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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2012.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Las carreras de saco.

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La foto corresponde a aquellos recordados tiempos, concretamente de mediados el pasado siglo, en que las fiestas populares contenían actividades lúdicas de carácter deportivo. Casi seguro correspondiente a las fiestas del Salvador, ya que este tipo de pruebas se celebraban en la Plazoleta.

Con el paso de los tiempos, han desaparecido prácticamente las carreras de cinta, y no digamos nada de la espectacular cucaña (espero que algún día mis amigos de la Asoaciación de Festejos de Canela acuerden restabalecerla para bien del espectáculo, que para eso cuentan con un estero ideal, y por falta de barcos no quedaría, y de paso se le podía rendir un homenaje al amigo Culimaco, el indiscutible rey de la cucaña ayamontina.

Una de esas actividades lúdico-deportivas era la tradicional carrera de sacos. Consistía en hacerse con un saco, normalmente de papas, meterse en él hasta la cintura y amarrarlo alrededor de ésta. A partir de ahí había de correr, bueno, más que correr saltar como los gorriones. El primero recibía un premio, una pequeña copa y a veces algo en metálico, lo que no venía nada mal para los tiempos que corrían.

En la foto que me ha facilitado mi amigo Francisco Romero Gamero, el Currillo, hijo del inolvidable maestro Curro el barbero, se reconocen a varias personas, algunas de ellas afortunadamente aun entre nosotros, y otras que no podemos identificar, aunque algún que otro bloguero seguro que lo hará.

Concretamente, desde Mojarrafina identificamos a los siguientes, de izquierda a derecha de la fotografía: Mascota, Pedro el latero –ganador ese año de la carrera-, Curro, Antonio Bichichi y el recordado Carmelo el Clon. Seguramente los blogueros de buena memoria como el Fa y el Ayaba, así como el Pihiito conocerán a alguien más. Como espectadores, se ven algunas caras conocidas detrás de los corredores, como las de Rafael Losada, Pablo Domínguez Orta y Manolo Rodríguez.

Venga, quedan todos invitados a identificar al resto, y a disfrutar con esta nostalgia de la buena.

03/07/2012 21:48 mojarrafina ;?> Hay 18 comentarios.

AVISO A NAVEGANTES. A ponerse ciegos en la Plaza de España.

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Desde Mojarrafina hemos mantenido siempre la sana costumbre de promocionar todos los eventos que organicen las instituciones privadas, sobre todo las encaminadas a recaudar fondos con el fin de hacer frente al costoso mantenimiento de sus actividades: Semana Santa, fútbol, asociaciones, etc., siempre han tenido cabida en este blog y lo seguirán teniendo siempre que se nos demande la colaboración, claro está.

En esta ocasión le toca el turno a mi querida hermandad del Santintierro de las Angustias, Descendimiento o Mayor Dolor, como ustedes quieran. Así que durante las noches de los días 5, 6 y 7 del presente mes, tendrá lugar en la Plaza de España un auténtico festival de buena degustación de raciones a cual más exquisita, como podrá comprobarse en el cartel anunciador, además de gozar con actuaciones musicales para amenizar el ambiente.

El escenario es ideal, y la meta que se persigue también. No debemos olvidar que las hermandades de nuestra Semana Santa llevan a cabo una importante labor social durante todo el año. Lo digo por aquellos que piensan que todo es incienso, bandas de música, gomina, traje negro y Pasarela Ribera. Que hay algo más allá, esa labor social, esa caridad cristiana que practican, y para atender este reto hay que hacerlo con fondos económicos, así que invitamos a todos los ayamontinos y residentes a que asistan a tan amenas veladas y al par de degustar las exquisiteces gastronómicas de nuestra tierra, colaborar en esa labor social.

La hermandad os espera a todos. Además, tendremos la ocasión de ver como comen Manolito Arenas y el Castro, guardianes del Parque, que les queda cerquita. Y los pijitas de la hermandad, que se ponen ciegos... pagando, que quede claro.

Bienvenidos al evento. (Desde que Gema dejó de ser concejal, me he apropiado del término “evento”, cualquier día me hará una reclamación por plagio).

04/07/2012 23:38 mojarrafina sin tema Hay 13 comentarios.

ANECDOTARIO AYAMONTINO. Las campanadas de fin de año del Catarro.

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Corrían los años noventa, si no recuerdo mal, y Rafael González era concejal en el Gobierno municipal de Isaias Pérez Saldaña, “con el que se llevó tan bien posteriormente”. Cosas de la vida.

Nadie sabía cómo Rafael González había llegado a concejal, y mucho menos como terminaría siendo alcalde, quizás con Narciso Martín Navarro el más populista de todos los alcaldes ayamontinos. Hay quien lo comparó con Adolfo Suárez por aquello de ser elegido por descartes de otros. No sería de extrañar, es una situación que se repite con frecuencia en los cargos electos.

Posiblemente el éxito político consistió en, además de llamarse Rafael González, apodarse el Catarro. Porque en verdad quien empezó muy pronto a destacar por su actividad frenética no fue González, sino Catarro, o Patalingue, que también lo era, y a mucho orgullo.

Resulta que un año el Ayuntamiento decidió que las uvas de fin de año se las deberían tomar los ayamontinos en la Laguna al son de las campanadas del reloj muncipal. Pero  el reloj no funcionaba, quiero decir que no daba las campanadas.

Mas  ahí estaba el Catarro, relojero improvisado, que se llevó trescientas horas tratando de arreglar la cosa. Y durante todo el día aquel perezoso reloj, domado por el intrépido concejal, dio miles de campanadas, una y otra vez, las dos, las tres, las cuatro...las que fueren necesario.

Todo estaba pues, a punto para el momento cumbre en que el año se despide y amanece uno nuevo. Mucha gente en la Laguna, para tomar las uvas y para comprobar la hazaña del osado concejal. ¿Y qué ocurrió?. Pues lo que muchos ayamontinos contemplaron y lo que muchos de ustedes ya de están imaginando: el reloj se vengó del Catarro, de su tusudez, y llegado el momento se negó a dar las campanas.

Pobre e iluso reloj. Pensó que había ganado la batalla. Pero he aquí que Catarro-Patalingue, una mezcla explosiva de amor propio, se subió raudo a la azotea del ayuntamiento y, martillo en mano, él mismo dio las campanadas. El reloj enrojeció de ira, y desde entonces no sólo da las campanadas sino que además las ameniza a los sones del pasodoble de Ayamonte.

Perdonen si me ha fallado la memoria en algún momento de este relato anecdótico, pero globalmente así sucedió.

06/07/2012 22:41 mojarrafina ;?> Hay 34 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Carmen López Cortés, la Uchi.

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La calle Alba ha enmudecido, por entre sus viejas paredes ya no se desliza la extrovertida voz de  una vecina que fue su alegría, el ánimo de todos: Carmen López Cortés, para todos los que la conocimos y tratamos, la inolvidable Uchi. De la familia numerosísima de los Castelo, ella fue santo y seña por su alegría de vivir, su generosidad, su capacidad de servicio a los demás, su concepto de la amistad.

Hace unos días se llevó sus palabras, que salían de su boca y de su corazón, más allá de donde podamos oirlas, quizás para contarle miles de cosas pendientes a su sobrino César, ese ángel que nos dejó hace ya años. Y la calle Alba quedó en silencio, mirando hacia arriba, a su terraza vacía. En la casa queda Antonio y a su lado sus hijos y durante todo el tiempo sus vecinos Manolo el Gordo y Cristo, con los que se hermanaron hace años haciendo una piña.

Uchi me recordaba a mi madre, siempre parada hablando con alguien, siempre pendiente de todos los que necesitaban unas palabras de amistad, de consuelo. Era la gran extrovertida de cuyo corazón brotaban a diario amores, cariños, simpatía a raudales para alegrar la vida a los que la rodeaban.

Vivió siempre en las alturas, ahora en Alba, antes en aquel corralón del Arrecife oyendo el arrullo de palomas y las tristes campanas del camposanto, los grillos del Callejón del Morito,  las bullas nocturnas del bar los Caballitos y los diurnos vaivenes de  las máquinas del telar. Y se quedó en aquel entorno para siempre, dejándonos a todos un poco huérfanos de su simpatía y de su bondad.

Sólo nos queda desear que Antonio supere este trauma, y que Manolo y Cristo se acostmbren a vivir ya solos con él, aunque Uchi siempre quedará en el recuerdo, ese recuerdo que desde ya la hace ayamontina inolvidable.

09/07/2012 13:13 mojarrafina ;?> Hay 7 comentarios.

MOJARREANDO. Mirando al otro lado.

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Con la que tenemos encima con los recortes de Rajoy y los sociatas aprovechando la ocasión para echar leña al fuego...que ellos iniciaron, más vale que nos ocupemos de cosas más prosaicas, menos trascendentes.

Como ya en estos tiempos no vamos al rebusco de habas, aunque no quiero decirlo muy alto por si las moscas, me he metido en otro tipo de rebuscos, el del montón de fotos que tengo medio olvidadas, pues con esto de las tarjetas, que ya no tienes que estar pendiente de que se te termine el carrete, quitamos dos mil fotos por minuto.

Esta que publico con este artículo nos muestra a un personaje muy destacado de nuestro mundo cofrade –aunque desde Mojarrafina anunciamos que el tema cofradiero lo tocaremos bajo mínimos-. Dicho personaje, mi amigo Paco Cecilia, el Cani, mira al revés que todos los que le rodean. Todos miran, al parecer, al paso que en ese momento discurre ante ellos, pero el Cani no, el Cani mira al contrario. ¿Qué miraba?, ¿qué llamaba su atención más que el mismísimo paso?. No lo sabemos, salvo que él quiera explicarlo.

En todas partes se cita un lugar a donde se pone a la gente para ciertas actividades: te voy a poner mirando pa Gelves, decimos en San Juan de Aznalfarache. En Ayamonte, ya sabemos: te voy a poner mirando pa Villarreal.

Sea lo que fuere que llamara su atención, lo cierto es que el Cani miraba para otro lado distinto que el resto del personal. ¿Nos lo explicará algún día, sobre todo ahora que está libre de tareas cofrades? (perdón por referirme por segunda vez al intocable mundo cofradiero).

Mientras lo explica o no, lo menos que puede hacer es ir a la gasolinera de la carretera del parador, a la del Mamé, no a la otra, que todavía está en construcción, y comprarle a Jesús Barroso Cañada lotería de Navidad de su hermandad...no sea que se acabe. Coñazo puro y duro el del Queveo.

13/07/2012 11:13 mojarrafina ;?> Hay 14 comentarios.

LA PECULIAR FORMA DE HABLAR DE LOS AYAMONTINOS. El artista de la pantalla.

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Sin duda alguna, ni la palabra artista ni el apelativo de la pantalla, forman parte de la lengua vernácula ayamontina. Puestos a traducir, el término artista de la pantalla vendría a referirse a los actores del cinematógrafo.

Pero los pueblos suelen acuñar una forma peculiar de hablar, como lo hizo nuestro Ayamonte desde tiempo inmemorial. Hay por ahí un ayamontino que tiene publicado un libro dedicado a esta especial forma de hablar. Pero como este tipo de obras nunca se pueden dar por terminadas, nada más publicarse el libro surgen palabras nuevas, nuevas para incorporarlas se entiende.

El término “este es un artista de la pantalla”, en la peculiar forma de hablar de los ayamontinos es obvio que no tiene nada que ver con el cine. Más bien nos referimos a ciertos individuos que suelen montárselas de lujo para disfrute propio: los que van al Rocío salundando a unos y a otros en la casa hermandad y siempre terminan invitados, por ejemplo; los que, sin saberse por qué razón, aparecen con una vara en una procesión; los que, con un curriculo de pena entran a trabajar en el ayuntamiento... Son  artistas, verdaderos artistas...de la pantalla.

Ignoro el por qué los viejos ayamontinos añadieron lo “de la pantalla” al sustantivo artista, quizás porque en aquellos tiempos estuviese de moda el cine o fuera este el único espectáculo disponible.

Es un término que se ha ido perdiendo con el tiempo, de ahí que me guste recuperarlo.

Diálogo entre viejos ayamontinos: yo no se cómo se las arreglan el Kun y el Franquito para salir en todas las fotos del Rocío. Y dice el otro: son dos artistas. Y remata el anterior: de la pantalla, artistas de la pantalla.

Podríamos hacer una lista de ayamontinos “artistas de la pantalla”, pero con buena fe. Adelante con los faroles.

14/07/2012 14:07 mojarrafina ;?> Hay 34 comentarios.

AYAMONTINOS INOLVIDABLES. Pepe Pérez Soler, Pepe el Cangrejo.

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Alboeaban los años ochenta del pasado siglo. Nuestro recuperado Carnaval iba in crescendo, ganando enteros año tras año, en vistosidad, organización y buen gusto. Muchos ayamontinos se incorporaron a los eventos carnavaleros, al fin y al cabo era la novelería de turno. Pero otros venían de la represión, de la prohibición franquista que no pudo doblegarlos.

Con uno de ellos coincidí en el antiguo Estadio Municipal durante un partido de fútbol del Ayamonte. El partido era malo, soporífero, y ello invitaba a hablar de cualquier cosa, a distraerse como fuera, a irse con Manolo el Gordo a la cantina del Lipiu, en fin, a lo que se terciera.

Coincidí al lado de un Policía Nacional, carnavalero antiguo, de los de salir espetao por las calles altas huyendo del Moro Juan y compañía. Y le pregunté: primo, si volvieran a prohibir el carnaval, siendo tú policía, ¿que harías?. Y sin vacilar un momento me contestó: pues dejaría la Policía. Era mi primo, mi querido y recordado primo Pepe Pérez Soler, Pepe el Policía o más bien Pepe el Cangrejo, de los Cangrejo de toda la vida de la calle Rábida.

Como Cangrejo, como policía, como esposo, como padre, como ayamontino, fue siempre ejemplar, cariñoso, servicial y siempre en presencia de un estado de buen humor enviable. Su muerte nos cogió a todos de sorpresa. Se fue con las ganas de que yo le dibujara el árbol genealógico de la familia a la que pertencíamos a través de nuestras madres, las primas Amparo y Rosario.

Cuando terminó su carrera funcionarial en la Policía, se convirtió en amable tabernero, de una de las tabernas más señeras de Ayamonte, el viejo “Remitente”, que antes habían regentado Camilo y Antonio el Nanín.

Pero la carrera que corrió más a prisa fue la de su propia vida. Nos dejó muy joven y todos perdimos a un amigo franco, leal, incomparable. Mi primo Pepe el Cangrejo es y será siempre un ayamontino inoldivable.

16/07/2012 00:55 mojarrafina ;?> Hay 5 comentarios.

MOJARREANDO. La sexta remuda.

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Aunque lo parezca, este artículo no va de Semana Santa; se puede hablar de Padre Jesús, de cargadores, de remudas, pero no va de Semana Santa. Si fuera de Semana Santa se anunciaría así en el título, como se ha hecho siempre, pero como no va de Semana Santa, no se anuncia en el título como asunto que concierne a la Semana Santa. Ni de Semana Santa, ni de Cuaresma, ni de capillitas. Como diría un lenguapato moderno, “para nada”. Una vez que ha quedado claro que el presente artículo no va de Semana Santa, vamos al grano:

Todos sabemos que la cofradía de Padre Jesús cuenta con cuatro remudas. Pero yo añadiría dos más. A saber: la quinta remuda, que la refiero a aquellos cargadores ya retirados, y que birlando la vigilancia del Litri, del Papi y del Manteca, dan sus pegaítas, las del mono del cargador, las de la nostalgia. Es cierto que ya han alcanzado la edad reglamentaria para no seguir cargando. Pero una pegaíta es otra cosa. Y así, los de la quinta remuda siguen matando el gusanillo.

Pero luego vienen los de la sexta remuda, los jubilados inútiles, que para figurar como cargadores todavía (uno de la foto  nunca lo fue, el otro lo ignoro), “se visten de Padre Jesús”, se ponen polos más o menos morados con cutrería de caballitos y leones y se hacen pasar por cargadores en activo por si alguien se lo traga. Eso y ponerse una bufanda blanca caída sobre los hombros to es lo mismo. Claro que el de la bufanda blanca habría sido cargador de los pasitos del alcalde que fue en grado de tentativa.

Yo no sé si el Ayaba llegó a ser cargador antes de maracharse al extranjero que está más acá de los Pirineos, pero en todo caso hoy lo sería también de la sexta remuda.

Como habrán podido observar mis blogueros, el artículo no iba sobre Semana Santa, pero ya se sabe que las apariencias engañan, de ahí que se advirtiera al principio que no íbamos a hablar de Semana Santa.

Otrosí: no escribiremos nada o casi nada de Semana Santa. Nos han leído la cartilla y tenemos jindama. Y si escribimos algo es para verlo todo maravilloso y perfecto.

17/07/2012 01:16 mojarrafina ;?> Hay 13 comentarios.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. La otra crisis.

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Dicen que no hay nada más malo que un estómago desagracedecido. También se puede decir de otra forma, que no hay nada más peligroso que un estómago agradecido. Y es que el estómago, cuando está vación, suena, y cuando te lo llenan, pues ya sabes lo que decía la abuela: la barriguita llena alaba a Dios.

La foto nos traslada al Ayamonte de los años cincuenta del pasado siglo. En ella aparecen una serie de amigos entrañables a la espera del rancho de pobres. El padre Gutiérrez había construído la Casa del Niño precisamente para eso, para saciar el hambre de los más necesitados. (Quiero aclarar enseguida que si yo no estoy en la imagen no es porque no asistiera a esas comidas de pobres, simplemente estaría en otra mesa).

Traigo esto a colación con el deseo de que los que hoy se sienten muy apenados porque ha caído su poder adquisitivo, porque han tenido que dejar el segundo coche, porque han vuelto a casa de sus padres porque no puede hacer frente a una hipoteca imposible, porque en vez de un mes de vacaciones se tienen que conformar con una semana, piensen que no siempre tiempos pasados fueron mejores, sino más bien al contrario, peores.

Paradójicamente esa foto está tomada en esos años de grandísima prosperidad para Ayamonte, o mejor, para unos pocos. Más de catorce fábricas de conservas y un sin número de charangas trabajaban día y noche, los galeones no daban a basto en la pesca de la sardina. Pero la Casa del Niño recogía a diario a docenas de niños necesitados de lo más elemental, la comida caliente que en sus casas no era posible.

Salimos de aquello, y después, con el paso del tiempo, vino lo que vino, eso que muchos ilusos o interesasados dieron en llamar “estado de bienestar”, que al final ha desembocado en un estado de necesidad.

¿Aprenderemos de la Historia?. No sé, mientras en el camino siga esa piedra con la que el ser humano suele tropezar más veces al el mismo burro...

19/07/2012 19:36 mojarrafina ;?> Hay 28 comentarios.

AVISO A NAVEGANTES. Sardiná en San Vicente de Paul.

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El próximo viernes, día 27, el recién creado Economato San Vicente de Paul, organizará en el patio trasero de la parroquia de San Vicente en el Salón de Santa Gadea, una sardiná a fin de obtener fondos para con ellos mitigar en lo posible las necesidades de los más pobres, las víctimas de la terrible crisis que nos acosa.

En estos momentos, sin perjucio de todos los análisis que podamos llevar a cabo, es necesario ir por derecho y atender las necesidades más perentorias de los más necesitados.

Por el cartel que publicamos con este aviso podréis deducir la ofeta general del evento.

Desde Mojarrafina, como en otras ocasiones similares, animamos a todos a la desinteresada colaboración, que en este caso llevará la contraprestación del buen yantar y de un momento agradable.

Os esperamos a todos en la iglesia de San Vicente el próximo día 27, viernes.

No falléis. Hay mucha gente necesitada que nos espera.


  

23/07/2012 10:09 mojarrafina sin tema Hay 5 comentarios.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Olores para la nostalgia 1.

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No comulgo con los que afirman que todo tiempo pasado fue mejor, pero sí hemos de admitir que los tiempos nuevos borran las huellas de muchos momentos del pasado que recordamos con nostalgia. Entre esos momentos se encuentran el de los olores, esos olores propios de los pueblos, de sus calles, de su forma de vida.

Ayamonte siempre fue, sobre todo a mediados del pasado siglo, un pueblo con olores muy definidos.

Deambular por la calle Iberia o Comandante Haro o Huelva, pero siempre Lepe para los viejos ayamontinos, y llegar a la embocadura de las calles San Antonio y Rodrigo de Jerez, significaba percibir los olores, los frescos e incomparables olores dimanantes de la antigua fábrica de gaseosas de los hermanos Cabrera.. Olores frescos, sedativos en verano, a limpio, perfumes de esencias mezcladas con la soda y que en las  noches de verano invadían el cine de verano de la plaza de toros, junto con el olor al buen aguardiente de las palomitas servidas por la familia Saldaña. No era raro contemplar como muchas personas solían pararse a las puertas de la vieja fábrica de gaseosas para contemplar la elaboración en directo y a la par disfrutar de esos olores inconfundibles que ni por asomo vinieron a sustituir los nuevos refrescos.

La fábrica de gaseosas de los hermanos Cabrera nos dejó sus olores para la nostalgia, por eso nos referimos a ellos en Mojarrafina, como nos iremos refiriendo en entregas próxima a otros recordados olores del pasado de Ayamonte.

25/07/2012 14:58 mojarrafina sin tema Hay 12 comentarios.

AYAMONTE EN EL RECUERDO. Olores para la nostalgia 2.

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Hoy tratamos de otros olores del pasado ayamontino casi desterrados, por no decir desterrados del todo: los olores a perfumes o, como se decía de forma más abreviada, a colonia, que no es más que una abstracción de los primeros citados.

La irrepetible y preciosa foto con que se ilustra este artículo está tomada en la esquina de la calle Real, desde lo que fué el restaurante la Peña y que ha dado lugar a un acertado rótulo cofrade ( y que conste que esto no va de Semana Santa, no vayan a creerse algunos que hemos faltado a la palabra) : Esquina la Peña, lugar cofrade. El rótulo que se lee es el de “M.SÁNCHEZ”, que  responde ni más ni menos que a la legendaria tienda del inolvidable Miguel Sánchez Muniz, “Sanchito el de la Giralda”, padre de mi compadre Antonio Sánchez Domínguez, que aun sigue con el negocio aunque a través de una reforma estructural.

Eran tiempos en que en las perfumerías, y la de Sanchito lo era de categoría, se vendía la colonia a granel. Todo una ceremonia: se llevaba una frasco pequeño y nos la despachaban desde uno grande a través de un embudo muy estrecho, hasta el punto de que había que presionar con la palma de la mano sobre su parte ancha, para forzar la entrada de la colonia al frasco pequeño. Es de comprender que de tanto despachar colonias el olor se quedara en la tienda, en la puerta y en la calle de la misma manera que se quedan los olores de las freidurías. El quid de la cuestión es que esos maravillosos olores eran la mezcla de todos los que se habían manejado durante el día.

Entrar en la tienda de Sanchito y aspirar profundamente se había convertido en rutina, y quedarse un ratito en la esquina para percibir el fresco olor a colonia nos proporcionaba un momento muy agradable.

La calle Real, el tramo principal de la calle Cristóbal Colón, fue siempre calle de exquisitos olores, como los de las inolvidables reposterías del Buen Gusto y de Esteban, o la de chocos fritos del bar Gildo. Pero de eso ya hablaremos en su momento.

Ya tenemos olores a gaseosas frescas y a colonias de a granel. Aspiremos el aire profundamente, disfrutemos de los olores ayamontinos de antes.

30/07/2012 17:12 mojarrafina ;?> Hay 26 comentarios.


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