MOJARREANDO. Tiempo de elecciones: el regreso de las momias.
El diccionario de la Real Academia Española nos define el sustantivo momia como “cadáver que naturalmente o por preparación artificial se deseca con el transcurso del tiempo sin entrar en putrefacción”.
El cine ha explotado este fenómeno de forma reiterada, ofreciéndonos exlentes películas y también bodrios insoportables, como ocurre con muchas actividades humanas cuando hacen del arte un huerto sin vallar.
Sin embargo, con todo lo grave que ello pudiera parecer, el regreso de las momias más inquietante es el que se produce en tiempos preelectorales. La momia Felipe González ya ha aparecido; la momia Alfonso Guerra también, aunque de momento, y en eso lo aplaudo, para cantar las cuarentas al hp de Durán y Lérida, aunque mas suave de lo que es de esperar en él; la momia Aznar lo mismo; no sabemos si a pesar de su retiro, cuando se aproxime más la fecha de las elecciones aparecerán las momias Fraga, Anguita, Pujol y otras. Todas estas momias vuelven con su retórica de siempre creyendo que los electores son tontos.
De todas estas momias hay una que acaba de hacer aparición y es la que a mí y a muchos españoles preocupa de verdad. No se trata de una película mala en la que la momia de turno más que miedo da pena, esta momia es de las que dan miedo de verdad. No es una momia egipcia, que son las más imprensionantes. Se trata de la momia jesuita, compadre de la momia Setién y padrino de los "chicos de la gasolina", y eso sí que dá miedo.
La momia jesuita aparece para anunciar el fin de su banda, a la que tanto alentó y protegió cuando era alguien en la vida política, contando con el apoyo incondicional de la momia Setién, que no sabemos si aparecerá o no. Esta momia jesuita, que para más inri no es más que un clon del insoportable Sabino Arana, viene ahora con un calendario en la mano, con una hoja de rutas pensando que la gente lo va a creer. Y lo hace con el mismo cinismo de siempre, con la misma mala lecha de siempre.
Ojo con el mes de noviembre, porque además de los Tosantos, este año también regresan las momias malvadas. Es un peligro que tendremos que afrontar, aunque hay momias y momias. No es lo mismo oir a un Arzallus hablando de su banda y de sus "chicos de la gasolina" que a un Alfonso Guerra mostrando una cartilla de racionamiento para hacernos ver que con el PP regresa Franco y con él, el hambre, pero Guerra tiene gracia y Arzallus maldad. No es una diferencia sutil, ni mucho menos. Que Dios nos coja confesados, pero que no nos confiese Setién.
9 comentarios
mojarrafina -
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ongietorri -
F. Pargana -
Anónimo -
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Saludos