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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 62. Los gañafotes.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  62. Los gañafotes.

A veces ocurre con las palabras y expresiones de nuestra peculiar forma de hablar que cuando menos lo piensas encuentras algún lugar remoto en el que también es utilizada. Me ocurrió eso con nuestros fusilazos, de los que hablaremos otro día, que en un pais sudamericano, creo recordar que Ecuador así llaman también a los relámpagos. Pero ya advertí en 1998 cuando se editó mi libro "La peculiar forma de hablar de los ayamontinos", que nosotros no vamos de exclusivistas, pero eso no evita que entendamos que forma parte de nuestra peculiar forma de hablar todas las expresiones que estamos tratando sencillamente porque así lo hemos hecho toda la vida. Yo estoy haciendo todos los esfuerzos posibles porque esto no se pierda, espero y deseo que llegado el momento alguien me suceda.

Pero resulta que con lo de gañafotes, la palabra de hoy, ni siquiera el muñeco diabólico me da pistas, no encuentro ningún lugar en el mundo donde a los saltamontes se les llame gañafotes. Y eso que según tan diabólico muñeco, que todo lo sabe, nos informa que existen al menos 10.000 especies conocidas de saltamontes. A alguna les podrían llamar gañafotes, pero no señor, eso queda para los ayamontinos.

Antes de que se urbanizara lo que siempre conocimos como el Callejón Largo, hoy denominado Camino de la Noria, a ambos lados de aquel camino terroso que nos llevaba hasta la Villa, existían innumerables chumberas y magueleras (otro término muy ayamontino para llamar a las pitas). Allá íbamos los días de sol después de un chaparrón a coger caracoles, y como había hambre a porrillo, a comernos higos coloraos de aquellas chumberas. Pues bien, entre aquellas magueleras y chumberas proliferaban  cantidades de gañafotes, es decir, del común saltamontes.

Una de las costumbres de los niños de entonces, y también de algunos de ahora, era coger un gañafote, meterlo en un tarro, taparlo con un papel de plata al que se le hacían unos agujeritos para que el gañafote no se afixiara y lo que nunca podía faltar, ni con los gañafotes, ni con las vaquillas negras, ni con los bichitos-luz o mariquitas, ni con ningún bicho: meterle dentro hierbas para que comieran, como si todos fuesen vegetarianos. Así se morían todos, claro.

No sé por qué, pero si ustedes se paran a observar lo que les digo con detenimiento llegarán a una conclusión: lo primero que se nos ocurre cuando vemos  un gañafote es darle un pisotón. Cuidadito con lo que hacemos que hoy puede ser más peligroso aplastar un gañafote o coger un poco de poleo, que estafar al alguien.

Para terminar, decir que el gañafote es género que abunda en el mundillo de la Semana Santa, se trata de esos tontos de capirucho que van de una hermandad a otra y lo que es peor, hablando pestes de la saliente.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 61. A ver si me comprendes lo que te quiero decir

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  61. A ver si me comprendes lo que te quiero decir

No sé si los antiguos ayamontinos se tenían unos a otros por torpes, lo cierto es que esta frase la he conocido desde chico. No se trata de hacer esa pregunta a nuestro interlocutor porque lo que le estemos explicando sea dificultoso, el quid de la cuestión es que la hacemos cuando lo que estamos contando es de una total simpleza. La misma sirvió de frase introductoria o cita a mi libro "La peculiar forma de hablar de los ayamontinos".

Por ejemplo, le dice un ayamontino a otro: ayer fui a la playa aprovechando la bajamar y me traje un par de kilos de coquinas. Y enseguida añade: a ver si me comprendes lo que te quiero decir. Pero vamos a ver, le diría el otro, ¿qué es lo que tengo que comprender?, pero no lo hace, simplemente afirma que sí, que se ha enterado, y claro, el otro, a medida que le va contando cosas le va haciendo la misma pregunta.

Cuando ustedes vean la foto que ilustrará este artículo comprenderán muy bien lo que les digo con sólo ver la cara de la criaturita que está con el Trini el Largo. La niña va a cumplir dos años el mes que viene, así que el abuelo le anda explicando ya cosas de Semana Santa, que para eso desde que nació es hermana del Mayor Dolor. En el momento de la foto le explica la diferencia que existe entre un penitente y un angelito. A ver si me comprendes lo que te quiero decir, hija. Y la niña, aunque todavía no habla lo suficiente para expresarlo, seguro que estará pensando, así con la vista perdida: pero ¿este abuelo mío es tonto o qué?. Vamos a ver abuelo, que estás chocheando, ¿los angelitos llevan capirucho?, po entonces esos dos son angelitos. A ver si me comprendes lo que te quiero decir.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 60. Hoy: Penene penene

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  60. Hoy: Penene penene

Todos hemos oído alguna vez eso de que existen árboles de hojas perennes, es decir, que permanecen en las ramas durante todo el año; bueno, siempre cae alguna pero pocas. Se llaman así porque no se mueven de donde están, porque permanecen siempre en el mismo sitio.

Los ayamontinos, con su peculiar forma de hablar, trasladaron esta situación a la conducta humana, pero tergiversando el vocablo, es decir, es vez de perenne, decían penene y además, repetido, penene penene. Es el caso de la persona que se lleva en un determinado lugar esperando algo o a alguien y pasa otro y le pregunta qué hace allí, entonces le responde: que quedé con fulano a las 12 y llevo aquí penene penene más de dos horas y el tío no aparece.

En el mundo de los costaleros hay un momento que creo que se llamada "calzar el paso", que consiste en ir emparejando a los costaleros que midan exactamente igual a fin de que luego la carga sea equilibrada, el paso vaya bien y sobre todo que no se produzcan lesiones. Como el capataz tiene que ir midiendo uno a uno, los costaleros permanecen penene penene unos junto a otros hasta que llega el jefe, lo cual debe ser algo desesperante.

Si se fijan ustedes en la foto que saldrá, se darán cuenta de que el costalero de la izquierda  según se mira permanece penene penene aunque con cara de jartura y mala leche, y el de la derecha, que se lleva la mano a la boca está a punto de  decir  como dicen que dijo el rey David:  a tomar por culo y tiró el arpa.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 59. Un correquetecaga y una levita

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  59. Un correquetecaga y una levita

Ya han pasado los Reyes, la época de regalos por antonomasia, pero la verdad es que durante todo el año hacemos regalos: cumpleaños, santos, aniversarios, cuadrillas de costaleros recibiendo diplomas por los tres años, cuatro meses y quince días de su creación, en fin pilarín.

Pero siempre hay quien no recibe ningún regalo. Por eso, cuando se le pregunta a ese tal o a esa tal -no se vaya a enfadar conmigo la miembra del gobierno- qué le han regalado el día de su santo o que le han echado por Reyes, si es ayamontino clásico responderá: ¿a mí?, un correquetecaga y una levita.

Yo le he dado mil vueltas a esta frase a fin de encontrarle un sentido, pero me ha sido imposible conseguirlo, entre otras cosas porque no sé que relación puede haber entre una prenda llamada levita y un salir corriendo con motivo de un apretón, a no ser que al ser la levita una prenda larga se quiera decir que te la puedes cagar si lo haces al tiempo que corres.

De todas formas, no me negarán que se trata de un regalo muy particular, incluso se convirtió en una advertencia de los padres cuando los niños no se portaban bien: a ti no te van a traer los reyes carbón, ten van a traer un correquetecaga y una levita.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 58. Hoy: El Flato

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  58. Hoy: El Flato

El flato, técnicamente hablando, es una dolencia relacionada con el estómago a causa principalmente de una incidencia negativa del comer, se acumulan gases, se produce dolor, náuseas, etc., y en muchas ocasiones se da salida a peos, guascos, gufos y toda la familia de las ventosidades.

Por otro lado, la lipotimia o el desmayo hay que ponerlos en relación con la circulación sanguínea, de ahí que los médicos aconsejen como primeros auxilios que a una persona desmayada se le tienda boca arriba con la cabeza colgando hacia atrás a fin de facilitar el riesgo sanguíneo al cerebro, cuya falta ha producido la lipotimia o el desmayo.

Sin embargo, tradicionalmente los ayamontinos hemos venido en llamar flato a los desmayos, a los mareos, a los decaimientos en general. Entonces vienen los "sanitarios" de siempre y empiezan a echar aire al desmayao como si con eso se solucionara el asunto, y para más inri, la cantidad de mirones alrededor del pobre mareado. Ah, y el consejo que no falla nunca: lo que hay que hacer es darle un vaso de agua fresquita, dice siempre alguien.

Mi querido y recordado Pocke, que estuvo un tiempo de vigilante de la playa, cuando yo le preguntaba cómo se las arreglaba con su cojera para acudir rápidamente a axuliar a alguien, me decía: es que yo sólo hago el boca boca.

En fin, que aunque el flato no tenga nada que ver con los mareos ni las lipotimias, nosotros los ayamontinos vamos a seguir llamando flato al desmayo, al desvanecimiento. ¿Qué le ha pasado a Juan el Costalero que estaba tendido en el suelo?. Na, que le ha dado un flato.

Flato el que le va a dar al que haga el macrocartel que estamos preparando, que según me informa un asíduo bloguero va a ser obra del inefable "Piopam". Ojalá, porque ya se va mereciendo que le encarguen el otro, a ver si rompe la racha.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 56. Hoy: Los poceros

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  56. Hoy: Los poceros

Ni el dicionario Rae ni el Muñeco Diabólico nos ofrecen mas definiciones del sustantivo pocero que las relativas a las personas que construyen pozos, los mantienen y los limpian. Por si acaso con "s" venía algo más, sólo nos dice que posero es persona poco clara, que obra con poca naturalidad, y por último, con "z", nada de nada.

Así que lo de pocero para designar a la persona que se encarga de cuidar los barcos cuando permanecen atracados al muelle de salida en salida, durante los vendavales o incluso durante los paros biológicos o intertemporadas, nada sabemos de manera oficial, por lo que tenemos que concluir que tal vocable pertenece a nuestra peculiar forma de hablar.

Parece fácil la labor de un pocero, dado que el barco no está navegando, pero no lo es por la gran responsabilidad que conlleva la profesión dado, por ejemplo, que los barcos pueden deteriorarse mucho estando atracados al colisionar con el muelle, y de ahí que haya que estar muy pendientes de que eso no ocurra; tampoco resulta cómodo dormir en un barco, y acarrear todo el avituallamiento que se necesita para un tuno en la mar.

Es un trabajo penoso, muchas noches de grandes vientos, de vendavales, esperan a los poceros en el muelle. Yo siempre he sido amigo y he sentido admiración por estos profesionales, en particular por dos de ellos a los que desde aquí mando un fuerte abrazo, ya andan los dos jubilados, pero fueron grandes profesionales y queridos por todos los del gremio marinero. Me estoy refiriendo a Manolo Arenas y a Juan el Pancho. Un abrazo a ambos.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 55. Hoy: Llegá y topá

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  55. Hoy: Llegá y topá

Hay diversos refranes que pueden ponernos en contacto con esta expresión tan ayamontina de llegá y topá. Por ejemplo, más vale tarde que nunca, llegar y besar el santo.

Llegá y topá es una expresión que podemos ponerla en contacto asimismo con los criterios de oportunidad, oportunismo, cálculo, incluso con la que citábamos anteriormente en este mismo blog, con aquel aprovechar el aguaje. Si observan bien la fotografía, verá a un presunto pasajero de un tren sentado en un banco de la estación con unos paquetes a su lado. Todo nos da a entender que  no quiere perder el tren y se va a la estación con mucho tiempo de antelación. Bueno, pues hay quien lo hace de forma bien distinta, los que nunca tienen prisas, los tranquilos, los cojonatos, que además tienen la suerte de no poder ningún tren ni nada de nada, porque lo suyo es eso, llegá y topá. Seguro que cuando la persona de la foto suba al tren y sienta el silbido o la señal de marcha verá desde la ventanilla como llega alguien que con el tren ya moviéndose, echa mano a un estribo y arriba se dijo. Eso es llegá y topá.

Los hay también que se enteran que la hermandad del Descendimiento ha organizado una sardiná en la Casa del Niño para los costaleros, y haciéndose el longui se llega por allí. ¿Qué haces por aquí?, le pregunta alguien. Nada, contesta, echar un vistazo a este paño del Baluarte que se ha recuperado. Pues mira, le dice el otro, si quieres, pasa, que estamos dando una sardiná. El tio entra cuando ya los que han asado las sardinas están azollamaos y todo el mundo se dispone al yantar. Entonces se arrima, se sienta y a comer. Alguien dirá entonces: este tío, no sé como se las arregla, pero ha sido llegá y topá.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 57. Hoy: ¿Vaconvidá?. No, voy con Furnié

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  57. Hoy: ¿Vaconvidá?. No, voy con Furnié

Traemos hoy un diálogo graciosísimo que hizo fortuna en su época, pero la cosa, para la gente joven, necesita una explicación.

Verán: en tiempos de la oprobiosa lógicamente no existían los sindicatos, o mejor dicho, había uno sólo, el llamado sindicato vertical, era paradójicamente un sindicato del propio gobierno, un paripé. En Ayamonte, en la calle Lepe, esquina a Jovellanos, estaba ubicada la oficina de la CNS (Central Nacional Sindical), y en ella trabajaban buenos y recordados ayamontinos, a pesar del régimen, y aun nos viven por fortuna Manolo Rosa, Manolo Guerrero, Isidro y no recuerdo si alguno más. Al frente de aquella antigua oficina dos paisanos ya desaparecidos: Antonio Fournier (en el vulgo "Furnié") y el Sr. Vidal, de cuyo nombre no tengo certeza pero que seguro su hijo Antonio me lo aclarará hoy mismo. El ingenio del pueblo construyó el diálogo gracioso que hoy traemos a colación dentro de lo que es nuestra peculiar foma de hablar.

Cuando alguien pide a otro, a un amigo se entiende, tomar un vaso de vino juntos, lo normal es que le diga: "¿vas a convidar?", y si el otro no está muy dispuesto dará alguna disculpa. Pues bien, en Ayamonte, allá mediados el pasado siglo, cuando alguien pedía a otro que lo convidara y lo decía de forma muy andaluza sonaba así: ¿"vaconvidá",? lo que nos lleva a pensar que se está diciendo ¿"vas con Vidal"?. Y aprovechando la fonética, el parecido entre las frases, el que no quería convidar contestaba:"con Vidá no, voy con Furnié", que eran los apellidos de aquellos dos inolvidables funcionarios. No me digan que no resulta ingeniosa y graciosa la ocurrencia.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 53. Hoy: El aguaje

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  53. Hoy: El aguaje

De vez en cuando los buenos amigos y seguidores de este blog me recuerdan palabras, acontecimientos y naturalmente yo los tengo siempre en cuenta. En este caso es mi amigo de toda la vida y que para colmo hoy compartimos esa segunda paternidad de ser abuelos de la misma nieta, Antonio Boza, quien me recuerda la palabra que hoy comentamos.

Vamos a ver, en muchas ocasiones he dicho que nuestra peculiar forma de hablar está unida en multitud de ocasiones a lo que es la vida esencial de Ayamonte: el mar, la pesca. Existen varias formas de referirse al fenómeno de las mareas: bajamar, pleamar, reverso, repunte, marea alta, marea baja. Y en Ayamonte...el aguaje.

Recuerdo a un señor de la familia de los Peseta que era muy aficionado a pescar con aperejos en el río, seguramente junto al también desaparecido Pepe el Moro, eran los mejores, por varias razones, porque sabían manejar bien los aparejos, porque sabían que carná poner en cada momento, etc., pero sobre todo porque...aprovechaban todos los aguajes. Al Peseta se le decía que tenía mucha suerte y él contestaba siempre: sí, pero para pescar esto he tenido que echar un día entero, noche y día, aguantando cuatro aguajes, que eran las dos pleamares y las dos bajamares, pues dicen que el repunte de las mareas, es decir, cuando rompen a subir o a bajar, es el momento ideal para pescar.

Y como siempre, los ayamontinos extrapolamos los términos marineros a otras ocasiones. Voy a quitar un número para el médico, pero como no tengo prisa porque es una revisión, aprovecho el aguaje de final de la mañana, que ya no hay nadie. Así que aprovechar el aguaje es aprovechar una ocasión propicia para hacer algo, lo mismo que se evita el aguaje según nos suponga inconvenientes.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 51. La charanga

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  51. La charanga

Según nos informa el dicionario de la Rae, el término charanga responde al de una banda de música formada por instrumentos de viento y percusión. También son conocidas así las bandas de música, sea cual fuere su composición sin son de carácter jocoso.

Por mucho que he buscado, no he encontradonada, ni en la Rae ni en el Muñeco Diabólico, que ni siquiera por aproximación refiera la palabra charanga en relación con una fábrica de salazón y de exportación de pescado. Por eso creo que esta palabra es eminentemente ayamontina, porque así denominamos desde siempre los ayamontinos, a las múltiples fábricas de salazón de sardinas, las riquísimas sardinas estivás que son generalmente conocidas por sardinas en arenque. Estas fábricas, no todas, pero sí algunas, se dedicaban también a la preparación de pescado fresco para su exportación.

Contamos el pasado siglo con catorce fábricas de consevas de pescado y un gran número de charangas. Quiero recordar las siguientes en la seguridad de que me dejaré algunas atrás, pero espero que los blogueros se ocupen de llenar el vacío. Empecemos por la hoy conocida por calle "de la Moda": la de Antonio Jesús, Manolo el Petenero y paco Silgado. En calle Padre Avarez: Gerundina, Lázaro, Pimpin, que daba al muelle; calle Luis Braille: Amorós y Antonio Alí; en el Muelle de Poniente: Trini González y Paco Ortega y Silgado; en el Muelle Norte: Pacto el Práctico, Manolito Lorenzo y Cristóbal Chalé; y ya las más "urbanas", en la calle Lusitania la de Félix Cruz, y en la calle San Atonio la de Pepito Mora.  Me salen quince, pero ya verán como alguien apunta alguna olvidada.

En cuanto a la otra charanga,  la del Lunes Santo, hago una llamada para que en su día tengan en cuenta a la charanguista que saldrá en la foto, que no me negerán que tiene estilo. Se lo he dicho al "Mojama", pero me dice que ya está retirado, que hable con Juan "el del hotel", así que esta tarde se lo diré en el campo de fútbol.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 50. Hoy: Los toreros

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  50. Hoy: Los toreros

No teman los antitaurinos, que no vamos a hablar de la fiesta de los toros; ni tampoco los taurinos, porque tampoco vamos a hacerlo de forma negativa. Lo de los toreros ayamontinos, una expresión propia de nuestra peculiar forma de hablar, va por otros caminos.

Durante el pasado siglo, los niños ayamontinos nos teníamos poco menos que inventar nuestros juegos dada la penuria económica del tiempo. Todo era manual, todo invención, en fin, juguetes que nos servían, no como hoy que somos nosotros los que servimos a los juguetes, que nos dominan con sus automatismos.

Lo de los toreros era pués, un juego, que no tenía nada que ver con el arte de torear, aunque muchas cajas de cerillas venían decoradas o ilustradas con motivos taurinos, como las que verán en este artículo. Consitía el juego en aprovechar, previo recorte, las tapas de las cajas de cerillas, o de mixtos, o de fósforos, y con ellas hacíamos una mocha; una vez sorteados los turnos, nos colocábamos bien ante una balda de una fachada, bien ante la boca de desagüe de una azotea, esos caños de salidas de agua que ya casi no se ven. Los toreros que quedaban arriba de la balda o dentro del caño suponían la ganancia o pérdida del tirador.

Yo solía jugar en la calle Olivo, el Peñón, y junto a mi casa había dos caños muy propios para el juego, el de la fachada de Patrocinia y el de María Cruz, también conocida por María Piris, que era mi madrina. Durante el recreo en la escuela de los Marinos la barda predilecta era la del antiguo edificio de las contribuciones.

¿Han oído ustedes hablar de un juego más pacífico?. Seguramente no, pero no crean que todo era así, también los teníamos brutos y con denominación propia, pero lo dejaremos para otra ocasión.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 49. Hoy: El barui

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  49. Hoy: El barui

Ya dije al tratar la expresión "hay jureles", que el jurel es a los cupleidos lo que el barui es al jurel en su connotación de frio. Y digo esto porque lo de jureles se refiere al frio en general, y claro está que todo lo general deviene en estadios concretos al fijarse la expresión en un campo de actuación determinado. Así, del frio intento nace lo de hay jureles, y una vez que hay jureles se desmenuza la expresión en otras menores, concretas, como frieza y, en el caso que hoy tratamos, el barui.

¿Qué es el barui en la peculiar forma de hablar de los ayamontinos?. Muy sencillo, el barui es ese frio concreto que nos entra por el cuello y por las cervicales, más concretamente por la nunca que nos obliga a levantarnos el cuello de la zamarra o ajustar la bufanda.

Hemos traído a este artículo una preciosa foto de la fachada de la iglesia de las Angustias, de sabor antiguo, cuando todavía existía la puerta del coro que daba al exterior antes de instalarse las cristaleras de colores, porque precisamente la calle Ainé Carbonell, especialmente en el tramo que va desde la intersección con Angustias hasta arriba del todo, por aquello de recoger los vientos del norte y de poniente, sea al bajar, sea al subir, en los días de frio el barui hace acto de presencia. Observen ustedes cuando llegue Semana Santa, si la noche es fria, como casi todo el mundo, cuando están en ese lugar esperando que se recoja la cofradía mantienen una postura de hombros levantados, como si quisieran esconder la cabeza en los mismos y los cuellos arriba del todo.

Mucho barui que sufrimos los pobres que íbamos a la Casa del Niño a tomar el desayuno gratuito. Los otros que no fueron nunca, esos no sufrieron el barui, esos desayunaban en el Bar Jerez. ¿O sí fueron?. Vaya usted a saber.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 48. Hoy: Hay jureles

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  48. Hoy: Hay jureles

Vamos con esta expresión antes de que se vaya este intenso frio, si nó después no vale. Empecemos diciendo que el jurel o chicharro es un pescado azul, muy graso, por eso antes se desaconsejaba en la dieta hasta que se ha averiguado o descubierto que esas grasas lejos de ser perjudiciales para la salud son beneficiosas, para que luego digan aquello de las ciencias exactas o que las ciencias están sustentadas en el empirismo. Mira que si un día se presentan diciéndonos que el tabaco es bueno. En fin, Pilarín.

A lo que vamos, el dicho jurel, muy abundante en nuestras costas, es de la familia de los cupleidos, que viven en grandes bancos y de ahí que sus capturas sean muy abundantes. Aclaro esto porque hablando de frio diremos que los jureles son a los cupleidos lo que el barui es a los jureles. ¿Que qué es el barui?. Paciencia, dentro de unos días lo trataremos, pero ya les adelanto que es una especialidad de jureles.

Decimos los ayamontinos eso de que hay jureles cuando hace mucho frio, y lo primero que ustedes se preguntarán es qué tiene que ver una cosa con otra. Sinceramente, tampoco lo sé, aunque una pista me da el "Muñeco Diabólico" cuando aclara que el tiempo o temporada del jurel va desde principios del otoño hasta bien avanzado el invierno,  por lo que podemos llegar a la conclusión de que los antiguos ayamontinos denominaron jureles al frio precisamente porque tanto el frio como el jurel dan la cara en esas dos estaciones. No puede ser más lógica la cosa, como todo lo que hacían nuestros antepasados, que para eso eran ayamontinos, pazguatos y finos.

Por cierto, ¿recuerdan los viejos ayamontinos lo de los "jurelitos pios"?, porque los jóvenes creo que ni idea, así que pensando en ellos diremos que los jurelitos pios los llamábamos así porque eran muy pequeños, inmaduros que se diría hoy, fritos estaban de muerte y secados al aire para comerlos después acompañado de un buen lingotazo no digo ná.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 47. Hoy: Los colorines

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  47. Hoy: Los colorines

Antes de nada, aprovecho para agradecer a todos los asistentes a la conferencia de anoche la atención prestada y por supuesto, sus sinceras felicitaciones. Me resultó grato encontrarme con ayamontinos ausentes que a pesar del tiempo y la distancia me recordaron palabras, expresiones, juegos de nuestra niñez y juventud, señal evidente de que conservan el amor a Ayamonte allí donde están. Una de las palabras que me pidieron recordara en este blog es la que hoy comento: los colorines.

Los colorines es la versión de los ayamontinos, con nuestra peculiar forma de hablar, del popular e inolvidable TBO, aquella revista infantil, aquella encuadernación inolvidable que nos presentaba personajes que aun permanecen en nuestro recuerdo, como el Guerrero del Antifaz, El Espadachín Enmascarado, Roberto Alcázar y Pedrín, el Cachorro, Hazañas Bélicas, el Capitán Trueno, además de los de género cómico, como el llamado propiamente TBO. Ahora, como ocurre con casi todo, olvidando nuestro Román Paladino, muchos convierten la palabra TBO en la anglosanona de comics. Pero los ayamontinos pasamos de esas pamplinas y seguiremos llamando a estas encuadernaciones colorines.

Eran semanales, y normalmente se adquirían en la librería de doña Genara, en la calle Rompeculos, y todos esperábamos expectantes a leer las nuevas aventuras de nuestros personajes favoritos. El mío era el Guerrero del Antifaz, que al final nunca supimos si acabó con su eterno enemigo, Ali Kan, y si éste era en realidad su padre a pesar de ser musulmán.

De los colorines femeninos no recuerdo ningún título aunque la verdad es que había muy pocos. Espero de la buena memoria de "Magodi" y de "Locar" aporten alguno.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 46. Hoy: el purmunía

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  46. Hoy: el purmunía

Tratamos hoy una de esas palabras rabiosamente ayamontinas que suena como si se pronunciara incorrectamente la palabra pulmonía, pero no es así, lo del purmunía ayamontino va por otros derroteros.

El purmunía es un indivíduo bastante sinserví que no obstante se suele meter en berengenales de los que sale siempre mal parado. Qué se puede esperar de un purmunía de estos, es una frase muy utilizada en Ayamonte para referirse al tipo que estudiamos. Se le encarga, por ejemplo, que organice un campeonato de tute y cuando llega la hora no hay suficientes barajas ni mesas, y ello sólo puede ser obra de un purmunía en toda regla.

También llamamos purmunía al cuentista que hace lo que hace todo el mundo y quiere dar a entender que sólo lo hace él. En España, concretamente en Santiago de Compostela existe una tradición, la del cabezazo o croque en gallego. Todos los visitantes de la catedral, al entrar por el Pórtico de la Gloria, lo primero que hacen es darle un cabezazo al Santo dos croques, siguiendo una tradición que cuenta como los estudiantes de Santiago, antes de los exámenes realizaban esa ceremonia para que el santo les iluminara.

Pues bien, no hay peregrino que no se quite una foto del momento del cabezazo. Pero hay que ser purmunía para ir por ahí enseñando a todo el mundo la foto en cuestión como si fuese el único que lo ha hecho. La foto que ilustrará este artículo me la ha mandado al correo el purmunía que aparece en ella. Pero hay una cosa en la que quiero que ustedes se fijen y me contesten: ¿quien tiene más cabeza, el Santo dos croques o el purmunía de la foto?.

Un abrazo, Franquito, y gracias por tu buen sentido del humor.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 45. Hoy: No se te arza el alma

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  45. Hoy: No se te arza el alma

Hemos estado viendo estos últimos días imágenes estremecedoras de grandes temporales, generalmente de nieve, que han dejado incomunicados a cientos de pueblos en toda la meseta norte. Carreteras cortadas, caravanas interminables, etc., han sido las imágenes más vistas.

Por otro lado, los reportajes sobre las compras navideñas también han proliferado, lógicamente, en estos días. Ayer decía una señora en el Reina del Salón que había estado en el Carrefour de Cartaya y la zona de juguetes había sido arrasada. Yo había estado allí unos días antes y estaba repleta. Lo que ocurre es que, bien por decidia, bien por falta de liquidez, las compras no suelen hacerse hasta última hora.

Y eso es lo que le ha pasado al individuo de la foto que ilustra este artículo. No se le ha ocurrido nada más y nada menos que salir a comprar, y todo de una vez, en un día de nieve, hielo y viento. Ahí lo tienen, atravesando la calzada sin siquiera saber a donde irá a parar, cargando más paquetes de los que puede llevar.

Pero esos no es lo peor, lo peor es la actitud de las personas que seguro hay alrededor o dentro de los vehículos, que no hacen nada por ayudarle.

Si un ayamontino estuviese presente diría aquello de "por Dios y por la Virgen del Carmen ¿es que a nadie se le arza el alma para ayudar a ese muchacho?.

Espero que a usted, amigo bloguero, se le arce el alma y vaya el proxímo viernes dia 2 a la Casa Grande, donde a las 8,00 de la tarde pronunciaré una conferencia sobre la peculiar forma de hablar de los ayamontinos.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 44. Hoy: el zampuzo

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  44. Hoy: el zampuzo

Se trata de una de las palabras más sonoras de nuestro peculiar vocabulario.  Lo más que he encontrado acerca de ella es que se trata de la acción de zampullar, que es como zambullirse. El Internet aparece una señora o señorita que para mi satisfacción y creo que la de todos nos dice que la palabra zampuzo no la ha encontrado en parte alguna, pero que la ha oído en Ayamonte.

Los ayamontinos llamábamos zampuzo a una especie de tasca -hoy el bar La Competidora- ubicada en la esquina de las calles Zamora y Rodrígo de Jerez, bajo el atractivo balcón floreado de la familia Chalé. Su dueño más antiguo se llamaba José, y de ahí que fuera conocido como José el del Zampuzo; después pasó a manos de su yerno, el señor Garrido, que era funcionario del Ayuntamiento, y siempre contando detrás del mostrador con el y siempre agradable Ismael, y ya más tardíamente un  buen amigo que emigró y ha vuelto a Ayamonte de la familia de los Peseta.

Por dos servicios destacaba tal taberna o tasca, a saber, por lo que en ella se bautizó como "beti", que era un vaso de vino con vermut, y por las incomparables aceitunas aliñadas, inigualables e irrepetibles, pues según se decía su autor se llevó la receta a la tumba. Por otra parte, normal para la época, el fiado era otra de las características del famoso zampuzo.

Tuve la duda de si incluir este artículo en esta página o en la de recuerdos, creo que en las dos viene bien y como en esta nació para Gaceta de Ayamonte, aquí la dejamos.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 43. Hoy: el cacato

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 43. Hoy: el cacato

He procurado ilustrarme bien en este caso, como en todos los dudosos porque los amigos hispanoamericanos nos dan tantas lecciones de gramática, de sintaxis, de semántica, de lengua, en definitiva, que entre ellos casi siempre se encuentra una referencia. Nuestro diccionario no contempla la palabra cacato, que quede claro.

Se trata al parecer de un vocablo de origen francés que llegó a la República Dominicana a través de  Haití y que viene a designar a un tipo de cacatúa. Sin embargo, por razones que desconozco, los ayamontinos antiguos, con su peculiar forma de hablar, vinieron a designar con tal vocablo a un zapato, así que el cacato es un zapato.

Todo ello centrado en un juego infantil llamado precisamente "mira el cacato". Se trataba de hacer un coro sentados en el suelo, alguien se sacaba un zapato y lo lanzaba al aire, si al llegar al suelo lo hacía boca arriba o boca abajo el juego consistía en sí en reirse o no al decir "la madre" esta frase: "mira el cacato, míralo bien, por la puntita del pie". Si al caer de una determinada forma había que permanecer serios, la madre trataba de hacer reir a los jugadores y el que se reía pagaba una prenda, que podía ser otro zapato, el cinturón, el pañuelo, en fín, lo que fuere. Para recuperar la prenda tenía que pagar un reto, que podía consistir en algo extravagante o también normal. Era propio decir, que le de un beso a fulanita o a fulanito.

Cualquierilla ve a los niños de hoy jugar al cacato. Un día vamos a organizar un cacato al final de la calle Huelva, a las puertas del taller de Morales, jugaremos los dos hermanos, más Franquito que vive por allí cerca y todo el que quiera participar. Lo pasaríamos bien, seguro.

Lo que yo no sabía es que Busch fuese aficionado a jugar al mira el cacato con los chiies.

 

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 41. El nombramiento

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS.  41. El nombramiento

Me gusta esta palabra con locura, es tan marinera, tan ayamontina que me chifla. El quid de la historia es que existe una confusión entre dos palabras sinónimas: título y nombramiento.

El título es el testimonio o instrumento dado para ejercer un empleo, dignidad o profeión. Por ejemplo, título de licenciado en Bellas Artes, título de profesor de auto escuela, título de graduado social, etc.

El nombramiento, por su parte, es una cédula o despacho en que se designa a alguien para un cargo u oficio. Por ejemplo, a un señor con título de licenciado en Derecho se le nombra asesor jurídico de una determinada empresa. Hay una conexión inseparable entre título y nombramiento, por lo menos en esencia porque luego en la práctica ya sabemos qué pasa, si nó, asómense ustedes a los ayuntamientos y observen los nombramientos de secretarios, interventores, etc. que no cuentan con la titulación debida. En estos casos el nombramiento deja mucho que desear, aunque en la práctica funcione, al menos en interés de más de uno.

En Ayamonte, en el ámbito marinero nunca de utilizó la palabra título, sino nombramiento. Así se decía: fulano va de patrón en tal barco sin nombramiento, ciclano tiene nombramiento de patrón de altura pero lleva un barco de bajura, perengano tiene nombramiento de motorista. En realidad, se trataba de personas con titulación a los que, en base a la misma, se les otorgaba el nombramiento para ejercer el concreto cargo de patrón, maquinista, motorista y otros.

Mi padre tenía título de patrón de bajura pero estuvo muchos años llevando un barco  para el que se necesitaba título de patrón de altura. El truco era el siguiente: como para ejercer de patrón de pesca no se requería título alguno, se enrolaba como tal, y Juan Ventura, al que recientemente hemos dado el último adiós, que tenía título de patrón de altura así se enrolaba. Así, la Ayudantía de Marina libraba para mi padre el nombramiento de patrón de pesca y para Juan  Ventura el de costa. Después, en la práctica, Juan iba de patrón de pesca y mi padre de costa. Y es que ya se sabe que aunque no sea cierto, el que hizo la ley...

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 42. Hoy: ¿Y tú como andas de lo tuyo?

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. 42. Hoy: ¿Y tú como andas de lo tuyo?

Hombre, ya sabemos que esta frase no es exclusiva de nuestra peculiar forma de hablar puesto que la oímos en otros lugares, pero no es menos cierto que los ayamontinos la utilizamos mucho, de ahí que la traiga a esta página tan nuestra.

Es raro el tema de conversación que no termine con la consabida pregunta: ¿como estás de lo tuyo?. Tal pregunta es una puerta abierta a todo tipo de especulaciones por parte de quien la oiga y sea ajeno a los que hablan, porque lo primero que vamos a preguntarnos qué es lo que le pasa a fulano o a fulana, qué es lo que tiene, en definitiva, que es lo suyo y por qué se le pregunta con tanto interés. De inmediato pensamos que la cosa será grave, porque si se tratase de un simple resfriado o de un dejince, preguntaríamos: ¿como andas del resfriado?, ¿como te vá con el dejince?.

Así que eso "de lo tuyo" se convierte en un enigma que nos disponemos a descifrar como sea. Y entramos en un sitio y en otro y nos cruzamos con unos y con otras y no paramos de preguntar: oye, ¿tú sabes qué le pasa a fulanita?, pues esta mañana he oído que le preguntaban por lo suyo, no sabía yo que estaba tan grave. Y así se va inflando la cosa cuando al final sólo se trata de una forma, de una peculiar forma de hablar que en definitiva no encierra ningún secreto al menos importante.