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Se muestran los artículos pertenecientes al tema La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS: La demasía.

por mojarrafina el 11/12/2014 12:24, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Demasía viene a ser sinónimo de exceso: pagar un disparate por una entrada en la reventa; beber un tintito en las comidas habiendo bebido media docena antes (y no quiero señalar a nadie, en especial a ciertos clientes del "Costalero"); y en nuestra Semana Santa, que siempre es cita ineludible, acaparar cargos o llevar como capataz varios pasos.

Pero hoy quiero referirme a otra demasía, o mejor dicho, a una aproximación a la demasía pues no lo es exactamente: el donativo que damos al comprar la lotería de Navidad. No pagamos en exceso, simplemente ayudamos a determinadas instituciones en su difícil caminar económico.

Los ayamontinos, con  nuestra peculiar forma de hablar, aplicamos el término demasía a esta colaboración: "juego cuatro euros, pero con la demasía me ha costado cinco".

Quiero plantear una cuestión para que me ayudéis a resolverla: yo le he comprado a Jesús Barroso Cañada un décimo de la hermandad de la Soledad, y le tengo que pagar la demasía, lógico. Pero voy a llevarle desde Vigo un décimo y una botella de "albariño". La cuestión es la siguiente: ¿tiene que pagarme el pavo que está en todas partes la desmasía del décimo gallego?. Porque del vino no tiene que pagarme nada, es un regalo.

Bueno, queridos blogueros, lo importante, y ese es mi deseo, es que nos toque la lotería de Navidad, con o sin demasía.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Te considero.

por mojarrafina el 30/09/2014 11:14, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Están ustedes en lo cierto: esa dama tan guapísima que ilustra esta entrega es mi madre, ya verán por que la traigo a colación.

Hacía tiempo que no recurríamos al epígrafe de nuestra peculiar forma de hablar. Lógico si ya hemos casi agotado el cupo con dos libros publicados, pero siempre surge alguna palabra, alguna expresión, que nos hace volver sobre nuestros pasos.

La expresión te considero es sinónima de la vulgar te compadezco. Recuerdo cómo de joven le enseñaba a mi madre las notas del Instituto y ese suspenso en Matemáticas que no desaparecía. Yo no era mal estudiante, de suyo, salvo ese lunar, solía sacar buenas notas. Mamá, ya no sé que hacer,pero con don Juan no me entero. Y ella me decía: hijo, te considero, durante el verano que te dé clases Rafael Pérez Castillo y ya está.

Otras veces, quizás la mayoría, la frase se empleaba en casos de fallecimientos o enfermedades graves: te considero, se le decía al doliente, al sufriente.

En mi familia no hemos dejado de usar esta expresión, y cuando una de mis hijas le cuenta a la otra algún achaque de la edad, de la mía, la otra le contesta: hermana, te considero.

Bueno, desde Vigo, hasta la próxima.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. El artista de la pantalla.

por mojarrafina el 14/07/2012 14:07, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Sin duda alguna, ni la palabra artista ni el apelativo de la pantalla, forman parte de la lengua vernácula ayamontina. Puestos a traducir, el término artista de la pantalla vendría a referirse a los actores del cinematógrafo.

Pero los pueblos suelen acuñar una forma peculiar de hablar, como lo hizo nuestro Ayamonte desde tiempo inmemorial. Hay por ahí un ayamontino que tiene publicado un libro dedicado a esta especial forma de hablar. Pero como este tipo de obras nunca se pueden dar por terminadas, nada más publicarse el libro surgen palabras nuevas, nuevas para incorporarlas se entiende.

El término “este es un artista de la pantalla”, en la peculiar forma de hablar de los ayamontinos es obvio que no tiene nada que ver con el cine. Más bien nos referimos a ciertos individuos que suelen montárselas de lujo para disfrute propio: los que van al Rocío salundando a unos y a otros en la casa hermandad y siempre terminan invitados, por ejemplo; los que, sin saberse por qué razón, aparecen con una vara en una procesión; los que, con un curriculo de pena entran a trabajar en el ayuntamiento... Son  artistas, verdaderos artistas...de la pantalla.

Ignoro el por qué los viejos ayamontinos añadieron lo “de la pantalla” al sustantivo artista, quizás porque en aquellos tiempos estuviese de moda el cine o fuera este el único espectáculo disponible.

Es un término que se ha ido perdiendo con el tiempo, de ahí que me guste recuperarlo.

Diálogo entre viejos ayamontinos: yo no se cómo se las arreglan el Kun y el Franquito para salir en todas las fotos del Rocío. Y dice el otro: son dos artistas. Y remata el anterior: de la pantalla, artistas de la pantalla.

Podríamos hacer una lista de ayamontinos “artistas de la pantalla”, pero con buena fe. Adelante con los faroles.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS: La jarma.

por mojarrafina el 14/05/2011 16:09, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Cuando menos lo espero me dan una jarma. Si escribo cositas de Semana Santa no te digo na. Por todos lados. Los moderados me tachan de provocador; los provocadores me dicen que me he cambiado la chaqueta. Si lo hago fuera de su época me tachan también de provocador y si no lo hago, que me escondo, y así algunos meten comentarios en otros artículos que tratan otros temas para al final hablar de Semana Santa.

 

Ahora me echan en cara que después de tener editados dos libros sobre nuestra peculiar forma de hablar haya dejado este tema en el blog. Aunque la especialidad da para mucho, no es inagotable, aunque de vez en cuando, como en esta ocasión, surge una palabra, una expresión que no está en esos libros y de ahí que las traiga a colación.

 

Sobre el sustantivo jarma no he encontrado nada parecido, ni siquiera en ese paraíso hispanoamericano donde se cuida tanto nuestra Lengua, así que hemos de admitir que se trata de una expresión autóctona.

 

Jarma equivale a paliza. (A ese lo han entendido bien, le han dado una buena jarma y ha escarmentado).Los chiquillos de antes temíamos llegar a casa después de jugar un partido de fútbol con los zapatos de los domingos porque nos esperaba una buena jarma de nuestra madres, chanquelazo al culo principalmente, pero eso sí, como eran nuestras madres, pues eso, más ruido que nueces, aunque jarma al fin  y al cabo.

 

En las murallas del viejo Castillo me dieron un día una buena jarma mis amigos, aunque todo era más virtual, más figurativo que otra cosa. La foto así lo testimonia.

 

Aprovecho para enviar un abrazo a dos grandes amigos que nos dejaron prematuramente y que figuran en la misma: el Nino, y Juan José el Torerito.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. EL PATRÓN DE PAPELES.

por mojarrafina el 17/01/2011 10:46, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Todavía no se han apagado los ecos de la presentación de la segunda edición de la obra “La peculiar forma de hablar de los ayamontinos”, considerablemente aumentada respecto de la primera, cuando ya tengo a la vista un listado de nuevos vocablos ayamontinos. Fuente inagotable  esta de nuestra lengua vernácula. Por fortuna.

Uno de los blogueros más destacados por su presencia en el blog –a veces tengo la impresión de que cumple una promesa- , el ayamontino emigrante que firma como “Ayaba”, me trajo a la memoria otra expresión ayamontina incursa en el ámbito marinero: el patrón de papeles, que lo era su padre, José Núñez, más conocido como “Padre Juan”.

En los barcos de pesca suelen embarcarse dos patrones, uno el de pesca, que es el que dirige la misma, conoce el mar perfectamente, sabe donde se pueden encontrar bancos de pescados, sabe de la influencia de las mareas, de los vientos. Para tal menester, como decimos los ayamontinos, no se necesita nombramiento, es decir, título. El otro patrón es el titulado, se le conoce como el patrón de costa o de cabotaje, que a la vez puede ser de bajura y de altura, según los caladeros en los que faene el barco, menester para el que sí se necesita nombramiento, o sea, título. Pero ese título lo hemos citado siempre los ayamontinos con una expresión muy, pero que muy anterior a la llegada masiva de emigrantes: papeles.

Ya tenemos perfectamente definidos a los dos patrones: de pesca y de papeles. Para uno no se necesita nombramiento y para el otro sí. Más sencillo imposible.

No sé si en alguna ocasión he contado que mi padre era patrón de papeles, de bajura. Como trabajaba en un barco de Joaquín el de la Castela para cuya navegación se necesitaba nombramiento de altura, recurrieron a la picaresca: mi padre se enrolaba como patrón de pesca, y Juan Ventura como patrón de papeles, luego, rebasada la barra intercambiaban los cometidos y listos, o como decimos por aquí: avanti claro.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. ENCARNA SAYAGO Y EL RHYNCHOPHORUS FERRUGINEUS.

por mojarrafina el 08/01/2011 01:06, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hace ya bastante tiempo que por las ondas de Radio Ayamonte se oye esa voz cálida, dulce a la vez, eco de la ternura, envolvente, incomparable, de Encarna Sayago. Para un roto y un descosío, no se arredra con nada y termina pudiendo con todo. Ahora embarcada en una batalla congruenta contra un intruso inesperado: el Rhynchophorus ferrugineus, una especie de celeóptero curculionoideo de la familia Dryophthoridae. O sea, el ya vecino Picudo Rojo. Originario de Africa tropical, al dichoso bicho le ha dado por hacernos la puñeta a los españoles del Sur. Se carga nuestras bellas palmeras y ni siquiera la encantadora voz de nuestra emblemática locutora logra convencerles de que se larguen por el mismo camino que vinieron. Vienen de la morería, pero ahora no tenemos unos Reyes Católicos que les canten las cuarenta como antaño. Nos tenemos que conformar con Encarna, que a diario nos recomienda a través de las ondas qué debemos hacer.

Además,  hay algo que me fastidia: si lo nombro en Latín, es tarea de no acabar, y si lo hago en Castellano, me parece demasiado suave, demasiado leve lo de Picudo Rojo. Y esto me hace recordar como los antiguos ayamontinos resolvieron el problema con otro repugnante bicho: la Chrysaora quinquecirrha,  ese celentéreo cnidado pelágico de cédulas urticantes llamadas cniducitos y variabilidad mesogea, y conocido como medusa. Entonces, los viejos ayamontinos, ante tanto horror morfológico y asquerosa presencia, la miraron fíjamente, como se debe mirar al enemigo y le dijero: tú lo que eres es una arburraca.

Pues por ahí van los tiros. Y ya que Encarna Sayago moderó el acto de presentación de mi libro “La peculiar forma de hablar de los ayamontinos”, y después de haber hecho tanto por su difusión, digo yo, ¿por qué no la designamos para que bautice al dichoso picudo con un nombracho ayamontino como es debido, vaya, para la posteridad?. Creo que le corresponde ese honor, de ahí que me permito otorgárselo.

Piénsatelo despacito, querida Encarna, si quieres que te asesore el doctor Méndez, pero no nos falles.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. EN VÍSPERAS DEL JALLAO.

por mojarrafina el 08/12/2010 12:18, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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En esta tarde gris, de jureles que se pegan al pescuezo y amenaza con tormenta y fusilazos, empiezo a preparar el acto de la presentación de “La peculiar forma de hablar de los ayamontinos”. Vamos a ver cómo salimos de este nuevo jallao, pues me da miedo no sea que todo termine en una fangá. Al menos espero que los asistentes no se vayan sirgando al terminar el acto y pidan un libro de la mocha que se ha preparado con esmero para enguaar al personal.

Más de uno me tachará de flujoso por haber cambiado otra vez de hermandad donataria de una obra mía, pero siempre es bueno dar estas pegaítas, que todos están necesitados de pelas.

Ganas me darán de tomarme un cacharro cuando llegue a la calleja del Rancho, a las puertas del viejo zampuzo, acompañado de una platerita de aceitunas de las que aliñaba José y un buen riquitrún como los que vendía el simpático “Molletero”.

Espero que mis amigos de la hermandad de Jesús Caído no queden fulíos con esta aventura, todo lo contrario, que se embolsen una buena jarampa.

Habrá que ir elegante, al menos presentable, vamos, un poco encartonao, y a falta de cohetes podríamos celebrarlo quemandado unas restralleras, aunque algunos se asusten y salten como gañafotes por entre las viejas magueleras del Callejón Largo.

Suerte a todos. Aquí quedamos, ya en vísperas, esperando el aguaje, que esperamos sea favorable.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: ESPERANDO EL AGUAJE.

por mojarrafina el 28/11/2010 22:37, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Cuando sólo faltan catorce días para la presentación del libro “La peculiar forma de hablar de los ayamontinos”, escrito por el administrador de este blog, traemos hoy a colación una de las nuevas expresiones que se recogen en el mismo, para ser más exacto la que cierra esta segunda publicación, que ya se sabe que se trata de una edición considerablemente aumentada, casi treinta expresiones más que en la primera. Dicha expresión es una frase muy repetida entre los ayamontinos utilizando como en tantas ocasiones el lenguaje marinero tan nuestro: esperando el aguaje.

 

¿Qué queremos expresar con esta frase?. Muy sencillo, nos referimos a  un sustantivo muy corriente en nuestra riquísima Lengua: la ocasión. Y es que en la vida casi todos nuestros logros dependen, primero, de que se presente la ocasión, y segundo, de saber aprovecharla, de no dejarla ir, porque lo más seguro es que no vuelva, sobre todo si la estamos esperando desde hace mucho tiempo.

 

Pero los ayamontinos, con nuestra peculiar forma de hablar hemos sustituido el sustantivo ocasión por el de aguaje, esa situación de las mareas que se nos antoja más favorable: se espera el mejor aguaje para salir o entrar por la barra, para pescar, para regresar a puerto. Y en la vida cotidiana cada día esperamos el mejor aguaje para hacer efectivos nuestros propósitos, para conseguir aquello que anhelamos, lo que nos hace falta, o nos viene mejor. Precisamente en estos momentos de profunda crisis económica no hay mejor aguaje que esperar que el anuncio de rebajas en toda clase de productos y allá que vamos a aprovecharla.

 

Tanto la hermandad de Jesús Caído como el autor que suscribe, esperamos ansioso que llegue el día 11 de diciembre para encontrarnos con muchos paisanos en el auditorio de la Casa Grande. Un aguaje muy deseado y que a la vez nos llena de ilusión . Ojala se cumplan nuestros deseos. Y que todos disfrutemos del momento.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: CATERFA.

por mojarrafina el 14/06/2010 15:06, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hace tiempo que no tocamos el espacio de la peculiar forma de hablar ayamontina, por eso vamos a recordarlo hoy con una palabra que tiene diferentes significados, positivos y negativos, según se emplee: la caterfa.

 En principio pudiera parecer una cacofonía de la original y oficial “caterva”, o un sinónimo de los localismos cuyo original sería la expresión “patulea”, pero no es así por lo que vamos a ver a continuación.

 La palabra caterva equivale a “multitud de personas consideradas en grupo, pero sin concierto”. Por su parte, patulea quiere decir “gente desbandada y maleante, y también muchedumbre de chiquillos”.

 A mi entender el término caterfa, incluido en nuestra peculiar forma de hablar, equivaldría a grupo o reunión de personas conocidas, especialmente de amigos, que se unen o reúnen a un fin determinado, por lo tanto, no contiene los requisitos de muchedumbre sin concierto, ni tampoco los de patulea referidos a desbandada maleante, y por último tampoco se trata de una muchedumbre de chiquillos, aunque a decir verdad, patulea y caterva se parecen bastante, siendo patulea la variante infantil de la caterva, más pensada en los adultos.

 Personalmente me agrada más la acepción de caterfa referida a reunión pacífica de amigos a un fin determinado, como hacer el cateto yendo a Sevilla a fotografiarse delante de la Torre del Oro, como los componentes de la caterfa de la foto, que vaya tela marinera con la “sevillanía” de los y las andobas, que no se pierden una. Eso es una caterfa de verdad, una reunión de gente estupenda como los de la foto, que se reúnen a fines pacíficos, culturales y por qué no, lúdicos. Un abrazo a todos ellos.

 La parte negativa de caterfa, lógicamente se infiere de la positiva, es decir, esa misma reunión a fines ilícitos, como gamberradas, etc., pero es mejor que nos quedemos con la primera, más agradable. 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS: LA PAVA.

por mojarrafina el 22/05/2010 01:59, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Antes de nada debemos aclarar una cosa:  la fotografía que ilustra este artículo es hoy por hoy el tipo que podemos utilizar pues en la época de que hablamos aun no se había creado el cigarro con boquilla, el cigarro se vendía sin  ella y en muchas ocasiones se liaba en papeles de fumar.

La expresión pava, precedida por el verbo pelar, la recoge el diccionario de la Rae como aquel rito consistente en conversar los enamorados; el hombre desde la calle, y la mujer, asomada a una reja o balcón. Eso dice la Academia de la Lengua, pero la pava se pelaba, diríamos “mas junta la pareja”, incluída la puerta de la escalera entrecerrada, en fín, pilarín.

La pava de que hablamos hoy se refiere a la colilla del cigarro, a esa parte que se tiraba al suelo y se pisaba. Como eran tiempos de penuria aquellos de mediados el pasado siglo, ello generó un colectivo de gentes muy pobre que se conformaban con coger las colillas del suelo, y renuniendo varias, liar un cigarro. Así de triste y penoso era el asunto.

Pero antes de que se tirara la pava al suelo, esta podía haber sido pedida por otro: ¡la pava!, se decía. Y el que fumaba el cigarro, en vez de tirar la colilla, se la daba para que la aprovechara. Es más, la genialidad tipo samaniega –cuentan de un sabio que un día...-, hizo que al que aprovechaba la pava a la vez se le dijera: ¡la repava!, de tal manera que aprovechaba la colilla mucho más pequeña. Y en mi reunión llegamos al extremo de acuñar un término que iba más allá de la propia repava: el no poder. La pava era ya tan pequeña, que ni siquiera se podía coger con los dedos, así que nuestro ingenio hizo que fuésemos provistos de un alfiler para pincharla y pegar un par de jalás quemándonos los labios.

Afortunadamente, ya no se lleva lo del uso y aprovechamiento de la pava. Ahora los menos pudientes llevan encima dos paquetes, uno el fisiológico, el natural, el consabido, y otro el del güiston, así que ya nadie pide la pava, y mucho menos la repava y el no poder. Donde llevan las niñas el paquete podemos adivinarlo fácilmente.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: A VER SI ME COMPRENDES LO QUE TE QUIERO DECIR.

por mojarrafina el 21/04/2010 22:01, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Estos días anda el blog loco, a pesar de los augurios y afirmaciones de cierto bloguero, las visitas se han multiplicado de manera considerable, jamás desde su creación ha sucedido esto. Ojalá se cumplan los augurios de este bloguero en relación con la venta de mi libro, que ya queda menos, pues si acierta en sus augurios con la misma eficacia que con las visitas al blog, la hermandad del Jueves Santo, única beneficiara de la referida edición, se va a poner las botas.

 

Pero vamos a lo que vamos. Uno de los debates sacados al tapete de los comentarios ha resultado ser el hecho de que los pasos de la hermandad del Descendimiento aun permanezcan en las naves de la parroquia de las Angustias cuando todos los demás están ya en sus respectivos almacenes o naves.

 

Desde luego, alguna razón debe haber, y doy por seguro que comprensible y más que justificada, pero el viejo refrán dejó las cosas bien claras: la mujer del césar, además de honrada, debe parecerlo.

 

Dice el amigo Calixto que no puede decir las razones. Mala cosa esa, amigo Cali, mala cosa que en este debatido y controvertido mundo cofrade sigamos erre que erre con los secretismos. Con toda seguridad, la razón de esa permanencia de los pasos sin desmontar se debe a problemas o circunstancias de fondo, importantes y asumibles. Pues entonces, no seamos tan nuestros y pensemos que los hermanos tienen derecho a conocerlas, y no cuesta ningún trabajo fijar una simple nota en sitio visible, como la misma puerta de la iglesia y punto, lo demás es ofrecer letras al pregonero de los rumores y al malintencionado mojarreo.

 

A ver si me comprendes lo que te quiero decir.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS: ESCONCHAO.

por mojarrafina el 12/01/2010 13:11, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Cuando mi buen amigo –aunque no lo parezca por su parte- Florencio Aguilera rehabilitó el patio de La Jabonería a fin de destinarlo a sede de los famosos y siempre recordados conciertos de los festivales de música, varias cosas llamaron poderosamente la atención, entre ellas, que es lo que viene hoy a cuento, el haber mantenido los desconchados de las paredes del patio y haberlo tratado en su conjunto con la cal ayamontina. Podía haber rafeado las paredes, dejándolas lisas, pero Florencio, que ha acreditado en reiteradas ocasiones su buen gusto, prefirió hacerlo de aquella guisa, desconchados incluídos.

Y es que el desconchado en las paredes ha formado parte de nuestra secular cultura. Antes de que hicieran acto de presencia el temple, el plástico, el azulejo en las fachadas, Ayamonte, en particular sus barrios altos, la Villa, el Arrecife, la Gran Vía, el Peñón,  eran una muestra de fachadas encaladas...y desconchadas, como Dios manda.

Pero el desconchado, aparte de ser un icono de nuestro paisaje urbano, sirvió también para acuñar ciertas frases en el ámito de nuestros localismos. Así, cuando un niño aparecía con un bulto en la frente la razón no era otra que se había esconchao contra una pared por ir a lo loco; o cuando algún fanfarrón hablaba solía decir aquello de, le hoy una mascá y lo esconcho contra la pared.

Yo desde luego prefiero ver una pared desconchada que otra a la que le falten algunos azulejos. Cuestión de gustos, digo yo. Además, con el desconchado facilitamos la labor de algún que otro purmunía: con darse un cabezazo, con esconcharse contra una pared, sabio remedio.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: QUÉ CHOCO TIENE.

por mojarrafina el 04/01/2010 14:26, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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A ciertas edades las personas presentamos ciertos comportamientos. Una de esas edades con comportamiento bien definidido es la de la pubertad, cuando empezamos a sentir que nos vamos convirtiendo en adolescentes, es la edad del primer enamoramiento, de las primeras sensaciones carnales, de ponernos lo que se dice tontitos.

En el lenguaje familiar común, a esa edad se le llama la edad del pavo, no se por qué ni qué relación tiene el pavo con aquellas actitudes apuntadas, pero algo tiene el agua cuando la bendicen y si así se ha llamado siempre por algo será.

Los ayamontinos, con nuestra peculiar forma de hablar, a esa situación de ensimismamiento, de aislamiento de la realidad, de estar embobalicados, de siempre la hemos llamado como la edad o el momento del choco, tampoco se por qué, pero así ha sido y sigue siendo.

Cuando una jovencita empieza a sentir las primeras cosquillas del primer amor, cuando empieza a enamorarse, suele ponerse como bobalicona, tontona, como ausente de todo menos de lo que tiene en mente, por eso cuando alguien la ve así suele comentar aquello de: qué choco tiene la niña, hay que ver el choco que tiene, es chico el choco que tiene.

Por cierto, qué ricos están los chocos con papas. A ver si la reunión del Kun organiza un ratito para los blogueros y nos invita en el bar Soledad a un buen guiso. Eso sí, tiene que calcular que la ración de mi ayudante, el Comandante Xavier, es como si fuera para tres o cuatro, por lo menos.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: IMPERTIGAO.

por mojarrafina el 30/12/2009 23:04, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Llegadas estas fechas navideñas es lógico pensar que también ellas generaron una forma especial de hablar, en orden a denominar ciertos productos o a definir ciertas situaciones, por ejemplo.

Son éstas fechas de mucho comer, yo no quiero ni pensar cómo se estará poniendo mi dilecto ayudante, horror me da imaginármelo.

Después de una suculenta y abundante cena de Navidad, después de contemplar el bajón que ha dado la fuente de los pestiños y la bandeja de los polvorones, nos queda mirar la barriga de más de uno.

El momento se repite sin solución de continuidad: ¿quieres un pestiño?, ni me los nombres, no puedo más, estoy impertigao.

Pues ya tenemos el localismo a tiro. Los ayamontinos no decimos en esos momentos que estamos hartos, o hasta la bola, sino impertigaos. ¿Y qué es estar impertigaos?. Pues verdaderamente hartos, pero con una hartura de fatiga, de reflujo gastroesofágico, notamos como la comida se nos viene hacia arriba, hacia la garganta, que nos arde. Ya no nos cabe más nada, ni nos apetece nada. O sea, que estamos impertigaos.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 86: CHAMBAO

por mojarrafina el 30/11/2009 00:23, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Que sepan los buenos visitantes del blog, que sepan cuantos lo leen, que sepan todos los aficionados al estudio de los localismo, de la peculiar forma de hablar de los pueblos, que en este a orillas del Guadiana,  ningún vecino ha sufrido jamás el percance de que se le haya averiado un determinado aparato, radio, reloj, cafetera, televisión, plancha, etc., a los ayamontinos no se nos averían nunca estos utensilios del uso diaria, a lo sumo se nos chamban: ¿a dónde vas?; voy anca Jopeja, que se me ha chambao la radio, a ver si me lo arregla para escuchar el domingo Carrusel.

Porque en realidad, el aparato sí empieza a dar que hacer, de momento la plancha no calienta, entonces se presenta como voluntario para arreglarla el Trini Flores, empieza a quitar tornillos que a la hora de volverlos a poner sobran varios, le da unos golpes por si acaso, y para colmo recurre a su solución preferida en su calidad de chapucero, el tres en uno. A continuación lo normal es verlo camino del taller del Titi para que se la arregle.

Explicado así el asunto, ¿qué se puede esperar?, pues muy sencillo, que la dichosa plancha, pasa de estar averiada a estar chamba, que es cosa bien distinta.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 85: ÉCHALE CASERA

por mojarrafina el 09/11/2009 00:20, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Antiguamente, cuando por las calles de Ayamonte se divisaba un borracho, especialmente de esos que van dando tumbos, había una forma de llamarle la atención utilizando un lenguaje indirecto, muy propio de nuestra peculiar forma de hablar: échale sifón.

El sifón es una bebida carbonatada, refrescante, hoy prácticamente en desuso, pero que durante el pasado siglo proliferaba. Tan es así, que en nuestra ciudad había una fábrica en que se elaboraba dicha bebida y unas exquisitas gaseosas propiedad de la familia Cabrera y de la que hablaremos en el apartado de Ayamonte en el recuerdo.

Con el tiempo, el sifón, al igual que el neardenthal, dio paso al homo sapiens, es decir, a la conocidísima “Casera”, de tal manera que hoy, cuando queremos tomarle el pelo a algún borracho, en vez de decirle aquello de échale sifón, le decimos: échale casera.

Como ocurría con el recordado Paye cuando le decíamos “el Paye con la pipa” y siempre respondía con aquello de “la pipa de tu hermana”, hubo un amigo borrachín en Ayamonte, muy querido por todos porque era una persona de una bondad y una nobleza incomparables, el conocido y recordado “Furia”, que siempre tenía también graciosas salidas al “échale casera”, y ello fuera cual fuese su estado de embriaguez. Un abrazo desde aquí abajo, querido Furia.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 84: ENCARTONAO

por mojarrafina el 02/11/2009 02:37, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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En estos tiempos de vestir estrafalario, pantalones rotos, botines de deporte con chaqueta, etc. todavía hay gentes a las que gusta ir lo que se dice bien vestidos, saber estar en cada momento.

 

Yo no quiero adelantar acontecimientos, pero apenas nos descantillemos se nos hecha encima la Cuaresma y con ella el Pregón. Esa mañana, a las puertas del Cardenio podemos contemplar una auténtica exhibición de gente trajeada, damas y caballeros y hasta niños metidos a hombres `precoces ya con tu terna negra.

 

Vestir bien es siempre agradable a la vista, pero hay que saber hacerlo, como todo en la vida. Yo no soy muy partidario de seguir la moda porque me parece que me manipulan, así que yo me abrocho el botón o botones de la chaqueta que me da la real gana, guste a quien guste.

 

Sin embargo, hay algunos que en eso de vestir fuerzan excesivamente el tipo, se ponen hombreras sin necesidad, llevan los brazos tiesos como escayolados, y el cuello de la camisa pegado al pescuezo; nunca se descomponen y sufran lo que sufran permanecen erguidos y enjutos.

 

A esa forma de estar, de pasear, de posar, los ayamontinos bautizaron como estar encartonaos, que no es lo mismo que estar tieso, porque estar tieso es estar fulío.

 

Yo conozco a un paisano, bueno, yo y todos, excelente persona donde las haya, servicial, efectivo en sus menesteres, ejemplo de educación, en todo esto no hay quien le gane, pero mucho menos a encartonao, para mí es el número uno.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 83: EMPURRAR

por mojarrafina el 26/10/2009 00:06, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Siempre pensé que el sustantivo búcaro era propio del habla andaluza, y por el contrario botijo lo era del castellano en general. Craso error, he vivido equivocado toda mi vida. Veamos que nos dice el diccionario al respecto:

Búcaro: 1. Tierra roja arcillosa, que se traía primitivamente de Portugal, y se usaba para hacer vasijas que se estimaban por su característico olor, especialmente jarras para servir el agua. 2. Vasija hecha con esta arcilla, principalmente para usarla como jarra para servir agua. 3. En Huelva, Cádiz, Málaga y Sevilla se le denomina botijo.

Así que ya sabéis los que estabais en el mismo error que yo, lo nuestro es el botijo, no el búcaro, porque el botijo no es sólo arcilla para fabricar jarras ni jarras únicamente, el botijo es una vasija de barro poroso que se usa para refrescar el agua. Es de vientre abultado, con asa en la parte superior, a uno de los lados boca proporcionada para echar el agua, y el opuesto un pitón para beber.

¿Qué ha ocurrido pues?. A mi entender, que por la influencia portuguesa, como pasa por ejemplo con la palabra fechadura, llamamos búcaro al botijo. Pero hay más, aparte de búcaro y botijo, nos queda el porrón, o como decimos nosotros, el purrón. Nada nuevo, el porrón es una vasija de barro abultada para beber agua, se trata de una definición menos completa, pero nos remite a nuestro botijo.

Y ahora vamos con nuestro modismo, empurrar. Pues ya se deduce, empurrar no es otra cosa que levantar el purrón y pegarse una jartá de agua, y en nuestra diana de otra cosa muy rica, hasta que nos rebose y nos ponemos la camisa de pena; si es de agua, no pasa nada, pero si es de lo otro vamos ya todo el día dando el cante, porque bien que es chivato el aguardiente.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 82: EMPERCOCHAO

por mojarrafina el 21/10/2009 23:03, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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El hábito hace al monje, dice el refrán, de ahí que cuando vemos a un guardia civil, a un policía, a cualquier otra persona que por su dedicación deba llevar uniforme desprovisto de él, solemos decir que va de paisano.

Con otras muchas profesiones pasa eso de la uniformidad, caso de los mecánicos, los sanitarios, los pintores de brocha gorda, por ejemplo. Está claro que en las profesiones de mecánico y pintor el mono se utiliza para no estropear la ropa de uso normal, la de vestir que diríamos, pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa como solemos decir los ayamontinos,y hay profesionales del ramo de la mecánica y de la pintura que parece que lo primero que hacen es mancharse con la intención de justificar la llevanza del mono de trabajo, porque pudiera parecer que si vemos a un pintor con el mono limpio pensemos que no da golpe.

Así, casos se ven de monos de estos profesionales que parece que se lo han comprado ya manchados y los acompañan  durante toda su vida profesional, es decir, van con unos monos empercochaos, que en el habla ayamontina significa mancha sobre mancha, lamparón sobre lamparón, suciedad sobre suciedad, y no es porque las parientas no quieran lavarlos, no, es que por lo visto para ellos “viste mucho” llevarlos así.

Una vez que se han vestido de paisano, los observas limpios, aseados, bien vestidos, que da gusto, vamos. Y ello nos invita a una inevitable pregunta: ¿qué necesidad tienen de ir por la vida empercochaos?.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 81: EL CHERO

por mojarrafina el 15/10/2009 01:19, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Nuestros amigos de El Salvador y Honduras llaman chero al compañero, al amigo. En España no se conoce esa denominación, al menos oficialmente.

Los ayamontinos, sin embargo, sí la conocemos, y es para nosotros sinónimo mal olor, y se circunscribe en el mundo del pescado y en el del olor corporal, principalmente de los sobacos y los pies.

Es difícil que un ayamontino compre pescado en mal estado, por dos razones, una porque entendemos, y otra porque al entrar pescado todos los días los vendedores no suelen acaparar y normalmente se compra siempre pescado fresco. Pero cuando el pescado se tiene en casa más tiempo de la cuenta, aunque sea en el frigorífico, es normal escuchar esto: “niño, huele tú el pescado, a que mí me da un poquito de chero”.

Otro de los momentos clásicos de chero es el referido al mal olor corporal, sobre todo después de un ejercicio físico importante con proliferación de sudor. Dicen que los pies cantan –a este le cantan los pies-, señal evidente de que la sanidad no anda muy cerca, y no digamos nada de las axilas o sobacos.

Algunas veces observamos cómo alguien se levante de un sitio y se aparta del grupo. Cuando se le pregunta lo explica: es que a alguien le cantan los pies o los sobacos, ¿no notas el chero?.

Contra el chero de los pies, la mejor solución la tradicional, meterlos en agua templadita con sal, como hace el diligente señor de la foto.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 80: EL BURTO

por mojarrafina el 12/10/2009 13:49, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Siempre me ha extrañado que hayamos utilizado al pobre burro, al pobre asno, como ser comparativo de nuestras torpezas. Eres un burro, qué burro eres, son expresiones al uso desde tiempo inmemorial. Pero a mi entender, no hay razón para ello, y así vamos a ver lo que es en realidad un burro y después reflexionemos.

El burro o asno es un animal domesticado de la familia de los équidos. Los ancestros salvajes del burro son africanos. El hombre lo ha utilizado  como animal de carga y como cabalgadura desde tiempo inmemorial. Etimológicamente, la palabra burro es un derivado regresivo del latín tardío “burricus”, que significa caballo pequeño.

A la vista de ello habrá que preguntarse: ¿por qué cuando queremos hacer ver a alguien que es torpe le decimos que es un burro?, ¿en qué consiste la torpeza del burro?.

Bueno, pues en vista de ello, nuestros antepasados, aquellos ayamontinos que nos legaron su peculiar forma de hablar, optaron por otro calificativo a fin de dejar en paz al pobre burro. Y cuando querían poner a alguien de torpe, en vez de burro le decian que es un burto, o sea, aun bulto con “r”.

Va saliendo el Descendimiento por la puerta de las Angustias, mira que la puerta es ancha, y por una torpeza de un contraguía da un costalazo. Rápidamente el capataz se le acerca y le espeta: ¿qué haces?, desde luego no aprenderás nunca, eres un burto.

Hay muchas fotografías de burros por todas partes, pero para ilustrar este artículo he preferido este estupendo óleo de un asiduo bloguero y amigo mío, Manuel Jesús Franco, “Franquito”.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 79: EMPACÁ.

por mojarrafina el 08/10/2009 02:53, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Dice el refrán que tras la tempestad viene la calma y ello suele ser cierto, en especial en las tempestades “humanas” tipo broncas, enfrentamientos, etc., porque de las naturales es seguro que viene la calma siempre.

Los viejos ayamontinos –yo le oí la frase a mi padre en muchas ocasiones- cuando habían tenido alguna diferencia y esta persistía, recurrían, como todo el mundo, al diálogo para tratar de reconducir positivamente la relación de amistad perdida temporalmente. Para llegar a ese diálogo acuñaron una frase muy especial, muy propia de nuestra peculiar forma de hablar: empacá. Es decir, vamos a acercarnos, vamos a sentarnos a hablar, vamos a dejar el sofocón aparcado, etc.

Empacá, hombre, empacá, siempre tuvo su encanto y su efectividad indiscutible, y daba al traste con las diferencias anteriores.

Recordarán ustedes cuando nuestro rey le echó el famoso bufío al bolivariano Chaves –¿por qué no te callas?- , aquello dio mucho que hablar y el gordo impertinente se cabreó de lo lindo, pero no encontró apoyos a su cabreo salvo los del Comandante y el del Poncho, los grandes revolucionarios, que no dictadores, no nos equivoquemos. Ya sabemos que los dictadores son siempre de derechas; los de izquierda son revolucionarios.

Bueno, pues pasa el tiempo, el rey ni se inmuta y cuando Chaves viene a España lo recibe en la Zarzuela, le dice el empacá ayamontino, el otro se va de vareta y le contesta: señor, se ha dejado barba como Fidel. Una gracia como otra cualquiera. Pero lo bueno de todo es que las aguas volvieron a su cauce gracias al empacá, porque aunque sea con un tipejo como el bolivariano, siempre es mejor llevarse bien que mal.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 78: EL CHIQUICHÍS.

por mojarrafina el 04/10/2009 23:33, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Por las fiestas navideñas proliferan lo que en muchos lugares, yo diría que en casi todos, llaman coros de campanilleros. En Ayamonte siempre los conocimos como las cuadrillas, y la última se nos fue con el inefable e inolvidable Macklau.

En las cuadrillas se tocaban diversos instrumentos, prácticamente todos de percusión pues la guitarra entró a formar parte de las mismas ya en tiempos más recientes. Recordamos: el almirez, la pandereta, la zambomba, la botella, el pínfano, y el más nuestro de todos al que bautizamos con el sonoro nombre de chiquichís, precisamente porque producía un sonido acorde con las chapitas al pegar en la madera.

El chiquichís ayamontino es un instrumento músico de percusión rudimentario compuesto por una tira de madera a la que se clavan, no del todo, chapas procedentes de botellas de gaseosas u otro refresco una vez aplanadas con el martillo, y al no estar del todo clavadas hacen juego y chocan unas con otras produciendo un sonido onomatopéyico que precisamente le ofrece su propio nombre. En otras palabras, cuando suena, el chiquichís suena chiquichís.

Quiero aclarar que el que aparece en la foto no tiene nada que ver con el ayamontino, pero no he encontrado otra  más adecuada.

Todo empezaba con aquella petición de venia rabiosamente ayamontina: “ a esta puerta hemos llegado, señores cantar queremos; que la licencia del Niño en la mano la traemos”.

Como en la vida casi todo vuelve, espero que algún día a algún “bendito chalado” por las cosas de Ayamonte le de por rescatar las cuadrillas, sería maravilloso.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 77: SARDINAS ESTIBÁS

por mojarrafina el 30/09/2009 21:59, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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La sardina y el arenque son dos peces de la misma familia, creo que de los cupléidos, de ahí que nunca he entendido por qué fuera de Ayamonte a las sardinas prensadas se les llame genéricamente arenque cuando son sardinas.

Los ayamontinos antiguos, inteligentes ellos, decidieron acabar con los parecidos, con las confusiones, y atendiendo a un término marinero y portuario, como el de estiba, decidieron llamar a las sardinas prensadas como sardinas estibás, expresión esta que la verdad no se oye más allá de nuestro entorno más cercano.

Estibar consiste en apretar materiales diversos o cosas sueltas para que ocupen el menor lugar posible en un espacio. Por su parte, el estibador es un trabajador portuario cuya principal tarea consiste en la carga y descarga de los barcos y en la distribución adecuada de los pesos en ellos.

Así que nuestros antepasados, observando que las sardinas se ponían en una barrica –casco para nosotros- y se apretaban en una prensa, decidieron que a este tipo de conserva o semiconserva se les debía denominar como sardinas prensadas o sardinas estibadas o estibás, y nunca arenque por la sencilla razón de que, aunque de la misma familia, la sardina y el arenque son peces distintos.

La sardina estibá mitigó mucha hambre en el Ayamonte de la posguerra, su excesivo contenido en sal y en grasas permitía calmar el ansia que produce el hambre, y bien apretadas en un bollo cumplía perfectamente un plato de comida. Con independencia de ello, hoy la sardina estibá sigue siendo un bocado exquisito aunque peligroso para los hipertensos sobre todo, como un servidor, que por tal razón ya no las consumo.

El quitarles la piel es difícil, pero también nuestros antiguos inventaron un procedimiento infalible: envolver la sardina en un papel de estraza, meterla entre las bisagras de una puerta y cerrar la puerta hasta estrujarla, así la piel sale de un tirón. Arte que tenemos los ayamontinos.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 76: LA BOTA DE SARDINA

por mojarrafina el 27/09/2009 23:38, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Quedaron lejos los tiempos en los que en Ayamonte se batía casi a diario el record de captura de la sardina, los galeones entraban a puerto “con bandera arriba el palo”, que significaba que sus acostaos venían cargados al máximo de su aforo.

La cantidad de sardina capturada o pescada no se contabilizaba por procedimientos corrientes, es decir, no se decía tantos kilos, tantas sardinas, tantas docenas, etc., ese recuento en Ayamonte llevaba un nombre propio, especial: la bota. Así que sabíamos qué cantidad había pescado un galeón calculando la cantidad de botas que contenían las bodegas de los acostados. A esa labor se dedicaba un especialista llamado por ello aforaor.

Según nos ilustró hace ya algunos años nuestro amigo Pedrito Pérez Massoni en un programa en Canal Sur al que asistimos los ayamontinos, la bota de sardina es una cantidad equivalente a 500 kilos de la especie, que a la vez se contenían en 10 carrillos de 8 canastas cada uno. De ahí viene esa frase tan ayamontina de “todavía no se han lavado las canastas”, porque hasta que no quedaba pescado en la bodega no se lavaban, señal de que ya se había contabilizado toda la pesca.

La subasta pública de las sardinas se llevaba a cabo en un embarcadero junto a los que se utilizaban en la Carrera de Villarreal, o quizás sirviera para los dos menesteres, no lo recuerdo bien. Estaba situado frente a la embocadura de la calle Bailén, y desde allí el acostado partía camino de la fábrica que se había adjudicado la captura.

Fue una verdadera pena que en Ayamonte se dejara de oir aquel pregón callejero tan nuestro en boca de los vendedores ambulantes: “sardinas de alba”. Entonces se vendían a “tantas la peseta”, según el tamaño, la captura, la hora, en fin, la eterna ley del mercado de la oferta y la demanda.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 75: JIRNAVAR/JINCAR

por mojarrafina el 23/09/2009 23:59, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hincar es sinónimo de clavar algo, por su parte el verbo hilvanar se refiere a una especial labor de costurera y sastre consistente en echar un pespunte a la prenda que se está confeccionando antes de proceder a la costura definitiva.


Pero vamos a lo nuestro, y empecemos por cambiar letras, esa “h” la convertimos en “j” en un santiamén, como está mandado en Al Andalus, que para eso los árabes nos dejaron ese sonido de jota tan particular. Y como diría el humorista Gila, si la “h” es muda, ¿para qué la ponemos?.
Los ayamontinos no decimos jirvanar o jincar refiriéndonos a labores de costura, albañilería u otros oficios. Mas bien nos referimos a una acción rápida, contundente, especialmente referida a la comida.


Pongamos un ejemplo. Se prepara en una mesa un gran plato de jamón y otro de gambas, entonces llega el Papi y dice: eso me lo jinco yo de un tirón; o llega el niño de en medio del Perito y dice: esos dos platos me los jirvano yo antes de que cante un gallo.


Pues por ahí van los tiros, aunque no es recomendable comer tan a prisa, que se engorda mucho. Los americanos, que están muy avanzados pero no tan civilizados, han inventado esa tontería de la “comida rápida”, y como siempre hay gili por todas partes, aquí nos pegamos atragantás de hamburguesas, perritos calientes y otras lindezas. Y digo yo, ¿no les suena a ustedes términos como bocadillo en vez de bocatta y salchicha en vez de perrito caliente?.


Comer rápido es cosa de lóbrigos, no es bueno, pero la comida rápida como la que se representa en la fotografía termina siendo letal.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 74: EL CONTRADIÓ

por mojarrafina el 21/09/2009 14:52, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy estudiamos una de esas palabras que justifican por sí sola que exista una especial, una peculiar forma de hablar, de gran fuerza fonética, expresiva, contundente: contradió.

Me da un contradió, ¿no te da contradió?, son frases utilizadas por los ayamontinos de todos los tiempos, al menos desde que me conozco. Es como un sinónimo del decir “me da un que se yo”, me da lástima y términos parecidos.

El contradió es un sentimiento muy profundo, que lo utilizamos tanto para manifestar nuestro sentir por un sufrimiento ajeno –cuando lo veo así de derrotado me da un contradió…-, y también de reproche –está tu padre en el hospital y no vas a verlo, ¿no te da contradió?-. En muchas ocasiones pasamos como distraídos ante un mendigo como el de la foto y no nos da contradió.

Se trata de una especie de examen de conciencia, de reflexión ante acontecimientos en relación con el sufrimiento, con el mal vivir.

He tratado de encontrar una etimología del término pero me ha resultado imposible, son de esas palabras que en un momento determinado saltan y se establecen en la comunidad.

Les hago una confesión: me da contradió que este artículo me haya salido tan corto, pero no veo la forma de alargarlo so pena de decir alguna tontería, así que lo dejamos aquí, al fin y al cabo se dice que lo bueno suele presentarse en formatos pequeños.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 73: EL RECARMÓN.

por mojarrafina el 16/09/2009 23:57, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Es normal que los andaluces cambiemos la “l” por la “r” en nuestra especial forma de hablar: arbañiles, mi arma, etc.

Eso ocurre con la palabra recalmón, que nosotros transformamos en recarmón. Pero eso no es lo importante a efectos de esta página, lo que verdaderamente importa es el significado que los ayamontinos hemos dado siempre a dicha palabra con independencia de su significado oficial. El diccionario nos define recalmón como súbita y considerable disminución en la fuerza del viento, y en ciertos casos, de la marejada.

Para nosotros, el recarmón es algo más que la cesación repentino del viento o de una marejada. Nosotros entendemos el recarmón como una situación de calor sofocante, que sí, coincide normalmente con una situación de absoluta calma, aunque no siempre. El recarmón a que nosotros nos referimos podemos ponerlo fácilmente en relación con otro sustantivo al uso porque es precisamente cuando el recarmón cobra toda su fuerza: el levantazo.

Efectivamente, los días de levante el recarmón está asegurado, es esa situación de calor pegajoso, que te hace difícil respirar, que te trae a los recuerdos una fractura ósea de hace treinta años, que te recuerda que sigues teniendo un juanete, etc., y tristemente a las personas con alguna deficiencia psíquica las desquicia, lo pasan francamente mal en esos momentos, por eso, cuando alguien que no padece enfermedad psíquica hace tonterías solemos decirle aquello de “es chico el levantazo que tiene”.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 72: EL CAPACHO

por mojarrafina el 14/09/2009 11:27, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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En nuestro libro “La peculiar forma de hablar de los ayamontinos” ya definíamos el sustantivo capacho como un abanador de esparto u otro material similar utilizado de antiguo en las cocinas de carbón y en los braseros de cisco y tierra.

En el lenguaje común los capachos son seroncillos o espuertas que son utilizados principalmente en la molienda de la aceituna y elaboración del aceite.

Ya hace mucho tiempo que la electricidad y el gas dieron al traste con la secular forma de abrigarse en el invierno en las mesas camilla, pero no es menos cierto que aun hay mucha gente que recurren al carbón en su estado llamado cisco o tierra, al menos así lo hicimos siempre en Ayamonte, para calentarse durante la estación invernal.

El capacho ayamontino era también utilizado en las cocinas de carbón y servían para avivar el fuego, incluso en muchas ocasiones prestaron otro servicio importante: servir de base de algún cacharro de cocina recién sacado del fuego y que se colocaba en la mesa.

Pero existió una utilización en lenguaje figurado de la palabra capacho, y era la comparación que se hacía con las orejas grandes. Este joío niño, en vez de dos orejas, tiene dos capachos.

A mí me decían que tenía una oreja que parecía un capacho por el hecho de tener una oreja –concretamente la izquierda- más grande que la otra.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 71: LA ALCANCÍA

por mojarrafina el 31/08/2009 19:17, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Quiero aclarar desde el primer momento que el sustantivo alcancía no es autóctono, es decir, no se trata de una palabra creada al uso por los ayamontinos, se trata de un vocablo castellano muy antiguo, de preciosa fonética que con el tiempo fue usurpado su uso por el menos expresivo y malsonante de hucha. Los sudamericanos, que tanto y bien cuidan del Castellano, siguen llamando alcancía al cepillo destinado a recoger limosnas y donativos. Y los ayamontinos de buen  gusto en el hablar seguimos diciendo alcancía, de ahí que estudiemos el vocablo dentro de nuestra peculiar forma de hablar.

La alcancía siempre fue un utensilio propio de la niñez: se ajuntaba pa las Pascuas, pa las Angustias, pa un cumpleaños, etc.; era generalmente de barro con una rajita para introducir las monedas, no tenía candado y llegado el momento de abrirla para invertir el dinero en la finalidad establecida al inicio del ahorro no quedaba otro remedio que romperla, aunque algunas veces se recurría a la habilidad de introducir un cuchillo por la ranura para ir dirigiendo la moneda hasta ella y volcarla para que cayera. Pero, aparte la habilidad, lo verdaderamente emocionante era romperla y ver como las monedas ahorradas se esparramaban ante nosotros.

Seguramente fue la figura del cerdito la que se llevara la palma en lo que a estructura de alcancía se refiere, no sé por qué. Pero los tiempos cambiaron y del barro se pasó a la hojalata y al candadito, con lo cual se rompió de una vez por todas el carácter romántico de la alcancía, y ya empezamos a llamarla hucha.

Así y todo, sigue siendo el utensilio preferido de los niños para sus ahorros, y te la pasan por delante de tus narices con sonrisa inocente para que cojas el monedero y te espabiles, sobre todo los abuelos, que somos las verdaderas víctimas de este ancestral acoso, aunque a fuer de sinceros hemos de reconocer que mucho antes fuimos nosotros los acosadores.

La niña de la foto fue con sus padres a Villarreal y de camino le compraron una alcancía, aunque la pobre mía dirá hucha, qué le vamos a hacer, y a sus dos años y medio ya salta con eso de que “es pa ajuntar pa las Angustias pa los cacharritos”. Todavía no llega a tanto, pero estoy seguro de que para el año que viene, cuando sobrepase de largo los tres años ya nos avisará de que “no se admiten monedas chicas”. En fin, pilarín, a ver qué tenemos en el monedero porque está a punto de llegar.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 70: LOS GÉNEROS CINEMATOGRÁFICOS EN VERSIÓN AYAMONTINA

por mojarrafina el 14/07/2009 01:26, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Allá mediados el pasado siglo, cuando los ayamontinos íbamos al cine, que nunca sabré por qué dejamos de ir, aunque siempre cabía la disculpa de la tele, existían prácticamente los mismos géneros cinematográficos que ahora, sólo que como ocurre con otras cosas el inglés ha ido ocupando el sitio del castellano. Las películas del Oeste ahora se llaman güester; las de miedo y misterio, triler; por ejemplo.

Nosotros los ayamontinos, con nuestra peculiar forma de hablar, también acuñamos nuestro estilo vernáculo en esta materia, y voto a bríos –que por cierto se oía decir mucho en las películas de piratas- que dio su resultado, al menos nosotros nos entendíamos.

Vamos a ver cómo era la cosa, aunque ya sé de antemano que me dejaré material en el camino, pero para eso están los blogueros de buena memoria con los que siempre cuento.

Las películas de aventuras no las llamábamos así, eran para nosotros películas de Espadachines o de Piratas.

Las comedias eran películas de Amores; las de contenido histórico eran también de Espadachines pero se llevaban la palma las de Romanos.

Ahora vemos trileres, pero nosotros veíamos películas de Miedo,  y principalmente Policíacas. Las de ciencia ficción eran simplemente películas de Marcianos.

En un principio fue conocido como el género del Oeste, ahora el Güester, pero para los ayamontinos siempre fueron películas de Coboi. Sin olvidar el subgénero paralelo, las películas de Indios.

Y aunque el cine español, controlado férreamente por le censura franquista, no podía permitirse muchos lujos, produjo películas inmortales, verdaderas joyas del Cine: Calle Mayor, el Verdugo, Plácido, la tía Tula y la que seguramente es la más recordada, Bienvenido mister Marshall, que además de ser una grandísima película, supuso un golazo por toda la escuadra a la inmisericorde pero torpe censura del Régimen. Así y todo, los mejores medios del cine foráneo, los mayores presupuestos y sobre todo la libertad, hicieron que las películas españoles no fueran muy prestigiosas, y creo que de manera injusta nos referíamos a ellas con aquella denominación peyorativa de Españolá.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 69. Hoy: el sajumerio

por mojarrafina el 16/06/2009 01:24, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Con esta moda de los acólitos ya creciditos, que vimos en Semana Santa y ahora nos repite el Corpus, viene a cuento una reflexión sobre una palabra, que si bien no es originaria de Ayamonte, sí la hemos utilizado toda la vida y aun hoy que está en desuso.

El diácono, digo, el acólito de la foto, que pinta de diácono tiene por la seriedad que porta que trae ensimismado a su joven ayudante, que sí tiene cara de monaguillo, lleva en sus manos el clásico incensario, cosa lógica tratándose de una procesión, en el caso la del Santísimo Sacramento, y su ayudante le suministra, ¿el incienso?, ¿la alhucema o espliego?, ¿o quizás el sahumerio?.

Tratándose de una procesión, lógicamente estaremos hablando de incienso, aunque no siempre fue así, pues el incienso era especie cara que había de traer de Arabia, la India o Africa. Desde luego, en el Ayamonte antiguo lo que se llevaba era el sajumerio, es decir, la alhucema, pero confundiendo los significados, pus la palabra sahumerio responde al humo que produce una materia aromática que se echa al fuego para sahumar; es también la materia quemada para sahumar, de ahí que antiguamente en Ayamonte se oyera esto: mueve la copa y échale un poquito de sajumerio pa que huela esto; o en las procesiones al monaguillo: niño, échate más pa atrás que me ahogas con el samujerio.

Después vino el refinamiento del incienso, al que los capillitas terminan poniendo nombres que en nada responde a la realidad, simple novelería, a saber: incienso los tres reyes, de palio, de Cristo, de nazareno, etc.

Pero a mí lo que me atrae no es otra cosa que esa imagen irrepetible de mi buen amigo Paco Cecilia, que no se por qué de esa cara de enfado, enfurruñada, como si fuera de mala gana o a la fuerza, con lo que le gustan a él esos momentos litúrgicos; y del muchachito de al lado, que les voy a decir, no tiene más dedicación que estar pendiente del diácono, digo del acólito, para suministrarle el sajumerio ese o como se llame, como dice el salmo: como están los ojos de las esclavas, fijos en las manos de sus señores…

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 68: To er mundo no puede viví en la calle Reá

por mojarrafina el 14/06/2009 23:56, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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La foto que ilustra este artículo es de esas que atacan mi nostalgia de forma inmisericorde, nos presenta una de las estampas más bellas del Ayamonte recientemente pasado, aunque por la indumentaria de los personajes seguramente debemos situarla a principios del siglo XX, incluso a finales del XIX. Obsérvese la proliferación de jóvenes, más bien niños, que visten gorra de visera y los adultos la inconfundible mascota o sombrero.

Las balconadas son de ensueño, principalmente las que quedan al principio a la izquierda de la imagen, que creo que son las pertenecientes a la vivienda de la familia Infantes Reyes,  aunque en esto no tengo seguridad, destacando asimismo la muy atractiva fachada del antiguo banco Central.

La calle Real no ha cambiado de manera escandalosa, se ha modernizado y conserva alguna reminiscencia de la antigüedad.

“To er mundo no puede viví en la calle Reá”. Era un dicho propio del habla ayamontina del siglo pasado. Y desde luego, a la vista de la fotografía, a nadie se le ocurriría pensar que en un tiempo de mucha riqueza, pero pésimamente repartida, algún trabajador pudiera vivir en esa calle.

La frase era una extraordinaria metáfora popular. Con ella queríamos decir que la sociedad está estructurada de tal manera, que los espacios están repartidos, los urbanos, los sociales, los políticos, los intelectuales. Y como siempre, los que tienen más poder, generalmente derivado de una mayor riqueza, acaparan los más importantes. Si el hijo de un pobre quería estudiar Medicina, seguramente que el padre le contestaría: hijo, lo tuyo será la mar, debes conformarte porque to er mundo no puede viví en la calle Reá.

Afortunadamente fue una etapa superada y hoy esos espacios, aunque siguen existiendo, principalmente en los barrios de lujo de las grandes capitales, tienden a acercarse. Desde luego, nuestra calle Real fue y sigue siendo una calle eminentemente comercial y no muy habitada, y tampoco siempre eran ricos los que en ella vivían. Pero la metáfora ayamontina es inmejorable

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 67. Hoy: tomarse un cacharro

por mojarrafina el 07/06/2009 14:14, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Recuerdo perfectamente que entre los artilugios que manejaban los marineros antiguos para su uso en la mar, se encontraba el llamado pote, que era una simple lata con un asa, en ocasiones aprovechando una de leche condensada y otras veces de barro. Con el pote bebían a bordo, lo mismo el agua, que el café, que el vino. Pero había un matiz importante: te podías beber un pote de café, un pote de agua, pero, amigo, si era de vino entonces lo que te bebías era un “cacharro de vino”. Tan es así que en Ayamonte, en épocas pasadas no se decía lo que ahora de vamos a tomar una copa, lo normal era decir vamos a tomar un cacharro, y no hacía falta aclarar de qué iba a ser el cacharro, porque si era un cacharro, lo era de vino.

En realidad la palabra cacharro nos la define el diccionario como vasija tosca, para usos culinarios; y el pote, como especie de vaso de barro, alto, que se usaba para beber y guardar líquidos y preparados.

Claro que como estamos hablando de una época eminentemente clasista, debemos aclarar que eso de tomarse un cacharro era expresión de gente pobre, los que frecuentaban las tascas y zampuzos. En estos recintos se servía el vino en vasos de cristal, no vayan a creer, que todavía el plástico no había hecho acto de presencia, pero ya nuestros antepasados se habían inventado lo del cacharro y así se quedó por mucho tiempo, incluso hoy, poco, pero si sigue escuchando.

A los antiguos cargadores de los pasos de Semana Santa, cuando llegaban a la calle Estrella, al parar el paso en la puerta del “Rancho”, se salía a tomarse un par de cacharros de vino peleón, que poco más llevarían dentro.

La foto que ilustra el artículo es de un dibujo de mi amigo Enrique “Alí”, que sirvió para ilustrar mi primer libro: la peculiar forma de hablar de los ayamontinos, y vemos en ella a algunos ayamontino tomándose unos cacharros de vino anca José el del Zampuzo.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 66. Hoy: Vandallo

por mojarrafina el 27/05/2009 23:55, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy tratamos una de esas palabras ayamontinas clásicas donde las haya: vandallo. Lo primero que hemos de decir es que se trata de un vocablo que sólo sirve para situarlo en un contexto histórico determinado, y ese no es otro que mediados y principios del pasado siglo. Entonces, las mujeres estaban tan sometidas a los maridos, que ni siquiera podían salir solas a la calle como no fuera para ir a la plaza o a la tienda. Y si eran jovencitas que no ayudaban mucho a sus madres y se llevaban todo el día en la calle jugando con los niños, entonces se completaba el término vandallo en todas sus esencias.

A veces se suele confundir la expresión vandallo con la de machorra, pero aunque se acercan ambos términos, no es lo mismo. El vandallo era la mujer, especialmente joven, que andaba en la calle arriba y abajo sin atender ni poco ni mucho las tareas domésticas. No puedo con esta niña, decía una madre, está hecha un vandallo.

En mi afán de encontrar algún antecedente del vocablo y dado el maridaje que muchas veces se da entre el castellano y el portugués y con el gallego, encontré en el muñeco diabólico la expresión que hoy estudiamos, pero con “b”, es decir, bandallo. Consultada mid agencia galega do lengua, ubicada en Vigo y dirigida por don Miguel Vázquez Vázquez y doña Rosa Amparo Flores Pérez, me informan que efectivamente, en la Lengua gallega la palabra bandallo se refiere a la ropa, no a la persona, se trata de un anaco de tea moi gasto e roto o peza de roupa moi usada e rota. Y precisamente a la persona que viste de esa guisa se le llama ferrapo: persoa que viste mal ou que viste con bandallos o que descoida o seu aspecto externo.

No es que sea exactamente lo mismo, pero es lo cierto que nuestro vandallo, al menos en el vestir, tiene cierto parecido al ferrapo gallego, si nó observen ustedes bien la ropa que utiliza el vandallo de la foto. Ojo, queridos globeros, he dicho que se fijen en la ropa, no en otros elementos de la anatomía vandalla.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 65. Hoy: Zapera

por mojarrafina el 19/05/2009 22:45, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Entramos hoy en el estudio de una de esas palabras que los ayamontinos de todos los tiempos han pronunciado con frecuencia. La palabra zapera ha venido formando parte de nuestro acervo vernáculo con gran fuerza y presencia. No obstante, no está claro que aquí se haya originado, como ocurre con otras muchas,  aunque esa falta de claridad no es óbice para que la incluyamos en nuestra peculiar forma de hablar por ese uso ancestral y continuado a que me refería.

En realidad, nuestra zapera, esa zapera símbolo indiscutible de nuestros arenales de Canela, recibe el nombre científico de arthrocnemum glaucum: planta arbustiva que crece en zonas arenosas costeras, siendo glaucum un epíteto equivalente a su color verde azulado. En la isla de Lanzarote, donde abunda, recibe el nombre de “caletón blanco”.

Una vez más, los pueblos hispanoamericanos nos dan lecciones de cómo se salvaguarda las esencias de una lengua, en este caso, el castellano, que les llevamos, que ellos cuidan celosamente y nosotros apaleamos introduciendo en el diccionario barbarismos innecesarios para ponernos al nivel del imperio. Y precisamente en Puerto Rico, en un lugar denominado Aguas Buenas, que fue fundado allá por 1.838, existe una región denominada Zapera, lindante con los manantiales de aguas claras de aquel lugar, quien sabe si la comentada planta allí se reproduce y que la misma reciba el nombre del lugar, nada nos dicen al respecto las enciclopedias pero es fácil deducirlo así

Por otro lado, en el diccionario asturiano se contiene la palabra zapera como expresión de hambre, de tener mucha hambre, de ahí que cuando los asturianos van a comer en vez de decir que van a matar el hambre o el apetito, dicen que van a matar la zapera.

De todo lo anterior se deduce que las indicaciones que de la palabra zapera nos dan los libros, unas vienen de Hispanoamérica y otras de Asturias, pero ninguna de ellas se refiere concretamente a la planta de los arenales costeros, por lo que si los ayamontinos así la llamaron, ¿por qué no nos dejamos de dar más vuelta al asunto y admitimos que es autóctona?. Yo así lo quiero creer mientras alguien no me demuestre lo contrario.

Espero que mi colega Isaac Maestre quede conforme o al menos complacido con este modesto informe.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 64. Hoy: A coca

por mojarrafina el 27/02/2009 13:36, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Era costumbre muy antigua en España, al menos en nuestra Andalucía, que al salir de la iglesia la comitiva de un bautizo, el padrino lanzara al aire monedas de poco valor, céntimos, y caramelos, en beneficio de la chiquillería. Los niños se lanzaban desaforados a coger el regalo del padrino.

A esa forma de repartir cosas, es decir, lanzándolas al aire y después caún caún la peculiar forma de hablar de los ayamontinos vino en denominar con la expresión  de “a coca”.

Aparte de lo de los bautizos y posiblemente a raíz de esa costumbre, los niños ayamontinos crearon un juego bastante bruto, yo diría que demasiado bruto, cual era el juego del “a jalapelo”. Consistía en lo siguiente: uno de los niños tiraba a coca, por ejemplo, un mantecado, en todo caso debería ser cosa consumible. El que lograba cogerlo tenía que consumirlo rápidamente pues mientras el producto estuviese en su poder sin terminar de comérselo los demás podían jalarle los pelos hasta que, claro está, soltaba la cosa en cuestión. O bien tenía la posibilidad, si era rápido, de correr mucho más que los demás y alejarse lo suficiente para comerse la golosina a lo lejos con tranquilidad.

Yo creo que si tirásemos hoy a coca varas de procesiones semanasanteras con la obligación de soltarlas en el Paseo o aguantar el jalapelo durante el recorrido por Tribuna, así y todo, habría muchos que aguantarían  estoicamente el martirio. Y es que la Pasarela Ribera es mucha pasarela.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 64. Hoy: Velar

por mojarrafina el 20/02/2009 22:02, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Apenas nos descuidemos estamos en verano y el verbo velar cobrará actualidad y se oirá todos los días y muchas veces en nuestras playas, pero el verbo velar propio de nuestra peculiar forma de hablar. Porque velar, en sí, significa muchas cosas, muchas acepciones nos ofrece el diccionario de este verbo, excepto la que los ayamontinos usamos, claro, pues de lo contrario no estaríamos ahora hablando de ella.

Entre las acepciones o significados del verbo velar encontramos en el diccionario las siguientes: no dormir; cuidar de enfermos de noche; quedarse junto a un difunto durante la noche; cuidar, como sinónimo de encargarse de los intereses de otros; y en Chile, se trata de una costumbre propular de cuidar a una persona viva, para librarla del demonio, profiriendo conjuros y protegiéndola con velas.

Pero, ¿por qué lo del verano y lo de las playas ayamontinas?. Muy sencillo, las gentes de Ayamonte hemos utilizado siempre el verbo velar cuando estamos en la playa refiriéndonos a la situación en que tocamos con los pies en el fondo, es decir, no perdemos pie. Las madres están muy pendientes de que los niños no se alejen en el agua y siempre les gritan: que yo te vea que velas. Claro que tampoco se puede exprimir demasiado la cosa porque con el agua al cuello también se vela y sin embargo ya no dominamos la situación. En definitiva, aun para los que sepan nadar es conveniente hacerlo en un lugar donde en caso de apuros podamos velar, para evitar ahogarnos, digo yo, no sea que nos pase como al de aquella vieja canción infantil que recuerdo para los nostágicos:

"Periquiyo el aguaó fue por agua y se ahogó; lo metieron en un cerón, el cerón era de paja; lo metieron en una caja, la caja era de pino; lo metieron en un pepino, el pepino era zocato; lo metieron en un zapato, el zapato era viejo; lo metieron en un pellejo, el pellejo era de aceite; lo metieron en un bonete, el bonete era del cura. ¿Del cura?: gori, gori, gori, a la sepultura".

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 63. Hoy: Solear la ropa

por mojarrafina el 20/02/2009 15:00, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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En estos tiempos de la alta tecnología, la tarea de lavar sólo tiene el inconveniente de cargar la lavadora, pues ya todas centrifugan y para colmo nos ofrecen las secadoras para ahorrarnos el tender y a veces hasta el planchar, aunque las mujeres cuando pueden hacerlo prefieren tender la ropa al rico sol andaluz, que no hay secadora que se le aproxime siquiera.

Antigualmente la tarea de lavar la ropa era penosa y manual, había que ir a un arroyo, a un lugar donde corriar el agua o simplemente en casa contando con un gran barreño y la clásica tabla de lavar, aquella rizada donde se extendía la prenda y se pasaba por encima una y otra vez el taco de jabón portugés.

Así y todo, como los jabones del tiempo no eran muy eficaces que se diga y aun no habían aparecido los quitamanchas -esos productos modernos que hacen que las mujeres digan: ni quitamanchas ni ná, con esta no hay quien pueda- ni esos jabones que te hacen una cosa inexplicable que es el prelavado, en fin pilarín, para combatir las manchas rebeldes las mujeres, como la de la foto, pacientemente tendían la prenda al sol, esperaban que se fuera secando, si la mancha persistía la salpicaban con agua hasta volverla a mojar, y a esperar otra vez y las que hicieran falta hasta que la mancha desaparecía. Eso y no otra cosa era solear la ropa en Ayamonte, es decir, no se trataba únicamente de tenderlas al sol.

Tengo entendido que donde mejor se soleaba la ropa era tendiéndolas en Canela, encima de las retamas, si nó, pregúnteselo a las caneleras antiguas, que seguramente alguna lo seguirá haciendo, aunque sea sólo por aquello de "genio y figura...".

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 62. Los gañafotes.

por mojarrafina el 11/02/2009 20:47, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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A veces ocurre con las palabras y expresiones de nuestra peculiar forma de hablar que cuando menos lo piensas encuentras algún lugar remoto en el que también es utilizada. Me ocurrió eso con nuestros fusilazos, de los que hablaremos otro día, que en un pais sudamericano, creo recordar que Ecuador así llaman también a los relámpagos. Pero ya advertí en 1998 cuando se editó mi libro "La peculiar forma de hablar de los ayamontinos", que nosotros no vamos de exclusivistas, pero eso no evita que entendamos que forma parte de nuestra peculiar forma de hablar todas las expresiones que estamos tratando sencillamente porque así lo hemos hecho toda la vida. Yo estoy haciendo todos los esfuerzos posibles porque esto no se pierda, espero y deseo que llegado el momento alguien me suceda.

Pero resulta que con lo de gañafotes, la palabra de hoy, ni siquiera el muñeco diabólico me da pistas, no encuentro ningún lugar en el mundo donde a los saltamontes se les llame gañafotes. Y eso que según tan diabólico muñeco, que todo lo sabe, nos informa que existen al menos 10.000 especies conocidas de saltamontes. A alguna les podrían llamar gañafotes, pero no señor, eso queda para los ayamontinos.

Antes de que se urbanizara lo que siempre conocimos como el Callejón Largo, hoy denominado Camino de la Noria, a ambos lados de aquel camino terroso que nos llevaba hasta la Villa, existían innumerables chumberas y magueleras (otro término muy ayamontino para llamar a las pitas). Allá íbamos los días de sol después de un chaparrón a coger caracoles, y como había hambre a porrillo, a comernos higos coloraos de aquellas chumberas. Pues bien, entre aquellas magueleras y chumberas proliferaban  cantidades de gañafotes, es decir, del común saltamontes.

Una de las costumbres de los niños de entonces, y también de algunos de ahora, era coger un gañafote, meterlo en un tarro, taparlo con un papel de plata al que se le hacían unos agujeritos para que el gañafote no se afixiara y lo que nunca podía faltar, ni con los gañafotes, ni con las vaquillas negras, ni con los bichitos-luz o mariquitas, ni con ningún bicho: meterle dentro hierbas para que comieran, como si todos fuesen vegetarianos. Así se morían todos, claro.

No sé por qué, pero si ustedes se paran a observar lo que les digo con detenimiento llegarán a una conclusión: lo primero que se nos ocurre cuando vemos  un gañafote es darle un pisotón. Cuidadito con lo que hacemos que hoy puede ser más peligroso aplastar un gañafote o coger un poco de poleo, que estafar al alguien.

Para terminar, decir que el gañafote es género que abunda en el mundillo de la Semana Santa, se trata de esos tontos de capirucho que van de una hermandad a otra y lo que es peor, hablando pestes de la saliente.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 61. A ver si me comprendes lo que te quiero decir

por mojarrafina el 06/02/2009 21:11, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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No sé si los antiguos ayamontinos se tenían unos a otros por torpes, lo cierto es que esta frase la he conocido desde chico. No se trata de hacer esa pregunta a nuestro interlocutor porque lo que le estemos explicando sea dificultoso, el quid de la cuestión es que la hacemos cuando lo que estamos contando es de una total simpleza. La misma sirvió de frase introductoria o cita a mi libro "La peculiar forma de hablar de los ayamontinos".

Por ejemplo, le dice un ayamontino a otro: ayer fui a la playa aprovechando la bajamar y me traje un par de kilos de coquinas. Y enseguida añade: a ver si me comprendes lo que te quiero decir. Pero vamos a ver, le diría el otro, ¿qué es lo que tengo que comprender?, pero no lo hace, simplemente afirma que sí, que se ha enterado, y claro, el otro, a medida que le va contando cosas le va haciendo la misma pregunta.

Cuando ustedes vean la foto que ilustrará este artículo comprenderán muy bien lo que les digo con sólo ver la cara de la criaturita que está con el Trini el Largo. La niña va a cumplir dos años el mes que viene, así que el abuelo le anda explicando ya cosas de Semana Santa, que para eso desde que nació es hermana del Mayor Dolor. En el momento de la foto le explica la diferencia que existe entre un penitente y un angelito. A ver si me comprendes lo que te quiero decir, hija. Y la niña, aunque todavía no habla lo suficiente para expresarlo, seguro que estará pensando, así con la vista perdida: pero ¿este abuelo mío es tonto o qué?. Vamos a ver abuelo, que estás chocheando, ¿los angelitos llevan capirucho?, po entonces esos dos son angelitos. A ver si me comprendes lo que te quiero decir.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 60. Hoy: Penene penene

por mojarrafina el 04/02/2009 20:42, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Todos hemos oído alguna vez eso de que existen árboles de hojas perennes, es decir, que permanecen en las ramas durante todo el año; bueno, siempre cae alguna pero pocas. Se llaman así porque no se mueven de donde están, porque permanecen siempre en el mismo sitio.

Los ayamontinos, con su peculiar forma de hablar, trasladaron esta situación a la conducta humana, pero tergiversando el vocablo, es decir, es vez de perenne, decían penene y además, repetido, penene penene. Es el caso de la persona que se lleva en un determinado lugar esperando algo o a alguien y pasa otro y le pregunta qué hace allí, entonces le responde: que quedé con fulano a las 12 y llevo aquí penene penene más de dos horas y el tío no aparece.

En el mundo de los costaleros hay un momento que creo que se llamada "calzar el paso", que consiste en ir emparejando a los costaleros que midan exactamente igual a fin de que luego la carga sea equilibrada, el paso vaya bien y sobre todo que no se produzcan lesiones. Como el capataz tiene que ir midiendo uno a uno, los costaleros permanecen penene penene unos junto a otros hasta que llega el jefe, lo cual debe ser algo desesperante.

Si se fijan ustedes en la foto que saldrá, se darán cuenta de que el costalero de la izquierda  según se mira permanece penene penene aunque con cara de jartura y mala leche, y el de la derecha, que se lleva la mano a la boca está a punto de  decir  como dicen que dijo el rey David:  a tomar por culo y tiró el arpa.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 59. Un correquetecaga y una levita

por mojarrafina el 03/02/2009 13:24, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Ya han pasado los Reyes, la época de regalos por antonomasia, pero la verdad es que durante todo el año hacemos regalos: cumpleaños, santos, aniversarios, cuadrillas de costaleros recibiendo diplomas por los tres años, cuatro meses y quince días de su creación, en fin pilarín.

Pero siempre hay quien no recibe ningún regalo. Por eso, cuando se le pregunta a ese tal o a esa tal -no se vaya a enfadar conmigo la miembra del gobierno- qué le han regalado el día de su santo o que le han echado por Reyes, si es ayamontino clásico responderá: ¿a mí?, un correquetecaga y una levita.

Yo le he dado mil vueltas a esta frase a fin de encontrarle un sentido, pero me ha sido imposible conseguirlo, entre otras cosas porque no sé que relación puede haber entre una prenda llamada levita y un salir corriendo con motivo de un apretón, a no ser que al ser la levita una prenda larga se quiera decir que te la puedes cagar si lo haces al tiempo que corres.

De todas formas, no me negarán que se trata de un regalo muy particular, incluso se convirtió en una advertencia de los padres cuando los niños no se portaban bien: a ti no te van a traer los reyes carbón, ten van a traer un correquetecaga y una levita.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 58. Hoy: El Flato

por mojarrafina el 01/02/2009 11:45, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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El flato, técnicamente hablando, es una dolencia relacionada con el estómago a causa principalmente de una incidencia negativa del comer, se acumulan gases, se produce dolor, náuseas, etc., y en muchas ocasiones se da salida a peos, guascos, gufos y toda la familia de las ventosidades.

Por otro lado, la lipotimia o el desmayo hay que ponerlos en relación con la circulación sanguínea, de ahí que los médicos aconsejen como primeros auxilios que a una persona desmayada se le tienda boca arriba con la cabeza colgando hacia atrás a fin de facilitar el riesgo sanguíneo al cerebro, cuya falta ha producido la lipotimia o el desmayo.

Sin embargo, tradicionalmente los ayamontinos hemos venido en llamar flato a los desmayos, a los mareos, a los decaimientos en general. Entonces vienen los "sanitarios" de siempre y empiezan a echar aire al desmayao como si con eso se solucionara el asunto, y para más inri, la cantidad de mirones alrededor del pobre mareado. Ah, y el consejo que no falla nunca: lo que hay que hacer es darle un vaso de agua fresquita, dice siempre alguien.

Mi querido y recordado Pocke, que estuvo un tiempo de vigilante de la playa, cuando yo le preguntaba cómo se las arreglaba con su cojera para acudir rápidamente a axuliar a alguien, me decía: es que yo sólo hago el boca boca.

En fin, que aunque el flato no tenga nada que ver con los mareos ni las lipotimias, nosotros los ayamontinos vamos a seguir llamando flato al desmayo, al desvanecimiento. ¿Qué le ha pasado a Juan el Costalero que estaba tendido en el suelo?. Na, que le ha dado un flato.

Flato el que le va a dar al que haga el macrocartel que estamos preparando, que según me informa un asíduo bloguero va a ser obra del inefable "Piopam". Ojalá, porque ya se va mereciendo que le encarguen el otro, a ver si rompe la racha.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 56. Hoy: Los poceros

por mojarrafina el 28/01/2009 01:24, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Ni el dicionario Rae ni el Muñeco Diabólico nos ofrecen mas definiciones del sustantivo pocero que las relativas a las personas que construyen pozos, los mantienen y los limpian. Por si acaso con "s" venía algo más, sólo nos dice que posero es persona poco clara, que obra con poca naturalidad, y por último, con "z", nada de nada.

Así que lo de pocero para designar a la persona que se encarga de cuidar los barcos cuando permanecen atracados al muelle de salida en salida, durante los vendavales o incluso durante los paros biológicos o intertemporadas, nada sabemos de manera oficial, por lo que tenemos que concluir que tal vocable pertenece a nuestra peculiar forma de hablar.

Parece fácil la labor de un pocero, dado que el barco no está navegando, pero no lo es por la gran responsabilidad que conlleva la profesión dado, por ejemplo, que los barcos pueden deteriorarse mucho estando atracados al colisionar con el muelle, y de ahí que haya que estar muy pendientes de que eso no ocurra; tampoco resulta cómodo dormir en un barco, y acarrear todo el avituallamiento que se necesita para un tuno en la mar.

Es un trabajo penoso, muchas noches de grandes vientos, de vendavales, esperan a los poceros en el muelle. Yo siempre he sido amigo y he sentido admiración por estos profesionales, en particular por dos de ellos a los que desde aquí mando un fuerte abrazo, ya andan los dos jubilados, pero fueron grandes profesionales y queridos por todos los del gremio marinero. Me estoy refiriendo a Manolo Arenas y a Juan el Pancho. Un abrazo a ambos.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 55. Hoy: Llegá y topá

por mojarrafina el 27/01/2009 00:08, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hay diversos refranes que pueden ponernos en contacto con esta expresión tan ayamontina de llegá y topá. Por ejemplo, más vale tarde que nunca, llegar y besar el santo.

Llegá y topá es una expresión que podemos ponerla en contacto asimismo con los criterios de oportunidad, oportunismo, cálculo, incluso con la que citábamos anteriormente en este mismo blog, con aquel aprovechar el aguaje. Si observan bien la fotografía, verá a un presunto pasajero de un tren sentado en un banco de la estación con unos paquetes a su lado. Todo nos da a entender que  no quiere perder el tren y se va a la estación con mucho tiempo de antelación. Bueno, pues hay quien lo hace de forma bien distinta, los que nunca tienen prisas, los tranquilos, los cojonatos, que además tienen la suerte de no poder ningún tren ni nada de nada, porque lo suyo es eso, llegá y topá. Seguro que cuando la persona de la foto suba al tren y sienta el silbido o la señal de marcha verá desde la ventanilla como llega alguien que con el tren ya moviéndose, echa mano a un estribo y arriba se dijo. Eso es llegá y topá.

Los hay también que se enteran que la hermandad del Descendimiento ha organizado una sardiná en la Casa del Niño para los costaleros, y haciéndose el longui se llega por allí. ¿Qué haces por aquí?, le pregunta alguien. Nada, contesta, echar un vistazo a este paño del Baluarte que se ha recuperado. Pues mira, le dice el otro, si quieres, pasa, que estamos dando una sardiná. El tio entra cuando ya los que han asado las sardinas están azollamaos y todo el mundo se dispone al yantar. Entonces se arrima, se sienta y a comer. Alguien dirá entonces: este tío, no sé como se las arregla, pero ha sido llegá y topá.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 57. Hoy: ¿Vaconvidá?. No, voy con Furnié

por mojarrafina el 25/01/2009 14:42, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Traemos hoy un diálogo graciosísimo que hizo fortuna en su época, pero la cosa, para la gente joven, necesita una explicación.

Verán: en tiempos de la oprobiosa lógicamente no existían los sindicatos, o mejor dicho, había uno sólo, el llamado sindicato vertical, era paradójicamente un sindicato del propio gobierno, un paripé. En Ayamonte, en la calle Lepe, esquina a Jovellanos, estaba ubicada la oficina de la CNS (Central Nacional Sindical), y en ella trabajaban buenos y recordados ayamontinos, a pesar del régimen, y aun nos viven por fortuna Manolo Rosa, Manolo Guerrero, Isidro y no recuerdo si alguno más. Al frente de aquella antigua oficina dos paisanos ya desaparecidos: Antonio Fournier (en el vulgo "Furnié") y el Sr. Vidal, de cuyo nombre no tengo certeza pero que seguro su hijo Antonio me lo aclarará hoy mismo. El ingenio del pueblo construyó el diálogo gracioso que hoy traemos a colación dentro de lo que es nuestra peculiar foma de hablar.

Cuando alguien pide a otro, a un amigo se entiende, tomar un vaso de vino juntos, lo normal es que le diga: "¿vas a convidar?", y si el otro no está muy dispuesto dará alguna disculpa. Pues bien, en Ayamonte, allá mediados el pasado siglo, cuando alguien pedía a otro que lo convidara y lo decía de forma muy andaluza sonaba así: ¿"vaconvidá",? lo que nos lleva a pensar que se está diciendo ¿"vas con Vidal"?. Y aprovechando la fonética, el parecido entre las frases, el que no quería convidar contestaba:"con Vidá no, voy con Furnié", que eran los apellidos de aquellos dos inolvidables funcionarios. No me digan que no resulta ingeniosa y graciosa la ocurrencia.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 53. Hoy: El aguaje

por mojarrafina el 21/01/2009 11:07, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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De vez en cuando los buenos amigos y seguidores de este blog me recuerdan palabras, acontecimientos y naturalmente yo los tengo siempre en cuenta. En este caso es mi amigo de toda la vida y que para colmo hoy compartimos esa segunda paternidad de ser abuelos de la misma nieta, Antonio Boza, quien me recuerda la palabra que hoy comentamos.

Vamos a ver, en muchas ocasiones he dicho que nuestra peculiar forma de hablar está unida en multitud de ocasiones a lo que es la vida esencial de Ayamonte: el mar, la pesca. Existen varias formas de referirse al fenómeno de las mareas: bajamar, pleamar, reverso, repunte, marea alta, marea baja. Y en Ayamonte...el aguaje.

Recuerdo a un señor de la familia de los Peseta que era muy aficionado a pescar con aperejos en el río, seguramente junto al también desaparecido Pepe el Moro, eran los mejores, por varias razones, porque sabían manejar bien los aparejos, porque sabían que carná poner en cada momento, etc., pero sobre todo porque...aprovechaban todos los aguajes. Al Peseta se le decía que tenía mucha suerte y él contestaba siempre: sí, pero para pescar esto he tenido que echar un día entero, noche y día, aguantando cuatro aguajes, que eran las dos pleamares y las dos bajamares, pues dicen que el repunte de las mareas, es decir, cuando rompen a subir o a bajar, es el momento ideal para pescar.

Y como siempre, los ayamontinos extrapolamos los términos marineros a otras ocasiones. Voy a quitar un número para el médico, pero como no tengo prisa porque es una revisión, aprovecho el aguaje de final de la mañana, que ya no hay nadie. Así que aprovechar el aguaje es aprovechar una ocasión propicia para hacer algo, lo mismo que se evita el aguaje según nos suponga inconvenientes.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 51. La charanga

por mojarrafina el 18/01/2009 13:13, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Según nos informa el dicionario de la Rae, el término charanga responde al de una banda de música formada por instrumentos de viento y percusión. También son conocidas así las bandas de música, sea cual fuere su composición sin son de carácter jocoso.

Por mucho que he buscado, no he encontradonada, ni en la Rae ni en el Muñeco Diabólico, que ni siquiera por aproximación refiera la palabra charanga en relación con una fábrica de salazón y de exportación de pescado. Por eso creo que esta palabra es eminentemente ayamontina, porque así denominamos desde siempre los ayamontinos, a las múltiples fábricas de salazón de sardinas, las riquísimas sardinas estivás que son generalmente conocidas por sardinas en arenque. Estas fábricas, no todas, pero sí algunas, se dedicaban también a la preparación de pescado fresco para su exportación.

Contamos el pasado siglo con catorce fábricas de consevas de pescado y un gran número de charangas. Quiero recordar las siguientes en la seguridad de que me dejaré algunas atrás, pero espero que los blogueros se ocupen de llenar el vacío. Empecemos por la hoy conocida por calle "de la Moda": la de Antonio Jesús, Manolo el Petenero y paco Silgado. En calle Padre Avarez: Gerundina, Lázaro, Pimpin, que daba al muelle; calle Luis Braille: Amorós y Antonio Alí; en el Muelle de Poniente: Trini González y Paco Ortega y Silgado; en el Muelle Norte: Pacto el Práctico, Manolito Lorenzo y Cristóbal Chalé; y ya las más "urbanas", en la calle Lusitania la de Félix Cruz, y en la calle San Atonio la de Pepito Mora.  Me salen quince, pero ya verán como alguien apunta alguna olvidada.

En cuanto a la otra charanga,  la del Lunes Santo, hago una llamada para que en su día tengan en cuenta a la charanguista que saldrá en la foto, que no me negerán que tiene estilo. Se lo he dicho al "Mojama", pero me dice que ya está retirado, que hable con Juan "el del hotel", así que esta tarde se lo diré en el campo de fútbol.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 50. Hoy: Los toreros

por mojarrafina el 16/01/2009 12:16, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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No teman los antitaurinos, que no vamos a hablar de la fiesta de los toros; ni tampoco los taurinos, porque tampoco vamos a hacerlo de forma negativa. Lo de los toreros ayamontinos, una expresión propia de nuestra peculiar forma de hablar, va por otros caminos.

Durante el pasado siglo, los niños ayamontinos nos teníamos poco menos que inventar nuestros juegos dada la penuria económica del tiempo. Todo era manual, todo invención, en fin, juguetes que nos servían, no como hoy que somos nosotros los que servimos a los juguetes, que nos dominan con sus automatismos.

Lo de los toreros era pués, un juego, que no tenía nada que ver con el arte de torear, aunque muchas cajas de cerillas venían decoradas o ilustradas con motivos taurinos, como las que verán en este artículo. Consitía el juego en aprovechar, previo recorte, las tapas de las cajas de cerillas, o de mixtos, o de fósforos, y con ellas hacíamos una mocha; una vez sorteados los turnos, nos colocábamos bien ante una balda de una fachada, bien ante la boca de desagüe de una azotea, esos caños de salidas de agua que ya casi no se ven. Los toreros que quedaban arriba de la balda o dentro del caño suponían la ganancia o pérdida del tirador.

Yo solía jugar en la calle Olivo, el Peñón, y junto a mi casa había dos caños muy propios para el juego, el de la fachada de Patrocinia y el de María Cruz, también conocida por María Piris, que era mi madrina. Durante el recreo en la escuela de los Marinos la barda predilecta era la del antiguo edificio de las contribuciones.

¿Han oído ustedes hablar de un juego más pacífico?. Seguramente no, pero no crean que todo era así, también los teníamos brutos y con denominación propia, pero lo dejaremos para otra ocasión.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 49. Hoy: El barui

por mojarrafina el 14/01/2009 11:12, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Ya dije al tratar la expresión "hay jureles", que el jurel es a los cupleidos lo que el barui es al jurel en su connotación de frio. Y digo esto porque lo de jureles se refiere al frio en general, y claro está que todo lo general deviene en estadios concretos al fijarse la expresión en un campo de actuación determinado. Así, del frio intento nace lo de hay jureles, y una vez que hay jureles se desmenuza la expresión en otras menores, concretas, como frieza y, en el caso que hoy tratamos, el barui.

¿Qué es el barui en la peculiar forma de hablar de los ayamontinos?. Muy sencillo, el barui es ese frio concreto que nos entra por el cuello y por las cervicales, más concretamente por la nunca que nos obliga a levantarnos el cuello de la zamarra o ajustar la bufanda.

Hemos traído a este artículo una preciosa foto de la fachada de la iglesia de las Angustias, de sabor antiguo, cuando todavía existía la puerta del coro que daba al exterior antes de instalarse las cristaleras de colores, porque precisamente la calle Ainé Carbonell, especialmente en el tramo que va desde la intersección con Angustias hasta arriba del todo, por aquello de recoger los vientos del norte y de poniente, sea al bajar, sea al subir, en los días de frio el barui hace acto de presencia. Observen ustedes cuando llegue Semana Santa, si la noche es fria, como casi todo el mundo, cuando están en ese lugar esperando que se recoja la cofradía mantienen una postura de hombros levantados, como si quisieran esconder la cabeza en los mismos y los cuellos arriba del todo.

Mucho barui que sufrimos los pobres que íbamos a la Casa del Niño a tomar el desayuno gratuito. Los otros que no fueron nunca, esos no sufrieron el barui, esos desayunaban en el Bar Jerez. ¿O sí fueron?. Vaya usted a saber.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 48. Hoy: Hay jureles

por mojarrafina el 12/01/2009 21:50, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Vamos con esta expresión antes de que se vaya este intenso frio, si nó después no vale. Empecemos diciendo que el jurel o chicharro es un pescado azul, muy graso, por eso antes se desaconsejaba en la dieta hasta que se ha averiguado o descubierto que esas grasas lejos de ser perjudiciales para la salud son beneficiosas, para que luego digan aquello de las ciencias exactas o que las ciencias están sustentadas en el empirismo. Mira que si un día se presentan diciéndonos que el tabaco es bueno. En fin, Pilarín.

A lo que vamos, el dicho jurel, muy abundante en nuestras costas, es de la familia de los cupleidos, que viven en grandes bancos y de ahí que sus capturas sean muy abundantes. Aclaro esto porque hablando de frio diremos que los jureles son a los cupleidos lo que el barui es a los jureles. ¿Que qué es el barui?. Paciencia, dentro de unos días lo trataremos, pero ya les adelanto que es una especialidad de jureles.

Decimos los ayamontinos eso de que hay jureles cuando hace mucho frio, y lo primero que ustedes se preguntarán es qué tiene que ver una cosa con otra. Sinceramente, tampoco lo sé, aunque una pista me da el "Muñeco Diabólico" cuando aclara que el tiempo o temporada del jurel va desde principios del otoño hasta bien avanzado el invierno,  por lo que podemos llegar a la conclusión de que los antiguos ayamontinos denominaron jureles al frio precisamente porque tanto el frio como el jurel dan la cara en esas dos estaciones. No puede ser más lógica la cosa, como todo lo que hacían nuestros antepasados, que para eso eran ayamontinos, pazguatos y finos.

Por cierto, ¿recuerdan los viejos ayamontinos lo de los "jurelitos pios"?, porque los jóvenes creo que ni idea, así que pensando en ellos diremos que los jurelitos pios los llamábamos así porque eran muy pequeños, inmaduros que se diría hoy, fritos estaban de muerte y secados al aire para comerlos después acompañado de un buen lingotazo no digo ná.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 47. Hoy: Los colorines

por mojarrafina el 03/01/2009 12:26, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Antes de nada, aprovecho para agradecer a todos los asistentes a la conferencia de anoche la atención prestada y por supuesto, sus sinceras felicitaciones. Me resultó grato encontrarme con ayamontinos ausentes que a pesar del tiempo y la distancia me recordaron palabras, expresiones, juegos de nuestra niñez y juventud, señal evidente de que conservan el amor a Ayamonte allí donde están. Una de las palabras que me pidieron recordara en este blog es la que hoy comento: los colorines.

Los colorines es la versión de los ayamontinos, con nuestra peculiar forma de hablar, del popular e inolvidable TBO, aquella revista infantil, aquella encuadernación inolvidable que nos presentaba personajes que aun permanecen en nuestro recuerdo, como el Guerrero del Antifaz, El Espadachín Enmascarado, Roberto Alcázar y Pedrín, el Cachorro, Hazañas Bélicas, el Capitán Trueno, además de los de género cómico, como el llamado propiamente TBO. Ahora, como ocurre con casi todo, olvidando nuestro Román Paladino, muchos convierten la palabra TBO en la anglosanona de comics. Pero los ayamontinos pasamos de esas pamplinas y seguiremos llamando a estas encuadernaciones colorines.

Eran semanales, y normalmente se adquirían en la librería de doña Genara, en la calle Rompeculos, y todos esperábamos expectantes a leer las nuevas aventuras de nuestros personajes favoritos. El mío era el Guerrero del Antifaz, que al final nunca supimos si acabó con su eterno enemigo, Ali Kan, y si éste era en realidad su padre a pesar de ser musulmán.

De los colorines femeninos no recuerdo ningún título aunque la verdad es que había muy pocos. Espero de la buena memoria de "Magodi" y de "Locar" aporten alguno.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 46. Hoy: el purmunía

por mojarrafina el 30/12/2008 21:32, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Tratamos hoy una de esas palabras rabiosamente ayamontinas que suena como si se pronunciara incorrectamente la palabra pulmonía, pero no es así, lo del purmunía ayamontino va por otros derroteros.

El purmunía es un indivíduo bastante sinserví que no obstante se suele meter en berengenales de los que sale siempre mal parado. Qué se puede esperar de un purmunía de estos, es una frase muy utilizada en Ayamonte para referirse al tipo que estudiamos. Se le encarga, por ejemplo, que organice un campeonato de tute y cuando llega la hora no hay suficientes barajas ni mesas, y ello sólo puede ser obra de un purmunía en toda regla.

También llamamos purmunía al cuentista que hace lo que hace todo el mundo y quiere dar a entender que sólo lo hace él. En España, concretamente en Santiago de Compostela existe una tradición, la del cabezazo o croque en gallego. Todos los visitantes de la catedral, al entrar por el Pórtico de la Gloria, lo primero que hacen es darle un cabezazo al Santo dos croques, siguiendo una tradición que cuenta como los estudiantes de Santiago, antes de los exámenes realizaban esa ceremonia para que el santo les iluminara.

Pues bien, no hay peregrino que no se quite una foto del momento del cabezazo. Pero hay que ser purmunía para ir por ahí enseñando a todo el mundo la foto en cuestión como si fuese el único que lo ha hecho. La foto que ilustrará este artículo me la ha mandado al correo el purmunía que aparece en ella. Pero hay una cosa en la que quiero que ustedes se fijen y me contesten: ¿quien tiene más cabeza, el Santo dos croques o el purmunía de la foto?.

Un abrazo, Franquito, y gracias por tu buen sentido del humor.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 45. Hoy: No se te arza el alma

por mojarrafina el 29/12/2008 10:56, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hemos estado viendo estos últimos días imágenes estremecedoras de grandes temporales, generalmente de nieve, que han dejado incomunicados a cientos de pueblos en toda la meseta norte. Carreteras cortadas, caravanas interminables, etc., han sido las imágenes más vistas.

Por otro lado, los reportajes sobre las compras navideñas también han proliferado, lógicamente, en estos días. Ayer decía una señora en el Reina del Salón que había estado en el Carrefour de Cartaya y la zona de juguetes había sido arrasada. Yo había estado allí unos días antes y estaba repleta. Lo que ocurre es que, bien por decidia, bien por falta de liquidez, las compras no suelen hacerse hasta última hora.

Y eso es lo que le ha pasado al individuo de la foto que ilustra este artículo. No se le ha ocurrido nada más y nada menos que salir a comprar, y todo de una vez, en un día de nieve, hielo y viento. Ahí lo tienen, atravesando la calzada sin siquiera saber a donde irá a parar, cargando más paquetes de los que puede llevar.

Pero esos no es lo peor, lo peor es la actitud de las personas que seguro hay alrededor o dentro de los vehículos, que no hacen nada por ayudarle.

Si un ayamontino estuviese presente diría aquello de "por Dios y por la Virgen del Carmen ¿es que a nadie se le arza el alma para ayudar a ese muchacho?.

Espero que a usted, amigo bloguero, se le arce el alma y vaya el proxímo viernes dia 2 a la Casa Grande, donde a las 8,00 de la tarde pronunciaré una conferencia sobre la peculiar forma de hablar de los ayamontinos.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 44. Hoy: el zampuzo

por mojarrafina el 27/12/2008 11:14, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Se trata de una de las palabras más sonoras de nuestro peculiar vocabulario.  Lo más que he encontrado acerca de ella es que se trata de la acción de zampullar, que es como zambullirse. El Internet aparece una señora o señorita que para mi satisfacción y creo que la de todos nos dice que la palabra zampuzo no la ha encontrado en parte alguna, pero que la ha oído en Ayamonte.

Los ayamontinos llamábamos zampuzo a una especie de tasca -hoy el bar La Competidora- ubicada en la esquina de las calles Zamora y Rodrígo de Jerez, bajo el atractivo balcón floreado de la familia Chalé. Su dueño más antiguo se llamaba José, y de ahí que fuera conocido como José el del Zampuzo; después pasó a manos de su yerno, el señor Garrido, que era funcionario del Ayuntamiento, y siempre contando detrás del mostrador con el y siempre agradable Ismael, y ya más tardíamente un  buen amigo que emigró y ha vuelto a Ayamonte de la familia de los Peseta.

Por dos servicios destacaba tal taberna o tasca, a saber, por lo que en ella se bautizó como "beti", que era un vaso de vino con vermut, y por las incomparables aceitunas aliñadas, inigualables e irrepetibles, pues según se decía su autor se llevó la receta a la tumba. Por otra parte, normal para la época, el fiado era otra de las características del famoso zampuzo.

Tuve la duda de si incluir este artículo en esta página o en la de recuerdos, creo que en las dos viene bien y como en esta nació para Gaceta de Ayamonte, aquí la dejamos.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 43. Hoy: el cacato

por mojarrafina el 17/12/2008 17:50, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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He procurado ilustrarme bien en este caso, como en todos los dudosos porque los amigos hispanoamericanos nos dan tantas lecciones de gramática, de sintaxis, de semántica, de lengua, en definitiva, que entre ellos casi siempre se encuentra una referencia. Nuestro diccionario no contempla la palabra cacato, que quede claro.

Se trata al parecer de un vocablo de origen francés que llegó a la República Dominicana a través de  Haití y que viene a designar a un tipo de cacatúa. Sin embargo, por razones que desconozco, los ayamontinos antiguos, con su peculiar forma de hablar, vinieron a designar con tal vocablo a un zapato, así que el cacato es un zapato.

Todo ello centrado en un juego infantil llamado precisamente "mira el cacato". Se trataba de hacer un coro sentados en el suelo, alguien se sacaba un zapato y lo lanzaba al aire, si al llegar al suelo lo hacía boca arriba o boca abajo el juego consistía en sí en reirse o no al decir "la madre" esta frase: "mira el cacato, míralo bien, por la puntita del pie". Si al caer de una determinada forma había que permanecer serios, la madre trataba de hacer reir a los jugadores y el que se reía pagaba una prenda, que podía ser otro zapato, el cinturón, el pañuelo, en fín, lo que fuere. Para recuperar la prenda tenía que pagar un reto, que podía consistir en algo extravagante o también normal. Era propio decir, que le de un beso a fulanita o a fulanito.

Cualquierilla ve a los niños de hoy jugar al cacato. Un día vamos a organizar un cacato al final de la calle Huelva, a las puertas del taller de Morales, jugaremos los dos hermanos, más Franquito que vive por allí cerca y todo el que quiera participar. Lo pasaríamos bien, seguro.

Lo que yo no sabía es que Busch fuese aficionado a jugar al mira el cacato con los chiies.

 

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 41. El nombramiento

por mojarrafina el 12/12/2008 00:47, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Me gusta esta palabra con locura, es tan marinera, tan ayamontina que me chifla. El quid de la historia es que existe una confusión entre dos palabras sinónimas: título y nombramiento.

El título es el testimonio o instrumento dado para ejercer un empleo, dignidad o profeión. Por ejemplo, título de licenciado en Bellas Artes, título de profesor de auto escuela, título de graduado social, etc.

El nombramiento, por su parte, es una cédula o despacho en que se designa a alguien para un cargo u oficio. Por ejemplo, a un señor con título de licenciado en Derecho se le nombra asesor jurídico de una determinada empresa. Hay una conexión inseparable entre título y nombramiento, por lo menos en esencia porque luego en la práctica ya sabemos qué pasa, si nó, asómense ustedes a los ayuntamientos y observen los nombramientos de secretarios, interventores, etc. que no cuentan con la titulación debida. En estos casos el nombramiento deja mucho que desear, aunque en la práctica funcione, al menos en interés de más de uno.

En Ayamonte, en el ámbito marinero nunca de utilizó la palabra título, sino nombramiento. Así se decía: fulano va de patrón en tal barco sin nombramiento, ciclano tiene nombramiento de patrón de altura pero lleva un barco de bajura, perengano tiene nombramiento de motorista. En realidad, se trataba de personas con titulación a los que, en base a la misma, se les otorgaba el nombramiento para ejercer el concreto cargo de patrón, maquinista, motorista y otros.

Mi padre tenía título de patrón de bajura pero estuvo muchos años llevando un barco  para el que se necesitaba título de patrón de altura. El truco era el siguiente: como para ejercer de patrón de pesca no se requería título alguno, se enrolaba como tal, y Juan Ventura, al que recientemente hemos dado el último adiós, que tenía título de patrón de altura así se enrolaba. Así, la Ayudantía de Marina libraba para mi padre el nombramiento de patrón de pesca y para Juan  Ventura el de costa. Después, en la práctica, Juan iba de patrón de pesca y mi padre de costa. Y es que ya se sabe que aunque no sea cierto, el que hizo la ley...

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 42. Hoy: ¿Y tú como andas de lo tuyo?

por mojarrafina el 06/12/2008 14:50, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hombre, ya sabemos que esta frase no es exclusiva de nuestra peculiar forma de hablar puesto que la oímos en otros lugares, pero no es menos cierto que los ayamontinos la utilizamos mucho, de ahí que la traiga a esta página tan nuestra.

Es raro el tema de conversación que no termine con la consabida pregunta: ¿como estás de lo tuyo?. Tal pregunta es una puerta abierta a todo tipo de especulaciones por parte de quien la oiga y sea ajeno a los que hablan, porque lo primero que vamos a preguntarnos qué es lo que le pasa a fulano o a fulana, qué es lo que tiene, en definitiva, que es lo suyo y por qué se le pregunta con tanto interés. De inmediato pensamos que la cosa será grave, porque si se tratase de un simple resfriado o de un dejince, preguntaríamos: ¿como andas del resfriado?, ¿como te vá con el dejince?.

Así que eso "de lo tuyo" se convierte en un enigma que nos disponemos a descifrar como sea. Y entramos en un sitio y en otro y nos cruzamos con unos y con otras y no paramos de preguntar: oye, ¿tú sabes qué le pasa a fulanita?, pues esta mañana he oído que le preguntaban por lo suyo, no sabía yo que estaba tan grave. Y así se va inflando la cosa cuando al final sólo se trata de una forma, de una peculiar forma de hablar que en definitiva no encierra ningún secreto al menos importante.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 40. Hoy: la restrallera

por mojarrafina el 02/12/2008 12:49, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Gracias a la inestimable colaboración de  mi buen amigo Pepe Morales Reyes, el mecánico del Callejón del Gringo, ha aparecido en mi colección de palabras ayamontinas esta de la restrallera, que a decir verdad, la tenía olvidada. Hoy es muy difícil, por no decir imposible, encontrar este producto en los quioscos, hoy se venden petardos estruendosos que parecen más propios de los tiempos actuales. En una limpieza general, mi mujer encontró en la casa una pequeña muestra de restrallera, así que cuando regrese el gran Javi Martín, meteremos la foto en este artículo.

La restrallera debemos situarla en el ámbito de los petardos, aunque genuinamente no lo sea. Se trata de unas gotas mezcla de azufre y pólvora que se pegan a una tira de cartón y al restregarlas sobre un sólido, estalla en múltiples chispas como si se tratase de fuegos artificiales en miniatura, y a medida que va ardiendo se le atiza con la mano para que no pierda fuerza.

En mis tiempos de niño jugábamos mucho con las restralleras que podíamos adquirir en los carrillos de seña Antonia o de Carmelo y a pesar de lo espectacular del juego este resultaba practicamente inofensivo.

Lo dicho, hoy en vez de restralleras tenemos petardos, que dice la Autoridad competente que está prohibida su venta, pero lo cierto es que llegadas estas fechas próximas a la Navidad proliferan de lo lindo.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 39. Hoy: una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa

por mojarrafina el 01/12/2008 13:39, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy tratamos una frase muy ayamontina, propia de la más alta escuela filosófica de la Antigüedad, vamos que ni a Platón ni a Aristóteles se les hubiera ocurrido algo semejante.

Hace unos días, me encontré con un pariente y para matar la curiosidad le pregunté si su hermano se había separado de la mujer o esta había muerto, porque lo veía salir con otra señora. Mi pariente me dijo que había enviudado y que ella también era viuda. Para tirarle de la lengua le dije: yo a tu hermano lo veo ahora muy salingón y muy bailón, cuando con su anterior mujer no iba a ninguna parte. Y me contestó: es que ella es muy bailona.

Es verdad, desde la creación de los Centros de Días para Personas Mayores muchas viudas han salido pero que muy bailonas, no sabemos si porque sus anteriores maridos las tenían metidas en la casa y lo del bailongueo lo llevaban en la masa de la sangre o por qué otra razón, lo cierto es que los anuncio de bailes proliferan,  incluso tengo entendido que hacen excursiones a Portugal. Yo me alegro por ellas, que sean felices, aunque también es cuestión de indagar el motivo de tal radical cambio en sus nuevas parejas masculinas, que antes no bailaban ni "Paquito el chocolatero" en la diana y ahora no se pierden un baile.

Siguiendo con la conversación con mi pariente le dije: mira, yo comprendo que tu hermano haya buscado y encontrado otra mujer para no encontrarse solo, pero... y sin dejarme contestar, me espetó: mira, primo, te voy a decir mi opinión. Que se busque una compañera me parece bien, que salga y se pasee también, incluso que baile. Pero to los días, to los días de meneo no me parece bien. ¿Por qué?, le pregunté,  y sin dudarlo un momento  me dijo: porque una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa.

Y ahí quedó la filosófica frase, para nos anales.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 38. Hoy: la cosa tiene cacaruca

por mojarrafina el 20/11/2008 14:15, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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En mi libro "La peculiar forma de hablar de los ayamontinos", que por cierto, estoy preparando una nueva edición ampliada a más de 50 nuevas expresiones, definía la cacaruca como "extrema dificultad que encontramos en la resolución de un conflicto".

Los que ya somos mayores encontramos grandes dificultades para el manejo de las nuevas tecnologías, no se pueden ustedes hacer una idea de las veces que el técnico diseñador del blog, el inefable Javi Martín, me tiene que sacar de culera por mis torpezas.

Recuerdo aquellas tarjetas piratas que proliferaban cuando salió en antena por primera vez el Canal plus. Estaban por todas partes, de tal forma que la cadena tenía que proceder a realizar contínuos barridos para inutilizarlas. Yo pensaba entonces que era cosa de informáticos, pero no era así, se trataba. en los casos que yo conocí, de alumnos de FP, que las hacían con una facilidad pasmosa.

Con los relojes que venden los moros pasa lo mismo, con dos botones tienes que generar muchos servicios, así que el remedio para conseguirlo consiste en esperar a que el niño venga de la escuela y asunto terminado, en un plis plas reloj en marcha con todas sus prestaciones.

Pero la cosa de precocidaz está alcanzando límites insospechados. Cuando vean ustedes la foto que ilustrará este artículo, pensarán que a la niña la hemos puesto ante el ordenador para hacerle la foto. Pues no, ha sido ella la que se ha subido a la silla, y tratando de hacer lo que antes estaba haciendo el abuelo, le da al teclado y al ratón con el dedo índice perfectamente colocado en la ruedecilla, en fin, para asustarse, pues sólo tiene diecinueve meses.

Ante esta situación, y no pudiendo encontrar una explicación medianamente razonable, sólo nos queda decir: la cosa manda cacaruca.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 37. Hoy: el motor de Villarreal

por mojarrafina el 18/11/2008 10:18, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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En uno de los muchísimos viajes desde Sevilla a Ayamonte que realicé durante mi larga estancia laboral en la capital andaluza, al llegar por la carretera antigua hasta el cruce o desvío del puente internacional, pude leer el siguiente letrero: A Portugal por Ferry. Junto a éste, había otro para olvidar: Ayamonte, Barrio Alto. Manda cojones.

Pero vamos con el primero: a Portugal por ferry. Hombre, yo comprendo que las autoridades nacionales, autonómicas, provinciales, no van a tener en cuenta lo vernáculo para anunciar una actividad general, no es que me parezca mal el auncio -el otro sí, el otro, horrendo, cuando ese Barrio Alto tiene nombre propio- lo que ocurre es que choca con nuestra más ascentral cultura, porque de antaño, al menos yo de niño ya lo oía decir, a ese barco que nos lleva y nos trae a Portugal, siempre lo llamamos "el motor de Villarreal". Y es que esos barcos en aquellos tiempos eran tan pequeños que quizás por eso no merecían otra definición que la de mero motor, porque eran eso, pequeños motores que movían pequeños barcos. Así y todo, en mi memoria no existe registro alguno de percance en nuestra navegación fluvial.

En la memoria, paisanos ya desaparecidos como Diego "Rada", Rasco, Rafael Montagut, y otros muchos. Hoy la gente suele utilizar mayoritariamente el coche para ir a Villarreal, pero el personal no le ha dado la espalda al transbordador y muchos días, a determinadas horas, viene bien ocupado. Particularmente, aunque no soy muy amante de ir a Villarreal, cuando voy siempre pongo una condición en mi casa: yo voy, pero nada de coche, en el motor de Villarreal.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 36. Hoy: pegarse un barrigazo en el filo la dársena

por mojarrafina el 14/11/2008 13:17, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Procure usted, amigo bloguero, que ningún ayamontino le imponga el castigo que comentamos, sobre todo en estos tiempos de frio que pela, porque ir hasta el filo de la dársena, echarse la ropa parriba y pegarse un barrigazo en las piedras que forman el filo de la doca tiene aquello que dijimos.

Ya aclaramos en otro artículo que antiguamente lo del barrigazo era en la esquina del convento, por aquella chapa metálica que la protegía y que recordaba aquel fandango alosnero:"calle Real del Alosno, con sus esquinas de acero..."

La frase en cuestión nace para frenar los ímpetus de un trolero, de un chafarmejas, de un purmunía. Anda ya y te pegas un barrigazo en el filo la dársena. Eso es lo que se merecen esos faroleros de tres cuartos que todo lo saben, todo lo arreglan, en todo son expertos, y al final, nada de nada.

Es muy propio de algunos tontos de capirucho andar por ahí tirándose faroles del tipo de "hermos acordado, hemos decidido...", cuando en realidad el tal tiene menos influencia en la hermandad que un gitano en un juzgado, por eso, cuando ha terminado con los faroles lo más lógico es que alguien le diga aquello de: vete ya paí y pégate un barrigazo en el filo la dársena.

Por cierto, que anoche, en la procesión de San Diego los hermanos mayores hicieron casi pleno. Lo que yo les diga, aunque muchos piensen que tengo mala mojarra.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 35. Hoy: el bejoruco

por mojarrafina el 10/11/2008 22:48, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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El bombus terrestri, es un género de himenópteros de la familia apidae que incluye especies conocidas por el nombre común de abejorro. Los abejorros son robustos, velludos, de color negro, algunos presentan bandas amarillas, blancas y en algunos casos naranja. El vello que cubre casi todo el cuerpo es sedoso, con setas ramificadas, plumosas.

Hasta aquí todo muy bien, al fin y al cabo eso lo sabíamos todos de sobra. Pero a los ayamontinos los abejorros -que por cierto, no debemos confundir con los moscardones, que son dípteros- nos importan tres cominos, por mucho que se utilicen en la agricultura por su gran capacidad de polinización. A nosotros lo que nos preocupan son los bejorucos, que son como los abejorros pero más pesados. Porque, vamos a ver, ¿qué pasa cuando un bejoruco se cuela en una casa?, pues nada, que no se va ni con la guardia. Son verdaderamente desagradables, sobre todo por el zumbido que producen y la mala nueve que parecen predecir.

Por eso, los ayamontinos, para desprendernos de los bejorucos, inventamos una fórmula infalible, es utilizarla y el bejoruco tira a carajo sacao por la ventana y no vuelve así. La fórmula va en forma de pareado y dice así: "bejoruco, bejoruco, buena noticia me traigas, y si nó, muerto te caigas". Y claro, como buena noticia nunca va a traer un bejoruco, pues eso, a juí.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 34. Hoy: llevar el piano a la Villa

por mojarrafina el 03/11/2008 12:58, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Cuando traté esta expresión en la desaparecida Gaceta de Ayamonte, hubo quien dijo que no se trataba de una expresión ayamontina. Como respeto todas las opiniones no le dije nada, pero es lo cierto que sí forma parte de nuestro gracejo en el hablar.

A nadie se le oculta el enorme peso de un piano -desde hace mucho tiempo le ponen ruedas aunque creo que hay pianistas que no las quieren- hasta el punto de que los vendedores siempre disponen de varios hombres para entregarlos en los domicilios sobre todo si hay escaleras. Nosotros tenemos uno que nos regaló mi difunta suegra cuando mis hijas estudiaban en el conservatorio y para subirlo a un segundo piso en la calle Padre Alvarez íbamos tres personas y nos quedamos ahogados a mitad de subida, menos mal que pasaba por allí el hijo del recordado Mario, el portugués que era tapicero, y con lo canijo que está yo no he visto nunca a nadie con tanta fuerza. Gracias a él el piano llegó a arriba.

Al peso del piano añaden ustedes la caminata desde la Ribera a la Villa subiendo la calle Galdames, hasta el mismo Solá. Eso no hay quien lo haga, entre otras cosas porque se lleva en una furgoneta, claro. Pero ahí consiste la cosa de nuestro gracejo vernáculo, que cuando queremos escuchar a alguien que está muy cómodo o no destaca precisamente por su laboriosidad, le decimos: ¿tú tienes que hacer algo esta tarde?, él nos pregunta por qué y entonces es cuando le decimos: para llevar el piano a la Villa. Entonces, el tal nos contesta: que lo lleve tu.......... con el..........

Miren ustedes detenidamente la foto que ilustrará este artículo y díganme: ¿creen que alguno de los fotografiados está ya en condiciones de llevar el piano a la Villa?.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 33. Hoy: el butre

por mojarrafina el 31/10/2008 20:22, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Difícil tarea resulta definir qué es el butre, una palabra de suyo rara pero muy nuestra, sobre todo en lo relativo al mundo de los niños, pero intentaremos aclararlo aunque sólo sea poniendo algún ejemplo.

El butre sería algo así como un estilo en la forma de jugar a ciertos juegos, como el bolinche, el torero, el trompo, y ya de mayores, por ejemplo, el billar. Observaremos que en todos estos juegos, al menos en el último porque los anteriores han pasado desgracidamente a mejor vida gracias a la play, que hay jugadores que manejan el taco según les conviene por su resultado, hay quienes meten el taco por el hueco que dejan los dedos índice y pulgar encorvando el primero, hay quien deja deslizara el taco por entre esos dos dedos pero juntos y estirados, hay que toma el taco por el centro, a otros les gusta y  les va mejor manejarlo desde atrás de todo; en fin, todo un mundo. Con los juegos infantiles pasaba lo mismo, cada uno lanzaba el bolinche con su butre preferido, disparando con el dedo pular o el medio; se cogía la mocha de toreros de una determinada manera, o se lanzaba el trompo también según la maña de cada uno.

A esa forma de manerar los utensilios del juego es a la que en Ayamonte siempre llamamos como butre. Hay otro butre que ya existía con la oprobiosa pero que con la demo se ha puesto de moda desde hace años, y es el de llevar los dedos de una mano o de las dos en un abaniqueo desde el meñique al pulgar, es un butre que sirve para ramplar con todo lo que haya, si nó que le pregunten a Felipe González como lo dejaron en cueros sus más allegados. Claro que el pobre no sabía nada, simplemente se enteraba por la prensa.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 32. Hoy: guasnío

por mojarrafina el 27/10/2008 18:07, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Habíamos quedado en que tres eran los estados del cansancio general: escarfao, que viene a ser un poco más que cansao; esbochao, que es más que escarfao, y guasnío que es el colmo.

Del estado de escarfao se puede salir facilmente, basta con un poco de descanso, en su caso tomar una cervecita fresca con una tapa en condiciones, desperezarse un poco y  a volver a empezar, con menos fuerza pero listos para reanudar la tarea; del estado de esbochao ya es más difícil salir a corto plazo, ese estado nos pide ya una buena ducha y un yantar que vaya más allá que el simple tapeo; pero, ¿cómo salimos del estado de guasnío?.

Tengamos en cuenta que el que está guasnío es como una pila descargada, que hay que volverla a cargar y del todo para que vuelva a funcionar, no es fácil porque hemos agotado todas nuestras fuerzas incluso abusando de ellas. El estado de guasnío es de una dejadez total, desmadejao que se encuentra uno, sin ganas de nada, incluso de dormir, sólo se apetece estar quietos, estiraos si es posible y respirando suavemente. Como diría un castizo, estar guasnío es estar hecho un trapo. Estoy hecha un trapo hija mía, no tengo ganas más que de esta acostá, diría una señora con cinco hijos y un marido que ayuda poco o nada, al final del día, después de haber puesto y tendido cinco lavadoras.

Pero no es algo definitivo, del estado de guasnío se vuelve, despacito pero se vuelve.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 32. Hoy: todavía no se han lavado las canastas

por mojarrafina el 25/10/2008 19:23, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Procede la larga frase que hoy comentamos del ámbito de la actividad de la pesca de la sardina, y más concretamente del momento de su alijo. Durante tal faena muchos observadores iban calculando la cantidad de botas y cajas que traía el barco, cálculo que por lo demás solía coincidir con el resultado final dada la experiencia de aquellos. Sin embargo, el armador, más interesado en el asunto y, por ende, más precavido, no las tenía todas consigo y por ello decía aquello de "todavía no se han lavado las canastas", dando así a entender que la cosa no había terminado.

De la actividad pesquera pasó la frase a otros menesteres, como por ejemplo, cuando falta poco para que finalice un partido de fútbol y alguien canta victoria de antemano. En ese momento otro lo corregirá diciéndole: espera a que el árbitro pite el final, que todavía no se han lavado las canastas.

Ocurre muchas veces en la vida que cantamos victoria por anticipado o damos por hechas las cosas sin pensar que existen multitud de circunstancias que hacen que estas tomen un giro inesperado en el momento menos pensando, que por cierto, suele ocurrir  con el menos oportuno.

El "todavía no se han lavado las canastas" es para mí una de esas expresiones de la peculiar forma de hablar de los ayamontinos con más sentido, con más contenido filosófico.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: esbochao

por mojarrafina el 21/10/2008 12:22, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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La palabra esbochao, junto a escarfao y guasnío, vienen a formar una trilogía de lo más ayamontino, de ahí que , para aprovecharla bien, aquí en el blog la tratemos por separado. Hizo la trilogía fortuna en aquel programa de Canal Sur "Los pueblos" al que tuve el honor de asistir para hablar de mi libro "La peculiar forma de hablar de los ayamontinos", que por cierto, en vista de que la Hermandad de la Lanzada, a pesar de haber transcurrido más de diez años de su publicación aun no se ha decidido a sacar la segunda edición a pesar de la demanda popular, estoy preparando esa segunda edición, que será corregida y ampliada respecto de la primera, y así podré complacer a todos aquellos que día a día me demandan el libro, que por cierto se agotó a los pocos días de ponerse a la venta.

Bueno, a lo que vamos, la palabra esbochao que hoy a traemos a colación viene a situarnos en una determinada fase del cansancio físico, aquella que va del de escarfao al de guasnío. ¿Por qué lo de esbochao?. Muy sencillo, porque aquí, en Ayamonte, solemos utilizar términos marineros o marinos para casi todo. Así, decimos que un pescado está desbochao cuando trae las tripas por fuera, cuando por cualquier razón le ha reventado el buche, que es precisamente la sensación que sentimos cuando estamos excesivamente cansados, cuando hemos pasado la fase de escarfao.

En Ayamonte vivimos todos los años un acontecimiento pintoresco, el de montaje de las casetas de las hermandades en el real de la feria de las Angustias, y digo pintoresco porque con el afán de recaudar lo más posible las hermandades no recurren a profesionales, sino que son los propios hermanos los que realizan la árdua tarea. ¿Qué ocurre entonces?. Que al no dominarse los distintos oficios que se requieren para el montaje, el esfuerzo es considerablemente mayor, y así vemos en la foto que ilustrará este artículo, a un señor con mono azul, que es de esos currantes de verdad de toda la vida, en apariencia cansado, y el señor que está sentado, que es verdad que trabaja lo suyo, lo ha hecho toda la vida por su hermandad, no es menos cierto que también adorna bastante la cosa (de casta le viene al galgo, dice el refrán), y ni corto ni perezoso se sienta en un palé en actitud de quien está esbochao. La figura de Juan es genuinamente la del esbochao, otra cosa es que lo esté, aunque yo creo que si nó esbochao, por lo menos escarfao si estaba cuando le quité la foto.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: alburraca

por mojarrafina el 16/10/2008 10:38, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Yo no sé de donde ni de cuando proviene el término alburraca, ni por qué los ayamontinos de antaño llamaron así a las meduzas. Desde luego, lo que no tiene sentido es esa cursilería cateta de llamarlas "aguaviva", que es del todo una contradicción con la verdadera esencia del agua viva, que según nuestra Real Academia es "la que emana y corre naturalmente". Ya me dirán si eso lo hacen las alburracas.

De todas formas, y siendo el término meduza bastante difícil de digerir, algún nombre había que buscarle más sonoro, más expresivo, pues es tanto el fastidio que producen las alaburracas que merecen que las tratemos incluso de forma ofensiva, y así suena alburraca, como un insulto, es como si a alguien que se lo merece le decimos hijoputa -que es distinto de hijo de puta-, a la meduza, que es una cabrona y una hijaputa, le llamamos alburraca.

Lo de meduza, según nuestro diccionario, suena así de difícil y enredoso: una de las dos formas de organización de la alternancia de generaciones de gran número de celentéreos cnidados y que responden a la fase sexuada, que es libre y vive en el agua; su cuerpo recuerda por su aspecto acampanado a una sombrilla con tentáculos colgantes en sus bordes.

Ahí es nada, como para que cuando estemos en la playa y nos pique una lindeza de estas vengamos diciendo, me ha picado una de las formas de organización de la alternancia de generaciones de un celentéreo.... anda al carajo, con lo fácil que es decir, me ha dado un picotazo una alburraca.

Y es que donde está el picotazo de una alburraca, que se quite el de las meduzas.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: a piola

por mojarrafina el 15/10/2008 12:29, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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A piola era un juego infantil de niños de mi época. Entonces, como era natural, había juegos de niños y de niñas. Lógicamente los de niños eran más brutos o más bruscos, como el que a continuación  comentamos.

El juego consistía en lo siguiente: uno de la pandilla "se quedaba", es decir, le tocaba pagar la prenda o era la víctima. Se ponía en posición inclinada hacia adelante a fin de que la cabeza, la espalda y la zona lumbar quedaran al mismo novel. Vamos, en la postura que adopta el atleta de la fotografía que ilustra el artículo.

Los demás iban saltando sobre él al tiempo que recitaban unas coplillas, haciendo lo que estas demandaban. Debo aclarar que culá era dejarse caer en la espalda de culo, espolín era dar una patada en el culo al tiempo que se saltaba, y el espolín inglés consistía en dar un rodillazo en el lateral de fémur, poca cosa. Las coplillas, si mal no recuerdo, decían así:

A una una, bebe mi mula. A las dos, anda el reloj. Tercera, jincar rodilla en tierra. Cuarta, la culá que te parta. Quinta, el espolín que te pica. Sexta, pan patecta. Séptima septimoro, un espolín y una culáda al moro. Octava, recibir la entrada con otro espolín y otra culada. Novena, el espolín que te duela. A las diez, el espolín inglés. A las once, llama el conde. A las doce, le responde. A las trece, los panecitos franceses. A las catorce, mi abuelo con un garrote. A las quince, a la niña bonita le dá un dejince.

En este momento la víctima se da media vuelta y se pone de espaldas a los demás con las manos apoyadas en los muslos y a medida que se le pide con la coplilla se va poniendo derecho hasta quedar en postura completamente vertical. Seguía el juego así:

A las dieciséis, montaña. A las diecisiete, más. A las dieciocho, más. A las diecinueve, más. A las veinte, montaña entera.

Otro día comentaremos algún juego femenimo, que no se me enfaden mis blogueras, a ver que pasa con las Jumago, la Maricacique, la Locar, etc. que hace tiempo que no las veo por aquí.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: arbiñocas

por mojarrafina el 13/10/2008 16:54, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

ARBIÑOCAS

Una de las "estampas turísticas" que más caracterizan a los pueblos que presumen de tal, son los letreros cutres. En nuestra ciudad se puso de moda hace ya bastantes años anunciar la venta de cebo para la pesca. Una vez más, el complejo de inferioridad que padecemos en los pueblos  nos mueven al ridículo, porque renunciamos a nuestras propias maneras en orden a complacer a los que vienen de la capital y nos " honran con sus visitas".

Así, como entre nuestros visitantes hay muchos aficionados a la pesca que aprovechan su estancia vacacional para sacar sus cañas, irse al muelle o al espigón de la Punta y echar el rato, a algún que otro avispado se le ocurrió dedicarse a la captura de lombrices y ponerlas a la venta a los turistas mediante un anuncio rudimentario con soporte de cartón o madera que normalmente reza así: "hay sebo bibo".

Yo no voy a criticar las faltas de ortografías, prometí en otro apartado de este blog no hacerlo con personas que no han podido acceder a estudios más avanzados que lo que representan esos carteles, para esas personas siempre mis respetos. Pero lo que sí es criticable es que una vez más renunciemos a nuestros modos culturales, y contando los ayamontinos con el mejor de los cebos, la popular arbiñoca, ofrezcamos cebo, que es un genérico que no dice nada porque en materia de cebos hay infinidad de especies.

La arbiñoca es una lombriz que prolifera en el fango de nuestro rio y esteros y puede cogerse fácilmente a la bajamar. Antes íbamos con una vieja lata de leche condensada y un poco de serrín que habíamos pedido en una carpintería o tonelería, y poníamos las arbiñocas en ese serrín para que permaneciesen vivas y fuesen más fáciles de manejar.

La arbiñoca servía y supongo que seguirá sirviendo, a pesar de los otros cebos vivos, para  la pesca en el río, sobre todo pensando en especies pequeñas o medianas dado que su tamaño viene indicado para empatar anzuelos no muy grandes, pero qué duda cabe que se trata del mejor cebo que podamos encontrar en Ayamonte.

La arbiñoca es un cebo vivo, sí, pero con nombre propio. Pue eso. Nada más.

Y dos cositas más: una, feliz resaca para los que han ido a la feria de Villarreal a comprar navajas extremeñas-portuguesas para ir a pescar, supongo que con arbiñocas; y otra, que no me diga mi amiga Locar que es la primera vez que oye eso de arbiñocas.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: ruames

por mojarrafina el 12/10/2008 14:42, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

RUAMES

Para aquellos que nunca hayan oido hablar de esta expresión ayamontina, les aclararé que viene a ser, referido a los peces, sinónima de inmaduros. Está de moda esto de los inmaduros, de moda desgraciadamente, por el abuso reiterado de muchos pescadores que no dudan en esquilmar los caladeros con tal de obtener una ganancia puntual. Así, el Seprona se ve obligado a actuar tanto en alta mar como en mercamercados y en general en todos los sitios donde se puede traficar con los inmaduros.

Esto es de un tiempo a esta parte, yo recuerdo cuando era niño y joven que en mi casa se comían aquellos "jurelitos pios" que estaban tan ricos fritos como secados al aire, o las pijotitas que se freían con la cola metida en la boca. Pero se ha abusado tanto amén de que se ha incrementado considerablemente la flota pesquera, que hoy nos vemos obligado a seleccionar la pesca para proteger los caladeros.

Bueno, a lo que vamos. Los ruames, es decir los peces pequeñitos, incluso sus larvas, fueron siempre el mayor inconveniente de los pescadores de aparejos y cañas en el Guadiana, y ello era así porque dado la extrema pequeñez de estos peces, acaban con la carná pero no se tragan el anzuelo. Hoy, se oye decir a un pescador, no hay na que arrascar, muchos ruames y no para uno de levantar el aparejo para ver los anzuelos limpios.

Los ayamontinos extrapolamos la expresión ruames de los peces, a la especie humana, y así llamamos ruames a los niños pequeñitos. Es llegar a la Laguna -la mejor plaza infantil del mundo, lo digo yo y basta- para oir a algún viejo ayamontino decir aquello de "da gloria ver tantos ruames juntos". Y es verdad, no hay nada más bello que el mundo de los niños.

A mí, personalmente, la ruame de la foto me tiene quitao el sentío, menos mal que ayuda a la abuela en las tareas de limpieza en la casa.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: a cabichocho

por mojarrafina el 10/10/2008 21:58, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

A CABICHOCHO

Hoy tratamos una de esas palabras que ponen de manifiesto la capacidad de los ayamontinos antiguos de poner nombre a las cosas, a las situaciones, en fin, de acuñar un román especial, una peculiar forma de hablar. El término a cabichocho yo al menos no lo he oído en ninguna parte.

Varias son las maneras de llevar a los hijos cuando estos están casados: en brazos, a hombro, al cuadril...y en Ayamonte, a cabichocho. Consiste la cosa que el chaval se amarine al padre por la espalda y se cuelgue del cuello de éste, que a su vez le agarra por las piernas, así pueden permanecer ambos bastante tiempo, especialmente el que tarda en pasar por delante un paso de Semana Santa. Llevar a los hijos a cabichocho después de una jornada de cansancio, bien en feria, bien en Semana Santa, resulta corriente y los crios lo agradecen porque van, como solemos decir, recochaítos.

Pero a mí hay  una cosa que no me cuadra del todo, y es la siguiente:

Si a cabichocho podemos llevar tanto a nuestros hijos como a nuestras hijas, ¿por qué lo llamamos genéricamente cabichocho y no lo llamamos cabipicha, o cabipicha y cabichocho según los casos?. Muy sencillo, porque los ayamontinos no somos machistas ni sexistas, y se terció cabichocho y ya está. Pues vale y que sirva de ejemplo.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: el toque

por mojarrafina el 09/10/2008 22:06, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

EL TOQUE

Corrían los años sesenta del siglo pasado y el indivíduo de la foto trabajaba en el bufete -por favor, dejen de decir bufé cuando se refieran al despacho de un abogado- de don Trinidad Navarro Nieto, en calle Cervantes 12. Como don Trini era hombre muy activo se ausentaba con frecuencia del despacho, era rara la semana que no tenía juicios en Huelva, en el Comarcal de Isla Cristina, incluso en Sevilla y Madrid llevaba a cabo gestiones propias de la profesión.

Aprovechando esas ausencias, el de la foto, aburrido que estaba, se asomaba al balcón del despacho que da a la calle Cervantes, y arrimando la persiana a la pared, cuando pasaba algún conocido le daba un vozarrón llamándolo por su nombre al tiempo que apretaba la persiana contra la pared lo más que podía y a través de sus ranuras veía al tal mirando hacia atrás para tratar de localizar a quien le llamaba. Después repetía la llamada con otro tono de voz, como de insistencia, y en muchas ocasiones la víctima se recorría toda la calle, de tienda en tienda, preguntando si desde allí lo habían llamado.

Esa práctica fue utilizada por otros con el mismo resultado y de forma espontánea alguien le dio por bautizarla como toque. Aun perdura, hoy muchos jóvenes  la practican. Yo creo que no deja de ser divertido aunque haya gente que se mosquee demasiado. Claro, que tampoco se debe abusar y sobre todo, queridos jóvenes, no molestéis a las personas muy mayores, sólo eso para que nuestro toque siga siendo divertido. Un poco de respeto y basta.

La palabra toque tiene muchísimas acepciones en el diccionario, pero ninguna de ellas refleja una situación como la descrita, así que podemos encuadrarla perfectamente en nuestra peculiar forma de hablar.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: Ir sirgando

por mojarrafina el 09/10/2008 10:41, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

IR SIRGANDO

Vamos primero con la Real Academia Española. Sirgando es un gerundio que viene de sirgar, y sirgar a la vez viene de sirga, que es sinónimo de maroma o cuerda gruesa de las que se utiliza para remolcar los barcos y para otros menesteres de la navegación, tanto por mar como por río. Llevar un barco a remolque no es tarea fácil aunque lo parezca, hay que ponderar muy bien la maniobra, máxime cuando a veces esa operación se lleva a cabo desde tierra con tractores y camiones, como ocurre en los ríos y en los canales. A veces la sirga se utiliza también para jalar de un barco en seco, como se hacía antiguamente en Ayamonte cuando una canúa se tenía que hacer a la mar para ir al mechillón y permanecía en seco a orillas del estero, entonces, con una sirga y un buen  número de hombres se traía la embarcación hasta el agua.

Todo esto lo digo porque la peculiar forma de hablar de los ayamontinos ha cambiado totalmente el sentido de la palabra, su significado más bien, que no en balde se trata de una forma de hablar peculiar.

Para nosotros los ayamontinos, ir sirgando es ir espetao, o como diríamos en román paladino, a carajo sacao, y así atiendo una consulta que me hizo la fiel bloguera "Maricacique". Es decir, que aquella maniobra lenta, bien estudiada, cuidadosamente realizada, nosotros la hemos transformado en todo lo contrario: una maniobra precipitada, sin medida ni cuidado alguno.

Se acerca uno a la puerta del Casino España y pregunta a los que están en la puerta: ¿habéis visto a Fulano?. Y casi al unísono le contestan: bueno, visto visto no sé, porque acaba de pasar por aquí sirgando.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: jampita

por mojarrafina el 06/10/2008 12:50, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

JAMPITA

Uno de los juegos predilectos de los niños de mi época era el del trompo. Consistía en dibujar en el suelo con tiza o simplemente señalándolo si era de tierra, un redondel. Dentro poníamos trompos viejos, ya "maltratados" por el propio juego, y los nuevos los enrollábamos con un cordel al que llamábamos reinal y lo lanzábamos contra los trompos viejos tratando de darle a alguno e incluso partirlo con la puya, puya que solíamos encargar en la fragua de Curro, allá cerca del astillero de Zamudio, abuelo de Juan el Guinga, el gran palangrero de Ayamonte.

Cuando el trompo que usábamos era pequeño y más chato y rerdondo que los otros le dábamos el nombre de jampa o jampita, aunque su  nombre oficial es el de peonza. Así vino derivándose el vocablo que hoy estudiamos hasta llevarlo a la comparación cariñosa de la mujer bajita y de airosos andares. La Rae nos define peonza más o menos así, como persona chiquita, regordeta y bulliciosa.

Era una forma de piropear a las mujeres bajitas. Hoy resulta muy peligroso echar un piropo a una mujer porque corres el peligro de que te tache de machista, aunque yo creo que si el piropo es elegante y gracioso como el que comentamos, a toda mujer le sentará bien aunque no quiera reconocerlo públicamente.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: meterse en un jallao

por mojarrafina el 27/09/2008 11:05, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

METERSE EN UN JALLAO

He buscado por todas partes y definitivamente la palabra jallao no viene en ningún diccionario, por lo que hay que entender que se trata de un localismo y como tal nosotros lo incluímos en nuestra peculiar forma de hablar.

Aclaremos primero: meterse en un jallao es meterse en un follón, en un lío, en una aventura complicada. He oído noticia acerca del regreso político del señor de la foto, el que queda a la izquierda según se mira; el otro, simplemente está ahí. El señor de la foto fue alcalde de Ayamonte y su labor puede ser objeto de mil y un debates en los que no vamos a entrar ahora; creo que para analizar serenamente una labor política tan prolífica y larga tenemos que esperar que pase el tiempo. Todavía de nuestra Guerra Civil estamos oyendo disparates de uno y otro bando, pero yo estoy seguro, si vivo, que mi nieta me contará cosas de esa guerra verdaderamente objetivas y ciertas. Al tiempo.

Bueno, a lo que vamos, que te enrollas mucho. Si don Rafael, que es el señor de la foto, quiere volver es una decisión que todos debemos respetar con independencia de que se desee o no. Pero atrención, aviso a navegantes: recuerden los nostálgicos del poder el ejemplo de Rodrigo Rato, al que tendieron alfombras bordadas para que volviera a la política activa del PP., y guiado por la prudencia y la inteligencia no lo hizo.

Volver, volver, sí, se puede, pero con la frente marchita. el paso del tiempo y otras cosas. Pero volver en estas circunstancias de penuria económica, sin  Fadesa, sin ladrillo, con todas las rotondas echas, con campos de fútbol de sobra, con auditorios inútiles, y con el Titi ejerciendo el nepotismo sin su ayuda, es decir, motu propio, que todo se apende, me parece a mí, amigo Rafael, que es meterse en un jallao.

Hay un refrán que dice: sarna con gusto no pica. Y mi mujer, que es sabia. añade: pero mortifica. Pues eso.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: mariquita azuca

por mojarrafina el 25/09/2008 22:15, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

MARIQUITA AZUCA

Con esto de los barbarismos andamos perdidos, a veces me dan ganas de irme a vivir a Sudamérica porque los sudamericanos sí que saben cuidar el Español, yo me quedo admirado de lo bien que lo hablan y lo bien que lo escriben. Estoy seguro de que en ningún diccionario oficial de ninguna nación de Hispanoamérica se recogen palabras como rocanroll, gay o water. Nosotros sí, y con el mayor descaro del mundo.

Nuestro diccionario nos habla del hombre homosexual definiéndolo como afeminado, es decir, un hombre con maneras de mujer. Un poeta diría hombre con alma de mujer. Y es así y no de otra manera. Pero ahora nos viene la moda gay, una más exportada por el Imperio, y allá van los borregos a presumir de orgullo gay, que es otra especie de cocacola o sevenat que nos exportan y aquí se consume con sumo placer. Hasta los portugueses han decidido que los homosexuales tendrán exactamente todos los derechos que los heterosexuales, pero de matrimonio nada de nada, que es institución antiquísima pensada en hombre y mujer.

Bueno, a lo que interesa en esta página. La peculiar forma de hablar de los ayamontinos acuñó una expresión graciosa y hasta cariñosa, aunque quien quisiera podía utilizarla de forma despectiva. Esa expresión era la de "mariquita azuca". Lo de mariquita es entendible porque es el diminutivo de maricón, que no es una ofensa pues el maricón es el hombre afeminado del que antes hablábamos, pero lo de azuca, escrito así, sin la r final, es lo que llama la atención y lo que era más importante, que hacía más endeble, más afeminada la expresión.

Siempre he tenido amigos afeminados, maricones, vamos, mariquitas azuca, pero nunca he sabido que relación puede haber entre un afeminado de verdad, que lógicamente siente atracción por el sexo contrario, por el heterosexual, y un gay que termina formando pareja con otra persona de la misma opción. En fin, allá ellos. Yo me quedo con mi mariquita azuca de siempre, que me cae bien y simpático.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: la pegaíta

por mojarrafina el 24/09/2008 12:35, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

LA PEGAÍTA

Del sangrante expolio que se viene realizando al lenguaje cofradiero ayamontino, se momento se ha salvado la expresión pegaíta, Dios no quiera, aunque no pongo mano en candela, que un día el listo- progresista- intelectual de turno nos venga con algo así como chicotaíta. Al tiempo.

Pegaíta en nuestro lenguaje cofradiero peculiar viene a ser un sinónimo de chicotá, es decir, es el tiempo que dura arriba un paso desde que es llamado hasta que es bajado o arriado, solo que en Ayamonte la utilizamos únicamente con la cofradía de Padre Jesús. En las demás cofradías se dice chicotá. La expresión pegaita equivale a la llamada que hace el capataz y el tiempo que dura esa levantá. Por eso, a los cargadores de Padre Jesús se les suele pedir "una pegaíta"; por cierto, que resulta ya alarmante que nada más salir los pasos ya estén los cargadores regalando pegaítas, cuando estas tendrían sentido más adelante, con el lógico cansancio. Resulta poco estético ver que a veces van más gente cargando sin hábito que con hábito.

Se trata de una expresión genuinamente ayamontina. El diccionario nos habla del verbo pegar como sinónimo de zurrar, cartigar a uno con golpes y golpear; nosotros utilizamos el verbo pegar en tono cariñoso, llamando a la acción de pegar, pegaíta.

Lo dicho, que Dios nos coja confesados cuando venga el tonto de capirucho de turno diciendo chicotaíta. Si eso ocurre algún día, no se si cortarme las venas o dejármelas crecer.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: corceando

por mojarrafina el 20/09/2008 11:01, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

CORCEANDO

He buscado en el diccionario de la Rae por si acaso existiese esta palabra, tanto con c como con s. Con c no existe, y con s nos ofrece el infinitivo del verbo corsear: ir al corso; y de corso nos dice que se trata de una campaña que hacían por el mar los buques mercantes con patente de su gobierno para perseguir a los piratas o a las embargaciones enemigas. De ahí la frase "tiene patente de corso" para referirnos a alguien que campa en su libre albedrío amparado en protección oficial. En el régimen anterior hizo fortuna aquella maldita frase:" tú no sabes con quien estás hablando".

Bueno, vamos a lo que vamos. Los ayamontinos hemos acuñado en nuestra peculiar forma de hablar el verbo corcear como indicativo de que alguien anda siempre de arriba abajo, que sólo entra en casa a comer y a dormir, y que todo el tiempo restante, pues eso, en la calle de un lado a otro dando lo que se suele decir mucho por culo. Es cierto que a veces los grandes corceantes nos alegran la vida con su ingenio, con su buen sentido del humor y con su leal amistad, como ocurre con el señor que ilustra este artículo, que por cierto, ahora ya corcea poco según me informa Cristo, su querida esposa y amiga de mi familia y sus grandes amigos Uchi y Antonio Naní, que son sus vecinos y todos me dicen que se lleva todo el día sentado al balcón.

Eso no es bueno, amigo Manolo, El Gordo del Queveo, tienes que hacer como tu amigo el Torerito, salir a la calle, compartir tu alegría de vivir y tu ingenio con tus amigos y dejarte de tanto balcón, hazme caso. El tiempo que te queda de vida, que espero sea mucho, no quiero verte tan parado, quiero verte... corceando.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: aquí, el que no está loco está podrío

por mojarrafina el 13/09/2008 11:51, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

AQUÍ, EL QUE NO ESTÁ LOCO ESTÁ PODRÍO

Francamente, yo no se que tiene que ver la locura con lo podrido, pero es lo cierto que la peculiar forma de hablar de los ayamontinos tradicionalmente mezcló ambos conceptos cuando se trataba de analizar una situación extravagante. No era necesario que el protagonista estuviese loco, ni podrido, sólo que fuese extravagante.

Pongamos un ejemplo. Se televisa un partido de fútbol y entra en el bar de Cortada o en el Costalero -que tengo que nombrar los dos para que no se me enfaden- un individuo con más de sesenta años vestido con la camiseta del Madrid y un banderín en la mano; al rato entra otro de la misma edad en pantalones cortos con los colores del Barcelona. En ese momento, si entre los presentes hay alguien aproximadamente de mi edad, que es frecuente, dirá: no, si aquí, el que no está loco está podrío.

Con dicha expresión lo que queremos decir es que la chalaura, la extravagancia se expresa en sinónimos, aunque esa cualidad no la representen los dos vocablos, pero a nosotros nos vale.

A la vista de la fotografía que ilustrará este artículo, ¿creen ustedes que el indivíduo que aparece en ella está loco o está podrío?.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: quitarse una foto

por mojarrafina el 09/09/2008 14:15, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

QUITARSE UNA FOTO

Quiero aclarar desde el primer momento, que el indíviduo cuya fotografía ilustra este artículo, ni es fotógrafo ni quintearbió (ya hablaremos de esta expresión), simplemente es un buen  amigo al que el pasado domingo en el estadio Blas Infante le quité esta foto, así de sencillo.

He buscado en el diccionario de la RAE y  del verbo quitar nos ofrece nada  menos que trece acepciones  y, por supuesto, ninguna de ellas referidas al arte de la fotografía. Si fuere así, con las nuevas máquinas es normal que una persona se quite una foto usando el disparador automático. Pero cuando decimos "voy a quitarme una foto", es que vamos al fotógrafo, quien es el que nos la hace, no nos la quita, pero a los ayamontinos nos suena muy bien eso de quitarse una foto y por eso lo utilizamos sin complejos.

Hay una pega, pero no ocurre sólo con lo de la foto, también en otras materias sucede así, y es el mal uso del reflexivo, como por ejemplo, decimos "fulano se murió", nadie se muere, todos fallecen o mueren, aunque sí sería correcto decir "fulano se quitó la vida" porque es un acto de disposición, disponemos de la vida pero no de la muerte. Decir quitarse una foto cuando vamos al fotógrafo es una incorrección gramatical, aunque lo de quitar quede en pie, no faltaría más, cualquiera que pretenda cambiar nuestra forma de hablar va directo al fracaso, aunque en las alturas intelectuales lo pretendan (capirote, nazareno, carrera oficial, revista, libro de fiestas, etc.).

Así que el mismo día, por la tarde y por la noche, le quité sendas fotos a dos buenos amigos: el Cástulo y el Torerito, las cuales ilustran los dos últimos artículos publicados.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: enzambronao

por mojarrafina el 05/09/2008 21:11, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

ENZAMBRONAO

Durante casi dos tercios del pasado siglo las ayamontinas barriadas de Isla Canela y Punta del Moral, estuvieron cuasi incomunicadas. Para ir hasta Canela había que cruzar dos esteros, el de la Ribera y el de Canela, tarea que se hacía en sendas pateras a remo. Para ir a la playa los domingos contábamos con una alternativa, o ir a la "Gola portuguesa", y lo escribo entre comillas porque con aquel trozo de arena pasa como con el condado de Treviño, que se encuentra en una comunidad autónoma y pertenece a otra. Tal gola estaba en aguas portuguesas pero era española. Ibamos en un transbordador y pasábamos todo el día en el lugar; había intercambios de visitas, pues dada la cercanía, íbamos andando a Montegordo y ellos, los portugueses, venía a dar con nosotros; o ir a San Bruno, que es el nombre que recibe la parte más occidental de nuestrra playa. Para ello teníamos que ir andando desde el pueblo hasta la costa, cargados con la sombrilla, la nevera, en fin, con todo lo necesario.

El finalizar el día, sobre todo los dos o tres primeros de la temporada, los que venían de San Bruno lo hacían con el rostro enrojecido por el sol y las consiguientes caminatas, así que se decía que venían "ensambrunaos". Más tarde la expresión fue evolucionando de forma extraña, pero sea como fuere, se quedó definitivamente como "enzambronao".

Se trata de una expresión ayamontina de las de más solera, sonora y altamente expresiva. Y existe una derivación del enzambronao para otra situación: cuando alguien viene jartovino y trae la cara colorá; entonces también se le suele decir que viene enzambronao.

Quiero advertir que el querido personaje de la foto que ilustra este artículo, si está enzambronao es por el sol, no por lo otro, a no ser que el yantar enzambronee y en ese caso no pongo manos en candela. Un abrazo, querido Godovi, y gracias por tener ese gran sentido del humor y esa mojarrita de oro.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS, Hoy: el riquitrún

por mojarrafina el 02/09/2008 18:26, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

EL RIQUITRÚN

Riquitrún es palabra eminentemente ayamontina, ni la recoge la RAE ni el "Muñeco Diabólico", que ya es decir, por eso me siento orgulloso de escribir acerca de ella.

El riquitrún es una especie de pico de pan, de esos que utilizamos para no adelgazar y acompañamos con él una buena pringá, que con el pan engorda la pringá pero con los picos no, aunque no se lo crea ni mi amigo el Godovi, que dicho sea de paso se estará poniendo ya en la caseta del Rocío y de la Mulita, impertigao y opao, palabras de las que ya hablaremos.

No se quien bautizó como riquitrún a este rosco ayamontino, distinto a todos los demás, pues tenía forma de ocho. Sé que los vendía un ayamontino de mis tiempos de niño, es decir, de hace muchísimo tiempo, al que conocíamos como "el Molletero", quien se hizo famoso por la coplilla con la que ofrecía el producto, que llevaba en una cesta de mimbre colgada al brazo y decía así: "el riquitrún, que poquito me gustas tú". Nadie entendía como le gustaba poco lo que él vendía, aunque lo más seguro es que la coplilla llevara otra intención.

Nada, ahora pa las Angustias, a comer buenos bocadillos de jamón y cerveza fresca, que ya vendrán los días de abstinencia y tendrá lugar el personal de cambiar la seda por el percal, el pan por los picos, por el riquitrún.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: ajuntando pa las Angustias

por mojarrafina el 28/08/2008 18:53, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

AJUNTANDO PA LAS ANGUSTIAS

Le llegó la hora al amigo Delars. Hablamos de "ajuntando pa las Angustias".

Vamos a ver: ajuntar pa las Angustias era una práctica propia del pasado, cuando el poder adquisitivo era escasísimo y sobre todo los niños íbamos guardando perras gordas y perras chicas para cuando llegaran las fiestas patronales montarnos en los cacharritos. Hasta aquí, nada de particular, al fin y al cabo era una práctica generalizada. Hoy, como afortunadamente hay dinero para todo, no hay que ajuntar, los niños y jovencitos ponen la mano y piden "la paga".

Lo de ajuntar pa las Angustias iba por otros derroteros. Se trataba de referirnos en lenguaje figurado a un momento fisiológico que viven todas las mujeres sin excepción. Llegado un momento de sus vidas, las mujeres desarrollan las gládulas mamarias, vamos, los pechos, o sea, las tetas. Pués bién, cuando a una niña ya se le notaban las primeras pretuberancias, cuando las mamas empezaban a apuntar, cariñosamente se le decía: "qué. ajuntando pa las Angustias, ¿no?". Es decir, con el cariño propio con que muchas veces decimos las cosas nos referíamos al crecimiento de las citadas glándulas. Y la niña se reía, claro.

Para mí, es de las expresiones ayamontinas más bonita, hermosa, cariñosa que podamos traer a esta página y espero haya sido a satisfacción de todos.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: tener morriña

por mojarrafina el 26/08/2008 13:15, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Parece que estoy escuchando al listillo de turno diciendo: eso de la moriña es cosa de los gallegos, que están por todo el mundo y sienten nostalgia de su tierra natal. Efectivamente, así más o menos define el diccionario de la RAE el vocablo morriña, exctamente como "tristeza o melancolía, especialmente la nostalgia de la tierra natal".

Pero resulta que los ayamontinos tenemos nuestra peculiar forma de hablar y como en otras ocasiones, a la acepción o definición oficial hemos añadido otra para nuestro particular roman paladino, cual es la necesidad de dormir, especialmente en verano y concretamente después de almorzar; nos entra la morriña y nos metemos entre pecho y espalda una sustanciosa siesta, aunque la morriña puede entrarnos en cualquier otro momento.

Por poner algunos ejemplos, digamos la morriña que les entra a los megalómanos de ocasión cuando van a un concierto que ni entienden ni les gusta, pero que viste ante los demás; o a la que entra en ocasión de ciertas homilías interminables. Ultimamente se ha puesto de moda poner por televisión las morriñas del Rey Juan Carlos cuando el hombre tiene que aguantar interminables discursos en paraninfos y otros foros.

La morrilla es sana, pero cuidado porque las cervicales pueden resentirse ya que a veces se manifiesta a base de cabezadas, de ahí la frase: me está entrando una morriña...voy a darme una cabezaíta.

Bueno, para termninar les pido que no se asusten por la foto que ilustra este artículo. No es él, aunque lo parezca. El nos dejó tranquilos hace más de treinta años, aunque muchos se empeñen en ponerlo constamente de actualidad.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: el álbum

por mojarrafina el 23/08/2008 20:00, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

EL ÁLBUM

Anoche asistí en el auditorio de la Casa Grande al acto de presentación del cartel anunciador de nuestras fiestas patronales y del LIBRO DE FIESTAS. Oiga, que no he bebido ni me he pinchado, que es verdad que así lo dijeron la presentadora y el concejal de cultura  (aunque éste, en una sóla ocasión dijo álbum) . LIBRO DE FIESTAS, ¿se entera usted?. Pues eso.

Ya desde hacía algunos años se venía intentando, tanto desde el Ayuntamiento como desde la Agrupación de Cofradías, eliminar la palabra Álbum de nuestro acervo vernáculo, porque al parecer suena a cateto y hay que estar al pairo de la modernidad diciendo revista, que es como se dice en Sevilla, por ejemplo. En vista de que a pesar de los intentos yo seguí con mi particular cruzada de defensa de nuestra peculiar forma de hablar y muchos me siguen, han ideado una nueva fórmula: llamar a la encuadernación ilustrada que nos anuncia las fiestas, LIBRO.

Pero veamos, como siempre, qué nos dice el diccionario:

Revista: publicación periódica por cuadernos,  con escritos sobre varias materias, o sobre una sola especialmente.

Por cuadernos quiere decir que la perioricidad será más corta que la anual, que sólo produce  un  número. Además, nada se dice de fotografías, de obras de arte, de grabados, etc.

Libro.  Nos ofrece tres acepciones, a saber:

1. Conjunto de muchas hojas que papel que, encuadernadas, forman un volumen.

Muchas hojas no quiere decir las aproximadamente  setenta que trae la presentación de este año. Aparte que, ni por contenido ni por aparencia puede calificarse como libro.

2. Obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen.

No estamos ante una obra científica, ni específicamente literaria ni de otro orden porque, en realidad, no se le puede atribuir el apelativo de obra dado lo disperso de su contenido.

3. Cada una de las ciertas partes principales en que suelen dividirse las obras científicas o literarias, y los códigos y leyes de gran extensión.

Ni por asomo hay parecido.

Y por fin, vemos lo que dice el diccionario sobre la palabra álbum.

Álbum. Libro en blanco, encuadernado con más o menos lujo, cuyas hojas se llenan con breves composiciones literarias, sentencias, firmas, retratos, etc.

¿Verdad que esta difnición cuadra más con lo presentado que las otras dos?.

Entonces, si técnicamente no es una revista ni mucho menos un libro, y ya lo veníamos llamando álbum desde tiempo inmemorial, ¿a qué viene esa manía persecutoria, esa pretendida modernidad, ese afán por cambiarlo todo en orden a un progresismo ridículo al par de huir de nuestra esencias?.

Hay Dios mio, mucho me temos que un año de estos, cualquier ilustrado de pacotilla venga diciéndonos que "las horquillas que portan los costaleros de Padre Jesús resuenan en la Vía Dolorosa".

No lo quiero ni pensar. Pero, al tiempo.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: arroz y gallos muertos

por mojarrafina el 22/08/2008 13:41, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Uno de los alimentos más utilizados en nuestros días, principalmente por su precio, es el pollo, hasta el punto de que en las casas hace tiempo que se oye: ¿otra vez pollo?.

Pero antes no era así, antes comer pollo era un auténtico lujo que lógicamente sólo se podían permitir los más pudientes. En todo caso, los pobres, con muchas suerte, podíamos degustar el pollo por Navidad y no todos los años.

La principal ley del mercado ha sido siempre , es y será la de la oferta y la demanda. Y digo esto porque al estado económico a que me refería antes había que añadir la escacez de oferta pues los pollos eran entonces del campo, nada de granjas ni crianzas masivas.

Tal era el lujo del yantar pollo, que los ayamontinos, con nuestra peculiar forma de hablar, acuñamos una frase que es la que encabeza este artículo. De modo que bien al llegar las Pascuas, bien con motivo de un acontecimiento destacado, se oía a alguien decir: hoy toca arroz y gallos muertos. Claro que eso de muertos no deja de ser un pleonasmo porque, digo yo, vivos no se iban a comer.

Hoy, como para todo hay viveros, piscifactorías, granjas, etc., frases como estas ya no se oyen de ahí que convenga conservarlas en nuestro acervo vernáculo.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Más basto que el cardojaba

por mojarrafina el 19/08/2008 23:52, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

MÁS BASTO QUE EL CARDOJABA

Antes de nada vamos a traducir al castellano académico la última palabra del enunciado: cardojaba. Desde el punto de vista academicista debería decirse "caldo de habas". Bien, pero en el román paladino ayamontino, nuestra peculiar forma de hablar queda como se dice en el título: cardojaba, sin más.

Yo creo que uno de los platos más ricos y sustanciosos que se puede degustar en un pueblo marinero es el guiso de chocos con habas y papas, pa chuparse los dedos, digo yo. Todo es aprovechable y el caldo se consume empapándose en el pan para finalmente degustarlo.

Es un caldo riquísimo. Entonces, ¿por qué los ayamontinos cuando alguien es rudo, grosero, le decimos aquello de "eres más basto que el cardojaba?. Francamente no sé de donde proviene la ocurrencia, ni en qué momento o tiempo nació, pero desde luego no se corresponde con la realidad, aunque es fonéticamente fuerte, lo que hace que sirva para el modesto insulto de poner a alguien de basto o poco fino.

Quede ahí la paradoja y una de nuestras más gráficas y ascentrales expresiones.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: el cuartito

por mojarrafina el 12/08/2008 12:18, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

EL CUARTITO

Una vez más, el "Muñeco Diabólico"(Google),  no es tan listo como parece y el Iter Sopena de los niños de Primaria nos aclara las cosas. Digo esto porque la palabra cuarto como sinónimo de habitación no la contiene el muñeco. El diccionario sí, nos lo define como aposento.

Aclarado ésto, resulta obvio que cuartito es diminutivo de cuarto, es decir, una habitación, un aposento, pequeño.

Entre las heridas que se inflingen a la palabra, una muy nuestra -retrete- hace tiempo que fue herida de muerte por el barbarismo water clock -que se traduce como agua a punto-, y más modernamente por el español baño. De tal manera que para mear o cagar ya no vamos al retrete, sino al water o al baño. Y digo yo, si en una casa en el baño sólo hay eso, un baño, ¿meamos y cagamos en el baño?.

Bueno, a lo que vamos hoy. Antiguamente, cuando un alumno de la escuela tenía necesidad de mear o cagar le decía al maestro: ¿puedo ir al retrete?. Pero las niñas no, ellas eran más finas, más delicadas, y se inventaron un sitio exclusivo: el cuartito. Doña Fulana -entonces las maestras de escuela no eran "seño"- ¿puedo ir al cuartito?.

Así que el cuartito era el lugar donde las niñas hacían sus necesidades. Como la mujer era entonces más femenina y menos miembra, era muy delicada eligiendo su propio vocabulario. Creo que hacían bien.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: EL GALETE

por mojarrafina el 07/08/2008 13:34, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

EL GALETE

Tengo que confesar que la palabra galete no la he oído nunca fuera de Ayamonte. Lo más que nos dicen las enciclopedias es que el galete es la cococha del atún, pero al describir de lo que se trata el galete ayamontino comprobaremos que cualquier semejanza es imposible.

El galete, en  nuestra peculiar forma de hablar es un golpe dado en el culo del amigo lanzando la mano al revés, es decir, con el dorso hacia abajo y procurando que cuando llegue el contacto sea lo más contundente posible dando con el dedo medio en el culo de la víctima; el respingo que pega entonces el agredido es de órdago a la grande, pero si se tiene la habilidad de contactar así como de pasada el dolor es tan fino que el agredido grita.

En la primera promoción del Instituto Laboral había un alumno que era muy fuerte, criado en el campo, allá en la Hortita, donde hoy está el vivero de plantas a la salida de Ayamonte por la carretera vieja. Venía al pueblo todos los días andando o en bicicleta y era duro como el roble. Pero...ante un buen galete no podía reprimir un gran salto y el consiguiente grito.

Maestro en dar galetes siempre fue mi gran amigo y admirado Juan Muniz Cruz, que así no lo conoceréis, pero si os digo que es Cortada o Cortadita ya está todo dicho. Los daba en La Milagrosa en los buenos tiempos en que fue encargado del local.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: MOJARREAR

por mojarrafina el 31/07/2008 19:51, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

MOJARREAR

El verbo mojarrear y el efecto mojarreo no vienen en nuestro diccionario. Lo más que he encontrado ha sido en el "muñeco diabólico" (el Google) dichas expresiones para referirse los uruguayos y otros sudamericanos a la pesca de la mojarra. Incluso se ven anuncios para la venta de todo tipo de enseres para la pesca.

Para los ayamontinos, mojarrear es sinónimo de criticar, aunque el critiqueo es más bien cosa de mujeres, porque por mucho que se empeñe la miembra del Gobierno, somos distintos. Así, de una reunión de hombres a la puerta de un bar se dice : vaya tela de mojarrones; y si es mujeres: vaya tela de criticonas.

Mojarrear suele ser una actividad leve, pues si alcanza mayores connotaciones ya entramos en la in uria y la calumnia, y no es eso. Mojarrear es hablar mal de todo y de todos, menos de lo nuestro.

¿No se han dado cuenta ustedes cómo en Semana Santa los tontos de capirucho hablan en voz baja mojarreando de la hermandad de turno?. Es curioso, pero en Semana Santa se habla mucho en voz baja, lo que no deja de ser un síntoma de mojarreo. Yo no lo puedo remediar, siempre le estoy encontrando pegas a las cosas, o sea, soy un mojarrón, pero eso sí, sin maldad.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: NO TE ENCARGO NÁ

por mojarrafina el 27/07/2008 11:09, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

NO TE ENCARGO NÁ

Según nos informe el diccionario de la RAE, encargar equivale a encomendar, y a la vez encomendar viene a ser encargar a alquien que haga alguna cosa.

Yo no se, ni siquiera me imagino, qué recomendación, encargo o encomienda hacen hoy las madres a los hijos, sobre todo en dos ocasiones, a saber, cuando se proponen conducir un vehículo y cuando salen de noche. De todas formas, y salvo raras excepciones, no creo que sirva de mucho. Al fin y al cabo los jóvenes de hoy están muy preparados y no necesitan encargos ni nada por el estilo.

Pero antes no era así, antes, como éramos muy gamberros y maleducados, nuestras madres, cuando salíamos de casa, temerosas de que hiciésemos alguna gamberrada, le faltásemos al respeto a una persona mayor, o algo por el estilo, no espetaban, en el umbral de la puerta, la concebida frase de "no te encargo ná". O sea, que te portes bien, que nadie me venga con una queja de ti, etc.  Y aunque los chavales de hoy no lo crean sí que servía de algo, al menos, en aquello del respeto a los mayores.

Si más de un tonto de capirucho hubiera hecho caso a sus madres cuando, al tomar posesión del cargo les dijera aquello de "no te encargo ná", otro gallo le cantaría a algunas de nuestras hermandades.

¿Qué le diría aquella buena madre al tonto de capirucho del hijo que en un momento de iluminación místico-intelectual rompiera de un plumazo toda una tradición vernácula y vino a llamar revista a lo que siempre se llamó álbum?. Pero de esta burrada hablaremos otro día.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: ESTAR FULÍO

por mojarrafina el 17/07/2008 23:56, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

ESTAR FULÍO

En estos tiempos de crisis económica, que nuestros gobernantes no admiten como tal y acuden a la demagogia política para ocultar la evidencia, viene como anillo al dedo hablar de la palabra ayamontina "fulío", que viene a ser sinónimo de arruinado, estar sin un duro, haber perdido todo el dinero en el juego, o sea, como también decimos los ayamontinos, estar con las manos abanando.

Es normal ver como una persona se retira de una partida de cartas, o de chamelo, o cualquiera otra en que se juegue dinero porque ya no le queda liquidez. Me levanto, dice, porque estoy fulío.

Estos dias hemos oido y seguimos oyendo lo de la suspensión de pagos de Martinsa Fadesa, y algún que otro tonto de capirucho creerá que el señor Martín está en la ruina, es decir, fulío. Craso error, pues estar fulío es haberse quedado sin nada, que no es el caso del dueño de Fadesa.

Espero que mi buen  amigo y admirado Antonio Castillo, nuestro alcalde, logre dar un impulso importante a la actividad municipal, pues lo veo todo muy parado, como si el Ayuntamiento estuviera fulío. Animo, Antonio, que tú puedes.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: ¿EN QUÉ BARCO ANDAS?

por mojarrafina el 13/07/2008 12:10, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

¿EN QUÉ BARCO ANDAS?

No vayan a creer los visitantes de este blog que con  la frase de marras tratamos de averiguar en qué barco trabaja determinado marinero  -miren por donde a las encendidas feministas, como la "Miembro" del gobierno de Zapatero, no les ha dado por embarcarse para trabajar en un pesquero- nada de eso, en la peculiar forma de hablar de los ayamontinos lo que tratamos de averiguar con dicha frase es qué ha sido de una persona a la que hace tiempo que no vemos. Es cierto que a veces hay personas que suelen desaparecer del contexto social en el que se desenvuelven, es como si ivernaran o declararan sus actividades en barbecho; por eso, cuando vemos a un amigo del que no sabíamos nada en mucho tiempo lo primero que se nos ocurre es preguntarle: ¿en qué barco andas?. Y nos dará las explicaciones oportunas o las que le convenga.

Otras veces preguntarse en qué barco anda alguien es referirse a qué estaría pensando cuando tomó determinada decisión. Por ejemplo: hace unos días, ojeando la página de monumentos religiosos en Ayamonte.org, veo una fotografía de la torre de la iglesia de la Merced y al pie de la misma ls siguiente frase: espadaña de la iglesia de la Merced.

Craso error, querido colaborador de la referida página. Mire, lo de la Merced no es una espadaña, es una torre-campanario. La espadaña es un campanario de una sola pared, como las de San Francisco, San Antonio, el Socorro; lo de la Merced, las Angustias y el Salvador son torres con campanario o torres-campanario. A quien sea invito a una rectificación pues no resulta muy apropiado que tal error -quede claro que todos los cometemos- trascienda. Y termino preguntándole, ¿en qué barco andabas cuando escribiste el pie de foto?.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: NI EN TU CASA HAY ALMIREZ

por mojarrafina el 12/07/2008 12:45, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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Hoy nos referimos a:

NI EN TU CASA HAY ALMIREZ (VULGO ARMIRÉ)

El almirez, como de todos es sabido, es un mortero que sirve para machacar en él alguna cosa, normalmente los condimentos con que se va a adobar la comida que estamos preparando. Ahora se llevan de madera, pero siempre fueron metálicos, de bronce, latón u otros. También se utilizaban como instrumento de percusión para acompañar cantos tradicionales, que en Ayamonte eran referidos a los villancicos que cantaban las cuadrillas de campanilleros durante la Navidad; el sonido se saca golpeando los lateras con la maza o maja.

De lo dicho se puede deducir fácilmente que bien para la cocina, bien para las cuadrillas, era imposible pensar que en una casa, por modesta que fuere, no hubiera un almirez, que su ausencia se estimara como algo extremo, excepcional.

Por eso, cuando alguien presumía de algo, de saber, de poseer cosas, etc. se le decía: ni tu tienes eso, o ni tu sabes de aquello y se terminaba la frase con el "ni en tu casa hay armiré".

Dado que estos días hemos hablado de los tontos de capirucho, pongamos un ejemplo. Una determinada hermandad mete en la junta de gobierno a un tonto de capirucho que no sabe nada del asunto, pero es un manitas, lo que a la hermandad le viene como anillo al dedo para ponerlo a trabajar y ahorrarse dinero en profesionales. Este tonto de capirucho se lo cree -que es directivo- presume de ello diciendo por todas las partes "anoche en la Junta acordamos; para el mes que viene vamos a hacer tal cosa". Hasta que topa con alquien que para sacarlo de su bola de cristal le dice: mira, chaval, ni tú has acordado nada, ni tú has tomado ninguna determinación... ni en tu casa hay armirez. Pues eso, a ver si se enteran de una vez.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: TRIBUNA OFICIAL vs. CARRERA OFICIAL

por mojarrafina el 10/07/2008 20:05, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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TRIBUNA OFICIAL vs. CARRERA OFICIAL

Otras de las novedades introducidas en nuestra Semana Santa es la de -siguiendo el mimetismo del que hablaba en el artículo anterior- inventarse un término que en Ayamonte no existe, el de Carrera Oficial. ¿Realmente no es dable hablar de carrera oficial en Ayamonte?. Pues claro, y veamos por qué:

En los albores del siglo XVII, concretamente en 1604, el Cardenal Niño de Guevara, que ocupaba la sede de Sevilla, se vio obligado a proclamar un sínodo en virtud del cual establecía el término carrera oficial para poner orden en los desfiles procesionales de la época. En aquellos tiempos las hermandades salían de sus templos y volvían a él según el itinerario que les convenía, y en muchas ocasiones se cruzaban desluciéndose los desfiles. En dicho sínodo el cardenal ordenó que todas las cofradías hicieran estación de penitencia a la catedral llevando todas ellas, a partir de cierto lugar, el mismo itinerario. Ese itinerario sería conocido por siempre como Carrera Oficial, y dentro de la misma se establecieron dos puntos de control, que eran las tribunas. Hoy sólo queda la de la Campana para la petición de venia.

En Ayamonte no existe un templo, catedral o no, a la que desemboquen todas las procesiones y vayan así por el mismo camino; lo que sí tenemos es un lugar al que acuden muchas personas junto a una Tribuna Oficial desde la que las autoridades y reporesentantes de las hermandades presiden el paso de las mismas. El único itinerario obligado existente es la propia tribuna, es la tribuna en sí, es decir, se hacen uno continente y contenido.

Pues bien, desde hace unos años es propio oir a los locutores y comentaristas aquello de "la cofradía acaba de entrar en carrera". Miren ustedes, la única carrera ayamontina fue la de Villarreal, y desde que hicieron el puente y se estableció el libre tráfico de mercancias, ya sólo queda el recuerdo. Pero algunos tontos de capirote no se enteran.

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LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: CAPIROTE vs. CAPIRUCHO

por mojarrafina el 10/07/2008 18:52, en La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

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CAPIROTE vs. CAPIRUCHO

El mundo de la Semana Santa ayamontina ha venido sufriendo a lo largo de los últimos años un considerable deterioro en relación con las clásicas expresiones que la caracterizaban, a saber: capirote por capirucho; carrera oficial por tribuna oficial; nazareno por penitente; album por revista, etc. Y todo ello guiado por un encendido mimetismo, por un imitar en todo a Sevillla, creyendo, a mi modo de ver erróneamente, que así todo será mejor. Y sucede todo lo contrario, aunque los barandas de la actualidad, creyendo que son el ombligo del mundo, se permiten el lujo de modificarlo todo. Ya ni siquiera le llaman Virgen ni Santísima a la madre del Salvador, ahora simplemente es María de Tal (María de la Salud, de la Paz, etc.).

Para demostrar que sustituir la palabra capirucho por capirote es un error no hay más que recurrir a la fuente inequívocamente certera: el diccionario de la Real Academia Española. En él podemos leer: capirucho, capucho antiguo con faldón sobre los hombros, "coloquialmente conocido también como capirote". Es decir, lo de capirote es simplemente un término coloquial, figurado, familiar; la auténtica expresión es la de capirucho.

Por otro lado, las enciclopedias, más extensas en sus definiciones nos dicen que el capirote "era un capirucho de cartón" cubierto de lienzo blanco que vestían los disciplinantes de la Cuaresma. Una vez más vemos como el término capirote es subsidiario, secundario al de capirucho.

Los ayamontinos dijimos siempre capirucho, pero si en Sevilla se dice capirote aquí también hay que decirlo. Son cosas de los tontos de capirote.

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