Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes al tema Ayamontinos Inolvidables.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Francisco Palmero González

20171102125253-img-20171007-wa0012-1-.jpg

 No me enteré de su fallecimiento hasta pasado bastante tiempo. La razón es bien sencilla: mis hijas nio quisieron decírmelo porque sabían la gran amistad que nos unía y yo me encontraba ingresado en una UCI también al borde de la muerte.

Se nos ha marchado un personaje altamente carismática. Tenía un gran corazón, era un artista integral, hasta el punto de que sus respectivos talleres de carpintería y cristalería más que talleres parecían museos. Ha dejado inacabada una gran obra: el barco en miniatura, toda una obra de arte, pero sobre todo nos ha dejado un poco huérfanos a todos sus amigos.

Paco Palmero tenía un corazón de oro y un espíritu infantil innnegables. Su época como alumno del viejo Instituto Laboral la traía a colación cualquiera que fuese el tema de conversación.

No le importaba parar su trabajo con tal de mantener una conversación, le encantaba conversar, relacionarse con sus viejos amigos.

Amigo Palmero, ¿te acuerdas de ésto?: "El del guioooón. Ya voooy". Nosotros, tus amigos de siempre no olvidaremos nunca esos momentos cuando eras el portador del guión de la centuria de los flechas del Frente de Juventudes.

02/11/2017 12:51 mojarrafina ;?> Hay 1 comentario.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. José María Franco.

20160428221924-13100964-596961367134226-73980429783977741-n-1-.jpg

Empiezo pidiendo disculpas a Huelva, su cuna, y a Aracena, su pueblo. Pero ello no opsta a que considere a José María Franco como un ayamontino de pro, enamorado de este pueblo, al que siempre regresaba y al que quiso, yo diría, hasta con pasión.

Le conocí cuando era policía, en aquellos años de frontera, de anécdotas interminables cerca del bueno de Campito,al que quería con denuedo y con cuyas aventuras disfrutaba de lo lindo. Trini, me decía cuando venía por Ayamonte, cuéntame algo nuevo como de aquellos viejos tiempos.

A José María siempre le recordamos como poli, pero él se sentía por encima de todo, pintor, artista pleno. No tenemos que hacer mucho esfuerzo para comprobarlo viendo su herencia a través de los monumentos que su hijo Germán ha repartido en nuestro paisaje urbano.

Pero José María era sobre todo, bondad, sencillez, amigo de todos. Nacido en Huelva, Aracena fue su pueblo, pero Ayamonte siempre estuvo en su corazón. Ayamontino inolvidable, en suma.

28/04/2016 22:19 mojarrafina ;?> No hay comentarios. Comentar.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Manolo Cruz.

20160114104719-manolo.jpg

Cuando en el seno de las Fuerzas Armadas se celebra un funeral cuyo protagonista es un militar de alta graduación, un general por ejemplo, en la semblanza que se lee del difunto se suele enfatizar un término que en la vida castrense lo dice todo: fue un gran soldado.

En estos días en que lloramos la pérdida de uno de los ayamontinos más nobles y generosos que ha dado nuestra ciudad, todos coincidimos en utilizar un término que lo dice todo: buena persona.

Manolo Cruz era bueno por naturaleza, servicial de vocación, generoso por oficio, desprendido por obsesión. Yo lo conocí a principio de los años sesenta cuando me ofreció trabajar con él en el desaparecido Despacho Central de la Renfe, y desde entonces pude comprobar cómo era portador de todas esas virtudes.

A veces decimos que alguien es tan bueno que parece tonto. Si ello fuera así, Manolo Cruz sería el tonto de todos los circos del mundo. Me perdería contanto aquí la cantidad de faenas que le hicieron muchos de aquellos a los que tenía por amigos, pero como a él no le gustaría, me lo ahorro.

Para terminar, voy a exponer un pensamiento muy personal aun a sabiendas que soy exagerado: Manolo Cruz era para mí un Padre Ángel, un mensajero de la paz, del amor, de la solidaridad.

Se me olvidaba decir que su nombre completo era Manuel Vicente de laC ruz Gutiérez.

Descanse en paz.

14/01/2016 10:47 mojarrafina ;?> Hay 14 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Josefa López Mestre, Pepa la del Cepa.

20150604105214-cepa2.jpg

Ayer despedimos a una ayamontina ejemplar, Josefa López Mestre, o sea, a nuestra querida paisana Pepa, la mujer del Cepa, que era como la identificábamos con más facilidad.

Mi parentesco con ella llegó por la vía de la afinidad, era la esposa de mi primo Manolo Arenas, Manolo el Cepa.

Yo no quiero entrar en estos momentos en ninguna discusión baladí sobre el feminismo, la condición y derechos de la mujer. Porque llegado un caso como el de Pepa López Mestre, todos esos elementos estructurales de teorías antiguas y nuevas se vienen abajo por el propio peso de la personalidad de alguien, que como Pepa, no consideró otros pilares en su vida que los que le brindaban su esposo, sus hijas y el trabajo diario y sacrificado.

Pepa supo compaginar con la mayor naturalidad, las tareas de esposa, de madre de una saga numerosa. Y encima le quedó tiempo para, entre máquina de coser y sartenes del bar, sacar adelante un negocio que conllevaba mucho sacrificio, muchas horas de trabajo, pero que era la forma de tirar para adelante toda la familia.

Mujer sumamente amable, de permanente y sincera sonrisa, fue también icono y ejemplo a seguir de nuestro Carnaval, que era para ella cita obligada: el entierro de la sardina no sería lo que es sin la contribución de "Manolo el Cepa y Pepa la mujer del Cepa".

Ahora solo le resta esperar a su esposo para, juntos de nuevo, vivir esa alegría sin límites que dicen espera a las buenas personas. En todo caso, Pepa López Mestre, Pepa la del Cepa, figura ya en la lista que hace tiempo abrió este blog, la de Ayamontinos Inolvidables.

04/06/2015 10:52 mojarrafina ;?> Hay 4 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Antoñita Giráldez, el nardo cercenado.

20150529213821-img-0007.jpg

"Parece que va a caerse...

A Rodríguez Buzón le parecía que Padre Jesús podía caerse pero.... no se podía caer.

Parece que va a troncharse, pero no se puede tronchar. Habría que cercenarlo para acabar con él.

Parece que va a troncharse, ese nardo, paradigma de elegancia y humildad que fue la ayamontina Antoñita Giráldez.

Parece que va a troncharse, pensábamos al  verla pasar junto a nosotros cuando, como nadie, vestía de mantilla y peineta por las Angustias o en Semana Santa. La veíamos como vemos esos jarrones de cristal fino, que siempre creemos que terminarán hecho añicos por un simple soplo.

Aparentemente frágil, Atoñita Giráldez -nunca me cansaré de ensalzar su sencilla elegancia, en el vestir, en el estar, en el comportarse, en la manifestación cotidiana de su propia vida- era como ese guayacán de apariencia suave, de colores claros, pero de interior fuerte, resistente, incansable en cualquier cometido que afrontaba. Un nardo inquebrantable, cercenado al final de una lucha silenciosa pero titánica contra esa enfermedad de la que se dice, cual efecto placebo, que ya está controlada, pero que la evidencia de su inmisericorde guadaña nos dice todo lo contrario.

No he visto a nadie trabajar tan en silencio y a la vez con tanto denuedo, como la veía en íntimas tardes de 8 de septiembre enfrascada en el exorno del paso de la Virgen de las Angustias, para unas horas más tardes pasear sin la menor presunción su mantilla, su peineta... su vida misma entregada desde el silencio, la compostura y la humildad a su Patrona.

El cáncer no pudo tronchar ese nardo. Pero terminó cercenándolo. Es su estilo. Maldito sea por siempre, y benditas todas las mujeres que le hicieron frente hasta el último suspiro. Descanse en paz Antoñita Giráldez y permanezca siempre en nuestro recuerdo como ayamontina inolvidable.


29/05/2015 21:38 mojarrafina ;?> Hay 5 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Luciano Martín, "Lucianito Canutillo".

20150201202610-418875-365472096811096-487634746-n-1-.jpg

 No sé si alguna vez en su vida sintió el viento de barlovento acariando su rostro, mas en sotavento recibió todos los malos habidos y por haber. Luciano vivió acompañado siempre de la desgracia. Su retraso mental, su malformación física fueron moneda de doble filo: por un lado, despertaba ternura y cariño, y por otro era tierra abonada para la burla, y yo diría que incluso el maltrato disfrazado de falso paternalismo por muchos que pregonaban ser sus amigos y protectores, pero que puntualmente le servían el vaso de vino necesario para que Lucianito les hiciera reir con sus gracias, con su especial habla.En estos casos suele actualizarse de manera contundente el Evangelio: "quien esté libre de pecado...".

Llegó un momento en que todo cambió para Lucianito: cuando entró a formar parte de la vida de Aprosca. Fue entonces tratado con la dignidad que merecía, se le veía caminar ufano a la cabeza de sus compañeros de internado, alegre, simpático, y también formal, entregado a su nueva vida.

Supongo que serían por razones de edad o no sé si de alguna otra circunstancia que tuvo que abandor Aprosca y marchar fuera de su tierra, a otros acogimientos. En uno de ellos ha fallecido estos días pasados, y nos ha dejado a todos con ese sabor a cierto remordimiento que suele presentarse en casos como estos.

Luciano Martín, Lucianito "Canutillo", se ha desembarazado por fin de todos los males que le acompañaron durante su larga vida. Si es cierto que muchos últimos serán de los primeros, allá estará en puestos de preferencia.

Descanse en paz y que nos perdone a todos por no haber sido con él tan buenos como lo fuera él con nosotros.

 

01/02/2015 20:26 mojarrafina ;?> Hay 18 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. José Gómez Canto, "Furia".

20140721143447-262369-479762605382044-397971917-n.jpg

Hasta el mismo momento en que él mismo se autoapodó como "Furia", siempre fue conocido po su apodo familiar: "el Podrío". Recuerdo mucho a su hermano Román, una verdadera figura en el juego del dominó.

Dos oficios penosos presidieron la vida del recordado "Furia": jeringuero con Rogelio y Esperanza, y marinero.

La vida de Pepe el "Furia" estuvo siempre empañada por su afición al alcohol, siendo así que encontrarlo sobrio era poco menos que un milagro. Sin embargo, me aseguran marineros ayamontinos que trabajaron con él en la mar que mientras estaba embarcado ni lo probaba, y que era un excelente marinero.

Excelente marinero y mejor persona, no tenía nada suyo, siempre andaba cargado de chucherías y juguetes para regalarlo a los críos que se acercaban a él. Era amigo de todo el mundo, además, éramos "primos", pues así solía llamarnos a todos.

Muy inteligente y habilidoso, aun en estado de gran embriaguez ningún tabernero fue capaz de enredarlo con la cuenta.

"El Furia", apodo que como decía él mismo se puso en recuerdo a una serie televisiba en la que el protagonista principal era un hermoso caballo negro llamado precisamente Furia. El amigo "Podrío" disfrutaba relinchando para imitar al caballo. Fue, en definitiva, un personaje irrepetible, muy querido y de gran nobleza. 

21/07/2014 14:34 mojarrafina ;?> Hay 12 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES: Francisco Blas Brito, "Curro el de la Villa".

20131208214025-sh107534.jpg

Puede parecer casualidad, pero a veces la vida nos ofrece coincidencias en la vida de las personas que nos llaman la atención. Mediados los cincuenta del pasado siglo tuve el honor de compartir estudios de Bachillerato, y amistad, con un cunero ejemplar procedente de El Granado, donde acabaron sus días jóvenes siendo alcalde de los suyos. Manolito Márquez -Manuel Márquez Blas- permanece en nuestro recuerdo tal que icono irrepetible.

Pero la Historia, que tantas veces se repite, nos lo recuerda hoy a través de otro granaino ilustre y pariente: Francisco Blas Brito, inmortalizado ya en el corazón de los ayamontinos como "Curro el de la Villa". Hijo por necesidad de la misma madre, la gran Casa Cuna, Curro se hizo villorro desde el primer momento en que empezó a oler los aires y pisar las piedras de un barrio que se convirtió en su obsesión.

Yo siempre he mantenido que la Villa es como un mito, como una leyenda. Impasible, indolente, callada y quieta, no aparecía en nuestras vidas en movimiento más que durante un par de días de verano y una madrugada en Semana Santa.

Pero un día, qué gran día fue aquél, Curro transformó el mito en realidad y la leyenda en historia, en vida rica y enriquecedora. Y rodeado de jóvenes del barrio fundó la Asociación Juvenil el Solá. Curro se multiplicó en infinidad de ocasiones para dar a su barrio de adopción la vida que la decidia había consumido. Hoy, la Asociación Juvenil el Solá es un ejemplo a seguir, una hija de Curro el de la Villa, a la que otros villorros mantienen viva, como él siempre quiso.

Ha muerto Curro en dolor- y digo bien, en dolor- de multitud; se hizo querer y admirar, razón por la cual también tuvo sus detractores, que así son las incongruencias de la vida. Y ahora que ya no puedo pedirle nada, que ya no me pueda dar nada, confieso que le quise tanto como me consta que él, en sus silencios de cal y luz, me quería. Fue un cariño casi platónico, nos veíamos y era suficiente para saber que la química no es sólo una ciencia, sino también un sentimiento.

Nos ha dejado, joven y con  grandes sufrimientos, un cunero ejemplar, un granaino ejemplar, un ayamontino ejemplar, un villorro ejemplar, un amigo ejemplar, un esposo ejemplar, un padre ejemplar.

Nos ha dejado Francisco Blas Brito, "Curro el de la Villa",el amigo de todos los que quisieron compartir ese inmenso don. Será por siempre un ayamontino inolvidable.

Y como no podía ser menos, desde Mojarrafina le reitero a María Dolores, su esposa, todo mi pesar y todo mi cariño.

La foto de Curro que ilustra este artículo me la ha cedido el amigo "Tapi", me dijo que corresponde al acto de la inauguración de su calle, la que con toda justicia lleva su nombre. Su cara de felicidad habla por sí sola. Descanse en paz.

08/12/2013 21:40 mojarrafina ;?> Hay 8 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Pepe Rasco.

20130901201948-peperasco.jpg

Fue víctima en un periodo histórico de España en el que la condición social era motivo suficiente para ser poco menos que despreciado, si nó perseguido. Pepe Rasco encontró refugio allí donde el amor y la fraternidad no tienen en cuenta esas ridículas consideraciones, y fue la devoción mariana escenificada en la Medalla Milagrosa, de la que fue uno de sus primeros y fundadores congregantes, y su hermandad del Mayor Dolor, donde pudo realizar todos sus nobles sentimientos y a cambio ser querido por todos, donde encontró el refugio deseado.

Folklórico frustrado, a él no le importaba, y de vez en cuando nos dedicaba momentos de coplas en cualquir bar o simplemente en un banco de la Avenida en noches de verano al socaire del terreño.

Trabajador incansable, muchas veces me quedé extasiado viendo con qué virilidad -él, que siempre llevó la contraseña de mariquita- transportaba carretillas hasta los topes de sardinas o caballas en la fábrica de Concepción.

Según me enteré, no fueron buenos sus últimos días en la Residencia de Ancianos, seguramente por problemas de adaptación, y nos dejó sus recuerdos de excelente persona, su sentido del humor, sus "prontos" cuando eran menester y sobre todo, esa batalla ganada a la intolerancia más repugnante.

Un día me preguntó "qué era eso de gay". Yo le respondí: una especie de maricón que se han inventada  los americanos; yo te prefiero a ti como has sido toda tu vida, un estupendo "mariquita azuca". Rió a pleno pulmón y se quedó tan campante.

Descanse en paz y en nuestro recuerdo.

01/09/2013 20:19 mojarrafina ;?> Hay 6 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Prudencio Frigolet González.

20121111172137-100-3928.jpg

Antier –ante here- Ayamonte dijo adiós a un buen hijo suyo: Prudencio Frigolet González. Con su fallecimiento desparece el último de los tres hermanos, primero fue Ramiro y después Carlos, a cual mejor persona.

Prudencio era el parsimonioso.Y no porque ya en su avanzada edad le pesaran las piernas o su corazón no admitiera más esfuerzos, él era parsimonioso per se, o como diríamos los ayamontinos: lo llevaba “en la masa de la sangre”.

Cuando llegaba el día de la bajada de la Virgen de las Angustias de su camarín, siempre era el primer en subir al presbiterio para recogerla a pie de escalinatas. Pero ni por eso se daba prisas o corría, calculaba el tiempo perfectamente y siempre estaba en el lugar oportuno en el tiempo oportuno. Portar a su Patrona era para él una obsesión.

Prudencio era lo que se dice una buenísima persona, no se le concía doblez alguna, que yo sepa no se le conocían enemigos, más al contrario, era amigo de todos. Respetuoso en suma, cuando con algo no estaba conforme lo decía en voz baja, como para no molestar.

Su último acto en la tierra lo llevó a cabo ante la otra gran devoción de su vida: La Virgen de la Soledad.

Dice el refrán que a quien Dios no da hijos el demonio da sobrinos. En este caso el refrán se tuerce, porque a Prudencio Dios le dio unos estupendos sobrinos. En todo caso, de este ayamontino que ya será inolvidable, por su amor a Ayamonte y a sus cosas, podrá decirse como de aquel rey español cuyo epitafio reza que “murió sin hijos, pero con numerosa prole de virtudes patrias”.

11/11/2012 17:21 mojarrafina ;?> Hay 10 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Los Fieles Difuntos.

20121103105526-dsc08435.jpg

Ayer fue el día de todos, sin distinción de género, clase, edad, nacionalidad, posición económica, ideología. Algunos han calificado ese mundo esotérico y a la vez real, como el mundo de la verdad. Y es cierto. En ese mundo, en el de los difuntos, de más está mentir ni tratar de colarse en una fila, ya todo está cumplido y sólo nos queda aguardar el juicio. Yo creo que ese juicio será un paripé, porque Dios, en su infinita misericordia, nos va a perdonar a todos. Posiblemente en lo único que se distingan las sentencias será en la calidad del premio, pero al final de todo, todos seremos abrazados por esa misericordia.

Ayer fue el día de los Fieles Difuntos. El día anterior había sido el de los Santos. Qué duda cabe que entre los difuntos hay una gran cantidad de santos, lo que ocurre es que sus vidas no han sido relevantes en la sociedad que escrudiña, no han pasado por los papeles de la Iglesia, no han hecho milagros aparentes. A mí me choca enormemente tener que admitir que para que una persona sea considerada santa por la Iglesia tenga que acreditar milagros. ¿Es que la Iglesia ha olvidado la epístola más contundente de San Pablo?: si no tengo amor, nada soy. O sea, ni siquiera santo del papeleo. Porque el amor es el verdadero milagro, el que salva, el que redime. Y en los cementerios hay mucha gente que ha amado mucho, incluso ha muerto por amor. ¿Acaso no es eso un milagro?.

Ayer fue un día especial porque Dios quiso que de la manifestación de su misericordia fuese testigo quien más sabe de ella: la Virgen. Creo que fue un acierto el acuerdo de la hermandad de la Soledad llevarla al cementerio. Fue una misa distinta a la de otros años. Ella añadió al acto, siempre de recogimiento, una serenidad especial, la que brota de su incomparable rostro, al que Castillo Lastrucci impregnó la templanza, el recuerdo contenido, la misericordia que todos necesitamos y que nuestros Fieles Difuntos ya han alcanzado.

03/11/2012 10:55 mojarrafina ;?> Hay 6 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Alonso Reyes Garrido.

20121028192157-alonso.jpg

Morir en plena jubilación viene a ser algo parecido a morir en plena niñez. En uno y otro caso no puedes disfrutar de la vida, ni la que empieza ni la que acaba. Al niño le falta la vida entera, al jubilado la que se ha ganado con todo merecimiento después de un largo peregrinar por el mundo del trabajo.

Esta mañana me entero del fallecimiento de un ayamontino ejemplar:  Alonso Reyes Garrido. Lo supe cuando, viéndola tan enlutada, le pregunté a Anita, su esposa y hoy su viuda. No sabía nada, cuando falleció yo estaba en San Juan de Aznalfarache, en mi casa, y desde allí es difícil enterarse a no ser que alguien expresamente te lo comunique.

Me unía con Alonso una buena y sincera amistad, desde la Escuela de los Marinos pasando por el Instituto Laboral, amén de haber formado familia con otra a la que me une lazos profundos de cariño: la del inolvidable y por mí muy querido Manolo Chatarra. Calle Olivo, calle Tarpeya: todo una vida. La madre de Anita me amamantó porque a mi madre le faltó la leche y ella la tenía en abundancia cuando criaba a mi “hermano de leche”, Manolo.

A Alonso y a mí nos unió también la mar a través de nuestros padres. Alonso Reyes Garrido, hombre de manos sucias de grasas de motores marinos y fluviales las tenía blancas de bondad y honradez. Esposo y padre ejemplar, amabilidad andante, y buena persona donde las hubiere.

Hoy nos queda el consuelo de que siempre será para todos los que le conocimos y tratamos, un ayamontino inolvidable.

28/10/2012 19:21 mojarrafina ;?> Hay 13 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Ortiz el de "lacordeón".

20121016111116-229984-494525353905769-852571032-n.jpg

Afortunadamente los tiempos pasados no siempre fueron mejores, y hoy podemos decir con absoluta seguridad que el accceso a la Música es infinitamente mejor que antaño.

Cierto que Ayamonte siempre fue tierra de artistas musicales en sus distintas variedades: buenos vocalistas, buenos guitarristas, buenos cantantes corales, buenas coplistas, etc.

Y miren por donde, en momentos de tanta escasez, contábamos con dos maestros del acordeón: Horacio –que en realidad se llamaba Manuel- y Ortiz: Ortiz el de “lacordeón”. Era el bueno de Ortiz un personaje irregular, buenísima persona, excelente profesional. Pero ya sabemos de qué pie cojeaba. Tierno y trolista encantador, nos cautivaba con sus habituales embustes ausentes de maldad, de mala intención. Tenía una gracia natural que nunca le abandonó.

Pero toda su vida, toda su imagen, no sería nada separadas de su acordeón. El acordeón de Ortiz era sumamente recurrente: cuando no tenía trabajo se pertrechaba y allá que se iba a un bar a tocarla a cambio de unas propinas o una degustación gratuita. Su hijo Antonio, tan buena persona como su padre y buen amigo, heredó el gusto de su padre por la música, pero se inclinó más por la guitarra.

Como artista que era tenía que dejar huella, y ahí tenemos al Dani Franco dando por saco con sus pinceles, a mí me gusta como pinta este medio ayamontino-coriano que lo mismo huele a sardinas asás que a arbures en adobo de las orillas del Guadalquivir.

Ortiz el de “lacordeón” queda en en nuestro recuerdo, como todos, con sus virtudes y sus defectos, y con su fatal destino. No sé si fue así realmente, pero me contaron que un día, como tenía por costumbre, pidió un cupón de fiado. Le tocó, pero no pudo disfrutar mucho de su suerte pues falleció al poco tiempo.

Manolo Horacio fue el acordeonista de la corte. Ortiz lo fue de la plebe, tanto que se negó a vivir de rico.

16/10/2012 11:11 mojarrafina ;?> Hay 18 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. José Pérez Barroso, "Pegapalos"

20121008110411-pegapalo-01.jpg

No sabía latín, ni mucho ni poco: nada. Pero nadie como él sabía responder con tanta rotundidad al sacerdote durante las misas celebradas en nuestra Lengua madre.

Su deficiencia le impedía hablar correctamente. Pero todos lo entendíamos, sabíamos perfectamenque qué preguntaba; claro que, como casi siempre preguntaba o decía lo mismo, ello facilitaba la cosa.

Disfrutraba de excelente salud. Pero siempre estaba a la espera de ir a Huelva o a Sevilla a operarse, nadie sabe de qué, porque él no sabía explicarlo.

Llevaba la “manga” en los entierros como nadie, quizás el único que pudo en alguna ocasión hacerle sombra fuera el recordado Frigolet el electricista, el abuelo del Chiqui, que vivía en el patio de vecinos del Junquero en la calle Ainé Carbonell.

Todo amabilidad, puntual en su quehacer de eterno sacristán, y efectivo a pesar de los pesares.

Hace unos años nos dejó y yo lo recordé en el blog, pero creo que ya va siendo más que hora de incluirlo en el libro de los ayamontinos inolvidables.

Ayamonte parió a dos José Pérez Barroso. Uno, el industrial conservero cuya calle discurre allá por el bar Margallo y el Alcaraván. Este era "Pepe Pinto".

Y a José Pérez Barroso, el eterno sacristán, el muy curioso, simpático y extraordinariamente querido "Pegapalos".

Ya estás aquí, amigo Pepe, el “tio Tine” te ha llevado a las páginas de los ayamontinos que siempre permanecerán en nuestros recuerdos.

08/10/2012 11:04 mojarrafina ;?> Hay 1 comentario.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES.Manuel Aguilera Correa, Manolín Aguilera.

20120928215345-aano.jpg

 

 

Hoy traemos al imborrable recuerdo de nuestra memoria a uno de esos ayamontinos que acaparó con su actividad a varias generaciones de paisanos. Cualquiera de los que estén leyendo este artículo, incluido quien lo escribe, recordará con facilidad como ha corrido delante del Pinchapapas de la mano de su padre y cómo, pasados los años, lo hiciera llevando de la mano a su hijo y posteriormente a su nieto.

Era su actividad profesional, pero al mismo tiempo esta actividad se convertía en una invitación a la alegría desenfrenada propia de la niñez, de la inocencia.

Después, en lo más serio, heredó de su recordado padre, Rafalito Aguilera, la misión de facilitarnos el deleite que siempre ha significado para los ayamontinos ver pasar nuestras procesiones por la Tribuna Oficial cada primavera.

Aparte de algún que otro sofocón puntual, circunstancial, Manuel Aguilera Correa, Manolín Aguilera, nunca perdió el talante, la sonrisa, la simpatía.

Fue hombre hiperactivo, pasaba con gran facilidad de una actividad a otra, hasta la más desagradable de facilitar las sillas para los duelos cuando estos tenían lugar en las casas.

Pero Manolín Aguilera será recordado siempre como “el de los gigantes y cabezudos”. Aunque sólo fuera por ello, mucho me temo que siempre será lo que hoy ya es: un ayamontino inolvidable.

28/09/2012 21:53 mojarrafina ;?> Hay 5 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Domingo María Cabalga Trinidad, Domingo el Bacalao.

20120922203509-246401-481893695168935-925407086-n.jpg

Con toda seguridad, podemos afirmar que estamos ante una de las personas más desgraciadas de nuestra historia reciente. Persona que además alcanza la cualidad de personaje. Persona: Domingo María Cabalga Trinidad. Personaje: Domingo el Bacalao.

Desapareció de nuestro entorno a edad temprana, posiblemente víctima de su tiempo, de su enfermedad, de la conducta desaprensiva de muchos de nosotros, todo al mismo tiempo. Enfermo mental, hijo de enfermo mental, un coctel explosivo que sólo podía ser paliado a través de la caridad, de la fraternidad. Pero, salvo en contadas ocasiones, esas virtudes brillaron por su ausencia.

Arrastrando borracheras inducidas o con motivo de su inconsciencia –como “bebedor de escurriajas desde un amanecer que para él comenzaba a ser ocaso” lo describí cuando pronuncié mi pregón del Descendimiento en 1991 en la capilla del Socorro-, fue visto muchas noches deambulando sobre los resbaladizos adoquines del Muelle arrastrando pesadamente una de ellas, y cuentan que en una ocasión fue sorprendido por el dueño del “Chochito”, desnudo, tiritando, sentado a las antiguas escalerillas del muelle de la Campsa cuando se disponía a salar los altramuces en aquel lugar.

Quemarle los fondillos con un cigarro, untarle chililla en el bocadillo, y otras, fueron crueles bromas que lo crucificaban cada día.

Yo tuve la osadía de novelar su vida :”El regreso de Domingo el Bacalao”. Muchos no comprendieron el título, aunque cuando leyeron el final llegaron a entenderlo. Fue una novela dedicada a los deficientes mentales que fueron víctimas de nuestras fechorías, a veces disfrazadas de un falso paternalismo.

Domingo María Cabalga Trinidad, Domingo el Bacalao, desapareció misteriosamente hace muchos años. Todo tipo de especulaciones rodearon el caso. Yo siempre he mantenido que su cuerpo descansa en la paz de lo más profundo de nuestro Guadiana, enredado entre viejos cables, como triste parodia de lo que fue su triste vida: un enredo del que nunca supo ni pudo salir. 

22/09/2012 20:35 mojarrafina ;?> Hay 19 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. José Landero Morales, Pepe el Mudo.

20120914145209-557501-4252408480983-1268787761-n.jpg

Fue uno de los personajes más famosos y  populares de nuestro pueblo durante buena parte del pasado siglo. Mayoritariamente querido y respetado, fue, empero, víctima de muchos desaprensivos que, con falso paternalismo lo vejaron hasta límites que no vamos a describir en este artículo por respeto a su memoria.

Huérfano de madre, su padre, Pedro Landero, más conocido por Pedro el Zambo, no se ocupó mucho de él; de suyo, fue en muchas ocasiones testigo de las desagradables bromas que soportaba el muchacho por parte de los desaprensivos que le rodeaban.

Casado en segundas nupcias Pedro, su nueva esposa, quiero recordar que se llamaba María, cambió por completo la vida de José Landero Morales, Pepe el Mudo. Lo abrigó bajo un manto de cariño y protección, lo llevó a todas partes, se enorgullecía llevándole del brazo. Pepe el Mudo dejó de frecuentar las tabernas, no bebió alcohol nunca más, y la limpieza y la higiene general eran un estandarte que enarbolaba gracias a la dedicación y al cariño de aquella extraordinaria mujer.

En sus tiempos de abandono, cuando sufría las vejaciones de los desaprensivos, sólo le quedaba un recurso de defensa, en el torpe hablar que le permitía su mudez, acuñó dos insultos dirigidos a aquella gentuza: “putanmá” (tu puta madre, aunque dudo que conociera el significado), e “icón” (maricón).

Como todos los enfermos mentales en sus horas buenas, era tierno, entrañable, como en la foto. Quedémosno con esta imagen de un ayamontino que vivió la desgracia de una terrible enfermedad y al final de sus años el amor incomensurable de una extraordinaria mujer.

14/09/2012 14:52 mojarrafina ;?> Hay 5 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Pepe Pérez Soler, Pepe el Cangrejo.

20120716005524-389853-2783889440648-2030362220-n.jpg

Alboeaban los años ochenta del pasado siglo. Nuestro recuperado Carnaval iba in crescendo, ganando enteros año tras año, en vistosidad, organización y buen gusto. Muchos ayamontinos se incorporaron a los eventos carnavaleros, al fin y al cabo era la novelería de turno. Pero otros venían de la represión, de la prohibición franquista que no pudo doblegarlos.

Con uno de ellos coincidí en el antiguo Estadio Municipal durante un partido de fútbol del Ayamonte. El partido era malo, soporífero, y ello invitaba a hablar de cualquier cosa, a distraerse como fuera, a irse con Manolo el Gordo a la cantina del Lipiu, en fin, a lo que se terciera.

Coincidí al lado de un Policía Nacional, carnavalero antiguo, de los de salir espetao por las calles altas huyendo del Moro Juan y compañía. Y le pregunté: primo, si volvieran a prohibir el carnaval, siendo tú policía, ¿que harías?. Y sin vacilar un momento me contestó: pues dejaría la Policía. Era mi primo, mi querido y recordado primo Pepe Pérez Soler, Pepe el Policía o más bien Pepe el Cangrejo, de los Cangrejo de toda la vida de la calle Rábida.

Como Cangrejo, como policía, como esposo, como padre, como ayamontino, fue siempre ejemplar, cariñoso, servicial y siempre en presencia de un estado de buen humor enviable. Su muerte nos cogió a todos de sorpresa. Se fue con las ganas de que yo le dibujara el árbol genealógico de la familia a la que pertencíamos a través de nuestras madres, las primas Amparo y Rosario.

Cuando terminó su carrera funcionarial en la Policía, se convirtió en amable tabernero, de una de las tabernas más señeras de Ayamonte, el viejo “Remitente”, que antes habían regentado Camilo y Antonio el Nanín.

Pero la carrera que corrió más a prisa fue la de su propia vida. Nos dejó muy joven y todos perdimos a un amigo franco, leal, incomparable. Mi primo Pepe el Cangrejo es y será siempre un ayamontino inoldivable.

16/07/2012 00:55 mojarrafina ;?> Hay 5 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Carmen López Cortés, la Uchi.

20120709131306-dsc05631.jpg

La calle Alba ha enmudecido, por entre sus viejas paredes ya no se desliza la extrovertida voz de  una vecina que fue su alegría, el ánimo de todos: Carmen López Cortés, para todos los que la conocimos y tratamos, la inolvidable Uchi. De la familia numerosísima de los Castelo, ella fue santo y seña por su alegría de vivir, su generosidad, su capacidad de servicio a los demás, su concepto de la amistad.

Hace unos días se llevó sus palabras, que salían de su boca y de su corazón, más allá de donde podamos oirlas, quizás para contarle miles de cosas pendientes a su sobrino César, ese ángel que nos dejó hace ya años. Y la calle Alba quedó en silencio, mirando hacia arriba, a su terraza vacía. En la casa queda Antonio y a su lado sus hijos y durante todo el tiempo sus vecinos Manolo el Gordo y Cristo, con los que se hermanaron hace años haciendo una piña.

Uchi me recordaba a mi madre, siempre parada hablando con alguien, siempre pendiente de todos los que necesitaban unas palabras de amistad, de consuelo. Era la gran extrovertida de cuyo corazón brotaban a diario amores, cariños, simpatía a raudales para alegrar la vida a los que la rodeaban.

Vivió siempre en las alturas, ahora en Alba, antes en aquel corralón del Arrecife oyendo el arrullo de palomas y las tristes campanas del camposanto, los grillos del Callejón del Morito,  las bullas nocturnas del bar los Caballitos y los diurnos vaivenes de  las máquinas del telar. Y se quedó en aquel entorno para siempre, dejándonos a todos un poco huérfanos de su simpatía y de su bondad.

Sólo nos queda desear que Antonio supere este trauma, y que Manolo y Cristo se acostmbren a vivir ya solos con él, aunque Uchi siempre quedará en el recuerdo, ese recuerdo que desde ya la hace ayamontina inolvidable.

09/07/2012 13:13 mojarrafina ;?> Hay 7 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Manolo Laiño.

20120619232616-dsc07858.jpg

En el número 132 de Gaceta de Ayamonte correspondiente al mes de agosto de 1992, mi amigo y maestro Rafael Pérez Castillo dedica su inolvidable “Recuadro Cero” a un personaje irrepetible de nuestra reciente historia: Manolo Laiño. Y dice de él lo que transcribo: “cuando se presenta como el taciturno sepulturero, parece hecho a la medida y, entonces, cuesta trabajo arrancarle las palabras; pero cuando se viste con la euforia de una copilla de vino, se prodiga en una fluida elocuencia, y él solo es capaz de narrar todas las historias de nuestro pueblo, las que ya ocupan páginas y las que aun están por escribir”. Rafael dio en la diana de la descripción del personaje con la maestría que le caracteriza.

Revestido de esas copillas de vino, Laiño nos narró durante los pocos años que duraron las fiestas de San Antonio, todas las historias habidas y por haber subido al entarimado que se había montado para la orquesta aprovechando un descanso. Todo un espectáculo, su personal visión filosófica de la vida quedaba plasmada en aquellas inolvidables elocuencias. Había más gente alrededor del entarimado que cuando actuaba la orquesta. Al día siguiente, como decía Rafael, se revestía de sepulturero y enmudecía misteriosamente.

En una ocasión le tocó vivir un auténtico drama: se vio envuelto y procesado en un sumario por una inhumación ilegal. Aleccionado por aquel maestro del Derecho que fue mi antiguo jefe don Trinidad Navarro Nieto, se recreó en el Tribunal con un número que sólo era posible en él. Llamaba a los magistrados y al fiscal por “su majestad” en vez de su señoría, y escenificaba gestos propios de personas desequilibradas, tal que hacerles reverencias cuando se dirigía a ellos. Así que se unieron el hambre con las ganas de comer, y entre aquella representación bien preparada y el hecho de que para ser sepulturero no se necesitara en aquellos tiempos ninguna especial preparación, resultó absuelto. El Tribunal entendió que era un infeliz ajeno a toda la trama. Error craso de los magistrados, porque Manolo Laiño demostró ser más listo que ellos. De sobra sabía él que un cadáver no podía permanecer escondido dentro del cementerio sin documentación alguna y sin conocimiento del concejal encargado del camposanto.Más listo que el hambre, terminó quedándose con todos, y una vez más don Trinidad Navarro Nieto sentó cátedra de abogado habilidoso.

Personaje especial donde los haya, a pesar del largo tiempo transcurrido desde su fallecimiento, el Laiño, que era así como lo nombrábamos, permanece en el recuerdo de todos los ayamontinos que le conocimos. Es, sin duda, un ayamontino inolvidable.

Seguro que ahora algún que otro bloguero cuente alguna anécdota de este sin par personaje.

19/06/2012 23:26 mojarrafina ;?> Hay 7 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Manoli Martín Romero.

20120526202852-525876-295832917174403-649053767-n.jpg

 

No sé si algún día Dios decidirá explicar a sus hijos sus criterios de Justicia, o de esa lógica que seguro es consustancial en Él, pero que a los  humanos nos resulta incomprensible en muchos momentos de nuestra existencia. Perder un hijo, no solamente es un drama, es que además es una incongruencia con la propia existencia que determina, en pura lógica, la natural duración de la vida de los seres humanos, esa ley de la vida a la que tanto recurrimos cuando llegan casos como el que motiva este artículo. Tampoco terminamos de comprender cómo después de que con sudor y lágrimas, constancia, determinación e ilusión se construya una embarcación llamada familia, esta zozobre y deje náufragos a buena parte de su tripulación. Y este es el caso que se da cuando un matrimonio queda roto por el infortunio que nos ofrece la muerte, siempre dolorosa, sobre todo cuando la soledad llega a quien nunca supo vivir sin la compañía.

Como parra fecunda en medio de la casa; como renuevos de olivo alrededor de la mesa, nos recuerda el salmo. Hoy, la heredad de nuestro buen amigo José Manuel Martín Frigolet ha perdido su más fecunda parra, aquella que son señorío, amor, humildad y sacrificada entrega, se humanizó en la figura de una mujer ejemplar, de una esposa ejemplar, de una madre ejemplar: Manoli Martín Romero. Hoy, el viñador y los renuevos de olivo han quedado absolutamente desamparados, se han quedado sin esa sombra generosa y sacrificada de una madre que siempre permaneció en ese lugar tan poco visitado llamado humildad, mientras ellos, su esposo, sus hijos, eran puro ejemplo ciudadano, fruto de una unidad familiar, auténtico paradigma, ejemplo a seguir.

No temo por Ernesto, Javi y Alberto. La juventud les hará fuertes frente a una vida que ya sin su madre serán otras vidas, pero ellos sabrán construir las suyas inspiradas en el incomparable ejemplo de su madre. Temo por mi amigo José Manuel, y sólo me queda esperar que su profunda fe le de fuerzas para afrontar estos momentos que en estos casos ya no son sólo estos momentos, sino los momentos por antonomasia, pues ya no le quedará otros que el recuerdo permanente de una compañera que fue todo un ejemplo de esposa y madre. Descanse en paz Manoli, que sin duda permanecerá en el recuerdo de todos los ayamontinos.

26/05/2012 20:28 mojarrafina ;?> Hay 8 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Juan Antonio Pérez Mateo, el Mojo.

20120412223523-mojo.jpg

Esta vez se me han ido en pareja. Dos grandes amigos me han dejado, nos han dejado a todos los que les queríamos de verdad. Estoy seguro de que éramos muchos, como suele ocurrir con las grandes personas.

Siento de verdad tener que escribir dos obituarios en tan corto espacio de tiempo, pero si uno era amigo el otro no le iba a la zaga. Ya hablamos del Chipi, ahora nos toca recordar al Mojo, sin duda otro ayamontino ya inolvidable.

Conocí a Juan Antonio Pérez Mateo, el Mojo, a mediados del pasado siglo, cuando, siendo yo empleado del bufete del letrado don Trinidad Navarro Nieto, él entró a trabajar al estilo un tanto comodín: compartió con  eficiencia la oficina con el volante. Y puedo asegurar que de todos los empleados que tuvo el referido abogado: Narciso Sánchez Romero, Francisco Romero Gamero, (Curro), Juan Antonio López Lorenzo, (Chipi), Antonio Acuña Grao, Esteban Diaz, Rafael Losada González , Manolo Rodríguez Gómez,  (Camilo),  el Lele y un servidor -creo que no me falta nadie-,  ninguno  como el Mojo tuvo tanta habilidad para ganarse el aprecio y la admiración del jefe. No era peloteo, era sencillamente, carisma. Porque a mi amigo Mojo es lo que le sobraba: carisma para meterse en el bolsillo a cualquiera que entrara en su vida. Cuantos más sofocones hacía pasar a don Trini con su desparpajo, más lo quería.

El amigo Mojo ha sido uno de esos ayamontinos que supo ganarse, con su generosidad, con su espíritu de servicio, con su acreditada amabilidad, con su permanente sonrisa, que aun en sus últimos momentos mantuvo, el aprecio de todos. Una enfermedad terrible se lo ha llevado demasiado joven, cuando aun le quedaban muchas cosas por hacer, cuando aun le restaban fuerzas para querer y servir a todos. Pero la vida es así de dura y de ingrata. Y en esta triste hora sólo nos queda el consuelo de haber compartido su amistad, de haber entrado en su generoso corazón. Descanse en paz.

12/04/2012 22:35 mojarrafina ;?> Hay 16 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Juan Antonio López Lorenzo, CHIPI.

20120409221456-chipi-2.jpg

No se puede ser buen cristiano si no hemos sido capaces de desprendernos de todo aquello que lo impide. La generosidad sin límites, el amor, el sacrificio, la entrega absoluta por los demás, necesita esa ligereza de atuendos de intereses; por eso, mientras menos cargas interesadas llevemos más capacidad tendremos de cargar con los pesares ajenos, ayudar a los que nos necesitan, hacer ligero su yugo.

En el funeral celebrado en la iglesia de las Angustias por el alma de nuestro siempre querido y recordado Juan Antonio López Lorenzo, Chipi, tanto la Iglesia como la Agrupación de Cofradías decidieron que un hombre que se había desprendido de todo, que su ego había quedado reducido al mínimo para poder servir con toda holgura a los demás, tenía que ser citado, no con su nombre en el siglo, con su nombre apellidos civil, sino con su nombre del cariño, del servicio desinteresado, de la honradez, de la entrega a los demás. Y ese nombre no era otro que el de Chipi. Así se sencillo y a la vez así de grande.

Hace cincuenta y ocho años nació en Ayamonte un niño al que bautizaron con el nombre de Juan Antonio, al que se adosaron por ministerio de la Ley, sus apellidos paterno y materno, López y Lorenzo. Fue su nombre en el siglo, su nombre oficial, civil. Pero al igual que ocurre con los religiosos, que adoptan otro nombre al ingresar en la correspondiente orden, Juan Antonio ingresó pronto en la orden del servicio a los demás, y desde la Ayudantía de Marina, pasando por la hermandad de la Virgen de las Angustias y Agrupación de cofradías, de las que fue muy eficiente secretario, desde su ejemplar ámbito familiar, al lado de una esposa y unas hijas adorables y que le adoraban, pronto dejó de llamarse como en el siglo para ser para todos, sin excepción, sencillamente el Chipi. Y así, en su funeral el nombre de Chipi sonó por entre las naves abarrotadas de la iglesia, como sinónimo de bondad, de cariño, de entrega, de sacrificio, de amable y sincera sonrisa. Fue un acierto esa decisión, porque a los ayamontinos en general y a los que lo tratamos muy personalmente en particular, no sólo se nos fue un paisano llamado Juan Antonio López Lorenzo, se nos fue un amigo, un ciudadano ejemplar, un cristiano de bandera llamado Chipi. Así lo recordaremos siempre, porque así, como Chipi, quedará guardado para siempre en nuestros corazones, que para eso él, desde siempre, nos llevó a todos en el suyo.

Descansa en Paz, Chipi. Y pide por nosotros.

09/04/2012 22:14 mojarrafina ;?> Hay 21 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Andrés Cal Porral,

20120320173747-img103.jpg

Será por sus encantos, será por sus gentes, será por ese embrujo que le ha dado fama, lo cierto es que nuestro Ayamonte ha supuesto siempre un atractivo inevitable para muchos de los que circunstancialmente han estado una temporada con nosotros y han terminado quedándose para toda la vida, haciéndose ayamontinos en toda su condición, es decir, ayamontino pazguato y fino.

A través de un antiguo sistema de relaciones personales –el epistolar- nuestra querida paisana Ana Rodríguez Guerrero conoció al que terminaría siendo su esposo, un gallego de Betanzos llamado Andrés Cal Porral. Es sabido que los gallegos son maestros en integración dada su condición histórica de emigrantes, y ello a pesar de su insaparable morriña.

Desde el primer momento mi buen y recordado amigo Andrés, popularizado en nuestra ciudad, que fue la suya de acción y de corazón, como Andrés “el del Museo”, o “Andrés, el yerno de Enrique el Locero”, se integró en la sociedad ayamontina de una forma admirable. Y en aquella tabernita que fundó su suegro en la entonces calle Calvo Sotelo, hoy Hermana Amparo, denominada “el Museo”, sentó cátedra de ayamontinismo, de amabilidad, de educación, de eficiencia y, sobre todo, de simpatía. Gallego de cuna, ayamontino de adopción, paisano ejemplar.

Hasta que el infortunio lo dejó sin voz, participó con Ana en la coral polifónica. Y su tarea más importante a lo largo del día, además de las inherentes a su condición de esposo y padre, era la de saludar constantemente a todos los que con él se cruzaban, con la amabilidad, educación y sonrisa franca que le eran inherentes.

Hace unos días nos ha abandonado un gallego ejemplar, que sin dejar de serlo, vino a convertirse en un gran ayamontino, un ayamontino de los de verdad, pazguato y fino. Y que por ello se ha convertido en inolvidable. Un abrazo, amigo Andrés.

20/03/2012 17:37 mojarrafina ;?> Hay 6 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Manuel Ríos Ramos, Cajirón.

20120308210835-cajiron.jpg

Un día me pidió que escribiera su epitafio, pero con una particularidad propia de la casa: por adelantado. No me pareció bien y así se lo hice constar. No se enfadó, simplemente se lo encargó a otro. Así era el amigo Manuel Ríos Ramos, nuestro querido Cajirón, que nos ha dejado estos días pasados.

 

Muchos han creído que Cajirón era un bicho raro, un friki, pero en realidad era una persona totalmente cuerda y además tenía las cosas, las ideas, muy claras. Para muchos, su oferta impresa en su viejo Land Rover era un disparate, muy lejos de la realidad. ¿Creen ustedes que era así?. Yo afirmo que no. Porque, ¿cuántos divorciados, separados, divorciadas, separadas, celebran el evento?.Más, muchos más de los que creemos. ¿Y las defunciones no se celebran?. Que se lo pregunten a los ansiosos herederos del viejete millonario que no termina de morirse.

 

Todos cometemos errores en la vida. A veces se dice que un alcohólico muere cuando deja de beber radicalmente. Yo creo que mi amigo Cajirón no debió desprenderse nunca de sus Land Rover, esos viejos todoterreno le daban vida, eran su tarjeta de presentación, su más genuino carné de identidad.

 

La primera vez que hablé con él me dio una alegría: era un fiel lector de mis libros, que leía en los largos ratos de ocio cuando estaba embarcado. Pocos sabrán que Cajirón era ilustrado, y lamentablemente lo que más se va a recordar de él será su estrafalario aspecto. Aunque muchos también tendrán ocasión de recordar su bondad, su generosidad para con los más necesitados.

 

Ayamonte, además de un hijo, ha perdido un auténtico icono de nuestro paisaje urbano. Y ahora que ya no está, quiero atender su antiguo encargo y me atrevo  a escribir en su memoria el siguiente epitafio:

 

Aquí yace Manuel Ríos Ramos, Cajirón, que de tanto ir al carajo, un día se despistó y terminó en el cielo.

 

Descanse en paz este singular ayamontino que será sin duda inolvidable.

08/03/2012 21:08 mojarrafina ;?> Hay 24 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Manuel Correa Narváez,

20120116234338-20120116141404-sin-titulo-color-real-01.jpg

La sola contemplación de la fotografía que ilustra este artículo nos pone en relación con la más genuina expresión de serenidad, elegancia,  compostura y otras virtudes que confluían en el personaje en cuestión.

 

Muchas veces en este blog se han citado aquellos inolvidables carrillos de las chucherías: Carmelo, Antonia, Chipirripi, Luís Reyes y Luís el de la Peiná…y Paciencia.

 

Nuestro personaje de hoy, nuestro ayamontino inolvidable no es ni más ni menos que Manuel Correa Narváez en el siglo, y para sus paisanos, sencillamente Paciencia. Era el carrillero más ordenado, educado, aseado y sobre todo, haciendo gala de su apodo, paciente.

 

Solía situarse en una esquina, la del Paseo de la Ribera con San Diego, su carrillo presentaba un orden increíble para los usos de aquellos tiempos. Una serie de cajitas ordenadas, de distintos tamaños para los distintos productos y para el dinero. Nunca fue posible ver dos cajas destapadas a la vez, el orden de Paciencia se lo impedía: antes de destapar una había que cerrar la anteriormente abierta. ¿Educación?, a raudales. Y no sé si estoy en lo cierto, pero siempre se oyó decir que era un buen matemático.

 

En todo caso, ayamontino inolvidable, ejemplo de civismo. Y no crean ustedes que vendía cualquier cosa: su producto estrella quizás fuesen los famosísimo caramelos “San José”. Termino dando las gracias a su nieto por haberme facilitado esta irrepetible foto, es una de esas fotos que en sí misma supone un relato histórico.

16/01/2012 14:14 mojarrafina ;?> Hay 5 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. El Maestro Bustamante.

20110317234319-papaito-066.jpg

A veces, las buenas personas tienen que lidiar en la vida faenas muy desagradables, unas veces de forma voluntaria, otras desde el terreno de lo profesional. Antonio Gil Bustamante, el maestro Bustamante. como popular y cariñosamente era nombrado, se echaba cada día a sus espaldas la muy desagradable, pésima, infame, pero a todas luces inevitable tarea de, a través de un volante, creo recordar de color crema o rosado, anunciar a un pobre e indefenso paisano nada más y nada menos que tenía en el banco una letra de cambio pendiente de pago. Casi nada, maestro.

 

Fue por esos años de la infernal letra de cambio cuando le conocí, en un primer momento como niño que lo veía pasar con su cartera bajo el brazo; más tarde pude acercarme a él, ya de joven, en la Milagrosa, y nuestra relación de amistad y admiración hacia él ocurriría llegado la mitad de los cincuenta del pasado siglo cuando, en el viejo Instituto Laboral trabé amistad, que por cierto perdura, con su hijo José Antonio, para entendernos, Pepito Bustamante.

 

El maestro Bustamante es sin duda el icono de la música más recordado por los viejos ayamontinos, sólo comparable con el inconfundible carisma que en el recuerdo queda igualmente de su incomparable colega y amigo Horacio Santos Cabo. Horacio y Bustamante, Bustamante y Horacio, era imposible nombrar a uno y no hacerlo con el otro.

 

El maestro Bustamante fue el gran artífice de la muy recordada Rondalla de la Milagrosa, que me permito escribir con mayúsculas por todo lo que significó para los jóvenes y niños ayamontinos de la época, y su figura, su presencia, era imprescindible en el teatro Cardenio durante aquellas inolvidables veladas de espectáculos musicales de aficionados, de artistas ayamontinos que perduran en el recuerdo, como aquel dúo que componían Mari Carmen Jiménez y  Mari Loli Muniz, que en más de una ocasión serían presentadas por locutores ayamontinos como los de la foto, Isabel Villegas e Ignacio de Jesús

 

Muchas veces estuve en su casa de la calle Sevilla –también vivió en calle Marte, que si no lo digo se me enfada el Núñez, su antiguo vecino- y me deleité oyéndole tocar la guitarra e incluso allí ensayamos más de una vez los componentes de un cuarteto musical juvenil al que pertenecí junto a Pablo Domínguez, Jesús Andray y su propio hijo Pepito Bustamante, en la   cariñosa presencia de aquella gran mujer que fue su esposa, la querida y recordada Pepita Fernández.

 

Hoy, afortunadamente,  nuestra ciudad cuenta con una abundante cultura musical: coral, coros, comparsas, bandas de música… pero, francamente, sin el recuerdo del maestro Bustamante no se puede entender el mundo de la música en aquel romántico e inolvidable Ayamonte de mediados el siglo XX.

17/03/2011 23:43 mojarrafina ;?> Hay 17 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Juan González Gallardo

20110226112943-costalero.jpg

Ni cuando ayudaba a su padre en la muy recordada carbonería de la familia Caraballo, frente al cine Cardenio; ni cuando trabajaba en aquel desordenado taller y almacén de chatarra de la calle Zamora propiedad del inolvidable José Rodríguez Silva, “el Chico”; ni cuando manejaba con destreza la autógena en el taller de carpintería metálica de la calle Médico Rey García, pudo pensar que un día nos dejaría tan pronto y que además no iba a ser recordado como mecánico, o soldador, sino como cofrade y tabernero.

Mi siempre recordado amigo Juan González Gallardo, Juan el Costalero, nos dejó plantado hace muy poco tiempo. Y lo hizo como es de honor en los hombres buenos, justos, fieles, piadosos: al pie de una cama de hospital donde estaba ingresada su querida esposa y buena amiga mía Tere Salgado. El no estaba en el hospital como enfermo, sino como acompañante, y enfermó cumpliendo ese menester que hacía con gran amor, entrega y fidelidad. Con tres hijos adultos y el negocio familiar perfectamente atendido, ningún sitio mejor que aquella sala de hospital al lado de su esposa. Mientras todos preguntábamos por la salud de Tere, Juan se nos iba poco a poco, sin hacer ruido.

Grande de corazón, espléndido en el ejercicio de la amistad, un poquito de malos modos –que no todo va a ser virtudes, y quien esté libre de pecado tire la primera piedra-, habilidoso sonsacador de noticias, de rumores, estaba al tanto de todo, en especial a lo relativo al mundo cofrade. Cuando yo llegaba de Sevilla a pasar un  puente él me ponía al día. ¿Cómo te enteras de todo, Juan, de lo que se acuerda en las juntas de las hermandades, de los proyectos, de las peleas, de los rumores?, le preguntaba. Y el me respondía: a cada cual hay que echarle la carná oportuna y listos.

Controlaba el negocio minuciosamente, por ejemplo, contaba uno a uno los boquerones que compraba para saber cuántos tenía que poner de tapa. Así, me decía, mato dos pájaros de un tiro: el cliente queda satisfecho porque la tapa es abundante y yo gano lo que debo ganar. Y así con todos los servicios. Conocía el mundo de la plaza de abastos a la perfección y era un pinche ideal para la gran cocinera que era y es Tere.

Cofrade de la hermandad del Domingo de Ramos y capataz del Cristo del Amor, Juan el Costalero se nos fue dejando la impronta de buen ayamontino, buen cofrade, buen tabernero –me gusta más que hostelero-, pero sobre todo, excelente esposo y padre. Y amigo de todos los que  quisimos serlo  de él. Era fácil: las puertas de su generoso corazón siempre estaban de par en par.

26/02/2011 11:29 mojarrafina ;?> Hay 7 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. ANTONIO CONCEPCIÓN REBOURA.

20110204131132-antonio-concepcion-reboura.jpg

Hoy traemos a colación en “Ayamontinos inolvidables” a uno de los personajes más influyente de la reciente historia de la ciudad: Antonio Concepción Reboura. La salazón de pescado y la conserva, la construcción, la pesca, los servicios, el ocio, la acción social son testigos de su constante aportación a cada una de estas actividades. Llama un tanto la atención el apellido materno de nuestro personaje, de fonética gallega. Efectivamente, gallego es el apellido. Su padre, ayamontino de nacimiento, en vista de la escasez de pesca de su época, emigró al Norte de España en busca de mejor fortuna. En una de las ciudades más desarroladas de nuestra patria y en concreto en una pedanía de Vigo, nació Antonio Concepción Rebura, su madre, Isabel Reboura, era gallega, con la que su padre había contraído matrimonio.

Cuando contraba siete años de edad, su padre decidió volver a Ayamonte y aquí reanudar la actividad anterior circunscrita al mundo de la mar. Primero fue la fábrica de salazones, después las de conservas, los galeones para la pesca de la sardina. Con quince años tuvo que abandonar cualquier actividad estudiantil para entregarse de cuerpo y alma a los negocios de su padre; y a los veinte quedó huérfano de padre y se hizo cargo de todos los negocios. Tuvo cuatro hijos: Antonio, Manolo, Paco y Juan y nos dejó una inacabada e inacabable saga.

Muchas veces nos preguntamos qué motiva el éxito de un empresario, que es capaz de superar todo tipo de crisis. Para Antonio Concepción no había secreto: trabajo, trabajo, trabajo; familia, familia, familia. Ese afán inculcó a sus hijos, y en época de gran prosperidad, cuando muchos “señoritos” permanecía en el Círculo Mercantil, los hijos de Concepción se encontraban a pie de fábrica, de muelle o de barco.

En el ámbito social, Antonio Concepción Reboura fue “practicante”, lo entrecomillo proque no era titulado, pero durante la más cercana postguerra inyectaba a los pobres que no tenían seguro de enfermedad o que teniéndolo no podían desplazarse hasta el Hospital de la Caridad. Fue denunciado por ello. Su esposa, Rita Jiménez, presidenta de Cáritas, tenía reservada parte de la casa para almacenamiento de víveres y grandes ollas para preparar comida para los necesitados. Fue presidente del Ayamonte C.F. bajo cuyo mandato alcanzó la categoría nacional, nuestra siempre querida Tercera División. Mantuvo con su familia una cofradía de Semana Santa, la de Jesús Caído, fue cofundador de la Agrupación de Cofradías, y tantas cosas que haría interminable este relato.

Ameno contertulio, “generoso” cuando contaba sus historias. Cinéfilo empedernido, todas las noches iba al cine Cardenio, del que también era copropietario, Antonio Concepción Reboura merece algo más que esta simple semblanza, que como tal ha quedado muy larga, Hoy sus hijos siguen, aunque separados, sus máximas, el trabajo por encima de todas, y él nos dejó el legado de su encendido ayamontinismo. Puede decirse, puede asegurarse, que es el ayamontino que más puestos de trabajo ha creado y mantenido a lo largo de nuestra historia reciente.

04/02/2011 13:11 mojarrafina ;?> Hay 13 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. NARCISO SÁNCHEZ DÍAZ.

20100903144447-42460001-1-.jpg

Por poco se libró de la Guerra de Cuba, pero ya no puedo hacerlo con las dos Grandes Guerras europeas ni con la peor de todas: la Civil española. Así que soportó nada menos que tres guerras con sus correspondientes postguerras, que vaya usted a saber qué es peor.

Pero no todo fueron negruras para nuestro pesonaje de hoy: tuvo el enorme placer de ver día a día, a sus trece años, cómo el incoparable Sorolla pintaba en  nuestro muelle de Poniente el cuadro de la “Pesca del atún”,  cómo era cada día protegido, cubierto de grandes  telas y guardado en la fábrica de conservas ubicada en el lugar en que hoy se encuentra la Agencia Tributaria, que eso sí que es un orgullo para Ayamonte.

Narciso Sánchez Díaz, que había nacido el 25 de junio de 1.906, falleció en su ciudad natal, nuestro Ayamonte, el día 4 de agosto pasado, es decir, con 104 años cumplidos. A pesar del llamativo dato, su fallecimiento pasó desapercibido más allá del entorno familiar y de amistades. Quizás si Narciso hubiese hecho algo espectacular, pongamos por ejemplo irse a vivir a otro lugar y allí componer letrillas para el carnaval, otro gallo hubiera cantado. Pero no fue así, su vida, su larguísima vida, casi de record, se paseó siempre por las calzadas de la familia, del trabajo, del anonimato. (Yo mismo ignoraba que desde 1.975 vivía con su hija Pepi en el Salón, siempre pensé que estaba con Narciso en Sevilla).

Hombre de considerable estatura, supo aprovecharla bien para otear su querido Ayamonte, su incomparable paisaje urbano, desde sus sucesivos domicilios, las alturas  de Buenavista, Galdames y Santa Clara, para finalmente meditar esa pasión visionada en la planicie del Salón de Santa Gadea, en la calle Jacinto Benavente, al amparo, bajo el cariño de Pepi.

Empleado del Consorcio Nacional Almadrabero, cuando se cerraron las puertas de la fábrica de Ayamonte pasó a prestar servicios a Barbate, junto con paisanos tan queridos y ya desaparecidos como Carlos y Angel Márquez. Fue el Maestro de Máquinas de las dos fábricas, y cuando le llegó la jubilación arribó de nuevo a su Ayamonte natal.

Hombre de privilegiada memoria, que conservó hasta sus últimos días, fue un recurso sostenido por este modesto blog cuando había que acudir al dato recóndito del tiempo pasado, y a través de su hijo Narciso nos llegaban las oportunas aclaraciones, como aquella emblemática del artículo dedicado a la “Puerta Ancha”.

Se nos fue un ayamontino más que centenario. Para la oficialidad no ha pasado nada: Narciso no era político, ni comparsista, ni cantautor de historia inventada; para no ser, no era ni presumido.

Eso sí, nos dejó un importante legado: su honestidad, su elegancia, su saber estar siempre, su incomporable y privilegiada memoria que lo convierte en cronista de la protohistoria ayamontina, y sobre todo, ese legado humano representado en Narciso y Pepi, sus hijos.

Descanse en paz.

03/09/2010 14:44 mojarrafina ;?> Hay 9 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. HOY: NAZARENO.

20100716114229-nazareno.jpg

Desconozco sus apellidos, su fecha de nacimiento, su árbol genealógico. Conocer estos datos hubiera resultado fácil, con acercarme un momento a la Residencia Lerdo de Tejada me los hubiera facilitado con gusto mi amiga Maro Gómez, máxime sabiendo para qué los quería. Pero lo pensé mejor y me dije que esos datos no obstarían en absoluto a la pretensión de este artículo. La personalidad del personaje hace innecesario cualquier aditamento.

Nazareno, simplemente Nazareno, es posible que haya sido el personaje más típico, conocido y querido de nuestra historia reciente. No sé qué tipo de deficiencia padecía, su enorme fealdad era seguramente una consecuencia de la misma. Pero había algo en él que no solamente pertenecía al ámbito de la deficiencia, sino todo lo contrario, de la abundancia de bienes: su ternura, su incomparable ternura. Nazareno era tierno como un tallo de nardo recién asomado al aire, el “dame una pesetita” –petición repetida por él durante toda su vida- se convirtió en su única conversación. Nadie, ni él mismo, supo nunca para qué quería la pesetita pedida, seguramente terminaría perdiéndola, pero eso era lo de menos, lo que importaba es que así se comunicaba con los demás.

Nazareno es el personaje de nuestro asilo de ancianos por antonomasia. No se puede entender la historia de nuestra querida institución si hacerse alguna alusión a Nazareno, sin que se nos venga a la retina su ya desaparecida imagen.

Nazareno, como todos los deficientes, no era ni bueno ni malo, carecía de voluntad de elección, pero era algo que sólo los de sus circunstancias especiales tienen, poseen en abundancia, era tierno, su ternura era contangiosa. Y ese recuerdo permanecerá para siempre en la memoria de quienes le conocimos.

16/07/2010 11:42 mojarrafina ;?> Hay 33 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES.JOSÉ RODRÍGUEZ SILVA, "EL CHICO"

20100526131650-dibujo.jpg

Traemos hoy a colación a uno de los personajes más emblemáticos del pasado siglo, José Rodríguez Silva, “El Chico”, y ello por las razones que se dirán:

Aunque destacó en muchas facetas de su vida, fueron sus trolas lo que más le caracterizó. Y quiero aclarar desde el primer momento que se trataba sólo de eso, de simpleas trolas; el Chico no engañaba a nadie cuando contaba sus aventuras, no estafaba a nadie, no se aprovechaba de nadie, y para colmo de inocuidad, sólo se las creía él.

“Amigo íntimo” de dos Jefes de Estado de la época, Franco y Salazar, fue protagonista involuntario durante un desfile de Franco, que al verle sin la boina roja paró el desfile y ordenó le facilitaran una; y en otra ocasión, el propio Salazar lo llamó desde Lisboa para que arreglara la avería de una avioneta portuguesa que había realizado un aterrizaje forzoso en Pozo del Camino. Como observarán mis blogueros, poco daño podía hacer el bueno del Chico con estas trolas.

La reparación de motos y bicicletas, vulcanizaciones de cámaras, carga de baterías, recuperación de chatarra, etc., primero en calle Médico Rey García y posteriormente en Juan de Zamora, ocupó su vasta actividad empresarial, ayudado por un pariente cuyo nombre no recuerdo, de su propio hijo Juan, y del inefable Juan el Costalero, fiel y eficiente colaborador de toda la actividad de nuestro personaje.

Otra actividad caracterizó la vida del Chico, la de cosario. Con su enorme moticleta, que ilustra este artículo mediante un estupendo dibujo de Virginia Saldaña, viajaba constantemente a Huelva y cumplía todo tipo de encargos. Y aunque los jóvenes blogueros no lo crean, hasta traía  carnés de conducir, que entonces se expedían con solo solicitarlos.

Y por último, hacemos referencia a la actividad más recordada y que amplió su propio apodo, la de alquiler de bicicletas por hora, media hora, incluso un cuarto de hora, que permitió que muchos niños ayamontinos, por no decir todos, aprendieran a montar en bici gracias precisamente a esa actividad del “Chico el de las bicicletas”.

De José Rodríguez Silva, “el Chico”, nos queda el recuerdo de sus faroles, de sus trolas, pero también de su bondad y espíritu de servicio a los demás.

26/05/2010 13:16 mojarrafina ;?> Hay 11 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. PEDRO PEREZ RODRIGUEZ: PEDRO PEREZ RODRIGUEZ: PEDRO "EL CANGREJO"

20100414003936-pepecangrejo..jpg

Para ser un gran hombre, para ser querido por todos, para ser respetado por la comunidad a la que se pertenece, no es necesario ser inteligente, listo, tener títulos, dinero o poder; para todo eso lo que se necesita es contar con un enorme bagaje humano de carácter positivo, lo que se traduce en haber sido, honrado, bueno, servicial, noble, fiel…

 

Mi recordado tío Pedro Pérez Rodríguez, por todos conocidos como Pedro el Cangrejo, reunía todas las virtudes citadas, lo que le llevó a situarse, sin él pretenderlo, en las más altas cotas de aprecio y la consideración social.

 

De la mano de su hijo Juan, fruto de su anterior matrimonio, conoció y se casó con otra viuda, mi querida tía Rosario Soler Alarcón, que igualmente llevaba otro hijo de su anterior casorio,  mi primo Paco Soler. De modo que de aquel nuevo matrimonio surgieron hermanos por doquier, los dos citados, que jamás se consideraron hermanastros, sino hermanos hasta la última gota de su sangre, y Antonio el Lobo,  Pepe, el gran carnavalero –que pena que nos dejaras tan pronto-, y el más pequeño, Pedro.

 

Pedro el Cangrejo, además de por las virtudes dichas, era famoso por su corpulencia, por su extraordinaria fuerza –dicen que en una ocasión cargó con  un bote- fuerza que no le convirtió nunca en violento, su nobleza estaba por encima, aunque un incidente vinculó su recuerdo para siempre: aquel domingo en que, de manera parsimoniosa, casi sin llamar la atención, se echó al campo de fútbol, llegó a la altura del árbitro, le endiñó un majazo y lo dejó en el suelo sin  sentido. Pudo costarle muy caro por los tiempos en que ocurrieron los hechos, pero creo que no escapó mal de todo. De todas formas, la anécdota se oye de vez en cuando en tertulias de gentes que le conocieron.

 

En la calle Rábida mi tía Rosario armaba una gran olla para calmar aquellos estómagos, aunque mi primo Antonio necesitaba una para el sólo, y cuando mi madre le contaba que yo era un “delicaíto” con las comidas le contestaba: prima, yo no me puedo quejar, esta gente mía comen todo lo que les pongo, menos mal.

 

Pedro el Cangrejo, como casi todos los padres de familia de la época, trabajaba sin cesar en lo que caía, no se podía decir a nada que no, y nuestro muelle fue testigo mudo de sus desvelos.

 

Hombre forzudo, quizás el más de los de la época, pasó a la posteridad no sólo por ello ni por las anécdota que con tal motivo se repetían. Mi tío Pedro el Cangrejo es de verdad recordado por todo lo que decíamos al principio, principalmente porque fue un hombre bueno. Por eso, y ya es bastante, viene a esta página, porque a pesar del tiempo transcurrido desde su fallecimiento, siempre fue, es y será…un ayamontino inolvidable.

14/04/2010 00:39 mojarrafina ;?> Hay 8 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. FRANCISCO CABRERA LORENZO, "CURRITO EL PRACTICANTE"

20100209181555-dsc01743.jpg

Hace unos días, por los cielos de Ayamonte se vio volar una vieja motocicleta, una “Guzzy” de color rojo; a su paso dejaba un ligero halo con olores a alcohol de quemar, a vitaminas, calcio, yodo... y otro halo más importante, el de la profesionalidad, la fraternidad, la bondad en suma. La montaba un hombre pequeño de estatura, de faz bondadosa –bien es cierto que aquí se cumple el refrán que compara la cara con el alma- y nos decía adios a todos después de cumplir entre nosotros un amplio ciclo de fervores fraternos; después de habernos metido a todos en su corazón y dejar el suyo multiplicado entre los nuestros.

En el siglo era Francisco Cabrera Lorenzo. Pero la antonomasia hizo de las suyas desde el principio de su ejercicio profesional, y el apelativo desplazó la filiación y ocupó su lugar. Muchos ayamontinos no sabrán quien era Francisco Cabrera Lorenzo. Todos, empero, saben con toda seguridad quien fue “Currito el Practicante”.

Ayamonte lo inmortalizó en vida rotulando una plaza con su nombre, o mejor, con su antonomasia, pero él quedó inmortalizado en los corazones de sus paisanos, a los que sirvió con denuedo. Tendremos que acostumbrarnos a vivir sin él, y echaremos de menos aquellos airosos y siempre precipitados andares que recorrían a diario las calles del Salón de Santa Gadea.

En realidad, todos hemos perdido con su marcha, y a la vez hemos ganado, porque siempre nos quedará el grato y reconfortante recuerdo de un hombre bueno, de su obra callada y de su indomable espíritu de servicio. Descanse en paz Currito el Practicante.

09/02/2010 18:15 mojarrafina ;?> Hay 8 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. ANTONIO CAMPOS MARTIN, CAMPITO EL BARBERO.

20091219154052-dsc01468.jpg

En mi libro “La peculiar forma de hablar de los ayamontinos”, cuya segunda edición estamos preparando para su publicación, se trata el localismo ayamontino sinserví para hacer alusión a una persona de gran nobleza, incomparable bondad, honestidad y generosidad a raudales, que termina recibiendo como pago a esas virtudes, a su ejercicio continuo, la vejación más canalla, la mofa más infame.

Mi querido y recordado Antonio Campos Martín, Campito el barbero, reunía todas esas virtudes apuntadas. Era un hombre leal, cabal, honrado, bueno hasta la saciedad, incluso en el ámbito profesional ganó fama de excelente barbero.

Yo no voy a escribir de sus defectos, sobre todo de aquel más aparente. Hacerlo no desmejoraría en absoluto lo anteriormente dicho.

Campito vivió ensimismado en la realización de una vocación que para él era el cénit de su vida, la de periodista deportivo, hasta el punto de llamarse a sí mismo con el apellido de un locutor deportivo de su época, Tribuna.

Hombre muy querido por la mayoría y  vejado por una minoría de canallas que siempre se valen de los seres nobles para cumplir sus bajezas.

Ayamonte le recordará siempre con su franca sonrisa, reflejo exacto de su bondad, y muchos tendremos siempre la conciencia un poco revuelta por no haberle respetado y querido como se merecía.

 

19/12/2009 15:40 mojarrafina ;?> Hay 2 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 13: DOMINGO GÓMEZ MARTÍN, DOMINGO "TINTÍN"

20090724153531-tintin.jpg

Los que duermen en el mismo colchón, de vuelven  de la misma opinión; la cara es el espejo del alma. Se trata de dos frases cogidas al azar, de esas que pretenden poner de manifiesto una especie de simbiosis que afecta a los seres humanos. No son dogmas, por supuesto, pero en muchas ocasiones coinciden con la realidad. Es normal que los cónyuges, después de una larga y continua convivencia compartan pareceres, de la misma manera que resulta normal que reflejemos con nuestro semblante los sentimientos que llevamos dentro.

Pero existe una simbiosis indiscutible: la de la persona con su ambiente cuando la relación es continua, permanente, incluso intemporal. Decir en Ayamonte que una persona tiene cara de  villorro es lo más normal. Será por los hábitos de vida, será por el clima, por el trabajo, por esa cultura propia de los barrios viejos y señeros, será por lo que sea muchas veces nos identificamos con el paisaje urbano en el que nos hemos criado y hemos vivido siempre.

Nuestro personaje de hoy tenía cara de villorro, andares de villorro, modales de villorro, pero sobre todo nobleza, bondad, honradez de villorro. Villorro puro y duro que sería un castizo.

Yo conocía a Domingo Gómez Martín, Domingo Tintín, desde siempre, pero empecé a tratarlo en el despacho del abogado Trinidad Navarro Nieto, y me extrañó que una persona del campo, sencilla, tuteara a una de las personas más respetadas del pueblo y tuviera con él un trato tan familiar, tan directo. Es que  -me lo explicó mi jefe-, Domingo y yo somos amigos íntimos de toda la vida.

Pero con independencia de lo dicho, la imagen que más ha perdurado de Domingo Tintín, es la de su eterno acompañamiento a la Virgen de la Soledad en el lateral derecho de su paso de palio. Eran tiempos en que los pasos de Semana Santa eran custodiados de manera preceptiva por la Guardia Civil, pero el de la Soledad llevaba una custodia añadida, la de Domingo Tintín. Sin aspavientos, sin gestos para la galería, con sus manos atrás, con sumo recogimiento, como debe ser pero que no es en la mayoría de los casos. La hermandad de San Francisco, que tan rigurosa y seria es en sus manifestaciones cofradieras, seguro que recordará y echará siempre en falta la presencia de Domingo, que con su seriedad entonaba perfectamente con el entorno cofrade.

Hace ya muchos años nos dejó este buen ayamontino, villorro, padre, abuelo, amigo y querido por todos. No sé si la memoria me falla, pero quiero recordarle cargando con Padre Jesús o la Virgen del Socorro, ya lo aclarará alguien con mejor memoria que yo.

 

24/07/2009 15:35 mojarrafina ;?> Hay 1 comentario.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 12: JOSÉ RAMIRO FRIGOLET GONZÁLEZ (PEPE RAMIRO)

20090722151729-ramiro-frigolet.jpg

 

Cuántas cosas me enseñó relativo al buen funcionamiento de una hermandad, acumulaba una gran experiencia adquirida a base de trabajar desde abajo; nunca se creyó importante pero era eficiente como el que más. Creo que no tenía estudios superiores, pero estaba en posesión de una muy buena erudición y su formación humana, social y religiosa era de nota. Ayamontino de partida de nacimiento y de vivencia, de entrega a todo y a todos: la Milagrosa, su hermandad, que es la mía, del Mayor Dolor, el Ayuntamiento. Escribo esta semblanza señalando a una persona con cuya amistad me honré y al que sigo teniendo como  tal a pesar de que nos dejó hace años de manera prematura: José Ramiro Frigolet González, Pepe Ramiro para entendernos.

Cuando nos hicimos cargo de la hermandad de Nuestra Señora de las Angustias allá a finales de los sesenta, Pepe Ramiro fue solicitado para ejercer el cargo de tesorero, aprovechando sus más que acreditados conocimientos contables, primero en la fábrica de salazones de la familia Chalet y después en el banco Central. Su primo Ernesto Frigolet Marchena ostentaba entonces el cargo de mayordomo y el doctor González Mayboll el de hermano mayor, pero como se suele decir en roman paladino, quien cortaba el bacalao a la hora de la verdad, de la organización de la procesión, de los cultos, era Pepe Ramiro, al fin y al cabo los demás no hacíamos otra cosa que aprender de él. Sin embargo, como todas las personas humildes y serviciales, era reacio a llevar vara alguna. Todo un ejemplo.

A pesar de su condición cofrade, y como suele ocurrir en Ayamonte gracias a Dios, también era un gran carnavalero, de los de disfraz y calle, como debe ser. Y aun tuvo tiempo para ser durante un breve periodo de tiempo nuestro Alcalde, eventual, pero al fin y al cabo Alcalde.

Fue hombre querido por todos, no sé de nadie que no le apreciara; sus contemporáneos congregantes de la Medalla Milagrosa lo lloraron amargamente y Ayamonte perdió un hijo, un magnífico hijo, cuando todavía le quedaban muchas cosas por hacer. Pero ha dejado  buenos  frutos, sus tres hijos:  la semilla sembrada dio excelente resultado. Me alegro.

Ya sabes, Pepe Ramiro, aquí todos te recordamos y echamos de menos. Y gracias por todo lo que me enseñaste, nunca lo olvidaré.

 

22/07/2009 15:17 mojarrafina ;?> Hay 4 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 10: Calixto Pérez Martín

20090421225338-dibujo.jpg

Durante la pasada Cuaresma nos habíamos quedado pendiente de completar ese “cuadrilátero” cofrade al que tantas veces me he referido a lo largo de mi vida, un cuadrilátero muy especial conformado por esas cuatro personas  en cuyo saber cofrade he bebido tanto: Manolo Bautista, Pepe González Feria, Jesús Castellano, y nos faltaba, a expensas de recibir una fotografía adecuada, Calixto Pérez Martín. Una vez que su hijo Lucho me la ha facilitado vamos a por ello.

Calixto Pérez Martín fue siempre algo así como el alma mater de la hermandad del Descendimiento. Organizador sereno, ponderado siempre, exquisito en el trato a todos sus colaboradores y a todos los que le rodeábamos, convertía una estación de penitencia en algo que sonaba a automatismo. Como diputado, como mayordomo, nunca una voz, famosas se hicieron esas pegaditas al suelo para que todos estuviésemos lo que se dice al loro.

No era hombre novedoso, más bien clásico, pero un año, llevando el paso del Cristo de la Buena Muerte cuando procesionaba solo desde la Merced, a la vuelta por la calle Real le dio por meterlo por la conocida como Callejita de Almacenes Arcos, y salió airoso. Téngase en cuenta que eran años de cargadores y que los ensayos brillaban por su ausencia.

Aun conservo la túnica de penitente que me regaló cuando él estrenó una que se confeccionó en el taller de costura de mi suegra, y ello para mí es un orgullo. En su memoria pedí a Matilde, una de sus hijas, que junto a Angustias Castellano escribieran el prólogo de mi pregón.

Con Calixto se fueron  muchas esencias de nuestra Semana Santa: seriedad, serenidad, devoción auténtica.  Era todo un modelo a seguir, modelo de los que ya no se llevan o se llevan muy poco, ahora hay mucho afán de protagonismo por parte de mucha gente, aunque también es cierto que como Calixto quedan, pocos, pero quedan, y eso es un alivio.

 

21/04/2009 22:53 mojarrafina ;?> Hay 7 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 9: Manuel Pérez Bautista

20090321224216-bautista.jpg

 

Reanudamos hoy los artículos normales del blog, dando un  descanso  al mundo cofrade hasta el próximo lunes y así no nos olvidamos de los fieles blogueros que nos siguen con independencia de las festividades de cada momento.

En este apartado de ayamontinos inolvidables traemos hoy a un personaje a todas luces irrepetible, sobre todo en ese mundo cofrade del que antes hablaba: mi buen amigo y maestro Manuel Pérez Bautista.

Yo conocí a Manolo Bautista, que es como más generalmente se le conocía, ya desde niño, cuando iba con mi padre a la oficina de los hermanos Botello, dueños del galeón “España”, y de los acostados “Duero”, del que era mi padre patrón, y “Ebro”. Mi padre iba a la oficina a cobrar, a pedir un anticipo o simplemente a recibir órdenes de los propietarios de los barcos. Manolo Bautista estaba al frente de aquella oficina con la ayuda de otro oficinista muy recordado, Pepito Ríos si mal no recuerdo. Después pasó a papelero -librero e impresor en la calle Médico Rey García con la "Imprenta-Papelería Ibérica", que aun existe y lleva su hijo Paco.

Pero no cabe duda que en lo que nuestro personaje destaca y deja huella, es en el mundo de la Semana Santa. Rabiosamente ordenado, su archivo cofrade es impresionante. Yo siempre colaboré escribiendo en el Album y ni un solo año me faltaba la invitación, el saluda de Manolo recordándome la colaboración. Su hermandad, la del Santo Entierro de San Francisco, alcanzó con él las más altas cotas, para lo cual contaba con el muy eficiente y callado Pepe Fernández Gómez, y vivió lo suficiente para ver coronada a la Virgen de sus amores eternos: la Soledad. La Virgen de la Soledad era su norte, su guía, su vida misma. Celoso velador del templo de San Francisco, a él se debe que en tiempos muy difíciles desde el punto de vista económico, este se mantuviera en condiciones aceptables , incluso de su mano vino la reforma que dejó al descubierto unas inscripciones interesantísimas que con el paso de los años y a instancia de Rafael Pérez Castillo fueron traducidas por un profesor del Instituto Guadiana.

Para mí, con Manolo Pérez Bautista se completa el cuarteto de mis grandes maestros cofrades. Ya hemos hablado de Jesús Castellano y de Pepe González Feria; ahora le ha tocado el turno a Manolo, sólo nos queda Calixto Pérez Martín. Los cuatro serán siempre ayamontinos inolvidables, pero hoy el turno es para el “Sacristán Emérito” de San Francisco, que es como yo le llamaba en privado y se reía. Y por último, una curiosidad a modo de anécdota. ¿Recuerdan ustedes cuando les hablaba del juego de espejos de Juan el barbero para controlar a los que pasaban por las calles cercanas a la barbería?. Bueno, pues Manolo también era de espejos, como el despacho lo tenía detrás del espacio de venta al público, tenía un gran espejo en una columna a través del cual veía al que entraba en la papelería. Le descubrí el pequeño truco cuando un día que fui a verlo, sin haber abierto siquiera la boca oigo una voz dede dentro que dice: pasa, Trini.

 

21/03/2009 22:42 mojarrafina ;?> Hay 13 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 8: Juan Domínguez Giráldez (Juan el barbero)

20090315131806-dibujo.jpg

Una mañana cualquiera del pasado siglo, mediados los cincuenta, un niño sale del número 9 de la calle Olivo (el Peñón), camino de la escuela de Los Marinos; un poco por delante, apoyándose en un bastón, va un joven llamado Juan Domínguez Giráldez, camino de la calle Real para girar a la izquierda en su mitad y entrar a la barbería del maestro Celedonio. En aquella ilustre barbería, Juan aprendió el oficio, se hizo oficial, para establecerse después por su cuenta, primero en la entonces calle Capitán Cortés, frente a la farmacia, y después en calle Calvo Sotelo, hoy Hermana Amparo.

Muchos años después, aquel niño, hoy ya en la llamada  tercera edad, escribe la semblanza de un hombre extraordinariamente popular, grandísimo profesional, enorme padre de familia, de un ayamontino inolvidable: el que terminara siendo maestro Juan el barbero.

Junto a él se desarrolló mi infancia en aquella calle Olivo de familias unidas; su padre, Antonio Domínguez Saldaña, carpintero de Ribera; su madre, María Giráldez, María la Portuguesa, costurera, y sus hermanas Ana y Angustias, y mi tocayo Trini, eran como de mi familia, como así nos considerábamos todos en el barrio.

Padre de familia numerosa, la barbería fue su sistema de sustento. Y las rifas, la venta de mantecados, la reventa de lotería de Navidad, todo para ayudar a sacar adelante a aquella numerosa prole del brasil de los Vázquez en la calle Lepe. Sus amigos, Chanoca, Adelino, el Popi, Horacio y otros muchos, decían con buen sentido del humor que hacía más participaciones de la cuenta sólo para irritarlo, y que encendía velas a todos los santos para que no cayera el premio. Bromista de primera fila, las soportó de todo tipo y algunas muy pesadas.

Juan tenía un juego de espejos en la barbería de tal manera situados, que controlaba a todo el que deambulada por las calles adyacentes, la de la propia barbería y calle Zamora. Terminó sus días en un piso en la plaza de San Francisco, y tuve la satisfacción, ya en sus últimos días, siendo ya abogado, de arreglarle un asuntillo referido al local donde tenía la barbería y que se veía forzado a dejar al jubilarse. Aquellas perras le vinieron muy bien y la minuta fue un abrazo de agradecimiento del que me sentí muy satisfecho.

Juan Domínguez Giráldez, Juan el barbero, nos dejó hace mucho tiempo, pero por todas las razones expuestas y por mucho más, sigue estando en la memoria de todos los que le conocimos y tratamos. Es y será siempre, un ayamontino inolvidable.

15/03/2009 13:18 mojarrafina ;?> Hay 4 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 7. Jesús Castellano González (Jesús el de los Caminos)

20090308011259-jesus-castellano.jpg

A la vista de esta fotografía del inolvidable cofrade ayamontino Jesús Castellano González, uno  no tiene más remedio que romper las reglas de la fonética y caer en la más absoluta redundancia además de en la más simple vulgaridad, pero no queda otro remedio. Miro la foto y me sale: Su pasión fue Pasión.

Jesús Castellano González, en el vulgo Jesús el de los Caminos, ocupa un lugar de privilegio en el mundo cofrade ayamontino. Fundador de la hermandad de Excombatientes y de Agrupación de Cofradías, su pasión cofradiera la vivió hasta límites extremos. Para él, todo el año era Semana Santa. Cuantas veces me paró cuando pasaba por la puerta de la tienda para enseñarme un  apunte para el diseño de un respiradero, de una candelería, de un varal.

Sólo la ONCE hacía más sorteos que él, que siempre tenía uno pendiente para arrimar fondos a su hermandad. Muchos creen que la hermandad recibía mucho dinero de sus hermanos pudientes, que eran muchos. En la más estricta intimidad –y jamás he revelado el dato- me enseñó una lista de donaciones y me quedé de una pieza, incluso llegué a sentir vergüenza ajena.

Jesús supo insuflar su pasión cofradiera a sus hijas y a sus yernos, a los empleados de los Caminos y todo los de su entorno. El se acercaba a su Señor de Pasión, lo absorbía, se hinchaba de El y después lo soplaba a su alrededor.

Yo no quiero entrar en el terreno de lo competitivo, pero cualquier buen cofrade sabe de sobra que la de Excombatientes ha sido siempre la cofradía más destacada, incluso durante la gran crisis de cargadores nunca le faltó cuadrillas de costaleros. Le criticaron que trajera a Ayamonte el estilo sevillano de cargar, pero como suele ocurrir en estos casos, después todos lo hicieron.

Yo aprendí muchas cosas cofrades de él y le aprecié siempre, como él a mí, y ese cariño hoy lo comparto con su esposa, con sus hijas Mari Carmen y Angustias y con sus yernos Manolo y Jacinto.

Podríamos llenar este blog escribiendo sobre cofrades ejemplares, que han abundado siempre en Ayamonte por contrario que ello parezca cuando hablamos de los pamplinas y otras especies. Pero para mí, y ello no deja de ser una personalísima opinión, la historia de la Semana Santa ayamontina desde los años cuarenta del pasado siglo, se escribirá siempre con la letra J, de Jesús Castellano, el de los Caminos.

 

08/03/2009 01:12 mojarrafina ;?> Hay 3 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 7. Prudencio Gutiérrez Pallares

20090228041038-donpruden.jpg

Allá por los años sesenta del siglo pasado se me ocurrió escribir un artículo en el álbum de las Angustias solicitando del Ayuntamiento la rotulación de una calle en honor de Prudencio Gutiérrez Pallares. Dos años después, reiteré la solicitud. En ambas ocasiones, el Ayuntamiento n.p.c.

Pero he aquí que años después, un grupo de ayamontinos recogió firmas con la misma finalidad, incluso tuvieron el descaro de explicarme la necesidad de que nuestro más acreditado cronista tuviese una calle con su nombre, en fin pilarín.

Lo cierto es que se acordó rotular la entonces denominada 29 de julio con el dicho nombre y además de salirme con la mía tuve el honor de vivir en esa calle muchos años, vamos, la calleja del cine. Cosas de la vida.

Entre mis solicitudes y la concesión, al pasar una mañana por el antiguo bazar de su sobrino Manolo Cruz me llamó y me dijo: mira que bien, amigo Trini, a ti el Ayuntamiento no te hace ni puto caso,  y a mí me pone mi sobrino a vigilarle las cestas estas que tiene aquí colgadas para que no le roben los portugueses. Tenía el hombre un fino sentido del humor.

Prudencio Gutiérrez Pallares, ya en adelante escribiremos de la forma más cariñosa con que lo nombrábamos sus paisanos –don Pruden-, conoció el siglo XIX, nació en 1.896 y falleció arañando los 90.

Licenciado en Derecho a medio camino, dejó los estudios para dedicarse al negocio de conservas familiar y a algo que para él resultó fundamental a lo largo de toda su vida: a soñar futuros para Ayamonte. Algunos los vio convertidos en realidad, ahí está la barriada del Arrecife, acabando así con aquella corona de espinas que eran las chozas del Peñón. La “Hermandad del Ladrillo” fue el programa radiofónico que dirigido por él facilitó su gran logro.

Pero su gran sueño fue sin duda aquel Ayamonte del futuro que él siempre situó en las marismas de Santa Gadea. Y ahí está la que hoy es sin duda la barriada más populosa de Ayamonte.

Defensor a ultranza de nuestra cultura, fue siempre un enamorado de las virtudes de la cal de nuestras canteras. Y como quiera que era hombre que predicaba con el ejemplo, no se le ocurrió otra cosa que pintar su vieja bicicleta de blanco, pero blanco de cal blanca de uno de los hornos entonces existentes.

Pareja inseparable de quien seguramente fue su mejor amigo, Manolo Feria el Tejaito, ya recordado, nos legó un buen manojo de artículos que a diario oíamos a través de las ondas de Radio Juventud de Ayamonte, sus famosísimos “Comentarios del día”. Pero sobre todo nos legó su loco ayamontinismo, su desmesurado amor por su tierra, su bondad y su inteligencia. Fue el gran cronista, junto el amigo citado, del siglo XX ayamontino.

Por todo ello, y por mucho más, don Pruden es y será por siempre un ayamontino inolvidable.

  

 

28/02/2009 04:10 mojarrafina ;?> Hay 3 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 6. El maestro Celedonio el Barbero

20090201221148-dibujo.jpg

Podía haber cedido durante los domingos su barbería como casa de socorro o botiquín de urgencias y no hubiera hecho falta hacer nada. Así campaba la higiene, la limpieza, la pulcritud, la sanidad en definitiva, en la barbería de más clase que conoció Ayamonte el pasado siglo.

Pero resulta que la clase, el caché, no lo dan las cosas, lo dan las personas. Y una persona como Celedonio el barbero, que desde que abría la barbería hasta que atendía al primer cliente tardaba más de media hora limpiando los instrumentos que ya había dejado limpios la noche anterior; barriendo lo ya barrido; cambiándose de ropa y calzado para no empezar a trabajar con el poco sudor que podìa haber generado su cuerpo camino de la barbería, resulta a todas luces irrepetible.

Los que no le conocían pensaban que era la barbería de los ricos porque en ella se pelaban los banqueros y los curas. Yo mismo así lo pensaba, hasta que abrió sus puertas el Instituto Laboral y todos los amigos del Cele, su hijo y hermano mío, nos convertimos en clientes siendo todos o casi todos hijos de pobres.

Desesperante en la realización de su trabajo, el último repaso te lo daba ya en plena calle porque decía que de lejos se veían un pelillo más largo y te hacía volver a la barbería para remediar aquel para él "desastre". Si el maestro Celedonio hubiera pelado como pelan hoy -no más de diez minutos en un servicio- habría dejado una gran herencia, pero su profesionalidad se lo impedía. Yo le pedía número a las siete y media de la tarde cuando salía de la oficina y me decía: tienes tres por delante pero no te vayas muy lejos. Con tres por delante era obvio que saldría pelado allá a las once de la noche.

Hoy estaría sufriendo mucho con este Real Madrid desconocido, puro desastre de equipo y de entidad. Tuvo que dejar la barbería porque sus pies ya no aguantaban más y terminó de quiosquero en San Francisco haciendo gala de la misma educación, amabilidad y pulcritud que en la barbería. De su primer matrimonio nos dejó a mi hermano Celedonio y del segundo a una mujer extraordinaria llamada Tere, y nunca decayó el recuerdo de su querida Angustias Rios Rasco, su primera esposa, para todos Angustita Rasco.

Su personalidad dio nombre supuesto a un tramo de la calle Felipe Hidalgo, al primero, como ya comenté hace unos dias en el apartado del peculiar callejero ayamontino: la calleja de Celedonio el barbero.

01/02/2009 20:35 mojarrafina ;?> Hay 6 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 5. Pepe González Feria

20090122123219-pepeferia.jpg

En este blog utilizamos con frecuencia la expresión "tontos de capirucho". Ya aclaramos en su momento que existen dos tipos de tontos de capirucho, a saber: los tontorculo, esos que andan diciendo por ahí todo lo que "han" hecho, esos que con tal de que se sepa que forman parte de una junta llegan a contar todo lo que se habla en la reunión de la misma, en fín pilarín; y los otros, los capillitas auténticos, los tontos de capirucho tipo pata negra.

Nuestro inolvidable de hoy, Pepe González Feria, fue un tonto de capirucho de los auténticos, tan auténtico, que mucha gente ni siquiera sabía que lo era. Y digo ésto, porque su labor siempre fue tan callada, tan íntima, que nada de lo que hacía trascendía. Cuando murió tuve el honor de dedicarle un sentido obituario en Gaceta de Ayamonte titulado precisamente "los silencios de Pepe González Feria".

Fue uno de los fundadores de Agrupación de Cofradías y durante toda su vida cofrade la columna fuerte, segura, fiel, en que siempre se apoyó su pariente, otro inolvidable llamado Jesús Castellano. Su labor callada era su bandera, y sólo los que le conocimos de cerca sabíamos de sus esfuerzos, de sus desvelos, de su constancia.

Fue también el alma mater de una de las fábricas de conservas de más entidad de Ayamonte, Conservas Feria, precisamente propiedad de unos primos suyos que ni siquiera se ocupaban de la misma, ellos estaban creo que en Tarifa y aquí no hacían falta sencillamente porque estaba Pepe González Feria con un inmejorable equipo: Manolo Fernández, su hijo Carmelo, creo recordar que también su hija Marisa, y un encargado para enmarcarlo, el señor Cecilia, padre de nuestro amigo Pepe Godovi.

Pepe González Feria nos dejó hace años, pero nos legó su impronta, su honradez, su humildad, sus silencios elocuentes. Es por ello, sin duda alguna, un ayamontino inolvidable.

22/01/2009 11:17 mojarrafina ;?> Hay 4 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 4. Manuel Trinidad Sánchez Valdés, "Trini el Cojo"

20090120220631-dibujo.jpg

Sí, lo he escrito bien, lo de Tito cojo vino después, de forma muy tardía. Mi toyaco siempre fue Trini el Cojo, aunque tal apelativo resultaba a todas luces erróneo porque en realidad, Trini nunca fue cojo, era inválido, parapléjico, sufría atrofia de las extrememidades inferiores, así que de cojo nada, aunque siempre le conocimos y nombramos así.

Recuerdo su niñez como si estuviera ocurriendo ahora, ya desde la escuela de los Marinos hicimos amistad, que duraría toda la vida. Recuerdo aquellos años de atrasos en todos los órdenes, en los que para ver una silla de ruedas había que irse poco menos que a Madrid. ¿Que cómo se las arreglaba mi tocayo?. Muy sencillo. A un cajón de madera le colocó cuatro ruedas de aquellas llamadas de bolas para que el cajón rodara; él se montaba en el cajón, se sentaba, y atados a las manos dos corchos, uno en cada una que les servía para apalancar en el suelo e impulsar aquel improvisado pero eficaz carro de inválido. Así anduvo muchos años, hasta que llegaron las sillas de ruedas, primero manuales y después mecánicas. Para entonces él había desarrollado una musculatura de medio cuerpo hacia arriba digna de mil posados.

Zapatero remendón, pescaero, vendedor de cupones, un poco culo de mal asiento mi tocayo. Imitador de voces y gestos, cantante de coro y coral, carnavalero hasta la médula, y siempre alegre, el último chiste siempre nos lo servía él junto a Pepe el Gorito, que era el único que le podía hacer competencia.

No tuvo buen final, pudo haber vivido una jubilación de lujo, es decir, cómoda, feliz, pero a veces el destino nos tiende una trampa que no acertamos a eludir. Qué le vamos a hacer. De todas formas, de Trini el Cojo nos quedará siempre el recuerdo de su bondad y su sentido del humor, y resultará por siempre un ayamontino inolvidable.

20/01/2009 20:20 mojarrafina ;?> No hay comentarios. Comentar.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 3. Manuel Feria Sousa, "El Tejaíto"

20090114170013-manolo-feria.jpg

Son tantas las cosas que yo podría escribir de este inolvidable ayamontino que habría que recurrir a un libro, así que haremos uso de nuestra capacidad de síntesis.

Manuel Feria Sousa, conocido popularmente por Manolo el Tejaíto fue, junto a su "hermano siamés", Prudencio Gutiérrez Pallares, que por supuesto tendrá un lugar en este apartado, un esmerado y eficiente cronista del pasado siglo. Y digo cronista y no periodista porque aunque la diferencia es muy sútil al tratarse de sinónimos, creo que le viene mejor lo de cronista, que es el comunicador que va en busca de la noticia y la redacta sin aditamentos. El trabajo del cronista fue siempre altamente valorado por la capacidad de captación de lo más importante o novedoso en un suceso y de los detalles que resultan significativos o emocionalmente impactantes.

Su segunda faceta, con la que realmente se ganó la vida, pues lo de cronista eran habas contadas, fue la de funcionario del Instituto Laboral, que él mismo estrenó. Su exquisita educación y su más que acreditado sentido del humor presidían la oficina.

Pero para mí lo más importante del Tejaíto es el factor humano. Yo le quise como a un padre y a la vez como a un amigo. Su casa era la de todos, llamar a la puerta y pedir licencia para entrar era una tontería y nadie lo hacía. Si estaba la familia comiendo daba igual, tú ibas a lo tuyo, a contar el último mojarreo o a apuntar en la lista de  los motes el último que acababas de recordar. Creo que llegamos a superar la cifra de los seiscientos. No era hombre de calle, salvo para su profesión de cronista, a él le gustaba la casa, con su Carmela siempre a su lado y sus hijos. Ahí viene Juana -Juana era la madre del Santi- o ya viene el Santi bajando la escalera, o ese que se acerca es el Pirulo o el Trini el Largo, nos conocìa a todos sin vernos siquiera, por el olor, por la intuición.

Un día llegué a su casa y estaba escuchando en un tocadiscos de los de entonces a María Dolores Pradera. Me invitó por señas a sentarme. Cuando la Pradera terminó de cantar me miró y me dijo: Trini, o se canta así o se va uno con el Santi a las murgas. Así era su fino humor, su ocurrencia espontánea.

En otra ocasión me dio una lección de humildad. Le pregunté como había resultado un pregón de Semana Santa -que por cierto, había recibido críticas nada positivas- y me contestó: para mí, en principio, bueno, como todos. Le pregunté por qué me decía aquello y me respondió: porque por mal que lo haga el pregonero yo no debo echárselo en cara por la sencilla razón de que yo no sería capaz de hacerlo ni siquiera mal. Ahí queda para los que presumen de entender de todo.

Nos hizo la faena de morir lejos de Ayamonte, pero por su bondad, por su personalidad, por su sentido del humor, por habernos dejado una gran legado de crónicas y artículos escritos con fina y culta pluma, nunca se fue de nuestros corazones, y es por eso que a título personal pero seguro que muy compartido, le hago un pasillo de honor para que entre en este recuadro de ayamontinos inolvidables.

 

14/01/2009 14:48 mojarrafina ;?> Hay 4 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 3. Antonio el Poke

20090111121942-dibujo.jpg

Lo de Poke creo que le venía por ser un poco tarta y que se lo puso el padre Gutiérrez porque el inolvidable personaje que hoy recordamos le preguntaba el por qué de todas las cosas.

Una mañana cualquiera estás tan tranquilo en el Casino España y ves que entra un indivíduo cargado de chaquetones de cuero y piensas que es un moro vendedor ambulante. No era un moro, era el Poke. Porque Antonio hizo de todo en la vida con tal de ganarse los garbanzos, de pintor de brocha gorda a azafato de los conciertos que organizaba Florencio Aguilera  y, finalmente, cuando su limitación física no le permitía realizar otros trabajos, a eso, vendedor de cosas.

Entre el Poke y yo había una amistad a prueba de bombas, salíamos juntos de penitentes el Viernes Santo con la hermandad del Descendimiento. El era hermano de antiguo, yo ni siquiera lo era. El tenía ganado, por su antigüedad, puesto de preferencia; yo, del montón, pero se venía a formar pareja conmigo, así podíamos pegar toques a uno y otro lado de las respectivas aceras.

Coincidimos muchas veces en la Casa del Niño durante aquellos recordados desayunos de después de la misa de primera hora de la mañana. Su cuñado, Román, y yo, le recordamos muchas veces al coincidir en el cementerio al visitar a nuestros seres queridos, y hablamos de él, de sus virtudes, de su nobleza y su gran corazón. Y del gran sentido del humor que le precedía en todo lo que hacía.

También nos unió la Milagrosa, partidas de futbolín, y el Frente de Juventudes, en fin, todo lo que había, porque todo eso y mucho más encerraba una palabra hermosa, de las más hermosas que creó el hombre: amistad.

11/01/2009 11:36 mojarrafina ;?> No hay comentarios. Comentar.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. 1. José Barroso Guirado, "El Gorito"

20090105005915-2006-086.jpg

Estrenamos hoy nueva página del blog a través de la cual vamos a plasmar un sentido recuerdo, mediante una breve semblanza, de aquellos ayamontinos que siempre permanecerán en nuestro recuerdo, en nuestros corazones.

Hasta que no vi su nombre en la lápida del cementerio no supe que Pepe el Gorito se apellidaba como Barroso Guirado, tal era la enorme personalidad y prestigio que guardaba su otro nombre, porque, al contrario de los que muchos piensan -lo he visto incluso en algunas listas de motes- lo de Gorito no lo es. Gorito viene de Goyo y Goyo de Gregorio, por lo tanto es el diminutivo de una contracción, no un apodo.

Pepe el Gorito permanecerá siempre en nuestro recuerdo no por sus chistes como podríamos pensar a priori, sino por la forma con que los contaba, es decir, poniendo en ellos toda su alma limpia; él los contaba porque así se sentía feliz y sabia que nos hacía felices a los demás. Tenía un sentido del humor a prueba de bombas, pero sobre todo, el Gorito era una gran persona, ayamontino de pro, esposo y padre ejemplar. Y como suele erróneamente decirse, amigo de sus amigos, y digo esto porque amigo sólo podemos serlo de nuestros amigos, lo que ocurre es que el Gorito nos había ganado a todos.

Su  barbería eraa la vez como un pequeño casino, un lugar de tertulia. Muchas veces parábamos  allí simplemente para echar el rato, un rato que inevitablemente resultaría muy agradable, porque él, con su personalidad, así lo quería y conseguía.

Podríamos estar hablando del Gorito todo el día, pero la brevedad de las páginas del blog nos invita a que nos quedemos en esta simple aunque insuficiente semblanza.

04/01/2009 11:53 mojarrafina ;?> Hay 9 comentarios.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris