Estimado Florencio:
No sé cómo te sentará esta misiva, espero la aceptes desde la sinceridad con que la escribo y con el buen sentido del humor de que siempre has hecho gala.
He estado esta tarde en el patio del ayuntamiento. Bueno, me explico, en la parte de patio que has dejado libre después de tapar con tablones aglomerados los excepcionales paños de azulejos que le son propios, cosa que en ti me extraña enormemente. Con lo que tú has protestado porque nuestras autoridades dejaban crecer el seto del Muelle de los Bloques que privaban de la hermosa vista de nuestro río, o porque los bloques de cemento levantados en la Villa no dejaban contemplar esa vista incomparable del barrio desde la ribera del Guadiana. Con lo que tú, adalid de nuestro Patrimonio, has luchado y peleado. Pero en fin, estimado Florencio, como se recoge en el Quijote, "cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras".
Tengo que decirte un par de cosas en relación con tu vida de artista completo, que para mí lo eres. Por un lado, que de todas tus facetas artísticas la que más admiro es la de belenista, no creo que en España te supere nadie. Admiro también tu capacidad para organizar eventos musicales de categoría. Y admiro tu forma de pintar, sobre todo, como se dice en argot pictórico, cómo “manchas”, cómo con una mancha nos ofreces al tiempo luz y sombra, perspectiva. Por otro lado, no entiendo qué quieres decir con exposición antológica. La antología es una selección dentro de una obra global y yo sigo viendo en tus exposiciones prácticamente los mismos cuadros, los mismos bocetos, los mismos apuntes que en otras ocasiones. Por otro lado, dado su juventud, su incipiencia como pintor, poca antología puede proponernos tu hijo. Que tiene maneras y talento no debe caberle dudas a nadie, a mí al menos no me caben, pero de ahí a hablar de exposición antológica me parece algo exagerado o precipitado.
Pero lo que más admiro de ti, querido Florencio, es tu inteligencia. Has sabido rodearte siempre de personas que te dieran prestigio y a la vez actuaran como mecenas de tu obra. Ser amigo de Litri, doctor Vila, Canorea, etc. no es poca cosa. Con el anterior alcalde hiciste encajes de bolillos, fingiste hacer las paces con él y terminó diciendo, eufórico, que contigo había nacido la Cultura en Ayamonte, ahí es nada.
Y así se escribe esta historia, este bello cuento que es tu vida artística, fruto sin duda de tu más que acreditada inteligencia, porque la inteligencia no es otra cosa que la capacidad de resolver problemas, habilidad, destreza y experiencia. Ser inteligente, como lo eres tú, es saber elegir la mejor opción entre las que se nos brinda para resolver un problema. Que hayas expuesto antes acompañado de cuadros de tu padre y de tu hijo, qué más da; que llames antología a lo que es mera repetición, qué más da; que ocultes a nuestros visitantes precisamente en el periodo más álgido del año la belleza del patio de nuestra Casa Consistorial, pecata minuta.
Y comprendo perfectamente que no me hayas invitado a la inauguración de la exposición. Al fin y al cabo, ya no trabajo en Sevilla ni ejerzo la Abogacía, ahora soy un mero pensionista que mata su tiempo en su pueblo natal. Y estas cosas siempre cuentan.
De todas formas, y espero me creas, te deseo el mayor éxito en esta nueva empresa.
Y permíteme que me despida con una osadía: componer un soneto para tí:
Dime Florencio Aguilera por tu vida
cuál será mañana el sol que más caliente,
cuál el amigo más longuipotente,
cuál el elcalde de sombra más tupida.
Dime cómo conjugas a medida
el pasado, el futuro y el presente,
cómo ser adalid y de repente
de ese patrimonio te olvidas.
Conservador ayer, hoy lo que se tercie,
amigo de toreros y pianistas,
mañana indignado, en un momento.
Florencio, cuando dejes este mundo
no habrá perdido Ayamonte un artista,
Ayamonte habrá perdido un bello cuento.