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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Las antiguas carbonerías.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Las antiguas carbonerías.

Antes de que hiciese irrupción en el mercado, y concretamente en el ámbito doméstico, el petróleo, eran el carbón y la leña los únicos combustibles empleados para cocinar.

El hecho de que en todas las casas se cocinara con carbón –excepto en algunas, muy pocas, de gentes pudientes que cocinarían con electricidad- suponía que proliferaran los establecimientos dedicados a su venta: las carbonerías, las antiguas y muy recordadas carbonerías.

La más conocida de todas ellas era sin duda la de la familia Caraballo, frente al Cardenio, al frente de la cual siempre estuvo Juan González, sobrino de los dueños y padre de nuestro querido amigo el inolvidable Juan el Costalero. Otras carbonerías venían ubicadas en calles Zamora, Peña, Buenavista, Olivo, y la muy popular de Manuela la Pichilica en calle Huelva esquina a Lepanto. Y es de suponer que alguna en la Villa, pero yo no recuerdo ninguna en dicho barrio.

El carbón llegaba al pueblo en grandes carros tirados por mulas, y era todo un espectáculo verlas subir la calle Buenavista con aquel empedrado resbaladizo, en muchas ocasiones caían a tierra y costaba toda una vida levantarlas.

Además del carbón, en estas tiendas se vendía también sus derivados, el cisco y la tierra para la copa, incluso en alguna que otra se despachaba vino, como en la que tuvo en la calle Olivo, en el Peñón, el portugués Aníbal, padre del amigo Anibita, gran carpintero-herrero, cofrade y ayamontino siempre dispuesto a echar una mano. A Aníbal le sucedió Domingo el carbonero, tío de Pepito el de los Cupones.

Después llegó el petróleo y Cayetano Ojeda acabó con las carbonerías, legalmente, claro, pero como el petróleo era más limpio y rápido para cocinar, el carbón fue desapareciendo, quedando la secuela de la tierra y el carbón para la copa.

Hoy predominan el gas y la vitro. ¿Mañana?. Mañana Dios dirá, y que nos de la oportunidad de conocerlo, en buenas condiciones, se entiende.

MOJARREANDO. Cardenal arzobispo de Barcelona, xenófobo y racista.

MOJARREANDO. Cardenal arzobispo de Barcelona, xenófobo y racista.

Hubo en tiempos un obispo vasco apellidado Setién, de tristísimo recuerdo por su más que evidente simpatías con  los terroristas, pastor de cientos de curas simpatizantes de terroristas, que llegaron, por indicación del jefe, a negar funerales a las víctimas del terrorismo. En una visita ad limina, el referido Setién, sabiendo que el Papa iba a reprenderle por su conducta, se permitió darle la espalda al Sumo Pontífice. Todo quedó ahí porque la jerarquía católica ha sido siempre muy reacia a corregir a sus “barandas”. No pasó nada y Setién pudo seguir simpatizando con “los suyos”.Ahora nos viene otro prelado, el impresentable cardenal arzobispo de Barcelona anunciando en una homilía que hay que tener mucho cuidado con la inmigración, con los pobres emigrantes que llegan a la próspera Cataluña en busca de una vida digna, porque ello es un peligro para la “marca catalana”.

¿Qué es la “marca catalana”, señor Sistach?. ¿Acaso no dijo Jesucristo  aquello de “venid a mí los que andais oprimidos”?. Siendo así, ¿por que siendo usted un pastor de la Iglesia los desprecia de esa vil manera como si fueran seres apestosos?. ¿No le da vergüenza?, si es que la tiene, que lo dudo mucho. A Cataluña  sólo le faltaba el apoyo de la Iglesia oficial para llevar a cabo su política xenófoba y racista. Usted, señor Cardenal, con esa homilía, con esas afirmaciones, ha entrado en el orden de los racistas, de los xenófobos. No necesito oirle, sólo de ver una foto suya siento repugnancia, asco puro y duro. Que Dios le perdone, yo, lo siento, no puedo.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. El Gran Tapi.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. El Gran Tapi.

Ya iba siendo hora que le tocara, seguro que muchos blogueros se han preguntado para cuándo el timonero del blog, como dice el Pargana, iba a traernos una semblanza del gran Tapi, del amigo Tapaera.

Bueno, pues le llegó la hora, ya estamos aquí con el gran fotográfo, artista global y pedazo de persona. A pesar de haberme criado al lado de su familia allá en el Peñón cuando su tío político Pepe, el zapatero remendón de la calle Tarpeya hacía gala de sus dotes polifacéticas: zapatero, carpintero, albañil, lo que se terciara, la verdad es que con motivo de mi larga ausencia de Ayamonte las caras “se me van”, y hasta hace muy poco tiempo ni siquiera sabía de la existencia del Tapi.

Ha sido precisamente el blog Mojarrafina el que nos ha presentado. Yo me alegro de haber conocido y entablado una incipiente amistad con esta gran persona que es el amigo Tapaera. Su capacidad y espíritu de servicio a los demás, y de forma desinteresada está más que acreditada, y es por eso que lo traigo a este capitulado de “La buena gente de Ayamonte”, porque se puede ser un eficaz trabajador, un excelente artista de la cámara, todo lo que ustedes quieran pero si no se es buena persona de nada sirve lo anterior. Como dijo el apostol Pablo: “si no tengo amor...”.

Al Tapi le sobra amor para volcarlo en servir a su pueblo, a sus gentes, siempre desinteresadamente, con sumo gusto.

El amigo Tapi es sin duda una gran persona, un buen ayamontino al que le hago un sitio en este apartado del blog que espero acepte, pues llega a él con pleno merecimiento.

MOJARREANDO: Nuevo Caño de la Mojarra.

MOJARREANDO: Nuevo Caño de la Mojarra.

Recurriendo al diccionario, como es mi sana costumbre, encuentro la definición del sustantivo caño: “curso de agua que se interna en terrenos fangosos de marismas y cuya profundidad y apariencia cambia en función de las mareas”. Y añade el diccionario: “puede estar comunicado directamente con el mar o no”.

El que un caño pueda estar o no comunicado con el mar no quiere necesariamente decir que se pueda encontrar un caño fuera de una marisma. Salvo en nuestro Ayamonte, claro está, donde todo es posible.

De los caños más conocidos de todos podemos distinguir dos: el de la Chaveta, donde va a mariscar mi amigo Guerrerito, y el de la Mojarra. Pero el de la Mojarra a la vez tiene así como “parientes cercanos”, y no en la marisma precisamente. Y la puerta del Casino España fama tuvo siempre de serlo.

Verán ustedes. La calle que refleja la fotografía es nuestra calle Alba, allá por el Arrecife, entre la meseta de la calle San Antonio por Levante y la calle Realidad por Poniente, dejando ver a lo lejos la torre de las Angustias, menos mal que por aquí no nos la han tapado...todavía. En esa querida calle Alba vivió un ayamontino muy popular por haber sido capataz de Semana Santa en tiempos de cargadores, mi tocayo Trini Rasco.

Y miren por donde ahora viven dos estupendos ayamontinos muy amigos míos, casados con dos excelentes mujeres de nuestra tierra. El Gordo del Queveo y el Nanín ocupan bloque, uno encima del otro, pero es como si estuviesen pegados como siameses. Pasas por allí y le das una voz al Gordo y el primero que se asoma es el Nanín, o al revés, llamas al Nanín y enseguida se asoma el Gordo. Y por detrás, afinando el oído para enterarse de lo que sea, la Cristo y la Huchi. Qué peligro, madre mía.

Desde su atalaya de la calle Alba se enteran de la vida y obra de todos los vecinos y de los que no lo son, y para colmo pasa por allí de vez en cuando el Kun para informarles debidamente. El Gordo ha vuelto al fútbol los domingos desde que no está el Guape, el hombre cumplió a rajatabla su promesa, pero claro, él no va al fútbol, va a lo suyo: el mojarreo.

¿Comprenden ahora por qué yo digo que los caños de marismas, y en especial el de la Mojarra tienen algún “pariente” tierra adentro?. Pues ese pariente es la calle Alba, donde viven el Gordo y el Nanín. El nuevo Caño de la Mojarra ayamontino.

MOJARREANDO: El Mojarra del Peñón se mete a publicista.

MOJARREANDO: El Mojarra del Peñón se mete a publicista.

Muchas vueltas he dado yo a mi futuro desde que me jubilaron por inútil o incapaz. Que si no me puedo dedicar a ésto; que si no me puedo dedicar a lo otro; que si cualquier trabajo es incompatible con mi deprimente estado.

Cierto que siempre he podido recurrir a la actividad del blog, lo cual que me tiene ocupado mucho tiempo durante el día, pero mis ansias de actividad requerían algo más.

Y lo encontré. El amigo Pargana, taxista de la hermosa y nostálgica ciudad de Lisboa, en la que llora sus añoranzas Juanito Santamaría, me ha encontrado trabajo. Como allí no es incompatible la actividad con mi jubilación por tratarse de dos situaciones en paises distintos, me ha encontrado un empleo estupendo.

Dentro de la publicidad que llevan los taxis, voy a promocionar con mi atractiva imagen gorras de invierno, así que me han quitado una foto con un fondo muy especial, y así, el fondo especial, la gorra y el Mojarra del Peñón pasearán por Lisboa alegremente a bordo del mejor taxista del mundo y parte del extranjero. ¿Qué les parece?.

MOJARREANDO. Vuelta al cole... para los abuelos.

MOJARREANDO. Vuelta al cole... para los abuelos.

Desde que la mujer empieza a incorporarse al mundo laboral general, fuera de las tradicionales actividades de servicio doméstico, mucho ha cambiado la vida familiar de los españoles.

Que los abuelos han estado siempre muy pendientes de sus nietos es sobradamente conocido. Abuelos llevando a sus nietos al parque, a las plazas de recreo, a actividades deportivas y lúdicas en general del mundo infantil, ete., representan estampas que han abarrotado los álbumes de fotos familiares.

Pero en la actualidad, otras estampas, otros momentos, han venido a completar y complementar las anteriores y de una forma además generalizada. Hoy los álbumnes de fotos están llenos de estampas en las que se ven a las pacientes abuelas dando el desayuno a sus nietos; a las puertas de los colegios los abuelos esperando la salida; incluso asomándose a las rejas de los recintos colegiales para verlos jugar en el recreo o llevarles ese bocadillo olvidado con las prisas de las mañanas.

Y lo hacen no sólo de buena gana, sino orgullosos de sentirse aun válidos para tan importante tarea. Entretanto, los padres trabajan con la tranquilidad de que sus hijos están perfectamente atendidos. Y los maestros, los profes, las seños, hablando con los abueletes como si de los padres se tratase.

Como decía en el título de este artículo, acaba de comenzar el curso escolar... para los abuelos.

MOJARREANDO. En la prematura muerte de Manolo "Botica"

MOJARREANDO. En la prematura muerte de Manolo "Botica"

La muerte es insensible a las fechas en que se lleva a los amigos. Al bueno del Pocke nos lo arrebató en Nochebuena, a Isaac en pleno verano, y así podríamos seguir, con mi compadre Tortosa, con mi hermano Paco Valenzuela, con mi amigo Nino...

Aprovechando que Ayamonte hierve de entusiasmo en uno de los días más hermosos del año, el de la Ofrenda de Flores, nos llega la noticia de tu muerte, Botica. Yo había pensado escribir este obituario en la carpeta de Ayamontinos inolvidables, pero, aunque lo serás siempre, he preferido hacerlo en la de Mojarreando. En tu honor. Porque tú fuiste siempre un mojarrón esencial. Manejabas la pluma como nadie y con ella desnudaste mentiras, levantaste alfombras, pero también, y con grandeza de alma, rendiste homenajes a tus paisanos más humildes, a los sentimientos más arraigados. Si las carrozas del Carnaval, que en tu honor escribo con mayúsculas, llevaran crespones como los varales de los pasos de palio, el tuyo ondearía al viento con todos los honores.

Pero como estamos mojarreando, amigo Manolo, querido Boti, voy a decirte una cosita: nunca me creí tus ateísmos ni tus agnosticismos, y ello por una sencilla razón: porque es imposible que alguien que tenga un corazón tan grande como el tuyo no comulgue con el Dios de la Bondad. Tú lo hacías a diario con tu vida, con tu comportamiento. Eras esencialmente bueno, y por ello cristiano aun sin saberlo. Nunca olvidaré aquel espléndido artículo que un año que ahora no recuerdo escribiste para el álbum de Semana Santa. Cuántos de los que presumimos de creyentes te envidiamos en ese momento.

Hoy andarán muchos especulando con los motivos de tu muerte. Lo de siempre, Boti, lo de siempre. Ya sabemos que tus “usos” no fueron muy recomendables, pero qué más dá, Botica, que más dá. Estos que especulan tanto ignoran lo principal, y es que para morir sólo existe una condición: estar vivo. Ni más, ni menos.

Nos dejas con el buen sabor de esa Literatura que nos brindaste durante toda tu vida, exquisita y de altura. Y con el recuerdo de su prestancia de buena persona, y mejor ayamontino.

Adios, amigo Botica. Hasta siempre.

MOJARREANDO. El programa de las Fiestas de Las Angustias.

MOJARREANDO. El programa de las Fiestas de Las Angustias.

Tengo a la vista el programa de festejos de este año, y la verdad es que en general resulta muy atractivo a pesar de los difíciles momentos que vivimos y teniendo en cuenta que en muchísimos pueblos españoles han sido suspendidos los fatos, y en algunos casos se ha recurrido al ingenio para reunir fondos, como el caso de la alcaldesa que canta en público canciones de Lola Flores.

Pero este es un blog de mojarreo, fino, pero mojarreo, y allá vamos con la programación, lo que más nos llama la atención.

Lo de la novillada sin picadores y precios populares, amén de que es un hecho que depende de un empresario privado, viene en consonancia con la crisis económica: ni hay dinero para mayores ofrecimientos ni los bolsillos andan holgados para pasar por taquillas importantes. Lo de los Grupos Locales para animar el recinto, no sólo no me parece mal, sino todo lo contrario, yo creo que debe insistirse en eso, porque ¿qué gana Ayamonte con derrochar el dinero de que se dispone en pagar a cuatro artistas algo famosos, muchos de ellos simples “triunfitos” que a lo más aspiran es a cantar en el programa de María Teresa Campos, y por el contrario, cuánto se gana con oir a los nuestros, a promocionarlos, a darles las oportunidades que merecen?. Creo que la alternativa es muy clara.

Como hemos estado escribiendo estos días sobre estampas nostálgicas, vamos a hacer un breve análisis de esas estampas que faltan en las últimas fiestas patronales. A saber:

Los que ya peinamos canas, esas que hacen de nuestras sienes balcón de tempranas edades, y teniendo en cuenta la condición de pueblo eminentemente marinero de Ayamonte, echamos mucho de menos aquellas viejas carreras de botes de remos, o las pruebas de natación, o las cucañas. Teniendo como tenemos un estero, el de la Ribera, tan bien cuidado, abrazado por dos sitios inigualables, el Parque y la Avenida, no entiendo cómo no se han resucitado estas costumbres tan nuestras y tan propias de estos días festivos.

Claro, que para compensarlo, el Ayuntamiento, desde hace unos años, nos ofrece unos espectáculos alternativos a esas competiciones de sabor marinero: los campeonatos de dominó, dados y tute subastado. Menos mal, porque ahí sí que radica nuestras esencias, la flor y nata de las Fiestas de Las Angustias. Qué sería de unas fiestas patronales en Ayamonte sin una competención de tute subastado, ¿me lo quiere decir alguien?. No hay más que ver cómo se pone el recinto en esos momentos y como arriban a la ciudad esos autobuses cargados de aficionados al tute, dados y dominó, entretenimientos rarísimos que no pueden ver en otros lugares más que en Ayamonte, que los ha sabido situar en el meollo de sus fietas principales.

Digo yo que nuestros nuevos regidores pensarán que  de las carreras de botes, natación y cucañas ya nos quedamos satisfechos, es el pasado, aunque sea un pasado que es historia. Por eso ya no tiene sentido hacerlo ahora. A no sé que quienes organicen estas cosas oigan bien ese anuncio de la tele que patrocina el bonito del Norte: “parece historia, pero es el futuro”.

Porque, queridos ediles, nunca olvidéis ese anuncio: la historia siempre es el futuro. Olvidarla es mala cosa.

Ah, y del muy tradicional, muy antiguo, muy emblemático, muy paradigmático, muy todo y mucho más Paseo de Caballos, ni les digo. Y es que sólo de referirlo, como decía un conocido humorista de la televisión en blanco y negro, se me mueven los mofletes.

Y por último y siguiendo con la nostalgia, no sería del todo disparatado recuperar las viejas verbenas, las de pasodobles y boleros para los carrozas, en plan tranquilo, para lo cual contamos con un recinto in comparable: el Paseíto Nuevo. Dicho queda.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. El niño extraviado.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. El niño extraviado.

Parece mentira, pero nunca más se supo de él, de ese niño de  aficiones marineras tempranas. Se quitó la foto en un antiguo estudio de la calle González de Aguilar, allá por los años cuarenta del siglo pasado.

Lo habían visto deambular por el barrio del Peñón, por el Campillo, por la calle Tarpeya, cogiendo habas en el terreno de Miguel Carro aprovechando que los guardianes estaban más pendiente del Zamboro, que atacaba por Levante.

Pasados unos años fue también visto en la Escuela de los Marinos con su tocayo Trini el Cojo, el Santi, el Jiguito, el Castillo el Negro, el Alemán, el Espina. En la barbería de Juan el Cojo estuvo de aprendiz y despachando la Hoja del Lunes en la Imprenta Hidalgo. Más tarde fue visto en el Instituto Laboral con Pérez Castillo, Celedonio, Sulpicio, Palmero.

Después, el curreo correspondiente y la emigración. Mucha gente me pregunta si sé algo de él, y les contesto que la última noticia que tengo es que esta tarde puede andar por la Laguna esperando la banda de Samouco, y aunque no suele ir al recinto ferial podrá verse algún día en los ponis con un personajillo que lo trae loco. Y de camino quitará fotos para luego mojarrear.

Si alguien más sabe algo de ese chiquillo, que lo diga, por favor. No sé si el Fa o el Ayaba lo habrán visto por Cataluña, aunque me extraña porque a él nunca le gustó ir al extranjero.

Aunque hayan pasado muchos años, pueden distinguirlo perfectamente por una señal que le acompañó siempre: tiene una oreja más grande que otra, aunque él siempre dijo que no era más grande, que lo que pasaba es que la tenía desprendida. Suerte a todos y que Dios os coja confesaos si os topais con él. Amén.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Los Colorines.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Los Colorines.

Ahora le llaman comics, con anterioridad fueron conocidos como historietas, también como tebeos. Pero los ayamontinos bautizamos a este fenómeno de la literatura infantil como colorines, aun cuando durante bastante tiempo venían en blanco y negro.

Yo no sé en cual de las denominaciones incluir a Marujin.com, Fotea, El de siempre, Pargana, el Kun, y tantos otros blogueros, alguno de los cuales no puedo identificar y a los que puedo identificar no se me ocurre calcular la edad.

Sé que al Fa y al Ayaba podría encajarlos perfectamente en el tiempo de los colorines: el Guerrero del Antifaz, el Espadachín enmascarado, Roberto Alcázar y Pedrín, el Corsario, el Jabato, el Capitán Trueno, el TBO propiamente dicho, Pulgarcito...

Había un sitio donde comprarlos, casi el único: la papelería de doña Genara, la abuela de Paco Conde, en la calle Rompeculos. Esperábamos ansiosos el día de la semana en que llegaban para correr a alcanzar alguno pues no llegaban para todos. Con el tiempo, pasaban a la biblioteca municipal y se los podíamos pedir al Sr. Fournier. Pero siempre eran los mismos, no los renovaban nunca. Además, el Sr. Fournier no nos dejama escoger, nos daba el primero que se le venía a las manos.

Tengo que confesar que mi personaje favorito fue siempre el Guerrero del Antifaz, con qué facilidad acababa con doscientos moros en un momento, era único, pero al que nunca pudo matar fue al malísimo Ali Kan, el jefe de los moros, (se decía que era su padre convertido al islam). Todos nos quedamos las ganas de verle la cara.  Roberto Alcázar y Pedrín se salían del tipo de personajes historícos, eran policías y daban puñetazos a destajo. El Corsario era  y era ayudado por su corpulento lugarteniente, el negro Batán. El Capitán Trueno, con Crispín de pupilo y la bella Sifrig, la princesa de cabellos de oro.

Hace poco a las editoriales les ha dado por volverlos a publicar, pero sabiendo de la gran nostalgia que despiertan, lo han hecho a precios bastante elevados.

Como se trataba de colorines editados durante la dictadura franquista, todos los héros eran cristianos, a cual más bueno y valiente. Pero algo hizo que los colorines se convirtieran en unos instrumentos muy valiosos: con ellos leíamos, y mucho. Es más, hubo crios que no iban al colegio por alguna razón que se lo impedía y con los colorines aprendieron a leer. Por la cuenta que les tenían si querían enterarse de las historias que contaban.

Ahora a esperar que los blogueros se identifiquen con sus colorines, con sus personajes preferidos. Podemos entre todos hacer muy amena esta página.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. La tienda de Manolito el Lápiz.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. La tienda de Manolito el Lápiz.

En vista de la buena acogida que este tipo de artículos está teniendo entre los blogueros, volvemos hoy con una estampa nostálgica, aunque parte de ella siga “viva”. Se trata de una cuestión hereditaria perfectamente cuidada.

Esa calle que se ve en la foto es nuestra calle Cervantes, quizás la primera que peatonalizó el desaparecido alcalde José Ceada, fue un acierto y es de agradecer que aunque fuese por una vez se gastara algunas perras y no ahorrara tanto. En esa calle, a las puertas de ese escaparate, era normal ver algún coche aparcado, normalmente creo que lo hacía un “Seiscientos” propiedad de un viajante de comercio que ofrecía sus artículos al tendero, sin prisas.

La tienda ya sabemos cuál es, lo reza el luminoso, Casa Manolo. Lo que ocurre es que para el personal nuevo nada especial dice, pero para los que peinamos canas –en el balcón de mis edades tempranas acaban de asomar el número sesenta y ocho- dice mucho y muy sustancioso.

Se trata de la tienda de la familia, de la hija, yerno y nietos, de uno de los comerciantes más afamados, competentes, serios y amables del pasado siglo: Manuel González Menéndez, o sea, para los carrozas y para nuestra sencilla y reciente historia, Manolito el Lápiz.  Manolo –dice una señora que acaba de comprar un corte de pantalón para su esposo- “saca el lápiz y apunta, que cuando Pedrito Jesús nos dé el anticipo el sábado te traeré algo”. De tanto sacar el lápiz para el fiado nació el apelativo que le acompañaría durante toda su vida y aun hoy en el recuerdo.

Manolito el Lápiz fue uno de los mejores comerciantes de nuestro reciente pasado. Dominaba el mostrador como nadie, con escasos movimientos le bastaba para coger una pieza de tela de la estantería, desplegarla en el viejo mostrador, y con el clásico metro de madera medir el paño solicitado para posteriormente, mediante un incipiente corte con la tijera, rasgarlo de filo a filo con una destraza admirable. Buen conversador, amable siempre, fue maestro de dependientes: Pepe González, su sobrino Benito Rasco y su hija; tal era su personalidad, que el dependiente no familiar fue y es conocido por Pepito el Lápìz, o el del Lápiz. Pepito fue empleado fiel hasta el final de su vida laboral, ahora es viajante a Ullón; Benito se estableció por su cuenta, y Manoli, su hija, junto con su esposo, al que también le dicen el Lápiz, y sus hijos, han continuado con el negocio familiar. Poco ha cambiado el mismo, salvo cuatro toques de adaptación a los tiempos y a la demanda. Por ejemplo, ese escaparate grande de la izquierda con puerta de acceso, antaño creo recordar que era escaparate sólo, en el que se exponían los sobreros, gorras, boínas, género típico del negocio y que con acierto Manoli ha sabido mantener. De suyo, el luminoso anuncia como especialidad de la casa la sombrerería. La puerta creo que daba acceso al almacén.

Fueron tiempos de mucha actividad comercial, la pañería abundaba, junto a la tienda de Manolito el Lápiz existían dos tiendas más de pañería, la de Guerrero, conocido como el Pañero, y la de la Parreña, hoy cafetería la Goleta. Pero fue la de Manolito el Lápiz la que duró más tiempo, tan es así que aun hoy la pañería forma parte esencial de su oferta.

Este tipo de tiendas conformaban y conforman, repito, con las necesarias adaptaciones, el comercio clásico del centro de Ayamonte, ese al que ahora llaman abierto por haberse construído una mole “moerna” en el Camino del Calvario.

Ahí quedaron para nuestra querida historia,  el Pañero, la Parreña, los Bizcos, Dolores, Estévez, Sanchito... y Manolito el Lápiz, maestro de maestros del comercio clásico ayamontino.

AYAMONTE EN EL RECUERDO: El Arte como salvavidas.

AYAMONTE EN EL RECUERDO: El Arte como salvavidas.

A mi balcón de edades tempranas, como ríos después de la lluvia, una hermosura mortal como cometa al viento, llegan olas del recuerdo que baten el corazón  de ayer herido hoy  con cicatrices de un tiempo que se desvanece como una hermosura mortal.

Cuando contemplo la fotografía que ilustra este artículo, murallas azules, olas de recuerdos llegan como lava derramada de la punta de un volcán en erupción. No teníamos  nada, o casi nada. La Milagrosa y el Frente de Juventudes, y sólo para los jóvenes completaban un parto de los montes convertido al final en unos futbolines. Ellas, ni eso.

Pero el afán de supervivencia, el negarse en rotundo a vivir en la molicie, en la más completa ociosidad, hizo el milagro: el Arte con mayúsculas se convirtió en panacea contra lo imposible. Y el tiempo fue conquistado por una juventud dispuesta a divertirse, a ser feliz contra la adversidad. La música y el teatro, el teatro y la música se asentaron en nuestras vidas como una anadiplosis que no por reiterativa iba a aburrir los sentidos.

Hoy, casi todos los fotografiados son abuelos y abuelas, y en más de una ocasión habrán contado a sus nietos aquellas aventuras del teatro y de la música incipientes que llenaron sus vidas jóvenes, huérfanas de casi todo. No teníamos nada pero nos conformábamos con poco: nuestro estramonio era la ilusión, el flotar en un mar azaroso de postguerra. Salimos airosos, sin más alucinógeno que el deseo de vivir y disfrutar como Dios manda o, por qué no decirlo, impone a veces. Parece mentira, pero a pesar del tiempo transcurrido creo que sólo nos falta uno: el querido y recordado amigo Verísimo da Luz Villegas, que posa con gafas y boina a la izquierda de la foto. Los demás pueden seguir contando esos momentos inolvidables. Qué tiempos, madre mía.

AYAMONTE EN EL RECUERDO: La tienda de Rafalito Aguilera.

AYAMONTE EN EL RECUERDO: La tienda de Rafalito Aguilera.

Las frases hechas suelen trascender a fuer de no coincidir con la propia realidad o situación que pregonan. De hecho, podríamos traer aquí una lista de refranes que no se cumplen: la mujer y la sartén en la cocina están bien; piensa mal y acertarás; la cara es el espejo del alma, etc.

En otras muchas ocasiones sí funiona el fraseado típico o al uso. La que hoy nos ocupa es aquella que pregona que el continente pequeño guarda pura esencia, es decir, los buenos perfumes se comercializan en pequeños frascos. Tampoco es cuestión de tenerlo como dogma.

Uno de los ayamontinos –siempre inolvidable y especialmente recordado- que más nos recuerda esta última “filosofía pupular”, no es otro que Rafael Aguilera Silveira en el siglo, y Rafalito Aguilera en el convento de sus paradigmáticas actuaciones, de su ejemplar conducta y de su prolífica producción artística.

Yo tenía dudas de en qué apartado del blog incluir esta semblanza: Ayamontinos inolvidables o Ayamonte en el recuerdo. Me he decidido por esta última porque tenía muchas ganas de escribir acerca de la famosa tienda de Rafalito Aguilera, aquella que hacía esquina con Paseo de la Ribera y Hermana Amparo –en su día Paseo de Queipo de Llano-Calvo Sotelo-, que más que tienda era una invitación al embeleso.

Entrabas en la tienda de Rafalito, de sabor decimonónico y romántico –larguísimo mostrador que ocupaba prácticamente todo el frente de la tienda desde la Ribera hasta lo que fue la barbería de Juan Domínguez- y lo mismo podías comprar unas estampitas de santos y cromos en general, unos caramelos San José, unos orazús de Zara, un cuarto de litro de aguadiente, un cuarto de kilo de polvorones o, y eso sí que era para extatiarse, simplemente te quedabas allí viendo como nuestro recordado personaje diseñaba, construía, restauraba sus creaciones que más lo afamaron: sus gigantes y cabezudos. Porque yo diría que toda la proliferación artística de Rafalito Aguilera al final se metabolizaba en sus cabezudos, en sus gigantes con los que tan felices hizo a los niños de su época. (Hace muchos años, viniendo de Sevilla, al atravesar Villalba del Alcor, vi a Manolín Aguilera, uno de sus hijos y me di cuenta de que iba con sus gigantes y cabezudos amenizando las fiestas de aquel pueblo, la emoción fue de órdago a la grande).

Recuerdo la parsimonia, la amabilidad, la sonrira de Rafalito cuando para despacharnos unos caramelos desenroscaba las tapas de aquellos recipientes de cristal tan típicos, los famosos tarros; o con el cuidado que nos hacía el paquetetito con las riquísimas pasas de moscatel; o cómo iba confeccionando poco a poco, sin prisas, su cuadro hoy llamado naif pero que para él, en su alma de niño, no era más que eso, una pintura con alma infantil. Con el tiempo, sus hijos hicieron reformas, modernizaron la tienda y ya no fue lo mismo.

Sé que mis blogueros van a extasiarse, no con este artículo por su calidad literaria, sino por lo que en él se recuerda, por la nostalgia que suscita recordar una de las tiendas más querida, emblemática, típica y romántica del siglo pasado. Un abrazo, Rafalito. Y por favor, respóndeme con una sonrisa, con la tuya, inconfundible, sincera.

AYAMONTE EN EL RECUERDO: Los discos dedicados en Radio Juventud de Ayamonte

AYAMONTE EN EL RECUERDO: Los discos dedicados en Radio Juventud de Ayamonte

Desde la Callejita el Loco nos llegan  las entrañable voces de los locutores y locutoras de Radio Juventud de Ayamonte: “Para Juan Manuel Núñez, el niño más bonito de la calle Martes, en su cumpleaños”; “dedicado a Fernandito Pargana, el niño más travieso de la calle Buenavista”, en el día de su onomástica”; para Manuel Jesús Franquito, el niño más listo del Campillo de las Vacas, por las buenas notas”…y después sonaba un gracioso disco portugués que parodiaba los sudores de un sargento luso en aras a instruir a un recluta torpe: esta es dereita, este es esquerda, la esquerda es la del lado do corasao.(Comprendo que mi portugués es de cadena perpétua).

A continuación venían las dedicatorias de los amoríos, de los enamoramientos: “Para José Mari Mayo, el maqueón del Banderín, de quien él sabe”;”para Rafael Losada, el fiera del Cabezo, de su musa misteriosa”; “dedicado a Marisa González, de un tendero enamorado”…y en antena, el deleite de un bolero de Lucho Gatica, ni más ni menos.

Los vecinos portugueses no iban a ser menos y con sus dedicatorias nos regalaban los oídos con los magníficos fados de la inolvidable Amalia Rodríguez.

Qué  tiempos aquellos de los “discos dedicados de Radio Juventud de Ayamonte”. Bastaba una llamada o simplemente dejar una nota en la emisora para obsequiar a un ser querido con algo tan agradable como la misma música y sin gastar una perra chica.

A mi vuelta al blog después de los días en que he tenido que llevar y dejar al Muñeco Diabólico en el taller, he preferido reanudar la labor con una ración de nostalgia, tan del gusto de mis queridos blogueros. Que aproveche.

AVISO A NAVEGANTES

AVISO A NAVEGANTES

 

Por razones ajenas a la voluntad del blog, durante unos días se está viendo obligado a paralizar la actividad del mismo.

Esperemos que en la mayor brevedad posible todo vuelva a funcionar con total normalidad.

MOJARREANDO: Epi y Blas y otras lindezas de actualidad.

MOJARREANDO: Epi y Blas y otras lindezas de actualidad.

 

Entre el debate inútil sobre el sexo de Epi y Blas y la manifestación de los antipapa, ahora aparece una noticia que nos dice que el origen de la vida reside en la erupción de un volcán submarino.

Con lo fácil que resultaría dejar tranquilos, con sus cosas de amigos, a los dos entrañables personajes. Estos gays –versión yanki del mariquita azuca, pero en plan promíscuo, el todo vale- no se conforman ya con el dichoso día del orgullo, ahora todos tenemos que ser como ellos, ahora, el ser heterosexual es un disparate, una desviación. Dos hombres no pueden ser amigos, tiene que ser forzosamente “pareja”.

¿Cómo nacería la vida cuando erupcionó el volcán submarino?. Los entonces seres humanos –los podemos llamar así pues aun no habían nacido ni Hitler ni Bibiana Aido- ¿serían todos gays que luego degeneraron en heterosexuales?.

En cuanto a los antipapa, sólo me queda plantearles un reto: seguro que ellos -que no pasarán de un par de miles-, dejarán en las calles de Madrid más suciedad, más mierda, más impudicia, que el millón y medio de jóvenes que asistirán al encuentro con el Pontífice; estos lo dejarán todo limpio y recogido, los indignados de turno nos legarán su huella, la de la pura anarquía y el ni siquiera saber qué quieren.

MOJARREANDO. La llegada del Pargana.

MOJARREANDO. La llegada del Pargana.

Por fin arribó el Pargana con sus lengüitas de gato, y en estuches primorosos, de lujo,  puros habanos; no apareció el Ayaba, tampoco lo hizo el Mayo, ni el Guardián del Registro se acercara con el Gago, y para colmo de faltas el Kun andaba ocupado despachando gasolina en el camino el Calvario.

Sí que estaba el Manolín, “pulicía” tipo urbano, y con toda la familia bien que pasamos buen rato, con gambitas rebosás, choquitos fritos y croquetas, en el Bar Andalucía, muy cómodos en la puerta.

El Pargana estaba ufano rodeado de sus nietos, con el varón entregaíto, con Leonor ni os cuento.

De la calle Buenavista dimos cumplido y buen cuento, recordando a las gentes de los tiempos de Armandito el diligente tendero. Recordamos a Ofito y Aurelio el carnicero, a Joselito el Tiñoso y a los Tortosas en pleno, a Carmen la Pianista, a la Carpanta vendiendo el café de contrabando, mientras en la calle Olivo está Aníbal el carbonero.

Vive el Pargana en Lisboa, muy antigua y señorial, más siempre le queda tiempo a su madre visitar, saludar a Manolín y su pueblo pasear, buena costumbre pardiez, que la tierra siempre tira y eso se merece un diez.

Que se repita, Pargana, y traete las "linguitas" y los puros otra vez, por si al Kun y al Franquito les da por aparecer.

MOJARREANDO. El Reina ha muerto, vivan "Las Reinas"

MOJARREANDO. El Reina ha muerto, vivan "Las Reinas"

Mediados el siglo XV se acuñó en la vecina Francia una frase que haría historia: “le roi est mort, vive le roi”, (el rey ha muerto, viva el rey). Se trataba de aprovechar la ocasión de un óbito real para vitorear al rey fallecido como último homenaje y a la vez hacerlo con el nuevo como señal de bienvenida.

Hasta 1958 no supe de la existencia de tal frase, entonces era un imberbe que estudiaba el Bachillerato en el viejo Instituto Laboral. Fue con motivo del fallecimiento del papa Pio XII, que don Juan Fernández, primer director del centro dijo aquello de “el papa ha muerto, viva el papa”. Nos sorprendió a todos pues nadie podía pensar que a un muerto que se pudiera desear vida. La frase era una adaptación de la francesa utilizada en la sucesión de Carlos VI por Carlos VII,  y así se nos explicó.

Pasados muchos años se me antoja hacer una adaptación de la histórica frase para incluirla en un evento comercial ayamontino: los Supermercados Reina han sido comprados o absorbidos por los Supermercados El Jamón. Podríamos decir que todo queda en casa pues las dos empresas son andaluzas. Por supuesto que no voy a entrar en las razones que han motivado este hecho mercantil, los propietarios de ambas cadenas comerciales saben bien lo que hacen, y como dice el refrán, más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena. La frase en cuestión quiero adaptarla al evento comentado de tal guisa: “El Reina ha muerto, vivan “ las Reinas”.

“Las Reinas” del caso no son otras que mi amiga Manoli –para más señas hija del Sevilla y nuera de Joaquín Casiñas, casi nada- y sus compañeras del todavía Reina-Covirán de la calle Jacinto Benavente. Ellas han sabido, con eficiencia, cordialidad, exquisita educación, incluso cariño, dar a un supermercado todo el encanto de la antigua tienda de ultramarinos o comestibles, en las que las señoras, al par que compran cuentan sus historias, sus chismes, sus cosas de mujeres, en tono cordial. Esperando en la cola de la caja se puede enterar uno de todo lo que pasa en la barriada e incluso en el pueblo; te vas sabiendo lo que va a poner cada una de comer; tomas nota de la última receta; te enteras si ya han llegado a la playa los locutores de Canal Sur, Pedro Rotllán y Paco Gamero...Y todo ello sin que la cajera deje su menester, que buenas son las mujeres como para no hacer dos cosas a la vez si una de ellas es el chismorreo.

Siempre hablando con las clientas, siempre con buen humor, estas  mujeres han creado una especie de escuela del buen servir en esta barriada que ya va acuñando modos y maneras a pesar de su relativa “juventud”. Y como creo que las buenas maneras no deben perderse, pido a los responsables de la cadena El Jamón que por favor,  las dejen donde están, no sólo en la empresa, que parece que eso está acordado, sino en Jacinto Benavente, en la nueva tienda que abran, en ese foro del buen servir, de la tienda hecha familia y escuela de convivencia. La clientela les quedará agradecida.

MOJARREANDO. El Economato San Vicente de Paul.

MOJARREANDO. El Economato San Vicente de Paul.

La azarosa vida de Vicente de Paul encuentra a comienzos de 1617 un punto de inflexión que le hará cambiar para siempre su estrategia evangelizadora y asistencial. Vicente de Paul procedía de una familia humilde y su vida fue siempre en busca de alcanzar metas, incluso renunció a un cargo, creo que de párroco, a fin de continuar sus estudios pues pretendía ser obispo. La vida de los más pobres, de los enfermos más desasistidos fue, empero su norte, su empeño. Fundó la Congregación de la Misión y el instituto de las Hijas de la Caridad: la evangelización y el carácter asistencial de su obra quedaban así garantizados.

Pero, como decía al principio, fue a comienzos de 1617 cuando asistiendo a un enfermo moribundo en Gannes descubrió lo que en adelante seria el sine cuanom de su obra: la ternura, la ternura de Dios. Aquel enfermo tenía fama de ser hombre de bien, pero padecía una extrema soledad moral, padecía la noche, el frio y la imposibilidad de hablar con Dios; cerca de la muerte nunca había encontrado una mirada sacerdotal lo bastante dulce y lo bastante humana para poder salirse de sí mismo y atreverse a creer en la ternura de Dios. He ahí la auténtica vocación de Vicente de Paul: la ternura que procede de Dios.

En nuestra ciudad ha nacido una nueva obra asistencial bajo los auspicios de San Vicente de Paul: un economato social. Andan embarcados en semejante singladura, la Parroquia, el Ayuntamiento, la hermandad patronal y todas las hermandades. Ahora viene lo verdaderamente importante, que no es, aunque lo parezca, la cuestión económica. Esta se resolverá, seguro, mediante la generosidad de los ayamontinos. Lo verdaderamente importante es esa labor asistencial que pretende paliar el sufrimiento de unas familias que no tienen para atender las necesidades más perentorias. Y esa labor caritativa no lo será en plenitud si no está presidida por esa mentalidad de San Vicente, que no se conforma con facilitar a unos pobres comida, y que nos invita a ponernos al lado de esos pobres, mirarlos a los ojos, sentir cómo nuestro cuerpo de estremece ante su situación. Y que vean en los que les asisten no solamente generosidad, efectividad, asistencia material, sino eso que en San Vicente supuso el gran punto de inflexión de su vida: la ternura, la ternura de Dios.

Espero y deseo que el recien creado economato sea un éxito, y desde este modesto blog invito a todos los ayamontinos a colaborar con eficiencia, con solidaridad, con entrega...con ternura.

MOJARREANDO. Carta abierta a Florencio Aguilera.

MOJARREANDO. Carta abierta a Florencio Aguilera.

Estimado Florencio:

No sé cómo te sentará esta misiva, espero la aceptes desde la sinceridad con que la escribo y con el buen sentido del humor de que siempre has hecho gala.

He estado esta tarde en el patio del ayuntamiento. Bueno, me explico, en la parte de patio que has dejado libre después de tapar con tablones aglomerados los excepcionales paños de azulejos que le son propios, cosa que en ti me extraña enormemente. Con lo que tú has protestado porque nuestras autoridades dejaban crecer el seto del Muelle de los Bloques que privaban de la hermosa vista de nuestro río, o porque los bloques de cemento levantados en la Villa no dejaban contemplar esa vista incomparable del barrio desde la ribera del Guadiana. Con lo que tú, adalid de nuestro Patrimonio, has luchado y peleado. Pero en fin, estimado Florencio, como se recoge en el Quijote, "cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras".

Tengo que decirte un par de cosas en relación con tu vida de artista completo, que para mí lo eres. Por un lado, que de todas tus facetas artísticas la que más admiro es la de belenista, no creo que en España te supere nadie. Admiro también tu capacidad para organizar eventos musicales de categoría. Y admiro tu forma de pintar, sobre todo, como se dice en argot pictórico, cómo “manchas”, cómo con una mancha nos ofreces al tiempo luz y sombra, perspectiva. Por otro lado, no entiendo qué quieres decir con exposición antológica. La antología es una selección dentro de una obra global y yo sigo viendo en tus exposiciones prácticamente los mismos cuadros, los mismos bocetos, los mismos apuntes que en otras ocasiones. Por otro lado, dado su juventud, su incipiencia como pintor, poca antología puede proponernos tu hijo. Que tiene maneras y talento no debe caberle dudas a nadie, a mí al menos no me caben, pero de ahí a hablar de exposición antológica me parece algo exagerado o precipitado.

Pero lo que más admiro de ti, querido Florencio, es tu inteligencia. Has sabido rodearte siempre de personas que te dieran prestigio y a la vez actuaran como mecenas de tu obra. Ser amigo de Litri, doctor Vila, Canorea, etc. no es poca cosa. Con el anterior alcalde hiciste encajes de bolillos, fingiste hacer las paces con él y terminó diciendo, eufórico, que contigo había nacido la Cultura en Ayamonte, ahí es nada.

Y así se escribe esta historia, este bello cuento que es tu vida artística, fruto sin duda de tu más que acreditada inteligencia, porque la inteligencia no es otra cosa que la capacidad de resolver problemas, habilidad, destreza y experiencia. Ser inteligente, como lo eres tú, es saber elegir la mejor opción entre las que se nos brinda para resolver un problema. Que hayas expuesto antes acompañado de cuadros de tu padre y de tu hijo, qué más da; que llames antología a lo que es mera repetición, qué más da; que ocultes a nuestros visitantes precisamente en el periodo más álgido del año la belleza del patio de nuestra Casa Consistorial, pecata minuta.

Y comprendo perfectamente que no me hayas invitado a la inauguración de la exposición. Al fin y al cabo, ya no trabajo en Sevilla ni ejerzo la Abogacía, ahora soy un mero pensionista que mata su tiempo en su pueblo natal. Y estas cosas siempre cuentan.

De todas formas, y espero me creas, te deseo el mayor éxito en esta nueva empresa.

Y permíteme que me despida con una osadía: componer un soneto para tí:

Dime Florencio Aguilera por tu vida

cuál será mañana el sol que más caliente,

cuál el amigo más longuipotente,

cuál el elcalde de sombra más tupida.

Dime cómo conjugas a medida

el pasado, el futuro y el presente,

cómo ser adalid y de repente

de ese patrimonio te olvidas.

Conservador ayer, hoy lo que se tercie,

amigo de toreros y pianistas,

mañana indignado, en un momento.

Florencio, cuando dejes este mundo

no habrá perdido Ayamonte un artista,

Ayamonte habrá perdido un bello cuento.