Blogia
Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

Mojarreando

MOJARREANDO. Vuelta al cole... para los abuelos.

MOJARREANDO. Vuelta al cole... para los abuelos.

Desde que la mujer empieza a incorporarse al mundo laboral general, fuera de las tradicionales actividades de servicio doméstico, mucho ha cambiado la vida familiar de los españoles.

Que los abuelos han estado siempre muy pendientes de sus nietos es sobradamente conocido. Abuelos llevando a sus nietos al parque, a las plazas de recreo, a actividades deportivas y lúdicas en general del mundo infantil, ete., representan estampas que han abarrotado los álbumes de fotos familiares.

Pero en la actualidad, otras estampas, otros momentos, han venido a completar y complementar las anteriores y de una forma además generalizada. Hoy los álbumnes de fotos están llenos de estampas en las que se ven a las pacientes abuelas dando el desayuno a sus nietos; a las puertas de los colegios los abuelos esperando la salida; incluso asomándose a las rejas de los recintos colegiales para verlos jugar en el recreo o llevarles ese bocadillo olvidado con las prisas de las mañanas.

Y lo hacen no sólo de buena gana, sino orgullosos de sentirse aun válidos para tan importante tarea. Entretanto, los padres trabajan con la tranquilidad de que sus hijos están perfectamente atendidos. Y los maestros, los profes, las seños, hablando con los abueletes como si de los padres se tratase.

Como decía en el título de este artículo, acaba de comenzar el curso escolar... para los abuelos.

MOJARREANDO. En la prematura muerte de Manolo "Botica"

MOJARREANDO. En la prematura muerte de Manolo "Botica"

La muerte es insensible a las fechas en que se lleva a los amigos. Al bueno del Pocke nos lo arrebató en Nochebuena, a Isaac en pleno verano, y así podríamos seguir, con mi compadre Tortosa, con mi hermano Paco Valenzuela, con mi amigo Nino...

Aprovechando que Ayamonte hierve de entusiasmo en uno de los días más hermosos del año, el de la Ofrenda de Flores, nos llega la noticia de tu muerte, Botica. Yo había pensado escribir este obituario en la carpeta de Ayamontinos inolvidables, pero, aunque lo serás siempre, he preferido hacerlo en la de Mojarreando. En tu honor. Porque tú fuiste siempre un mojarrón esencial. Manejabas la pluma como nadie y con ella desnudaste mentiras, levantaste alfombras, pero también, y con grandeza de alma, rendiste homenajes a tus paisanos más humildes, a los sentimientos más arraigados. Si las carrozas del Carnaval, que en tu honor escribo con mayúsculas, llevaran crespones como los varales de los pasos de palio, el tuyo ondearía al viento con todos los honores.

Pero como estamos mojarreando, amigo Manolo, querido Boti, voy a decirte una cosita: nunca me creí tus ateísmos ni tus agnosticismos, y ello por una sencilla razón: porque es imposible que alguien que tenga un corazón tan grande como el tuyo no comulgue con el Dios de la Bondad. Tú lo hacías a diario con tu vida, con tu comportamiento. Eras esencialmente bueno, y por ello cristiano aun sin saberlo. Nunca olvidaré aquel espléndido artículo que un año que ahora no recuerdo escribiste para el álbum de Semana Santa. Cuántos de los que presumimos de creyentes te envidiamos en ese momento.

Hoy andarán muchos especulando con los motivos de tu muerte. Lo de siempre, Boti, lo de siempre. Ya sabemos que tus “usos” no fueron muy recomendables, pero qué más dá, Botica, que más dá. Estos que especulan tanto ignoran lo principal, y es que para morir sólo existe una condición: estar vivo. Ni más, ni menos.

Nos dejas con el buen sabor de esa Literatura que nos brindaste durante toda tu vida, exquisita y de altura. Y con el recuerdo de su prestancia de buena persona, y mejor ayamontino.

Adios, amigo Botica. Hasta siempre.

MOJARREANDO. El programa de las Fiestas de Las Angustias.

MOJARREANDO. El programa de las Fiestas de Las Angustias.

Tengo a la vista el programa de festejos de este año, y la verdad es que en general resulta muy atractivo a pesar de los difíciles momentos que vivimos y teniendo en cuenta que en muchísimos pueblos españoles han sido suspendidos los fatos, y en algunos casos se ha recurrido al ingenio para reunir fondos, como el caso de la alcaldesa que canta en público canciones de Lola Flores.

Pero este es un blog de mojarreo, fino, pero mojarreo, y allá vamos con la programación, lo que más nos llama la atención.

Lo de la novillada sin picadores y precios populares, amén de que es un hecho que depende de un empresario privado, viene en consonancia con la crisis económica: ni hay dinero para mayores ofrecimientos ni los bolsillos andan holgados para pasar por taquillas importantes. Lo de los Grupos Locales para animar el recinto, no sólo no me parece mal, sino todo lo contrario, yo creo que debe insistirse en eso, porque ¿qué gana Ayamonte con derrochar el dinero de que se dispone en pagar a cuatro artistas algo famosos, muchos de ellos simples “triunfitos” que a lo más aspiran es a cantar en el programa de María Teresa Campos, y por el contrario, cuánto se gana con oir a los nuestros, a promocionarlos, a darles las oportunidades que merecen?. Creo que la alternativa es muy clara.

Como hemos estado escribiendo estos días sobre estampas nostálgicas, vamos a hacer un breve análisis de esas estampas que faltan en las últimas fiestas patronales. A saber:

Los que ya peinamos canas, esas que hacen de nuestras sienes balcón de tempranas edades, y teniendo en cuenta la condición de pueblo eminentemente marinero de Ayamonte, echamos mucho de menos aquellas viejas carreras de botes de remos, o las pruebas de natación, o las cucañas. Teniendo como tenemos un estero, el de la Ribera, tan bien cuidado, abrazado por dos sitios inigualables, el Parque y la Avenida, no entiendo cómo no se han resucitado estas costumbres tan nuestras y tan propias de estos días festivos.

Claro, que para compensarlo, el Ayuntamiento, desde hace unos años, nos ofrece unos espectáculos alternativos a esas competiciones de sabor marinero: los campeonatos de dominó, dados y tute subastado. Menos mal, porque ahí sí que radica nuestras esencias, la flor y nata de las Fiestas de Las Angustias. Qué sería de unas fiestas patronales en Ayamonte sin una competención de tute subastado, ¿me lo quiere decir alguien?. No hay más que ver cómo se pone el recinto en esos momentos y como arriban a la ciudad esos autobuses cargados de aficionados al tute, dados y dominó, entretenimientos rarísimos que no pueden ver en otros lugares más que en Ayamonte, que los ha sabido situar en el meollo de sus fietas principales.

Digo yo que nuestros nuevos regidores pensarán que  de las carreras de botes, natación y cucañas ya nos quedamos satisfechos, es el pasado, aunque sea un pasado que es historia. Por eso ya no tiene sentido hacerlo ahora. A no sé que quienes organicen estas cosas oigan bien ese anuncio de la tele que patrocina el bonito del Norte: “parece historia, pero es el futuro”.

Porque, queridos ediles, nunca olvidéis ese anuncio: la historia siempre es el futuro. Olvidarla es mala cosa.

Ah, y del muy tradicional, muy antiguo, muy emblemático, muy paradigmático, muy todo y mucho más Paseo de Caballos, ni les digo. Y es que sólo de referirlo, como decía un conocido humorista de la televisión en blanco y negro, se me mueven los mofletes.

Y por último y siguiendo con la nostalgia, no sería del todo disparatado recuperar las viejas verbenas, las de pasodobles y boleros para los carrozas, en plan tranquilo, para lo cual contamos con un recinto in comparable: el Paseíto Nuevo. Dicho queda.

MOJARREANDO: Epi y Blas y otras lindezas de actualidad.

MOJARREANDO: Epi y Blas y otras lindezas de actualidad.

 

Entre el debate inútil sobre el sexo de Epi y Blas y la manifestación de los antipapa, ahora aparece una noticia que nos dice que el origen de la vida reside en la erupción de un volcán submarino.

Con lo fácil que resultaría dejar tranquilos, con sus cosas de amigos, a los dos entrañables personajes. Estos gays –versión yanki del mariquita azuca, pero en plan promíscuo, el todo vale- no se conforman ya con el dichoso día del orgullo, ahora todos tenemos que ser como ellos, ahora, el ser heterosexual es un disparate, una desviación. Dos hombres no pueden ser amigos, tiene que ser forzosamente “pareja”.

¿Cómo nacería la vida cuando erupcionó el volcán submarino?. Los entonces seres humanos –los podemos llamar así pues aun no habían nacido ni Hitler ni Bibiana Aido- ¿serían todos gays que luego degeneraron en heterosexuales?.

En cuanto a los antipapa, sólo me queda plantearles un reto: seguro que ellos -que no pasarán de un par de miles-, dejarán en las calles de Madrid más suciedad, más mierda, más impudicia, que el millón y medio de jóvenes que asistirán al encuentro con el Pontífice; estos lo dejarán todo limpio y recogido, los indignados de turno nos legarán su huella, la de la pura anarquía y el ni siquiera saber qué quieren.

MOJARREANDO. La llegada del Pargana.

MOJARREANDO. La llegada del Pargana.

Por fin arribó el Pargana con sus lengüitas de gato, y en estuches primorosos, de lujo,  puros habanos; no apareció el Ayaba, tampoco lo hizo el Mayo, ni el Guardián del Registro se acercara con el Gago, y para colmo de faltas el Kun andaba ocupado despachando gasolina en el camino el Calvario.

Sí que estaba el Manolín, “pulicía” tipo urbano, y con toda la familia bien que pasamos buen rato, con gambitas rebosás, choquitos fritos y croquetas, en el Bar Andalucía, muy cómodos en la puerta.

El Pargana estaba ufano rodeado de sus nietos, con el varón entregaíto, con Leonor ni os cuento.

De la calle Buenavista dimos cumplido y buen cuento, recordando a las gentes de los tiempos de Armandito el diligente tendero. Recordamos a Ofito y Aurelio el carnicero, a Joselito el Tiñoso y a los Tortosas en pleno, a Carmen la Pianista, a la Carpanta vendiendo el café de contrabando, mientras en la calle Olivo está Aníbal el carbonero.

Vive el Pargana en Lisboa, muy antigua y señorial, más siempre le queda tiempo a su madre visitar, saludar a Manolín y su pueblo pasear, buena costumbre pardiez, que la tierra siempre tira y eso se merece un diez.

Que se repita, Pargana, y traete las "linguitas" y los puros otra vez, por si al Kun y al Franquito les da por aparecer.

MOJARREANDO. El Reina ha muerto, vivan "Las Reinas"

MOJARREANDO. El Reina ha muerto, vivan "Las Reinas"

Mediados el siglo XV se acuñó en la vecina Francia una frase que haría historia: “le roi est mort, vive le roi”, (el rey ha muerto, viva el rey). Se trataba de aprovechar la ocasión de un óbito real para vitorear al rey fallecido como último homenaje y a la vez hacerlo con el nuevo como señal de bienvenida.

Hasta 1958 no supe de la existencia de tal frase, entonces era un imberbe que estudiaba el Bachillerato en el viejo Instituto Laboral. Fue con motivo del fallecimiento del papa Pio XII, que don Juan Fernández, primer director del centro dijo aquello de “el papa ha muerto, viva el papa”. Nos sorprendió a todos pues nadie podía pensar que a un muerto que se pudiera desear vida. La frase era una adaptación de la francesa utilizada en la sucesión de Carlos VI por Carlos VII,  y así se nos explicó.

Pasados muchos años se me antoja hacer una adaptación de la histórica frase para incluirla en un evento comercial ayamontino: los Supermercados Reina han sido comprados o absorbidos por los Supermercados El Jamón. Podríamos decir que todo queda en casa pues las dos empresas son andaluzas. Por supuesto que no voy a entrar en las razones que han motivado este hecho mercantil, los propietarios de ambas cadenas comerciales saben bien lo que hacen, y como dice el refrán, más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena. La frase en cuestión quiero adaptarla al evento comentado de tal guisa: “El Reina ha muerto, vivan “ las Reinas”.

“Las Reinas” del caso no son otras que mi amiga Manoli –para más señas hija del Sevilla y nuera de Joaquín Casiñas, casi nada- y sus compañeras del todavía Reina-Covirán de la calle Jacinto Benavente. Ellas han sabido, con eficiencia, cordialidad, exquisita educación, incluso cariño, dar a un supermercado todo el encanto de la antigua tienda de ultramarinos o comestibles, en las que las señoras, al par que compran cuentan sus historias, sus chismes, sus cosas de mujeres, en tono cordial. Esperando en la cola de la caja se puede enterar uno de todo lo que pasa en la barriada e incluso en el pueblo; te vas sabiendo lo que va a poner cada una de comer; tomas nota de la última receta; te enteras si ya han llegado a la playa los locutores de Canal Sur, Pedro Rotllán y Paco Gamero...Y todo ello sin que la cajera deje su menester, que buenas son las mujeres como para no hacer dos cosas a la vez si una de ellas es el chismorreo.

Siempre hablando con las clientas, siempre con buen humor, estas  mujeres han creado una especie de escuela del buen servir en esta barriada que ya va acuñando modos y maneras a pesar de su relativa “juventud”. Y como creo que las buenas maneras no deben perderse, pido a los responsables de la cadena El Jamón que por favor,  las dejen donde están, no sólo en la empresa, que parece que eso está acordado, sino en Jacinto Benavente, en la nueva tienda que abran, en ese foro del buen servir, de la tienda hecha familia y escuela de convivencia. La clientela les quedará agradecida.

MOJARREANDO. El Economato San Vicente de Paul.

MOJARREANDO. El Economato San Vicente de Paul.

La azarosa vida de Vicente de Paul encuentra a comienzos de 1617 un punto de inflexión que le hará cambiar para siempre su estrategia evangelizadora y asistencial. Vicente de Paul procedía de una familia humilde y su vida fue siempre en busca de alcanzar metas, incluso renunció a un cargo, creo que de párroco, a fin de continuar sus estudios pues pretendía ser obispo. La vida de los más pobres, de los enfermos más desasistidos fue, empero su norte, su empeño. Fundó la Congregación de la Misión y el instituto de las Hijas de la Caridad: la evangelización y el carácter asistencial de su obra quedaban así garantizados.

Pero, como decía al principio, fue a comienzos de 1617 cuando asistiendo a un enfermo moribundo en Gannes descubrió lo que en adelante seria el sine cuanom de su obra: la ternura, la ternura de Dios. Aquel enfermo tenía fama de ser hombre de bien, pero padecía una extrema soledad moral, padecía la noche, el frio y la imposibilidad de hablar con Dios; cerca de la muerte nunca había encontrado una mirada sacerdotal lo bastante dulce y lo bastante humana para poder salirse de sí mismo y atreverse a creer en la ternura de Dios. He ahí la auténtica vocación de Vicente de Paul: la ternura que procede de Dios.

En nuestra ciudad ha nacido una nueva obra asistencial bajo los auspicios de San Vicente de Paul: un economato social. Andan embarcados en semejante singladura, la Parroquia, el Ayuntamiento, la hermandad patronal y todas las hermandades. Ahora viene lo verdaderamente importante, que no es, aunque lo parezca, la cuestión económica. Esta se resolverá, seguro, mediante la generosidad de los ayamontinos. Lo verdaderamente importante es esa labor asistencial que pretende paliar el sufrimiento de unas familias que no tienen para atender las necesidades más perentorias. Y esa labor caritativa no lo será en plenitud si no está presidida por esa mentalidad de San Vicente, que no se conforma con facilitar a unos pobres comida, y que nos invita a ponernos al lado de esos pobres, mirarlos a los ojos, sentir cómo nuestro cuerpo de estremece ante su situación. Y que vean en los que les asisten no solamente generosidad, efectividad, asistencia material, sino eso que en San Vicente supuso el gran punto de inflexión de su vida: la ternura, la ternura de Dios.

Espero y deseo que el recien creado economato sea un éxito, y desde este modesto blog invito a todos los ayamontinos a colaborar con eficiencia, con solidaridad, con entrega...con ternura.

MOJARREANDO. Carta abierta a Florencio Aguilera.

MOJARREANDO. Carta abierta a Florencio Aguilera.

Estimado Florencio:

No sé cómo te sentará esta misiva, espero la aceptes desde la sinceridad con que la escribo y con el buen sentido del humor de que siempre has hecho gala.

He estado esta tarde en el patio del ayuntamiento. Bueno, me explico, en la parte de patio que has dejado libre después de tapar con tablones aglomerados los excepcionales paños de azulejos que le son propios, cosa que en ti me extraña enormemente. Con lo que tú has protestado porque nuestras autoridades dejaban crecer el seto del Muelle de los Bloques que privaban de la hermosa vista de nuestro río, o porque los bloques de cemento levantados en la Villa no dejaban contemplar esa vista incomparable del barrio desde la ribera del Guadiana. Con lo que tú, adalid de nuestro Patrimonio, has luchado y peleado. Pero en fin, estimado Florencio, como se recoge en el Quijote, "cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras".

Tengo que decirte un par de cosas en relación con tu vida de artista completo, que para mí lo eres. Por un lado, que de todas tus facetas artísticas la que más admiro es la de belenista, no creo que en España te supere nadie. Admiro también tu capacidad para organizar eventos musicales de categoría. Y admiro tu forma de pintar, sobre todo, como se dice en argot pictórico, cómo “manchas”, cómo con una mancha nos ofreces al tiempo luz y sombra, perspectiva. Por otro lado, no entiendo qué quieres decir con exposición antológica. La antología es una selección dentro de una obra global y yo sigo viendo en tus exposiciones prácticamente los mismos cuadros, los mismos bocetos, los mismos apuntes que en otras ocasiones. Por otro lado, dado su juventud, su incipiencia como pintor, poca antología puede proponernos tu hijo. Que tiene maneras y talento no debe caberle dudas a nadie, a mí al menos no me caben, pero de ahí a hablar de exposición antológica me parece algo exagerado o precipitado.

Pero lo que más admiro de ti, querido Florencio, es tu inteligencia. Has sabido rodearte siempre de personas que te dieran prestigio y a la vez actuaran como mecenas de tu obra. Ser amigo de Litri, doctor Vila, Canorea, etc. no es poca cosa. Con el anterior alcalde hiciste encajes de bolillos, fingiste hacer las paces con él y terminó diciendo, eufórico, que contigo había nacido la Cultura en Ayamonte, ahí es nada.

Y así se escribe esta historia, este bello cuento que es tu vida artística, fruto sin duda de tu más que acreditada inteligencia, porque la inteligencia no es otra cosa que la capacidad de resolver problemas, habilidad, destreza y experiencia. Ser inteligente, como lo eres tú, es saber elegir la mejor opción entre las que se nos brinda para resolver un problema. Que hayas expuesto antes acompañado de cuadros de tu padre y de tu hijo, qué más da; que llames antología a lo que es mera repetición, qué más da; que ocultes a nuestros visitantes precisamente en el periodo más álgido del año la belleza del patio de nuestra Casa Consistorial, pecata minuta.

Y comprendo perfectamente que no me hayas invitado a la inauguración de la exposición. Al fin y al cabo, ya no trabajo en Sevilla ni ejerzo la Abogacía, ahora soy un mero pensionista que mata su tiempo en su pueblo natal. Y estas cosas siempre cuentan.

De todas formas, y espero me creas, te deseo el mayor éxito en esta nueva empresa.

Y permíteme que me despida con una osadía: componer un soneto para tí:

Dime Florencio Aguilera por tu vida

cuál será mañana el sol que más caliente,

cuál el amigo más longuipotente,

cuál el elcalde de sombra más tupida.

Dime cómo conjugas a medida

el pasado, el futuro y el presente,

cómo ser adalid y de repente

de ese patrimonio te olvidas.

Conservador ayer, hoy lo que se tercie,

amigo de toreros y pianistas,

mañana indignado, en un momento.

Florencio, cuando dejes este mundo

no habrá perdido Ayamonte un artista,

Ayamonte habrá perdido un bello cuento.

MOJARREANDO. De dinero y capital, la mitad de la mitad; y si es comerciante, la cuarta parte.

MOJARREANDO. De dinero y capital, la mitad de la mitad; y si es comerciante, la cuarta parte.

Muchas veces no sabe uno a qué atenerse. Me explico: mis paisanos, mis amigos de los bares y del comercio en general esperan con ansias la época estival porque es propicia a levantar sus negocios dado el mayor número de visitantes con que cuenta Ayamonte. Es lógico.

Pero después la vida, con sus contradicciones, nos pone a cavilar. Resulta que lo ideal es el verano, que venga mucha gente, que entre en los bares, que entre en las tiendas, que consuma, que gaste. Hay negocios que viven prácticamente de los dos meses de verano, después es cuestión de mantenerse, de pagar los gastos y poco más. Eso dicen los bien pensados; los mal pensados dicen aquello de “de dinero y capital, la mitad de la mitad”, a lo que mi antiguo jefe, el abogado Trinidad Navarro, con buen sentido del humor,  añadía aquello de “y si es comerciante, la cuarta parte”. En fin, pilarín, a lo que íbamos.

Ayer, debido al dia otoñal que sufrimos o disfrutamos, depende de cómo se mire, mi amigo Benito Ramírez, el gran jefe de la Policía Local, echó el bofe por la boca dirigiendo el tráfico en la Curva del Astillero antigua, hoy Rotonda de los Miguelitos. Madre mía, nunca se había visto tanto coche entrando en Ayamonte, a las dos de la tarde la cola llegaba al cuartel de la Guardia Civil. Bueno, pues miren por donde, el otoñal día de ayer vino a resultar un gran día para el comercio y la hostelería, incluso por la tarde el centro comercial “abierto” estaba a rebosar. Claro, que algunos dirán que sólo vienen a mirar como decía el Llamita.

Pa mí que dias como el de ayer de verano otoñal son los que necesita el comercio local y la hostelería, porque lo de la playa, si fu ni fa, la gente se pasa todo el día bañándose y tomando el sol sin gastarse un duro y comprando en el Mercadona para cocinar en casa, que sale más barato y no está el horno pa bollos.

¿Que dirán los comerciantes?. Pues seguramente aquello de “la cuarta parte”. Será por lágrimas.

MOJARREANDO: Olor a septiembre.

MOJARREANDO: Olor a septiembre.

No sé que tiene la Casa Grande que es capaz de ofrecernos olores fuera de tiempo. A veces, en invierno, con motivo de un acto cofrade, nos trae el inconfundible y tan deseado olor a incienso.  Anoche, cuando todavía julio se resiste a dejarnos, olía a nardos. Y a septiembre membrillado.

De la mano maestra y veterana en mil batallas de mi amigo José María Rodríguez Márquez, vamos, Pepito Márquez, la hermandad de las Angustias presentaba su revista anual adobada este año con un cartel anunciador del “Día de la Virgen”, obra del fotógrafo oficial de la hermandad.

Un acto perfectamente organizado por la nueva Junta de Gobierno presidida por el inefable José Manuel Martín Frigolet, vamos, el Perito, al que no faltó el incondicional y efectivo apoyo de sus hijos Ernesto y Javi, vamos, los Niños del Perito. Todo ello moderado espléndidamente por mi querida sobrina María Antonio Moreno Flores, vamos, mi Marianto.

Tuve la satisfacción de ubicarme junto a ilustres amigos: Celedonio Martín, Enrique Arroyo, Pedro Moreno, Narciso Sánchez, Paco Cecilia, así sale uno reforzado en su prestigio. Y para colmo, un niño del Arauz sacándome tomas sin avisarme de que metiera barriga.

Todo fue, como digo, brillante, ameno, estupendamente recepcionado por un público que prácticamente llenó el recinto. Brevedad en las intervenciones, cosa que siempre es de agradecer, (hasta el cura Carlos estuvo, si nó breve, sí moderadito). Y la gran noticia: la creación de un economato con miras a atender a las personas más necesitadas. Idea inmejorable que debe ser recepcionada con generosidad por todos los que decimos ser devotos de la Virgen. Es de destacar también un detalle pintoresco: el nombre creo que italiano de uno de los sacerdotes que predicarán la novena.

Pronto llegará la Bajada, la Novena, la Ofrenda, la Función, la Procesión. De momento podemos deleitarnos con la lectura y contemplación de una muy buena revista, muy mejorada en su presentación, que nos anuncia todo el devenir de la festividad de nuestra Patrona, que no por repetida deja de ser deseada.

Enhorabuena a la Junta de Gobierno y a todos los participantes.

MOJARREANDO. El CCA.

MOJARREANDO. El CCA.

Vivimos tiempos de siglas. A veces, para enterarse uno de algo necesita hacer un cursillo para descifrarlas, porque además los periodistas y las agencias de prensa no se estropean en escribir la cosa al completo. Ultimamente se puso de moda las siglas SGAE, pero por ninguna parte pudimos leer Sociedad General de Autores de España. Ahora vuelven las siglas AENA, es decir, Aeropuertos Nacionales, por aquello del atropello de los controladores.

Como los ayamontinos somos así de noveleros y modernos, ahora hemos creado el CCA, que suena como a academia de enseñanza  por correspondencia (CEAC, CCC, ¿recuerdan?). Pero no es una academia ni nada que se le parezca, aunque por supuesto que en el CCA puede tener cabida cualquier academia. El CCA de mi entrañable amigo Emilio Borrego Ferrer es el anagrama, o abreviatura, o sigla de lo que se ha dado en llamar Centro Comercial Abierto, y que por supuesto cuenta con el beneplácito de nuestro Ayuntamiento, como no podía ser menos.

Hace algunos años se llevó a cabo una campaña descomunal para hacernos ver a los ayamontinos que lo ideal era que todas las tiendas, incluidas las de toda la vida –Sanchito, el Alosnero, Mari Carmen la de los helaos, el Lapiz, Cayetano Ojeda y la incombustible Facorama- fueran a parar a ese armatoste de la carretera del parador o Avenida de la Constitución, porque ahí estaba el futuro comercial de Ayamonte. Es más, según sus promotores, Gonzalo Cano a la cabeza, con maneras juliovernianas, la cuestión era de sí o sí, pues la desaparición del vetusto centro comercial de Ayamonte de toda la vida quedaba poco menos que a la vuelta de la esquina. Ha ocurrido todo lo contrario: si no es por el Mercadona, en el centro comercial nuevo no quedaría nada, incluso las pocas tiendas que quedan, aun siendo algunas de marcas, vienen vendiendo ya a precio casi de mercadillo, (por 9,95 euros me compré antier un pantalón en Esprinfiel, que pienso estrenar el viernes en la Casa Grande cuando se presente la revista Las Angustias). Las tiendas del centro de toda la vida siguen ahí, incluso se ha incrementado su número. Y ahora, a vueltas del desengaño, sus dueños y el Ayuntamiento corren presto a potenciarlas, a insuflarles vigor. A mí eso me parece espléndido, soy un defensor de nuestro tradicional comercio. Ahora, con sus calles peatonalizadas está de dulce.

Pero lo que no acabo de entender es eso de “abierto”. ¿Acaso alguna vez estuvo cerrado?. Ya dije en un comentario anterior que salvo el conocido “Hierro de Cortada”, en ninguna calle del centro comercial de Ayamonte hubo nunca ni barreras, ni puertas. Al centro se llegaba, andando, en bici, en coche. Siempre abierto, como debe ser.

¿No hubiera sido mejor referirse a esta zona histórica de Ayamonte como CCT, Centro Comercial Tradicional?. Pues nada, en orden a la modernidad, surge lo de abierto. Me veo a mis amigos Antonio Rodríguez Castillo y Emilio Borrego Ferrer acompañados de Damiana Ruiz, concejala del ramo,  saliendo de la Casa Consistorial al grito folklórico-coplero-pantojil de “abran puertas y cerrojos que nos dé la lú der só”, y dando así por inaugurado el nuevo CCA.

Con razón un viejo ayamontino se dejó caer en su día con aquello de “aquí, el que no está loco, está podrío”.

Pues nada. Se llame como se llame, viva el Centro Comercial de Ayamonte, el de la Ribera.

Y R.I.P. por el Via Crucis de Agrupación en la calle.

MOJARREANDO. Una de sucedáneos.

MOJARREANDO. Una de sucedáneos.

José María Pemán fue un escritor y pensador del pasado siglo. Posiblemente, el único o de los poquitos intelectuales que osaban poner en entredicho una determinada actuación del Régimen. Dicen que era amigo de Franco, y eso le otorgaba una especie de patente de corso en la libertad de expresión, aunque limitadita, no vayan a creer. Una de las ocurrencias del autor de “El condenado por desconfiado”, que era la obra preferida de los profesores de religión de la época, fue la de bautizar las entidades donde iban a parar los ministros y altos cargos del Gobierno una vez que Franco les había enviado con el famoso motorista la carta de destitución y agradecimiento de servicios como “sucedáneos del Gobierno”, y relataba un verbigracia ilustrativo: Telefónica, Campsa, Renfe...

¿Pensaban ustedes que estos modos y maneras propios de las dictaduras quedarían desterrados con la llegada de la democracia?. Pues si es así se equivocan de cabo a rabo. Hoy siguen existiendo los sucedáneos. Para que nadie se ofenda pongamos como ejemplo el que mejor conocemos: nuestro paisano Isaias Pérez Saldaña, antiguo y fiel consejero de Chaves, pasó a ser presidente de una cosa que se llama Cartuja 93 y que ni Dios sabe lo que es.

Otras veces, los viejos políticos arriban a las instituciones públicas desde foros privados ofreciendo el oro y el moro que cuando ejercían sus mandatos por lo visto ni habían ido al moro ni habían visto el oro.

Es el caso del exconsejero de la Junta Jaime Montaner, que al cabo de los años arriba a esta bendita tierra llamada Ayamonte, tan generosa en tragarse lo que le echen, sobre todo si viene de fuera. Me explico: yo, como casi todos los ayamontinos, paso mucho por la zona de la dársena. Al estilo del maestro Antonio Burgos, propongo un concurso. Se regala una ración de pescaíto frito en la feria del idem a quien nos muestre imágenes acreditativas del navegar, de la actividad naútica de los muchísimos barcos deportivos anclados en nuestra rada, porque la verdad es que yo siempre veo los mismos y muy quietecitos. Fotos tengo del entorno de muchos días y a todas horas.

¿Quien se beneficia de esa ocupación que ha desterrado a los pocos barcos de pesca que nos quedan?. ¿Qué beneficio supone para Ayamonte tener la dársena “pesquera”, que es su tradicional denominación, ocupada por cientos de barcos de recreo?. ¿Tantos señoritos quedan en estos tiempos de crisis que necesiten un macroproyecto como el que propone el señor Montaner?. Ya vislumbro cómo tiemblan en Puerto Banús, o en toda la costa española al pensar que el macroproyecto de Montaner va a acabar con esos puertos deportivos para recreo y gozo de la alta morería y del seudoseñorío de tinte feudal que aun pervive en España.

Ayamonte es ciudad pesquera por antonomasia, y nunca supo resolver problemas de esta índole que hace muchísimos años resolvieron nuestros vecinos portugueses. Ellos construyeron una dársena “al derecho”, es decir, mirando hacia el mar; a nosotros nos la hicieron unos brillántisimos ingenieros mirando hacia el nacimiento del río, para recoger de paso toda la basura que arrastran los rios en su bajamar, sobre todo en tiempos de inviernos tormentosos. Y no digamos nada de la barra, de su dragado. Los portugueses construyeron un espigón que facilita la entrada de sus barcos al tener la barra mejor calado, la nuestra siempre demandó unos buenos dragados que nunca o casi nunca llegaron. Ahora se nos ofrece, desde un sucedáneo de consejería, un macroproyecto -el mayor puerto deportivo del mundo mundial- pensado en los más poderosos económicamente, a cambio de especular con la creación de unos puestos de trabajos que como ocurre con la dársena, se reducirán a un par de currantes encargados de tener a punto –no se sabe para qué- los barcos de unas personas que viven en Extremadura, Castilla, Madrid...y que arriban a Ayamonte unos días al año, a lo mucho, a darse una vueltecita en sus barcos deportivos. Los nuevos criados, que en vez de cuidar caballerizas cuidan yates y barquitos de recreo. Por lo visto eso es crear puestos de trabajo. Como diría la ilustrada Belén Esteban: me parece "nefastamente" patético.

Los ayamontinos tenemos demasiado fresco el fiasco de Costa Esury, que sí, creó puestos de trabajo, casi los mismos que ahora forman parte de la nómina del paro y dejó todo medio abandonado si nó abandonado del todo. También en ese macroproyecto había visos de crear una nueva y gran ciudad a orillas del Guadiana; como el de la “Nueva Venecia” en que iban a transformar el depauperado campo de Canela. Y pare usted de contar.

Siento tener que escribir esto porque veo muy ilusionado a mi joven amigo Antonio Rodríguez Castillo, nuestro alcalde. Y la verdad es que no deseo otra cosa que tener un día que rectificar lo aquí escrito, pero mucho me temo que, atendiendo a la ley de Murphy, la llave siempre te coge en el bolsillo contrario de la mano que tienes libre. Lo siento, Antonio, pero Ayamonte necesita otros proyectos más a corto plazo, más realistas. Así es como lo siento.

Como por ejemplo, lo del Centro Comercial Abierto, que por cierto, cuando quieras os invito a café  a ti  y a mi querido amigo Emilio Borrego para que me expliquéis lo de “abierto” referido al centro comercial. Y es que yo nunca lo vi cerrado. No había barreras a la entrada de las calles, como mucho el famoso hierro de Cortada en la calle Cervantes, que no sé por qué lo quitaron. Será que me estoy haciendo viejo y empiezo a no recordar nada del pasado. O que esta puñetera mojarra no me da tregua.

MOJARREANDO: La torre furtiva.

MOJARREANDO: La torre furtiva.

Se asoma como furtiva, temerosa a ser vista, a que los malvados de los paños de ocultaciones la vean y tomen medidas de sastres diabólicos. Se asoma con timidez, o con la astucia de “como el que no quiere la cosa”. Entre palmeras, farolas y el azul de un cielo que llora porque desde otros lugares no la distingue.

Pasa como con el río. A la torre de las Angustias, alta, esbelta, bastante simple en su composición arquitectónica, pero bellísima desde la belleza de lo sencillo, la han ido ocultando poco a poco, de forma traicionera. Ahora aparece otro monstruo del cemento y la especulación en esquina Lusitania-Cervantes, -dí la esquina de José Salvador y terminas antes, me espeta el enano infiltrado que en todo se mete-, y desde Trajano tampoco se divisa ya la torre. Todo es gigantesco a su alrededor, solo la salvan esas entrañables escalinatas que la aupan fuera del alcance de los progresistas, de los que creen que cuando  un pueblo parece una capital  se sale ganando.

Manolo Landero la fotografió de noche, esplendorosa en su iluminación artificial que en nada confunde la luz natural de la noche ayamontina. Parece imposible que puedan ocultarla más, aunque siempre nos quedará el recurso de acercarnos hasta las cadenas de nuestros cosquis de antaño para contemplarla, admirarla y amarla. No le sobra nada, no le falta nada, su sencillez es pura generosidad para el embeleso y la contemplación mientras degustamos unas exquisitas tapas en el Costalero y  Cortada.

Es ella, nuestra torre de las Angustias, que desde la Laguna se nos muestra casi furtiva, abriéndose paso entre viejas palmeras y farolas románticas, abrazando un cielo que en Ayamonte es más azul por ser a la vez cielo y mantilla de una mujer andaluza que cada vez viste más de zara y de mercadillo y utiliza menos la pañería de Manolito el Lápiz. Son los tiempos nuevos, esos que quieren a toda costa los modernistas a ultranza, los adalíes de una modernidad que a ningún sitio conduce, y que han convertido a la torre de las Angustias, antaño omnipresente, en furtiva y tímida.

MOJARREANDO. ¿Qué fue de nuestro Corpus Chico?.

MOJARREANDO. ¿Qué fue de nuestro Corpus Chico?.

Un ligero, fugaz vistazo al Muñeco Diabólico, nos trae estas noticias: Corpus Chico, día grande en Triana; miles de personas arropan al Corpus Chico en los barrios de Sevilla: los de Triana, la Magdalena, San Isidoro y las Siete Palabra, acumulan multitud de fieles; León celebra su Corpus Chico recuperado en 1937; procesión del Corpus Chico en Toledo; el Corpus Chico regresa a las calles de Burgos; Corpus Chico en el Realejo. En algún lugar de la vieja Castilla le llaman cariñosamente el Curpillo.

Atención, pregunta: ¿dónde quedó el Corpus Chico de Ayamonte, el del Salvador, el de la Villa?. Porque lo que ahora vemos poco o nada tiene que ver con el tradicional “evento”. Claro, que como ya no está de concejal la Gema, ya no hay eventos, será por eso.

Lo cierto es que el Corpus Chico desapareció en Ayamonte, como el Baluarte de las Angustias, el  Castillo, el Centro Sanitario Antonio Massoni Jesús, el Hospital de la Caridad, la antigua Caseta Municipal, la Casa Colorá, el Pozo de los Almendros... mediante derribo. Como suena, ni más, ni menos. Un día se levantan los reformistas de la cosa y se dicen: ¿por qué tenemos que ser nosotros como Sevilla, Toledo, León, Granada, Burgos con esa prosaica actividad del Corpus Chico, que suena a cateto con lo avanzados que somos?. Nosotros, a lo grande. Así que en Ayamonte ya tenemos dos Corpus grandes, uno en sábado y otro en domingo.

En Ayamonte ya no podemos hablar de Corpus Chico, ni tampoco relatar aquella coplilla de siglos: tres jueves hay en el año que relucen más que el sol...

Sin embargo, no todo es igual, por muy grandes que sean ambos Corpus. La Ribera, más avanzada y progresista, vuelve al palio;  la Villa, más rural y conservadora, prefiere el paso. Y no sé  por qué extraña razón, en todo caso nada comprensible, en el de abajo van todos los concejales y en el de arriba tiene lugar un considerable recorte. Algo queda del Corpus Chico, que diría un escrupuloso observador.

Hace unos días me paró una señora y me preguntó para cuando mi próximo libro de “cosas de Ayamonte”. Como este artículo lo tenía ya en mente, le contesté: muy pronto, señora, me lo están poniendo en bandeja, escribiendo sobre esas “cosas” que Ayamonte se dejó perder, ese nuevo libro se escribe solo. Al tiempo.

MOJARREANDO. El cartel del Carmen, para quitarse el sombrero.

MOJARREANDO. El cartel del Carmen, para quitarse el sombrero.

Ya iba siendo hora de que alguien se bajara del caballo de la presunta modernidad, del siempre sobado “impresionismo” al uso, en virtud del cual cada pintor haciendo de su capa un sayo pinta como le viene en gana y nos presentan carteles verdaderamente esperpénticos. Queda, en sumo, el mínimo respeto personal, pero nada más.

Cuando se elabora un cartel anunciador de un acontecimiento importante y además trascedente (Semana Santa, Angustias, Salvador, el Carmen, etc.), se debe tener en cuenta aquel refrán que reza que una imagen vale más que mil palabras, y renunciar al ego o parte de él en aras al bien común. No suele ocurrir así en muchas ocasiones y entonces pasa lo que pasa. Algunos pintores creen que un cartel es un cuadro de determinadas dimensiones, que se lleva a una imprenta y se reproduce, y así nos va. Un cartel es un cartel, o como diría un ayamontino castizo: una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa.

Mi buen amigo José María Romero, “Tapi”, ha elaborado desde el arte fotográfico que maneja con soltura y buen gusto, el cartel anunciador de las fiestas de Nuestra Señora del Carmen de Canela. El cartel ya fue presentado y no voy yo a añadir nada nuevo a lo que ya se dijera con autoridad y conocimiento en tal acto.

Me queda añadir que, a mi gusto, que es tan libre como cualquier otro, me parece un magnífico cartel, eso he dicho, cartel. Porque lo representa todo de un vistazo: la Virgen, la Patrona de los Marineros; la mujer andaluza representada en el traje de gitana (ni flamenca ni faralaes); el estero, el querido estero de Canela con sus barcos como esencia de la vida marinera ancestral;  la luz, el cielo ayamontino, y ese ambiente festivo y a la vez de sudor, de trabajo, de marinería que late en cada extremo del mismo.

Tapi se ha lucido, como en tantas ocasiones. Su arte para el cartel debe ser ejemplo a seguir. Y la decisión tomada por la Asociación me parece muy válida, sus miembros deben sentirse orgullosos por el acierto. Van poco a poco avanzando en ese proyecto que ya sentimos cerca, el de crear una auténtica hermandad en cuyo seno quedaría incluída sin ningún problema la actual asociación. Suerte a todos y repito, enhorabuena.

MOJARREANDO. Cainismo patrio.

MOJARREANDO. Cainismo patrio.

Sabido es, y por tanto no soy el primero en decirlo, que nuestra querida España –nacionalistas aparte- es tierra donde anida una trilogía antropológica: el pícaro, el envidioso y el cainita.

El pícaro cae bien por su ingenio, por su arte para el engaño, para el timo, para ganarse la vida sin pegar palo al agua; es simpático, locuaz, hasta comprendido. Convence con facilidad.

El envidioso suele disculparse a veces, ¿quien no lo es?, suelen decir. (Es como los borrachos o los drogadictos de la alta sociedad cuando dicen, ¿quien no se ha tomado una copa, o quien no se ha fumado un porro?). También alegan la excepción de la llamada y sobada “envidia sana”. Pueden hasta convencernos.

Pero, ¿qué me dicen del cainita?. Este no tiene escapatoria. La Lengua más hermosa de la tierra nos define el cainismo como una actitud de odio o fuerte animadversión contra los allegados o afines.

Después de cuatro años al frente del Ayamonte CF, mi buen amigo Manuel Rodríguez Gómez, Manolo Camilo, deja el club desengañado de tanta promesa incumplida y con las alforjas bien desocupadas que su generosidad y entrega al club fue vaciando en el caminar. Como es protocolario y necesario, Manolo Camilo se hizo acompañar de un determinado número de directivos- colaboradores.

Ahora le ha llegado el relevo a otros ayamontinos. Y un grupo de ellos se ha decidido a tomar el timón de este barco tan querido y tan difícil de llevar sobre todo por razones económicas.

¿Y qué creen ustedes que está pasando?. Pues lo esperado: algunos de los directivos salientes –y he tenido ocasión de ser testigo presencial, lo que suaviza el contenido mojarrón de este artículo- andan ya metidos a agoreros- :“no terminarán la temporada, no llegarán ni a la primera vuelta”- y cosas por estilo espetan en los foros donde la mojarra abunda.

Cainismo puro servido en estado de pureza. Con razón se dice que cada pueblo tiene lo que se merece. Esperemos que en esta ocasión el viejo refranero haga un aparte y no nos meta en el mismo saco. Suerte para la nueva directiva. Y para  mi amigo Camilo, a ver si recupera al menos parte de lo hasta ahora perdido.

MOJARREANDO: Bautismo rociero estilo ayamontino.

MOJARREANDO: Bautismo rociero estilo ayamontino.

Como decía el multipregonero rociero José Ignacio Artillo, el bautismo rociero es un acto lleno de simpatía y en algunos casos hasta de emotividad: sacerdote ficitio, padrino, madrina, etc.

Pero el mismo pregonero, rociero de autoridad y postín donde los haya, llegó a decir que al socaire de esa simpatía, de esa singularidad, a veces se llega a auténticas y estrafalarias estampas. Bueno, él decía algo más rotundo: putadas.

He visto en televisión Guadiana el bautismo rociero ayamontino, no sé si el de este año o uno anterior, lo que no obsta a este comentario. Y la verdad es que al prestigioso pregonero no le faltaba razón. Con independencia de las risotadas oídas y vistas cuando un romero “especial”- que cada cual interprete el término como prefiera- cayó al suelo durante su bautismo o fue empujado, la estampa del “singular sacerdote” con media sandía vaciada a modo de sombrero nos habla bien poco ni de seriedad, ni de singularidad, ni siquiera de simpatía. Esta estrafalaria ceremonia ni siquiera dio paso a la emotividad. Ningún romero, ninguna romera, se acercó al bautizante dando la impresión de que lo hacía con emoción, simplemente con jolgorio. La fotografía que ilustra este artículo es de otra hermandad, y refleja ese espíritu del que hablaba el prestigioso pregoneron rociero: singularidad, emotividad en el recogimiento, respeto de los asistentes de los asistentes, y la simpatía que se desprende del presunto diálogo entre bautizante y bautizando

Otras estampas pasadas por la televisión resultan, empero, admirables: rocieros esforzados por mantener las energías en el difícil camino de arenas, impulsando la carreta del Simpecado o ayudando a los que por razón de edad no pueden seguir el ritmo, hablan mucho y bien de la hermandad ayamontina.

Espero y deseo que las imágenes del esperpéntico bautismo rociero ayamontino no se propaguen excesivamente. Prefiero retener en mis pupilas otras imágenes, estas paradigmáticas, las de mis buenos y admirados amigos Paco Puchín y Manolo el Torerito aguantando el tipo a pesar de los muchos años que suman. Tipo y fidelidad. Seriedad y alegría. Estilo, diría yo.

Lo otro, ese esperpéntico bautismo, mejor olvidarlo.

MOJARREANDO. ¿Qué hacemos con los tickes de las casetas que no se han empleado?.

MOJARREANDO. ¿Qué hacemos con los tickes de las casetas que no se han empleado?.

Hay gentes que piensan que este blog es una caja de resonancia. Y piensan bien. Pero no todo vale, y me explico:

Ya hace tiempo que un cofrade, un hermano de la hermandad del Descendimiento, Santintierro y Mayor Dolor, me pregunta qué puede hacer con los tickes sobrantes de la caseta montada en las fiestas de las Angustias por no haberle dado tiempo a consumir por la cantidad que en ellos figura a fin de recuperar la “inversión”.

Aparte de que me parece patética esa pretensión, por mera educación le insinué que hablara con Lucho o Paco Cecilia, y enseguida me contestó que era inútil insistir pues no le hicieron puto caso; le dije que hablara con Martín y me dijo lo mismo. Lo invité a que los conservara como recuerdo y me contestó que de recuerdos tiene lleno el mueble-bar. Y así esta historia interminable.

Lo cierto es que los tickes no tienen fecha de caducidad, y al mismo tiempo resulta peregrino pensar que podemos manejarlos sine die cual si se tratasen de actas de concejales o diputados. Por ello, como yo soy abogado en estado de gracia de jubilación y se trata de una profesión muy “movida”, que lo que hoy vale mañana ya es tarde, requiero a los sabios letrados que visitan el blog: Pedro Pérez, José María Mayo, Alberto Fernández (que me consta es visitante furtivo), y algún otro que lo desee, a que aporten soluciones jurídicas al asunto de los dichos tickes.

Y por supuesto, espero soluciones de todos los blogueros. Por ejemplo, el amigo Ayaba,  que vive en una región donde la “pela” se cotiza como oro, qué haría un catalán con esos tickes. No sé si el Kun sabe algo de esto con los sobrantes en su hermandad franciscana. En fin, que cada uno opine lo que desee, que este blog siempre ha sido y será una página abierta a la libertad de expresión.

MOJARREANDO: Extraños maridajes políticos.

MOJARREANDO: Extraños maridajes políticos.

A  estas alturas, y después de muchos intentos para unificar el concepto, podemos llegar a la conclusión de que existen más definiciones del término política que pastillas contra la hipertensión.

Sin embargo, hablando de política o de politiqueo en el caso, lo que a nadie puede ya extrañar son los extraños maridajes que produce: pactos contra natura; comunistas presidiendo procesiones...Martínez Camino exhibiendo una sonrisa de mala lecha idéntica a la de Pepiño Blanco, en fin pilarín.

Los maridajes al uso suelen ser espontáneos y darse en fiestas diversas. En el feiusbú del Mayo he visto una foto en la que está Nicolás de las Aguas con una caterfa de fachones y pijitas. Y no quiero decirles nada de los que tuvieron lugar durante la fiesta de la tapa organizada por la hermandad de la Lanzada en el patio del viejo Instituto Laboral.

En la foto que ilustra este artículo podemos ver a dos pájaros bien distintos: uno vuela a la derecha y el otro a la iquierda, pero ambos coinciden en el abrazo, la sonrisa, el maridaje. A mí particularmente me gustan los dos, buenas personas, lo que no sé es cómo sabrá ese cótel, ese maridfaje fuera de un evento festivo. El Pajarito Fernández anda eufórico por los resultados electorales, y no es para menos, y el pájaro Franquitium anda cabreado por lo contrario. Normal. Pero así y todo el maridaje es posible. Por fortuna. Siempre es mejor un maridaje que un desencuentro.

El próximo sábado puede ser día de maridajes, aunque como la Política es, entre otras cosas, el arte de lo imposible, esos maridajes pueden quedar encubiertos en la verborrea propia de la especialidad. Al tiempo.

MOJARREANDO. La hora de los pactos.

MOJARREANDO. La hora de los pactos.

Es momento de pactos, y por consiguiente, de mojarreo del bueno. Vamos por parte. Lo ideal es contar con un gobierno estable, que se encuentre cómodo durante la legislatura. Pero ello, en un pais como el nuestro, donde en cada pueblo sigue viva la triste llama de una guerra civil, resulta impensable. A lo sumo, los pactos, incluso los contranatura, más que para gobernar se firman para que no gobierne el otro, que en virtud de una rarísima Ley Electoral, ese otro puede ser el ganador de las elecciones por haber recibido más votos de los electores. Es una contradicción que los ciudadanos de a pie no comprendemos: quien gana las elecciones, quien es más votado, termina en la oposición. Lo más grave no es eso, lo más grave es que a ninguno de los dos grandes partidos les conviene reformar esa ley, señal inequívoca de que a los dos les conviene por aquello del “mamoneo” pactista. Hoy por ti, mañana por mí. En fin, pilarín.

Nadie sabe, al menos en este blog al que se asoman diariamente cientos de ayamontinos, qué va a ocurrir en nuestro Ayuntamiento. Que si debe gobernar la lista más votada –consecuencia final de un proceso democrático en virtud del manido slogan “un ciudadano un voto”-; que debe conseguir apoyo para gobernar con tranquilidad; que ese apoyo debe ser de “izquierdas”, como si IU y el PSOE compartieran espacios reales de izquierdas; que si se aplica estrictamente la Ley Electoral debe prevalecer la suma de votos, aunque resulte una fangá, es decir, un tripartito...

Y en medio de todo eso, un pueblo que quiere, desea, anhela, un gobierno municipal que tenga en cuenta, por encima de todo, el bienestar de todos los ciudadanos de Ayamonte; y que por supuesto demanda a sus políticos la suficiente generosidad como para olvidar intereses particulares en aras al interés general. Vamos, aquello que santo Tomás Moro definió como utopía.

Y así andamos. Yo sólo puedo anunciar a mis blogueros, desde el mojarreo propio de este blog,  que el único pacto existente es el que por lo visto en la foto han firmado ya mis buenos amigos –uno directamente, otro a través de su padre- Nicolás de las Aguas y Alberto el Pajarito, para fijar los términos de las subvenciones, ayudas, etc. al mundo cofrade. Lo demás, que en Ayamonte seguirá estando en segundo término, después de los asuntos de la Semana Santa, vendrá por añadidura, como mandan los evangelios, porque visto lo visto en las listas elegidas, los cristianos son mayoría, empezando por mi buen amigo y alcalde en funciones, Antonio Rodríguez Castillo. Pues nada, paisanos electos, como diría el recordado Joaquín Prats... a jugar, digo, a pactar. Tanto monta...