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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Anecdotario Ayamontino.

ANECDOTARIO AYAMONTINO. Las campanadas de fin de año del Catarro.

por mojarrafina el 06/07/2012 22:41, en Anecdotario Ayamontino

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Corrían los años noventa, si no recuerdo mal, y Rafael González era concejal en el Gobierno municipal de Isaias Pérez Saldaña, “con el que se llevó tan bien posteriormente”. Cosas de la vida.

Nadie sabía cómo Rafael González había llegado a concejal, y mucho menos como terminaría siendo alcalde, quizás con Narciso Martín Navarro el más populista de todos los alcaldes ayamontinos. Hay quien lo comparó con Adolfo Suárez por aquello de ser elegido por descartes de otros. No sería de extrañar, es una situación que se repite con frecuencia en los cargos electos.

Posiblemente el éxito político consistió en, además de llamarse Rafael González, apodarse el Catarro. Porque en verdad quien empezó muy pronto a destacar por su actividad frenética no fue González, sino Catarro, o Patalingue, que también lo era, y a mucho orgullo.

Resulta que un año el Ayuntamiento decidió que las uvas de fin de año se las deberían tomar los ayamontinos en la Laguna al son de las campanadas del reloj muncipal. Pero  el reloj no funcionaba, quiero decir que no daba las campanadas.

Mas  ahí estaba el Catarro, relojero improvisado, que se llevó trescientas horas tratando de arreglar la cosa. Y durante todo el día aquel perezoso reloj, domado por el intrépido concejal, dio miles de campanadas, una y otra vez, las dos, las tres, las cuatro...las que fueren necesario.

Todo estaba pues, a punto para el momento cumbre en que el año se despide y amanece uno nuevo. Mucha gente en la Laguna, para tomar las uvas y para comprobar la hazaña del osado concejal. ¿Y qué ocurrió?. Pues lo que muchos ayamontinos contemplaron y lo que muchos de ustedes ya de están imaginando: el reloj se vengó del Catarro, de su tusudez, y llegado el momento se negó a dar las campanas.

Pobre e iluso reloj. Pensó que había ganado la batalla. Pero he aquí que Catarro-Patalingue, una mezcla explosiva de amor propio, se subió raudo a la azotea del ayuntamiento y, martillo en mano, él mismo dio las campanadas. El reloj enrojeció de ira, y desde entonces no sólo da las campanadas sino que además las ameniza a los sones del pasodoble de Ayamonte.

Perdonen si me ha fallado la memoria en algún momento de este relato anecdótico, pero globalmente así sucedió.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. 29. Manolo Camilo y el padre Velasco

por mojarrafina el 17/02/2009 21:24, en Anecdotario Ayamontino

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Antes de contarles la anécdota ocurrida a mi gran amigo Manuel Rodríguez Gómez, Manolo Camilo, conocido así por el nombre de su padre, quiero manifestar públicamente mi admiración por este ayamontino, con cuya amistad me honro, por la valentía y cariño que ha demostrado haciéndose cargo de un equipo de fútbol de Tercera División con lo caro que está esto del fútbol en nuestros días, soportando incluso un terrible periodo de crisis que hace que tenga que poner de su pecunio particular muchísimo dinero al fallarle algún que otro patrocinador. Tener al Ayamonte clasificado entre los mejores del grupo es un mérito que sólo el tiempo le reconocerá, cuando se haga balance de su osada y generosa gestión. Desde este modesto blog le envío un fuerte abrazo y un toquesito con el móvil para que se distraiga. Y ahora vamos con la anécdota.

Manolo Camilo y yo fuimos compañeros de trabajo, yo era el escribiente de don Trinidad Navarro Nieto y él el chófer particular del citado abogado. Entonces estaba destinado en Ayamonte un sacerdote, el padre Velasco, que tuvo que hacer un viaje creo que a Madrid, y don Trini, generosamente, se ofreció a que Manolo Camilo lo llevara en su coche hasta Huelva para coger el tren. Salieron temprano de Ayamonte, sin aparente necesidad porque el tren salía a las tres o las cuatro de la tarde. Lo cierto es que el cura en cuestión tuvo a Manolo Camilo dando vueltas por Huelva, visitando todas las iglesias y conventos habidos y por haber. Cuando ya lo dejó en la estación Manolo vió como el cura se echaba mano a la cartera, y hambriento que estaba por no haber probado nada en toda la mañana se le fue el pensamiento hasta "El Nido" y "La Esquinita te espero", bares de Huelva especialistas en chocos fritos. Pero ocurrió que el cura, que tenía un hermano que murió fusilado durante la guerra civil y estaba en proceso de beatificación como mártir, en vez de sacar dinero, sacó de la cartera una foto del dicho hermano y le dijo: "perdona hijo,  yo no llevo dinero para darte, pero te dejo esta foto de mi hermano que hace muchos milagros". Lo que ocurrió después se lo pueden ustedes imaginar, sobre todo hacerse una idea de las palabras que Manolo se tragaría para que el cura no las oyera.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. 28. Cuando Pedrito Jesús no se dio cuenta de que iba montado en su propio ciclomotor

por mojarrafina el 07/02/2009 21:47, en Anecdotario Ayamontino

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El amigo Pedro Jesús Flores, Pedrito Jesús para todos, fallecido hace poco tiempo después de dejar creada y funcionando esa gran asociación encargada del amparo y cuido de deficientes, fue el protagonista de esta graciosa anécdota que les cuento.

Pedrito Jesús tenía una fábrica de conservas en el Muelle Norte que había heredado de su padre, Pedro Jesús Ojeda, alias Riquintiño.  Como escribientes de dicha industria trabajaban los hermanos Fernández Flores, Manuel y Wenceslao, más conocido como el Pocholo. Yo hice mis pinitos en aquella oficina donde aprendí a escribir a máquina, no estaba colocado, simplemente iba a eso y de camino ayudaba al Pocholo en la tarea de archivo de la correspondencia.

Por aquel entonces se puso de moda un ciclomotor, que no recuerdo si era un vespìno o un mobylete, qué más dá para la anécdota. Pedrito Jesús se compró uno con el que iba y venía a la fábrica. Con el tiempo, Manolo Fernández Flores de compró otro idéntico pero no le dijo nada a Pedrito Jesús, entre otras cosas porque tampoco tenía obligación de hacerlo.

Una mañana, Pedrito Jesús salió de la fábrica con su ciclomotor. Tiempo después hizo lo mismo Manolo con el suyo a fin de llevar a cabo gestiones del negocio en el centro. Ambos coincidieron, se cruzaron, pues Pedrito Jesús volvía ya a la fábrica, justo en el lugar donde termina el Muelle de Poniente y empieza el Muelle Norte, es decir, la esquina donde estuvo el Stella Maris. Cuando Pedrito Jesús vio a Manuel Fernández Flores montado en el ciclomotor  le dijo: ¿quien te ha dado permiso para coger mi ciclomotor?, a lo que Fernández le contestó: perdone usted, don Pedro, pero este ciclomotor es mío, lo que ocurre es que es idéntico al suyo. Pedro Jesús miró hacia abajo y se dio entonces cuenta de que efectivamente él venía conduciendo su propio ciclomotor. Creo que no se disculpó, se lo preguntaré a Manolo, aunque creo que sólo garraspeó y tiró palante camino de la fábrica.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. 27. De cuando le tocaron un corridiño al paso de la Lanzada

por mojarrafina el 15/01/2009 14:01, en Anecdotario Ayamontino

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Eran otros tiempos, malos tiempos para las hermandades y cofradías ayamontinas. Años de crisis de costaleros, bueno, de costaleros no, que nunca existieron,  de cargadores. Las ruedas fueron el alivio, pero ya nada era igual. Recuerdo un Viernes Santo en que Manolo Bautista mandó tocar la marcha Campanilleros a las puertas de la botica de la calle Real para mecer a la Virgen. Resultó francamente patético a pesar de la buena voluntad del admirado Bautista.

Como patética pero graciosa al mismo tiempo es la anécdota que les cuento. Aquel año el paso de la Lanzada procesionaba solo y con ruedas, para más inri la banda de música era portuguesa, las más entendidas del mundo en temas musicales cofrades; pero no había dinero y a ello se recurrió.

Cuando el paso iniciaba su entrada en San Francisco, un miembro de la junta pidió al maestro de la banda tocase algo movido. Y el director, que no tenía ni puñetera idea, no se le ocurrió otra cosa que tocar un corridiño. Naturalmente fue interrumpido de inmediato, creo que por el Lolo el de la botica, que cuando encargó la marcha movidita se refería naturalmente a una de las cofrades que traían preparadas y ya habían  tocado durante la estación de penitencia.

Pasaron afortunadamente aquellos tiempos y hoy la hermandad y cofradía de la Lanzada está en todo a la altura de las mejores, en organización interna, externa, cuidados de las imágenes y de los pasos. Fíjense si nó, y con detalle, en la portentosa fotografía que nos ha facilitado el eficiente infrascrito secretario, señor de la Rosa.

Que quede claro, que la hermandad y cofradía de la Lanzada ha sido la única en toda la historia de nuestra Semana Santa, cuyo primer paso ha procesionado, aunque fuese durante un minuto, bajo el ritmo de un corridiño portugés.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. 26. El accidentado viaje de Trini Flores cuando dio el pregón del carnaval

por mojarrafina el 02/01/2009 11:08, en Anecdotario Ayamontino

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Ocurrió en el emblemático año 1.992, el de la Expo, la Olimpiada y sobre todo para los ayamontinos, el de la Coronación de la Virgen de las Angustias.

La comisión del Carnaval de Ayamonte me pidió pronunciase el pregón, que al parecer era el primero. Como lo hizo mi buen amigo Antonio Gómez Espina, que entonces  andaba en esos berengenales y en el Ayuntamiento gobernando buenos amigos como Isaias Pérez Saldaña, Nicolás Jesús Rodríguez y Rafael González González, acepté gustosamente, pero puse una condición. Como mi coche estaba muy viejo, pedí me trajeran y llevaran, cosa simple, pero que luego se complicó sobremanera y dio lugar a la anécdota que cuento.

Me fue a recoger el inefable Rafael "el Catarro", entonces concejal. Todo fue estupendamente, un coche cómodo y una muy buena conducción; pero al llegar al final de la carretera de La Ribera, al incorporarnos a la nacional Huelva-Ayamonte, el coche se averió, fue una avería eléctrica. Rafael llamó enseguida a Nicolás, que vino presto a recogernos en su coche y llegamos a Ayamonte sin más novedad.

Para el regreso pusieron a mi disposición el coche particular de Juanito, al que yo siempre recuedo como el hijo de Juan el de las contribuciones, entonces policía local. Pues bien, aunque ustedes no lo crean, casi en el mismo punto, llegando a la venta Gonzalo, el coche de Juan se averió, exactamente con la misma avería eléctrica del de Rafael.

Para solucionar la situación el Ayuntamiento no tuvo más remedio que disponer de un coche oficial, y no se les ocurrió otra cosa que elegir uno de la Policía Local, así que aqui me tienen al bueno del Muniz presentándose en la Ribera a recogernos y llevarnos a San Juan de Aznalfarache. Hicimos bien el viaje.

Esto ocurrió ya con el carnaval encima y los excelentes letristas, cuando se enteraron, ya era tarde para quitar alguna letra, pues de lo contrario lo habrían hecho con todo lujo de detalles.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. 25. Susto colectivo en el pozo de la Villa

por mojarrafina el 26/12/2008 10:35, en Anecdotario Ayamontino

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Era una mañana de diana, de las dianas de antes, de música y jolgorio organizado, sin gamberrismos, sin molestar a los músicos, bailando y cantando alegremente y también dándole como es debido al rico aguardiente. Después vinieron las del gamberrismo y los destrozos de mobiliario urbano que ha desembocado en las últimas versiones, las de la soledad de las bandas en ausencia de "dianeros". Esperemos y deseemos que las aguas vuelvan a su cauce.

Pues bien, una mañana de diana de las de antes, los asíduos, que hacíamos el recorrido completo con las bandas, llegámamos hasta la mismísima Casa Cuna. Subiendo la calle Galdames, antes de llegar al pozo, observamos como unos niños estaban sentados en el brocal del pozo y cuando comentábamos tal imprudencia, algunos de ellos "cayeron dentro del pozo". Nuestro susto fue mayúsculo, toda una desgracia recorrió nuestros sentimientos y corrimos hacia el pozo por si todavía se podía hacer algo. Cuando llegamos, aquellos niños, para nosotros ya ahogados, brotaron, salieron del pozo como por obra de un milagro. No era tal. Lo que ocurrió es que, con buen criterio y no como se hizo con el pozo de los Almendros, el de la Villa no se eliminó, simplemente se cegó para evitar cualquier desgracia, como la que nosotros pensamos que había ocurrido.

Aclarado todo, nos cagamos en la madre que parió a los niños que se habían quedado con nosotros miserablemente y, ya amigos, nos fotografiamos juntos.

Para los curiosos les aclaro que los que posan en la foto son: dentro del pozo asomando la cabeza y de izquierda a derecha, Trini Flores, Manolo Feria "el Bole", Santiago Puga, "el Pirulo", Benito Rasco y otro amigo al que no logro identificar. De pie, a la derecha, figuran tres personas mayores, del que está apoyado en el pozo no recuerdo el nombre, a su lado, Paco el Misionero, el que durante muchos años fuera el conserje del Instituto Laboral, y a su derecha, Paco el de la Gabriela.

 

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. 24. La Casa Cuna y la Morana

por mojarrafina el 22/12/2008 17:48, en Anecdotario Ayamontino

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A mediados del pasado siglo se construyó en Huelva un centro sanitario especialmente dedicado al internamiento de los enfermos mentales o manicomio; estaba situado en un lugar llamado La Morana, que hoy creo que es una barriada o al menos existe una plaza con dicho nombre.

Por su parte, desde que la fundara la familia Galdames, en Ayamonte existía un orfanato que siempre fue conocido por la Casa Cuna y que hoy se ha transformado en viviendas familiares para los niños internos. La Casa Cuna contó siempre con el cariño de los ayamontinos, y de esa casa salieron ilustres paisanos a los que no nombro por no dejarme a nadie en el tintero, pero baste como ejemplo mi amigo Rafael Pérez Castillo.

No sé por qué, hubo un tiempo en que se decía que la Diputación, de la que dependían los dos centros citados, pretendía llevarse para Huelva la Casa Cuna y establecer en Ayamonte el manicomio que era popularmente conocido por la Morana, pues ya sabemos que por estos lares les damos a las cosas nombres distintos de los reales, como ocurría en Huelva con el Agromán para llamar a la residencia sanitaria. En Ayamonte todavía llamamos como barriada Coema a la que queda a la izquierda de Sor Eloisa.  Entonces, cuando queríamos poner a alguien de chalao sin decírselo directamente pregonábamos: se van a llevar la Casa Cuna y van a traer la Morana.

En fin, Pilarín, cosas de la vida. Yo creo que todo fue una anécdota, incluso se decía que se iban a llevar a Padre Jesús. El problema que se nos plantea es el de saber qué hubiera sido del personaje de la foto que saldrá en este artículo si se lo hubieran llevado a la Morana, porque creo que desde entonces está así, como lo ven.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. 23. De como un funcionario pasó por autoridad sin serlo

por mojarrafina el 19/12/2008 13:13, en Anecdotario Ayamontino

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Todos los organismos públicos suelen tener un servicio de protocolo que es el encargado de organizar los fastos oficiales sobre todo en orden a las representaciones de personalidades, citarlas, invitarlas a que ocupen su sitio, etc.

Allá por los años sesenta del pasado siglo, algún funcionario del Ayuntamiento, se equivocó en la citación de las autoridades que habrían de asistir a la Función principal en honor de la Patrona, o a la procesión, y en vez de citar al director del Instituto Laboral, como delegado local del ministro en materia de Educación y Ciencia, que era el nombre del ministerio, citó para el evento al director del Instituto Nacional de Previsión, cuando para cuestiones del ministerio de Trabajo ya se citaba al delegado local.

Cuando alcalde y concejales estaban a las puertas del ayuntamiento haciendo tiempo vieron llegar al dicho director del INP, vestido para el evento, quien se acercó a saludar al alcalde y demás autoridades civiles y militares. Todos se miraron pero nadie dijo nada y el hombre participó aquel año en las fiestas de las Angustias en condición de autoridad o agente de la misma.

Pero eso no fue lo malo, si es que fuera malo, lo peor es que en el Ayuntamiento nadie se había dado un paseo por el refranero, y claro, no leyeron aquel que dice: "más vale una colorá que cien amarillas", es decir, más vale aclarar las cosas desde el principio que no esperar a que no tengan solución. Nadie hizo nada, y el dilecto funcionario siguió siendo invitado a todos los eventos organizados por el Ayuntamiento, hasta no sé cuando, pero quizás Manolo Cruz o el Lolo el de la botica nos lo puedan aclarar pues creo que eran concejales aquel año.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. 22. De cuando el Caquilla se quedó dormido en el cementerio

por mojarrafina el 09/12/2008 00:58, en Anecdotario Ayamontino

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La verdad es que yo no sabría explicarles quien era el tal Caquilla, pero les puedo asegurar que se trató de un personaje muy popular del pasado siglo por las cosas que he oído.

La anécdota que les cuento ya fue sucintamente referida cuando recordé algunas coplas antiguas del carnaval ayamontino. En los tiempos del carnaval antiguo existía en Ayamonte un famoso bar llamado "las 6 puertas", estaba situado en la zona del barrio del Banderín, y a dicho bar acudían portugueses que venían con ganas de bronca, de ahí que alguien compusiera esta letra carnavalera:

"Hace varios días, en el Banderín, en una taberna que había allí; varios portugueses allí se encontraban con los españoles las grandes peleas que allí se formaban, de pronto fue uno y apagó la luz, allí hubo de palos que hablaban de tú, al tio la taberna le dieron dos tortas que fue por demás; auxilio pedían por el altavoz, también llevó parte el tio que tocaba el acordeón, a la otra mañana, cuando salió el sol, había portugueses que tenían los labios como un mostraor".

Bueno, pues una noche, en esa famosa taberna se oyeron sonar las campanas del cementerio, todos los presentes se asustaron pues eran tiempos de supersticción; el sepulturero, que se llamaba Sacramento había  cerrado la puerta del camposanto y se había ido a las Seis Puertas a tomarse un cacharro. Como las campanas no dejaban de sonar salieron todos corriendo con el sepulturero, y al llegar al cementerio comprobaron como el tal Caquilla era quien hacía sonar las campanas, y es que el pobre había cogido una gran tajá y se había quedado dormido antes de que Sacramento cerrara la puerta.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. 21. La frustrada pesca del señor Visera

por mojarrafina el 04/12/2008 12:39, en Anecdotario Ayamontino

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El señor Visera era un pintor de brocha gorda ayamontino, pero al mismo tiempo un exlcelente rotulista o rotulador, eran tiempos en que aun no existían los anuncios luminosos y los comercios y las industrias se anunciaban con rótulos pintados en sus fachadas. Para eso, no habia nadie como Visera. Casi todos los auncios del desaparecido campo de fútbol -del que para tomarnos el pelo dejaron la puerta de goles, que creo la van a proponer como patrimonio de la Humanidad- eran obra del señor Visera, además de todos los del centro comercial.

Era hombre extraordinariamente paciente, de una flema a prueba de bombas, ni siquiera la británica podía hacerle sombra. Ver a Visera sofocado era prácticamente imposible. Y prueba de esa inusitada paciencia, es esta anécdota, y otra más que contaremos más adelante:

Una tarde, el señor Visera se dispuso a echar un rato pescando en el Guadiana con su aparejo, se situó frente a la gasolinera de Ricardito, es decir, frente al Chispito, junto a un oray, de esos que sirven para amarrar los barcos al muelle. Llevaba perfectamente ordenadas todas las cosas: su silla, su canasto, los trapos, los anzuelos y plomadas de repuestos, la carná, en fin, todo. Cuando tuvo preparado el primer lance, se confundió, y en vez de amarrar el cabo del aparejo al oray, lo hizo a la silla en la que iba a sentarse y al canasto con los enseres. Cuando lanzó el aparejo, como era de esperar, salieron volando con él, la silla, el canasto y todo lo demás. Cualquiera hubiera echado el bofe por la boca, maldecido, blasfemado, incluso; pero la flema de Visera hizo acto de presencia, y sacudiéndose las manos, se limitó a decir: por hoy hemos terminado de pescar.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. 20. Pepe el Gorito y el andamio que le encargó un lepero

por mojarrafina el 16/11/2008 12:39, en Anecdotario Ayamontino

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No vayan a pensar ustedes que el gran Pepe el Gorito, el amigo de todos, el que siempre nos alegró la vida con su extaordinario sentido del humor y que sorprendentemente nos abandonó van a  hacer ahora dos años, además de barbero era albañil, ni mucho menos. Lo del andamio pertenece al mundo de las anécdotas, y lo cuento tal y como el Gorito me lo contó a mí.

Era difícil que el maestro barbero estuviese parado, aunque en alguna ocasión, entre cliente y cliente pasasen unos minutos. Entonces, se apoyaba en un brazo del sillón y se echaba su cigarrito mirando a la calle. En esa tesitura estaba un día cuando se acercó a la barbería un lepero, que si no llegaba a los dos metros de altura poco debía de faltarle, de tal manera que para hablar con Pepe dirigió su mirada bien hacia abajo.

Una vez cruzadas las miradas en una diagonal parecida a esas señalizaciones de subida y bajada de la bolsa, por ejemplo, el lepero se dirige al Gorito y le pregunta:

Maestro, ¿tengo a alguien por delante?. El Gorito entonces miró hacia arriba, como si lo hiciese al cielo, y le contestó:

Pues mire usted, ahora mismo no espero a nadie, así que cuando usted quiera se sienta y empezamos. Entonces el gigantesto lepero lo miró una vez más de arriba abajo y sin la menor intención de hacer un chiste, le dijo:

Bueno, maestro, pues vaya usted montando el andamio mientras yo voy a tomar café.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. 19. De como los ciegos de la delegación de Ayamonte castigaron a dos compañeros

por mojarrafina el 12/11/2008 12:11, en Anecdotario Ayamontino

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Corría el año de 1943, gran año por cierto por la calidad de  las personas nacidades durante el mismo, y en nuestra ciudad fallecía don Rafael Olivencia González, un señor que en esa fecha era el delegado de los ciegos.

Los afiliados a la delegación decidieron rendir un póstumo homenaje a su fallecideo delegado, y de ahí que organizaron una colecta a fin de reunir fondos para una lápida. Ignoramos las razones, pero lo cierto es que dos afiliados se quedaron fuera. Y los demás, lejos de olvidarlo, decidieron dejarlos dentro...de la lápida en cuestión.

En nuestro cementerio existe una lápida que en su día descubrió el "Duende de la ciudad" de Gaceta de Ayamonte, cuya inscripción es del siguiente tenor literal:

RAFAEL OLIVENCIA GONZÁLEZ

FALLECIÓ EL 24 DE SEPTIEMBRE DE 1.943, DE 59 AÑOS

D.E.P.A.

LOS CIEGOS AFILIADOS A ESTE DELEGACIÓN HASTA EL DÍA DE HOY, A EXCEPCIÓN DE

DIONISIO SEGLAR Y REFAEL REAL

DEDICAN A SU DELEGADO QUE FUE ESTE POSTUMO RECUERDO

Soy consciente que estas cosas hay que verlas para creerlas, pues bien, ustedes mismos. Quiero aclarar que por pura lógica he hablado de una colecta, pero las razones pudieron ser otras, no lo sabemos. De todas formas, sean cuales fueren, la referida lápida no tiene desperdicios.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. 18. De cuando Manolo Frigolet confundió la capital francesa con una marca de tabaco

por mojarrafina el 10/11/2008 12:43, en Anecdotario Ayamontino

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Dicen que cuando nació mi antiguo amigo Manolo Frigolet, la comadrona le dijo a la madre: ha tenido usted un hijo interino de Correos. Porque esa fue la profesión de Manolo durante toda su vida, trabajar en Correos de forma interina. Era un buen oficial, se defendía perfectamente en la ventanilla, pero por razones que no son al caso, era bastante dejao y nunca se le ocurrió presentarse a exámenes internos para adquirir la plaza en propiedad.

Mas como todo llega, llegó el momento y se presentó a los exámenes. (Quiero aclarar de antemano a los ayamontinos más jóvenes que por aquel entonces en Ayamonte se fumaba mucho el tabaco portugués por ser rubio y más barato que el español. Las marcas más corrientes eran: el "Portugués Suave", el "Paris" y el "Tip Top". Existían también unos cigarros muy pequeños y delgados llamado "Provisorios", que eran malísimos y de escaso uso).

Pues bien, el amigo Manolo comparece ante el Tribunal examinador -en el que no estaban ni el Cigala ni el Patro, que son los que el Ayuntamiento utiliza para sus manejos de colar a alguien en particular- y responde a algunas preguntas, hasta que le hacen ésta: ¿cuál es la capital de Francia?. Manolo calla, y ante el silencio y la buena voluntad del tribunal de concederle de una vez por todas la plaza que durante tantos años ocupaba en interinidad, le dá la siguiente pista: vamos a ver, joven, en Ayamonte, de donde usted viene, se fuma un tabaco portugés que tiene el mismo nombre que la capital de Francia.

Y ni corto ni perezoso, el bueno de Manolo Frigolet responde: ah, sí, ya caigo, el nombre de la capital de Francia es Tip Top. Desde entonces se le quedó el apodo.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. 17. La histórica nevada de 1954

por mojarrafina el 04/11/2008 18:15, en Anecdotario Ayamontino

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Hasta el último momento he dudado si meter este artículo en "Anecdotario" o en "Ayamonte en el recuerdo". Al fin me he decidido contarlo como anécdota, es más, yo diría que la nevada de 1954 es la gran anécdota de nuestra historia moderna, por lo imprevisto, por lo impropio, por la gran sorpresa que supuso para todos. No se ha vuelto a repetir ni creo que se repita, salvo que el anunciado cambio climático diga otra cosa, y para ese momento ya no estaremos aquí para contarlo.

No es Ayamonte lugar donde se den temperaturas bajo cero, que es la primera condición para que nieve, porque con cero grados, como diría un lepero, ni frio ni calor. Tampoco la cuesta de la Villa, que tanto nos cansa subirla, tiene altura suficiente para hablar de altitud propia para las nevadas. ¿Por qué nevó entonces en Ayamonte?. Ni idea, como diría Gila, eso son cosas del tiempo.

Yo voy a contar respecto a la nevada, mi anécdota personal, espero que vosotros contéis la vuestra y así compongamos esa gran anécdota histórica de la que hablaba.

Los galeones, como todos los inviernos, estaban desarmados y atracados en el estero de la Ribera. Y mi padre, como de costumbre, tomándose su vasito de vino en la Cepa. Llegaba a casa sobre las 9 de la noche, pero aquel día le escuchamos toser subiendo la calle Olivo -el Peñón- poco más de las 8. Nos extrañó. Mi madre, mi hermana y yo permanecíamos sentados a la camilla abrigaditos con la copa de tierra. Cuando mi padre entró vimos como la gorra negra que usaba, propia de los marineros, estaba completamente blanca; el reía y nosotros no sabíamos por qué, hasta que por fin explotó y nos dijo: venga,  a la calle, que está nevando.

Era como un sueño ver todo el Peñón blanco, la barda se había confundido con el resto del entorno, y a la mañana siguiente la pedrera aparecía como un gran manto. Las marismas de Santa Gadea - entonces no existía ninguna construcción, salvo las casetas de los astilleros de Irene y Juan del Río, la casa de Paco el Lanchero y la del Salón- era el gran manto blanco de Ayamonte, un manto blanco y enorme que llegaba hasta el rio, y continuando por los campos de Canela, hasta el mar.

Inolvidable, sencillamente. Hoy conservamos una gran fotografía del suceso, que nos presenta la Laguna nevada, lo que le hacia falta a nuestra emblemática plaza para ser más bella todavía.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. 17. De cuando Matías Ojeda salvó casualmente la vida de su hermano Paco

por mojarrafina el 28/10/2008 11:32, en Anecdotario Ayamontino

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Las fiestas de las Angustias ya empezaban a dar sus últimos coletazos en el viejo recinto de la Ribera, había crecido mucho, las casetas llegaban hasta el filo de la dársena, donde los ayamontinos nos damos los barrigazos -ya hablaremos de ésto- y estas se orillaban a lo largo de la doca, de tal manera que sus traseras daban a la misma, al borde mismo de la dársena, que por ello se convertía en esas noches en puro y duro meaero, No hacían falta servicios de urinarios, bastaba con salir por detrás de la caseta y a mear.

Así quiso hacerlo una noche de fiesta mi buen amigo Matías Ojeda, el Mati del bar Soledad. Le entró la meaera, salió por detrás y miren por donde, cuando se disponía a sacar la "escopeta nacional" para evacuar la pólvora acumulada en la vejiga, oyó una voz pidiendo socorro, auxilio. El Mati se sobresaltó, lógicamente, y se dispuso a ver de donde venían aquellos gritos sin importarle en aquel momento quien los profería.

Cual no sería su sorpresa cuando pudo comprobar que el desafortunado aspirante a "náufrago" era su hermano Paco, nuestro querido amigo Pacomati como cariñosamente le conocemos, que había resbalado y caído al agua. Las causas del suceso son fácilmente imaginables tratándose de noche festiva. Lo cierto es que gracias a la oportunidad, a la necesidad imperiosda de mear, el Mati pudo evitar que su hermano muriera ahogado. Nos alegramos todos.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. 16. De cuando Paco Palmero amenazó con arrojar al aljibe del Instituto Laboral a un profesor.

por mojarrafina el 23/10/2008 11:56, en Anecdotario Ayamontino

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Aquel don Manuel, el calvo profesor de electricidad del Instituto Laboral tenía las manitas largas. En una ocasión dió una bofetá a Victoriano Aguilera porque éste -dicho sea de paso, mal hecho- hacía burlas a doña Carmen Sigler por la espalda. Resonó con fuerza en todo el taller y hasta la misma profesora de llamó la atención.

En una ocasión, cuando Paco Palmero, el cristalero, cruzaba el patio del Instituto, observó como su hermano Pepe lloraba desconsoladamente. Hemos de aclarar que Paco tiene dos hermanos, el más pequeño es Antonio, maestroescuela en Jerez de la Frontera, y de los tres, el de enmedio, Pepe, que es, por decirlo de alguna manera, la escenificación humana de la bondad, no hace falta añadir más nada. Paco le preguntó a su hermano por la causa de su llanto y este no contestaba en principio, hasta que por fin le dijo: es que don Manuel, el profesor de electricidad, me ha pegado una guantá. Era para Paco y para todos nosotros imposible digerir que Pepe Palmero hubiera dado motivo alguno para recibir, ni aquel castigo ni ninguno.

A esto, pasa por el lugar el dicho profesor. Paco Palmero le preguntó: ¿por qué le has pegado a mi hermano?. El profesor le contestó algo así como que se lo merecía y que si se terciaba le volvía a pegar. Entonces le dijo Paco: si tú vuelves a pegar a mi hermano, te cojo en un puñao y te tiro al  aljibe. El profesor le dijo: no serás capaz tú de eso, a lo que Paco le respondió: si te atreves, lo intenta, y dicho esto se dirigió al aljibe que hay todavía en el lugar, quitó la pesada tapa de hierro que cubre el brocal como elemento de seguridad, la dejó caer al suelo y le dijo: cuando tú quieras.

En ese momento una potente voz se oyó desde el piso de arriba: Palmerooooooo. Era don Ignacio, el jefe de estudios. Y ahí acabó todo porque don Ignacio era un gran amigo de todos nosotros pero sin decaer ni una pizca su autoridad.

Francamente, no sé que hubiera ocurrido si aquel profesor vuelve a agredir a Pepe, pero conociendo al Palmero y el amor desmedido que tiene hacia su hermano...

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. El guardiña botarate

por mojarrafina el 17/10/2008 13:08, en Anecdotario Ayamontino

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Antes de nada quiero advertir a mis blogueros que mis conocimientos de la Lengua portuguesa son prácticamente nulos, aunque algo se pega desde el punto de vista fonético, así que el final de este artículo está escrito en "portugués" con esas premisas, pero creo que se entiende.

Me contó en una ocasión mi inolvidable amigo Manolo Feria Sousa, "el Tejaíto", que en tiempos del contrabando de café y tabaco, y aceite y medicinas en la frontera entre Ayamonte y Villarreal -preciosa instantánea que nos regala Internet para ilustrar este artículo- ocurrió lo siguiente:

Se encontraban en una interminable cola en Villarreal el citado Manolo Feria y un amigo suyo de la familia de los Guzmán conocido popularmente por "el Tarugo", hombre rudo en sus maneras -construía barcos en miniatura cuyos palos eran más anchos que la propia embarcación- pero sumamente espabilado e inteligente, hombre de muchos reflejos que dicho sea de paso, vinieron a ser su salvación aquel día.

Visando los bolsos, maletas, etc. se encontraba un guardiña estraordinariamente meticuloso y además, lento. A la vista de ello, desde su sitio en la cola, dijo el tal Tarugo al Tejaíto: a ver hasta cuando nos tiene aquí el botarate este. Cuando llegaron al mostrador del registro, el guardiña, que había oído el comentario, le dijo al Tarugo:

"Vosé va a decir a eu qué es botarate". Y el bueno del Tarugo, haciendo uso de sus envidiables reflejos, le contestó: pues mire usted, señor guardiña, en Ayamonte le decimos botarate a una persona muy inteligente, con cargo de responsabilidad, de gran preparación, como vosé. A lo que el guardiña respondió: "pues eu ten un hermain en Lisboa que es a inda más botarate que eu".

Y ahí terminó la historia de la que salieron airosos los dos amigos gracias al ingenio y los reflejos del Tarugo.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. De cuando Pepe Cecilia, se perdió en el Rocio

por mojarrafina el 14/10/2008 20:56, en Anecdotario Ayamontino

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Tengo que confesar que no soy rociero, bueno, ni rociero ni romero en general, aunque lógicamente me merecen sumo respecto todas aquellas personas que lo sean, no faltaría más.

Por ello, aquel año, como siempre, me acosté sin esperar a ver por la tele el salto de la reja. Dejé puesta la radio por curiosidad y si estaba despierto cuando sucediera comprobar la hora. Me dormí, cosa lógica, y cuando desperté, serían las dos de la madrugada, oí en la cadena Ser lo siguiente:

Estamos todos nerviosos pues la hora del salto se aproxima. Veamos como anda el ambiente por ahí. Conectamos con la casa hermandad de Pilas para que Pepe Cecilia nos informe. Pepe Cecilia toma el micro e informa exahustivamente, aunque al hablar se le notaba algo así como la boca ocupada. Así fue sucediendo en varias conexiones con otras tantas casas hermandad de distintos pueblos, y siempre, sin falta, la puntual información de Pepe Cecilia, puntual y sumamente técnica, como del buen conocedor del oficio que es. Pero he aquí que se aproxima ya la hora esperada y tras unos minutos de publicidad, el locutor del estudio nos dice: ya se acerca de verdad la hora de la verdad, pero no se preocupen que hasta que no entre el Rosario no habrá salto, así que vamos a conectar una vez más con Pepe Cecilia para que desde la cabecera del Rosario nos informe acerca de su situación y del tiempo que calcula para su recogida. Se trató se conectar una y otra vez con Pepe Cecilia, se volvió a la publicidad, se reiteraron los intentos y al final fue imposible. Hemos perdido la conexión por motivos técnicos, dijo el coordinador de la retransmisión.

Pero a mí aquello de motivos técnicos no me convenció y pensé donde estaría mi amigo Godovi en aquellos momentos, pues era evidente que en la cabecera del Rosario no iba a estar. Y miren por donde, como si  de una Transfiguración profana se tratase, se hizo una luz en la habitación y pude ver dos platos abarrotados, uno de jamón y otro de langostinos. Y de tal manera pude comprender en qué consistían los motivos técnicos para que Pepe Cecilia se perdiese en el Rocío.

Un abrazo, Pepe, ¡qué grande eres!. No hay quien pueda contigo, te lo digo yo.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. De cuando el "Hueso del Bar Jerez" mandó a sus taxistas a recoger a nadie

por mojarrafina el 12/10/2008 20:42, en Anecdotario Ayamontino

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El enunciado del artículo puede sonar a kafkiano, pero ya verán como a medida que avancemos nos enteramos bien del asunto. Antes que nada, aclarar que el tal "Hueso del Bar Jerez" era un señor llamado José Pavón Hueso, del que hablamos cuando el artículo de las cuadrillas de campanilleros. Se trataba de un señor muy agonía para los negocios, le daba coraje que los de la competencia también ganaran dinero. Cuando cerró el bar se dedicó al negocio del taxi, y tenía dos, uno conducido por Franco y otro por Manolín, ambos fallecidos y a los que recordamos con mucho cariño.

Una calurosa tarde de verano, desde la oficina donde yo trabajaba llamé al teléfono del desaparecido Círculo Mercantil, habíendo dejado al Hueso durmiendo en un sillón del mencionado casino. El plan era que yo me hacía pasar por un empleado de la aduana entonces existente y demandaba que fuera un taxis a recoger a un matrimonio alemán, cosa incierta, claro. No le dije nada al botones para no involucrarlo. Cuando este cogió el teléfono pregunté si estaba el Hueso y dije que llamaba de la aduana, el muchacho enseguida le llamó y le dijo únicamente que lo llamaban de la aduana,  y el Hueso, agonía entre los agonías, antes de enterarse de lo que querían y para evitar que se enteraran los otros taxistas, mandó a toda prisa a Franco y a Manolín a la aduana a recoger a los presuntos viajeros.

Cuando estos volvieron del muelle avergonzados por el ridículo que habían hecho, el Hueso trató de bronquear al botones, pero este se sabía defender muy bien y le contestó que él sólo le dijo que lo llamaban de la aduana pero no le dijo nada de taxis. Cuando el botones me vio llegar en el apogeo de la cosa me dirigió una mirada cómplice. Y aunque no os lo creáis, el Hueso fue andando hasta la aduana para comprobar si lo habían llamado o no.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. De cuando Curro el guardia civil se comió un pan para pasarlo por la aduana

por mojarrafina el 10/10/2008 15:10, en Anecdotario Ayamontino

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Esta anécdota que os cuento me la cuentan a la vez mi mujer y mi cuñada, hijas de Curro el guardia civil, o sea, mi suegro y sucedió hace muchos años. La cosa fue así:

Eran tiempos de hambre, de estraperlo. Entonces existía en Canela un cuartel de la Guardia Civil , del que afortunadamente aun se conservan las ruinas, donde mi suegro estaba destinado. Una vez a la semana, en un pequeño bote y desde el estero de Canela, salía remando hasta Villarreal para hacer un poco de economato, que es como antes se llamaba a la compra de la semana o del mes. Como guardia civil que era siempre había consideración y desembarcaba sin problemas volviendo con la comida que necesitaba y que en España no se encontraba con motivo de la escasez que sucedió a la guerra civil.

Un día, topó con ese guardiña que alguna vez todos nos hemos encontrato, el meticuloso de turno, el rígido vigilante del orden y la legalidad, o como decimos los ayamontinos, el portugés rabúo, que cuando dice neu es neu. Y no sé por qué, el pan no se podía pasar, así que le dijo que podía pasar todo menos el pan, a lo que Curro contestó que el pan sí lo pasaba. El guardiña insistió en que no y mi suegro en que sí. Entonces Curro se alejó diciéndole al guardiña: te voy a dermostrar que paso el pan. Se sentó en un poyete, sacó el pan de la talega y sin prisas, pero sin pausa, dio buena cuenta de la telera, o sea, que se la jincó por completo. Una vez comido el pan, volvió al embarcadero y cuando estaba ya en el bote, le dijo al guardiña golpeándose la barriga: ¿ves como pasaba el pan?.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. De cuando el Popi insultó a un linier llamándolo Castelo

por mojarrafina el 09/10/2008 01:09, en Anecdotario Ayamontino

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¿Ven ustedes como tengo razón?. Ahora, cuando resulta totalmente correcto utilizar un barbarismo o extranjerismo, como es el caso del fútbol, inventado por los ingleses y siendo asi que los términos de este deporte resultan en la mayoría de los casos intraducibles como ocurre con la propia palabra futbol, ahora, repito, nos entra la rabia patria y al linier le empezamos a llamar árbitro asistente. Pero en fin, a lo que vamos, que tontos de capirucho los hay hasta en el futbol.

Jugaba el Ayamonte un partido en el viejo estadio municipal, aquel bonito e imponente estadio que lo fue para su tiempo y que era motivo de admiración para los clubs que nos visitaban,  y que fuera sustituido por un vulgar bloque de viviendas con el inri añadido de la tomadura de pelo de conservar la llamada puerta de goles que no sé que méritos tendrá, y aquella tarde el linier del lado de preferencia andaba el hombre demasiado desacertado, recibiendo por ello toda clase de  insultos por parte del mal llamado respetable. Ya no se le podían decir más cosas. Claro que ellos, los árbitros y los liniers no echan cuenta y ni siquiera miran a la grada.

En esas circunstancias, mi amigo don José Méndez, el Popi, se dirigió al linier y le dijo: yo no te voy a decir hijoputa, ni cabrón, ni nada de eso, yo sólo te voy a decir...Castelo.

Dicen que cuando terminó el partido y el trio arbitral se retiraba en medio de una monumental bronca a los vestuarios, el tal linier se dirigió a uno de los guardias civiles de servicio y le preguntó: oiga, ¿me puede decir qué significa aquí en el pueblo, Castelo?, porque yo no lo he oído en ninguna parte.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. De cuando Manolo Perlacia llevó ramas de eucaliptus a Curro el barbero

por mojarrafina el 07/10/2008 11:15, en Anecdotario Ayamontino

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En la calle Calvo Sotelo, hoy Trajano, estaban establecidos con sus respectivos negocios dos buenos cachondos: Manolo Cruz, que aun sigue con su "Todocasa", y enfrente con su panadería el inolvidable y recordado Juan Manuel Rios. Entre los dos la armaban buenas. Por Navidad, por ejemplo, daban el premio de la lotería a una hermandad y la gente iba a cobrar ese mismo día, normalmente la broma iba dirigida a Jesús Castellano, el eterno mayordomo de Ex-combatientes.Tenían la habilidad de no dirigirse a nadie en particular sino que sonsacaban que la víctima se dirigiese a ellos, o captaran la conversación, y lo hacían entablandola  de acera a acera para ser oídos. La anécdota que os cuento es la siguiente:

¿Cómo sigue Curro el Barbero?, pregunta uno. Regular, le contesta el otro, el médico le ha dicho que no le falte eucaliptus, pero no del que se compra en la farmacia y se respira, tiene que ser natural, en ramas traídas del campo. Esta conversación tiene lugar en el preciso momento en que pasa entre ellos el bueno y servicial Manuel Domínguez Perlacias, el padre de nuestro buen amigo el Guape, a la sazón chófer de la familia Feu. Cuando oyó la conversación, ni corto ni perezozo se dirigió al garaje que dicha familia tenía en el Muelle Sur, hoy Avenida de Villarreal de San Antonio, y sacó a la calle el reluciente "De Soto", un coche entonces de lujo. Se dirigió al campo y cargó el coche con varias ramas de eucaliptus y con ellas se presentó en la barbería de Curro el barbero en la calle San Diego, y tirándoselas al suelo le dijo: ahí tiene usted, maestro, que por eucaliptus no quede, que haya alivio.

Omito lo que salió de la boca de Curro por no herir sensibilidades. Pero el bueno de Perlacias no escarmentó y conociéndolo como le conocía estoy seguro que siguió haciendo favores sin importarle si iba a ser tomado en serio o no. Así son las buenas personas.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. De como Paco el tallista fue convencido por Jesús Castellanos y Pepe González para que no se marchara de Ayamonte

por mojarrafina el 30/09/2008 01:06, en Anecdotario Ayamontino

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La contienda civil española acababa de terminar y una nueva hermandad irrumpía en el contexto de nuestra Semana Santa, la de Ex-combatientes. Vino en llamarse de la Victoria, como todas las que nacieron después de la guerra y fueron fundadas por gentes del bando ganador.

De entre sus fundadores y fieles servidores a lo largo de sus vidas, fueron destacados cofrades mis buenos amigos y admirados Pepe González Feria y Jesús Castellano González, quienes se habían propuesto hacer de la recién creada hermandad una gran cofradía, como el paso de los tiempos así lo demuestra.

El primer proyecto espectacular fue la talla que hoy procesiona con Pasión -fijénse la calidad de la misma que aun se conserva como el primer día, claro que ello se debe también al celo y cuidado de los cofrades, especialmente de los dos citados- que terminaría siendo uno de los buques insignias de nuestra Semana Santa.

Entonces, un carpintero y tallista ayamontino, Francisco Domínguez, conocido siempre como Paco el tallista, dado la escasez de trabajo existente en la ciudad, decidió marcharse, creo que a Barcelona en busca de mejor vida. Y cuentan los que lo saben y yo aquí lo repito, que Pepe González Feria y Jesús Castallano González frenaron aquella decisión y se presentaron en la estación de ferrocarril justo en el momento en que Paco el tallista se marchaba. Lo convencieron para que se quedara y tallara un paso para la cofradía y todo lo demás que con el tiempo viniera. Se quedó. Y el resultado no es otro que las espectaculares tallas que adordan nuestra Semana Santa.

Sólo me queda añadir una curiosidad. El paso en cuestión estaba destinado al misterio del Beso de Judas, pero dada la obra de arte que logró Paco y la que lograra con la imagen Antonio León Ortega, quedó para Jesús de la Pasión.

Puede que algún detalle de lo escrito no corresponda exactamente a la realidad. Si es así, para eso está el blog, para que alguien aclare lo que quiera. Espero que Marisa González, hija de Pepe, redondee la historia.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. De cuando Enrique el Locero se peló a rape por una buena obra

por mojarrafina el 26/09/2008 15:34, en Anecdotario Ayamontino

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Hubo un ayamontino llamado Prudencio Gutiérrez Pallares, cronista de la ciudad en unión de Manolo Feria Sousa, el Tejaíto, que un día soñó con erradicar el asentamiento de las chozas existente en la parte más oriental el barrio del Peñón, al final de la calle Olivo.

Para ello, aprovechando las ondas de la desaparecida Radio Juventud de Ayamonte, montó una campaña a la que llamó con el atractivo nombre de "La Hermandad del Ladrillo". El ladrillo siempre ha sido el símbolo inequívoco de la construcción, y precisamente lo que pretendía don Pruden era no sólo erradicar el chabolismo, sino construir en la meseta del Arrecife un grupo de viviendas para aquellas gentes que vívieron durante muchos años al límite: sin agua corriente, sin alcantarillado, sin luz y soportando las aguas de lluvia que se colaban por entre las chapas de las chozas.

Lo consiguió, a base de constancia y la colaboración general. Pero hubo un momento en aquel largo programa nocturno que destacó sobre todos. Fue cuando un ayamontino llamado Saturnino González Navarro, que regentaba un bar en la calle Capitán Cortés, llamó a la emisora ofreciendo una considerable cantidad de dinero siempre que Enrique Rodríguez, el Locero, se pelara a rape, es decir, al cero. Ni que decir tiene que el gran Enrique el Locero aceptó el reto y así se abrió una puja entre los que querían el pelado y los que nó. Yo creo que en realidad todos lo querían, porque dicho sea de paso, ver una cabeza como la del bueno de Enrique pelada al cero tendría que resultar todo un espectáculo, lo que ocurre es que se pujaba al sí y al nó para que se reuniera más dinero.

Ni que decir tiene que ganó el sí, y en la callejita que va de la calle Real a Cervantes, donde Celedonio Martín Montes etaba establecido como barbero, se vivió un espectáculo inolvidable, la gente pasaba continuamente para ver como los pelos de Enrique el Locero iban cayendo de su cabeza. Enrique era, además de bueno, simpático sobremanera y según me recuerda su hijo Enrique, el Nene, el pelo estuvo expuesto en el escaparate de la tienda donde Enrique vendía la loza y hoy su hijo vende moda, durante mucho tiemnpo, cogido por dentro con un fiso.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. De cuando una señora confundió el apellido del padre Gregorio Palomar

por mojarrafina el 24/09/2008 18:56, en Anecdotario Ayamontino

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De entre todos los sacerdotes que han sido en nuestra ciudad podemos encontrar de todo, "como en la viña del Señor", nunca mejor dicho. Pero si podemos destacar a uno por su indiscutible bondad, ese sería el padre Gregorio Palomar. Personificación del eterno despistado, daba la impresión de torpeza cuando en realidad nos consta que es uno de los sacerdotes más inteligentes que nos han acompañado.  Si lo que voy a decir ahora suena a normal, antes era un auténtico escándalo: al padre Palomar le gustaba el vino, concretamente el vino tinto, y el hombre se tomaba las copas que le apetecía. Repito que en aquellos tiempos resultaba escandaloso que un cura bebiera; hoy los vemos en las discotecas tomándose un cubata y resulta normal. Cosa de los tiempos.

Bueno, a lo que íbamos. Había en el tiempo de que hablamos una marca de vino tinto muy conocida, la marca "Ardau", y como estamos en Andalucía, el mote salta enseguida, y al bueno del padre Palomar terminamos diciéndole padre Ardau. Pues bien, un día una señora de las de iglesia diaria lo paró en la calle Real y le dijo: mire usted, padre Ardau, quisiera hacerle una consulta, porque verá usted, padre Ardau..., en esto fue interrumpida por el sacerdote que le dijo: mire usted, señora, todo el mundo sabe que yo bebo vino tinto, pero yo no soy el padre Ardau, yo soy el padre Palomar.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. De como un colegial confundió al fundador de Falange con un boticario ayamontino

por mojarrafina el 19/09/2008 21:02, en Anecdotario Ayamontino

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Aclaremos algunas cosas antes de entrar en el tema en cuestión. Esta anécdota bien pudiera parecer un chiste, no lo niego, pero así me lo contó, como anécdota, el inolvidable Manuel Feria Sousa, "el Tejaíto", y así lo cuento.

Por otro lado, identificamos a los personajes. Antes de mis amigos Manolo y Angel, antes incluso que Antonio Machado, la farmacia de la calle Real, entonces también botica, estuvo regentada por un tal José Antonio. Este señor tenía una hija bien entrada en soltería que ennovió con un ayamontino bien entrado en soltería también llamado Casimiro, pero conocido por Casimirito porque era hombre de poca chicha. Aquel noviazgo terminó en casorio y en matrimonio ejemplar.

Se cuenta que en una escuela ayamontina de mediados el pasado siglo, un maestro de escuela que impartía clase de Historia, una de esas asignaturas que la moderna progresía entiende que no sirve para nada, preguntó a sus alumnos acerca de la persona de José Antonio Primo de Rivera, el fundador de Falange Española:

A ver, niños, ¿quien puede decirme quien es José Antonio?. Sin solución de continuidad un niño levantó la mano. Entonces el profesor le dijo:

Bien, pues dile a tus compañeros quien es José Antonio. Y el alumno en cuestión, sin dudarlo un momento, contestó:

José Antonio es un señor que tiene una botica en la calle Real y su hija se ha casado con Casimirito.

Vamos a ilustrar este artículo con un estupendo grabado de una farmacia medieval, ya que de la farmacia en cuestión no tenemos foto alguna y la actual no viene a cuento con lo narrado.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. De como el alcalde Narcisco Martín Navarro consiguió la construcción de la estación de Renfe

por mojarrafina el 13/09/2008 14:23, en Anecdotario Ayamontino

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Allá mediados el pasado siglo, la Renfe funcionaba de regular para mal, escacez de infraestructuras, monopolio con personal autoritario, déspotas, falta de sanidad en los vagones y en las estaciones, en fin, falta de recursos económicos.

Las estaciones españolas de los pueblos solían  ser todas iguales, de ladrillo rojo, feísimas y ajenas a toda funcionalidad. La Renfe, bien porque no podía, bien porque funcionaba como le daba la gana, que para eso era un monopolio, no se gastaba un duro en equipamientos.

Pero el que fuera alcalde de Ayamonte, Narcisco Martín Navarro, se empeñó en que la Renfe construyera una nueva estación para la ciudad, distinta a todas las demás, más moderna y funcional. Y lo consiguió. Para celebrarlo organizó una comida en el desaparecido Círculo Mercantil, era comida sólo para hombres. A ella asistían, como no podía ser de otra manera, las fuerzas vivas de la ciudad, entre ellas, el párroco de las Angustias, a la sazón el padre Fernando Larraínzar Celayeta. En un momento de la comida, el sacerdote preguntó al alcade cómo se las habías arreglado para conseguir la estación, y Narcisco Martin , con su conocido gracejo, contó esta historia que hoy pasa a formar parte de este anecdotario:

Fui a Madrid -empezó diciendo- para conseguir la estación, pero el director general no me recibía, era imposible. Hice mis averiguaciones para encontrar un punto débil y me enteré que la secretaria -un cardo borriquero, callo que no había por donde mirarla- era su ojito derecho. Así que, padre Fernando -concluyó el alcalde- como Ayamonte es siempre mi prioridad, haciendo tripas de corazón, me estuve acostando con aquel callo durante una semana. Y el resultado es evidente: ahí está la nueva estación.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. De cuando Trini el Largo le deshizo a su padre un librito de papel de fumar

por mojarrafina el 30/08/2008 10:43, en Anecdotario Ayamontino

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Corrían años de necesidad, las familias se reunían alrededor de una camilla al calor de una copa de cisco o tierra en invierno y a tomar el fresco por las noches a las puertas de las casas en verano.  En muchas casas, como en la mía, ni siquiera un aparato de radio para distraerse, que lo tuvimos ya bien tarde.

En este contexto histórico y social,  una noche en mi casa de la calle Olivo, la del "Guaperas del Peñón", mis padres mantenían larga conversación alrededor de la mesa camilla, mientras yo, que a la sazón andaría por el año y medio andaba por allí distraído. Como era muy charlatán ya desde edad precoz mis padres no echaron a ver que yo repetía una y otra vez la palabra "oto", es decir, otro. Así continuamente ellos oían oto, oto, oto, oto.

Pasado el tiempo y terminada la conversación, uno de los dos dijo: ¿qué querrar decir el niño con tantas veces oto oto?. Lo pudieron comprobar bien pronto.

El dichoso niño, mientras sus padres hablaban, había cogido el librito de papel de fumar del padre que estaba encima de la camilla, y tirando sucesivamente de las hojitas de papel pués las iba contando, así lo de oto, oto, oto. Ni que decir tiene que cuando Manuel Rumardo vino a caer en la cuenta al librito no le quedaba ni una sola hoja.

Es verdad que hay muchas anécdotas que contar, pero joder, no quería dejar de contar una mía. Espero me comprendáis.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. De cuando mi primo Manolo el Cepa, de forma inconsciente, mató a todos sus pájaros

por mojarrafina el 23/08/2008 23:19, en Anecdotario Ayamontino

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Corrían los años sesenta del pasado siglo cuando un nutrido grupo de amigos, después de "pelar la pava", nos veíamos en el bar la Cepa, regentado por mi primo Manolo, en el que permanecíamos hasta altas horas de la noche dándole al aguardiente. Teníamos la costumbre de dar bromas y bastante pesadas al Cepa, que aguantaba con estoicismo pues a la hora de la verdad lo que más contaba para él era "el cajón".

He dicho que le dábamos toda clase de bromas pesadas, menos una: con sus pájaros no aguataba ni mijita. "Pégame a mí, pero no me toques un pájaro", decìa repetitivamente. Aunque el Cepe las cojía bien cojías, aun con la gran tajá nunca se iba a casa sin  arreglar sus pájaros, los tenía alimentados y limpios como los chorros del oro.

Una de aquellas noches, sorpresivamente, vimos como el Cepa se daba de bofetadas con sus dos manos en ambas mejillas, fuertes, sonoras, al tiempo que gritaba diciendo: "yo, yo, yo, he sido yo, no ha sido nadie, he sido yo, yo, yo, criminal yo, criminal". Hubo que aguantarlo y poco menos que reducirlo. Pasados unos minutos y ya sereno, aunque dolorido, nos explicó lo que había ocurrido.

Resulta que los pájaros estaban en periodo de muda. No sé por qué, pero siempre he visto que cuando están en esa situación se cubre las jaulas con un paño oscuro para evitar que los pájaros reciban la luz. Aquel día el Cepa había observado que las cañas de las jaulas estaban llenas de pequeños insectos, como mosquitos diminutos, y ni corto ni perezoso, celoso por el bienestar de sus pájaros, fumigó intensamente todas las jaulas...y las tapó. Ya se pueden ustedes hacer una idea de lo que pasó. Aunque el insecticida en principio no era nocivo para los pájaros, se convirtió en veneno, pues al quedar las jaulas tapadas y no correr el aire ni entrar oxígeno de manera regular, terminaron afixiados o envenenados, o las dos cosas.

De vez en cuando se lo recuerdo y aun se siente dolido. Si ven a Santiago Puga pregúntenle de mi parte y verán que buena imitación hace del Cepa "castigándose por su delito".

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. El inusitado y curioso intento de suicidio de Pedro Corrientes

por mojarrafina el 21/08/2008 18:54, en Anecdotario Ayamontino

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En primer lugar, situemos al personaje. Pedro Corrientes era un camarero ayamontino que durante gran parte del pasado siglo prestó sus servicios, por cierto, con mucha eficacia, en el entonces famoso y muy visitado Bar La Peña, lugar hoy ocupado por el amigo Angel Guerrero con una tienda de tejidos.

Es abuelo de nuestro buen amigo Toni, el eficiente mancebo de la farmacia de Angel Rodríguez, de la calle Zufre, aunque a él le gusta más que se le diga auxiliar de farmacia o algo así, pero para mí la palabra mancebo es más gráfica, más expresiva y clásica.

Un dia en que el bueno de Pedro Corrientes circulaba en bicicleta camino de San Silvestre de Guzmán, lugar donde por aquel entonces ´vivía, y posiblemente, a tenor de lo sucedido, en posesión de una de sus famosas "tajás",  decidió, poco antes de llegar a Villablanca y a la altura del denominado Puente de Pedrazas, el viejo, que con buen criterio se ha conservado para el recuerdo, quitarse la vida, para lo cual escribió en una tablilla la escritura que luego diré, y aunque el río iba seco y el puente era de escasa altura, allá fue con su tajá y su tablilla al cuello de cabeza, de costado o de culo al seco rio.  Cuando lo encontraron estaba bien magullado, aunque vivo.

La dicha tablilla, y este detalle adorna aquel curioso intento de suicidio y sin lo cual no tendría gracia ni sería motivo de anécdota, ´llevaba escrita la siguiente inscripción: "ASÍ MUEREN LOS VALIENTES, COMO PEDRO CORRIENTES". Y más abajo también se podía leer: "LA BICICLETA DEVOLVÉRSELA AL CHICO QUE ES ALQUILÁ".

Espero y deseo que a mi buena amiga María Corrientes y a su hijo Antonio les haya gustado este relato en memoria del bueno de Pedro. Y también a mi amiga "Arajumago", fiel visitadora de este blog.

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ANECDOTARIO AYAMONTINO. Nuevo apartado

por mojarrafina el 21/08/2008 15:46, en Anecdotario Ayamontino

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Creo que la anécdota, vocablo perteneciente a la familia de la leyenda o el romance, bien merece un apartado en nuestro blog. Podemos contar muchas anécdotas vividas por nuestros paisanos más conocidos, especialmente los desaparecidos que nos legaron sus excentricidades en forma de anécdotas que terminaron quedando en el recuerdo de muchos.

Como quiera que contar una anécdota es muy parecido a narrar una leyenda o un romance de gesta, hemos decidido ilustrar este nuevo apartado de forma genérica, con una bella estampa de un ciego de la Edad Media pregonando sus historias en la plaza de un pueblo cualquier.

Entendemos como leyenda la relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos; por su parte, el romance de gesta es el popular en que se referían hechos de personajes históricos, legendarios o tradicionales. Ambos, la leyenda y el romance de gesta, los podemos poner en sintonía con la anécdota, como relato breve de un hecho curioso que se hace como ilustración, ejemplo o entretenimiento.

Espero disfruten con las anécdotas que referiremos. La primera saldrá dentro de unas horas. Os espero a todos.

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