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AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 28: EL HUERTO IÑIGUEZ

AYAMONTE, UN CALLEJERO MUY PARTICULAR. 28: EL HUERTO IÑIGUEZ

La postal que ilustra el artículo de hoy es de esas de las de quitarse el sombrero, por todo lo que contiene de antigua, de historia, de recuerdos, por la belleza del entorno que curiosamente cuando fue reformado adquirió más belleza todavía, en fin, todo un icono del Ayamonte del pasado, tan bello y atractivo.

Al pie de la postal puede leerse la expresión “Canto de casas”, lo que los ayamontinos abreviamos de inmediato para llamar al lugar simplemente como Cantocasa. Tengo que manifestar de antemano mi duda de si ese era en realidad el lugar denominado Cantocasa o quizás fuera más a Levante, a la altura de la actual calle Estadio, donde existían tres casitas que eran conocidas como “las últimas casas del pueblo” si tenemos en cuenta que aun no se habían construido las barriadas de Federico Mayo, Angustias y 29 de julio. Ese lugar lo ocupa hoy un edificio en forma de proa, que por cierto se repiten por todas partes en Ayamonte. Pero como ya al Cantocasa dedicamos en su día su artículo, hoy vamos a aprovechar la preciosa postal para hablar de esos lugares ayamontinos que cobran personalidad propia y sirve de orientación, es decir, forman parte de nuestro particular callejero: el huerto de Iñíguez.

A todo lo largo de la tapia existía y existe lo que en su tiempo sería un huerto que llegaba y creo que aun llega, desde la trasera de las viviendas de la calle Pablo Ruiz Picasso hasta el Callejón del Gringo. En ese huerto, una imponente vivienda, a más detalle con fachada de color rojo, era el domicilio de un matrimonio muy querido en nuestra ciudad, el que componían José Luis Pérez Sopeña y Conchita Iñiguez Cayuela. El huerto y casa del matrimonio –se trataba de un bien parafernal procedente de los padres de Conchita, de ahí que se le denominara con su apellido- situado al final de la siempre conocida como calle Lepe, fue referencia para indicar determinada dirección a los forasteros, incluso para hablar entre nosotros: siga usted toda la calle adelante y al final del todo verá una casa colorá dentro de un huerto, bueno, pues enfrente mismo tiene usted la estación; oye, ¿qué ha pasado en el Banderín?; no, no ha sido en el Banderín, ha sido en la calle Lepe, bueno en la misma calle Lepe no, frente por frente al huerto Iñiguez. Y así.

Volviendo al principio diré que en ese lugar entre los árboles se edificó hace muchos años nuestro Paseíto Nuevo, de ahí que dijera que el lugar no perdió belleza sino que incluso la ganó.

 

3 comentarios

Lola Vidal Sanchez -

Mi madre trabajó en casa de los Iñiguez , cuando era niña. Cuidaba de sus hijos ,es sobrina de Antonia la mujer que trabajó toda su vida con ellos .
Un saludo !!

JESUS FRANCO -

Muchos recuerdos me traen el HUERTO IÑIGUEZ, por mi amistad con PEPE LUIS PEREZ IÑIGUEZ, en nuestros tiempos de Instituto, nos bañamos muchas veces en la piscina que tenian junto al mismo callejon del Gringo, me acuerdo los que frecuentabamos la piscina, Rafael de Paúl, Rafael Hernández, Antonio Frigolet, Pepe Gómez, etc.

Padre Juan Junior -

La foto tiene que ser de los primeros años de los cincuenta hacia atrás, seguramente me llevarían por el Cantocasa al tren, pero mis recuerdos más lejanos son el paseito y el huerto Iñiguez detrás.

Un huerto muy conocido y popular desde fuera, por su lugar estratégico, de paso, primero la Estación del ferrocarril luego los barrios nuevos.