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Se muestran los artículos pertenecientes al tema La buena gente de Ayamonte.

LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Francisca Angustias Cruz Cruz, "La Paqui".

por mojarrafina el 26/02/2016 10:22, en La buena gente de Ayamonte

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Cuando a mediados del pasado siglo se construyó nuestro querido Paseíto Nuevo, tópico que perdura a pesar del insigne Jiménez Barberi, todos pensamos que sería el lugar de ocio del barrio del Banderín. No fue así,los ayamontinos de ese barrio siguieron prefiriendo la inmortal Laguna. Pero bueno, ahí sigue, recoleto, bonito y un poquito triste.

Triste hasta que lo cruza una de las ayamontinas más simpáticas, dicharachera, genio y figura de esa alegría que derrocha continuamente. Ella no es otra que nuestra protagonista Francisca Angustias Cruz Cruz, "La Paqui" para los amigos.

Lleva en la sangre la simpatía, la gracia, las ocurrencias, la bondad de los "Goro", aprovecho para seguir enviándole abrazos al inolvidable barbero.

Paqui tiene salida para todo y para todos; cuando pasa junto al quisco del "Mosquito" a todos se dirige con esa espontaneidad de las almas nobles, de quien saca por la boca lo que siente su corazón, que siempre es bueno.

La he conocido hace poco, pero no he dudado ni un momento en traerla a este espacio de la buena gente de Ayamonte. Bienvenida, Paqui.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. María Gracias Gonçalves.

por mojarrafina el 24/09/2015 23:03, en La buena gente de Ayamonte

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En mis tiempos juveniles -ya ha llovido y venteado-, para matar el aburrimiento solíamos acudir al edificio del Cine Cardenio con un objetivo: ver las carteleras. Como no teníamos otra cosa que hacer, las veíamos por parte, y así podíamos ir y venir en varias ocasiones.

Hoy, pasados muchos años, los jóvenes de entonces, ya abueletes, solemos retomar la costumbre itinerante, aunque con distinto fin. Hoy no se trata de ir al Cardenio a ver las carteleras, sino de "ir a dar una vuelta a la plaza de abastos". Y así pasamos las mañanas. En el camino me encuentro con buenos amigos: Domingo el Chori, Pepe Albarrán, Pepe Cárdenas, y tantos otros.

Para mí, la plaza de abastos de Ayamonte da respuestas a todas las necesidades. Bien cuidada y bien abastecida. No pretendo hacer distinciones, pero es lo cierto que dos puestos merecen una especial atención: el de pescado de mi querido amigo Jesús Reyes, mi "Fernandito", y el de frutas y verdura de Rosa.

En ese puesto todo es amabilidad y eficiencia, pero me quedo con María, la hija de Rosa, esposa de mi amigo Jose González, una de las mojarras más destacadas de Ayamonte, y cuñada de  mi amigo Carlos, al que  nunca podremos agradecer su aportación a nuestra historia gráfica, y no digo más.

María Gracias Gonçalves, a la que yo llamo Rosa por su madre, es la amabilidad por antonomasia. Su exquisita educación, sus modales, la hacen acreedora a ser considerada buena gente, y por extensión, buena gente de Ayamonte. Mientras su marido invita al cliente a probar la fruta una vez despachada y pagada, mi amiga María, como buena gente de Ayamonte, nos invita a degustarla con ese tacto inconfundible de la buena educación: "pruébela usted y dígame qué le parece".

Qué buena gente eres, María, y que bien rodeada estás con tu madre, tu esposo y tu empleada Marisa. Buen equipo. Un abrazo a todos.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Antonio Acuña Grao.

por mojarrafina el 02/09/2014 14:34, en La buena gente de Ayamonte

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No sé cómo se las arreglan, pero hay personas que se pasan la vida haciendo el bien, siendo solidarios, fraternales, servidores de los demás, abnegados, y muchas cosas más y encima pasan desapercibidos. Es el caso de mi querido amigo Antonio Acuña Grao.

Yo me meto con él cuando lo veo con una vara, porque me consta que practicamente lo obligan. Para ver al Acuñita hay que acercarse a aquellos sitios donde se presta servicio a los demás sin ser ni siquiera llamado. No le bastaba la Hermandad del Mayor Dolor y la Patronal de las Angustias, ahora lo vemos en el comedor social entre cacrrolas o acarreando libros de segunda o tercera mano para, con su venta, arrimar dinero para los más necesitados a través del economato San Vicente de Paul.

Siempre fue así, lo conozco desde muy jovencito cuando trabajaba a mi lado en el despacho de don Trinidad Navarro Nieto, y cuando se entregaba de cuerpo y alma al equipo de fútbol de La Milagrosa.

Y todo sin hacer ruído, pasando de puntillas. Dios te lo pague, amigo Acuña, y te lo pagará en nombre de aquellos, los más necesitados, a los que te entregas generosamente cada día.

El Prior de la Orden de los Hermanos Hospitalarios te dará la bienvenida al club de la buena gente de Ayamonte. Seguro.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Antonio Mestre Correa, "el Rubio".

por mojarrafina el 31/07/2013 20:47, en La buena gente de Ayamonte

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Hay veces en que el perfil, la idiosincrasia, la forma de ser y de comportarse de una determinada persona, viene a ser coincidente con sus orígenes, con su habitat: "nada más hay que verlo para saber que es de...", solemos decir.

Nuestro protagonista de hoy, es mirarlo y ver la Villa. Villorro hasta la médula, y por consiguiente ayamontino pazguato y fino.

Aparte de su profesión, especialmente la última como "gasolinero", siempre he visto a Antonio "el Rubio" colaborando con alguna institución del pueblo, especialmente con dos: el Ayamonte C.F. y el Casino España. Sirve tanto para un roto como para un descosío, es como un atún, útil y aprovechable por entero.

Antonio es hombre generoso y nunca pide nada a cambio, y sobre todo, y es por eso que lo incluyo en esta página, es muy buena gente. Forma parte indisutible de lo que en el blog llamamos como "la buena gente de Ayamonte".

Ignoro si su segundo apellido, Correa, tiene que ver con nuestro Prior de la Orden de Hermanos Hospitalarios. De todas formas, como hago con todos, le pido le de la bievenevida y su bendición.

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LAS HUELLAS DEL INFORTUNIO. Miguel Flores, el "Mimi".

por mojarrafina el 07/04/2013 19:44, en La buena gente de Ayamonte

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El partido estaba a punto de comenzar. Sobre el duro terreno de albero del viejo campo de fútbol, unos muchachos, casi niños, ataviados cada cual como puede, a veces con los zapatos de diario, otras con zapatillas de suela de goma, blusa de vestir y pantalón de apaño, se disponen a jugar un partido. Hay expectación en la grada de preferencia por ver sobre todo a un joven jugador que dicen las promete.

Miguel Flores, de la zaga de los Bartolina, mi primo Miguel, y para todos "el Mimi", va a dejar las gargantas secas. Sus quiebros, sus toques de balón, sus carreras con el balón pegado al pie, sus mil y una filigranas, hacen el deleite de los espectadores. Se comenta que un ojeador de un equipo grande vendrá un día a verle, o lo llamarán para pasar una prueba. Con esa ilusión vive Miguel, que ama el fútbol como a su propia vida.

Mas un día, en vez de un ojeador, se presentó el infortunio, ese ente invisible que marca para siempre a las personas. Y le obsequió con una gravísima lesión de la que resultó mutilado para el resto de su vida. La consiguiente depresión no podía faltar a la cita del infortunio -al fin y al cabo son pareja itinerante- y desde entonces Miguel Flores, "el Mimi", ya no volvió a ser el mismo. Su deterioro no sólo fue moral, también físico.

Mi primo Miguel es la estampa del tacirtuno, arriba y abajo con su bastón, se nos parece uraño, difícil de trato. Pero no se equivoquen: párense con él, ofrezcanle conversación, y verán cómo, por encima de la desgracia, del infortunio, de la vieja depresión, emerge un manantial de ternura, de bondad, y aunque no lo crean, de sabiduría.

El infortunio lo marcó para siempre; la depresión se empeñó en ser inseparable compañera. Pero ni el uno ni la otra lograron vencer el alma del "Mimi", ni su expresión más visible: su ternura.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Manuel Gamero Sena, "Manolito Gamero"

por mojarrafina el 07/01/2013 13:50, en La buena gente de Ayamonte

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Su vida ha estado siempre acompañada del infortunio, ha tenido que navegar siempre en contra de marea. No sé en qué consiste su padecimiento de siempre, que dio lugar a operaciones al parecer nada fructíferas; su rostro desfigurado le ha caracterizado siempre. Y para colmo, aquel accidente que limitó para siempre sus facultades físicas.

Manolito Gamero, hijo de aquel inolvidable Gamero, el pìntor de brocha gorda, el cañero en Semana Santa, el de la Callejita el Loco, a pesar de tanta desgracia sólo ha merecido una limosnera pensión no contributiva, cuya concesión le hizo muy feliz al no tener nada, tan feliz, que casi desgasta por el uso el escrito que le envió la Junta, nadie en el Casino España dejó de leerlo, a mí me lo enseñó muchas veces, como si no se fiara, quería que le dijera que sí, que era realidad. Seguro que hasta que recibió la primera paga con los atrasos incluidos no se desengañó y siguió preguntando a unos y a otros. Ya esa conducta la había acuñado el gran Ortega y Gasset en una frase: “el preguntar viene de lo buscado”.

Me dicen que ahora anda malucho, y que su amigo Jesús el Pistolero no va a verle, pero seguro que estará entretenido viendo sus cintas de carnaval, aquellos inolvidables cuartetos que él creó y en los que participó con sus gracia inigualable.

Ignoro si el Carnaval como institución ayamontina ha tenido con él algún detalle. Para mí que se lo merece con creces. Que nuestro carnaval sin él no hubiera sido lo mismo es obvio. De todas formas, Mojarrafina sí quiere tenerlo, y es por ello que lo incluye en el club de la Buena Gente de Ayamonte. Bienvenido, Manolito Gamero, y que el prior de la Orden Hospitalaria te de su bendición.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Manuel Santana, "Manolito el de los cupones".

por mojarrafina el 19/11/2012 13:16, en La buena gente de Ayamonte

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No quiero que se me pase de largo el mes de difuntos, este mes de noviembre siempre triste por los recuerdos que evocamos, sin traer a colación en esta página a un ayamontino, buena persona, buena gente, como es mi amigo Manolo Santana, Manolito el de los cupones, como cariñosamente lo nombramos por el tiempo en que trabajó en la ONCE.

Manolo tiene ante sí una tarea en sí misma contradictoria: por un lado, como todo bicho viviente, necesita trabajar la vivir; y por otra, como sentimiento común, no desea la muerte de nadie.

Ese es el gran dilema que preside la vida de Manolito el de los cupones, un dilema harto más difícil que cuando tenía que decidir si pitaba o no pitada penalti en aquellos azarosos tiempos de árbitro. Pero él se las pinta bien para llevar consuelo a los familiares de los difuntos a fuer de saber que ello suele resultar inútil. Como se diría en román paladino, no le arriesgo las ganancias. Monaguillo de curas y monjas, árbitro de fútbol, delegado de campo y de club, lazarillo, funerario. ¿Hay quien de más?. Parecería que no, pero yo me permito añadir algo a este dilatado curriculum: buena gente. Así que bienvenido al club de la buena gente de Ayamonte, Manolo.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. José Andrés Antúnez, Pepe Antúnez.

por mojarrafina el 11/08/2012 20:24, en La buena gente de Ayamonte

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Feliz Año Nuevo, le digo; feliz Año Nuevo, me contesta. Es el mes de agosto, o un día de la Semana Santa, y la gente que no sabe de qué va la cosa se nos queda mirando calculando la ingesta de alcohol que llevamos dentro para semejante y disparatado saludo.

Todo tiene su explicación. Hace muchísimos años, en el desaparecido bar de Saturnino, en la entonces calle Capitán Cortés, celebrábamos como podíamos la llegada del nuevo año. Cuando sonaron las campanadas vino el saludo ritual y habitual: feliz Año Nuevo. Pero como para entonces ya le habíamos dado al vidrio lo suficiente, lo repetimos cientos de veces a lo largo de la noche. Se quedó como rutina y así hemos seguido Pepe Antúnez y yo.

El amigo Pepe Antúnez, según el Registro Civil José Andrés Antúnez, es un ayamontino de los buenos de verdad. Lleva en Madrid más de cincuenta años, viene con mucha frecuencia, y cómo es el andoba que en vez de Madrid parece que viene del Banderín, de lo normal que se presenta. Hay muchos que se van fuera un fin de semana y ya viene como Aznar: “estamos trabajando en ello”, no deje tejano.

Pero lo principal es que el amigo Pepe, además de un artista de la imaginaría y creo que de la carpintería oramental, es una buenísima persona sea cual sea la hora en que se levante. Ni ha perdido el estilo, ni ha perdido los amores por su pueblo y por sus gentes, que le queremos y que nos alegramos cada vez que vienen por aquí. Hace muchos años su suegro, Perlacia, lo recibió en la familia como lo que es, una perla de bondad, fidelidad y ayamontinismo.

Aunque no vive entre nosotros, supongo que el señor Prior de la Orden Hospitalaria no tendrá inconvenientes en admitirlo en el club de la Buena Gente de Ayamonte. Se lo merece de sobra, así que, amigo Antúnez, bienvenido.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Eduardo Ernesto Oliva García, motorista y aguaó.

por mojarrafina el 29/06/2012 13:23, en La buena gente de Ayamonte

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No vayan ustedes a creer que nuestro personaje de hoy proviene del Principado de Mónaco o del de Liechtenstein, o de una telenovela venezolana de esas que duran más que los últimos treinta segundos de un partido de baloncesto. Nada de eso, nuestro personaje de hoy, Eduardo Ernesto Oliva y García, es ayamontino hasta la médula y buena gente a rebosar.

El amigo Eduardo fue en sus tiempos un acreditado mecánico naval, motorista para los amigos, y desde hace unos años ha cambiado las bujías, lo calentadores, las válvulas del motor, por un bolso cargado de botellas de líquidos refrigerantes que porta las noches de Semana Santa al servicio de los esforzados músicos de la Agrupación Cristo de la Buena Muerte. Una noche me retó a que probase el peso del bolso y la verdad es que hay que tener mucha afición, mucho cariño, mucha devoción para repetir faena noche tras noche. El lo hace de forma airosa, como aquel personaje sevillano conocido por Antoñito Procesiones, saludando a diestro y siniestro con esa sonrisa que sólo saben esbozar las buenas personas, la buena gente de mi pueblo.

Ahora, como no tiene nada que hacer, anda dándole el coñazo a mi amigo Falo Gómez, aprovechando el fresquito del aire acondicionado de la oficina inmobiliaria, pero sin acercarse a la panadería porque ahí hace mucho calor.

Buena gente este Eduardo Ernesto, que no pertenece a ningún principado ni  protagoniza ninguna telenovela, y que desde hoy, porque a mí se me ha antojado, y espero que con el beneplácito de todos mis blogueros, ingresa en el club de la buena gente de Ayamonte. Bienvenido y que el prior de la Orden Hospitalaria te bendiga a la entrada.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. José Antonio Gil Fernández, Pepito Bustamante.

por mojarrafina el 21/06/2012 10:35, en La buena gente de Ayamonte

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En muchas ocasiones, cuando me refiero al viejo Instituto Laboral de la Cuesta la Merced me entran ganas de llamarle “el Semillero de la Amistad”, porque con independencia de los hijos ilustres que parió en sus viejas e incómodas aulas, lo más importante de todo fue las grandes amistades que germinaron entre sus muros y que aun hoy perduran con fuerza irresistible.

Entre esas amistades inquebrantables hoy toca referirse a una de ellas que me acompaña desde entonces, la de José Antonio Gil Fernández, Pepito Bustamante, el alumno, el alevín de la Rondalla de la Milagrosa, el defensa izquierda del equipo de fútbol del Instituto, con Palmero de central y Feliciano en la derecha, el hijo, nieto y padre de guitarristas, el esposo, el padre, el abuelo, imperturbable en sus modos, en su generosidad, y sobre todo pàra mí, en la amistad.

Pepito Bustamante es ejemplo de vida, se cuida como él solo, anda y anda, patea sin cesar las calles ayamontinas con lógica ilusión de mantener los parámetros de la salud en orden. Nunca le he conocido vicio –más que el de la ingesta de polvorones cuando la Rondalla cantaba por las casas-, pero sí virtudes.

Amante de la música, como su abuelo, como su padre -el inolvidable maestro Bustamante-, lleva años en la coral polifónica, y a mí me place compartir con él la preparación y puesta en escena del canto de la Salve Marinera todos los martes santo.

La vida, que nunca nos separó más que en la distancia, hoy nos une más todavía a través de la descendencia: su hija Pili, mi hija Mary Trini, su nieta Violeta y mi nieta, Lucía. Son amigas inseparables, y espero y deseo lo sean a lo largo de la vida, de la larga vida que les queda, y que esa amistad sea aun mayor de la que siempre nos unió a Pepito Bustamante y a mí.

Hace unos días, al pasar por la puerta del club “Buena Gente de Ayamonte”, me paró el Prior de la Orden Hospitalaria -que estaba en la puerta, no en la cantina-,y me preguntó cuándo les iba a mandar a su vecino Pepito Bustamante. Le contesté que en breve.

Pues ahí lo tienes ya, hermano prior, cuídamelo.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Francisco Hidalgo Toribio, Paco Hidalgo.

por mojarrafina el 01/06/2012 10:51, en La buena gente de Ayamonte

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Anoche tuvo lugar en la Casa Grande el anunciado acto de homenaje a la desgraciadamente desaparecida Gaceta de Ayamonte. La mesa redonda –que en la realidad suelen ser rectangulares- estaba compuesta por diversos colaboradores que dejaron su huella personal en la referida publicación, encontrándose entre el público asistente otros destacados colaboradores.

Como no podía ser de otra manera, el acto fue moderado por el inefable e incombustible Paco Hidalgo Toribio, director de Gaceta de Ayamonte durante casi la totalidad de su existencia. Y aprovechamos la ocasión desde Mojarrafina para rendir al mismo tiempo un sentido homenaje a este ayamontino que merece entrar en el club de la Buena Gente de Ayamonte.

Paco Hidalgo no es ayamontino de nacimiento, pero es villorro distinguido, y ahora a ver quien explica esto si no es desde la grandeza de una persona que hizo de su espíritu de servicio a la ciudad que lo adoptó su obsesión, y todo ello medio escondido, como hacen las cosas los humildes, los que no buscan oropel ni se trabajan medallas a través de influencias.

Desde su refugio de Buscarruidos, calle de las Flores, Paco ha escrudiñado siempre la vida y obra del Ayamonte de sus amores. Fue “Duende de la Ciudad” en aquella Gaceta de Ayamonte y nos mostró con exquisita ironía, acontecimientos, rincones, acciones y omisiones curiosas. Ahora, como nos nos ocurre afortunadamente a muchos, ve gratamente interrumpida la vida serena del jubilado con la irrupción de sus nietos, y como no podía ser de otra forma, ejerce de abuelo primorosamente.

Pero a pesar de todo lo dicho, que no es poco, pero que tampoco es todo, ni mucho menos, mi amigo Paco Hidalgo es una buena persona, que como he dicho en otras ocasiones, es el mejor título que podemos recibir. Y por ello, y en la seguridad absoluta de que será bien acogido, le abro las puertas del club de la buena gente de Ayamonte, donde seguro se sentirá a gusto. Bienvenido, amigo Paco.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. José.

por mojarrafina el 22/04/2012 21:52, en La buena gente de Ayamonte

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El nombre de José es posiblemente el más popular, el más conocido, el que más abunda en todo el mundo cristiano. Por ello, es lógico que para identificar a algún José tengamos que acudir a sus apellidos, a su mote o apodo, a su oficio o dedicación, a su ámbito familiar, a su origen, etc.

Sin embargo, en Ayamonte no es necesario acudir a ninguno de esos complementos para identificar a  nuestro personaje de hoy, basta con decir José para que todo el mundo sepa a quien nos referimos.

José es sin duda uno de esos ayamontinos que más nos han alegrado la vida siempre, bien a través de su actividad carnavalera formando parte de inolvidables cuartetos, con sus llamativos disfraces,  con sus naturales ocurrencias, y sobre todo con su  gracia innata. 

 José sigue siendo un hombre fiel a su condición humana. Su feminidad es sabida, su homosexualidad también,  pero siempre llevado  con dignidad, y ha tenido el sabio acierto de no entrar en el confuso mundo gay que nos han metido entre pecho y espalda los americanos como si de una nueva cola cola se tratase. Un día le dije: "el día que yo me entere que te consideras gay te dejo de hablar". Y me contestó: "yo sé muy bien lo que soy, y tu también, no te preocupes".

Trabajador incansable y de una honradez cualificada, mi amigo José entra hoy en la nómina de la buena gente de Ayamonte. Y lo hace precisamente por eso, porque es muy buena gente, una gran persona. Bienvenido, amigo José.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Cayetana García Aguilera, la "Catana"

por mojarrafina el 23/02/2012 13:52, en La buena gente de Ayamonte

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Antes, mucho antes de que los novedosos movimientos feministas –error craso pues todo lo que termina en ista es radical-, que en realidad debieran denominarse movimientos femeninos, de entre aquella espesura machista que caracterizó nuestra Patria durante gran parte del siglo pasado, siempre hubo alguna que otra mujer que plantó cara al feo asunto y enarboló la bandera, no del feminismo, sino de la femineidad, e invadiendo descaradamente los cotos exclusivos en manos del machismo recalcitrante camparon por sus respetos y sus reivindicaciones. Quizás el ejemplo más al uso se refiera a María Moliner, que se quedó a las puertas de la Real Academia precisamente por ser mujer, pero que nos legó el que sin duda es el mejor diccionario de nuestra Lengua, el Diccionario de uso del Español.

En nuestra ciudad, una mujer valiente, trabajadora, luchadora, gran persona y, encima, pobre de pobreza extrema, invadió los terrenos del machismo, y sin hacerse hombre, siempre desde su condición de mujer, desempeñó tareas duras, sólo reservada a los llamados machos ibéricos. Ella, con su ímpetu, con su enorme capacidad de trabajo y sacrificio, ganó a todos la partida: posiblemente en las tareas estibadoras del puerto ayamontino no haya existido nadie tan eficaz y constante como Cayetana García Aguilera, nuestra siempre querida y admirada “Catana”.

No había trabajo, por duro que fuese, que la “Catana” rechazara, verla agarrada a las varas de los antiguos “carros de la Castela” acarreando fardos de sal, garlitos de mechillones, bidones de aceite y toda clase de mercancías, era quizás su estampa, su figura más genuina.

Le tocó vivir una época dura, difícil, de escasez de oportunidades, y no pudo triunfar en algo que hacía maravillosamente: cantar. Sí, por para quienes no la conocieron y la ven ahora anciana y parsimoniosa, Cayetana era una gran cantante de flamenco. Yo la concí desde niño, cuando sentado a la puerta de mi antigua casa del Peñón, la veía subir, descalza, después de un día duro y penoso de trabajo, silbando de tal guisa que hasta los pájaros guardaban silencio para oirla.

Hoy hemos de reconocer que nuestra querida “Catana”, además de luchadora, trabajadora, sacrificada, cantaora frustrada por falta de oportunidades, y que silbaba como cantan los ruiseñores, ha sido siempre y sigue siendo, una buena persona. Es la primera mujer que entra en este especial club de la buena gente de Ayamonte. Bienvenida, Cayetana, estás en tu casa.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Manuel Celedonio Martín Ríos, amigo Cele.

por mojarrafina el 28/01/2012 13:53, en La buena gente de Ayamonte

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Dicen que los dedos de una mano sirven, entre otras cosas, para contar los amigos de verdad y a veces sobran. No me extraña porque la amistad es un sentimiento de tal contenido y exigencia que nos puede llevar a esa conclusión, aunque la verdad es que la palabra amigo la empleamos a diario con demasiada frivolidad.

 

Nuestro personaje de hoy, Manuel Celedonio Martín Ríos ocupa, sin lugar a duda, uno de los dedos de una de mis manos con los que enumero a mis amigos de verdad.

 

Hijo de un inolvidable barbero, el maestro Celedonio, y nieto de un acreditado maestro albañil y ya en su ancianidad carbonero en la calle Huelva, Celedonio entró en mi vida allende 1955 cuando se produjo la apertura del viejo Instituto Laboral de la Cuesta la Merced. Y desde entonces nuestra relación de amistad no ha decaído un ápice, yendo en paralelo con  la que une a nuestras respectivas mujeres.

 

Ha dejado huella de bien hacer en todos sus menesteres, profesionales y aficionados: director de banco de vida itinerante, hermano de la Soledad de toda la vida, presidente del Rocío y pregonero de dicha hermandad, presidente de la Hermandad de las Angustias, y en su día, aunque fue flor de un momento, presidente de Agrupación, aunque aquello, gracias a Dios, no cuajó, y me alegro por él, porque conociendo su sentido de la responsabilidad lo hubiera pasado muy mal lidiando en semejante plaza.

 

De joven cursamos juntos el bachillerato en el Laboral y compartimos cargos en La Milagrosa, primero él de presidente y yo de vice, y cuando lo dejó pasé yo a ocupar su cargo.

 

Pero todo este currículum no serviría para nada, no diría nada, si en todos esos momentos de su vida mi amigo Cele no hubiese mostrado su verdadera condición: la de ser una buena, buenísima persona. Celedonio es sentimental y tierno, fiel y trabajador. Buen amigo y buen ayamontino. Y, además, buena gente, por eso me permito incluirlo en este club de ayamontinos selectos. Bienvenido, amigo Cele.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. José María Soto Sánchez, Pepe el Caya.

por mojarrafina el 05/01/2012 12:07, en La buena gente de Ayamonte

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Su padre era marinero, pero él `prefirió los fogones, las perolas, las sartenes, y se convirtió en un competente cocinero, tanto en Ayamonte como durante su periodo como emigrante.

Si José María Soto Sánchez, Pepe el Caya para los amigos, quisiera presumir, lo podría hacer por muchas cosas, pero su modestia se lo impide. Pepe el Caya es para mí como un gran boceto a partir del cual podemos confeccionar el cuadro que queramos. Es sencillo, educado, elegante, silencioso, afable y servicial. Pero sobre todo es buena gente, buena persona, jamás he oído a nadie decir nada en su contra, todo lo contrario.

Pepe el Caya es hombre extraordinariamente religioso, pero no de bullas y novelerías. Suele peregrinar a Fátima y siempre que le veo en misa observo como se acerca a comulgar. Si alguna vez ha roto el molde de la moderación es para coger un sitio y cargar con la Virgen de las Angustias cuando la bajan del camarín en el mes de agosto. Por lo demás, todo en él es silencio, prudencia y humildad.

Entrando en un terreno más prosaico, me permito hacerle una pregunta a mi amigo Caya: ¿qué haces para, teniendo la edad que tienes, no presentar ni una sola arruga?. Su rostro es terso, joven, y si a ello añadimos un semblante risueño y amable, el retrato es perfecto.

Bienvenido, Pepe, bienvenido al club de la buena gente de Ayamonte, creo que aquí te sentirás a gusto.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Juan Antonio Fernández Redondo, Juanito el tendero.

por mojarrafina el 29/12/2011 10:57, en La buena gente de Ayamonte

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A mí, al ayamontino Juan Antonio Fernández Redondo me gusta llamarlo por Juanito simplemente, o si acaso, por Juanito el de la tienda.

Nos conocemos desde hace muchísimos años, quizás desde aquellos tiempos en que siendo los dos un poco más de niños coincidíamos en el Peñón, donde yo vivía, y en la calle Benavista, donde vivía su pariente Juan Rasco ”Ofito”, que regentaba en su propia casa una modesta tienda de comestibles. En esa tienda empezó Juanito su andadura, su errante andadura por diversas tiendas de comestibles o ultramarinos: Pancho, Carmelo Báñez, Manolita, Diego Paulete, que terminó siendo  finalmente  la suya propia, en la Cuesta de San Diego.

También coincidimos alguna vez en el viejo y recordado campo de fútbol del Banderín, el nuestro de siempre, y lo admiré viéndole jugar al fútbol: todo coraje, velocidad, clase. Pasaron muchos años y alguna vez  le vi practicando ese deporte que lleva en las venas y siempre con la misma entrega. Creo que con Juanito nació la figura del carrilero.

Me dice mi amigo Tapi que ya está jubilado, pero estoy seguro que aun a su edad pegaría una chachita con un balón y volvería a correr la banda izquierda.

Su carácter errático como tendero le hizo conocer a muchas gentes. Si hoy preguntamos a todas ellas por él, seguro que nos dirán que Juanito es una buena persona, que es el mejor título que un ser humano puede recibir. Por eso me permito incluirlo en este especial club en el que habita la buena gente de Ayamonte. Bienvenido, Juanito.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. José González Aguaded, Pepe el Luzla.

por mojarrafina el 23/12/2011 10:42, en La buena gente de Ayamonte

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Vive su jubilación en paz, con la conciencia tranquila fruto del deber cumplido, de una larga vida dedicada al trabajo, a la familia, a los amigos. Incluso compartiendo tertulia con ese brazo alargado del Asilo que es la tertulia de “La Goleta”, con Domiciano, Luis do Carmo, su hermano Lolo, con Cándido Flores y su hermano Joaquín, con los hermanos Fernández Flores, los Pocholo, y con alguno más, que la memoria a estas edades fallan más de la cuenta.

Su azarosa vida discurrió entre peligros de alta y baja tensión, de escaleras inseguras para llevar a los hogares la luz, la corriente que faltó en un momento por causas diversas, en un viejo taller de la calle Huelva junto a su padre –el inolvidable Pepe el electricista-, su hermano Ramón y Manolo, el eterno empleado del taller. No eran momentos de especialidades y lo mismo se reparaba una instalación casera o industrial, que se arreglaba una plancha o un secador de pelo.

Puede decirse que los tres hermanos son un buen ejemplo de trabajo y comportamiento ciudadano, pero mi amigo Pepe el Luzla se sale de calle. Yo suelo decir que cuando voy a Villarreal y no le veo con su bolsa en la mano es como si no hubiera ido. El Luzla forma parte inseparable del paisaje urbano de la ciudad portuguesa, y no verle por allí sólo es compensable viendo al Franquito, aunque no es lo mismo. Por algo le suelo llamar “el alcalde de Villarreal”.

Pepe el Luzla, el hijo de Pepe el de la luz, derrocha amabilidad, sonrisas francas y amistad. Es un buen ejemplo para todos los que le tratamos. Yo le doy la bienvenida a esta club especial que me he inventado donde habitan los buenos ayamontinos, la buena gente de Ayamonte. Por cierto, ¿alguien sabe por qué le llaman el Luzla?, yo creo que en verdad ni él mismo lo sabe, su hijo me ofreció un día una explicación muy asumible pero en todo caso hipotética.

Por último, un ruego: que alguien me diga si el segundo apellido está bien o mal escrito, tengo mis dudas y prefiero recurrir a mis blogueros que a la guia de teléfono.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Manuel González Martos, el Bomba de la Villa.

por mojarrafina el 11/12/2011 11:38, en La buena gente de Ayamonte

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Las mininas, las ricas mininas, pueden ser del campo de la Villa, del campo de Canela o de Portugal. Todas están muy ricas, pero creo que a los ayamontinos las que más nos van son las de Canela.

Algo así me pasa a mi con los Bomba,  los Bomba ayamontinos, que los hay de todas partes y a cual mejor persona: el Bomba de Excombatientes; el Bomba del Arrecife, a cuyo bar iba mi tocayo Tito Cojo “cuando no bebía”... y mi preferido: el Bomba de la Villa. Ese que se planta a las puertas de su casa en Real de los Galdames dando la bievenida a todo el que se acerca al Barrio, porque subir a la Villa y no ver al Bomba en la puerta de su casa o en el Socorro montando el paso de Padre Jesús o montando farolillos para el Salvador o en primera fila durante las carreras de burros, en fin,  si en el paisaje villorro no está el Bomba, ni es paisaje ni es na. Sería como llegar al Solá y no ver la farola.

Manuel González Martos, así llamado en el siglo, es el Bomba de la Villa, una grandísima persona que hoy ocupa un lugar en esta página del blog reservada a “La buena gente de Ayamonte”. Siempre me ha caído bien el Bomba de la Villa, sobre todo aquel año en que se esforzó en prepararnos la masa para hacer cocas con verdadera maestría. Se lo agradecí y me dijo que la próxima la tenía que hacer yo y así aprendía, pero cuando me enteré del esfuerzo que requería la tarea, del constante juego de brazos y muñecas, opté por seguir comprándolas en la Flor de la Canela.

Creo que ha sido hombre de suerte, tanto él como mi amigo Curro el de la Villa la tuvieron emparejándose con las hijas del inolvidable Domingo Tintín, lo que no es poca cosa. Pero como todo no puede ser favorable, al Bomba de la Villa le salió un niño concejal del Psoe. Qué le vamos a hacer, Bomba, no se puede pretender que todo nos sea favorable.

Aparte la broma, termino en nombre propio y creo que en la inmensa mayoría de mis blogueros, dándote la bienvenida a esta página donde se encuentra la buena gente de Ayamonte. Como tú.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Manolo Carro Álvarez, el amigo sedante.

por mojarrafina el 13/11/2011 00:13, en La buena gente de Ayamonte

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Cuando uno de cruza con él por la calle o lo ve tranquilamente sentado junto a Juanito Cortada degustando su café vespertino o sentado cómodamente en un sillón del Casino España, uno respira hondo porque sabe que junto a Manolo Carro va a encontrar ese momento de paz, ese momento sedante que tanto necesitamos tantas veces en la vida.

 

Y es que mi amigo Manolo Carro Álvarez es la expresión más genuina de la moderación. Resulta prácticamente imposible pelearse con Manolo, ni siquiera entrar en una discusión violenta o alterada. Sus expresiones son siempre modelo de moderación. Si sabe de algo te lo explica sin  necesidad de que se lo ruegues; si desconoce la materia de que se trata con toda humildad te lo hace saber.

 

Verlo pasear por su querido Ayamonte es contemplar la imagen de la mismísima moderación, de la tranquilidad, de la paz. Muchas tardes me cruzo con él cuando regreso a casa. ¿A dónde vas ahora Manolo?. Pues voy a la farmacia y a comprar pan, por ejemplo. Otras veces me siento a su lado en el bar de Cortada y charlamos amigablemente, como siempre.

 

Tiene en su haber muchas cosas. A saber: es el máximo goleador del Ayamonte con once o doce goles en un solo partido cuando jugaba como juvenil; fue uno de los escribientes más preparados del pasado siglo: tiene una familia extraordinaria en todos los sentidos; es ayamontino hasta la médula; tiene dos hijos admirables , y para colmo su Loli lo ha hecho abuelo de una nieta que está para comérsela...

 

Y para colmo, es una buena persona, que es el mejor título que podemos merecer.  Y es por eso que me he permitido traerlo a esta página en la que habita “la buena gente de Ayamonte”. Un abrazo.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. El Gran Tapi.

por mojarrafina el 21/09/2011 14:47, en La buena gente de Ayamonte

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Ya iba siendo hora que le tocara, seguro que muchos blogueros se han preguntado para cuándo el timonero del blog, como dice el Pargana, iba a traernos una semblanza del gran Tapi, del amigo Tapaera.

Bueno, pues le llegó la hora, ya estamos aquí con el gran fotográfo, artista global y pedazo de persona. A pesar de haberme criado al lado de su familia allá en el Peñón cuando su tío político Pepe, el zapatero remendón de la calle Tarpeya hacía gala de sus dotes polifacéticas: zapatero, carpintero, albañil, lo que se terciara, la verdad es que con motivo de mi larga ausencia de Ayamonte las caras “se me van”, y hasta hace muy poco tiempo ni siquiera sabía de la existencia del Tapi.

Ha sido precisamente el blog Mojarrafina el que nos ha presentado. Yo me alegro de haber conocido y entablado una incipiente amistad con esta gran persona que es el amigo Tapaera. Su capacidad y espíritu de servicio a los demás, y de forma desinteresada está más que acreditada, y es por eso que lo traigo a este capitulado de “La buena gente de Ayamonte”, porque se puede ser un eficaz trabajador, un excelente artista de la cámara, todo lo que ustedes quieran pero si no se es buena persona de nada sirve lo anterior. Como dijo el apostol Pablo: “si no tengo amor...”.

Al Tapi le sobra amor para volcarlo en servir a su pueblo, a sus gentes, siempre desinteresadamente, con sumo gusto.

El amigo Tapi es sin duda una gran persona, un buen ayamontino al que le hago un sitio en este apartado del blog que espero acepte, pues llega a él con pleno merecimiento.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Carmelo García Aguilera. El último Canelero del Año.

por mojarrafina el 21/07/2011 12:25, en La buena gente de Ayamonte

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Un terrible vendaval invade con enorme violencia todos los espacios del pueblo. Los barcos, amarrados al puerto colisionan con el hormigón del muelle, y en las viejas casas el agua se filtra por los tejados. Pero donde esa violencia alcanza límites apocalípticos es un un lugar que  no conoce el descanso del perenne látigo de la indigencia más acentuada: la meseta del barrio del Peñón, la era donde se ubican un considerable número de chozas de hojalata, la corona de espinas de Ayamonte. Las Chozas, sin más.

De ese terrible lugar procede nuestro personaje de hoy. Siempre vivió contra corriente, contra marea, enfretándose a los vientos del hambre y del abandono. Tanto él como sus vecinos fueron siempre mirados por las autoridades con la lupa estúpida y arbitraria que busca delincuentes, cuando sólo eran pobres. Nada más, y nada menos. Pobres de una pobreza extrema.

En ese caminar luchando contra todo y contra todos, nuestro paisano Carmelo García Aguilera arribó un día a los arenales de Canela, otro lugar olvidado por los políticos y que ahora visitan con aires turistas. Y allí comenzó su verdadera lucha contra la adversidad, como cuando Juan el Lanchero remaba poniendo proa a Levante o a Poniente según la marea creciera o vaciara con violencia, para terminar en la orilla de enfrente.

Carmelo parece mayor de lo que es. Su rostro, su cuerpo entero, viene señalado por el estigma del trabajo sacrificado, de crudos inviernos en la costa, de abrasadores días de marisqueo, de ir quemándo su vida poco a poco en busca de la subsistencia. Pero en él quedan esos rasgos de dulzura y de paz propio de los hombres buenos, de la buena gente. La fotografía que me facilita Tapi es paradigmática. A Carmelo acaban de nombrarle nada menos que Canelero del Año, y preñado de serenidad, con la emoción contenida en sus adentros, abraza el cuadro donde figura el título quizás más importante de su vida. Cuánta satisfacción sentirá en esos momentos, esté donde esté, la buena y recordada Isabel la Jeringa, aquella mujer que desde la cocina de Barberi impregnara de exquisitos olores la calle Zamora.

Yo supongo que después de ese título a Carmelo le sobre todo lo demás, pero así y todo voy a permitirme incluirlo en esta nómina bloguera en la que figura la buena gente de Ayamonte.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Manolo Guerrero o la fidelidad cofrade.

por mojarrafina el 20/07/2011 10:05, en La buena gente de Ayamonte

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Por mucho que los gamberros se empeñen en destrozarlos a pedradas, siempre es posible encontrar un espejo dónde mirarse. El mundo cofrade, tan complejo en sí mismo, tan contradictorio a veces, tan proclive a parir capillitas que rolan como el viento en busca de la ruta más apacible en ese navegar interesado y superficial, es, también, un mundo que cuando da buenos frutos los da imperecederos, como espejos irrompibles en los que puedan mirarse los que quieren seguir el buen camino, el de la entrega, la fidelidad, el amor a una cofradía.

Manolo Guerrero, antiguo icono de aquella emblemática oficina esquina Huelva-Felipe Hidalgo, la de la CNS, la de “Enfrenteelías”, que compartiera  con Vidal y con Furnier, con Fabián Santana y Rafael Losada, con Isidro, con Manolo Rosa, tareas burocráticas y algún que otro lingotazo de vino mesturao en la tasca de enfrente, la “Oficina de Elías”, acompañado de una tapa de tocino de jamón expuesto en un trozo de papel de estrasa de la tienda de Eduardo Morán y Sarita, es uno de esos cofrades incombustibles, que han hecho de la fidelidad una meta.

Su biografía, larga y fructífera en la hermandad del Santintierro de las Angustias, es paradigma de alta escuela. Es de los pocos cofrades que cuando dejan un cargo no se revuelven contra sus antiguas fidelidades. Siempre ha sido y sigue siendo fiel a sus devociones que le vienen de niño, siempre dispuesto a echar una mano.

Si en el mundo cofrade ayamontino un día se tercia llevar a cabo un cursillo dirigido a los nuevos cofrades, sería suficiente leerles, poquito a poco, detenidamente, la biografía de este ayamontino ejemplar, no sólo en el mundo de la Semana Santa, sino en toda su vida. Esos jóvenes aspìrantes sentirían sin duda, como lo hemos sentido todos muchas veces, como la sola presencia del hermano Guerrero es similar a esa calma que anuncia el final de la tormenta y dice adios a la zozobra casi inevitable, ese lenitivo que apura el tiempo del dolor para convertirlo en paz, esa ausencia absoluta de visceralidad en contraste con unas más que reconocida abundancia de buenos modos.

Que Manolo Guerrero Reyes es buena gente, no debe caberle duda a nadie. Así lo ha demostrado a lo largo de toda su vida. Y así esperamos lo siga haciendo este ayamontino integrador de sentimientos dispersos que aun siendo afines navegan por aguas distintas. Modelo a seguir. A mí así me lo parece.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Encarna Sayago, la inconfundible voz del "Plaza de La Laguna"

por mojarrafina el 10/07/2011 12:42, en La buena gente de Ayamonte

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A lo largo de la empinada cuesta de la Callejita el Loco, aun resuenan las agradables voces de Carmelita Orta, Carmen Castellano, Isabel Villegas y Mar Velasco, provinientes de las ondas de aquella entrañable y familiar emisora, “Radio Juventud de Ayamonte”, cuyo expolio aun permanece como herida abierta en los corazones de muchos ayamontinos.

Desaparecida aquella inolvidable emisora, los ayamontinos nos quedamos como huérfanos, hasta que, como Ave Fénix, resurgió de sus cenizas con la denominación de “Radio Ayamonte, emisora municipal”. Y Ayamonte supo  juntar aquellas voces en una sola evocación desde una atalaya que ya peina años, cual un libro de liturgias y polifonías, tal como cuaderno de bitágora y crónica diaria de sucesos, de cotilleos, de lo familiar: el ya clásico y hasta formando parte de nuestro ser, “Plaza de la Laguna”.

A su frente, la voz de la radio ayamontina que reunió en sí misma, la candencia, la dulzura, la poesía, el alma toda de aquellas buenísimas locutora que nos acompañaron allá mediados el pasado siglo. La voz, que ya no es sólo suya, que ya es de todos, de mi amiga Encarna Sayago, una gran mujer que hizo la Ruta de la Plata al revés para anclar su nave de viajera en las arenas de una barriada entonces casi olvidada, hoy próspera y refulgente, a pesar del maltrato a que ha sido sometida: la inmortal, irrepetible, Canela.

Encarna Sayago es, simplemente, la voz. Esa voz tierna, amiga, conciliadora, que nos saluda cada día desde su hijo radiofónico, predilecto e irrepetible, ese “Plaza de la Laguna”, ambulante, como nuestros “Miguelitos”, del centro a la Villa, de la Villa al muelle, pero siempre de todos y para todos.

Personalmente, tengo que agradecer a Encarna, y a su “Plaza de la Laguna”, la promoción de mis libros, el cariño que siempre puso en la tarea. A cambio, siempre estuve “a sus órdenes”, - Trini, tienes que venir el Miércoles Santo a comentar la estación de penitencia- y allá que iba el Trini, porque Encarna no se lo pedía, se lo ordenaba: tienes que venir.

Sé que Encarna me tiene gran afecto, pero también es cierto que ese afecto lo deja de lado cuando está presente mi mujer, su Rosita, a la que seguro quiere más que a mí, y yo me alegro por ello.

Hoy en Ayamonte hablar de Encarna es hablar de Radio con mayúsculas, ese medio de comunicación del que se auguró iba a desaparecer con la llegada de la televisión y después con internet. Como también se auguró la desaparición del libro. Nada de eso ha ocurrido, afortunadamente. Y la voz de Encarna, esa voz tierna, cálida, envolvente, seguirá deleitando nuestros oidos desde las ondas de un “Plaza de la Laguna” que ya sale como un componente más en sus analíticas.

Dudar de que Encarna Sayago forma parte de la nómina de la buena gente de Ayamonte sería poco menos que pecado. Yo, al menos, la incluyo y me quito el sombrero.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Pepe el Mahoma.

por mojarrafina el 08/07/2011 10:42, en La buena gente de Ayamonte

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Asomado a su familiar atalaya-terraza de la calle Córdoba, mi amigo Pepe Domínguez, Pepe Cristóbal...Pepe Mahoma, sueña nostalgias de otros tiempos menos cómodos pero inolvidables. Piensa en su calle Lepe o calle Huelva, en aquella casa vecinal de la que el bueno de Pepe el Guadacampos salía cada mañana al amanecer a la árdua tarea de preservar las ricas higueras ayamontinas, y los envidiables habales, de la voracidad del hambre. Con lo grande que es el campo y le endilgaron la tarea de guardarlo todo. Pepe el Guardacampo era también Pepe Cristóbal, como su padre y abuelo de nuestro homenajeado. Así que entre Pepe Cristóbal y Pepe Mahoma anda asomado en el balcón de la calle Córdoba y a la vez asomado a su propia vida, que él creerá corriente, pero que no lo es, porque ser durante toda la vida una persona excelente,  ser bondadoso permanentemente, servicial cuando le demandan algo, no es nada corriente. Es, desgraciadamente, la excepción.

Lo de Mahoma le viene por una broma de un excelente amigo común, el recordado Manolo Vázquez Cardoso debido a una confusión que tuvo Pepe al citar nombre de reyes o de santos, no recuerdo bien, entre los que incluyó al profeta del islam. Y ahí quedó el Mahoma para los anales.

Como era hijo de Pepe el Guardacampos tenía que encontrar una compañera  hija de alguien con un apelativo, y escogió por fortuna para él a una gran mujer, compañera inseparable, que vino a ser la hija pequeña de Castelito el Barbero.

Les observo y admiro esa serenidad, esa complicidad que les une. Ultimamente se han vuelto forofos de nuestro Ayamonte CF.

Pepe Mahoma nos brinda cada día su buen humor, su amabilidad, su bondad acreditada. Para mí es un icono de mi niñez. Después el tiempo y las necesidades de cada uno nos separó en el tiempo y en el espacio, que no en los sentimientos. Hoy le sigo teniendo como un estupendo amigo. Y si no me equivoco, él a mí también. Ojalá. Es que soy así de agoísta: me gusta ser amigo de la buena gente de Ayamonte.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Juan José Santana: un comunista en la Plaza de Santa Angela.

por mojarrafina el 20/06/2011 20:58, en La buena gente de Ayamonte

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Un día oí a una señora muy metida en años hablar así de un vecino suyo: “es comunista de toda la vida, pero muy buena persona”. Así, como suena: los comunistas también pueden ser buenas personas. Yo conocí y guardé buena amistad con uno muy destacado en nuestro pueblo: Domingo el de los Caballitos, aquel concejal solitario al que Pepe el de la Punta, siendo concejal de cultura, le quitó el artículo “el” de su apodo y lo dejó en “de los Caballitos”. Y es que la Cultura muncipal tiene estas cosas.

Con el tiempo, no es que seamos amigos, y ello a mi pesar, ha surgido una relación empática considerable entre el destacado comunista ayamontino Juan José Santana y yo. (Guardo de él un gratísimo recuerdo cuando, metido a "cura laico", casó a una de mis hijas). Comunista o de IU, ese englomerado que nadie termina sabiendo lo que es, como ocurre con el Opus Dei. (Cuentan que Juan XXIII, en los últimas horas preguntó a su secretario: dime, hijo mío, que no me quiero morir en la ignorancia: ¿qué es el Opus Dei?). Y digo englomerado porque está compuesto por distintas clases de maderas; así, pueden hacer muebles con el Psoe, con el PP, con el PA, o con quien se tercie. Camino cierto para que al final no puedan hacer muebles propios.

No sé si el Santana ha practicado una huída hacia adelante o es que no quiere comulgar con ruedas de molino. Lo cierto es que de alcaldable ha pasado a ser únicamente tabernero bohemio y libertario en ese ateneo de Pepe Pinto-Plaza de Santa Angela.

Me gusta el Santana –bien entendido que como persona, no vayamos a creer otra cosa- me gusta su talante abierto, su capacidad de diálogo, su ausencia de fanatismo. Y me gusta más todavía que no haya entrado en ese revoluto municipal, en esa fangá que a ningún buen puerto nos ha de llevar. Al final, IU, ni fu ni fa, ni chicha ni limoná. Como el perro del hortelano, vamos.

Y el Santana en su ateneo. Ahí está mejor, detrás de su ordenador leyendo los artículos de Mojarrafina. Como debe ser. Desde hoy lo incluyo oficialmente en la lista de la buena gente de Ayamonte.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Manolo Bueno (el Mona).

por mojarrafina el 02/06/2011 09:54, en La buena gente de Ayamonte

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Cuando a diario, paseando por Ayamonte nos cruzamos con él, sentimos la sensación de una estela de amabilidad, de bondad, de ternura. Y es que Manolo Bueno, el Mona para los ayamontinos, es todo eso y mucho más: amabilidad, bondad, ternura...

Le conozco y aprecio desde hace muchos años, de aquellos viejos tiempos allende los sesenta del pasado siglo, de copas de aguardiente en el bar La Cepa regentada por mi primo Manolo, muy amigo de nuestro personaje. Quiero recordar que cuando Manolo Bueno se casó –al mismo tiempo que su inseparable amigo Carmelo, el último vendedor de cocas de la saga de Angustita Soto- el Cepa no tuvo otra idea que regalarle a ambos sendas cajas de condones, cuando encontrar condones era una epopeya. Al menos así lo anunció mi primo, no sé si al final lo hizo.

Manolo Bueno, al igual que tantos ayamontinos marineros, sabe bien de poner cara al viento en plena altamar; de sentir el chapuzón de ese golpe de mar que a veces arrastra y lleva consigo al marinero en cubierta; de olores a gasoil impregnados en ropas azules, en suestes, en la piel misma. Y de “crucero” de lujo, gratuíto, cuando, haciendo la mili en la Marina recorrió medio mundo.

Jubilado, desde la paz que supone el deber cumplido, arrimó el hombro en la cofradía de Padre Jesús y hoy dedica sus paseos a cobrar las cuotas de la hermandad de la Mulita, con parsimonia, sin prisas, que a estas alturas correr no es de cobardes sino de prudentes. Después, a la tarde, su merecido descanso en ese Casino España que a todos nos acoge en tertulias desenfadadas.

Manolo Bueno, el Mona, es prototipo de hombre pacífico, su presencia es relajante, se agradece.  A mí me gusta indagar como anda de ese empinar el codo que tanto daño nos ha hecho siempre a los dos. Me dice que la médica le ha dicho que un par de tintos al día. Y lo cumple. Pero en cada quiosco, aunque me lo niegue. En serio, ahora se le ve sereno, tranquilo, en paz con la vida y consigo mismo. Mejor para él y para todos: su bondad, su amabilidad, su ternura seguirán siendo nuestras. Que sea por muchos años.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. Trini el del Chispito.

por mojarrafina el 26/05/2011 20:53, en La buena gente de Ayamonte

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Puedes llamarlo como Trini Lucas, Trini el del Chispito, Trini el de la Peña Pajaril, o simplemente... Trinón, para los amigos.

En todo caso, creo que el mejor apelatativo que podemos espetar a mi querido tocayo, es el de Trini Buenagente, de ahí que me permita traerlo a este lugar del blog, aun sin su conocimiento, no le he dicho nada y espero que la sorpresa le resulte agradable.

Su talante como buen ayamontino viene de viejo, yo diría que de niño. Siempre ha vivido cara al público, lo que no deja de ser un buen espejo donde se reflejan malos y buenos, agradables y desagradables, educados y maleducados... En el espejo en que a lo largo de su vida se miró mi tocayo Trini siempre se vio reflejada la bondad, la amistad, el espíritu de servicio, el padre de familia ejemplar.

Su siempre recordado bar de la calle Lusitania, el que por los anales será conocido como el del Chispito, nombre que recibió del pequeño faro que le quedaba justo al lado, en el río, fue derribado y ello dio lugar a que aflorara un paño de nuestro histórico Baluarte de las Angustias, que algunos quisieron volver a esconder en aras a la voracidad constructora, y que gracias al empeño y denuedo de Enrique Arroyo hoy podemos contemplar. Ello le llevó a la Peña Pajaril, en Capilla del Monte, donde se metió en el bolsillos a cazadores y no cazadores con su sentido del humor.

La foto que ven ustedes se la quité el pasado Domingo de Resurrección, junto a la puerta del bar Pupas, de su hijo. El no se dio cuenta, y ha sido mejor porque de forma espontánea se refleja en ella la serenidad del guerrero retirado en paz con los suyos y con todos. Mi tocayo Trini el del Chispito, al menos para mí y creo que para muchos, merece engrosar la nónima de este blog en su capitulado de “La buena gente de Ayamonte”. Que sea por muchos años. Eso sí, que llegado el momento lo despida yo y no él a mí. Un abrazo, tocayo.

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. ANTONIO GONZÁLEZ PERERA.

por mojarrafina el 03/06/2010 17:08, en La buena gente de Ayamonte

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Si en vez de Antonio González decimos Antoñito, viene a ser lo mismo. Yo no sé desde cuando conozco a Antonio González, posiblemente desde la niñez; es de esas personas con las que no guardas amistad en el sentido genuino de la palabra, pero con el que sí guardas una relación de amistad, de empatía indudable.

Antonio González, Antoñito, es de esas personas, de esos ayamontinos que sin proponérselo expresamente, van dejando una estela de bondad por donde pasan. No destaca por nada, no ha hecho grandes cosas, no sé si alguna vez se le ha hecho entrega de un diploma, pero lo cierto es que Antonio, por su decencia, honradez, escrupuloso sentido del cumplimiento del deber y por otras muchas virtudes, bien que se ha hecho merecedor a ello.

He admirado de Antonio muchas cosas, pero sobre todo el sentido austero de la vida de que siempre ha hecho gala, nunca un aspaviento, ni para bien ni para mal. Antonio ha sabido siempre acomodarse a las circunstancias que le ha tocado afrontar con absoluta dignidad, es ejemplo de moderación, de saber estar, y nos enseña a diario que para ser feliz en la vida sólo es necesario vivirla como Dios nos la ofrece.

Desde hace un tiempo a esta parte se ocupa del mantenimiento y vigilancia de la sede de Agrupación de Cofradías. ¿Que si lo hace bien?. Yo desafío a quien quiera a que me diga en qué ocasión vio en Antonio un mal gesto, una mala cara, un desplante, y si por casualidad vio alguna vez un papel por el suelo o en cuadro torcido. Apuestas como estas me gustan hacer porque las gano todas. Lo dicho, Antonio González, Antoñito, viene a esta página del blog precisamente al apartado que más le cuadra, el de "la buena gente de Ayamonte".

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. 2: PACO PÉREZ, EL PUCHÍN

por mojarrafina el 10/07/2009 22:27, en La buena gente de Ayamonte

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Hoy traemos a esta nueva página de ayamontinos populares a mi buen amigo Paco Pérez, el Puchín para todos los que le conocen.

Hablar de Paco Pérez sería no parar, una vida como la suya dedicada al trabajo, a la familia, y además al servicio de los demás, es digna de elogios.

Paco Pérez y yo coincidimos a finales de los cuarenta del pasado siglo en la recordada miga de doña Segunda, en la calle Felipe Hidalgo, frente a Cabalga. Era el mayor de la miga y también el más travieso y sin embargo hizo migas conmigo que era todo lo contrario, el más buenecito y quizás el más chico de todos. Muchas tardes íbamos a casa de una señora conocida por “la Viudita”, en la Barranca, que hacía pirulís, unos caramelos en forma de capirucho de penitente que luego doña Segunda vendía en la miga.

Marinero de postín y rociero de pro, ahora vive su bien ganada jubilación ayudando a todo aquel que se lo demanda, incluso tiene tiempo para cantar la Salve Marinera con el coro de la Lanzada, donde hemos vuelto a coincidir afortunadamente.

Yo aprecio tanto a Paco Pérez, el Puchín, que ese cariño no decaería aunque él me lo retirara, cosa que no ocurrirá porque las buenas personas como Paco siempre ofrecen cariño, amistad y fidelidad durante toda la vida.

Bienvenido a esta página, querido Paco, y que nuestra amistad sea para siempre, y que Ayamonte te quiera como la quieres tú.

 

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LA BUENA GENTE DE AYAMONTE. 1: PACO Y JOSELITO

por mojarrafina el 03/07/2009 03:04, en La buena gente de Ayamonte

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Creo que también ellos deben tener su hora, su página, su momento tan merecido. Citamos en este blog a los ayamontinos de pro, es decir, aquellos que a lo largo de su vida han servido a Ayamonte con afán desmedido sin pensar en compensaciones de ningún tipo; a los ayamontinos inolvidables, aquellos que nos dejaron para siempre, pero sobre todo que nos dejaron su obra, sus vidas ejemplares. Es pues momento  también para que tengamos en cuenta, que nos acordemos de algunos ayamontinos, que la gran labor de sus vidas consiste, y les aseguro que no es nada fácil, ser buenas gentes, buenas personas.

Si abrimos cualquier periódico por la página de la esquelas mortuorias, leeremos epitafios ridículos a todas luces –tengo una pequeña colección de ellos-, personas cargadas de títulos sobre todo, abundan. Pero es cierto que de vez en cuando aparece un epitafio que dice cosas así: buena persona, buena madre, etc.

Esas son las gentes, los ayamontinos, que visitarán esta nueva sección  del blog, esos ayamontinos que cuando hablamos de ellos lo primero que se nos ocurre es decir que son buenas personas, para qué más.

Los primeros están en la foto que ilustra este artículo. No hay orden ni alfabético ni de ningún otro orden, simplemente irán saliendo de forma aleatoria. En esta vemos a dos ayamontinos de esos que son apreciados por todo el mundo, a pesar de que el gran Paco el Bizcotela tiene su genio, su pronto, pero es que se le sonsaca demasiado; desde hace años vive en el asilo con su esposa, la conocida y querida Paya, hija mayor de aquel ayamontino inolvidable ya citado, José el Paye. Paco es, ha sido siempre, un filósofo de los de a pie, un pensador de lo cotidiano.

En la foto aparece acompañado de otro buen ayamontino, mi amigo Joselito, de la familia de los Tiñoso –espero que esto de los motes se tome con normalidad, como debe ser, porque no son ofensivos-, el hombre polifacético, yo creo que no hay menester en eso de ganarse la vida honradamente que Joselito ignore. Tuvo durante unos años una tienda de desavío en la calle Buenavista, esquina a calle Olivo,  y su amabilidad y buen servicio eran sus mejores productos. A mí me da la impresión de que si Joselito tuviese algún día mucho dinero no sabría qué  hacer con él, porque me tengo que es de esas personas que se conforman con lo necesario con tal de ser feliz, de vivir tranquilo.

Espero haya sido este estreno del agrado de mis blogueros. Y espero también los comentarios que pongan de manifiesto el cariño que se les profesa a estos personas, a estos buenos ayamontinos. Y estoy seguro que un bloguero habitual, el Ayaba, será de las primeros, porque creo guarda muy buenos recuerdos de Paco el Bizcotela.

Por cierto, ¿qué les pasa a mis queridos blogueros, Fa, 66, Vidalríos, Magodi, que hace tiempo que no aparecen por aquí?.

 

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