AYAMONTE EN EL RECUERDO. De cuando el tiempo pasado sí fue mejor.
Las frases hechas, los tópicos literarios, casi nunca responden a la realidad, todo es relativo. Así, eso de que todo tiempo pasado fue mejor no deja de ser un pensamiento nostálgico, de rebelión por parte de quienes no renuncian a la exclusividad de sus vivencias emotivas. Pero hay excepciones, como en todas las reglas.
Ultimamente –y esa un criterio que vengo manteniendo desde la creación de este blog- las fiestas de Las Angustias han venido a anclarse (en cuanto al real), en una hilera de grandes comedores, de restaurantes montables, donde el personal se encierra durante horas. Los paseos por el real han quedado para la hora de los niños o para los mayores.
Me gustaría que mis blogueros se recrearan en la fotografía que ilustra este comentario. Eran tiempos de penuria económica: los Ayuntamientos no contaban apenas con ingresos, la UE no existía y por consiguiente no existían esos fondos para los municipios que dieran lugar a aquella frase de Rafael González, el anterior alcalde: “mi problema es que no sé dónde emplear tanto dinero como llega”. Todo era muy escueto, muy limitado. Menos las fiestas de las Angustias. Empezando por el escenario, inigualable, ningún lugar de Ayamonte podrá ni siquiera acercarse a la belleza del entorno del Paseo. Hoy, nuestras fiestas, como ocurre en muchos lugares, son de extrarradio, al igual que los cementerios, los tanatorios, los campos de fútbol...
Mucha gente se ve en la foto ocupando el Paseo. ¿Qué ocurre?. Muy sencillo: nada más y nada menos que la verbena popular. Ni tikes, ni entradas, ni abonos de clase alguna. Libre, abierta a todos, lejos del búnker social de la caseta municipal, donde bailan los ricos y los pobres tontos del culo que se han llevado todo el año privándose de todo con tal de, durante cuatro días, codearse con los pudientes.
Las verbenas del Paseo durante las Angustias y durante las festividades conmemorativas de la victoría franquista en la Guerra Civil –hay que ver cómo bailaban en ellas los comunistas y socialistas de pro- permanecen en el recuerdo de los ayamontinos viejos, nostálgicos. Y si encima el Paseo viene engalanado con aquellos extraordinarios alumbrados, lo que nos permite afirmar que algunas veces, sólo algunas veces, el tiempo pasado fue mejor.