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Mojarra Fina: El Blog de la Mojarra Fina Ayamontina

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Olores para la nostalgia 2.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Olores para la nostalgia 2.

Hoy tratamos de otros olores del pasado ayamontino casi desterrados, por no decir desterrados del todo: los olores a perfumes o, como se decía de forma más abreviada, a colonia, que no es más que una abstracción de los primeros citados.

La irrepetible y preciosa foto con que se ilustra este artículo está tomada en la esquina de la calle Real, desde lo que fué el restaurante la Peña y que ha dado lugar a un acertado rótulo cofrade ( y que conste que esto no va de Semana Santa, no vayan a creerse algunos que hemos faltado a la palabra) : Esquina la Peña, lugar cofrade. El rótulo que se lee es el de “M.SÁNCHEZ”, que  responde ni más ni menos que a la legendaria tienda del inolvidable Miguel Sánchez Muniz, “Sanchito el de la Giralda”, padre de mi compadre Antonio Sánchez Domínguez, que aun sigue con el negocio aunque a través de una reforma estructural.

Eran tiempos en que en las perfumerías, y la de Sanchito lo era de categoría, se vendía la colonia a granel. Todo una ceremonia: se llevaba una frasco pequeño y nos la despachaban desde uno grande a través de un embudo muy estrecho, hasta el punto de que había que presionar con la palma de la mano sobre su parte ancha, para forzar la entrada de la colonia al frasco pequeño. Es de comprender que de tanto despachar colonias el olor se quedara en la tienda, en la puerta y en la calle de la misma manera que se quedan los olores de las freidurías. El quid de la cuestión es que esos maravillosos olores eran la mezcla de todos los que se habían manejado durante el día.

Entrar en la tienda de Sanchito y aspirar profundamente se había convertido en rutina, y quedarse un ratito en la esquina para percibir el fresco olor a colonia nos proporcionaba un momento muy agradable.

La calle Real, el tramo principal de la calle Cristóbal Colón, fue siempre calle de exquisitos olores, como los de las inolvidables reposterías del Buen Gusto y de Esteban, o la de chocos fritos del bar Gildo. Pero de eso ya hablaremos en su momento.

Ya tenemos olores a gaseosas frescas y a colonias de a granel. Aspiremos el aire profundamente, disfrutemos de los olores ayamontinos de antes.

26 comentarios

Ayaba -

Amigo Pargana con el buen saber y la ilusión que tienes pronto lo tendrás listo.

Saludos

Calendas graecas, -

Y el Bole sin aparecer, por lo menos podía contar los buenos olores de la tachona de Elías, cerquita de su casa.

F. Pargana -

Aqui estoy paisano....trabajando para que si Dios quiere, tengas mis poesías cuanto antes. Ya solo falta el rabito. pero segun dice el pueblo por estos parajes, el "rabo" es lo más dificil de conseguir!!

El Torrija -

Comentaba esta mañana en la plaza de abasto con un amigo el buen articulo y los buenos comentarios de estos días y le decía yo que faltaba algo el broche final, la poesía del amigo Pargana, me respondía que ya la hizo con el olor a coca dulce de su calle en el articulo anterior, pero yo creo que es porque estará en Ayamonte de vacaciones y estará encalando la azotea de su casa para que no se llueva en invierno, lo hace cada verano, es tan rápido con la escobilla de encala que termina el mes y todavía le queda unos metros cuadrados por hacer. Pargana haber si te entera queremos poesías.

Saludos

El Bardita -

En un principio pensé que poca memoria tiene este señor Sayón pero luego te he entendido entre líneas y tienes razón, estaba todo en calma muy perfumado, por el otro extremo quien le iba a decir al Santocasa que décadas más tarde iba a pasar de olores a caliqueño tradicional a olores de caliqueños modernos en el huerto de la lucecita colora, por cierto muy concurrido.

Saludos

El sayón del Beso de Judas, -

Pues entre el olor a colonia de garrafa de la calle Sevilla y el pestazo a porros de la calle Felipe Hidalgo enfrente de los curas, donde vivía el "gran Escayola", los alrededores estaban bien perfumados.

El Núñez, Ayaba -

Señor Manuel, por respeto a aquellas personas que conocí voy a contar bien poco, conocí lo que usted quiere decir por vivir muy cerca, había perfume en la de Sevilla y Marte que eran los mismos, en aquellos tiempos ese tema se veía de otra forma a la de ahora, de respeto y comprensión entre los vecinos, yo era un crío y conocía las colonias, les hacia mandaos, recados de un sitio a otro y me ponían la radio cuando radiaban el cuento de La Ratita. Aquellos olores a perfumen barato se pararon de golpe de cuajo.

En 1941, en plena dictadura franquista, los cabaret, no solo volvieron a reabrirse sino que se oficializó la prostitución y se realizaban controles sanitarios a las meretrices. Pero España quería entrar en la ONU y fueron las presiones internacionales -Naciones Unidas había firmado un decreto abolicionista- las que motivaron el cierre de las mancebías en 1956.

Saluditos

Ayaba -

Amigo Guardián del registro, se que te molesta porque me aprecias, tranquilo aquellos años cincuenta era otra forma de vivir.

Ya estoy de vacaciones hasta el día tres de septiembre, en otros tiempos ya hubiera cogido el Sevillano o el autocar del Benito, no había quien me parara, mañana estaríamos an ca Garrido tomando unos betis, este año solo quiero descanso, he tenido desde marzo un año duro, con mucho trajín, casi me quedo en los huesos, ahora descanso y a poner bocha otra vez.

El Bizcotela es un señor que nació en la calle Marte en una casa de vecino allende los tiempos trabajo duro en el muelle llevando carros de sardinas, los últimos años trabajo en la Organización de Ciegos, aunque ve perfectamente, hace bastantes años esta en el Asilo de Ancianos con su mujer Juana hija del buena persona y popular El Paye con la pipa. Si conoces al Mimi y lo ve por las tarde noche con una pareja esos son.

Saludos

Rumardo III -

Sr. Guardián del Registro: el Bizcotela al que usted se refiere es el amigo Paco, marido de la Paya, que está en el asilo.
Y los olores de la calle Sevilla supongo que serían los de la casa de Clemencia la Picona o los del Bataclán.

EL GUARDIAN DEL REGISTRO -

Mis olores favoritos de la infancia siempre fué en la Calle Real, la pasteleria de D. Joaquin Isabel Parra "EL BUEN GUSTO", las exquisitas "Biscotelas" y "Melojas", por cierto que había alguién en AYAMONTE,al que le decian "EL BISCOTELA", pero no recuerdo quién era. Saludos diocesanos a todos.

EL GUARDIAN DEL REGISTRO -

Me molesta mucho el tinte de mala leche que tiene el comentario del tal "MANUEL", con el Amigo AYABA, que dice mucho de lo miserable que podemos llegar a ser. Saludos a todos

Manuel -

Señor Mojarra fina también había olores a colonia a perfumen de garrafa en la calle Sevilla pero eso que lo cuente el señor Ayaba que de eso sabe mucho.

Saludos

Er Núñez -

Gracias señor Celedonio.

Aunque era inquieto me gustaba ir a la barbería, leer la revista Lectura aunque siempre ponían lo mismo las novias de Carlitos de Inglaterra.

Solo una vez se enfado tú padre con migo poquito para la trasta que hice, estaba tú en la mili creo no estoy seguro que te licenciabas y para el viaje tú padre me mando a ponerte un giro que entonces como sabes estaba en lo alto de la Milagrosa, cuando llegue a la barbería digo Celedonio me ha sobrado dinero, y es que te había puesto la mitad, fueron rápido a arreglarlo ya lo habían mandado, así que recibiste dos giros seguidos, pero había que pagar por los dos osea doble.

Saludos

El Jefe que no lo es, -

Estimado Prior, lo mismo que usted me trata de "jefe" sin serlo, Antonio y yo nos tratamos de "compadre" sin serlo. Hace muchísimos años que nos saludamos así, desde los tiempos de la Milagrosa.

Manuel Celedonio Martín Ríos -

Amigo Ramualdo tercero, en esta vida nada es verdad ni nada es mentira, todo es del color del cristal con que se mira, yo lo estoy contando desde dentro de la barberia, y mi derecha, me lleva a Cayetano Ojeda.

Amigo Er Nuñez, ya que tu me lo pides, procuraré escribir un poco mas amenudo, siempre que sean temas en los que me pueda desenvolver.

el Padre prior de la Orden de los Hermanos Hospitalarios -

disculpeme usted jefe pero me llama la atencion eso de "mi compadre Antonio Sánchez Domínguez"
salu2s

Er Núñez -

Gracias a ti señor Celedonio, era inquieto porque casi siempre que me mandaban a la peluquería era sábado y yo lo que quería era ir a jugar a la pelota al Salón y tú inolvidable padre los sábados con razón quería hacer el corte de pelo a los caballeros.

Señor Celedonio escriba usted más a menudo su amigo de la primera generación del año 55 en el Instituto Laboral se pone muy contento.

Saludos

Rumardo III -

Buen comentario, amigo Cele, sólo una pequeña rectificación: la izquierda y la derecha es mirando de frente la fachada, así que la droguería quedaba a la izquierda y la tienda de juguetes a la derecha. Espero no te moleste la pequeña rectificación.

Manuel Celedonio Martín Ríos -

Muchas gracias al Sr. Er Nuñez, por el recuerdo que tiene para con mi padre.
Su padre y el mio, eran grandísimos amigos, eran estupendas las tertulias que tenian los dos en la "barbería" de mi padre, hablaban de todo, pero nunca discutian, aquello era la universidad de la vida, donde se hablaba de todo para tirar para adelante.
Er Nuñez, era basstante inquieto cuando se tenia que pelar.
Frente a la barberia, estaba la trastienda de D. Enrique Rodriguez "el locero" y a continuación la tienda de Dª Feliciana Ferrer. A la derecha de la peluqueria, estaba la drogueria de D. Cayetano Ojeda y a la izquierda, la tienda de juguetes de mis queridos D. Antonio Estevez Carro y Dª Maria Guzman, y en los altos vivia la familia de Dª Amalia Marquez.
Que tiempos tan felices azquellos.
No quiero despedirme sin recordar a D. Prudencio Navarro y Dª Ana Santana, que vivian en los altos del Bar Gil y la farmacia de D. Jose Antonio Gómez Morales.

fa -

Esa pastelería de la calle Real, era de Esteban el de las bicicletas y de su hermano. Esteban tenia el taller casi frente por frente al taller de Pepe el electricísta, padre del LULA, pero entes, el taller de bicicletas lo tenía en la trastienda de la pastelería, cuya puerta daba a la calle que dá a La Laguna que, no recuerdo ahora cómo se llama. Así lo recuerdo yo, pero no es palabra de Rey.

Cordiales saludos para todos.

Ayer -

El señor que tenía el taller y que vivía en el Banderin se llamaba Esteban, padre de Juanito el que tocaq en la Charanga.El que tenía una pastelería en la calle Real tambien se llamaba Esteban y el que vendía los juguetes enfrente del bar Gildo era Antonio Estevez.

Ayaba -

Señor Santi Puga zona de buenos olores la que nombra usted al lado de papa KUN despachando el vino de garrafa estaba la puerta trasera del bar Gildo donde iba el amigo Ayaba entre otros a comprar cartuchos de papel de estraza de chocos fritos con los olores correspondientes y al lado de este olores a pegamento de pegar parches a las ruedas de las bicicletas, seguro que el amigo ErPihito se acuerda como se llamaba aquel señor que tenia allí el taller y vivía por el Banderin.

Saludos

er puga -

Para olor bueno,la tienda de Sarita cuando Eduardo cortaba aquel jamon pata negra de los de antes,el cual nosotros solo podiamos olerlo.y casi enfrente otro olor totalmente distinto,el zampuzo/oficina de Elias con el Badana y el padre del Kun de "camareros"sirviendo coñac Tres Cepas,vermut de garrafa y vino de barril eso si que eran olores.bueno,otro dia seguiremos recordando olores.Saludos.

Núñez -

Si señor ErPihito buena memoria tiene usted, era Juguetería Estévez, me acuerdo perfectamente de aquel matrimonio muy buena gente, muy educados, despachaban los dos.

Saludos

ErPihitoo -

Sr. Nuñez, no era Esteban, era Jugueteria Estevez.....saluditos

Er Núñez -

Disfrutemos de los olores ayamontino de antes, pero estoy preocupado me hago viejo y voy perdiendo memoria, yo he creído en mis recuerdos de infancias que el Buen Gusto era una buena y surtida repostería, pero en mi materia gris se alojo que Esteban era una tienda de juguetes, que estaba en la esquina frente a Enrique el Lucero y al lado pegando a la peluquería del inolvidable señor Celedonio, días antes de Reyes miraba los escaparates, y los demás días del año junto con el Miguel el Mimi, Paco Pintor, Mati…. juntábamos unas pesetas para comprar una pelota y correr por la calle San Roque.

Saludos