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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

La Peculiar forma de hablar de los ayamontinos

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: mariquita azuca

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: mariquita azuca

Hoy nos referimos a:

MARIQUITA AZUCA

Con esto de los barbarismos andamos perdidos, a veces me dan ganas de irme a vivir a Sudamérica porque los sudamericanos sí que saben cuidar el Español, yo me quedo admirado de lo bien que lo hablan y lo bien que lo escriben. Estoy seguro de que en ningún diccionario oficial de ninguna nación de Hispanoamérica se recogen palabras como rocanroll, gay o water. Nosotros sí, y con el mayor descaro del mundo.

Nuestro diccionario nos habla del hombre homosexual definiéndolo como afeminado, es decir, un hombre con maneras de mujer. Un poeta diría hombre con alma de mujer. Y es así y no de otra manera. Pero ahora nos viene la moda gay, una más exportada por el Imperio, y allá van los borregos a presumir de orgullo gay, que es otra especie de cocacola o sevenat que nos exportan y aquí se consume con sumo placer. Hasta los portugueses han decidido que los homosexuales tendrán exactamente todos los derechos que los heterosexuales, pero de matrimonio nada de nada, que es institución antiquísima pensada en hombre y mujer.

Bueno, a lo que interesa en esta página. La peculiar forma de hablar de los ayamontinos acuñó una expresión graciosa y hasta cariñosa, aunque quien quisiera podía utilizarla de forma despectiva. Esa expresión era la de "mariquita azuca". Lo de mariquita es entendible porque es el diminutivo de maricón, que no es una ofensa pues el maricón es el hombre afeminado del que antes hablábamos, pero lo de azuca, escrito así, sin la r final, es lo que llama la atención y lo que era más importante, que hacía más endeble, más afeminada la expresión.

Siempre he tenido amigos afeminados, maricones, vamos, mariquitas azuca, pero nunca he sabido que relación puede haber entre un afeminado de verdad, que lógicamente siente atracción por el sexo contrario, por el heterosexual, y un gay que termina formando pareja con otra persona de la misma opción. En fin, allá ellos. Yo me quedo con mi mariquita azuca de siempre, que me cae bien y simpático.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: la pegaíta

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: la pegaíta

Hoy nos referimos a:

LA PEGAÍTA

Del sangrante expolio que se viene realizando al lenguaje cofradiero ayamontino, se momento se ha salvado la expresión pegaíta, Dios no quiera, aunque no pongo mano en candela, que un día el listo- progresista- intelectual de turno nos venga con algo así como chicotaíta. Al tiempo.

Pegaíta en nuestro lenguaje cofradiero peculiar viene a ser un sinónimo de chicotá, es decir, es el tiempo que dura arriba un paso desde que es llamado hasta que es bajado o arriado, solo que en Ayamonte la utilizamos únicamente con la cofradía de Padre Jesús. En las demás cofradías se dice chicotá. La expresión pegaita equivale a la llamada que hace el capataz y el tiempo que dura esa levantá. Por eso, a los cargadores de Padre Jesús se les suele pedir "una pegaíta"; por cierto, que resulta ya alarmante que nada más salir los pasos ya estén los cargadores regalando pegaítas, cuando estas tendrían sentido más adelante, con el lógico cansancio. Resulta poco estético ver que a veces van más gente cargando sin hábito que con hábito.

Se trata de una expresión genuinamente ayamontina. El diccionario nos habla del verbo pegar como sinónimo de zurrar, cartigar a uno con golpes y golpear; nosotros utilizamos el verbo pegar en tono cariñoso, llamando a la acción de pegar, pegaíta.

Lo dicho, que Dios nos coja confesados cuando venga el tonto de capirucho de turno diciendo chicotaíta. Si eso ocurre algún día, no se si cortarme las venas o dejármelas crecer.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: corceando

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: corceando

Hoy nos referimos a:

CORCEANDO

He buscado en el diccionario de la Rae por si acaso existiese esta palabra, tanto con c como con s. Con c no existe, y con s nos ofrece el infinitivo del verbo corsear: ir al corso; y de corso nos dice que se trata de una campaña que hacían por el mar los buques mercantes con patente de su gobierno para perseguir a los piratas o a las embargaciones enemigas. De ahí la frase "tiene patente de corso" para referirnos a alguien que campa en su libre albedrío amparado en protección oficial. En el régimen anterior hizo fortuna aquella maldita frase:" tú no sabes con quien estás hablando".

Bueno, vamos a lo que vamos. Los ayamontinos hemos acuñado en nuestra peculiar forma de hablar el verbo corcear como indicativo de que alguien anda siempre de arriba abajo, que sólo entra en casa a comer y a dormir, y que todo el tiempo restante, pues eso, en la calle de un lado a otro dando lo que se suele decir mucho por culo. Es cierto que a veces los grandes corceantes nos alegran la vida con su ingenio, con su buen sentido del humor y con su leal amistad, como ocurre con el señor que ilustra este artículo, que por cierto, ahora ya corcea poco según me informa Cristo, su querida esposa y amiga de mi familia y sus grandes amigos Uchi y Antonio Naní, que son sus vecinos y todos me dicen que se lleva todo el día sentado al balcón.

Eso no es bueno, amigo Manolo, El Gordo del Queveo, tienes que hacer como tu amigo el Torerito, salir a la calle, compartir tu alegría de vivir y tu ingenio con tus amigos y dejarte de tanto balcón, hazme caso. El tiempo que te queda de vida, que espero sea mucho, no quiero verte tan parado, quiero verte... corceando.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: aquí, el que no está loco está podrío

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: aquí, el que no está loco está podrío

Hoy nos referimos a:

AQUÍ, EL QUE NO ESTÁ LOCO ESTÁ PODRÍO

Francamente, yo no se que tiene que ver la locura con lo podrido, pero es lo cierto que la peculiar forma de hablar de los ayamontinos tradicionalmente mezcló ambos conceptos cuando se trataba de analizar una situación extravagante. No era necesario que el protagonista estuviese loco, ni podrido, sólo que fuese extravagante.

Pongamos un ejemplo. Se televisa un partido de fútbol y entra en el bar de Cortada o en el Costalero -que tengo que nombrar los dos para que no se me enfaden- un individuo con más de sesenta años vestido con la camiseta del Madrid y un banderín en la mano; al rato entra otro de la misma edad en pantalones cortos con los colores del Barcelona. En ese momento, si entre los presentes hay alguien aproximadamente de mi edad, que es frecuente, dirá: no, si aquí, el que no está loco está podrío.

Con dicha expresión lo que queremos decir es que la chalaura, la extravagancia se expresa en sinónimos, aunque esa cualidad no la representen los dos vocablos, pero a nosotros nos vale.

A la vista de la fotografía que ilustrará este artículo, ¿creen ustedes que el indivíduo que aparece en ella está loco o está podrío?.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: quitarse una foto

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: quitarse una foto

Hoy nos referimos a:

QUITARSE UNA FOTO

Quiero aclarar desde el primer momento, que el indíviduo cuya fotografía ilustra este artículo, ni es fotógrafo ni quintearbió (ya hablaremos de esta expresión), simplemente es un buen  amigo al que el pasado domingo en el estadio Blas Infante le quité esta foto, así de sencillo.

He buscado en el diccionario de la RAE y  del verbo quitar nos ofrece nada  menos que trece acepciones  y, por supuesto, ninguna de ellas referidas al arte de la fotografía. Si fuere así, con las nuevas máquinas es normal que una persona se quite una foto usando el disparador automático. Pero cuando decimos "voy a quitarme una foto", es que vamos al fotógrafo, quien es el que nos la hace, no nos la quita, pero a los ayamontinos nos suena muy bien eso de quitarse una foto y por eso lo utilizamos sin complejos.

Hay una pega, pero no ocurre sólo con lo de la foto, también en otras materias sucede así, y es el mal uso del reflexivo, como por ejemplo, decimos "fulano se murió", nadie se muere, todos fallecen o mueren, aunque sí sería correcto decir "fulano se quitó la vida" porque es un acto de disposición, disponemos de la vida pero no de la muerte. Decir quitarse una foto cuando vamos al fotógrafo es una incorrección gramatical, aunque lo de quitar quede en pie, no faltaría más, cualquiera que pretenda cambiar nuestra forma de hablar va directo al fracaso, aunque en las alturas intelectuales lo pretendan (capirote, nazareno, carrera oficial, revista, libro de fiestas, etc.).

Así que el mismo día, por la tarde y por la noche, le quité sendas fotos a dos buenos amigos: el Cástulo y el Torerito, las cuales ilustran los dos últimos artículos publicados.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: enzambronao

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: enzambronao

Hoy nos referimos a:

ENZAMBRONAO

Durante casi dos tercios del pasado siglo las ayamontinas barriadas de Isla Canela y Punta del Moral, estuvieron cuasi incomunicadas. Para ir hasta Canela había que cruzar dos esteros, el de la Ribera y el de Canela, tarea que se hacía en sendas pateras a remo. Para ir a la playa los domingos contábamos con una alternativa, o ir a la "Gola portuguesa", y lo escribo entre comillas porque con aquel trozo de arena pasa como con el condado de Treviño, que se encuentra en una comunidad autónoma y pertenece a otra. Tal gola estaba en aguas portuguesas pero era española. Ibamos en un transbordador y pasábamos todo el día en el lugar; había intercambios de visitas, pues dada la cercanía, íbamos andando a Montegordo y ellos, los portugueses, venía a dar con nosotros; o ir a San Bruno, que es el nombre que recibe la parte más occidental de nuestrra playa. Para ello teníamos que ir andando desde el pueblo hasta la costa, cargados con la sombrilla, la nevera, en fin, con todo lo necesario.

El finalizar el día, sobre todo los dos o tres primeros de la temporada, los que venían de San Bruno lo hacían con el rostro enrojecido por el sol y las consiguientes caminatas, así que se decía que venían "ensambrunaos". Más tarde la expresión fue evolucionando de forma extraña, pero sea como fuere, se quedó definitivamente como "enzambronao".

Se trata de una expresión ayamontina de las de más solera, sonora y altamente expresiva. Y existe una derivación del enzambronao para otra situación: cuando alguien viene jartovino y trae la cara colorá; entonces también se le suele decir que viene enzambronao.

Quiero advertir que el querido personaje de la foto que ilustra este artículo, si está enzambronao es por el sol, no por lo otro, a no ser que el yantar enzambronee y en ese caso no pongo manos en candela. Un abrazo, querido Godovi, y gracias por tener ese gran sentido del humor y esa mojarrita de oro.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS, Hoy: el riquitrún

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS, Hoy: el riquitrún

Hoy nos referimos a:

EL RIQUITRÚN

Riquitrún es palabra eminentemente ayamontina, ni la recoge la RAE ni el "Muñeco Diabólico", que ya es decir, por eso me siento orgulloso de escribir acerca de ella.

El riquitrún es una especie de pico de pan, de esos que utilizamos para no adelgazar y acompañamos con él una buena pringá, que con el pan engorda la pringá pero con los picos no, aunque no se lo crea ni mi amigo el Godovi, que dicho sea de paso se estará poniendo ya en la caseta del Rocío y de la Mulita, impertigao y opao, palabras de las que ya hablaremos.

No se quien bautizó como riquitrún a este rosco ayamontino, distinto a todos los demás, pues tenía forma de ocho. Sé que los vendía un ayamontino de mis tiempos de niño, es decir, de hace muchísimo tiempo, al que conocíamos como "el Molletero", quien se hizo famoso por la coplilla con la que ofrecía el producto, que llevaba en una cesta de mimbre colgada al brazo y decía así: "el riquitrún, que poquito me gustas tú". Nadie entendía como le gustaba poco lo que él vendía, aunque lo más seguro es que la coplilla llevara otra intención.

Nada, ahora pa las Angustias, a comer buenos bocadillos de jamón y cerveza fresca, que ya vendrán los días de abstinencia y tendrá lugar el personal de cambiar la seda por el percal, el pan por los picos, por el riquitrún.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: ajuntando pa las Angustias

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: ajuntando pa las Angustias

Hoy nos referimos a:

AJUNTANDO PA LAS ANGUSTIAS

Le llegó la hora al amigo Delars. Hablamos de "ajuntando pa las Angustias".

Vamos a ver: ajuntar pa las Angustias era una práctica propia del pasado, cuando el poder adquisitivo era escasísimo y sobre todo los niños íbamos guardando perras gordas y perras chicas para cuando llegaran las fiestas patronales montarnos en los cacharritos. Hasta aquí, nada de particular, al fin y al cabo era una práctica generalizada. Hoy, como afortunadamente hay dinero para todo, no hay que ajuntar, los niños y jovencitos ponen la mano y piden "la paga".

Lo de ajuntar pa las Angustias iba por otros derroteros. Se trataba de referirnos en lenguaje figurado a un momento fisiológico que viven todas las mujeres sin excepción. Llegado un momento de sus vidas, las mujeres desarrollan las gládulas mamarias, vamos, los pechos, o sea, las tetas. Pués bién, cuando a una niña ya se le notaban las primeras pretuberancias, cuando las mamas empezaban a apuntar, cariñosamente se le decía: "qué. ajuntando pa las Angustias, ¿no?". Es decir, con el cariño propio con que muchas veces decimos las cosas nos referíamos al crecimiento de las citadas glándulas. Y la niña se reía, claro.

Para mí, es de las expresiones ayamontinas más bonita, hermosa, cariñosa que podamos traer a esta página y espero haya sido a satisfacción de todos.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: tener morriña

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: tener morriña

Parece que estoy escuchando al listillo de turno diciendo: eso de la moriña es cosa de los gallegos, que están por todo el mundo y sienten nostalgia de su tierra natal. Efectivamente, así más o menos define el diccionario de la RAE el vocablo morriña, exctamente como "tristeza o melancolía, especialmente la nostalgia de la tierra natal".

Pero resulta que los ayamontinos tenemos nuestra peculiar forma de hablar y como en otras ocasiones, a la acepción o definición oficial hemos añadido otra para nuestro particular roman paladino, cual es la necesidad de dormir, especialmente en verano y concretamente después de almorzar; nos entra la morriña y nos metemos entre pecho y espalda una sustanciosa siesta, aunque la morriña puede entrarnos en cualquier otro momento.

Por poner algunos ejemplos, digamos la morriña que les entra a los megalómanos de ocasión cuando van a un concierto que ni entienden ni les gusta, pero que viste ante los demás; o a la que entra en ocasión de ciertas homilías interminables. Ultimamente se ha puesto de moda poner por televisión las morriñas del Rey Juan Carlos cuando el hombre tiene que aguantar interminables discursos en paraninfos y otros foros.

La morrilla es sana, pero cuidado porque las cervicales pueden resentirse ya que a veces se manifiesta a base de cabezadas, de ahí la frase: me está entrando una morriña...voy a darme una cabezaíta.

Bueno, para termninar les pido que no se asusten por la foto que ilustra este artículo. No es él, aunque lo parezca. El nos dejó tranquilos hace más de treinta años, aunque muchos se empeñen en ponerlo constamente de actualidad.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: el álbum

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: el álbum

Hoy nos referimos a:

EL ÁLBUM

Anoche asistí en el auditorio de la Casa Grande al acto de presentación del cartel anunciador de nuestras fiestas patronales y del LIBRO DE FIESTAS. Oiga, que no he bebido ni me he pinchado, que es verdad que así lo dijeron la presentadora y el concejal de cultura  (aunque éste, en una sóla ocasión dijo álbum) . LIBRO DE FIESTAS, ¿se entera usted?. Pues eso.

Ya desde hacía algunos años se venía intentando, tanto desde el Ayuntamiento como desde la Agrupación de Cofradías, eliminar la palabra Álbum de nuestro acervo vernáculo, porque al parecer suena a cateto y hay que estar al pairo de la modernidad diciendo revista, que es como se dice en Sevilla, por ejemplo. En vista de que a pesar de los intentos yo seguí con mi particular cruzada de defensa de nuestra peculiar forma de hablar y muchos me siguen, han ideado una nueva fórmula: llamar a la encuadernación ilustrada que nos anuncia las fiestas, LIBRO.

Pero veamos, como siempre, qué nos dice el diccionario:

Revista: publicación periódica por cuadernos,  con escritos sobre varias materias, o sobre una sola especialmente.

Por cuadernos quiere decir que la perioricidad será más corta que la anual, que sólo produce  un  número. Además, nada se dice de fotografías, de obras de arte, de grabados, etc.

Libro.  Nos ofrece tres acepciones, a saber:

1. Conjunto de muchas hojas que papel que, encuadernadas, forman un volumen.

Muchas hojas no quiere decir las aproximadamente  setenta que trae la presentación de este año. Aparte que, ni por contenido ni por aparencia puede calificarse como libro.

2. Obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen.

No estamos ante una obra científica, ni específicamente literaria ni de otro orden porque, en realidad, no se le puede atribuir el apelativo de obra dado lo disperso de su contenido.

3. Cada una de las ciertas partes principales en que suelen dividirse las obras científicas o literarias, y los códigos y leyes de gran extensión.

Ni por asomo hay parecido.

Y por fin, vemos lo que dice el diccionario sobre la palabra álbum.

Álbum. Libro en blanco, encuadernado con más o menos lujo, cuyas hojas se llenan con breves composiciones literarias, sentencias, firmas, retratos, etc.

¿Verdad que esta difnición cuadra más con lo presentado que las otras dos?.

Entonces, si técnicamente no es una revista ni mucho menos un libro, y ya lo veníamos llamando álbum desde tiempo inmemorial, ¿a qué viene esa manía persecutoria, esa pretendida modernidad, ese afán por cambiarlo todo en orden a un progresismo ridículo al par de huir de nuestra esencias?.

Hay Dios mio, mucho me temos que un año de estos, cualquier ilustrado de pacotilla venga diciéndonos que "las horquillas que portan los costaleros de Padre Jesús resuenan en la Vía Dolorosa".

No lo quiero ni pensar. Pero, al tiempo.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: arroz y gallos muertos

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: arroz y gallos muertos

Uno de los alimentos más utilizados en nuestros días, principalmente por su precio, es el pollo, hasta el punto de que en las casas hace tiempo que se oye: ¿otra vez pollo?.

Pero antes no era así, antes comer pollo era un auténtico lujo que lógicamente sólo se podían permitir los más pudientes. En todo caso, los pobres, con muchas suerte, podíamos degustar el pollo por Navidad y no todos los años.

La principal ley del mercado ha sido siempre , es y será la de la oferta y la demanda. Y digo esto porque al estado económico a que me refería antes había que añadir la escacez de oferta pues los pollos eran entonces del campo, nada de granjas ni crianzas masivas.

Tal era el lujo del yantar pollo, que los ayamontinos, con nuestra peculiar forma de hablar, acuñamos una frase que es la que encabeza este artículo. De modo que bien al llegar las Pascuas, bien con motivo de un acontecimiento destacado, se oía a alguien decir: hoy toca arroz y gallos muertos. Claro que eso de muertos no deja de ser un pleonasmo porque, digo yo, vivos no se iban a comer.

Hoy, como para todo hay viveros, piscifactorías, granjas, etc., frases como estas ya no se oyen de ahí que convenga conservarlas en nuestro acervo vernáculo.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Más basto que el cardojaba

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Más basto que el cardojaba

Hoy nos referimos a:

MÁS BASTO QUE EL CARDOJABA

Antes de nada vamos a traducir al castellano académico la última palabra del enunciado: cardojaba. Desde el punto de vista academicista debería decirse "caldo de habas". Bien, pero en el román paladino ayamontino, nuestra peculiar forma de hablar queda como se dice en el título: cardojaba, sin más.

Yo creo que uno de los platos más ricos y sustanciosos que se puede degustar en un pueblo marinero es el guiso de chocos con habas y papas, pa chuparse los dedos, digo yo. Todo es aprovechable y el caldo se consume empapándose en el pan para finalmente degustarlo.

Es un caldo riquísimo. Entonces, ¿por qué los ayamontinos cuando alguien es rudo, grosero, le decimos aquello de "eres más basto que el cardojaba?. Francamente no sé de donde proviene la ocurrencia, ni en qué momento o tiempo nació, pero desde luego no se corresponde con la realidad, aunque es fonéticamente fuerte, lo que hace que sirva para el modesto insulto de poner a alguien de basto o poco fino.

Quede ahí la paradoja y una de nuestras más gráficas y ascentrales expresiones.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: el cuartito

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. Hoy: el cuartito

Hoy nos referimos a:

EL CUARTITO

Una vez más, el "Muñeco Diabólico"(Google),  no es tan listo como parece y el Iter Sopena de los niños de Primaria nos aclara las cosas. Digo esto porque la palabra cuarto como sinónimo de habitación no la contiene el muñeco. El diccionario sí, nos lo define como aposento.

Aclarado ésto, resulta obvio que cuartito es diminutivo de cuarto, es decir, una habitación, un aposento, pequeño.

Entre las heridas que se inflingen a la palabra, una muy nuestra -retrete- hace tiempo que fue herida de muerte por el barbarismo water clock -que se traduce como agua a punto-, y más modernamente por el español baño. De tal manera que para mear o cagar ya no vamos al retrete, sino al water o al baño. Y digo yo, si en una casa en el baño sólo hay eso, un baño, ¿meamos y cagamos en el baño?.

Bueno, a lo que vamos hoy. Antiguamente, cuando un alumno de la escuela tenía necesidad de mear o cagar le decía al maestro: ¿puedo ir al retrete?. Pero las niñas no, ellas eran más finas, más delicadas, y se inventaron un sitio exclusivo: el cuartito. Doña Fulana -entonces las maestras de escuela no eran "seño"- ¿puedo ir al cuartito?.

Así que el cuartito era el lugar donde las niñas hacían sus necesidades. Como la mujer era entonces más femenina y menos miembra, era muy delicada eligiendo su propio vocabulario. Creo que hacían bien.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: EL GALETE

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: EL GALETE

Hoy nos referimos a:

EL GALETE

Tengo que confesar que la palabra galete no la he oído nunca fuera de Ayamonte. Lo más que nos dicen las enciclopedias es que el galete es la cococha del atún, pero al describir de lo que se trata el galete ayamontino comprobaremos que cualquier semejanza es imposible.

El galete, en  nuestra peculiar forma de hablar es un golpe dado en el culo del amigo lanzando la mano al revés, es decir, con el dorso hacia abajo y procurando que cuando llegue el contacto sea lo más contundente posible dando con el dedo medio en el culo de la víctima; el respingo que pega entonces el agredido es de órdago a la grande, pero si se tiene la habilidad de contactar así como de pasada el dolor es tan fino que el agredido grita.

En la primera promoción del Instituto Laboral había un alumno que era muy fuerte, criado en el campo, allá en la Hortita, donde hoy está el vivero de plantas a la salida de Ayamonte por la carretera vieja. Venía al pueblo todos los días andando o en bicicleta y era duro como el roble. Pero...ante un buen galete no podía reprimir un gran salto y el consiguiente grito.

Maestro en dar galetes siempre fue mi gran amigo y admirado Juan Muniz Cruz, que así no lo conoceréis, pero si os digo que es Cortada o Cortadita ya está todo dicho. Los daba en La Milagrosa en los buenos tiempos en que fue encargado del local.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: MOJARREAR

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: MOJARREAR

Hoy nos referimos a:

MOJARREAR

El verbo mojarrear y el efecto mojarreo no vienen en nuestro diccionario. Lo más que he encontrado ha sido en el "muñeco diabólico" (el Google) dichas expresiones para referirse los uruguayos y otros sudamericanos a la pesca de la mojarra. Incluso se ven anuncios para la venta de todo tipo de enseres para la pesca.

Para los ayamontinos, mojarrear es sinónimo de criticar, aunque el critiqueo es más bien cosa de mujeres, porque por mucho que se empeñe la miembra del Gobierno, somos distintos. Así, de una reunión de hombres a la puerta de un bar se dice : vaya tela de mojarrones; y si es mujeres: vaya tela de criticonas.

Mojarrear suele ser una actividad leve, pues si alcanza mayores connotaciones ya entramos en la in uria y la calumnia, y no es eso. Mojarrear es hablar mal de todo y de todos, menos de lo nuestro.

¿No se han dado cuenta ustedes cómo en Semana Santa los tontos de capirucho hablan en voz baja mojarreando de la hermandad de turno?. Es curioso, pero en Semana Santa se habla mucho en voz baja, lo que no deja de ser un síntoma de mojarreo. Yo no lo puedo remediar, siempre le estoy encontrando pegas a las cosas, o sea, soy un mojarrón, pero eso sí, sin maldad.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: NO TE ENCARGO NÁ

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: NO TE ENCARGO NÁ

Hoy nos referimos a:

NO TE ENCARGO NÁ

Según nos informe el diccionario de la RAE, encargar equivale a encomendar, y a la vez encomendar viene a ser encargar a alquien que haga alguna cosa.

Yo no se, ni siquiera me imagino, qué recomendación, encargo o encomienda hacen hoy las madres a los hijos, sobre todo en dos ocasiones, a saber, cuando se proponen conducir un vehículo y cuando salen de noche. De todas formas, y salvo raras excepciones, no creo que sirva de mucho. Al fin y al cabo los jóvenes de hoy están muy preparados y no necesitan encargos ni nada por el estilo.

Pero antes no era así, antes, como éramos muy gamberros y maleducados, nuestras madres, cuando salíamos de casa, temerosas de que hiciésemos alguna gamberrada, le faltásemos al respeto a una persona mayor, o algo por el estilo, no espetaban, en el umbral de la puerta, la concebida frase de "no te encargo ná". O sea, que te portes bien, que nadie me venga con una queja de ti, etc.  Y aunque los chavales de hoy no lo crean sí que servía de algo, al menos, en aquello del respeto a los mayores.

Si más de un tonto de capirucho hubiera hecho caso a sus madres cuando, al tomar posesión del cargo les dijera aquello de "no te encargo ná", otro gallo le cantaría a algunas de nuestras hermandades.

¿Qué le diría aquella buena madre al tonto de capirucho del hijo que en un momento de iluminación místico-intelectual rompiera de un plumazo toda una tradición vernácula y vino a llamar revista a lo que siempre se llamó álbum?. Pero de esta burrada hablaremos otro día.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: ESTAR FULÍO

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: ESTAR FULÍO

Hoy nos referimos a:

ESTAR FULÍO

En estos tiempos de crisis económica, que nuestros gobernantes no admiten como tal y acuden a la demagogia política para ocultar la evidencia, viene como anillo al dedo hablar de la palabra ayamontina "fulío", que viene a ser sinónimo de arruinado, estar sin un duro, haber perdido todo el dinero en el juego, o sea, como también decimos los ayamontinos, estar con las manos abanando.

Es normal ver como una persona se retira de una partida de cartas, o de chamelo, o cualquiera otra en que se juegue dinero porque ya no le queda liquidez. Me levanto, dice, porque estoy fulío.

Estos dias hemos oido y seguimos oyendo lo de la suspensión de pagos de Martinsa Fadesa, y algún que otro tonto de capirucho creerá que el señor Martín está en la ruina, es decir, fulío. Craso error, pues estar fulío es haberse quedado sin nada, que no es el caso del dueño de Fadesa.

Espero que mi buen  amigo y admirado Antonio Castillo, nuestro alcalde, logre dar un impulso importante a la actividad municipal, pues lo veo todo muy parado, como si el Ayuntamiento estuviera fulío. Animo, Antonio, que tú puedes.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: ¿EN QUÉ BARCO ANDAS?

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: ¿EN QUÉ BARCO ANDAS?

Hoy nos referimos a:

¿EN QUÉ BARCO ANDAS?

No vayan a creer los visitantes de este blog que con  la frase de marras tratamos de averiguar en qué barco trabaja determinado marinero  -miren por donde a las encendidas feministas, como la "Miembro" del gobierno de Zapatero, no les ha dado por embarcarse para trabajar en un pesquero- nada de eso, en la peculiar forma de hablar de los ayamontinos lo que tratamos de averiguar con dicha frase es qué ha sido de una persona a la que hace tiempo que no vemos. Es cierto que a veces hay personas que suelen desaparecer del contexto social en el que se desenvuelven, es como si ivernaran o declararan sus actividades en barbecho; por eso, cuando vemos a un amigo del que no sabíamos nada en mucho tiempo lo primero que se nos ocurre es preguntarle: ¿en qué barco andas?. Y nos dará las explicaciones oportunas o las que le convenga.

Otras veces preguntarse en qué barco anda alguien es referirse a qué estaría pensando cuando tomó determinada decisión. Por ejemplo: hace unos días, ojeando la página de monumentos religiosos en Ayamonte.org, veo una fotografía de la torre de la iglesia de la Merced y al pie de la misma ls siguiente frase: espadaña de la iglesia de la Merced.

Craso error, querido colaborador de la referida página. Mire, lo de la Merced no es una espadaña, es una torre-campanario. La espadaña es un campanario de una sola pared, como las de San Francisco, San Antonio, el Socorro; lo de la Merced, las Angustias y el Salvador son torres con campanario o torres-campanario. A quien sea invito a una rectificación pues no resulta muy apropiado que tal error -quede claro que todos los cometemos- trascienda. Y termino preguntándole, ¿en qué barco andabas cuando escribiste el pie de foto?.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: NI EN TU CASA HAY ALMIREZ

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: NI EN TU CASA HAY ALMIREZ

Hoy nos referimos a:

NI EN TU CASA HAY ALMIREZ (VULGO ARMIRÉ)

El almirez, como de todos es sabido, es un mortero que sirve para machacar en él alguna cosa, normalmente los condimentos con que se va a adobar la comida que estamos preparando. Ahora se llevan de madera, pero siempre fueron metálicos, de bronce, latón u otros. También se utilizaban como instrumento de percusión para acompañar cantos tradicionales, que en Ayamonte eran referidos a los villancicos que cantaban las cuadrillas de campanilleros durante la Navidad; el sonido se saca golpeando los lateras con la maza o maja.

De lo dicho se puede deducir fácilmente que bien para la cocina, bien para las cuadrillas, era imposible pensar que en una casa, por modesta que fuere, no hubiera un almirez, que su ausencia se estimara como algo extremo, excepcional.

Por eso, cuando alguien presumía de algo, de saber, de poseer cosas, etc. se le decía: ni tu tienes eso, o ni tu sabes de aquello y se terminaba la frase con el "ni en tu casa hay armiré".

Dado que estos días hemos hablado de los tontos de capirucho, pongamos un ejemplo. Una determinada hermandad mete en la junta de gobierno a un tonto de capirucho que no sabe nada del asunto, pero es un manitas, lo que a la hermandad le viene como anillo al dedo para ponerlo a trabajar y ahorrarse dinero en profesionales. Este tonto de capirucho se lo cree -que es directivo- presume de ello diciendo por todas las partes "anoche en la Junta acordamos; para el mes que viene vamos a hacer tal cosa". Hasta que topa con alquien que para sacarlo de su bola de cristal le dice: mira, chaval, ni tú has acordado nada, ni tú has tomado ninguna determinación... ni en tu casa hay armirez. Pues eso, a ver si se enteran de una vez.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: TRIBUNA OFICIAL vs. CARRERA OFICIAL

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. HOY: TRIBUNA OFICIAL vs. CARRERA OFICIAL

TRIBUNA OFICIAL vs. CARRERA OFICIAL

Otras de las novedades introducidas en nuestra Semana Santa es la de -siguiendo el mimetismo del que hablaba en el artículo anterior- inventarse un término que en Ayamonte no existe, el de Carrera Oficial. ¿Realmente no es dable hablar de carrera oficial en Ayamonte?. Pues claro, y veamos por qué:

En los albores del siglo XVII, concretamente en 1604, el Cardenal Niño de Guevara, que ocupaba la sede de Sevilla, se vio obligado a proclamar un sínodo en virtud del cual establecía el término carrera oficial para poner orden en los desfiles procesionales de la época. En aquellos tiempos las hermandades salían de sus templos y volvían a él según el itinerario que les convenía, y en muchas ocasiones se cruzaban desluciéndose los desfiles. En dicho sínodo el cardenal ordenó que todas las cofradías hicieran estación de penitencia a la catedral llevando todas ellas, a partir de cierto lugar, el mismo itinerario. Ese itinerario sería conocido por siempre como Carrera Oficial, y dentro de la misma se establecieron dos puntos de control, que eran las tribunas. Hoy sólo queda la de la Campana para la petición de venia.

En Ayamonte no existe un templo, catedral o no, a la que desemboquen todas las procesiones y vayan así por el mismo camino; lo que sí tenemos es un lugar al que acuden muchas personas junto a una Tribuna Oficial desde la que las autoridades y reporesentantes de las hermandades presiden el paso de las mismas. El único itinerario obligado existente es la propia tribuna, es la tribuna en sí, es decir, se hacen uno continente y contenido.

Pues bien, desde hace unos años es propio oir a los locutores y comentaristas aquello de "la cofradía acaba de entrar en carrera". Miren ustedes, la única carrera ayamontina fue la de Villarreal, y desde que hicieron el puente y se estableció el libre tráfico de mercancias, ya sólo queda el recuerdo. Pero algunos tontos de capirote no se enteran.