión a votar a su colegio electoral, llegó a ser interventor de una opción política. Hasta que un día decidió que nadie más le tomaría el pelo, que no creía ni confiaba en los políticos, que se habían cepillado la división de poderes de un plumazo y que las campañas las convirtieron en una lucha cainita, ofreciendo actuaciones que a la postre se convirtieron en un saco de mentiras.

 

Ahora parece que un movimiento espontáneo ha venido a darle la razón. Son los indignados, los que están hartos de ver como políticos procesados, inculpados, incluso condenados en sentencia firme, permanecen impertérritos en sus escaños, chupando del bote, metiendo las manos en las arcas públicas; que acuerdan  medias restrictivas para todos menos para los bancos y para ellos…

 

La mayoría de nuestros políticos de hoy mienten más que hablan. Si ustedes supieran lo que piensan hacer los del Psoe y los del IU en el río Gudalquivir, en Sevlla, después de haber estado ocho años sin hacer nada, pensarían que las obras de la Expo 92 se quedan en mera chapuza.

 

Es así. El niño de la foto –y es un  matiz de todos los regímenes totalitarios- ni siquiera sabía que era engañado, creía a pie juntillas aquellas doctrinas aleccionadoras, ni siquiera tenía la más mínima opción de cuestionarlas. Y hoy no sabe qué es peor, si las mentiras de un régimen dictatorial o las de una pretendida democracia. Cosas de la vida, qué le vamos a hacer.

 

Adelante los indignados. Por algo se empieza.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS: La jarma.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS: La jarma.

Cuando menos lo espero me dan una jarma. Si escribo cositas de Semana Santa no te digo na. Por todos lados. Los moderados me tachan de provocador; los provocadores me dicen que me he cambiado la chaqueta. Si lo hago fuera de su época me tachan también de provocador y si no lo hago, que me escondo, y así algunos meten comentarios en otros artículos que tratan otros temas para al final hablar de Semana Santa.

 

Ahora me echan en cara que después de tener editados dos libros sobre nuestra peculiar forma de hablar haya dejado este tema en el blog. Aunque la especialidad da para mucho, no es inagotable, aunque de vez en cuando, como en esta ocasión, surge una palabra, una expresión que no está en esos libros y de ahí que las traiga a colación.

 

Sobre el sustantivo jarma no he encontrado nada parecido, ni siquiera en ese paraíso hispanoamericano donde se cuida tanto nuestra Lengua, así que hemos de admitir que se trata de una expresión autóctona.

 

Jarma equivale a paliza. (A ese lo han entendido bien, le han dado una buena jarma y ha escarmentado).Los chiquillos de antes temíamos llegar a casa después de jugar un partido de fútbol con los zapatos de los domingos porque nos esperaba una buena jarma de nuestra madres, chanquelazo al culo principalmente, pero eso sí, como eran nuestras madres, pues eso, más ruido que nueces, aunque jarma al fin  y al cabo.

 

En las murallas del viejo Castillo me dieron un día una buena jarma mis amigos, aunque todo era más virtual, más figurativo que otra cosa. La foto así lo testimonia.

 

Aprovecho para enviar un abrazo a dos grandes amigos que nos dejaron prematuramente y que figuran en la misma: el Nino, y Juan José el Torerito.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. La incomparable cantera futbolística de la vieja Casa Cuna.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. La incomparable cantera futbolística de la vieja Casa Cuna.

A mi amigo y maestro Rafael Pérez Castillo, legendario portero de la cantera de la vieja Casa Cuna.

 

En nuestros tiempos, hasta los equipos más modestos, incluidos los de regional, cuenta con cantera propia. No sabría yo contar la cantidad ingente de equipos de futbol que proliferan en Ayamonte partiendo de la categoría de alevines. Magníficas instalaciones deportivas, buenos preparadores y una excelente política deportiva son el motivo de esta portentosa eclosión futbolística.

 

Pero, ¿se podrían imaginar los jóvenes, los niños de hoy cómo era la cosa hace sesenta años o más?. Vamos a recordarlo:

 

Equipo de fútbol profesional único: nuestro Ayamonte C.F.; después, un reducido número de equipos de aficionados, que iban por empresas, por instituciones varias y por barrios. Así, los equipos de la Litografía, los Treinta, el Frente de Juventudes, el Instituto Laboral, la Milagrosa, el Salvador, Santa Cruz, y en mi opinión uno que significó sin duda la mejor cantera futbolística de Ayamonte: el equipo de la vieja Casa Cuna. Sin prácticamente instalaciones deportivas que fueran más allá de un suelo de cemento donde los internos jugaban al fútbol con las pelotas de trapo que ellos mismos elaboraban, de ese entrañable lugar salieron estupendos futbolistas, y en abundancia. Tan es así que además de equipo propio los internos formaban parte del equipo del Instituto Laboral, por ejemplo.

 

La fotografía que ilustra este artículo es vivo ejemplo de lo que digo. En ella se pueden ver viejos amigos de la Casa Cuna que formaban parte del equipo del Instituto Laboral donde cursaban sus estudios de bachillerato. Alguien escribió sus nombres en la foto, pero no me  resisto a recordarlos: en la hilera de arriba están el recordado Manolito Blas, prematuramente fallecido siendo alcalde de El Granado; a su lado, Ferreiro, del que no tengo noticia alguna;  a la derecha del todo, el legendario portero Rafael Pérez Castillo; y agachados, Hermoso, del que tampoco tengo noticia, y al final del todo Pascual Pérez Viejo, que vive en Huelva. Completan el equipo magníficos futbolistas de la época: Palmero el cristalero; Feliciano, el cura de Lepe; Sulpicio, la centella de la banda izquierda; Manuel Alejandro Bautista, hermano mayor de Pepe el Treinta; y agachados, Pepe Cruz, fallecido también prematuramente, y el extremo derecho más habilidoso de la época, el Curro, hijo del famoso Curro el barbero.

 

Para terminar, un recuerdo para un hombre a quien esa formidable cantera de la Casa Cuna debió siempre tanto. El inefable y admirado Fernando Iglesias, su sempiterno entrenador .

MOJARREANDO. Franquito y la ciencia infusa.

MOJARREANDO. Franquito y la ciencia infusa.

Lo último que nos han  ofrecido los progresistas a ultranza que nos gobiernan es el disparate que supone designar a un funcionario del Registro Civil para que decida, atendiendo el mayor o superior beneficio del menor, el orden de sus apellidos.

 

(Algo debió hacer mal el señor K cuando vinieron a detenerlo). Más o menos así empieza la inquietante novela de Kafka, el Proceso, paradigma de lo incomprensible, del sinsentido, hasta el punto que cuando algo se nos escapa a nuestro intelecto por disparatado solemos hablar de situación kafkiana.

 

De modo que para desterrar para siempre el machismo, a  nuestros gobernantes no se les ocurre otra cosa que romper la tradición del orden de los apellidos, y conceder a don José Manuel Jesús Franco, Franquito, encargado habilitado del Registro Civil, el hijo del difunto Nevado el municipal de la plaza, la ciencia infusa, aquella en virtud de la cual el saber no se adquiere mediante el estudio, o sea, es un regalo, bien de Dios, bien de los hombres. De esta forma se libra de hacer un engorroso cursillo.

 

Porque vamos a ver, ¿qué sabe un funcionario del Registro Civil, incluido el juez, cuál es el beneficio superior o mayor de un menor deducido de un orden de apellidos?. ¿Es más beneficioso para un niño apellidarse Cruz Flores que Flores Cruz?, ¿por qué una de las dos combinaciones es más beneficiosa?. Pero no nos preocupemos, porque el funcionario no tiene el por qué razonar su solución, ni citar jurisprudencia, le basta la ciencia infusa que le han  transmitido los diputados españoles, pues al parecer, en este gilipollez ha habido consenso, que dicho de paso no deja de ser una situación kafkiana, visto lo visto a diario en el patio ibérico.

 

Imaginemos la situación: llega una pareja a la presencia de Franquito y les manifiestan que no han llegado a un acuerdo en el orden de apellidos del hijo que acaban de tener. Franquito, al más puro estilo teresiano, se extasía, demanda la ciencia infusa con gestos kafkianos, al estilo del señor de la foto, se concentra, y les dice: ya está, su hijo se apellidará Pérez Pérez, que es más beneficioso para él que apellidarse Pérez Pérez.

 

Después se va al Blanco y Negro, y para recuperarse se jinca un lingotazo con el Gago y el Villablanquero y listos.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. La puerta de los goles del viejo campo de fútbol.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. La puerta de los goles del viejo campo de fútbol.

Qué verdad es que cada época de la vida tiene su encanto. Ocurre, empero, que a medida que el mundo avanza, se desarrolla cada vez más, se moderniza a pasos agigantados, el hombre, que tiene ansias de seguir sus pasos, los del mundo,  termina pasando de largo, sin pararse, por muchos acontecimientos que tenga a la vista o a su disposición. No le damos valor a las cosas, la palabra récord forma parte inseparable de nuestras vidas, un televisor se nos hace antiguo, obsoleto, a los tres meses de comprarlos; el móvil poco menos que lo tiramos para ir con ansias a por el nuevo modelo, ese que te resuelve todos los problemas sin tener en cuenta que en realidad lo que hace muchas veces es complicarte la vida. El ordenador –mi inseparable muñeco diabólico-, el feisbu, el gugle... A veces pienso dejar todo esto y volver a leer los cuadernos del Guerrero del Antifaz (qué requetemalo era el moro Ali-Kan, del que siempre se dijo que era el verdadero padre del cristiano guerrero), el Cachorro, el Espadín Enmascarado, Roberto Alcázar y Pedrín (qué buenos puñetazos daba el andoba), el Capitán Trueno; o recuperar aquellos álbumes de estampas de futbolistas de la liga española, cuando la foto de un extranjero era una excepción (Wilkes, el holandés errante, Ben Barek, Kocsi, Zcíbor, Diestéfano...), y pocos más. Pero nada, el muñeco diabólico tiene cada vez más tirón.

Y precisamente en el muñeco diabólico encuentro la fotografía que ilustra este artículo. Para los más jóvenes aclararé que es del antiguo estadio municipal, el campo de fútbol de toda la vida, ese que derribaron nuestros políticos para construir bloques de viviendas y dejar como tapaboca una puerta de goles que no viene a cuento. Y esta foto me trae al recuerdo una expresión muy de la época: la puerta de los goles. Y es que cuando al Ayamonte le tocaba elegir campo, optaba atacar en el primer tiempo hacia el sur, hacia la puerta de los vestuarios, y dejar para la segunda parte, que suele ser la de las emociones, la puerta del norte. Esa puerta fue testigo de muchísimos goles que supusieron grandes victorias de nuestro querido Ayamonte C.F., entre ellos el que definió aquella histórica victoria sobre el Recreativo de Huelva, obra de Cañada. Desde la baranda verde que rodeaba el campo, y en concreto desde la que quedaba detrás de la portería, nos dirigíamos al portero contrario gritándole a fin de ponerle nervioso, algunos porteros, veteranos, incluso nos hablaban y reían, sabían que no ocurriría nada porque una veintena de guardias civiles vigilaba. No siempre se marcaron goles en esa puerta, pero así y todo, para nosotros  siempre fue la puerta de los goles.

Como decía al principio, eran otros tiempos, tiempos en que una simple frase, una situación insignificante, nos hacía felices o, al menos, vivir con ilusión.

¿Saben los jóvenes blogueros que en aquellos tiempos había gente que se sentía feliz, a gusto,  situándose  en la Avenida simplemente para “ver pasar a las gentes que iban o venían del fútbol”?. Pero de eso hablaremos en otro momento.

MOJARREANDO. Los eventos del siglo.

MOJARREANDO. Los eventos del siglo.

No me puedo quejar, francamente. No sé –ni yo ni nadie- qué tiempo me queda por este bien llamado valle de lágrimas. Pero sea cual sea, me marcharé, o mejor, me echarán porque yo no tengo en absoluto ganas de marcharme, habiendo vivido todo el siglo XXI. No, no vayan ustedes a creer que pienso vivir ochenta y nueve años más. Me explico:

Ya he vivido, y estoy a punto de completar el ciclo, cinco  partidos de fútbol “del siglo”, eso sólo este año. Es decir, que los Madrid Barcelona de 2090, por ejemplo, serán normalitos, porque los del siglo ya se han celebrado. Lo siento por los que vivirán esos años.

Hoy mismo estoy viviendo otro acontecimiento que servirá para todo el siglo XXI: la boda de un principe inglés con una plebeya, aunque sea una especie sui generi de plebeya dado lo acomodado de la familia. Es, según los que pretenden informarnos, los que saben de todo y no saben casi de nada, los especialistas al uso de esos programas basura de la televisión patria, la boda del siglo. Así que nuestros príncipes Felipe y Letizia habrán de conformarse con haber celebrado una boda más. Los que vivan en este planeta a finales del XXI se tendrán que conformar con asistir a bodas normalitas, que la del siglo ya la he vivido yo.

En los partidos del siglo hemos visto fundamentalmente: patadas y malas maneras, fingimientos de lesiones, denuncias mutuas, entrenadores enfrentados; uno, malo, de siempre; otro, bueno, buenísimo que logró con su bodad que la Uefa cambiara el árbitro de la primera semifinal, es decir, del cuarto partido del siglo. Desde que Figo dejó el Barcelona para irse al Madrid, a los barcelonistas no les gustan los portugueses, y portugués era el árbitro designado en primer lugar. Pero ya sabemos el poder del sinvergüenza de Villar sobre los árbitros. En Corea, siendo presidente del comité y vice de la Fifa, nos metió un egipcio para que nos echara del mundial. Ah, se me olvidaba, también hemos visto buen, exquisito fútbol, el que nos viene ofreciendo el Barcelona desde hace tiempo y que los aficionados al fútbol agradecemos. Las cosas como son. Por eso uno no se explica que con ese fútbol sean necesarios otros métodos.

En la boda del siglo hemos contemplado uno de esos desfiles de modelos, esa exhibición de poder económico, que alaban nuestros comentaristas, esos que después se reconvierten en progresistas y defienden las políticas sociales heridas de muerte por el capitalismo depedrador. Muchos de esos vestidos, de esos sombreros estrafalarios, costosísimos, de esos zapatos, y en general de esas prendas que para sus portadores sería un pecado volverlas a utilizar, terminarán en todos los “Rastrillos” del mundo, para ayudar a los niños pobres. Ellos y ellas irán a esos eventos, cual Duquesa de Alba cualquiera, acompañadas del obispo de turno, que les ríe las gracias y agradece su enorme generosidad por ayudar a los pobrecitos niños sin importarles de dónde salieron los dineros del despilfarro y sobre todo a costa de quienes.

Me marcharé o me echarán de este mundo habiendo contemplado cinco partidos del siglo y algunos más de temporadas anteriores, y una boda, a pesar de que el siglo no ha hecho más que empezar. Y al final, todo seguirá igual. Seguirá lloviendo en Semana Santa en tanto quienes deciden estas cosas no cambien las fechas. Los políticos empezarán con las campañas electorales al día siguiente de unas elecciones. Y muchos –los comedores de pesebres- estarán contentos porque sus hijos que han de nacer, aunque ya no reciban ayuda, gozarán del chollo de un “ere”. En fin, pilarín.

SEMANA SANTA, TIEMPO ORDINARIO. La cuestión de los costaleros de la Virgen de la Paz.

SEMANA SANTA, TIEMPO ORDINARIO. La cuestión de los costaleros de la Virgen de la Paz.

Durante la pasada Cuaresma uno de los asuntos más traídos y llevados en el blog ha sido el de los costaleros del paso de la Virgen de la Paz. Era actualidad y por eso tratamos dicho asunto, no nos guiaba ningún afán espúreo ni ajeno a dicha realidad.

Que la cuadrilla del paso de la Virgen de la Paz no realizó ningún ensayo está más que acreditado; que no los realizó por la escasez de costaleros que acudieron a la llamada del capata, idem de idem; que el día de la procesión, -para quedarnos en un término medio entre los que dicen que faltaban gentes en las trabajaderas y los que afirman que sobraba personal-, la cosa estaba más que apurada, una cuadrilla no renovada, con gente ya mayorcita, cuando es lo cierto que a esta emblemática y ejemplar cofradía nunca le faltaron costaleros.

Esa es la realidad, una realidad vista con objetividad, sin tratar de arrimar el ascua a ninguna sardina. Otra cosa es que cada cual opine como le parezca oportuno. Y es cierto que en este aspecto surgen los enfrentamientos, a veces un tanto viscerales. Pero de ahí a que se diga, como se ha afirmado en un comentario, eso de blasfemia, blasfemia, me parece un disparate, francamente.

El sustantivo blasfemia lo define la Real Academia Española a través de dos acepciones: 1. Palabra injuriosa contra Dios, la Virgen o los santos; y 2. Palabra gravemente injuriosa contra alguien. Sinceramente, y descartado que nadie haya citado a Dios, a la Virgen ni a los santos, hemos de detenernos en el hecho de que por parte de los blogueros se haya proferido “palabra gravemente injuriosa contra alguien”, porque decir que la cuadrilla no ensayó; decir que iban escasos; decir que se ha mantenido al capataz caprichosamente en virtud de su parentesco con la hermana mayor, y expresiones por el estilo, ni mucho menos constituyen la blasfemia aludida, es más, a mi entender ni siquiera son palabras ofensivas.

Otra cosa hubiera pasado si la hermandad –ella y todas en estos casos, que el pecado es común- hubiese sido más transparente, porque si la hermana mayor, desde el presbiterio de las Angustias dijo aquello de que el patrimonio y la misma hermandad no es de la junta sino de todos los ayamontinos, igualmente se ha podido dirigir a los ayamontinos con una nota explicativa y aclaratoria sobre la cuestión de los costaleros, porque es muy socorrido aludir al pueblo, utilizándolo como escudo y no tenerlo en cuenta para otras cuestiones.

Me consta que Mercedes Paul es mujer inteligente y libre, y como tal, aceptará esta crítica, y si no es así, lo siento, de verdad. Pero, o las cosas son de todos siempre o no lo son nunca. Hay situaciones en las que quedarse a medias no conduce a nada. Bueno, a nada no, a la especulación, sí. Y eso es lo que ha ocurrido.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Los limpios de corazón.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Los limpios de corazón.

A mi buen y admirado amigo y gran cofrade, Jesús González Santana, "el Pistolero".

Siempre he dicho, y mantenido incluso contra la marea de quienes piensan lo contrario, que el mundo cofradiero, capillita, semanasantero, es un mundo como los demás, donde hay gentes de toda clase –de todo hay en la viña del Señor-, gentes que vienen a servirse de la Semana Santa a fin de proyectar una vida oscura e irrelevante en una especie de caché; gentes que vienen, desde el más puro altruismo, a servir a la Semana Santa sin pedir nada a cambio; gentes que ni fu ni fa, que entran, tantean y siguen aquel eslogan publicitario: busque, compruebe y si encuentra algo mejor..., son los buscadores de oportunidades que empiezan por arriba, con una mano por el suelo, otra por el cielo y la boca abierta; gentes sacrificadas que no se dejan ver fácilmente, que prefieren el anonimato; gentes todo lo contrario, pamplinas de ocasión que se asoman con la vara a la puerta del templo y estiran la mano mirando al cielo  como si nadie supiera que está lloviendo a mares, cuando en realidad lo que persiguen es ser vistos. Y por último, pero por eso mismo, son y serán los primeros, están los limpios de corazón, los que según se oyó hace más de veinte siglos en una montaña de la vieja Galilea, verán a Dios.

Este personal está representado, en principio por los niños, con su inocencia innata, que lamentable e irremediablemente después perderán, y en muchas ocasiones, más de las que creemos, por aquellas personas a las que calificamos técnicamente como deficientes. En uno y otro caso la limpieza de corazón es evidente, es un axioma moral, un dogma en carne y hueso. Ver a un niño pidiendo cera y presumiendo de una hermosa bola que a veces le hemos “inflado” abuelos y padres, es un primor, un encanto. Y ver a un deficiente portando una vara en una representación, mirando y dejándose mirar con esa candor que sólo ellos pueden ofrecer, resulta una estampa que embelesa.

Son los que más han perdido esta pasada Semana Santa, han visto frustradas sus ilusiones, porque la ilusión, ni es pequeña ni es deficiente; en ellos, en ese mundo dual, la ilusión no tiene límites, por eso sus lágrimas por el desengaño resultan tan auténticas como la propia limpieza de sus corazones. Unos crecerán y perderán ese candor, los otros, sin solución de continuidad, seguirán su camino de ilusiones, en eso nos llevan mucha ventaja, muchísima, porque mientras nosotros nos paramos en el disfrute  espúreo, pasajero, incluso muchas veces nocivo, ellos siguen su caminar de ilusión y limpieza sin saber siquiera que al final del camino  verán a Dios. Es la recompensa prometida por Jesús a los limpios de corazón. Y ellos lo son. Sin duda.