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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

MOJARREANDO. 39: El inesperado fotógrafo

MOJARREANDO. 39: El inesperado fotógrafo

De forma inopinada, cerró la tienda, aquella ya clásica de juguetes de la calle Trajano. Nos dejó a todos en cruz y en cuadro, sobre todo a los que como yo, acostumbraba a entrar en ella, no a comprar, sino en plan tertulia, como hacía antaño con  su suegro, y la conversación casi siempre la misma. Las cosas de la Semana Santa.

Rafael Jacinto Díaz Macías tenía en la tienda una esmerada y muy ordenada “sacristía”: fotos, álbumes, carteles y carpetas, muchas carpetas en las que con orden meticuloso, rayano la perfección, fue guardando hasta recortes de periódicos que afectaban a la Semana Santa de Ayamonte y especialmente a su querida hermandad de Excombatientes. Un día le dieron un palo que le dejó medio grogui, pero supo reponerse. No hizo como otros muchos, que cuando salen de una hermandad hablan mal de ella, él, junto a su esposa, Angustias Castellano, siguió siendo fiel, y a pesar de que su presencia no era grata para los nuevos mandamases, siguió vistiendo la túnica y haciendo la estación de penitencia.

Ahora, en su inesperada y anticipada jubilación, Jacinto nos ofrece una cara totalmente desconocida, al menos para mí: su afición a la fotografía y en especial la modalidad del reportaje. Hemos descubierto en Jacinto un fotógrafo excepcional, lo podemos ver captando todos los eventos importantes y la calidad de sus reportajes es indudable.

Eso para que digan que el estado de jubilación es de aburrimiento, de molicie. Nada de eso. Jacinto nos demuestra que jubilado se puede tener una importante actividad. Que dure por mucho tiempo.

 

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 63: El antiguo bar Margallo

AYAMONTE EN EL RECUERDO. 63: El antiguo bar Margallo

Sí, ya sé lo que van a decirme, que el bar Margallo no es cosa de recuerdos, que es actualidad, pero eso no evitará este recuerdo nostálgico de aquel primitivo bar Margallo al que me voy a referir, sin perjuicio de reconocer que las esencias, como veremos, siguen permaneciendo.

Allá por los años 60 del pasado siglo, un grupo de amigos nos acercábamos a mediodía al bar de Juan Margallo a tomar unos vasos de vino y el incomparable pescaíto frito de la casa, con aquel misterio insondable de saber cómo freía Juan el pescado que sabía distinto a todos los demás sitios, incluso se llegó a decir que freía con manteca en vez de con aceite. Yo me imagino cual es ese secreto porque un día, hace ya muchos años, lo explicó el escritor José María Pemán hablando precisamente del pescaído frito de Sanlúcar de Barrameda, pero no voy a decir nada para que no me tachen de malaje.

Como decía, a eso de las dos de la tarde nos reuníamos en el bar Margallo un grupo de amigos entre los que se encontraban Juan José el Torerito, el Nino, Manuel el Kabuca, el menda y algunos más, seguramente también Paco Valenzuela y los hermanos Losada, pero francamente no lo recuerdo bien. Y una cosa siempre me llamó la atención: cómo se las arreglaba Juan Margallo para mantener permanentemente aquel semblante de amabilidad, aquel envidiable buen humor, era un hombre excepcional.

Pasan los años y el negocio queda en manos de sus hijos y más adelante todavía en manos de Diego, pues Juan se fue al ladrillo y últimamente, debido a la crisis ha compuesto un grupo de acólitos. Diego es el vivo retrato de su padre detrás de mostrador, es amable, es simpático, y lo que es más importante: el pescaído se sigue friendo de escándalo. Ha ganado fama fuera de Ayamonte y ya es un atractivo turístico, pero lo más gracioso es lo que Diego contesta al forasterío que le pide reserva de una mesa: aquí, maricón el último.

Que siga así la cosa, amigo Diego, y que con tu quehacer siempre recordemos a tu padre. Un abrazo.

 

MOJARREANDO. 38: Juan el Costalero en su palquillo

MOJARREANDO. 38: Juan el Costalero en su palquillo

Los años no perdonan y las enfermedades o los males inherentes a los mismos tampoco. Decía mi padre que los barcos viejos hay que llevarlos de vez en cuando al carro, es decir, al astillero.

Eso mismo nos pasa a mí y a mi amigo Juan González “el Costalero”, que no es que tengamos ya el práctico a bordo, pero al menos está avisado por si acaso.

Llegaba la Semana Santa y yo me plantaba en las escalinatas de las Angustias a ver pasar la correspondiente cofradía, todo el tiempo de pie, aguantando el chaparrón de la lentitud de los pasos y lo que hiciera falta; abajo, en la puerta del bar, mi amigo Juan, igualmente de pie, enjuto y con el ramo de flores envuelto en perxiglás para regalárselo a la Dolorosa de turno, y el capataz metiendo el ramo entre la candelería, que vaya coñazo el asunto en sí, menos mal que parece que es costumbre a extinguir.

Ahora, yo subo las escalinatas, sí, pero me siento en los escalones de ladrillos y no me levanto hasta que no pasa la procesión, incluso las fotografías las quito sentado. Y Juan el Costalero, aprovechando la ventana que abrió después de la reforma, se planta ante la misma sentado en su butaca, a modo de palquillo y así ve pasar la procesión.

Son cosas de la vida, pero así y todo, que dure muchos años. Yo quiero verte desde la escalinata, sentado, en tu palquillo del bar, amigo Juan, y que Dios disponga lo que quiera y cuando quiera, que por nosotros, prisas ninguna.

 

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 10: Calixto Pérez Martín

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 10: Calixto Pérez Martín

Durante la pasada Cuaresma nos habíamos quedado pendiente de completar ese “cuadrilátero” cofrade al que tantas veces me he referido a lo largo de mi vida, un cuadrilátero muy especial conformado por esas cuatro personas  en cuyo saber cofrade he bebido tanto: Manolo Bautista, Pepe González Feria, Jesús Castellano, y nos faltaba, a expensas de recibir una fotografía adecuada, Calixto Pérez Martín. Una vez que su hijo Lucho me la ha facilitado vamos a por ello.

Calixto Pérez Martín fue siempre algo así como el alma mater de la hermandad del Descendimiento. Organizador sereno, ponderado siempre, exquisito en el trato a todos sus colaboradores y a todos los que le rodeábamos, convertía una estación de penitencia en algo que sonaba a automatismo. Como diputado, como mayordomo, nunca una voz, famosas se hicieron esas pegaditas al suelo para que todos estuviésemos lo que se dice al loro.

No era hombre novedoso, más bien clásico, pero un año, llevando el paso del Cristo de la Buena Muerte cuando procesionaba solo desde la Merced, a la vuelta por la calle Real le dio por meterlo por la conocida como Callejita de Almacenes Arcos, y salió airoso. Téngase en cuenta que eran años de cargadores y que los ensayos brillaban por su ausencia.

Aun conservo la túnica de penitente que me regaló cuando él estrenó una que se confeccionó en el taller de costura de mi suegra, y ello para mí es un orgullo. En su memoria pedí a Matilde, una de sus hijas, que junto a Angustias Castellano escribieran el prólogo de mi pregón.

Con Calixto se fueron  muchas esencias de nuestra Semana Santa: seriedad, serenidad, devoción auténtica.  Era todo un modelo a seguir, modelo de los que ya no se llevan o se llevan muy poco, ahora hay mucho afán de protagonismo por parte de mucha gente, aunque también es cierto que como Calixto quedan, pocos, pero quedan, y eso es un alivio.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. La Semana Santa que se fue. LA ÚLTIMA CHICOTÁ

TONTOS DE CAPIRUCHO. La Semana Santa que se fue. LA ÚLTIMA CHICOTÁ

Ya hay agoniítas del llamador y del costal, y no digamos nada de los de pasarela Ribera, que están contando los días que faltan para la Semana Santa. Es costumbre en algunos bares poner una tablilla a la vista del público en la que se nos anuncian los días que faltan para “la próxima”.

Pero antes de que llegue, el blog mojarrafina quiere realizar un breve resumen de la que acabamos de despedir, y decimos breve porque el administrador y redactor del blog ya no es el de antes –salida, recorrido, tribuna y entrada-, los años no pasan en balde ni las enfermedades te permiten “alegrías”. Hay que ser prudentes si queremos aprovechar como es debido los días que nos quedan. Hay quienes se empeñan en acortarlos con situaciones de violencia, de amenazas aprovechando la mayor fuerza y menor edad, con retos, etc., pero en fin, resistiremos como podamos.

El Domingo de Ramos nos trajo la novedad del reformado paso de La Mulita. Me gustó mucho el nuevo paso, muchísimo, lo único que les pido a los de la hermandad es que su mayor tamaño no requiera un mayor recorrido, ni en el tiempo ni en el espacio porque no hay que olvidar la tierna edad de los penitentes. La estación de penitencia, tan espectacular como siempre, se nota que es una hermandad en la que se trabaja duro y cada vez tiene más adeptos, y además sin destacados “ilustrados”, gente sencilla con una gran dosis de entrega y espíritu de servicio.

El Lunes Santo, como siempre, grandioso. Algún día decidirán un recorrido más o menos fijo, pero creo que al final todos nos estamos acostumbrando a lo novedoso de cada año y eso empieza, paradójicamente, a resultar positivo, porque pone de manifiesto una capacidad creativa propia de esta querida hermandad, que se empieza a renovar en sus cargos aunque creo que con buen criterio sus veteranos siguen alerta, vamos, creo yo, y eso es bueno porque como ya sabemos la experiencia la definió Cervantes como la madre de las ciencias todas, y me da la impresión que los más jóvenes requerirán de vez en cuando el criterio ponderado de aquellos que de casi la nada forjaron este “imperio” cofrade digno de toda alabanza. No es nueva esta observación mía, ya lo hacía en los años setenta, cuando empezaban.

 Martes Santo. Qué vamos a decir de la hermandad de la Plazoleta que no resulte evidente, que no salte a la vista. Su progreso en los últimos años ha sido extraordinario, ya ha dejado de ser la hermandad de relleno y de la guasa, ahora es la hermandad de la estación de penitencia ejemplar, ordenada, seria. La aportación humana de la barriada de Punta del Moral ha venido a resultar importantísima en el reciente devenir de la cofradía, sin desmerecer la labor de las mujeres cofrades que igualmente han venido realizando a lo largo de estos años una labor ejemplar y ejemplarizante.

El Miércoles Santo, para mí la cofradía por antonomasia, la que siempre estuvo en la brecha, la que nunca dio un paso atrás, sigue ofreciéndonos esa estación de penitencia siempre atractiva, espectacular. Pero este año, por lo que yo he podido ver, la he encontrado un poquito precipitada, ya ven, tanto criticarla por su lentitud ahora nos parece rápida, a lo mejor es que sus capataces o la mayordomía lo han considerado oportuno, al fin y al cabo son como los entrenadores, los que conocen de verdad a sus hombres y el terreno. De todas formas, Excombatientes sigue siendo Excombatientes, y eso no deja de ser un consuelo.

Lo del Jueves Santo es harina de otro costal, y me explico. Que esta hermandad, con semejante recorrido y premura por el horario, mantenga como mantiene tres excelentes cuadrillas de costaleros que además lleguen airosos hasta el final, suena ya a epopeya. Siempre nos ofrece una excelente Tribuna, llena de encanto, seriedad y bien hacer, y ese regreso preñado de ansiedad pero al mismo tiempo de serenidad, ellos calculan muy bien el tiempo. Después vendrá el gran tourmalet o anglilu de Galdames, en que las agallas se salen de la boca para vencer la orografía que se resiste al éxito humano. La llegada al Solá, empero, compensará todos los esfuerzos y un año más, epopeya cumplida.

La Madrugá, más de lo mismo. Un incidente desafortunado a la salida de la Virgen que afortunadamente no llegó a más. Pero seguimos erre que erre con el innecesario espectáculo de las carreras, de los retos, de los jeringos y de la soledad de los pasos en muchos momentos. Y seguimos con el deprimente espectáculo de dejar las sagradas imágenes a las puertas de la capilla durante la rifa a expensas de algún que otro borracho, algún que otro irreverente. Una cosa son las tradiciones y otra los esperpentos y esto lo es. Yo me quedo admirado cuando los cargadores de los pasos, revestidos de seriedad, buen hacer y buen gusto nos ofrecen esas pegaítas armoniosas, llenas de estética, perfectas. Dios mío, ¿por qué no lo harán siempre así?.

Llegamos al día grande del conjunto de la Semana Santa, día grande en todas partes, simplemente porque es Viernes Santo. Y Ayamonte vive una noche duplicada: dos crucificados en distintos momentos; dos yacentes igualmente reflejando momentos distintos como tuve la ocasión de explicar en mi libro “Ayamonte en Semana Santa”, es decir, uno recién puesto en el sepulcro, ensangrentado, y otro después de haber sido lavadas las heridas y ungido el cuerpo. Y dos Dolorosas para el más grande de los dolores, el de la pérdida de un hijo.

Afortunadamente la hermandad del Mayor Dolor ha vuelto por sus fueros de antaño y cada año se supera con una estación de penitencia en que la sobriedad, el buen gusto, la seriedad campan por sus respetos. Con todos los respetos y cariño que me merecen los anteriores capataces, creo que Javi está sentando cátedra de buen hacer.

El paso del Descendimiento ha andado este año bajo la batuta de Jaime Vázquez como pocas veces, claro que teniendo esa cuadrilla, cualquiera. Ha llegado con ganas el nuevo capataz y con ganas deseamos que siga.

Por su parte, la hermandad de la Soledad un año más, y van todos los que al menos yo recuerde, que puede estimarse en más de cincuenta años por aquello de que la percepción de las cosas empieza más o menos en la pubertad, nos ha dado una auténtica lección de saber estar, de elegancia en sus modos y en sus formas, de fidelidad a un estilo que ha permanecido inquebrantable a lo largo de casi un siglo. Es todo un regalo del cielo ver desfilar a esta cofradía que hasta en su itinerario ha permanecido fiel. Me quedé en la puerta del convento para verla pasar, aguanté viento y frío, pero mereció la pena. Ver llegar a la Virgen de la Soledad más triste que nunca, azotada por el viento, la candelería apagada casi en tu totalidad, y verla andar a ese estremecedor paso de tambor que la acompaña es sencillamente  para quitarse el sombrero cofrade y desear que nunca, por nada ni por nadie quiebre un ápice este exquisito estilo.

Por lo demás, es bueno y necesario que ambas hermandades continúen con costaleros para las dos urnas, y aunque parezca una utopía, si son propias, mejor.

Y llegó el Domingo de Resurrección, como siempre, luminoso, esplendoroso, como luminosa y esplendorosa fue su estación, ese agradable híbrido que nace del binomio penitencia-gloria.

Sumamente acertada resultó la estampa de esa mezcolanza, el color del recién estrenado antifaz, muy agradable a la vista, un verde esperanza que creo habrá gustado a casi todos, y el hábito que permanece en los más jóvenes. Como muy define su hermano mayor, penitencia para los mayores y gloria para los pequeños a cara descubierta. Y los pasos, andando como se debe andar un día de gloria, con aires de triunfo al ritmo de sus costaleros y la voz de sus eficientes capataces.

Y así se nos fue la Semana Santa, con más gloria que pena, porque, digamos lo que digamos, critiquemos lo que critiquemos, a veces acertadamente, otras de forma errónea, la nuestra es sencillamente una Gran Semana Santa.

He dicho. Ahí queó.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 3: Gorilas en los templos

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 3: Gorilas en los templos

 

La doctora Dian Fossey llegó un día a Africa a fin de confeccionar un censo sobre gorilas de montaña en peligro de extinción. En su afán por proteger la especie, tendrá serios problemas con los cazadores furtivos que venden las crías a los zoológicos y matan a los adultos para la fabricación de souvenirs.

Pero hay una cosa que la buena doctora Fossey ignoraba: además de a los zoológicos, también se cazaban gorilas para colocarlos en las puertas de las discotecas y bares de copa, para la movida, vamos.

Mas, ni la doctora Fossey ni nadie podía imaginar es que a alguien se le ocurriera colocarlos a las puertas de las iglesias durante la salida de las procesiones de Semana Santa, y mucho menos que eso pudiera suceder en una pequeña ciudad llamada Ayamonte que desde hace cerca de un siglo dejó siempre las puertas abiertas a disposición de aquellos ayamontinos a los que les gustaba ver la salida “desde dentro”.

Jamás sucedió por esa costumbre altercado alguno, porque además, la mayoría prefiere ver la salida desde la calle. Ahora te acercas a la puerta de una iglesia y ni se te ocurra explicarle al…guardián contratado –por cierto, después dicen que cuesta mucho mantener una hermandad, claro, con estos gastos inútiles ya me dirán- por qué quieres entrar, porque te sacan el pecho como hacen en las discotecas, te desprecian, te mal contestan, te amenazan, en definitiva. Bonita y constructiva estampa para que suceda a las puertas de un templo del que por cierto va a salir martirizado y muerto el gran defensor  de la paz, en fin, pilarín. No basta poner en la puerta a un par de cofrades hermanos que amablemente te inviten a permanecer fuera por el bien de la organización, como sobra el dinero, adelante con los faroles.

¡Si la doctora Fossey levantara la cabeza y viera en qué ha quedado su sacrificado trabajo!.

Pero al final, como estos…guardianes son matones pero torpes, tengo la satisfacción de decirles que en la iglesia del Salvador, el Jueves Santo, con la inestimable ayuda de mi amigo Jacinto Díaz, me colé.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 6: El antipamplina

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 6: El antipamplina

 

Muchos piensan que mojarrear equivale a hablar mal de las cosas, de las gentes, critiqueo puro y duro, criticar por criticar. Y no es así. También existe el mojarreo del bueno, el constructivo, y el de hoy es uno de ellos.

Verán ustedes, que la Semana Santa está repleta de pamplinas es obvio, de pijas, de “acoplaos”, de acomodados, de gente que vive del espectáculo porque saben que este trasciende. Si hombre, dice uno para identificar al alguien, es un muchacho que “es mucho de la Semana Santa”.

Para ser mucho de la Semana Santa se puede ser de dos formas, o vía pamplina o vía seriedad, entrega absoluta, silencio, discreción, trabajo, de espaldas a la galería.

Todos conocemos el pasaje bíblico de Sodoma y Gomorra: Señor, ¿y si hubiera un solo justo?.  Si hubiera un solo justo no las destruiría, oráculo del Señor. Si un día el Señor tratara de destruir la Semana Santa –la cofradiera se entiende-  por estar profanada por pamplinas, vividores, interesados, pícaros de monipodio y otras especies, y alguien le dijera aquello de “Señor, y si hubiera un solo cofrade de los de verdad…”, el oráculo sería: “pues no la destruiría”.

El prefijo “anti” hay que citarlo, tratarlo, con mucho cuidado, porque aunque sólo quiere decir contrario, a veces invita a un enfrentamiento visceral: para ser bético, por ejemplo, es condición sine qua nom ser antisevillista o al revés.

Para ser antipamplina no es menester ser violento ni buscar el enfrentamiento, simplemente hay que revestirse se naturalidad, se autenticidad, como el costalero de la foto, que sale del paso, permanece junto a él sin darse garbeos para el lucimiento, e incluso se cubre el “morrillo” para que no se vea la huella del esfuerzo.

La sodoma y gomorra semanasantera no corre peligro. Al menos nos queda un justo. Enhorabuena, joven amigo, enhorabuena, Ernesto. Creciste como cofrade en buena tierra.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 5: los cuerpos de acólitos

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 5: los cuerpos de acólitos

Es cierto que en Semana Santa no todo es pijerío y pamplineo, aunque ello abunde, también hay seriedad y mucha. La nuestra no podía ser menos y este año hemos visto una estampa realmente agradable: la de los acólitos adultos poniendo orden, estética y responsabilidad delante de los pasos, precisamente todo lo contrario de lo que hacen los cangrejeros.

El de acólito es un ministerio de la Iglesia Católica y también de la Anglicana, cuyo oficio es ayudar al diácono cuidando del servicio del altar y ayudando al sacerdote durante las celebraciones litúrgicas, especialmente la Misa. Son llamados también “ministros extraordinarios de la comunión” por la facultad que les compete de distribuir la sagrada forma entre los fieles y guardar la Eucaristía en el sagrario.

Es reconocido este ministerio por parte del Obispo, aunque en la práctica sólo se realiza por los llamados acólitos “extraoficiales” (v.g. Agüillas, padre e hijo, Amorós, Mayo, Pepe Márquez, Landero, Margallo (padre Juan), Ramón y otros). Y contrasta o se diferencia del monaguillo en la edad y consiguientemente en las competencias o atribuciones.

Con los cuerpos de acólitos “extraordinarios”, y lo digo así porque ignoro si han sido instituidos por el obispo, nuestras procesiones ganan en seriedad. Pero personalmente me gusta ver también a los acólitos pequeños, es decir, a los monaguillos, y me pregunto: ¿sería mucho pedir que, sobre todo para hacer escuela y cantera, se mezclaran y así esos niños aprenderían de los mayores a guardar el orden?.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 4: El inoportuno macuto.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 4: El inoportuno macuto.

El comentario de hoy se puede calificar como de pura anécdota, son de esas cosas que se descubren de pura casualidad, así que no me atribuyan mérito alguno.

Andaba el menda quitando fotos de Semana Santa, concretamente el Domingo de Ramos por la tarde y he aquí que al quitar una al muy fotogénico Cristo del Amor, que hasta yo obtengo buenas fotos de esa querida imagen, y verla después en el ordenador una vez guardada me llevo las manos a la cabeza porque, como verán por la foto, junto a la tablilla que Pilatos mandó escribir y colgar de la cruz, el famoso inri, destaca sobremanera un inoportuno macuto colegial de color verde chillón o amarillo verdoso.

A partir de aquí, y siempre de manera desenfadada, podemos comentar lo que queramos. Hemos eliminado  a las dos personas que aparecen en ella en la original a fin de no herir sensibilidades pero sin que nada nos obligara a ello por tratarse de una fotografía obtenida en la vía pública y durante un acontecimiento público. Pero es mejor así, y además podemos entrar en el juego de las adivinanzas. Personalmente me gusta mucho el entorno, el lugar en que se encuentra colgado el dichoso macuto, un cierro con buen gusto en uno de los lugares más atractivos de Ayamonte. Y gente de buen gusto y saber estar sus propietarios.

Pero la vida es así, y a veces ocurren estas cosas que al final no tienen más importancia que la que pueda darse a una simple y simpática anécdota.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 2: El Gancho

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario desenfadado. 2: El Gancho

 

El pasado martes santo tuvo lugar un acontecimiento dentro del templo de San Francisco altamente llamativo. Les explico.

Verán, entre las muchas cosas que el Ayamonte cofrade hace “según Sevilla”, se encuentran algunos traslados de imágenes a los pasos: Excombatientes imita al Señor de Pasión, de Sevilla, y la hermandad franciscana, para no ser menos, al Cristo del Calvario, de Sevilla.  Para colocar en el paso la bendita imagen del Cristo de la Vera Cruz, se utiliza una soga finalizada en un enorme gancho. Hasta aquí todo normal.

Lo que no resulta, empero, tan normal, es que una hermandad, la austera franciscana, tan ordenada ella, deje el dichoso gancho colgando del coro sabiendo que el martes santo saldrá del templo la hermandad de la Lanzada. A la vista de la fotografía. No me digan que no da la impresión de que el gancho, de un momento a otro se va a llevar a Longinos para arriba.

Fue una tarde aciaga, aunque compensada altamente con la espléndida estación de penitencia de la citada hermandad. Y digo aciaga porque para colmo, alguien pensó que los componentes del coro de la Esperanza del Mar, eran unos vulgares okupas que habían invadido sin más las dependencias franciscanas sin autorización, cuando en verdad la tenían nada menos que de tres miembros destacados de la hermandad titular de las mismas, entre ellos, nada más y nada menos que Santiago Puga, que junto a Antonio Egea y Paco Palma, soportaron una espectacular bronca y una humillación que difícilmente podrán olvidar.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario del desenfado. 1: El infortunio del Cartel.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Adiós, Semana Santa, adiós. Anecdotario del desenfado. 1: El infortunio del Cartel.

En este breve repaso a la Semana Santa pasada, vamos a comenzar casi como lo hicimos al iniciarse la Cuaresma, es decir, por el Cartel, el que va a terminar resultando el más inolvidable de los carteles de nuestra Semana Mayor.

No creo que al bueno de Benito se le olvide esta Semana Santa para el resto de su vida. El infortunio del cartel hará que lo tenga presente sin remedio.

El cartel habrá podido gustar más o menos, como siempre, a unos sí y a otros no. Desde luego, y aunque no soy entendido, los ha habido peores, mucho peores, y provenientes de pinceles ilustres.

Pero a infortunio sin duda que se lleva la palma. Todo empezó cuando, sin duda con la mejor voluntad  –yo eso nunca lo dudaré de Nicolás, que es hombre íntegro e incapaz de hacer daño a nadie-, se quitó de la portada del Album, y es que como dice el refrán, la mujer del César, además de ser honrada, debe parecerlo. Y aunque de la honradez de Nicolás, repito, no dudaré nunca, la decisión de prestaba a toda clase de especulaciones, como así ha sido.

La segunda parte del infortunio se produce el día del Pregón. Me colocan el cartel detrás del pregonero, y como el Mayito anda bien metido en carnes, pues casi no se vio por parte de los asistentes, vamos, que el pregonero lo tapaba.

Y finalmente, los de Televisión Guadiana. Parece que se quiere rizar el rizo del infortunio, y como se puede observar por la fotografía, el cartel ocupaba lugar preferente en el estudio, tan preferente que estaba situado en el mismísimo centro. Si no fuera porque luego nos colocan a la presentadora mismito delante del mismo… Total, que el cartel, por h o por b, sigue sin verse.

¿Confabulación o casualidad?.  Ustedes tienen la palabra.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. La Gran Semana. Estampas perdidas. 1: Los votitos y los huevos de Padre Jesús.

 

Antaño, alrededor de la cofradía de Padre Jesús se cumplían religiosa y puntualmente una serie de costumbres, rituales, tradiciones, que los tiempos modernos, no sé por qué, han desterrado.

Yo, que soy así de pesado, voy a insistir en la necesidad de su recuperación por bien de nuestra cultura, de esa antropología que muchos ilustrados de nuestros días entienden de contenido cateto o tercermundista, vaya usted a saber.

¿Por qué desaparecieron tradiciones, costumbres, rituales tan ayamontinos como los llamados “Votitos de Padre Jesús”, y los llamados ”Huevos de Padre Jesús”?. Francamente, lo ignoro, pero vamos a recordar estos dos ritos tan ayamontinos, sobre todo pensando en los jóvenes que no los conocieron.

Durante el Domingo de Señas, que pronto aparecerá en el callejero de Agrupación como Domingo de Pasión y de “Vísperas”, como en Sevilla, un ayamontino muy popular y recordado conocido por el mote de “Colijo”, se pateaba el pueblo entero con una hucha de asa en una mano y una vara de la cofradía en otra, casa por casa, bares, tiendas, pidiendo los votitos de Padre Jesús, que no era más que una limosna para ayudar a sufragar gastos y supongo que a la vez para dar limosnas a los pobres. La denominación de votitos no es más que una abstracción que viene de devotitos y este de devotos.

En cuanto a los “Huevos de Padre Jesús”, se trataba de un ritual consistente en cocer huevos hasta ponerlos duros. Al agua se echaba un tinte morado, así el cascarón tomaba este color, que al coincidir con el color de la túnica del Señor dio lugar a la denominación dicha. Se vendían durante la madrugada y muy bien venían porque a esas horas llevar algo al estómago siempre viene bien. Según algunas tradiciones cristianas, los huevos pintados simbolizan la nueva vida y Cristo emergiendo de la tumba, de hecho, los cristianos ortodoxos acompañan esta tradición con la consigna:"Cristo ha resucitado".

¡Qué catetos éramos, con lo moderno que es comerse una hamburguesa o un perrito caliente, que es más americano y más sevillano!. Y es que no escarmentamos.

Supongo que nuestro flamante pregonero, tan dado a citas gastronómicas, estará conmigo en que donde se ponga un “Huevo de Padre Jesús”, que se quiten las hamburguesas y de camino los perritos calientes, sobre todo estos últimos, que siempre nos venden la misma parte del perro.

Para terminar, aclarar que no tengo a mi disposición ninguna foto de Colijo, así que nos tenemos que conformar con la hucha del seminarista. Algo es algo.

 

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Personajes secundarios. 1: Los Santos Varones

 

José de Arimatea es el personaje  bíblico que según la tradición cristiana era el propietario del sepulcro en el cual fue depositado el cuerpo de Jesús. Igualmente se le atribuye el traslado del Sudario, el Santo Grial y otras reliquias desde Jerusalén a otros lugares de la cuenca mediterránea.

Era miembro del Sanedrín, tribunal supremo de los judíos, y decurión del Imperio Romano, una especie de ministro. Hombre ilustre según San Marcos; rico según San Mateo; persona buena y honrada según San Lucas, y discípulo clandestino de Jesús según San Juan.

Entierra a Jesús en una tumba de su propiedad, lugar en que hoy se encuentra la basílica del Santo Sepulcro. La tradición cristiana lo tiene como patrono de embalsamadores y sepultureros. Su festividad en el santoral católico se celebra el 17 de marzo.

Aparte de los Evangelios, donde no se dice nada sobre el particular, existe una versión acerca de su personalidad a mi parecer poco creíble pero que en todo caso transcribo: se cree que era hermano de San Joaquín, padre de la Virgen, y por consiguiente tío abuelo de Jesús y que se convirtió en su tutor después de la temprana muerte de San José.

Por su parte, Nicodemo es el nombre igualmente de un judío que protagoniza un profundo diálogo en secreto con Jesús. Según San Juan, era rico, fariseo y maestro en Israel así como miembro del Sanedrín. Según ese Evangelio era principal entre los judíos, hecho que hace que sea muy apreciado entre los cristianos, pues al igual que Pablo de Tarso o José de Arimatea, representa al sabio judío versado en la ley que reconoce en Jesús al Mesías y se hace su discípulo. Según la tradición, se presentó con cien libras de mirra y áloe para embalsamar el cuerpo de Jesús.

Ambos varones son los protagonistas principales del descendimiento de Jesús desde la cruz y su posterior enterramiento. La personalidad de estos personajes es tal que a veces al paso en el que van es también conocido popularmente como el de los “Santos Varones”, que era como se nombraba al anterior paso de la hermandad del Descendimiento.

 

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Personajes secundarios. 4: San Juan

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Personajes secundarios. 4: San Juan

Juan el apóstol –y decimos sólo apóstol porque como ocurre con Marcos y Mateo no resulta históricamente nada claro que esos nombres coincidan con el de los evangelistas- es oriundo de Galilea, hermano de Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo. Discípulo de Jesús desde el inicio de su vida pública, era el más joven de los doce.

Jesús llamó a Juan y a su hermano “Hijos del trueno” por su gran ímpetu, y a la vez a Juan lo confirmó como el discípulo más amado. Juan pertenecía al llamado “círculo íntimo” de Jesús por haberlo acompañado en situaciones especiales, como la transfiguración y el huerto de Getsemaní. Se cree que en la última cena se recostó sobre el hombro de Jesús, al menos así nos lo representa algunos pintores.

Juan fue el único de los doce que permaneció al lado del Maestro incluso al pie de la cruz,  junto a María. Después de la resurrección vio junto a Pedro el sepulcro vacío.

Fue compañero de Pedro en viajes de predicación sobre todo a Samaria,  y Pablo de  Tarso lo cita como uno de los pilares de la Iglesia.

Su nombre en hebrero es “Yohanan”, que significa “el Señor es misericordioso” y su festividad es el 27 de diciembre.

Ireneo de Lyon nos refiere que Juan, después del martirio de Pedro y Pablo, se estableció en Éfeso. La tradición nos dice que fue llevado a Roma, y el emperador Domiciano ordenó quemarlo con aceite caliente. Hay quien dice que murió mártir, y otros que se salvó del martirio y fue desterrado a la isla de Patmos, donde escribió el Apocalipsis.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 30: Los costaleros de nuestra seguridad

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 30: Los costaleros de nuestra seguridad

 

Desde hace unos días un buen amigo, un buen agente de nuestra seguridad local, un buen ayamontino, ha dicho adiós a la actividad profesional: el hermano Correa, hijo del inolvidable hermano Correa, el fundador de la “Orden Hospitalaria”.

Los compañeros le han rendido cumplido y merecido homenaje, y como se ve en la fotografía, ese homenaje se simboliza, como es propio de estos actos, en una placa para el recuerdo.

Creo que en estos días de Cuaresma y Semana Santa todos deberíamos entregar a los colegas del hermano Correa una placa que los nombre como costaleros de nuestra seguridad, porque un espectáculo grandioso y multitudinario como nuestra Semana Santa sólo es posible disfrutarlo desde la paz, el orden, la seguridad, y todo esto nos lo ofrecen ellos casi sin darnos cuenta.

Correa se va de la Policía, pero se queda como guardián y guardador de nuestras buenas costumbres, de nuestra cultura, es un bloguero excepcional y un internauta de lujo. Domina al muñeco diabólico con la misma facilidad con que el muñeco diabólico me domina a mí.

Benito Ramírez seguro que estará triste porque han sido muchos años de trabajo juntos, y el Caste y todos ellos, principalmente los veteranos que ya ven cercano ese momento de la comida y la placa, símbolo del deber cumplido. Una generación, esta del hermano Correa, que el pasado día 5 de febrero cumplió la friolera de 29 años al servicio de la Administración, y lo que es más importante, al servicio de todos.

Ellos son costaleros, costaleros de nuestra seguridad, por eso, cuando les necesitemos no lo dudemos, vamos “a llamarlos” y seguro que vendrán en nuestra ayuda.

Que lo pases bien en tu jubilación, hermano Correa, y ya sabes que me debes una cosita: poner en su portal del muñeco diabólico una frase que me prometiste. Ah, y no dejes de visitar de vez en cuando al pobre Benito que sin ti se queda triste, y a todos los demás, y así de camino me das una voz y me invitas a café. He dicho.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 29: El pregón gastronómico de José María Mayo

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 29: El pregón gastronómico de José María Mayo

Me gustó mucho el pregón del Mayo, el hijo del motorista, sobrino del del  parador, y sobrino político, como suele decirse en el vulgo y por afinidad en Derecho, de mi gran amigo Antonio Frigolet Jover, felizmente casado con una tía del pregonero y que hace muchos años emigraron a los madriles dejándonos plantados.

Me gustó por muchas razones, sobre todo por su calidad literaria, por su declamación y por su convencimiento. Pero también me gustó porque, aunque a algunos no les gustara, y me consta, por sus citas gastronómicas.

Yo no sé por qué a algunos no les gustan estas citas, cuando en realidad no son tan profanas como entienden, sino históricas, antropológicas, culturales, en definitiva.

Por eso también me gustó, porque me recordó mi pregón, cuando en su introducción, en aquella cita de la amistad con Rafael Pérez Castillo, aludía al “pescaíto frito de un día pa otro y al pan con manteca amarilla de la época”.

No creo que hablar de jeringos, de habas enzapatás, de raya en pimentón, de atún salao y aliñáo, de arroz con leche, de “huevos de Padre Jesús”, resulte ni mucho menos profano a secas, como independiente de todo lo demás.

Miren, les digo una cosa a fuer de que se me tache de blasfemo: Jesucristo sació el hambre de la multitud de los que le seguían con panes y peces, que era lo que tenía a mano, pero si cerca hubiera encontrado un puesto de jeringos como el de Esperanza los hubiera puesto como el Kiko, hasta la bola. He dicho.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 27: La soledad de Padre Jesús.

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 27: La soledad de Padre Jesús.

El entorno de Padre Jesús ha dejado acuñados una serie de tópicos que en nada coinciden con la realidad a la hora de la verdad. Por ejemplo, se dice que es la hermandad de todo el pueblo, pero a la vez tiene una nómina de hermanos que a la hora de la verdad gozan de privilegios de los que no pueden hacer uso los demás. Y otros muchos, de los que iremos hablando a su debido tiempo.

Pero hoy toca hablar de la famosa madrugá, de esa que el tópico llama multitudinaria alrededor del Señor de de la Villa, del Señor de Ayamonte. Pues miren, eso no es del todo así.

Verán. Primero, calle Flamencos. Cortacaminos para dejar detrás al Señor de la Villa y correr a todo correr hasta la Barranca para ver la carrerita de turno. Segundo, calle San Roque, en el vulgo Callejón del Matadero. Segundo cortacaminos, esta vez para correr en busca de la calle Jovellanos para la segunda “escalada” previo a tomar café con jeringos. Tercero. Calle San Juan antes, hoy Domingo Ramírez el de los Caballitos, corre que te pego en busca del café o de la copita para hacer tiempo, que luego hay que encontrar sitio en las Angustias para la tercera carrera.

¿Y qué ocurre entre tanto con el Señor de Ayamonte?. Ustedes mismos se lo pueden imaginar si es que no lo han vivido: entre la parte baja de Galdames hasta la Barranca, entre esta y Jovellanos, y entre Jovellanos y las Angustias, bastante desasistido. Yo he llegado a contar treinta personas con el Señor y una docena con la Virgen entre la baja de Jovellanos y la calleja de don Celedonio, incluso la Avenida.

Pero en nuestro afán chuvinista seguiremos erre que erre con el tópico de lo multitudinario. En fin, pilarín.

 

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Personajes secundarios. 2. Simón de Cirene (Cirineo)

ICONOGRAFÍA DE LA SEMANA SANTA DE AYAMONTE. Personajes secundarios. 2. Simón de Cirene (Cirineo)

Fue, según los evangelios de Marcos (15: 21-22), Mateo (27:32) y Lucas (23:26), la persona que ayudó a Jesús a llevar la cruz hasta el Gólgota, donde sería crucificado..

Se dice que “venía del campo”, y en el evangelio de Marco se hace referencia a él como “padre de Alejandro y de Rufo”, que eran discípulos de Jesús. No hay ningún dato más acerca de él en el Nuevo Testamento, ni siquiera aparece en el evangelio de San Juan.

Yo siempre he disentido de esa afirmación de que venía del campo, creo más bien que estaba ya en el lugar en hora temprana, pues en su condición de padre de dos discípulos del condenado obviamente tendría curiosidad de ver al Nazareno, y ello además me hace pensar que se prestara voluntariamente a llevar el travesaño, pues aunque se habla de cruz ya sabemos que los condenados a pena de crucifixión sólo cargaban con el travesaño y que el palo principal permanecía en el lugar de la ejecución.

Su ciudad de origen, Cirene, está situada al Norte de Africa. Según  la tradición, sus hijos, Alejandro y Rufo se hicieron misioneros. El hecho de que se mencionen sus nombres sugiere que puede tratarse de personajes relevantes en el cristianismo primitivo. Muchos musulmanes creen que Jesús escapó de la crucifixión, y que Simón de Cirene fue crucificado en su lugar (Cristianismo y el Islam, IV: Jesús y Mahoma).

Es llamativo verlo arremangado, sin que haya encontrado dato alguno que lo explique, pero no es sólo en Ayamonte, el Cirineo de San Isidoro, de Sevilla, de Francisco Ruiz Gijón,  también viene así representado en la noche del Viernes Santo. Pura anécdota, creo yo.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 27: ¿Hay quien dé más?

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 27: ¿Hay quien dé más?

 

Aun no he tenido ocasión de ver al descubierto el nuevo paso de la Mulita, que según me informa el Encargado del Registro es espectacular, enorme, vamos, como dicen en Sevilla y se terminará diciendo aquí, “un barco”. Aunque ya nosotros habíamos dado el nombre de un tipo de embarcación a otro paso no importa, terminará llamándose como en Sevilla, si nó, al tiempo.

Con independencia del impacto que pueda causar en el personal en general, me permito un levísimo mojarreo a la espera que desde la hermandad lo comprendan y no se enfaden mucho conmigo, aunque me consta que algún miembro de la misma acuña un enfado ancestral.

Vamos a ver, queridos hermanos, y querido sobrino Jesús Nazareno Arenas –la gente no lo sabe, pero lo de sobrino es cierto, su padre y yo somos primos y a mucha honra por ambas partes- ¿no quedamos en que la de la Mulita es una procesión para niños?, entonces ¿a qué viene un paso tan grande, más difícil de manejar y por tanto de recorrido más lento?. Porque espero lo metáis por la esquina de la Peña, y si ya los niños de cansaban con el paso pequeño es de esperar que con este abandonen antes. (En estos momentos un malvado mojarrón se arrima a mí por la espalda y me dice: en Sevilla es así de grande o más).

Lo bueno que tiene el nuevo paso es que no vais a tener problemas de espacios para ocuparlo: mujer hebrea que por fin ha podido levantarse, no sé si pondréis al niño “Abreu”, San Juan, en fin pilarín. Me han dicho, sobrino Jesús, que vais a organizar un casting en Tierra Santa para completarlo. Lo podéis organizar aquí en Ayamonte, basta con que le facilitéis a Enrique Muniz cuatro trapos y te trae judíos, nazarenos y otras especies a mogollón.

Os deseo suerte en la primera estación de gloria. Al fin y al cabo, esto sólo ha sido un desenfadado mojarreo.

 

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 26: Capilla ardiente para el pregón

TONTOS DE CAPIRUCHO. Cuaresma avanti claro. El pOgrama. 26: Capilla ardiente para el pregón

 

En la mañana del Domingo de Señas, allá sobre las doce y algo, un matrimonio forastero preguntó qué pasaba en el teatro Cardenio que había tanta gente en la puerta. Es que se va a pronunciar el pregón de la Semana Santa, le informó uno. El matrimonio entró, había todavía poquita gente en el patio de butacas pues era temprano y ya se sabe que para estas cosas los españoles llegamos a última hora incluso con los actos empezados. Nada más entrar le dice la mujer al marido: vámonos, que el gracioso de la puerta nos ha engañado, aquí no se va a dar ningún pregón, aquí han instalado una capilla ardiente y estarán a punto de traer al difunto.

Y es que, mi querido amigo San Nicolás de las Aguas, ¿a quien encargaste el montaje del escenario del Cardenio?, porque vaya tela marinera. Cierras los ojos, te imaginas un ataud delante de la cruz y los ciriales, y cuando los abres sigues viendo el ataud. Y los dolientes, en la esquina, enjutos y compungidos. O, como le decía ayer al pregonero, recuerdas la famosa canción del pirata: “con diez cañones por banda, viento en popa toda vela, no surca el mar sino vuela, un velero bergantín”.

Cuántas vueltas se le ha dado al dicho escenario para la cuestión del pregón, desde llenarlo de autoridades y hermanos mayores como en 2002 cuando yo lo pronuncié, hasta dejarlo en una mínima representación con el pregonero aislado, al otro lado, más solo que la una. Menos mal que cuando uno menos lo piensa el pregonero se encuentra con la casi esperada visita del bueno, querido, entrañable “Luí”, el Chaves, que alegra la vida a todos con su inocente y franca presencia.

La escena es para recordar o para olvidar, como quieran. En el centro, la capilla ardiente sin difunto; a la derecha, los dolientes, y a la izquierda, el pregonero con el cartel detrás de él, ¿para que no se vea?. El cartel, no el pregonero. Ustedes mismos.